
La noche de los Premios Goya en Barcelona ha certificado algo que llevaba meses cocinándose: ‘Los domingos’ se ha convertido en la película del año en el cine español. El largometraje de Alauda Ruiz de Azúa se ha alzado con los premios más codiciados y ha salido del Auditori del CCIB como gran referencia de una cosecha especialmente brillante.
En paralelo, la ceremonia número 40 de los galardones de la Academia de Cine ha escenificado un cierto equilibrio entre el cine de emociones transparentes de ‘Los domingos’ y la apuesta más radical y sensorial de ‘Sirât’, la otra gran favorita. Mientras la primera se quedaba con los grandes focos de la noche, la segunda acumulaba reconocimientos técnicos que refuerzan su peso en el circuito internacional.
‘Los domingos’: de San Sebastián a coronarse en los Goya

La cinta de Alauda Ruiz de Azúa llegaba a la gala con 13 nominaciones y un camino impecable a sus espaldas: Concha de Oro en San Sebastián, excelente recorrido en taquilla y una conversación social que no ha dejado de crecer desde su estreno. De esas candidaturas ha materializado cinco Goya clave: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Original, Mejor Actriz Protagonista y Mejor Actriz de Reparto, lo que la sitúa como la gran triunfadora de la edición.
El filme se centra en la historia de Ainara, una chica de 17 años que anuncia su decisión de hacerse monja de clausura tras crecer en un colegio religioso. Ese anuncio desata un terremoto emocional en su familia, que oscila entre respetar su decisión o tratar de frenarla ante el miedo a perderla para siempre. Lo que podría ser un drama religioso convencional se convierte en un retrato muy matizado de las fracturas íntimas de una familia contemporánea.
Lejos de limitarse a una diatriba a favor o en contra de la religión, la película de Ruiz de Azúa se mueve en un terreno resbaladizo: cada espectador puede ver en ella una celebración de la fe o una crítica feroz a la capacidad de la institución para atraer a jóvenes especialmente vulnerables. Ese punto intermedio, donde conviven convicción religiosa, trauma y falta de escucha, es precisamente lo que ha generado debates encendidos y críticas muy entusiastas.
La directora ha insistido en varias ocasiones en que para ella la religión es solo la chispa que enciende el conflicto. Lo que le interesaba, explicaba, era observar a la familia como un “organismo vivo” que puede ser refugio o cárcel y que está en constante transformación. En ese sentido, la película se presenta como un melodrama familiar de enorme precisión emocional, que muchos espectadores viven casi como una historia de terror psicológico por la forma en que la protagonista queda atrapada entre presiones externas y heridas internas.
En el terreno comercial, ‘Los domingos’ ha superado con holgura los 650.000 espectadores en salas y ha rebasado los 4 millones de euros de recaudación en España, situándose entre las producciones nacionales más vistas del último año. El éxito en taquilla se ha visto reforzado tras la temporada de premios y, con los Goya en la mano, todo apunta a que seguirá sumando público.
Los cinco Goya que confirman el fenómeno

El palmarés de la noche ha sido muy elocuente. ‘Los domingos’ ha conquistado el Goya a Mejor Película, imponiéndose a ‘La cena’, ‘Maspalomas’, ‘Sirât’ y ‘Sorda’. La productora Sandra Hermida, acompañada por Manu Calvo, Marisa Fernández y Nahikari Ipiña, defendió desde el escenario que apostar por historias íntimas es también una decisión política y subrayó que aún quedan muchos prejuicios por derribar cuando se habla de fe, salud mental o modelos de familia.
En su intervención, Hermida lanzó un mensaje directo a los espectadores: recordó que el cine que se atreve a abordar contradicciones solo tiene sentido si encuentra un público dispuesto a acompañarlo. A ellos dedicó la victoria, agradeciendo a quienes siguen apostando por ver películas españolas en salas y sostienen, con su entrada, un tipo de producción que no siempre parte como éxito seguro.
En el apartado de dirección, Alauda Ruiz de Azúa se ha convertido en la cuarta mujer en cuatro décadas de Goya que obtiene el premio a Mejor Dirección, sumándose a una lista en la que ya figuraban Icíar Bollaín, Isabel Coixet y Pilar Miró. La cineasta reconoció que el proyecto nació entre dudas y cierto miedo a cómo se recibiría una historia así en 2026, pero explicó que en un punto del proceso el equipo decidió “abrazarlo” del todo y asumir sus riesgos.
El Goya a Mejor Guion Original ha reforzado esta posición: la Academia ha querido valorar una escritura que evita el trazo grueso y deja espacio para que el público se posicione. Un mismo relato permite abrazar lecturas casi opuestas, algo poco habitual en el cine de gran visibilidad y que, sin embargo, ha conectado tanto con críticos como con espectadores.
En el terreno interpretativo, la película ha sellado su dominio con dos premios fundamentales. Patricia López Arnaiz ha conseguido el Goya a Mejor Actriz Protagonista por su papel de Maite, la tía atea que encarna la resistencia frontal a la vocación religiosa de la sobrina. Ella misma ha confesado que sentía que el personaje “ya existía dentro” y ha agradecido a la directora haberle ofrecido una figura que le permite hablar de las violencias invisibles en la infancia y de la dificultad de acompañar el dolor ajeno sin imponer la propia visión.
El quinto Goya de la noche para ‘Los domingos’ ha sido el de Mejor Actriz de Reparto para Nagore Aranburu, que interpreta a la madre superiora del convento. Su personaje, clave en el acercamiento de la protagonista a la vida monástica, evita el cliché de la autoridad tiránica y se mueve en un terreno mucho más ambiguo, algo que la Academia ha reconocido como uno de los hallazgos del filme.
De la gran pantalla a Movistar Plus+: cómo y dónde ver la película

El impacto de ‘Los domingos’ no se limita a los festivales y a las salas. Movistar Plus+ ha incorporado la película a su catálogo el 27 de febrero, apenas unas horas antes de la ceremonia de los Goya. La estrategia permite que quienes no pudieron verla en cines la descubran ahora en casa, en plena ola de interés por el revuelo mediático de los premios.
En la plataforma se presenta prácticamente como visionado obligatorio para cualquiera que quiera seguir la conversación sobre el cine español actual. La historia de Ainara se ve de una forma, pero se digiere de otra: es de esas películas que, más que cerrarse con los créditos, se expanden en charlas posteriores, debates familiares y discusiones en redes.
El reparto, liderado por la debutante Blanca Soroa, se completa con nombres como Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera y la propia Nagore Aranburu. Soroa encarna a la adolescente que anuncia su vocación, mientras que Garcés da vida a su padre, atrapado entre la necesidad de protegerla y la sensación de estar perdiendo a su hija. Minujín aporta matices al entorno emocional masculino de la historia, y Rivera sostiene uno de los pilares adultos de la familia.
El principal logro formal de Ruiz de Azúa es haber construido una narración en equilibrio constante entre la comprensión y la sospecha. Hay espectadores que leen la película como una defensa de la fe vivida de forma íntima y libre, y otros como una denuncia del modo en que determinadas instituciones ofrecen refugio a personas heridas sin resolver el origen del daño. Precisamente en ese punto intermedio radica su fuerza.
Por eso muchos analistas no dudan en encuadrarla, además de como drama familiar, dentro de las propuestas más inquietantes del cine europeo reciente. Sin recurrir a los códigos convencionales del terror, la película logra que una simple elección vital se convierta en una fuente de desasosiego: ¿hasta qué punto una decisión radical es libre cuando nace de una herida sin tratar y de una familia que no ha sabido nombrarla?
Con los cinco Goya en el bolsillo, ‘Los domingos’ queda fijada como una referencia ineludible para entender el momento actual del cine español. Su trayectoria, del aplauso en San Sebastián a su consolidación en taquilla y su desembarco en plataformas, dibuja la ruta de una obra que ha sabido conectar con públicos muy distintos sin renunciar a la complejidad. Y, sobre todo, confirma que todavía hay espacio para películas que incomodan lo justo como para obligar a pensar, pero lo suficiente como para quedarse rondando en la cabeza mucho después de haber abandonado la sala o apagado la televisión.
from Actualidad Gadget https://ift.tt/OVTFXks
via IFTTT















