Hay pocas cosas más irritantes que estar viendo un partido del Mundial, con el cuerpo inclinado hacia delante y el mando apretado como si fuese un talismán, y escuchar al vecino gritar “¡gol!” cuando en tu pantalla la jugada todavía está empezando. No es que viva en el futuro ni que tenga una conexión patrocinada por la NASA: simplemente está viendo el partido con menos retraso que tú. En las retransmisiones deportivas modernas no existe el directo puro, pero sí hay formas de acercarse bastante más al momento real del partido. Y, como casi siempre en tecnología, la comodidad tiene un precio: el streaming suele ser más lento que la TDT y mucho más que la radio.
La explicación está en la latencia, que es el tiempo que tarda la señal en viajar desde el estadio hasta tu pantalla. La radio suele ir por delante porque solo mueve audio y necesita menos procesamiento. La TDT ya añade algunos segundos por la codificación, distribución y procesado de la imagen. Pero el streaming mete más capas en la ecuación: servidores, redes, compresión, adaptación de calidad y, sobre todo, el famoso buffer. Ese “colchón” de vídeo que la app descarga antes de enseñarte el partido es lo que evita cortes, tirones y pixelados cuando la conexión va regular, pero también es lo que hace que cantes el gol más tarde. Cuanto más prudente es la aplicación llenando ese buffer, más estable verás el encuentro y más lejos estarás del directo. Por eso dos personas usando la misma app pueden ir descompensadas: influye el dispositivo, la red WiFi, el televisor, la app y hasta el momento en el que has abierto la emisión. Los modos de baja latencia existen, como Low-Latency HLS o LL-DASH, pero no siempre están disponibles y suelen sacrificar estabilidad para ganar velocidad.
Entonces, ¿cómo evitar que el vecino te arruine el Mundial? Lo más eficaz sigue siendo lo menos moderno: ver el partido por TDT cuando esté disponible. Si tienes que verlo por streaming, mejor cable Ethernet que WiFi, cerrar otras descargas en casa, entrar a la emisión con tiempo y evitar pausar o rebobinar, porque a veces la app no vuelve al punto más cercano al directo. También conviene comparar dispositivos: hay televisores cuya app va más lenta que un móvil, un decodificador o un Chromecast. Mi consejo es hacer una pequeña prueba antes del partido importante, no en el minuto 89. Porque no, no vas a conseguir latencia cero salvo que estés en el estadio, pero sí puedes reducir lo suficiente el retraso como para que el gol lo celebres tú primero. O, al menos, a la vez que el vecino.
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