Las pilas recargables por USB-C de Thomson son uno de esos inventos que no parecen revolucionarios hasta que piensas en cuántas veces has abierto un cajón buscando una pila AA o AAA y solo has encontrado unidades gastadas, sueltas o de dudosa procedencia. No reinventan la tecnología doméstica, pero sí atacan una molestia muy común: depender de pilas desechables o de cargadores específicos que siempre acaban perdidos.
La idea es tan directa que casi sorprende que no sea ya lo normal. En lugar de usar un cargador externo, cada pila integra su propio puerto USB-C. Basta con conectarlas mediante el cable incluido y recargarlas como si fueran unos auriculares, un mando o una batería externa. Es una solución limpia, fácil de entender y especialmente práctica para quienes no quieren tener otro accesorio más ocupando espacio en casa.
Diseño y uso diario
El gran atractivo está en la comodidad. Estas pilas mantienen el formato clásico AA o AAA, así que sirven para mandos, juguetes, linternas, cámaras, ratones, teclados o pequeños aparatos domésticos. La diferencia está en que, cuando se agotan, no hay que tirarlas ni colocarlas en una base de carga. Se enchufan directamente al cable USB-C y listo.
También incorporan un indicador que avisa cuando la carga ha terminado, un detalle pequeño pero útil. En productos así, la experiencia depende mucho de evitar dudas: saber si están cargadas, si siguen funcionando bien y si puedes usarlas sin mirar instrucciones cada vez.
Rendimiento: la clave está en los 1,5 V
Una ventaja importante frente a muchas pilas recargables tradicionales es que estas baterías de litio mantienen una tensión estable de 1,5 V durante el ciclo de descarga. Puede sonar técnico, pero en la práctica importa bastante. Algunos dispositivos se vuelven caprichosos cuando el voltaje baja, aunque la pila todavía tenga energía. Con una entrega más constante, deberían funcionar mejor en aparatos sensibles como cámaras, mandos de consola o tensiómetros.
La promesa de hasta 1.500 ciclos de carga también las convierte en una alternativa interesante a largo plazo. No son baratas si las comparas con un paquete de pilas normales, pero la cuenta cambia si las usas durante años en dispositivos que consumen bastante.
Lo bueno y lo menos bueno
Lo mejor es la simplicidad. No hay cargador dedicado, no hay formatos raros y no hay que aprender nada nuevo. USB-C ya está en casi todas partes, así que encaja bien con la casa actual.
Lo menos convincente es el precio inicial. Un pack en torno a los 25 euros puede parecer caro para algo tan básico como unas pilas. Además, en dispositivos de muy bajo consumo, como un mando de televisión, quizá tardes mucho en amortizarlas. Ahí unas pilas alcalinas normales siguen siendo suficientes para muchos usuarios.
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La NBA ha presentado My Jr. NBA/Jr. WNBA, una nueva aplicación gratuita pensada para convertirse en el centro digital de sus programas internacionales de baloncesto juvenil. La plataforma nace con una idea bastante clara: reunir en un solo lugar todo lo que necesitan jugadores, entrenadores, árbitros, familias, gestores de competiciones y organizadores para que la experiencia sea más sencilla, ordenada y accesible.
El movimiento tiene sentido. El baloncesto de formación no depende solo de lo que ocurre en la pista. También exige calendarios bien gestionados, inscripciones claras, comunicación constante con las familias, resultados actualizados y acceso fácil a la información de cada competición. Hasta ahora, muchas de esas tareas podían repartirse entre correos, grupos de mensajería, documentos sueltos y plataformas independientes. My Jr. NBA/Jr. WNBA intenta reducir ese ruido y convertir la organización en algo más fluido.
La app servirá como destino digital principal para los programas Jr. NBA/Jr. WNBA en más de 190 países y territorios de África, Asia-Pacífico, Canadá, Europa y Oriente Medio, India y Latinoamérica. Además, está preparada para funcionar en varios idiomas, mostrar contenido según la ubicación del usuario y ofrecer acceso tanto desde el móvil como desde la web.
Entre sus funciones más importantes destaca la gestión de competiciones. Los operadores podrán administrar calendarios, clasificaciones, resultados, cuadros de torneos, estadísticas, narración jugada a jugada y galerías multimedia desde una única plataforma. También se incorpora retransmisión en directo de partidos, una herramienta especialmente interesante para familias que no siempre pueden estar presentes en todos los encuentros.
La aplicación incluye además un centro de registro para simplificar inscripciones, autorizaciones y seguimiento de participantes. A esto se suman herramientas de comunicación para enviar actualizaciones directas a jugadores, padres, entrenadores, árbitros y organizadores, así como un apartado dedicado a eventos y actividades de Jr. NBA/Jr. WNBA.
Más allá de la parte tecnológica, la app refuerza el propósito del programa: enseñar baloncesto desde la base, pero también valores como trabajo en equipo, respeto, determinación y comunidad. El currículo de Jr. NBA/Jr. WNBA se ha actualizado recientemente con un enfoque más basado en el juego, más de 100 actividades nuevas o renovadas y 48 planes de entrenamiento.
En 2025, el programa llegó a más de 41 millones de jóvenes, padres, árbitros y entrenadores en 193 países y territorios fuera de Estados Unidos. Con esta nueva app, la NBA busca que toda esa red crezca con una estructura más clara y una experiencia más conectada.
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A primera vista, Škoda, los Beastie Boys y una lámpara de IKEA no parecen tener demasiado en común. Uno pertenece al mundo del automóvil, otros al hip hop neoyorquino y la tercera al diseño doméstico más popular. Sin embargo, todos se cruzan en un mismo lugar: Sonos, una marca que lleva años demostrando que el sonido no solo se escucha, también se integra en nuestra forma de vivir, conducir, decorar o recordar una canción.
La colaboración más reciente llega de la mano de Škoda. Sonos será el socio de audio del nuevo Peaq, el vehículo eléctrico de la marca, con una experiencia sonora diseñada desde cero para el interior del coche. No se trata simplemente de colocar altavoces potentes en el habitáculo, sino de pensar cómo se escucha música, voz y entretenimiento dentro de un espacio en movimiento. La promesa pasa por graves controlados, una escena sonora enfocada hacia el frente, sonido equilibrado en todos los asientos y audio espacial para convertir el coche en algo parecido a una sala de escucha.
Esta alianza no aparece de la nada. Sonos ya había dado el salto al automóvil en 2021 con Audi y el Q4 e-tron, reforzando una idea cada vez más evidente: el coche también es una habitación. Pasamos horas dentro de él, escuchamos música, podcasts, llamadas y navegación, y la calidad del sonido importa más de lo que parece cuando forma parte de la rutina diaria.
Pero el recorrido de Sonos fuera del hogar va mucho más allá del motor. En 2015, la marca lanzó una edición limitada del PLAY:1 junto al sello Blue Note Records, un homenaje al jazz con acabados artesanales y un diseño inspirado en la estética clásica de sus portadas. En 2018 llegó el turno de los Beastie Boys, con un PLAY:5 de colección diseñado por Barry McGee y vinculado al lanzamiento del libro de la banda.
Ese mismo año, Sonos también se acercó al diseño de interiores con HAY, reinterpretando el Sonos One en colores más atrevidos y decorativos. Y quizá su colaboración más conocida fue con IKEA, con la gama Symfonisk: altavoces camuflados en lámparas, estanterías y cuadros que llevaron el sonido conectado a hogares donde un altavoz tradicional quizá no encajaba.
Todas estas colaboraciones cuentan algo parecido. Sonos no ha querido limitarse a fabricar altavoces, sino a colocar el sonido en contextos donde tiene sentido. En casa, en el coche, junto a una portada de jazz o dentro de una lámpara, la idea es la misma: que escuchar bien no sea un añadido, sino parte natural del espacio.
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Los Technics EAH-AZ100 llegan en un momento en el que los auriculares true wireless ya no sorprenden solo por ser cómodos, pequeños o inteligentes. Eso se da por hecho. Hoy, la diferencia está en cómo suenan, en cuánto cansan después de varias horas y en si todas esas funciones que llenan la ficha técnica sirven realmente para algo cuando los usas en la calle, en la oficina o en un viaje largo. Y ahí es donde este modelo tiene sentido.
Technics no ha querido hacer unos auriculares llamativos ni excesivamente futuristas. Ha preferido construir un producto serio, de gama alta, con una idea bastante clara: demostrar que unos in-ear inalámbricos pueden acercarse a una escucha más madura sin renunciar a la comodidad del formato. No son baratos, y eso obliga a exigirles mucho. Pero también se nota que no están pensados para quien solo busca unos auriculares bonitos para el metro, sino para quien escucha música con atención y agradece que cada detalle tenga su sitio.
Diseño y comodidad: menos volumen, más sentido práctico
A primera vista, los Technics EAH-AZ100 transmiten esa sobriedad japonesa que suele funcionar mejor con el tiempo que en una foto promocional. No gritan, no buscan parecer joyería tecnológica ni tienen un diseño reconocible a cien metros. Son compactos, discretos y con un acabado cuidado que da sensación de producto premium sin caer en el exceso.
La reducción de tamaño frente a generaciones anteriores es importante porque en unos auriculares de este tipo cada milímetro cuenta. Un cuerpo demasiado grande puede parecer estable al principio, pero acaba molestando en sesiones largas. Aquí la ergonomía está mejor resuelta. Se colocan con naturalidad, no sobresalen demasiado y reparten bien el peso. Eso no significa que vayan a encajar igual en todas las orejas, porque ningún in-ear lo consigue, pero Technics ayuda incluyendo cinco tamaños de almohadillas, incluido un ajuste intermedio que puede marcar la diferencia para quienes suelen quedarse entre dos tallas.
El estuche también acompaña esa sensación de producto pensado para el día a día. Es manejable, cabe bien en un bolsillo y admite carga inalámbrica Qi, una comodidad menor hasta que te acostumbras a dejarlo en una base de carga y olvidarte del cable. No es el estuche más espectacular del mercado, pero sí uno de esos que no molestan, y eso en movilidad vale mucho.
Sonido: el gran motivo para mirarlos de cerca
El apartado clave de los Technics EAH-AZ100 es el sonido. Todo gira alrededor de su driver de fluido magnético de 10 mm, una solución poco habitual en auriculares true wireless y que busca reducir distorsión y controlar mejor el movimiento del diafragma. Traducido al uso real, la sensación es la de un sonido más limpio, más ordenado y menos forzado.
Lo primero que llama la atención no es un grave exagerado ni un agudo artificialmente brillante. Es la sensación de equilibrio. Los AZ100 no intentan impresionar en los primeros treinta segundos subiendo todo lo que puede llamar la atención. Prefieren construir una escucha más fina, con buenos graves, medios presentes y agudos detallados, pero sin convertir cada canción en una demostración técnica.
Los bajos tienen cuerpo y profundidad, pero no invaden el resto del contenido. Esto es importante porque muchos auriculares premium caen en la tentación de inflar la zona baja para parecer más contundentes. Aquí el bajo acompaña, empuja cuando hace falta y deja respirar al resto de frecuencias. En electrónica, pop o hip hop se agradece esa pegada controlada; en jazz, rock o música acústica, se agradece todavía más que no ensucie voces ni guitarras.
Los medios son probablemente la parte más satisfactoria. Las voces suenan cercanas, con textura, sin esa capa de plástico que a veces aparece en los auriculares Bluetooth. Hay presencia, pero no agresividad. Las guitarras, pianos y metales conservan cuerpo, y la separación de instrumentos permite seguir mejor una mezcla sin tener que subir volumen. Es un sonido que invita a escuchar álbumes enteros, no solo canciones sueltas.
Los agudos tienen detalle y extensión, aunque Technics evita convertirlos en una cuchilla. Hay brillo suficiente para percibir matices, reverberaciones y pequeños elementos de producción, pero no tanta dureza como para cansar al cabo de una hora. Esa es una de sus grandes virtudes: suenan refinados sin volverse aburridos.
Audio espacial y Dolby Atmos: útil cuando el contenido acompaña
El audio espacial con Dolby Atmos y seguimiento de cabeza es una de esas funciones que pueden sonar a reclamo de marketing, pero en los AZ100 está integrada con bastante coherencia. No convierte cualquier canción en una experiencia milagrosa, ni debería venderse así. Cuando el contenido está bien mezclado, la escena gana amplitud y la sensación de inmersión resulta convincente.
En películas, conciertos o pistas preparadas para Atmos, el efecto tiene sentido. El sonido se abre, se coloca con más aire alrededor y el seguimiento de cabeza ayuda a crear una escena más estable. No es una función que vaya a sustituir a unos buenos altavoces ni a unos auriculares de diadema abiertos, pero suma cuando se usa en el contexto adecuado. Lo bueno es que no parece un truco pegado con cinta adhesiva, sino una capa adicional que puedes activar cuando aporta algo.
Cancelación de ruido: eficaz, aunque no la más radical
La cancelación activa de ruido de los Technics EAH-AZ100 cumple muy bien con lo que se espera de unos auriculares de gama alta. Reduce de forma clara el ruido constante de transporte público, ventiladores, oficinas abiertas o calles transitadas. No crea una burbuja absoluta, y quizá quienes busquen el aislamiento más agresivo del mercado encuentren opciones más contundentes, pero su enfoque tiene una ventaja: resulta cómoda.
Hay cancelaciones de ruido que aíslan mucho, pero generan presión o una sensación artificial en el oído. Aquí el equilibrio está mejor medido. El sistema adaptativo actúa sin cambios bruscos y permite llevarlo activado durante bastante tiempo sin fatiga. Para trabajar, viajar o concentrarse, es una cancelación más que suficiente. No borra el mundo, pero lo baja de volumen con elegancia.
El modo ambiente también resulta práctico para no tener que quitarte los auriculares cada vez que alguien te habla o cuando necesitas estar pendiente de tu entorno. No es el apartado más emocionante del producto, pero está bien resuelto y eso, en unos auriculares de uso diario, importa más que cualquier efecto llamativo.
Llamadas y conectividad: pensados para trabajar también
Uno de los puntos más fuertes de los AZ100 está en las llamadas. La tecnología Voice Focus AI, apoyada por tres micrófonos por auricular, está pensada para separar la voz del ruido exterior y mejorar tanto lo que dices como lo que escuchas. En la práctica, esto los convierte en una opción muy seria para quienes alternan música, videollamadas y trabajo en movilidad.
La conectividad también está a la altura. El soporte para LDAC permite sacar más partido al audio de alta resolución en dispositivos compatibles, mientras que Bluetooth LE Audio, LC3 y Auracast los preparan para un futuro cercano en el que la transmisión inalámbrica será más flexible. La conexión multipunto con hasta tres dispositivos es especialmente útil si trabajas con móvil, portátil y tablet. No tener que desconectar manualmente cada vez que cambias de pantalla es una de esas comodidades que parecen pequeñas hasta que te acostumbras.
La aplicación Technics Audio Connect ofrece bastante margen de personalización. Permite ajustar ecualización, cancelación, controles y otros parámetros sin esconderlo todo detrás de menús imposibles. Puede que no sea la app más rápida o vistosa, pero sí se siente completa y pensada para usuarios que quieren tocar algo más que el volumen.
Batería: buena autonomía sin hacer magia
La autonomía es sólida. Con AAC y cancelación activada, los auriculares pueden llegar a unas 10 horas por carga, con hasta 28 horas usando el estuche. Con LDAC, la cifra baja, como es normal, y se mueve en torno a las 7 horas con cancelación. No son cifras revolucionarias, pero sí muy competitivas para unos auriculares con este nivel de sonido y funciones.
La carga rápida ayuda en el uso diario, y la carga inalámbrica del estuche redondea la experiencia. Aquí no hay una batería infinita, pero tampoco la sensación de estar pendiente del porcentaje todo el tiempo. Para jornadas de trabajo, viajes y uso mixto, cumplen sin drama.
Opinión del editor
Los Technics EAH-AZ100 no son unos auriculares para todo el mundo. Su precio los coloca en una zona exigente, y eso hace que no baste con decir que suenan bien. Tienen que sonar muy bien, ser cómodos, cancelar ruido con solvencia, funcionar bien en llamadas y ofrecer una conectividad moderna. Y, en general, lo consiguen.
Su mayor virtud es que no intentan ganar por acumulación de trucos, sino por calidad de experiencia. Son cómodos, discretos, completos y, sobre todo, ofrecen un sonido maduro, limpio y muy disfrutable. No son perfectos: la cancelación no es la más extrema y algunas funciones, como el audio espacial, dependerán mucho del contenido. Pero como auriculares premium para escuchar música con atención y vivir con ellos a diario, son una de las propuestas más convincentes de su categoría.
Desde 230 euros en Amazon.
Quien solo quiera unos auriculares buenos para llamadas rápidas y listas de reproducción de fondo puede encontrar opciones más baratas. Quien quiera unos true wireless con alma de hi-fi, sin renunciar a funciones modernas, debería tener muy presentes estos Technics EAH-AZ100.
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