sábado, 22 de agosto de 2026

MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX, un portátil para los más exquisitos

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX pertenece a esa categoría de portátiles que tiene más sentido cuando dejamos de mirar únicamente la ficha técnica. Estamos ante un convertible de 13,3 pulgadas pensado principalmente para usuarios que trabajan en movimiento y necesitan un ordenador fácil de transportar, pero sin renunciar a un teclado completo, Windows 11 y una conectividad bastante más generosa que la de una tablet.

En la versión A2VMTG-034ES encontramos un Intel Core Ultra 7 258V, 32 GB de memoria LPDDR5x y un SSD PCIe 4.0 de 1 TB. También incorpora la gráfica integrada Intel Arc 140V y una NPU preparada para las funciones de los Copilot+ PC. Sin embargo, después de analizar el conjunto, la inteligencia artificial me parece secundaria. Lo realmente interesante está en su equilibrio entre tamaño, autonomía y posibilidades de uso. No pretende ser una estación de trabajo en miniatura, sino un portátil que podamos llevar prácticamente siempre encima sin que termine convirtiéndose en una carga.

Diseño y ergonomía: pequeño de verdad

Donde mejor se entiende el Summit 13 AI+ Evo es al meterlo en una mochila. Sus dimensiones de aproximadamente 30 x 22 centímetros, un grosor cercano a los 16 milímetros y esos 1,35 kg hacen que resulte realmente cómodo de transportar, algo que no siempre puedo decir de los modelos que se venden como ultraligeros. La construcción transmite una buena sensación y la bisagra de 360 grados permite pasar rápidamente del formato tradicional al modo tienda o tablet. Este último funciona especialmente bien para tomar notas, revisar documentos o utilizar el MSI Pen 2, aunque 1,35 kg siguen siendo demasiados para sostenerlo durante mucho tiempo como si fuera una tablet convencional.

Me parece más útil apoyado sobre una mesa que sujeto entre las manos. El diseño es sobrio y claramente orientado al entorno profesional, sin adornos innecesarios. Además, MSI acompaña el equipo de certificación MIL-STD-810H, aunque eso no significa que podamos tratarlo sin cuidado. Es un portátil pensado para viajar mucho, no un dispositivo rugerizado.

La pantalla cumple, pero no es su punto más llamativo

La pantalla de 13,3 pulgadas tiene resolución FHD+ de 1920 x 1200 píxeles y utiliza una relación de aspecto 16:10. En un tamaño tan compacto me parece una combinación acertada porque proporciona una imagen suficientemente definida sin aumentar innecesariamente el consumo. Ese espacio vertical adicional también resulta práctico al trabajar con documentos, hojas de cálculo o páginas web. El panel es táctil, compatible con MSI Precision Pen Touch y ofrece una cobertura del 100 % del espacio sRGB según la propia MSI, por lo que resulta suficientemente competente para productividad y edición gráfica ocasional.

La principal limitación aparece en los 60 Hz y en el uso de tecnología IPS-Level. La imagen se ve bien y no tengo grandes quejas para trabajar, pero en este segmento de precio ya existen muchos portátiles con paneles OLED de 90 o 120 Hz. Esos modelos ofrecen negros más profundos, mayor contraste y una sensación de fluidez superior. Aquí MSI ha preferido una pantalla funcional y eficiente antes que espectacular, una decisión coherente con la filosofía del equipo, pero que conviene tener presente antes de comprar.

Rendimiento: rápido donde realmente importa

El Core Ultra 7 258V es uno de los procesadores Lunar Lake de Intel y encaja especialmente bien en un ordenador como este. Cuenta con ocho núcleos y alcanza hasta 4,8 GHz, aunque su mayor virtud no está en perseguir cifras de rendimiento descomunales sino en mantener una experiencia rápida con un consumo bastante contenido. Durante un uso normal con navegador, Office, aplicaciones de mensajería, videollamadas y edición fotográfica, el Summit tiene potencia más que suficiente y se mueve con esa rapidez que esperamos de un ultrabook premium.

Los 32 GB de memoria LPDDR5x también son un punto importante de esta configuración, sobre todo porque están integrados y no podemos ampliarlos después. La gráfica Intel Arc 140V permite ir bastante más allá de la productividad básica y ofrece margen para edición multimedia e incluso algún juego ocasional ajustando calidad y resolución. No lo elegiría para renderizado 3D intensivo, edición pesada de vídeo o cargas sostenidas durante horas. Para esas tareas existen portátiles más grandes y potentes, pero también bastante menos cómodos de transportar.

Autonomía: probablemente su mejor argumento

La batería de 70 Wh llama especialmente la atención porque estamos hablando de un portátil de solamente 13,3 pulgadas. Es una capacidad que incluso algunos modelos considerablemente más grandes no alcanzan, y combinada con la eficiencia del Core Ultra 7 258V convierte la autonomía en uno de los grandes argumentos del Summit. En jornadas centradas en navegador, documentos, correo y reproducción multimedia podemos trabajar durante muchas horas sin estar constantemente buscando un enchufe.

Evidentemente, la duración real cambia mucho si utilizamos brillo elevado, hacemos videollamadas continuas o sometemos al procesador a cargas pesadas. No tomaría ninguna cifra de laboratorio como una promesa literal para todos los usuarios. Lo importante es la sensación que deja el conjunto: es uno de esos portátiles donde salir durante buena parte del día sin cargador parece razonable. Además, utiliza un adaptador USB-C Power Delivery de 65 W, por lo que tampoco estamos obligados a transportar un cargador propietario enorme. Para alguien que pasa el día entre reuniones, clases o desplazamientos, esta autonomía tiene más valor práctico que muchas de sus funciones de IA.

La inteligencia artificial está preparada para el futuro

La etiqueta AI+ del nombre no es únicamente marketing. El Core Ultra 7 258V incorpora una NPU Intel AI Boost capaz de alcanzar hasta 47 TOPS, mientras que la plataforma completa puede superar los 100 TOPS combinando sus diferentes motores. Eso permite que el Summit 13 AI+ Evo cumpla con los requisitos de Microsoft para entrar dentro de la categoría Copilot+ PC y ejecutar determinadas funciones de inteligencia artificial directamente en el dispositivo.

En la práctica, sin embargo, no compraría este portátil exclusivamente por su NPU. Algunas herramientas de Windows, efectos de cámara, procesamiento de sonido y aplicaciones compatibles pueden aprovecharla, pero todavía dependemos mucho del software para notar una diferencia realmente importante. Lo positivo es que el hardware ya está preparado para funciones que probablemente serán más habituales durante los próximos años. Lo veo como una capa adicional de futuro más que como su principal argumento de compra. A día de hoy, la eficiencia que acompaña a esta plataforma me parece bastante más importante que poder presumir de una determinada cantidad de TOPS.

Teclado y conectividad: pequeño, pero sin pasarse de minimalista

El teclado inevitablemente está condicionado por el tamaño del portátil. Las teclas principales tienen unas dimensiones razonables y la retroiluminación blanca ayuda cuando trabajamos con poca luz, aunque el conjunto resulta algo más compacto que en un ordenador de 14 pulgadas. Si escribimos durante muchas horas necesitaremos un pequeño periodo de adaptación, especialmente con algunas teclas secundarias. El touchpad tampoco es gigantesco, pero responde correctamente y aprovecha bien el espacio disponible.

MSI ha sido mucho menos agresiva recortando conexiones. Encontramos dos Thunderbolt 4 mediante USB-C con carga y salida de vídeo, un USB-A 3.2 Gen 1, HDMI 2.1 y conexión de audio de 3,5 mm. Para mí es una combinación mucho más útil que depender exclusivamente de puertos USB-C. También incorpora Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, lector de huellas y una cámara Full HD con infrarrojos para Windows Hello. El obturador físico para la webcam y funciones como TPM o Microsoft Pluton terminan de reforzar ese enfoque profesional que acompaña al Summit desde su diseño.

Opinión final, PVP y puntos de venta

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX es un portátil que apuesta más por la utilidad que por impresionar. No tiene la pantalla más espectacular de su categoría ni pretende competir contra equipos mucho más grandes en rendimiento bruto, pero ofrece algo que me parece más importante para su público: resulta pequeño, pesa solamente 1,35 kg, tiene una batería enorme para sus dimensiones y conserva una conectividad suficientemente completa. Los 32 GB de RAM de la versión con Core Ultra 7 258V también la convierten en una configuración mucho más interesante a largo plazo.

Su punto más discutible continúa siendo la pantalla IPS de 60 Hz, especialmente si lo comparamos con rivales OLED. A cambio tenemos un convertible muy equilibrado para alguien que pasa buena parte de la semana trabajando fuera de casa. El PVP de referencia de la configuración A2VMTG-034ES se sitúa desde aproximadamente 1.499 euros, aunque el precio puede cambiar considerablemente según disponibilidad y promociones. Puede encontrarse a través de MSI y distribuidores especializados, mientras que otras configuraciones de la familia Summit 13 AI+ Evo también aparecen en la MSI e-Shop española y Amazon España. Antes de comprar conviene comprobar especialmente que se trata de la versión de 32 GB, ya que existen variantes de 16 GB visualmente idénticas.



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Shokz OpenDots 2, calidad de audio y comodidad ante todo [Review]

Los auriculares abiertos llevan tiempo intentando demostrar que no son únicamente una solución para corredores o ciclistas. Los Shokz OpenDots 2 representan bastante bien esa evolución: mantienen el oído completamente libre mediante un diseño de clip, pero intentan acercarse más que nunca a la experiencia sonora de unos auriculares in-ear convencionales. La idea resulta especialmente interesante para quienes quieren escuchar música durante horas sin aislarse de su entorno ni soportar la presión que generan las almohadillas dentro del canal auditivo.

He probado los OpenDots 2 en color gris durante un uso bastante variado, incluyendo sesiones de música, trabajo, bicicleta y algunas tareas de bricolaje. Lo que más me ha sorprendido no es solamente su comodidad, que es excelente, sino la contundencia de su sonido. Shokz ha apostado por una ecualización claramente comercial, con bastante presencia en las frecuencias bajas, y el resultado funciona mejor de lo que esperaba teniendo en cuenta que estamos ante unos auriculares completamente abiertos.

Materiales y diseño

Los OpenDots 2 utilizan un diseño de clip formado por dos pequeñas cápsulas conectadas mediante el sistema JointArc. Una queda situada junto al conducto auditivo mientras la segunda descansa detrás de la oreja y actúa como contrapeso. La estructura combina plástico, silicona y una pieza interna flexible de níquel-titanio que permite adaptarse a distintas anatomías. Cada auricular pesa alrededor de 6,4 gramos, por lo que una vez colocado apenas genera sensación de peso.

La versión gris me parece especialmente acertada porque resulta discreta y bastante menos deportiva visualmente que otros productos de Shokz. La silicona que entra en contacto con la piel es agradable y reparte bien la presión, incluso durante sesiones largas. También cuentan con certificación IP57 frente al agua y el polvo, mientras que el estuche ofrece IP54. Durante mis salidas en bicicleta se mantuvieron completamente estables y tampoco tuve problemas utilizándolos durante tareas domésticas con bastante movimiento.

Especificaciones técnicas

En el interior encontramos el sistema acústico Bassphere 2.0, basado en dos transductores personalizados de 11,8 mm. Shokz utiliza esta configuración para mover una mayor cantidad de aire pese a que el auricular no sella el oído, algo fundamental para conseguir una respuesta grave convincente. La respuesta de frecuencia declarada se sitúa entre 100 Hz y 20 kHz. Como siempre ocurre en un diseño abierto, la posición exacta del auricular influye bastante en el resultado final.

La conectividad corre a cargo de Bluetooth 6.1 y los OpenDots 2 son compatibles con los códecs SBC y AAC. También disponen de conexión multipunto, Google Fast Pair y Microsoft Swift Pair. La autonomía alcanza hasta diez horas por carga y puede llegar a unas cuarenta horas utilizando el estuche. Este dispone de USB-C, carga inalámbrica Qi y carga rápida, con unos cinco minutos suficientes para recuperar aproximadamente dos horas adicionales de reproducción.

La aplicación como valor añadido

La aplicación de Shokz tiene bastante más importancia de la que podría parecer inicialmente. Desde ella podemos consultar la batería individual de los auriculares y el estuche, actualizar el firmware, gestionar la conexión multipunto y modificar el funcionamiento de los controles. También permite activar o desactivar algunas funciones de detección y localizar los auriculares, algo especialmente práctico teniendo en cuenta su reducido tamaño y lo fácil que resulta dejarlos olvidados en cualquier superficie.

El apartado de sonido es el más interesante. La aplicación incluye diferentes perfiles de ecualización, como estándar, graves, vocal o privado, además de permitir ajustes personalizados. También es posible activar Dolby Audio y experimentar con Smart EQ para adaptar el carácter sonoro a nuestras preferencias. Personalmente he terminado utilizando una configuración relativamente cercana al perfil estándar, porque los graves ya tienen bastante presencia de serie. Es una aplicación que merece la pena instalar y no un simple añadido testimonial.

Calidad de audio

El grave es posiblemente la mayor sorpresa de los OpenDots 2. Su perfil sonoro está claramente orientado hacia un público generalista y presenta una zona baja contundente, cálida y con bastante cuerpo. No alcanzan la profundidad física de unos buenos in-ear sellados, especialmente en el subgrave, pero sí consiguen una pegada muy poco habitual dentro de la categoría open-ear. Electrónica, pop, rock o música urbana se benefician especialmente de este tratamiento energético.

Los medios conservan una buena presencia y las voces quedan suficientemente adelantadas como para no desaparecer detrás del grave. No los considero unos auriculares especialmente analíticos, pero presentan instrumentos y voces con claridad y sin excesiva congestión. Los agudos son algo más contenidos, evitando estridencias durante sesiones largas. La escena sonora resulta amplia gracias al propio formato abierto, aunque el ruido exterior puede esconder pequeños detalles cuando estamos en una calle concurrida o en un entorno especialmente ruidoso.

Experiencia de uso

La bicicleta ha sido probablemente el escenario en el que más sentido he encontrado a los OpenDots 2. Puedo escuchar música manteniendo una percepción muy clara de coches, otras bicicletas y sonidos del entorno, sin depender de un modo transparencia generado artificialmente mediante micrófonos. Evidentemente, sigue siendo importante controlar el volumen y actuar con prudencia, pero la diferencia respecto a unos auriculares que bloquean físicamente el canal auditivo es enorme y transmite mucha más confianza.

También los he utilizado durante tareas de bricolaje y trabajo en casa. Poder mantener una conversación, escuchar el timbre o estar pendiente de lo que sucede alrededor sin quitarme los auriculares resulta especialmente cómodo. Además, después de varias horas no aparece esa sensación de fatiga dentro del oído que sí noto con muchos modelos in-ear. La conexión multipunto también resulta útil cuando alterno entre ordenador y teléfono, reforzando la sensación de estar ante unos auriculares pensados para todo el día.

Opinión del editor

Los Shokz OpenDots 2 tienen un PVP oficial de 199 euros, una cifra que los coloca claramente entre las opciones premium dentro del mercado open-ear. No son baratos y la ausencia de códecs como LDAC o aptX puede resultar difícil de justificar para determinados usuarios. Tampoco son una alternativa directa a unos auriculares con cancelación activa de ruido, porque su principal virtud consiste precisamente en dejar pasar todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Aun así, me parecen unos auriculares especialmente redondos para quienes priorizan comodidad y conciencia del entorno. Suenan mucho mejor de lo esperado, tienen unos graves potentes, ofrecen una aplicación completa y prácticamente desaparecen de la oreja después de unos minutos. Después de utilizarlos haciendo bicicleta, bricolaje y durante jornadas normales de trabajo, creo que su mayor virtud está precisamente en esa facilidad para acompañarte durante horas sin obligarte a elegir entre escuchar música o seguir conectado con el mundo exterior.



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viernes, 21 de agosto de 2026

Los Artic Nova 3 de SteelSeries son como hacer trampa

SteelSeries sigue reforzando su catálogo de periféricos gaming con la llegada a España de los nuevos Arctis Nova 3 Wireless, unos auriculares que intentan acercar algunas funciones propias de gamas más altas a un precio algo más contenido. La propuesta mantiene la filosofía habitual de la familia Arctis Nova, pero pone bastante énfasis en dos aspectos que hoy me parecen especialmente importantes en unos auriculares para jugar: la conectividad multiplataforma y la posibilidad de ajustar el sonido sin demasiadas complicaciones. Además, llegan acompañados por la aplicación móvil Arctis Companion, disponible tanto para Android como para iOS.

Precisamente la app es una de sus principales bazas. Desde ella podemos acceder a más de 200 configuraciones y perfiles de audio, incluyendo ajustes específicos para títulos como Call of Duty, Fortnite o Grand Theft Auto. Los Arctis Nova 3 Wireless incorporan también audio espacial 360 grados y drivers magnéticos de neodimio, además de un diseño bastante ligero de 260 gramos, algo que se agradece especialmente en sesiones largas. En conectividad encontramos inalámbrica de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3, con la función Quick Switch Wireless para alternar rápidamente entre ambas conexiones. Es una solución especialmente práctica para quien juega en consola o PC pero quiere mantener el móvil conectado al mismo tiempo. También hay compatibilidad con distintas plataformas y carga rápida: 15 minutos conectados proporcionan hasta nueve horas de juego, una de esas funciones que probablemente se agradecen bastante más en el día a día que muchas especificaciones llamativas sobre el papel.

SteelSeries pone así sobre la mesa unos auriculares que, sin reinventar nada, parecen atacar bastante bien ese segmento de jugadores que busca versatilidad sin dar el salto a modelos premium mucho más caros. Están disponibles en negro, blanco, aqua y lavanda, ampliando además bastante las opciones frente al clásico periférico gaming completamente negro. El precio anunciado es de 109,99 euros, tanto para la versión con cable como para la inalámbrica. Y aquí cuesta no levantar una ceja: si ambas cuestan lo mismo, la variante Wireless parece a priori bastante más atractiva por pura funcionalidad. Habrá que comprobar cuestiones como autonomía real, calidad del micrófono y comportamiento inalámbrico, pero sobre el papel SteelSeries ha conseguido una combinación interesante de personalización, ligereza y conectividad sin disparar demasiado el precio.



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