Samsung lleva años utilizando la familia Galaxy A como una especie de termómetro del mercado. Lo que antes era claramente gama media, ahora empieza a rozar zonas que hace no tanto estaban reservadas a modelos mucho más caros. El nuevo Galaxy A57 5G es un buen ejemplo de esa evolución: desde 529 euros, monta una pantalla AMOLED grande a 120 Hz, ofrece carga rápida de 45 W, certificación IP68, WiFi 6E, hasta 512 GB de almacenamiento y una cámara principal de 50 MP.
No es un móvil barato, y eso cambia bastante la forma de analizarlo. A este precio ya no basta con decir que “cumple”. Tiene que convencer. Tiene que sentirse sólido, rápido, bien construido y preparado para aguantar varios años sin que al poco tiempo aparezca esa sensación incómoda de haber comprado demasiado justo. El Galaxy A57 5G juega precisamente a eso: no quiere ser el móvil más rompedor de Samsung, pero sí uno de los más sensatos para quien busca una experiencia cercana a la gama alta sin pagar precio de gama alta.
Diseño y materiales
Lo primero que llama la atención del Galaxy A57 5G es su grosor. Con 0,69 cm, estamos ante un teléfono realmente fino para tener una batería de 5.000 mAh. Samsung ha conseguido ajustar bien el cuerpo sin convertirlo en un dispositivo frágil o incómodo. Sus 179 gramos también ayudan mucho. En un mercado donde muchos móviles grandes se acercan o superan los 200 gramos, este modelo se siente más liviano de lo que su pantalla de 6,7 pulgadas podría hacer pensar.

Las dimensiones son generosas: 16,1 cm de alto y 7,68 cm de ancho. No es un teléfono pequeño, ni pretende serlo. Es uno de esos móviles que se disfrutan mejor con dos manos, especialmente al escribir, jugar o ver contenido. Pero al mismo tiempo, su bajo peso y su perfil delgado hacen que resulte menos aparatoso que otros modelos de tamaño similar. Es grande, sí, pero no se siente torpe.
La certificación IP68 es uno de sus puntos diferenciales más importantes. En la gama media todavía no siempre está garantizada, y aquí aporta tranquilidad real. No significa que debamos maltratar el móvil o meterlo en agua por capricho, pero sí que el teléfono está mejor protegido frente a accidentes cotidianos. Lluvia, salpicaduras, una caída cerca de la piscina o ese típico susto en la cocina ya no se viven igual. Este tipo de resistencia no se luce cada día, pero cuando hace falta, se agradece mucho.
Multimedia
La pantalla es uno de los grandes argumentos del Galaxy A57 5G. Samsung monta un panel AMOLED de 6,7 pulgadas con resolución Full HD+ de 2.340 x 1.080 píxeles, tasa de refresco de 120 Hz y brillo máximo de hasta 1.200 nits. No es la pantalla más ambiciosa del catálogo de la marca, pero sí una de esas pantallas que hacen que el móvil entre por los ojos desde el primer uso.

El tamaño invita claramente al consumo de contenido. Ver series, vídeos, directos, redes sociales o fotografías resulta cómodo y agradable. El panel AMOLED ofrece negros profundos, buen contraste y colores vivos, algo que Samsung domina desde hace años. Hay móviles que pueden ganar en potencia bruta o carga rápida, pero cuando hablamos de pantalla, la marca coreana sigue jugando con ventaja.
Los 120 Hz se notan desde el primer desplazamiento. La interfaz se mueve con suavidad, las animaciones ganan naturalidad y todo parece un poco más inmediato. Es una de esas mejoras que quizá no impresionan en una tienda durante treinta segundos, pero que se vuelven difíciles de abandonar cuando te acostumbras. Volver a 60 Hz después de usar un móvil así es como cambiar de una carretera recién asfaltada a una calle llena de adoquines.
Hardware
El corazón del Galaxy A57 5G es el Exynos 1680, un procesador que llega con la responsabilidad de mover un teléfono que ya no puede escudarse en ser económico. Acompañado por configuraciones de 8 GB o 12 GB de RAM, el conjunto debería ofrecer una experiencia fluida en prácticamente cualquier tarea cotidiana.

La versión de 8 GB sigue siendo suficiente para la mayoría, pero hay que mirar el contexto. Estamos hablando de un móvil desde 529 euros, no de un terminal de entrada. Por eso, si la diferencia de precio no se dispara, la combinación de 12 GB de RAM y 256 GB o 512 GB de almacenamiento parece la más redonda para quien busque una compra a largo plazo.
La buena noticia es que Samsung suele cuidar bastante la estabilidad del sistema. One UI puede no ser la capa más ligera del mundo, pero sí es una de las más completas y consistentes. En un móvil de esta categoría, prefiero una experiencia estable, con animaciones cuidadas y funciones útiles, antes que una potencia teórica enorme que luego se traduzca en tirones, calor o cierres agresivos de aplicaciones.
Fotografía
El apartado fotográfico del Galaxy A57 5G se apoya en una triple cámara trasera bastante lógica: principal de 50 MP con apertura f/1,8, gran angular de 12 MP f/2,2 y macro de 5 MP f/2,4. En el frontal encontramos una cámara de 12 MP f/2,2.
Con buena luz, lo normal es obtener fotos nítidas, con colores vivos y ese procesado Samsung que tiende a favorecer imágenes listas para compartir. No siempre será el resultado más neutro, pero sí suele ser agradable para la mayoría de usuarios.
El gran angular de 12 MP es una buena noticia frente a esos sensores de 8 MP que a menudo se quedan cortos. Tener más resolución en esta lente permite obtener imágenes más útiles, especialmente en paisajes, arquitectura, fotos de grupo o interiores. No tendrá el mismo detalle ni el mismo rango dinámico que la cámara principal, pero al menos no parece un simple añadido para inflar el número de cámaras.
La cámara frontal de 12 MP cumple bien en selfies, videollamadas y contenido para redes. Me parece una resolución razonable. Más que inflar megapíxeles, lo importante aquí será el tratamiento del rostro, el HDR y la gestión de pieles. Samsung tiende a ofrecer selfies bastante favorecedores, aunque conviene ajustar los modos de belleza si se busca un resultado más natural.
Autonomía y conectividad
Con 5.000 mAh y una carga rápida de 45 W, tenemos uno de esos apartados donde Samsung va dejando atrás cierta prudencia histórica. No compite con los sistemas de carga ultrarrápida de algunas marcas rivales, pero representa un salto práctico muy importante. Poder recuperar una buena cantidad de batería en poco tiempo cambia la forma de usar el móvil. Ya no dependes tanto de cargarlo por la noche ni de mirar el porcentaje con ansiedad antes de salir de casa.

En conectividad, el teléfono viene bastante bien armado. Tiene 5G, WiFi 6E, Bluetooth 6.0, NFC y USB-C. El salto a WiFi 6E es especialmente interesante para quienes tienen un router compatible, porque permite conexiones más rápidas y menos congestionadas en redes preparadas. No todo el mundo lo aprovechará desde el primer día, pero es una prestación con mirada de futuro.
Opinión del editor
Su propuesta es madura, bastante equilibrada y claramente orientada a quien busca un teléfono principal para varios años. Tiene una buena pantalla AMOLED de 6,7 pulgadas, un diseño fino y ligero, batería de 5.000 mAh, carga rápida de 45 W, resistencia IP68, conectividad moderna y un sistema de cámaras que, al menos sobre el papel, parece más útil que decorativo.
No es perfecto. El USB 2.0 sabe a poco, la macro sigue pareciendo una cámara secundaria de compromiso y el precio de 529 euros lo coloca en una zona donde el usuario tiene derecho a exigir bastante.
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