viernes, 3 de abril de 2026

Alerta por una versión fraudulenta con spyware de WhatsApp para iPhone

Aplicación de mensajería con spyware

La detección de una versión fraudulenta de WhatsApp para iPhone manipulada con spyware ha encendido de nuevo las alarmas sobre la vigilancia digital en Europa. La aplicación falsa, que imitaba el aspecto y el funcionamiento de la app legítima, ha sido vinculada a la empresa italiana de tecnología de espionaje SIO y se habría utilizado para acceder de forma encubierta a los datos de los dispositivos afectados.

Meta, matriz de WhatsApp, ha comunicado que alrededor de 200 usuarios fueron engañados para instalar este cliente no oficial, la mayoría situados en Italia, un país que ya arrastraba polémicas por el uso de herramientas de espionaje en investigaciones sensibles. La compañía ha reaccionado cerrando sesiones, avisando de los riesgos y preparando acciones legales contra los responsables del software malicioso.

Cómo funcionaba la versión fraudulenta con spyware de WhatsApp

Según ha explicado WhatsApp, la aplicación maliciosa suplantaba por completo la imagen y la interfaz del servicio oficial, de forma que para el usuario medio era prácticamente indistinguible de la app auténtica. La distribución no se realizaba a través de la App Store, sino mediante canales alternativos, donde se ofrecía como si fuera una actualización o una variante legítima para iOS.

La compañía ha señalado directamente a SIO, un fabricante italiano de spyware, como responsable del desarrollo y despliegue de este cliente falso. Esta firma, que opera a través de su subsidiaria ASIGINT, está especializada en herramientas de vigilancia para agencias gubernamentales, lo que encaja con el uso de aplicaciones camufladas como vector de infección.

En el caso investigado, la app fraudulenta para iPhone habría incorporado un software espía capaz de acceder a la información almacenada en el dispositivo, incluidas comunicaciones, contactos, archivos y otros datos sensibles. El objetivo, según las pesquisas de WhatsApp, sería la vigilancia selectiva de determinados usuarios más que una campaña masiva de malware.

Meta ha confirmado que los usuarios afectados fueron identificados de forma proactiva por los equipos de seguridad de la plataforma. Al detectar la actividad sospechosa, se cerraron las sesiones de WhatsApp asociadas a esos dispositivos y se envió una notificación explicando los riesgos y recomendando eliminar de inmediato cualquier cliente no oficial.

En esas comunicaciones, la empresa insistió en que el uso de aplicaciones falsas o modificadas abre la puerta a filtraciones graves de privacidad y a un control silencioso del dispositivo. Junto a la advertencia, se recordó a los usuarios que la única versión segura de WhatsApp es la disponible en las tiendas oficiales y en los canales de descarga verificados.

Versión fraudulenta de app de mensajería

Quién está detrás: SIO, ASIGINT y el spyware Spyrtacus

La denuncia pública de Meta vuelve a situar a SIO en el centro del debate sobre el spyware gubernamental en Europa. Esta compañía italiana, a través de su filial ASIGINT, desarrolla soluciones de vigilancia digital que se comercializan con instituciones públicas y fuerzas de seguridad como principales clientes.

Investigaciones anteriores ya habían vinculado a SIO con apps maliciosas para Android que se hacían pasar por servicios legítimos, incluyendo versiones falsas de WhatsApp y herramientas fraudulentas de atención al cliente de operadoras móviles. En aquel caso, el código del programa malicioso contenía la referencia «Spyrtacus», nombre con el que se identificó al spyware utilizado.

La aparición ahora de una variante para iOS que persigue el mismo objetivo de espionaje apunta a una operación amplia, diseñada para abarcar los dos grandes ecosistemas móviles. Aunque en este nuevo episodio el foco se centra en usuarios de iPhone, la trayectoria previa de SIO evidencia una estrategia continuada de uso de aplicaciones falsas como puerta de entrada.

Por el momento, ni SIO ni Apple han ofrecido comentarios públicos sobre este incidente, pese a las solicitudes de información trasladadas por diversos medios europeos. El silencio de la empresa italiana contrasta con la actitud de WhatsApp, que ha optado por hacer públicas tanto las notificaciones a los usuarios como su intención de iniciar acciones legales.

Además de la acusación directa contra SIO, Meta ha señalado que se ha presentado una denuncia formal para frenar las actividades asociadas a esta versión fraudulenta y para intentar identificar el alcance real de la campaña. La acción judicial persigue también enviar un mensaje a otros proveedores de herramientas de espionaje que intenten aprovechar el nombre de servicios de mensajería populares.

Italia, epicentro de la polémica por el uso de spyware

El caso de esta versión falsa de WhatsApp se suma a una serie de episodios recientes que han colocado a Italia bajo el foco en materia de vigilancia digital. Las autoridades italianas cuentan con un historial documentado de uso de aplicaciones falsas y enlaces de phishing como parte de investigaciones y operaciones de seguimiento.

Expertos en ciberseguridad han señalado que, en algunos de estos casos, operadores de telefonía móvil han colaborado enviando enlaces maliciosos a sus clientes en nombre de las fuerzas del orden. Este tipo de prácticas, aunque se justifiquen por motivos de seguridad, abren un debate profundo sobre los límites legales y el respeto a los derechos fundamentales.

No es la primera vez que WhatsApp lanza una alerta dirigida específicamente a usuarios en territorio italiano. Hace aproximadamente un año, la compañía ya notificó a unos 90 usuarios que habían sido atacados con spyware desarrollado por Paragon Solutions, una firma estadounidense-israelí dedicada también a la tecnología de vigilancia.

Aquel episodio afectó especialmente a periodistas y activistas proinmigración, lo que encendió una fuerte polémica política y mediática. Las revelaciones sobre el uso de estas herramientas contra perfiles vinculados a la sociedad civil tensionaron todavía más la relación entre la industria del spyware y los defensores de la privacidad.

Tras ese escándalo, Paragon Solutions decidió romper sus lazos comerciales con los servicios de inteligencia italianos, que figuraban entre sus principales clientes. Ese precedente hizo que cualquier nuevo incidente relacionado con spyware y plataformas de mensajería en Italia despertara especial preocupación, como ocurre ahora con la versión fraudulenta de WhatsApp atribuida a SIO.

Ciberseguridad y mensajería instantánea

Respuesta de WhatsApp y riesgos para la privacidad en Europa

Ante esta situación, WhatsApp ha querido subrayar que su prioridad inmediata ha sido proteger a las personas que ya habían instalado la app fraudulenta. El equipo de seguridad cerró las sesiones asociadas, notificó a los cerca de 200 afectados y les recomendó desinstalar cualquier versión no oficial y descargar únicamente la aplicación legítima desde la tienda oficial.

La portavoz de la compañía, Margarita Franklin, ha indicado que, por el momento, no pueden ofrecer más detalles sobre el perfil concreto de los usuarios que recibieron las alertas. No se ha confirmado si entre ellos se encuentran periodistas, activistas o miembros de organizaciones de la sociedad civil, algo que en el pasado sí se hizo público cuando las víctimas pertenecían a colectivos especialmente sensibles.

En paralelo a estas notificaciones individuales, WhatsApp ha anunciado que prepara acciones legales contra SIO y su entramado empresarial para detener cualquier actividad futura ligada a esta campaña de espionaje. La combinación de medidas técnicas (como el cierre de sesiones) y jurídicas refleja un esfuerzo por abordar el problema desde varias vías a la vez.

Para los usuarios europeos, este caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de extremar las precauciones al descargar aplicaciones, incluso cuando parecen idénticas a las oficiales. Los ataques que se apoyan en ingeniería social y en la confianza del usuario suelen ser más efectivos que los que dependen únicamente de vulnerabilidades técnicas.

Los expertos insisten en que, una vez que un spyware consigue instalarse en un dispositivo, la eliminación completa puede resultar complicada. No siempre basta con borrar la app visible o cerrar una sesión, ya que el código malicioso puede aprovechar permisos ya concedidos o dejar restos que sigan recopilando información en segundo plano.

Este nuevo incidente en Italia ilustra también una tendencia más amplia: las grandes plataformas tecnológicas están cada vez más dispuestas a plantar cara públicamente a las empresas que fabrican y distribuyen spyware. Las denuncias, demandas y bloqueos de servicios se están convirtiendo en herramientas complementarias a los parches de seguridad tradicionales.

En un escenario europeo marcado por el debate sobre la regulación del software de vigilancia, la aparición de una versión fraudulenta de WhatsApp con spyware refuerza las dudas sobre los mecanismos de control y supervisión de estas tecnologías. La combinación de suplantación de identidad digital, participación de empresas privadas y posible implicación de autoridades públicas configura un panorama delicado, en el que la protección de la privacidad y de la libertad de comunicación cobra un papel central.

Todo lo ocurrido alrededor de esta falsa versión de WhatsApp con spyware para iPhone muestra hasta qué punto las aplicaciones de mensajería se han convertido en un objetivo prioritario para las operaciones de vigilancia. El caso italiano, con SIO y su spyware en el punto de mira y con Meta reaccionando tanto en el plano técnico como en el legal, sirve de aviso a navegantes: descargar clientes no oficiales puede salir caro, y el equilibrio entre seguridad pública y derechos individuales seguirá siendo uno de los frentes más calientes en la ciberseguridad europea.



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La PS6 portátil apunta a superar a Xbox Series S en potencia y gráficos

PS6 portátil más potente que Xbox Series S

La próxima generación de consolas no solo se jugará en el salón. Según múltiples filtraciones, Sony prepara una nueva consola portátil vinculada a PS6 que dista mucho de ser un simple accesorio de streaming como PlayStation Portal. Bajo el nombre en clave Project Canis, este dispositivo estaría diseñado para ejecutar juegos de forma nativa y competir de tú a tú con el hardware de sobremesa actual.

Lo llamativo de todo lo que se ha publicado hasta ahora es que esta PS6 portátil no se quedaría en un término medio, sino que apuntaría a superar a Xbox Series S tanto en potencia tradicional (rasterización) como en tecnologías avanzadas de iluminación como el trazado de rayos. Todo ello con un consumo muy contenido, algo clave en un formato pensado para jugar fuera de casa y, previsiblemente, en mercados exigentes como España y el resto de Europa.

Un proyecto para acompañar a PS6 y devolver a Sony al mercado portátil

Distintas fuentes coinciden en que Sony trabaja en paralelo en PS6 y en una nueva consola portátil que llegaría en la misma ventana de lanzamiento, previsiblemente a finales de 2027 o, como mucho, en 2028. Sería la primera apuesta fuerte de la compañía en este terreno desde PS Vita, dejando atrás el enfoque puramente remoto de PS Portal y recuperando iniciativas hardware como la PS4 Slim convertida en una auténtica consola portátil.

Esta PS6 portátil se concibe como un sistema capaz de ejecutar juegos de PS4 y una parte relevante del catálogo de PS5, e incluso títulos pensados para PS6 con los ajustes adecuados. La idea sería ofrecer una experiencia de nueva generación en formato compacto, algo que encajaría con la tendencia actual marcada por dispositivos como Steam Deck, ROG Ally o las futuras propuestas portátiles de Microsoft y Nintendo.

En cuanto a la estrategia de mercado, los analistas apuntan a que esta máquina podría servir como puerta de entrada más asequible a la próxima generación frente a unas consolas de sobremesa que, según las primeras estimaciones, podrían rondar o incluso superar los 700 euros en Europa. Un modelo portátil potente por debajo de esa barrera tendría bastante sentido comercial, también en España.

Por ahora no hay confirmación oficial, pero las certificaciones de nuevos modelos de hardware PlayStation y la coincidencia de detalles entre diferentes filtradores dan bastante consistencia a la existencia de este proyecto de portátil de alto rendimiento dentro del ecosistema PS6.

Diseño de PS6 portátil más potente

Más potente que Xbox Series S: qué dicen las filtraciones de KeplerL2

Buena parte de la información que se maneja proviene de KeplerL2, un insider especializado en hardware de AMD que ha adelantado en otras ocasiones detalles técnicos con bastante acierto. Según sus mensajes en foros como NeoGAF, la GPU de la PS6 portátil estaría «un poco por encima» de la de Xbox Series S en rasterización y «muy por encima» en ray tracing y path tracing.

Ese «ligeramente por delante» en potencia bruta se referiría al rendimiento sin trazado de rayos, donde la consola de Microsoft ofrece 4 TFLOPs en FP32 con una GPU RDNA 2. Las cifras filtradas para la máquina de Sony hablan de unos 4,9 TFLOPs en FP32 gracias a una arquitectura bastante más moderna, lo que explicaría esa ventaja moderada en rendimiento clásico.

La diferencia se ampliaría de forma clara cuando entran en juego las tecnologías de iluminación avanzada. KeplerL2 asegura que la PS6 portátil sería «mucho más potente» que Xbox Series S en ray tracing y path tracing, algo que encajaría con la presencia de núcleos dedicados de nueva generación integrados en la GPU RDNA 5 de AMD.

Lo realmente llamativo es que todo esto se lograría con un consumo objetivo muy contenido: la APU de la PS6 portátil trabajaría en torno a los 15 W de TDP, frente a los alrededor de 90 W de la Xbox Series S de sobremesa. Si se confirma, estaríamos ante un salto muy importante en eficiencia, clave para una consola pensada para usarse tanto en casa como en movilidad.

Sobre el precio, por ahora solo hay especulaciones. Mientras que para la sobremesa PS6 algunos analistas manejan horquillas entre 700 y 1.000 euros según configuración y costes, varios informes apuntan a que la portátil podría situarse en un rango más contenido, entre 399 y 599 dólares, aunque el precio final en Europa dependerá de impuestos y del contexto económico en el momento del lanzamiento.

Arquitectura AMD de última generación: Zen 6 y RDNA 5 en formato portátil

Las filtraciones coinciden en que el corazón de la PS6 portátil sería una APU AMD de nueva generación, conocida internamente como Canis. Esta solución integraría CPU y GPU en un único chip, fabricado supuestamente en el proceso de 3 nm de TSMC, el mismo nodo avanzado que se está utilizando en los SoC más punteros del mercado.

En la parte de CPU, las especificaciones hablan de una configuración híbrida de 6 núcleos: cuatro núcleos de alto rendimiento Zen 6c con 8 hilos para los juegos y las tareas exigentes, y dos núcleos Zen 6 de bajo consumo reservados para el sistema operativo y procesos en segundo plano. En total, 6 núcleos y 12 hilos con 4 MB de caché L3, pensados para mover sin problemas los títulos de actual y próxima generación.

El apartado gráfico correría a cargo de una GPU integrada basada en arquitectura RDNA 5 con 16 unidades de cómputo (CU). Los datos adelantados mencionan hasta 1.024 shaders, 64 TMUs y 32 ROPs, junto a 32 núcleos de IA de tercera generación y 16 núcleos específicos para acelerar el trazado de rayos. Las frecuencias de reloj oscilarían entre 1,2 GHz en modo portátil y 1,65 GHz al conectarla a una base o modo «dock».

En cuanto a memoria, Sony apostaría por un diseño unificado, utilizando 24 GB de LPDDR5X sobre un bus de 192 bits con velocidades que se situarían en torno a los 8.533 Mbps. Esta configuración permitiría alimentar tanto a la CPU como a la GPU con un ancho de banda considerable para un dispositivo portátil, reduciendo cuellos de botella en juegos exigentes.

El almacenamiento interno partiría de una unidad SSD de 1 TB, en línea con las previsiones para la propia PS6 de sobremesa, lo que facilitaría compartir arquitectura y herramientas de desarrollo entre ambos sistemas. No faltaría conectividad inalámbrica de nueva generación ni opciones de expansión como ranura MicroSD o incluso M.2, según algunas filtraciones.

Hardware interno PS6 portátil

PSSR 3: el reescalado por IA con el que Sony quiere ir más allá de DLSS 4.5

Más allá de la potencia bruta, uno de los puntos clave de la PS6 portátil sería el uso intensivo de tecnologías de reescalado por inteligencia artificial. Sony lleva ya un tiempo trabajando en su propia solución, conocida como PlayStation Spectral Super Resolution (PSSR), que debutó en PS5 Pro en su versión 2.0, y la idea sería llevar un paso más allá esta herramienta con PSSR 3.

Según KeplerL2, la nueva iteración de PSSR funcionaría con operaciones en FP8 en lugar de INT8, lo que permitiría una reconstrucción de imagen más precisa y estable a partir de resoluciones internas relativamente bajas. La meta sería conseguir una calidad muy alta sin disparar el consumo energético, algo vital en un dispositivo que tendrá que equilibrar batería, temperatura y ruido.

Las comparaciones que hace el filtrador son ambiciosas: afirma que PSSR 3 podría ofrecer resultados visuales superiores a los del actual DLSS 4.5 de NVIDIA, la referencia en la industria del PC, y claramente por encima del DLSS 2 (e incluso versiones «Lite») que utilizaría Nintendo Switch 2. Si se cumple, sería uno de los grandes argumentos diferenciales de la máquina de Sony.

Para el jugador europeo, esto se traduciría en juegos que se ven más nítidos y fluidos en la pantalla integrada de la portátil o en un televisor externo, sin necesidad de reducir de forma drástica la calidad gráfica. En la práctica, el reescalado por IA permitiría trabajar con resoluciones internas más bajas para ahorrar recursos y luego reconstruir la imagen a 1080p o 4K con un resultado muy convincente.

En el terreno de las portátiles, donde la mayoría de alternativas recurren a escaladores más sencillos o dependen del FSR actual de AMD, esta apuesta por un sistema de reconstrucción propio y avanzado podría marcar distancia, sobre todo frente a Steam Deck, ROG Ally y otros PC de mano que compiten por el mismo público.

Comparación con Nintendo Switch 2 y otros rivales portátiles

Aunque muchas filtraciones comparan de forma directa la PS6 portátil con Xbox Series S, en realidad su rival más evidente sería Nintendo Switch 2, tanto por formato como por público objetivo. La consola de Nintendo habría apostado por un SoC con soporte para DLSS 2 y un rendimiento estimado en torno a 1,7 TFLOPs en modo portátil y unos 3 TFLOPs en modo base.

Frente a esas cifras, la máquina de Sony partiría de un nivel de potencia considerablemente superior en casi todos los frentes, tanto en CPU como en GPU y memoria. A esto se sumaría una tecnología de reescalado que, según las filtraciones, ofrecería una calidad de imagen más avanzada que el DLSS 2 que se espera ver en Switch 2, e incluso que algunas implementaciones «Lite» que algunos juegos utilizarían para ahorrar recursos.

También se ha mencionado la comparación con dispositivos como ROG Ally X y otros PC portátiles, que actualmente cuestan cerca de los 900 euros en su configuración más avanzada. KeplerL2 sostiene que Canis debería ofrecer un rendimiento en juegos superior al de estos modelos en varios escenarios, apoyándose en una integración más cerrada entre hardware y software y en un sistema operativo optimizado para juegos.

De confirmarse, el enfoque de Sony sería el de una consola portátil de gama alta, claramente por encima de Switch 2 en potencia pero también en precio, y posicionada como alternativa más especializada frente a los PC de mano basados en Windows. En Europa, donde la penetración de Nintendo y de las consolas PlayStation es especialmente fuerte, la batalla podría ser intensa.

Eso sí, las filtraciones también matizan que Sony no pretende lanzar «una bestia técnica» por encima de todo, ya que PS6 y Xbox Helix seguirían ocupando el trono en sobremesa. La portátil se situaría uno o varios escalones por debajo de estas máquinas, pero por encima de la generación actual en formato compacto.

Formato, pantalla, autonomía y compatibilidad de juegos

En cuanto al diseño físico, la información es más limitada, pero hay algunos puntos en común entre filtraciones. Se habla de una pantalla LCD IPS de 7 pulgadas con resolución 1080p, un tamaño similar al de muchos PC portátiles actuales y algo superior al del modelo original de Nintendo Switch.

Varios informes señalan que este dispositivo tendría funciones híbridas, permitiendo usarlo tanto en modo portátil como conectado a una base o directamente a un televisor, de forma parecida a cómo funciona Switch. No faltarían entrada para MicroSD, posible ranura M.2 SSD para expansión interna, controles integrados con vibración háptica y micrófonos duales para chat de voz o funciones del sistema.

La autonomía es uno de los grandes interrogantes, pero el hecho de que el consumo total de la APU se sitúe en 15 W es una buena señal. Frente a otros dispositivos que rondan o superan con facilidad esa cifra solo en la parte de CPU/GPU, la propuesta de Sony buscaría un equilibrio razonable entre rendimiento, duración de batería y ruido de ventilación.

En el apartado de juegos, varias fuentes apuntan a la posibilidad de que Canis ejecute de forma nativa títulos de PS4 y muchos de PS5, además de futuros lanzamientos de PS6 adaptados al formato portátil. Queda por ver cómo gestionará Sony temas delicados como las licencias digitales: si se respetarán las compras ya realizadas o si habrá versiones específicas, algo que los jugadores europeos siguen muy de cerca por su impacto en el bolsillo.

De momento, no hay detalles cerrados sobre retrocompatibilidad completa ni sobre si los juegos de sobremesa podrían ofrecer modos gráficos específicos para la portátil, pero es razonable pensar en ajustes de rendimiento pensados para 1080p y tasas estables de 30 o 60 FPS, ayudados por PSSR 3.

Precio, contexto europeo y encaje en la próxima generación

El precio será un factor decisivo. En los últimos años, el coste de la memoria y otros componentes ha disparado los precios tanto de consolas como de tarjetas gráficas. Sony ya ha aplicado subidas en modelos actuales como PS5 en Europa, y los rumores sobre PS5 Pro y la futura PS6 apuntan a PVPs poco amigables para muchos bolsillos.

En este contexto, la PS6 portátil podría convertirse en una alternativa intermedia para quienes quieran acceder a la nueva generación sin gastar tanto como en una sobremesa tope de gama. Distintos análisis mencionan que un precio en torno a los 399 dólares (previsible equivalente en euros, más impuestos) sería especialmente atractivo, aunque otras filtraciones amplían la horquilla hasta los 599 dólares dependiendo de la configuración final.

Para mercados como España, donde el presupuesto medio en ocio tecnológico es más ajustado que en otros países europeos, la relación entre potencia, catálogo y precio será determinante. Si la consola llega por encima de cierta barrera psicológica, podría quedar reservada a un público muy entusiasta, mientras que un posicionamiento algo más contenido le permitiría llegar a un espectro más amplio de jugadores.

Además, Sony tendrá que decidir cómo encaja esta máquina en su ecosistema: si se plantea como un complemento de PS6, un punto de entrada independiente o una mezcla de ambos. La integración con servicios como PlayStation Plus, el juego en la nube y el juego remoto desde PS6 también jugarán un papel importante para el usuario europeo, cada vez más habituado a combinar formatos.

Queda todavía bastante camino por recorrer antes de que Sony enseñe sus cartas, pero todo lo filtrado hasta la fecha dibuja una PS6 portátil ambiciosa, basada en Zen 6 y RDNA 5, con PSSR 3 como gran arma para competir y con el objetivo explícito de superar a Xbox Series S en rendimiento, colocándose como una de las opciones más potentes dentro del juego portátil de próxima generación.



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jueves, 2 de abril de 2026

Raspberry Pi sube precios y lanza una nueva versión de 3 GB

Placa Raspberry Pi y precios de memoria

La compra de una Raspberry Pi vuelve a ser un poco más cara. La organización británica ha aplicado una nueva ronda de aumentos en buena parte de su catálogo y, al mismo tiempo, ha presentado una variante inédita de Raspberry Pi 4 con 3 GB de memoria. El movimiento llega en plena tormenta de precios de la RAM, con la industria volcada en satisfacer la demanda de infraestructuras de inteligencia artificial.

Lejos de tratarse de una broma del 1 de abril, la compañía reconoce que se enfrenta a un entorno muy complicado: el coste de la DRAM LPDDR4 utilizada en las Raspberry Pi 4 y 5 se ha multiplicado por siete en el último año. Ante esta situación, ha optado por trasladar parte del sobrecoste a los usuarios y, a la vez, abrir un nuevo escalón de memoria para no obligar a todo el mundo a dar el salto a modelos más caros.

Una Raspberry Pi 4 de 3 GB para no pagar RAM de más

Nueva Raspberry Pi 4 con 3 GB

La novedad más visible es la Raspberry Pi 4 con 3 GB de RAM, un modelo intermedio que sale al mercado por 83,75 dólares, en torno a 72 euros al cambio directo. Según la propia Raspberry Pi, se trata de una configuración pensada específicamente para este momento de tensión en el mercado de la memoria, donde cada giga extra cuenta en la factura final.

Hasta ahora, quienes se quedaban cortos con 2 GB se veían empujados a las versiones de 4 GB, ya bastante más caras tras las últimas subidas. Con este nuevo peldaño, la organización intenta que quienes no necesitan tanta RAM no tengan que pagarla sí o sí, algo especialmente relevante para centros educativos, proyectos maker y pequeñas empresas que trabajan con presupuestos muy ajustados.

El propio Eben Upton, fundador y CEO de la organización, lo resume con una frase que se repite en todos los comunicados y entrevistas recientes: «queremos asegurarnos de que no paguéis por más memoria de la que necesitáis». La nueva placa de 3 GB se enmarca en esta idea de ajustar la memoria al uso real del dispositivo, evitando comprar “por si acaso” en un contexto de precios disparados.

Aunque el anuncio se hizo coincidir con el April Fool’s Day anglosajón, la firma ha insistido en que el producto es totalmente real y ya puede reservarse a través de distribuidores autorizados en distintos mercados, incluido el europeo. Para quienes trabajan en España, el impacto se nota sobre todo en la comparación con mini PC x86 de gama de entrada, que empiezan a acercarse en precio a algunas configuraciones de Raspberry Pi.

Subidas generalizadas: qué modelos se encarecen

Modelos de Raspberry Pi afectados por la subida

La nueva placa de 3 GB llega acompañada de una subida amplia en los modelos que dependen de memoria LPDDR4. No se trata de un ajuste aislado, sino de una revisión en cadena que afecta tanto a placas “peladas” como a equipos más completos orientados a escritorio.

En el caso de las placas más conocidas, el desglose oficial apunta a que Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 con 4 GB suben 25 dólares, mientras que las versiones con 8 GB suman 50 dólares más sobre el precio anterior. El modelo de Raspberry Pi 5 con 16 GB, el tope de gama para usuarios avanzados, se encarece hasta 100 dólares adicionales. En el mercado español, hay ya configuraciones de 8 GB que rondan los 200 euros y las de 16 GB que se acercan a los 370 euros.

Los aumentos no se quedan ahí. También registran incrementos claros el Raspberry Pi 500 y su variante 500+, que combinan teclado y ordenador en un solo equipo. El modelo básico Pi 500 sube 50 dólares, mientras que el Pi 500+ suma alrededor de 150 dólares, tanto en la unidad suelta como en el kit completo. Es uno de los golpes más fuertes de esta revisión de precios.

En el terreno de los productos embebidos, los Compute Module 4, Compute Module 4S y Compute Module 5 también pasan por caja. Las versiones de 1 GB aumentan 11,25 dólares; las de 2 GB suben 12,50 dólares; las de 4 GB, 25 dólares; las de 8 GB añaden 50 dólares, y el Compute Module 5 de 16 GB se encarece 100 dólares. El kit de desarrollo para este último módulo suma 25 dólares adicionales.

A la lista se une la Raspberry Pi AI HAT+ 2, un accesorio orientado a tareas de inteligencia artificial en el borde (edge), que ahora cuesta 50 dólares más. El panorama, en conjunto, deja clara una idea: cualquier producto ligado a LPDDR4 y destinado a configuraciones de memoria altas está sufriendo un incremento notable.

Por qué sube Raspberry Pi: la memoria LPDDR4 está en el centro del problema

Memoria y crisis de precios en Raspberry Pi

La explicación oficial es directa: la memoria LPDDR4 se ha disparado de precio por la demanda procedente de la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas están levantando centros de datos y nodos de cálculo para IA generativa a un ritmo nunca visto, y los fabricantes de chips priorizan esos contratos por sus enormes márgenes, dejando en segundo plano segmentos con menos beneficio, como el de placas de bajo coste.

Según detalla Upton, la organización tiene que competir por la misma capacidad de producción que gigantes de la nube y fabricantes de hardware de servidor. La consecuencia es clara: menor oferta disponible, especulación en el mercado de componentes y precios que se vuelven difíciles de asumir para empresas con márgenes ajustados como Raspberry Pi.

Mientras que memorias más antiguas como la LPDDR2 siguen relativamente estables y con inventario suficiente, la LPDDR4 se ha convertido en un recurso mucho más disputado. Eso explica que los modelos basados en arquitecturas recientes y mayores cantidades de RAM sean los que soportan la parte más dura de estas subidas.

Esta situación no afecta solo a Raspberry Pi: otras plataformas de placas de desarrollo como Banana Pi, Orange Pi o LePotato también han tenido que revisar precios al alza. Sin embargo, el impacto se nota especialmente en la marca británica porque durante años se ha asociado a la idea de “ordenador barato y versátil”, algo cada vez más difícil de sostener con el actual coste de los componentes.

La organización insiste en que se trata de un escenario excepcional y asegura que revertirá estas subidas cuando el mercado de memoria se normalice. No ofrece fechas concretas, pero deja la puerta abierta a futuros reajustes si los precios de la RAM se moderan y las fábricas vuelven a dedicar más capacidad al segmento de consumo.

Qué modelos se libran de la subida y por qué

Aunque el titular es la subida de precios, hay una parte del catálogo que se queda como estaba. Raspberry Pi subraya que las versiones de 1 GB y 2 GB de Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 mantienen sus precios oficiales, en un rango que se mueve aproximadamente entre 35 y 65 dólares en función de la configuración y la región.

También se quedan fuera de los incrementos los modelos clásicos de la casa, como Raspberry Pi Zero, Zero W, Zero 2 W, Raspberry Pi 1, Raspberry Pi 3, 3B+ y 3A+, además de los Compute Module 1 y 3+. Todos ellos utilizan memoria LPDDR2, mucho menos tensionada ahora mismo en la cadena de suministro, y la organización asegura contar con inventario abundante.

En el caso del Raspberry Pi 400 de 4 GB, el híbrido entre teclado y ordenador que se ha popularizado en entornos educativos, la empresa declara que conserva su precio en torno a los 60 dólares. Esto permite seguir ofreciendo una opción relativamente asequible para aulas y laboratorios, al menos mientras las existencias acompañen.

Esta diferenciación entre gamas antiguas y recientes crea una especie de catálogo a dos velocidades: por un lado, los modelos con LPDDR2 se mantienen como refugio para quienes buscan el precio más bajo; por otro, las soluciones modernas con LPDDR4 se alejan del coste que muchos usuarios asocian a la marca. Para proyectos sencillos o educativos en España y Europa, puede tener sentido seguir recurriendo a las generaciones anteriores, siempre que el rendimiento sea suficiente.

El problema es que, a medio plazo, parte de esos modelos veteranos podrían ir quedándose cortos para ciertas aplicaciones modernas, lo que complica la planificación para instituciones, makers avanzados y empresas que diseñan productos basados en estas placas.

Impacto para usuarios en España y Europa: ¿sigue saliendo a cuenta una Raspberry Pi?

Con el nuevo escenario de precios, muchos se preguntan si sigue teniendo sentido apostar por una Raspberry Pi frente a un mini PC x86 barato u otras placas alternativas. En países como España, donde el presupuesto manda en educación y en pequeños negocios, el encarecimiento de las configuraciones con más RAM obliga a hacer números con calma.

Para usos básicos —domótica casera, pequeños servidores, proyectos escolares—, los modelos con 1 GB o 2 GB que no suben de precio continúan siendo una opción razonable. El ecosistema de software, la comunidad y la enorme documentación disponible siguen siendo argumentos de peso frente a otros dispositivos que quizá ofrezcan más potencia bruta pero menos soporte.

Sin embargo, cuando hablamos de tareas más exigentes —laboratorios de IA ligera, contenedores, entornos de desarrollo o servidores domésticos más serios—, la necesidad de 4 GB, 8 GB o incluso 16 GB de RAM se hace evidente. Y ahí es donde la factura empieza a dispararse y algunos mini PC con procesadores x86 sencillos, ofertas puntuales o equipos reacondicionados entran en competencia directa.

La propia Raspberry Pi anima a los compradores a plantearse si realmente necesitan tanta memoria, especialmente en un momento en el que cada giga adicional supone un salto notable en el precio. El mensaje implícito es claro: ajusta la configuración a tus requisitos reales y evita sobredimensionar el proyecto, sobre todo si el coste es un factor crítico.

Para quienes trabajan con múltiples unidades en red —por ejemplo, laboratorios, centros de formación o integradores que despliegan decenas de placas en campo—, estas subidas pueden obligar a posponer compras, reducir el número de nodos o estudiar alternativas que hasta ahora ni se planteaban.

Un catálogo en tensión a la espera de tiempos mejores

Esta no es la primera vez que Raspberry Pi sube precios en los últimos meses. La organización ya había realizado “ajustes” a finales del año pasado y volvió a hacerlo en febrero, señalando entonces a la misma causa: la fuerte presión de la demanda de memoria por parte de la IA. Lo que ahora se anuncia es, en la práctica, una nueva vuelta de tuerca en una escalada que afecta sobre todo a los modelos más recientes.

Desde la compañía se insiste en que se trata de una situación excepcional y temporal, confiando en que el coste de la RAM se modere a medio plazo. Upton ha llegado a señalar que, cuando eso ocurra, la intención es recuperar precios más competitivos e incluso revertir buena parte de estas subidas. Pero también advierte de que la presión actual podría prolongarse más de lo que muchos desearían.

Hasta que el mercado se relaje, la estrategia pasa por una mezcla de medidas: introducir configuraciones intermedias como la Raspberry Pi 4 de 3 GB, mantener estables los modelos con LPDDR2 y recordar a la comunidad que no siempre hace falta perseguir la máxima cantidad de memoria disponible. Son decisiones que pueden ayudar a capear el temporal, aunque no eliminan el hecho de que la Raspberry Pi de hoy es sensiblemente más cara que la de hace unos años.

En este contexto, quienes quieran montar un proyecto nuevo o ampliar infraestructuras basadas en Raspberry Pi en España o en el resto de Europa tendrán que valorar no solo el precio de la placa, sino también la evolución previsible de los costes de memoria, la disponibilidad de unidades y el papel que jugarán otros dispositivos en el mismo rango. La nueva versión de 3 GB llega precisamente para ofrecer un pequeño respiro en ese equilibrio entre potencia, presupuesto y flexibilidad que siempre ha definido a la plataforma.



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8BitDo 64 Bluetooth Controller, nostalgia pura de Nintendo 64 [Review]

El 8BitDo 64 Bluetooth Controller ataca directo a nuestro interés por lo retro, y ahí está precisamente su punto más destacado. 8BitDo lo plantea como un mando diseñado para Analogue 3D, pero compatible también con Switch, Switch 2, Windows 10 o superior y Android 9.0 o superior, mediante Bluetooth 5.0 o conexión USB por cable.

Lo primero que llama la atención es que no estamos ante una réplica literal. Mantiene el alma del mando de N64, sí, pero la envuelve en un cuerpo actualizado y bastante más amable con las manos actuales. 8BitDo habla de un diseño ergonómico renovado, y esa es seguramente la mejor forma de resumirlo: reconoce el pasado sin obligarte a sufrirlo. También conserva detalles muy concretos que importan de verdad, como el tacto y la colocación de los botones C, A/B y Start, que la propia marca describe como fieles al original.

Diseño y sensaciones

Aquí está gran parte de su encanto. El mando no quiere parecer una reinterpretación libre del universo Nintendo 64, sino una evolución razonable. No busca ser “retro” en el sentido impostado de llenar todo de guiños, sino en algo más útil: recuperar una lógica de control muy concreta. Y eso se nota especialmente en el stick. 8BitDo ha montado un joystick Hall Effect con la compuerta original y una capucha cóncava de goma inspirada en el mando clásico. Sobre el papel eso suena técnico, pero en la práctica significa dos cosas muy importantes: mejor durabilidad y una sensación mucho más cercana a lo que uno espera cuando juega a títulos de N64. Además, incorpora un aro metálico resistente al desgaste, un detalle pequeño pero inteligente si tenemos en cuenta lo mucho que sufrían los sticks tradicionales con el paso del tiempo.

El mando mide 140,8 x 104 x 60,5 mm y pesa 225 gramos, así que no es especialmente ligero, pero tampoco pretende serlo. Tiene ese punto de solidez que le sienta bien a un producto así. No parece un juguete ni un accesorio de vitrina, sino un periférico pensado para usarse. Y eso, en un mando que vive de mezclar memoria emocional con funcionalidad real, es una buena noticia.

Lo que hace bien de verdad

La mejor virtud del 8BitDo 64 Bluetooth Controller es que entiende que la nostalgia sola no juega partidas. Por eso suma funciones modernas que tienen sentido sin traicionar demasiado la propuesta. Ahí están la vibración, la función Turbo y el doble modo de conexión, aunque conviene matizar que la vibración está limitada a Analogue 3D o a Switch/Switch 2 con N64 Online, según indica la propia marca. No es un mando cargado de extras hasta perder personalidad; más bien parece medido para ofrecer justo lo que hoy se echa en falta en un mando clásico reinterpretado.

También me parece acertado que 8BitDo no haya intentado venderlo como un mando universal para todo. Su razón de ser está clarísima: jugar a títulos de Nintendo 64 con una disposición coherente, especialmente en Analogue 3D, que es donde encaja de forma más natural. Eso no significa que no sirva en otros sistemas compatibles, pero sí que su atractivo real depende mucho del tipo de jugador que seas. Si lo que buscas es un pad todoterreno para géneros modernos, seguramente hay opciones más lógicas dentro del propio catálogo de 8BitDo. Si lo que quieres es jugar a N64 con un mando que respete esa gramática de botones sin cargar con las miserias del original, entonces ya empieza a tener bastante más sentido.

No todo son éxitos

Aquí también hay que poner los pies en el suelo. Este mando está muy bien pensado, pero no deja de ser un producto de nicho. Su distribución de botones está ligada a una forma muy concreta de jugar, y eso limita automáticamente su versatilidad. No es un defecto de fabricación ni una mala decisión: es parte de su identidad. Pero conviene decirlo claro, porque no todo el mundo necesita un mando que replica la lógica de N64 en 2026.

Además, el propio producto deja clara una separación importante dentro de la familia: este es el modelo Bluetooth, orientado a Analogue 3D y plataformas modernas, mientras que 8BitDo ofrece aparte una versión 2.4G pensada para la Nintendo 64 original. Dicho de otro modo, quien lo compre esperando usarlo directamente con una N64 clásica se estaría equivocando de modelo. Y ese detalle no es menor.

Opinión del editor

El precio oficial en la tienda de 8BitDo se mueve entre 39,99 y 44,99 euros, según el color, con el acabado gris clásico por encima de las versiones blanca y negra. Ese posicionamiento lo coloca en una franja razonable para lo que ofrece: no es barato por impulso nostálgico, pero tampoco entra en territorio de capricho absurdo.

Mi impresión es bastante clara: el 8BitDo 64 Bluetooth Controller no intenta ser el mando perfecto para todo, y esa es precisamente una de sus mejores decisiones. Es un mando con una idea muy concreta, bastante bien ejecutada y con suficientes mejoras modernas como para no quedarse en homenaje vacío. El stick Hall Effect, la buena recuperación del tacto clásico y la compatibilidad con plataformas actuales forman un conjunto muy atractivo para quien tenga una relación real con el catálogo de N64.

No es el típico periférico que se compra por necesidad pura. Es de esos que apelan a una forma muy específica de jugar. Pero cuando un producto de nicho está bien enfocado, deja de sentirse como un capricho y empieza a parecer una herramienta casi obvia para su público. Y este mando, sinceramente, está bastante cerca de eso.

Pros

  • Materiales y diseño
  • Compatibilidad
  • Precio

Contras

  • Sólo 1 joystick
  • Complejo de conectar


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Google por fin permite cambiar la dirección de Gmail sin perder nada

Cambiar la dirección de Gmail

Después de muchos años funcionando prácticamente igual, Gmail introduce uno de los cambios más esperados por millones de usuarios: ya no es obligatorio quedarse de por vida con la misma dirección de correo que se creó el primer día. Google ha comenzado a habilitar una función que permite modificar la dirección de Gmail sin tener que abrir una cuenta nueva ni andar copiando correos, contactos o archivos manualmente.

Esta novedad llega tras casi dos décadas en las que, para cambiar de correo, la única salida real era crear una nueva cuenta y migrar a mano toda la información, con el consiguiente riesgo de perder mensajes importantes, accesos a servicios vinculados o incluso compras digitales. Ahora, el cambio se realiza desde la propia configuración de la cuenta de Google y mantiene intactos los datos, algo especialmente relevante para usuarios en España y el resto de Europa, donde Gmail es el correo principal de trabajo y uso personal para una parte enorme de la población.

Un giro histórico en la gestión de la identidad digital en Gmail

Hasta ahora, la dirección de Gmail era prácticamente inamovible: si hace años registraste algo del tipo «pepito_1992» o una combinación poco profesional, esa dirección te acompañaba en tu vida personal, laboral y en todos los servicios online, salvo que te complicases la vida migrando a un nuevo correo desde cero. Esta limitación chocaba de frente con la realidad actual, donde la identidad digital cambia con el tiempo: la gente cambia de trabajo, emprende, se reorienta profesionalmente o cuida más su marca personal.

Con la nueva función, Google abre la puerta a que esa dirección pueda ir acorde con la situación actual de cada usuario. Ya no es necesario arrastrar una dirección antigua para acceder a servicios de banca online, redes sociales, plataformas educativas o suscripciones. Este movimiento afecta tanto a usuarios particulares como a perfiles profesionales que basan buena parte de su actividad en el ecosistema de Google.

El impacto es enorme si se tiene en cuenta que Gmail supera los 1.800 millones de cuentas activas en todo el mundo, muchas de ellas pertenecientes a ciudadanos y empresas europeas que utilizan este correo como base para facturación, atención al cliente, comunicación con proveedores y acceso a herramientas SaaS.

Cómo funciona el nuevo cambio de dirección en Gmail

La clave de esta actualización está en que el cambio se hace desde el propio panel de Configuración de la Cuenta de Google, sin tener que abrir un correo nuevo ni exportar nada. Desde ahí, el usuario puede elegir un nuevo nombre de usuario de Gmail, siempre que esté disponible, y asociarlo a su cuenta actual, manteniendo el mismo perfil y sus servicios.

La antigua dirección no desaparece: pasa a funcionar como un alias activo que sigue recibiendo correos y los redirige automáticamente a la nueva dirección. De esta forma, si un contacto, una empresa o un servicio siguen usando el correo viejo, los mensajes llegarán igualmente, reduciendo el riesgo de perder comunicaciones relevantes mientras se completa la transición.

Además, se mantiene todo lo que ya estaba vinculado a la cuenta: mensajes de Gmail, archivos de Google Drive, fotos almacenadas en Google Fotos, compras en Google Play, historial de YouTube, suscripciones de pago y configuraciones personalizadas. Para el usuario, el cambio se nota en la dirección visible, pero el «esqueleto» de la cuenta sigue siendo el mismo.

Este sistema está pensado para que el proceso sea transparente y sin interrupciones. En el entorno europeo, donde cada vez hay más regulación sobre datos y portabilidad digital, el hecho de no tener que crear cuentas adicionales ni duplicar información facilita cumplir con normativas y mantener un mejor control sobre la propia identidad online.

Ventajas clave para usuarios, profesionales y empresas en Europa

Para cualquier persona que haya utilizado durante años una dirección poco seria o difícil de pronunciar, esta función supone una pequeña liberación. Es posible adoptar un correo más profesional sin tener que renunciar al historial de la cuenta, algo especialmente útil para quienes han hecho gran parte de su vida digital con Gmail: opositores, estudiantes, trabajadores por cuenta ajena o autónomos.

En el caso de perfiles profesionales y pequeñas empresas de España y del resto de la Unión Europea, la mejora es aún más clara. Muchos negocios arrancaron hace años con una dirección improvisada y ahora necesitan un correo alineado con la marca, el dominio corporativo o la nueva estrategia de comunicación. Cambiar de dirección manteniendo todo permite evitar el clásico caos de avisos, reenvíos manuales y cuentas duplicadas.

También hay beneficios en la gestión de seguridad. Al no tener que abrir cuentas sueltas para cada cambio, se reduce la dispersión de credenciales y se simplifica el control de accesos. Si a esto se suma una buena configuración de autenticación en dos pasos, recuperación de cuenta, revisión de dispositivos conectados y comprobar si tus cuentas han sido filtradas, el resultado es un perfil digital más compacto y protegido.

En el entorno europeo, donde muchas empresas utilizan Google Workspace o integran su operativa diaria con Gmail, esta opción permite mantener coherencia entre la dirección principal de trabajo y las herramientas que se usan de forma intensiva: calendarios compartidos, videollamadas, documentación colaborativa y plataformas SaaS de terceros.

Impacto directo en startups, fundadores y empresas SaaS

Uno de los colectivos más beneficiados por esta novedad es el de fundadores de startups y responsables de empresas SaaS. Muchos emprendimientos comenzaron con direcciones genéricas de Gmail que, con el tiempo, se quedan cortas o no encajan con la marca que se quiere proyectar. Poder ajustar la dirección sin perder nada evita tener que «rehacer» la identidad digital desde cero.

En organizaciones tecnológicas que integran Gmail con herramientas de CRM, automatización de marketing, sistemas de facturación u otros servicios en la nube, cualquier cambio de correo solía ser un pequeño quebradero de cabeza. Con esta nueva opción, la transición se vuelve más suave, reduciendo fricciones en las integraciones con plataformas SaaS externas y acortando los tiempos de adaptación para los equipos.

Esto también influye en procesos de onboarding y offboarding. Cuando un fundador profesionaliza su comunicación o cuando una compañía redefine roles y direcciones de contacto, es posible actualizar el correo principal sin bloquear accesos, sin perder historiales de comunicación y sin confundir a clientes o partners. El alias de la dirección antigua actúa como puente durante todo el proceso.

En el contexto europeo, donde muchas startups operan de forma distribuida y dependen de herramientas online para coordinar equipos remotos, una gestión más flexible de las direcciones de Gmail contribuye a que la comunicación corporativa sea más clara y consistente, sin arrastrar direcciones obsoletas que ya no representan a la empresa.

Recomendaciones prácticas antes de cambiar tu dirección de Gmail

Aunque el sistema está planteado para que el cambio sea sencillo, conviene hacer una pequeña planificación previa, sobre todo en ambientes profesionales. Para empresas y equipos que usan Google Workspace o trabajan intensamente con herramientas de Google, es recomendable coordinar el cambio con el equipo de TI o con la persona encargada de la parte técnica. Así se evitan sorpresas en integraciones o accesos compartidos.

Es buena idea preparar un plan de comunicación simple: avisar a clientes, colaboradores, proveedores clave y compañeros de trabajo de que la dirección visible cambiará, aunque el correo siga llegando gracias al alias. Un mensaje breve y claro suele ser suficiente para evitar malentendidos, especialmente en relaciones comerciales de larga duración.

Aprovechar este momento para reforzar la seguridad de la cuenta es casi obligatorio. Revisar las contraseñas, activar o comprobar el doble factor de autenticación, limpiar dispositivos que ya no se usan y repasar las aplicaciones que tienen acceso al perfil de Google son pasos que ayudan a mantener la cuenta protegida justo cuando se produce un cambio sensible como este.

Por último, conviene revisar las plataformas externas donde el correo actúa como usuario principal: herramientas SaaS, bancos, redes sociales, marketplaces o servicios de administración pública electrónica. Aunque la cuenta de Google siga siendo la misma, actualizar la dirección visible en esos servicios puede evitar confusiones a futuro, sobre todo cuando se usa la nueva dirección para comunicaciones formales o de soporte.

Con todo este movimiento, Google da un paso importante hacia una gestión más flexible de la identidad digital: los usuarios de España y del resto de Europa pueden adaptar su dirección de Gmail a su situación actual sin renunciar a su historial, contactos ni servicios ya configurados. Cambiar de correo deja de ser una mudanza traumática y pasa a ser un ajuste controlado, donde la prioridad está en mantener la continuidad de la información, la seguridad y la profesionalidad en el día a día.



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Aislamiento de procesos en Windows Sandbox y configuración de políticas

Aislamiento de procesos en Windows Sandbox configuración de políticas

Si te preocupa la seguridad de tu PC y quieres probar programas raros, scripts o configuraciones sin jugarte la estabilidad del sistema, Windows Sandbox es una de las herramientas más potentes y a la vez más infravaloradas que incluye Windows 10 y Windows 11. Bien configurada, te permite aislar procesos, controlar recursos y definir políticas muy finas para trabajar con tranquilidad.

En esta guía vas a ver, paso a paso, cómo funciona el aislamiento de procesos en Windows Sandbox, qué requisitos tiene, cómo se activa y, sobre todo, cómo configurar sus políticas mediante archivos .wsb para ajustar red, GPU, portapapeles, carpetas, memoria, audio, vídeo, cliente protegido y mucho más. La idea es que al terminar la lectura puedas montar tus propias sandboxes a medida sin miedo y con bastante soltura.

Qué es Windows Sandbox y por qué sirve para aislar procesos

Windows Sandbox (Espacio aislado de Windows en castellano) es, en esencia, un entorno de escritorio ligero que se ejecuta como una pequeña máquina virtual integrada en el propio sistema operativo. Cada vez que lo abres arranca una instancia limpia de Windows, totalmente separada del equipo anfitrión, donde puedes instalar aplicaciones, abrir documentos o navegar por la web sin que nada de eso toque tu instalación principal.

En términos técnicos, Windows Sandbox se apoya en Hyper-V y en la virtualización de hardware para levantar un sistema Windows aislado que comparte parte de la base del sistema host para arrancar más rápido y consumir menos recursos que una máquina virtual tradicional. A efectos prácticos, para ti es una ventana de escritorio más en la que tienes otro Windows «nuevo de fábrica» listo para hacer pruebas.

Desde el punto de vista de seguridad, este enfoque ofrece un aislamiento de procesos y de memoria muy parecido al que se conoce como sandbox o caja de arena: el software se ejecuta dentro de un contenedor con recursos controlados (CPU, RAM, disco, red, dispositivos) y con reglas estrictas sobre qué puede o no puede ver del host. Si el programa resulta ser malicioso, sus efectos se quedan encerrados dentro de esa caja.

Una diferencia clave respecto a una máquina virtual que crees tú con VirtualBox u otras soluciones es que Windows Sandbox está pensada para ser sencilla, rápida de lanzar y desechable. No tienes que instalar un sistema operativo manualmente ni andar configurando discos virtuales: se arranca en pocos segundos y al cerrarlo se borra todo, sin dejar rastros.

Características principales del aislamiento en Windows Sandbox

Configuración de políticas en Windows Sandbox

Una de las primeras cosas que hay que entender es cómo se comporta el entorno por defecto. Cuando abres Windows Sandbox sin configuración personalizada, se crea automáticamente una máquina virtual ligera con unas políticas estándar, pensadas para ser útiles nada más salir de la caja.

En este modo básico, el espacio aislado arranca con un máximo de 4 GB de memoria asignada, aunque la gestión real es dinámica y se adapta a los recursos del sistema host. Es suficiente para navegar, instalar aplicaciones de prueba o ejecutar herramientas de diagnóstico sin saturar el equipo principal.

Por defecto, la opción de vGPU (GPU virtualizada) está activada en dispositivos x64 (no ARM64), lo que permite aprovechar la aceleración gráfica del host dentro de la sandbox. Si esta característica no está disponible o se desactiva, el sistema recurre a WARP (Windows Advanced Rasterization Platform), que es una renderización por software más lenta pero segura.

En cuanto a conectividad, la red viene habilitada de serie mediante un conmutador virtual de Hyper-V. El host actúa como puerta de enlace y servidor DHCP, y la sandbox recibe una IP privada (por ejemplo, en una configuración típica se usa algo similar a 172.27.86.15 con máscara 255.255.240.0 y gateway en 172.27.80.1). Esto permite navegar por Internet y acceder a recursos de la red local, incluyendo el propio equipo anfitrión.

También se configuran opciones de integración con el dispositivo físico: la entrada de audio (micrófono) suele estar activa por defecto, la entrada de vídeo (cámara) desactivada y el portapapeles compartido. Esto quiere decir que puedes copiar y pegar texto y archivos entre el host y la sandbox, pero el entorno no ve directamente tu webcam a menos que la habilites explícitamente mediante políticas.

Por el lado contrario, el cliente protegido, el redireccionamiento de impresoras y la entrada de vídeo vienen desactivados en la configuración predeterminada, reforzando así el aislamiento frente a ciertos vectores de ataque. Si necesitas esas funciones, se pueden activar en un archivo .wsb personalizado.

Qué ocurre al cerrar el Espacio aislado de Windows

Una de las claves de seguridad del sistema es que Windows Sandbox es completamente temporal. Todo lo que hagas dentro (instalar aplicaciones, cambiar el fondo, descargar archivos, modificar el registro, etc.) desaparece en cuanto cierras la ventana de la sandbox.

Al pulsar la X para cerrar, el sistema muestra un cuadro de diálogo pidiendo confirmación para eliminar el contenido del entorno aislado. Si aceptas, la máquina virtual se apaga y todos sus datos se destruyen. Cuando vuelvas a abrir Sandbox, te encontrarás otra vez con una instalación limpia de Windows, como recién estrenada.

A partir de Windows 11 22H2 existe una pequeña excepción: si reinicias el entorno desde dentro de la propia sandbox, algunos archivos necesarios para continuar la ejecución pueden conservarse. Esto está pensado para instalaciones que exigen un reinicio interno. Aun así, en cuanto cierres la ventana de Sandbox desde el host, se pierde todo lo que no hayas sacado explícitamente mediante copia y pega o mapeo de carpetas.

Otra cuestión importante es que las apps instaladas en el host no aparecen mágicamente dentro del espacio aislado. Cada instancia del entorno se comporta como un Windows independiente, así que cualquier programa que quieras probar ahí dentro tendrás que instalarlo explícitamente o automatizar su despliegue con scripts y archivos .wsb.

Requisitos y ediciones de Windows compatibles con Sandbox

Antes de ponerte a jugar con políticas y configuraciones, es fundamental comprobar si tu equipo es compatible. Windows Sandbox solo está disponible en Windows 10 Pro y Enterprise (a partir de la build 18305/18342) y en Windows 11 Pro y Enterprise. Si tienes una edición Home, la característica simplemente no aparecerá.

En cuanto al hardware, tu PC debe cumplir unos mínimos relativamente asumibles hoy en día: arquitectura AMD64 o ARM64 (para Windows 11 en versiones recientes), al menos 4 GB de RAM (8 GB muy recomendables), un procesador de 2 núcleos o más (mejor 4 hilos con hyper-threading) y al menos 1 GB de espacio de disco libre, preferiblemente en SSD para que el arranque sea ágil.

El punto crítico está en la virtualización: tienes que tener activadas en BIOS/UEFI las tecnologías VT-x (Intel) o SVM (AMD). Si esa opción está desactivada o tu procesador no la soporta, Windows mostrará la característica de «Espacio aislado de Windows» gris o inhabilitada y no podrás usarla.

En placas Gigabyte típicas, el proceso sería algo como: entrar en la BIOS con F2, F12 o Supr, pasar al modo avanzado, ir a M.I.T. → Advanced Frequency Settings → Advanced CPU Settings y poner SVM Mode o VT-x en Enabled. Luego guardas cambios con «Save & Exit Setup» y reinicias.

Si instalas Windows 11 Pro con la virtualización activada desde el principio, muchas veces las funciones de seguridad asociadas al aislamiento del núcleo y la integridad de memoria (HVCI) vienen ya habilitadas, lo cual sienta la base para un uso seguro de Hyper-V y de Windows Sandbox.

Relación con Aislamiento del núcleo e Integridad de memoria

El aislamiento de procesos en Windows Sandbox no vive solo: forma parte de una estrategia de seguridad que también incluye funciones como Aislamiento del núcleo (Core Isolation) e Integridad de memoria, ambas basadas igualmente en la virtualización de hardware.

Según Microsoft, el aislamiento del núcleo es una característica que separa procesos clave del sistema en un entorno virtualizado, de modo que el malware tenga mucho más difícil manipularlos. Se apoya en un contenedor aislado para esos procesos críticos, reduciendo el impacto de vulnerabilidades en drivers o en el propio kernel principal.

La integridad de memoria, también conocida como HVCI (Hypervisor-protected Code Integrity), evita que controladores de bajo nivel con código malicioso o defectuoso se carguen libremente en el sistema. El hipervisor comprueba la integridad del código antes de permitir su ejecución, creando una barrera adicional frente a rootkits y amenazas similares. Para análisis prácticos conviene aprender a detectar DLLs sospechosas en Windows 11.

Estas dos tecnologías utilizan un enfoque parecido al del sandboxing: crear entornos aislados dentro del propio sistema mediante virtualización para proteger procesos y memoria. Aunque no son lo mismo que Windows Sandbox, complementan su función: mientras el Espacio aislado se centra en ejecutar aplicaciones dudosas en una VM desechable, el aislamiento del núcleo y HVCI blindan el corazón del sistema operativo.

En Windows 11 Pro suele venir ya todo esto activo; en Windows 10, lo normal es que tengas que instalar primero la característica de Espacio aislado de Windows y luego activar manualmente la integridad de memoria desde Configuración > Privacidad y seguridad > Seguridad de dispositivo > Aislamiento del núcleo.

Cómo activar y lanzar Windows Sandbox en Windows 10 y 11

Una vez tienes la edición adecuada y la virtualización activada en BIOS, el siguiente paso es habilitar la propia característica de Espacio aislado de Windows, ya que viene desactivada por defecto incluso en las versiones Pro y Enterprise.

En Windows 10 y Windows 11 tienes dos caminos muy similares. El más directo consiste en buscar en el menú Inicio «Activar o desactivar las características de Windows» y abrir el panel clásico. En la lista que aparece, localiza «Espacio aislado de Windows», márcalo y pulsa Aceptar. El sistema instalará los componentes necesarios y te pedirá un reinicio.

En Windows 11 también puedes ir a Configuración > Sistema > Características opcionales y, al final de la lista, hacer clic en «Más características de Windows» para llegar al mismo cuadro de diálogo clásico. Sin reinicio, la sandbox no estará disponible, así que guarda tu trabajo y deja que el sistema se reinicie.

Tras el reboot, basta con que abras el menú Inicio y busques «Windows Sandbox» (o «Espacio aislado de Windows» según el idioma). La aplicación se lanza como cualquier otro programa y en unos segundos verás una ventana con un escritorio de Windows limpio, que puede maximizarse o ajustarse de tamaño como te convenga.

Dentro de la sandbox tienes Edge listo para navegar, Explorador de archivos para manejar documentos y la posibilidad de copiar y pegar archivos desde el host. Eso sí, el arrastre directo de archivos con el ratón no está soportado; hay que usar copiar/pegar, o mejor aún, mapeo de carpetas mediante políticas, como veremos más adelante.

Escenarios de uso y ventajas del aislamiento de procesos

Aislamiento de procesos en Windows Sandbox: configuración de políticas

La utilidad más obvia de Windows Sandbox es probar ejecutables y programas de procedencia dudosa sin arriesgar tu instalación principal. Puedes descargar instaladores desde Edge dentro del entorno aislado, lanzar herramientas, ver cómo se comportan, revisar qué hacen en disco o en el registro y, si algo va mal, con cerrar la ventana lo tienes todo resuelto.

Otra aplicación muy interesante es usarlo para analizar malware, probar exploits o simular ataques de forma controlada. Muchos profesionales de seguridad aprovechan el Sandbox para ejecutar muestras de código malicioso y observar su comportamiento, con la tranquilidad de que la máquina anfitriona está protegida por el aislamiento de la VM y por el resto de capas de seguridad del sistema.

También es ideal para tareas de demos, formación, pruebas de instalación y resolución de problemas. Si tienes que enseñar a alguien a instalar un programa, probar un script de despliegue o verificar la compatibilidad de una app con una configuración limpia de Windows, el Espacio aislado te da un terreno de pruebas perfecto sin tener que levantar una máquina virtual completa en otra herramienta.

En entornos corporativos se pueden llevar las cosas un paso más allá: usan Windows Sandbox como intermediario seguro para conectarse a escritorios remotos (RDP) o a recursos de red sensibles. De esta forma, las credenciales utilizadas para conectarse a esos servidores quedan dentro de la sandbox y no se almacenan en la memoria del host. Si el equipo principal se viera comprometido, el atacante no podría volcar fácilmente esas credenciales porque nunca estuvieron en su espacio de memoria.

Por último, es muy útil para experimentos rápidos con configuración de Windows, pruebas de scripts, cambios de políticas de grupo o instalaciones silenciosas. En lugar de ensuciar tu instalación principal, haces todas las pruebas en el entorno efímero y, cuando das con la configuración adecuada, la replicas en producción.

Archivos .wsb: la clave para configurar políticas en Windows Sandbox

Todo lo anterior está muy bien, pero el verdadero potencial del aislamiento de procesos en Sandbox se desbloquea cuando empiezas a usar archivos de configuración .wsb. Estos ficheros son documentos XML sencillos que le indican al sistema cómo debe arrancar el entorno aislado: qué recursos asignar, qué carpetas mapear, qué comandos ejecutar al inicio, qué dispositivos permitir, etc.

Los archivos .wsb están soportados desde Windows 10 build 18342 y en todas las versiones modernas de Windows 11. La extensión .wsb se asocia automáticamente con el Espacio aislado de Windows, así que al hacer doble clic en uno de estos archivos, se abre una instancia de Sandbox siguiendo las políticas definidas en ese XML.

Para crear uno, basta con abrir un editor de texto plano (Bloc de notas, Visual Studio Code, Notepad++, lo que prefieras) y escribir una estructura básica con la etiqueta raíz <Configuration>…</Configuration>. Entre esas dos líneas irán los diferentes elementos: vGPU, Networking, MappedFolders, LogonCommand, AudioInput, VideoInput, ProtectedClient, PrinterRedirection, ClipboardRedirection y MemoryInMB.

Cuando tengas el contenido listo, guarda el archivo con extensión .wsb, por ejemplo «MiSandbox.wsb». Si usas el Bloc de notas, acuérdate de poner el nombre entre comillas dobles para que no añada .txt. A partir de ahí puedes lanzar la sandbox personalizada haciendo doble clic sobre el fichero o desde la línea de comandos escribiendo su ruta, por ejemplo: C:\Temp> MiSandbox.wsb.

Cada una de las secciones de configuración controla un aspecto distinto del aislamiento de procesos y de recursos. Vamos a verlas con calma porque ahí es donde se define de verdad el comportamiento de tu entorno.

Control de GPU: etiqueta <vGPU>

La etiqueta <vGPU> te permite decidir si el entorno aislado va a usar una GPU virtualizada conectada a la tarjeta gráfica del host o si, por el contrario, se quedará con representación por software. Esto es clave cuando quieres limitar el acceso a la aceleración gráfica por motivos de seguridad o, al revés, cuando quieres mejorar el rendimiento de aplicaciones 3D dentro de la sandbox.

Los valores posibles son:

  • Enable: habilita la GPU virtualizada dentro de la sandbox, permitiendo a las aplicaciones usar la aceleración del host.
  • Disable: deshabilita el uso compartido de la GPU; el entorno recurre a WARP (renderizado por software), normalmente más lento.
  • Default: deja el comportamiento predeterminado de Windows, que hoy por hoy equivale a tener vGPU activado.

En entornos donde la seguridad es prioritaria, puede ser interesante forzar <vGPU>Disable</vGPU> para evitar que procesos dentro de la sandbox puedan interactuar con drivers de GPU que a veces exponen superficies de ataque complejas.

Funciones de red: etiqueta <Networking>

La red es uno de los puntos críticos del aislamiento de procesos. Con la etiqueta <Networking> defines si el entorno tendrá o no conectividad.

Los valores son similares:

  • Enable: permite acceso a red mediante un conmutador virtual y una NIC virtual conectada al host.
  • Disable: la sandbox queda completamente sin red; no hay acceso ni a Internet ni a la LAN.
  • Default: se comporta como en la configuración estándar, es decir, red habilitada mediante el switch virtual de Hyper-V.

Si vas a ejecutar software potencialmente malicioso o que no quieres que escanee tu red interna, lo más prudente es arrancar la sandbox con la red desactivada: <Networking>Disable</Networking>. Así te aseguras de que cualquier intento de propagación o de conexión remota fracase.

Ten en cuenta que, cuando está habilitada, la red de Sandbox suele usar una configuración NAT donde el host actúa como gateway (por ejemplo 172.27.80.1) y DHCP, asignando a la máquina virtual una IP privada. Desde ahí puede acceder a Internet y, en muchos casos, a los dispositivos de tu LAN, incluido el propio equipo anfitrión.

Mapeo de carpetas: etiqueta <MappedFolders>

Si quieres trabajar con archivos del host dentro de la sandbox, en lugar de andar copiando y pegando constantemente, puedes mapear carpetas del equipo anfitrión dentro del entorno aislado usando la sección <MappedFolders>.

La estructura básica de esta parte del XML es algo como:

<MappedFolders>
<MappedFolder>
<HostFolder>RUTA_EN_HOST</HostFolder>
<SandboxFolder>RUTA_EN_SANDBOX</SandboxFolder>
<ReadOnly>true/false</ReadOnly>
</MappedFolder>
</MappedFolders>

Los elementos clave son:

  • HostFolder: la ruta de la carpeta en el equipo anfitrión. Debe existir o la sandbox no arrancará.
  • SandboxFolder: la ruta destino dentro de la sandbox. Si no existe, se crea automáticamente. Si no la especificas, se mapeará al escritorio del usuario por defecto de Sandbox, que es WDAGUtilityAccount.
  • ReadOnly: si está en true, la carpeta sólo se puede leer desde el entorno aislado; si está en false, se puede leer y escribir. El valor por defecto es false.

Usar ReadOnly en true es muy recomendable cuando mapeas datos delicados, ya que evita que un malware dentro de la sandbox modifique o borre archivos en el host. A partir de Windows 11 23H2 se admite también el uso de variables de entorno en HostFolder, lo que da un poco más de flexibilidad.

En escenarios concretos, como la conexión a servidores RDP, es habitual crear en el host una carpeta con accesos .rdp y scripts y mapearla al escritorio de la sandbox. Desde ahí puedes lanzar conexiones remotas o instaladores sin necesidad de descargar nada dentro del entorno.

Comando de inicio de sesión: etiqueta <LogonCommand>

Otra de las funciones estrella para automatizar políticas es <LogonCommand>. Esta sección permite indicar un comando o script que se ejecutará automáticamente después de que el entorno aislado haya iniciado sesión.

La estructura es:

<LogonCommand>
<Command>RUTA_O_COMANDO</Command>
</LogonCommand>

El comando se ejecuta dentro de la sandbox, bajo la cuenta de usuario del contenedor (normalmente un administrador). Puedes especificar rutas absolutas dentro del entorno, como por ejemplo C:\Users\WDAGUtilityAccount\Desktop\Accesos\instalar_7zip.cmd, o comandos directos como cmd.exe /c script.bat si el script está en una carpeta mapeada.

Esta función se usa muchísimo para automatizar instalaciones silenciosas de software, ejecutar scripts de configuración, abrir herramientas concretas o iniciar conexiones RDP. Por ejemplo, podrías mapear una carpeta del host con un fichero .rdp y luego usar LogonCommand para lanzar mstsc.exe /f C:\Ruta\srvfacturacion.rdp dentro de la sandbox, logrando que esta se conecte automáticamente a un servidor remoto nada más arrancar.

Control de audio, vídeo y cliente protegido

Además de la red y las carpetas, Windows Sandbox permite afinar el acceso a dispositivos de entrada como el micrófono y la cámara, así como activar un modo de mayor endurecimiento de seguridad mediante el Cliente protegido.

Con <AudioInput> decides si el entorno aislado puede recibir audio del micrófono del host. Valores posibles: Enable, Disable y Default (que hoy suele equivaler a activado). Si vas a usar apps que requieran grabación de voz o videollamadas de prueba, tendrás que dejar la entrada de audio habilitada; si tu prioridad es la privacidad, puedes forzar su desactivación.

Para la cámara web tienes la etiqueta <VideoInput>, con los mismos valores. En la configuración por defecto la entrada de vídeo suele estar deshabilitada, precisamente para evitar que aplicaciones dentro de la sandbox puedan acceder a la webcam sin tu control.

El modo <ProtectedClient> es especialmente interesante en términos de aislamiento de procesos. Cuando se pone en Enable, la sesión de la sandbox se ejecuta dentro de un entorno de AppContainer altamente restringido, con aislamiento de credenciales, dispositivos, archivos, redes, procesos y ventanas. Es, por decirlo rápido, un nivel extra de cerrojos sobre una sandbox que ya era de por sí aislada.

Los valores para ProtectedClient son Enable, Disable y Default, siendo este último equivalente actualmente a estar deshabilitado. Si vas a hacer pruebas con malware o accesos remotos a recursos especialmente sensibles, merece la pena considerar la activación de este modo para añadir otra capa de defensa.

Redirección de impresoras y portapapeles

Las opciones de PrinterRedirection y ClipboardRedirection determinan hasta qué punto el entorno aislado puede interactuar con tus impresoras y con el portapapeles del host, algo estrechamente ligado al aislamiento de datos entre procesos.

Con <PrinterRedirection> eliges si las impresoras configuradas en el host estarán visibles dentro de la sandbox. Enable permite esa visibilidad y uso, Disable bloquea cualquier redirección y Default refleja el comportamiento estándar, que hoy suele ser tener esa función deshabilitada.

En la práctica, rara vez necesitas imprimir directamente desde la sandbox, y mantener esta opción en Disable reduce la superficie de ataque y evita fugas de información por canales poco habituales, así que sólo tiene sentido activarla en escenarios concretos.

Más delicado es el <ClipboardRedirection>, ya que el portapapeles es el canal por el que vas a pasar archivos y datos entre el host y la sandbox. Enable permite copiar y pegar libremente, Disable lo bloquea por completo y Default mantiene el comportamiento por defecto, que es tener la compartición activada.

En configuraciones muy paranoicas, por ejemplo para análisis de malware avanzado, puede ser buena idea desactivar temporalmente el portapapeles y recurrir sólo a carpetas mapeadas en modo sólo lectura para intercambiar archivos. De esta manera, evitas que un proceso malicioso pueda exfiltrar datos mediante copiar y pegar.

Un uso muy habitual es combinar ClipboardRedirection en Disable con una carpeta mapeada ReadOnly: así puedes dejar en esa carpeta instaladores o documentos que necesitas dentro de la sandbox, pero disparas al mínimo posible la probabilidad de salida de datos desde el entorno aislado hacia el host.

Gestión de memoria: etiqueta <MemoryInMB>

Por último, la etiqueta <MemoryInMB> te da control sobre cuánta RAM máxima puede usar la sandbox. El valor se especifica en megabytes y sirve para definir un techo de memoria para el entorno aislado.

Si indicas, por ejemplo, <MemoryInMB>8192</MemoryInMB>, estarás asignando aproximadamente 8 GB de RAM a esa instancia. Esto es útil cuando pretendes ejecutar aplicaciones pesadas o varias herramientas de análisis a la vez dentro del entorno y no quieres que se queden cortas de recursos.

Si pones un valor demasiado bajo, el sistema se encarga de subirlo automáticamente hasta un mínimo de 2048 MB para poder arrancar. No tiene sentido tratar de forzar menos de 2 GB, porque simplemente no funcionará. Lo razonable es ajustar la memoria en función de la RAM total del host, dejando siempre margen para que el sistema principal respire.

En máquinas con 16 GB o más, dedicar 4 u 8 GB a una sandbox específica suele ser una buena relación entre rendimiento y seguridad, sobre todo si vas a automatizar instalaciones o trabajar con varios procesos pesados dentro de la VM.

Ejemplos prácticos de configuración avanzada

Con todas estas piezas, se pueden construir escenarios bastante sofisticados. Un caso muy práctico es el de conectar a un servidor de Escritorio remoto usando siempre Windows Sandbox como intermediario seguro. La idea es triple: proteger el host, evitar que las credenciales queden en su memoria y encapsular la sesión remota en un contenedor temporal.

En un ejemplo típico, en el host se crea una carpeta como D:\Mis documentos\ProyectoA\Sandbox\Accesos_Sandbox donde se guarda un archivo .rdp con la configuración de conexión, por ejemplo srvfacturacion.rdp. Luego se prepara un archivo .wsb que mapea esa carpeta al escritorio de WDAGUtilityAccount dentro de la sandbox, quizá como C:\Users\WDAGUtilityAccount\Desktop\Accesos, y se añade un LogonCommand que lanza mstsc.exe apuntando a ese .rdp.

El resultado es que, al abrir ese .wsb, la sandbox arranca, crea automáticamente la carpeta «Accesos» en el escritorio con el fichero .rdp mapeado y ejecuta la conexión RDP, de modo que el usuario entra directamente al servidor remoto desde un entorno aislado.

Otro ejemplo muy utilizado es el de automatizar la instalación de programas como 7-Zip de manera silenciosa. En el host descargas el instalador (por ejemplo 7z2408-x64.exe) en una carpeta como …\Accesos_Sandbox\Instaladores, creas un script instalar_7zip.cmd que llama a ese instalador con el argumento /S para que no pida intervención del usuario y, de nuevo, lo mapeas a una ruta dentro de la sandbox usando MappedFolders.

En el archivo .wsb defines el mapeo y usas LogonCommand para ejecutar el script cmd al inicio. Cuando lances la sandbox con ese .wsb, 7-Zip se instalará dentro del entorno aislado sin que tengas que tocar nada. Esto es perfecto para preparar entornos de pruebas repetibles o para demos en las que quieres que siempre se instalen y se configuren las mismas herramientas.

A estos ejemplos se les pueden añadir otras políticas, como fijar MemoryInMB a 8192, desactivar ClipboardRedirection para que no haya copia/pega entre host y sandbox, o incluso habilitar ProtectedClient y desactivar la red una vez hechas las instalaciones, dependiendo del nivel de seguridad que busques.

Vista en conjunto, Windows Sandbox combina la potencia de la virtualización con un sistema de políticas relativamente simple basado en archivos XML .wsb. Sacándole partido a opciones como vGPU, Networking, MappedFolders, LogonCommand, ProtectedClient o ClipboardRedirection, puedes montar entornos de pruebas muy ajustados a tus necesidades, con un aislamiento de procesos y de datos más que respetable, manteniendo al mismo tiempo la comodidad de lanzar todo con un simple doble clic y la tranquilidad de saber que, cuando cierres la ventana, todo rastro de tus experimentos desaparecerá sin comprometer tu sistema principal.



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