martes, 17 de febrero de 2026

Apple prepara una «special Apple Experience» el 4 de marzo con foco en iPhone 17e, MacBook económicos y nuevos iPad

Evento Apple 4 de marzo

Apple ha movido ficha y ya ha puesto fecha a su primer gran encuentro de producto de este año. La compañía ha comenzado a enviar invitaciones a medios de comunicación para una cita muy particular, que se celebrará el 4 de marzo y que, por formato y expectativas, promete dar bastante que hablar en el sector tecnológico europeo.

Lejos de la clásica keynote desde el Apple Park, la firma de Cupertino habla esta vez de una “special Apple Experience”, un concepto que apunta a un evento más cercano y práctico, con periodistas probando hardware in situ y menos protagonismo del vídeo pulido que hemos visto en los últimos años. Para el público en España y Europa, la atención estará puesta tanto en los nuevos dispositivos como en el llamativo cambio de forma.

Cómo será la «special Apple Experience» del 4 de marzo

Según las invitaciones filtradas por medios como 9to5Mac, Apple Insider y publicaciones especializadas europeas, la compañía ha organizado una presentación simultánea en tres ciudades clave: Nueva York (Estados Unidos), Londres (Reino Unido) y Shanghái (China). No habrá un único escenario central, sino encuentros presenciales coordinados en estas sedes.

El evento arrancará a las 9:00 de la mañana en Nueva York, lo que se traduce en las 15:00 horas en la España peninsular para buena parte de las convocatorias, aunque algunas fuentes mencionan sesiones adicionales en torno a las 19:00 en España para demostraciones y pases de prensa más reducidos. En cualquier caso, la cita del 4 de marzo queda ya marcada en rojo en el calendario tecnológico europeo.

Uno de los puntos más comentados es que esta experiencia no se retransmitirá en directo al público, al menos según las invitaciones iniciales. Apple habría optado por un formato a puerta cerrada, centrado en que los periodistas puedan ver y tocar los nuevos productos antes de que la información se publique en medios y redes sociales.

Otro detalle que no ha pasado desapercibido es el diseño de la invitación: una manzana multicolor en tonos amarillo, verde y azul. Diversos analistas, entre ellos Mark Gurman de Bloomberg, interpretan este guiño cromático como una pista de los nuevos acabados que veríamos en los próximos MacBook de entrada e incluso en parte de la gama iPhone.

Special Apple Experience

iPhone 17e: el nuevo escalón de entrada al ecosistema iOS

Entre todos los productos que suenan para el evento, el protagonista casi seguro será el iPhone 17e, el modelo que apunta a convertirse en la puerta más asequible al ecosistema de Apple. Este smartphone llegaría para relevar al actual iPhone 16e, manteniendo una filosofía de precio contenido, pero poniéndose al día en diseño y rendimiento.

Las filtraciones coinciden en que el iPhone 17e mantendría una pantalla OLED de 6,1 pulgadas, táctil y de alta calidad, pero con un cambio estético clave: abandonaría el notch clásico para adoptar la ya conocida Isla Dinámica, en línea con el resto de modelos más recientes de la familia iPhone 17.

En el interior, los reportes apuntan a un chip Apple A19 como cerebro del dispositivo, el mismo procesador que montan los modelos superiores, aunque con ligeros ajustes internos para marcar diferencias de rendimiento. La configuración base se situaría alrededor de 8 GB de memoria RAM y un almacenamiento mínimo de 128 GB, con opciones superiores de hasta 256 o 512 GB en algunos mercados europeos.

Otro salto relevante sería la incorporación de MagSafe en la parte trasera del terminal, lo que permitiría acceso completo al ecosistema de accesorios magnéticos de Apple: cargadores, soportes, baterías externas y más. Esta compatibilidad, junto a la carga inalámbrica magnética, colocaría al 17e a la altura del resto de la gama en términos de experiencia diaria.

En el apartado fotográfico, diversas fuentes hablan de un sensor principal de 48 megapíxeles, heredado de modelos superiores, con el objetivo de mejorar nitidez, detalle y capacidad en escenas nocturnas. Con todo esto, Apple buscaría situar el precio del iPhone 17e en una franja más accesible, con referencias de lanzamiento en torno a los 599 dólares en Estados Unidos y una conversión aproximada que, en Europa, podría rondar los 700 euros según impuestos y mercado.

Un MacBook económico y renovación profunda de la gama portátil

Si el iPhone 17e será el gancho para quienes buscan un móvil más asequible, el otro gran foco del 4 de marzo sería el desembarco de un MacBook de bajo coste. Este portátil buscaría atraer a estudiantes, usuarios domésticos y perfiles que hoy optan por equipos Windows baratos, aprovechando la situación delicada de parte del ecosistema PC.

Los rumores indican que este MacBook económico utilizaría un chasis muy similar al de los MacBook Air, con cuerpo de aluminio delgado y ligero, pero apostando por una configuración interna más contenida. Se habla de una pantalla LCD de 12,9 pulgadas, un tamaño algo más reducido que el Air, pensado para mejorar la portabilidad sin renunciar a una diagonal cómoda para trabajar o estudiar.

En lugar de montar un chip de la familia M, este equipo se apoyaría en un procesador A18 Pro, el mismo que impulsa los iPhone 16 Pro y Pro Max, acompañado de 8 GB de memoria. Esta combinación permitiría ajustar el precio final manteniendo un rendimiento adecuado para tareas de ofimática, navegación, consumo multimedia y uso educativo.

Más allá del modelo económico, la compañía tendría lista una amplia renovación de la familia MacBook. Se espera un MacBook Air actualizado con chip M5 y nuevos MacBook Pro equipados con procesadores M5 Pro y M5 Max, orientados a usuarios que necesitan mayor potencia para edición de vídeo, diseño profesional o desarrollo de software.

Se habla incluso de nuevos acabados de color para los portátiles, con tonos como amarillo, verde kiwi o azul claro, que cuadran con la paleta reflejada en las invitaciones. Este giro cromático serviría para diferenciar la gama más asequible, alejándose del clásico gris espacial y del plateado tradicional que dominan el catálogo actual.

Nuevos productos Apple 4 de marzo

Nuevos iPad, pantallas y otros dispositivos en la recámara

El evento del 4 de marzo también serviría para poner orden en la gama de tablets de Apple. La hoja de ruta que manejan diversos medios especializados plantea un doble movimiento: por un lado, un iPad de entrada actualizado con chip A18 y, por otro, un iPad Air renovado con procesador M4, una mejora importante frente a la generación actual.

El iPad básico con A18 permitiría que el modelo más popular de la familia accediera por fin a funciones ligadas a Apple Intelligence, además de ganar en eficiencia y conectividad. Para estudiantes, familias y centros educativos en España y el resto de Europa, esta actualización podría ser clave de cara a la campaña de fin de curso y la vuelta al cole.

En el caso del iPad Air, el salto al chip M4 reforzaría su papel como alternativa ligera al iPad Pro, con potencia más que suficiente para productividad, edición ligera y uso creativo. No se esperan grandes cambios externos, más allá quizá de algún ajuste en colores y capacidades de almacenamiento para alinear la gama.

Otra de las grandes candidatas a aparecer en escena es la línea de monitores de sobremesa de Apple. Tanto el Studio Display como las pantallas Pro llevan tiempo sin recibir una actualización, y los rumores apuntan a nuevos modelos con mejoras en tasa de refresco, sistemas de retroiluminación y calidad de imagen, pensados para creadores, estudios y entornos profesionales.

Junto a todo esto, también hay quinielas que incluyen revisiones menores del Mac mini y del Mac Studio, así como pequeños ajustes en accesorios como teclados, ratones o fundas de colores a juego con los nuevos acabados de portátiles y tablets. No obstante, la propia Apple suele reservar estas actualizaciones menores para notas de prensa, por lo que su presencia en el escenario de la «experience» está menos asegurada.

Siri, Apple Intelligence y el papel de Google Gemini

Aunque el foco principal del 4 de marzo estará en el hardware, el evento podría dejar también algún detalle relevante en clave de inteligencia artificial y asistentes de voz. Varias informaciones señalan que Apple aprovecharía la cita para mostrar las primeras funciones de la versión renovada de Siri, estrechamente ligada a su plataforma Apple Intelligence.

En este terreno, uno de los puntos más delicados es el acuerdo de colaboración con Google. Todo apunta a que el nuevo Siri se apoyará, al menos en parte, en la tecnología de Gemini, el conjunto de modelos de IA de la compañía de Mountain View. Este movimiento permitiría a Apple dar un salto rápido en capacidades conversacionales y de generación de contenido, manteniendo a la vez su propio marco de privacidad y control del ecosistema.

Aun así, algunas fuentes aseguran que la versión más ambiciosa de Siri con IA avanzada se habría retrasado unas semanas por ajustes internos y pruebas adicionales, por lo que es posible que el 4 de marzo solo veamos una primera demostración o un adelanto limitado de sus funciones, con el despliegue general reservado para la próxima conferencia de desarrolladores.

Lo que sí parece claro es que la combinación de chips A18, A19, M4 y M5 en los nuevos dispositivos sentará las bases de la estrategia de Apple en inteligencia artificial para este año. Estos procesadores ofrecerán la capacidad necesaria para ejecutar modelos de IA de forma local en el dispositivo, algo que la empresa lleva tiempo defendiendo como un pilar para preservar la privacidad del usuario europeo.

Un movimiento calculado en pleno Mobile World Congress

Más allá de los productos concretos, la fecha elegida por Apple no es casual. El evento del 4 de marzo se celebrará en paralelo al Mobile World Congress de Barcelona, que tiene lugar del 2 al 5 de marzo y es la gran cita anual de la industria móvil en Europa. Apple nunca participa directamente en esta feria, pero su agenda deja claro que no quiere ceder el foco mediático a sus competidores.

Mientras los fabricantes de dispositivos Android presentan sus novedades en la Fira de Barcelona, la «special Apple Experience» promete concentrar titulares con un iPhone más barato, nuevos MacBook coloridos y la actualización de los iPad. Es un modo de contraprogramación que ya hemos visto en otras ocasiones, pero que este año se refuerza con un formato en tres ciudades y un enfoque muy orientado a la experiencia de producto.

Para el público español, todo esto se traducirá en una tarde con múltiples coberturas en directo desde medios generalistas y especializados. Aunque el evento no se pueda seguir vía streaming oficial, portales tecnológicos, canales de YouTube y perfiles en redes sociales irán desgranando las novedades prácticamente al minuto, con especial atención al posible impacto en precios y disponibilidad en Europa.

Con la economía de la electrónica de consumo todavía marcada por la crisis de las memorias y el auge de la IA, la apuesta de Apple por portátiles e iPhone más contenidos en precio resulta especialmente relevante. El 4 de marzo servirá para comprobar hasta qué punto la compañía está dispuesta a ajustar márgenes y qué mercado quiere conquistar: educación, renovaciones de equipos antiguos o usuarios que hasta ahora miraban más hacia el lado Windows y Android.

La combinación de una experiencia presencial limitada a prensa, un calendario calculado para coincidir con el MWC y un catálogo previsiblemente muy cargado de lanzamientos convierte la cita del 4 de marzo en uno de los momentos clave del año para seguir la estrategia de Apple, tanto en España como en el resto de Europa. En unas pocas horas de evento se concentrarán anuncios que, en otras temporadas, la compañía habría escalonado durante semanas.



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Por qué Sony podría retrasar PlayStation 6 hasta 2029

Consola PlayStation de próxima generación

La próxima gran consola de Sony podría hacerse de rogar más de lo esperado. Diversos informes de analistas y filtraciones citadas por Bloomberg apuntan a que la compañía japonesa está valorando de forma muy seria retrasar la llegada de PlayStation 6 hasta 2028 o incluso 2029, rompiendo con el ciclo tradicional de unos siete u ocho años entre generaciones.

La decisión no tendría que ver con falta de ideas o ambición, sino con un problema muy terrenal: la brutal crisis global de memoria RAM y chips de almacenamiento provocada por la fiebre de la inteligencia artificial. El encarecimiento de los componentes clave haría que lanzar PS6 en 2027 obligase a fijar un precio final difícil de asumir para el jugador medio, especialmente en Europa y España, donde el bolsillo ya va bastante tocado.

De 2027 a 2029: cómo se ha movido la ventana de lanzamiento de PS6

Calendario posible de lanzamiento de PlayStation 6

Hasta hace poco, las quinielas apuntaban a finales de 2027 como ventana lógica para el debut de PlayStation 6, aprovechando la campaña navideña y manteniendo el patrón PS4 (2013) – PS5 (2020). Sin embargo, fuentes internas citadas por Bloomberg sostienen que la compañía ya maneja 2028 como escenario optimista y 2029 como fecha límite razonable si la situación de la memoria no mejora.

Este desplazamiento supondría un salto generacional de ocho o incluso nueve años entre PS5 y PS6, algo inédito en la historia reciente de Sony. La empresa se vería obligada a recalibrar acuerdos con estudios, campañas de marketing y planes de transición entre generaciones, alargando forzosamente la vida comercial de PS5 y de su variante más potente, PS5 Pro.

La estrategia, en cualquier caso, encaja con la realidad del mercado actual: la generación presente no ha bajado de precio como solía ocurrir en el pasado. Más bien al contrario, PS5 y Xbox Series X|S se han encarecido en Europa respecto a su lanzamiento, y los márgenes son cada vez más delicados si se quiere evitar vender el hardware con pérdidas abultadas.

Algunos analistas de firmas especializadas, como MST International, ya advertían que Sony podría prolongar el ciclo de PS5 más allá de 2028, trasladando solo parte del aumento de costes al consumidor y centrando el grueso del negocio en la venta de juegos y servicios online.

La crisis de la memoria: del «RAMmageddon» a los centros de datos de IA

Crisis de memoria RAM y chips

En el fondo de todo este movimiento está la misma piedra en el zapato: la escasez de memoria DRAM y el encarecimiento masivo de sus precios. La explosión de la inteligencia artificial generativa ha convertido la RAM en un bien casi estratégico. Gigantes como Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta u OpenAI están absorbiendo una parte enorme de la producción mundial para alimentar sus centros de datos, pagando cifras que el sector del consumo no puede igualar.

Los fabricantes de memoria, desde los grandes nombres asiáticos hasta compañías como Micron (a través de Crucial), han reorientado buena parte de su capacidad hacia chips de alto ancho de banda para IA, dejando la DRAM de consumo y los módulos tradicionales en segundo plano. En algunos casos, incluso se ha abandonado directamente el segmento doméstico, lo que agrava todavía más la falta de stock.

Las consecuencias se notan en toda la cadena: determinados tipos de DRAM han subido hasta un 75% en apenas un mes, y los módulos que antes se destinaban a ordenadores, móviles o consolas ahora compiten en precio con lo que están dispuestos a pagar los grandes operadores de nube. A esto hay que sumar el aumento del coste del almacenamiento SSD, del cobre, el aluminio o el estaño, que encarece también los sistemas de refrigeración y el resto del hardware.

En un escenario así, plantear una consola de nueva generación con alrededor de 30 GB de memoria de vídeo GDDR de última generación, como señalan algunos rumores para PS6, sería poco menos que un suicidio financiero si se quiere mantener un PVP similar al de PS5 en su lanzamiento. La memoria podría llegar a costar más que el propio procesador y la GPU combinados, algo difícil de cuadrar incluso para una compañía del tamaño de Sony.

Qué está haciendo Sony mientras tanto con PS5 y PS5 Pro

Consola PlayStation 5 y modelo Pro

Lejos de quedarse de brazos cruzados, Sony ha movido ficha para blindar el suministro de memoria de la generación actual. En su última conferencia de resultados, la directora financiera Lin Tao explicó que la empresa ya ha asegurado la cantidad mínima de DRAM necesaria para mantener la producción de PS5 al menos hasta finales de 2026, coincidiendo con campañas clave como la de Navidad y el lanzamiento de grandes superventas.

La idea es clara: exprimir al máximo la base instalada de PS5 y PS5 Pro, priorizando los ingresos procedentes de juegos, servicios digitales y suscripciones, antes que forzar una nueva consola en un entorno de costes desbocado. Esto incluye movimientos como negociar a largo plazo con proveedores para intentar contener los precios y garantizar el flujo de componentes, incluso si eso obliga a ajustar la estrategia de ventas de hardware en Europa y otros mercados.

En paralelo, PS5 Pro ha pasado de verse como un capricho para entusiastas a ser una pieza clave de la hoja de ruta. Sony la está posicionando como el “puente” tecnológico que mantendrá el catálogo al día durante varios años más, con tecnologías de reescalado por IA como PSSR que sirven hoy para mejorar juegos en 4K y mañana como campo de pruebas para las capacidades gráficas de PS6.

Para el jugador español o europeo, eso se traduce en que la sensación de salto generacional puede ser más suave que en épocas anteriores: los títulos mejor optimizados para PS5 Pro podrían no quedar tan lejos de los primeros juegos nativos de PS6 como ocurrió, por ejemplo, entre PS3 y PS4. A cambio, se ganan varios años de estabilidad, sin tener que afrontar el coste de un nuevo sistema de gama alta a corto plazo.

Un problema global que también salpica a Nintendo y a la próxima Xbox

La crisis de memoria no afecta solo a Sony, ni mucho menos. Nintendo también está revisando su estrategia con Switch 2, una consola que en Europa ya se ha consolidado con ventas muy sólidas pese a llevar relativamente poco tiempo en el mercado. Bloomberg asegura que la compañía japonesa ha llegado a estudiar una subida de precio de la máquina en 2026 para compensar el sobrecoste de los componentes, aunque su presidente, Shuntaro Furukawa, se ha mostrado muy prudente en público.

Furukawa ha reconocido que el repunte del precio de la memoria presiona la rentabilidad del hardware, pero también ha matizado que, de momento, el impacto en las cuentas es manejable gracias a acuerdos de suministro anticipados. En cualquier caso, si la escalada se mantiene más allá del próximo ejercicio fiscal, Nintendo se vería obligada a valorar ajustes de precio, recortes en bundles o cambios en las promociones, siempre con la vista puesta en mantener una base instalada lo más amplia posible.

En el terreno de Xbox, la situación no es muy distinta. AMD, que diseña los SoC tanto de PlayStation como de las consolas de Microsoft, ha señalado 2027 como objetivo para tener lista la nueva Xbox. Sobre el papel, eso daría a la máquina de Microsoft hasta dos años de ventaja respecto a una hipotética PS6 en 2029.

Sin embargo, la misma tormenta perfecta de memoria y componentes que está golpeando a Sony también complica el calendario de Redmond. Desarrollar un APU muy potente para la próxima Xbox en un contexto de costes disparados abre la puerta a un hardware caro de fabricar y, por tanto, difícil de posicionar en precio frente al consumidor europeo medio.

Cómo afecta todo esto al jugador en España y Europa

Para el usuario de a pie, todo este baile de fechas y costes se traduce en algo muy sencillo: PS5 tiene cuerda para rato. Si la próxima consola de Sony no llega hasta finales de la década, es razonable esperar más años de grandes lanzamientos pensados para la generación actual, así como versiones mejoradas para PS5 Pro de títulos clave como GTA 6 y otros futuros AAA.

También es posible que, en lugar de abaratar de forma agresiva el hardware como ocurría en otras épocas, veamos a Sony ajustar otros elementos de su ecosistema. Esto puede incluir cambios en las suscripciones de PlayStation Plus, nuevas fórmulas de monetización digital o campañas más agresivas en servicios para compensar la falta de una nueva consola a corto plazo.

En el caso de Nintendo, los jugadores europeos podrían encontrarse con un escenario más sensible en cuanto a precios. Si Switch 2 termina encareciéndose, será clave la forma en que la compañía comunique esos cambios y el valor añadido que ofrezca a cambio (bundles con juegos, más almacenamiento interno, etc.), en un momento en el que cada euro cuenta.

Desde la perspectiva de la competencia, un lanzamiento de la próxima Xbox en 2027 podría dar ventaja temporal a Microsoft en el escaparate de consolas de nueva generación. Pero esa superioridad de calendario no garantiza nada por sí sola: si los precios se disparan, el mercado europeo podría optar por estirar aún más las consolas actuales o volcarse en el PC y el juego en la nube, donde la actualización del hardware es más gradual.

Todo apunta a que los planes de Sony pasan por mantener PS5 en el centro de su estrategia durante buena parte de lo que queda de década, mientras deja que madure la tecnología y se normalice el mercado de la memoria antes de sacar la carta de PlayStation 6. Si las previsiones de Bloomberg y de los analistas se cumplen, la próxima consola de la compañía llegaría en 2028 o, con mucha probabilidad, en 2029, tras un ciclo más largo de lo habitual pero con el potencial de ofrecer un salto técnico notable sin que el precio se dispare hasta niveles inasumibles para la mayoría de jugadores.



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lunes, 16 de febrero de 2026

Snapdragon 8 Elite Gen 5: así será el nuevo cerebro de la gama alta Android

Procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5

Los pasos previos a cada gran lanzamiento de móviles suelen venir marcados por filtraciones y mensajes crípticos en redes sociales, y el Snapdragon 8 Elite Gen 5 no está siendo una excepción. En los últimos días, distintas pistas de Qualcomm y de varios fabricantes han ido encajando hasta perfilar cuál será el papel de este nuevo procesador en la próxima generación de smartphones de gama alta.

Todo apunta a que este SoC se convertirá en el chip de referencia para los buques insignia Android, con un protagonismo especial en Europa y España. Entre los modelos que suenan con más fuerza están el futuro Samsung Galaxy S26 Ultra y algunos terminales de marcas como OPPO, que ya están probando configuraciones específicas del Snapdragon 8 Elite Gen 5 adaptadas a sus propios diseños.

Snapdragon 8 Elite Gen 5: la apuesta fuerte de Qualcomm para la nueva generación

La gran novedad de Qualcomm para la gama alta es un procesador que combina arquitectura de 3 nanómetros con una CPU de ocho núcleos y una GPU Adreno de nueva generación. El objetivo es claro: mejorar el rendimiento bruto y, al mismo tiempo, recortar consumo frente a los chips de años anteriores, algo clave en smartphones premium que cada vez concentran más funciones avanzadas.

En el apartado de CPU, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 recurre a una configuración de 2 núcleos Oryon V3 Phoenix L a 4,74 GHz y 6 núcleos Oryon V3 Phoenix M que alcanzan hasta 3,62 GHz. Esta estructura mezcla núcleos de máximo rendimiento con otros orientados a la eficiencia, con la idea de adaptarse tanto a tareas ligeras como a cargas muy exigentes, desde juegos pesados hasta edición de vídeo o funciones de inteligencia artificial en tiempo real.

La parte gráfica está a cargo de una GPU Adreno 840, pensada para mover sin problemas títulos con altos niveles de detalle y efectos avanzados. Este componente no solo se fija en los fotogramas por segundo, sino también en tecnologías como el trazado de rayos en móviles, que empieza a ganar presencia en benchmarks especializados y en los desarrollos de grandes estudios de videojuegos.

Con esta combinación de CPU Oryon y Adreno 840, Qualcomm busca mantener su posición como referente en la gama alta Android frente a rivales como Apple o MediaTek, que también han dado un salto en potencia y eficiencia en los últimos años. El reto está en mantener ese nivel de rendimiento de forma sostenida, sin penalizar la autonomía ni complicar la gestión térmica.

Chip Snapdragon 8 Elite Gen 5 en móviles

Galaxy S26 Ultra: el gran escaparate del Snapdragon 8 Elite Gen 5

En el caso de Samsung, todas las miradas están puestas en el Galaxy Unpacked de San Francisco, previsto para el 25 de febrero a las 19:00 (hora española). Ese será, salvo giro inesperado, el escenario en el que se presenten los nuevos Galaxy S26, y donde el modelo Ultra se perfila como uno de los primeros móviles en montar el Snapdragon 8 Elite Gen 5.

La pista clave ha llegado de la mano de la propia cuenta oficial de Snapdragon en X (antiguo Twitter). Qualcomm ha citado un mensaje de Samsung Mobile en el que se anunciaba el evento Galaxy Unpacked, acompañándolo de la frase «Something big is coming». Aunque no es una confirmación explícita, el guiño se interpreta como una validación casi total de que el Galaxy S26 Ultra apostará por este nuevo procesador.

Esta decisión encaja con la estrategia que Samsung siguió en la generación anterior, donde reservó los chips de Qualcomm para sus modelos más ambiciosos dentro de la serie Galaxy S. De esta forma, el S26 Ultra se colocaría como la punta de lanza en rendimiento dentro del catálogo de la marca, especialmente en mercados clave como Europa y España, donde la competencia con Apple es cada vez más intensa.

Frente a los rumores iniciales que apuntaban a una evolución tímida en el hardware, la presencia del Snapdragon 8 Elite Gen 5 en el modelo Ultra introduce un salto notable en potencia de CPU y en capacidades gráficas. Este avance llega, además, en un momento delicado para Samsung, después de que Apple lograse adelantarla en cuota de mercado mundial de smartphones en el pasado ejercicio.

Exynos 2600 y Snapdragon 8 Elite Gen 5: dos caminos en la misma familia Galaxy S26

Mientras el modelo Ultra se perfilaría como el gran escaparate del Snapdragon 8 Elite Gen 5, todo indica que los Galaxy S26 y S26+ seguirán una ruta distinta con el nuevo Exynos 2600. Este procesador, también de última hornada, está fabricado en un nodo aún más pequeño, de 2 nanómetros, y apuesta por una configuración de CPU de diez núcleos.

Según las filtraciones, el Exynos 2600 combina 1 núcleo Cortex C1 Ultra a 3,9 GHz, acompañado por 3 núcleos Cortex C1 Pro a 3,25 GHz y otros 6 núcleos Cortex C1 Pro que funcionan a 2,75 GHz. La parte gráfica corre a cargo de una GPU Xclipse 960, un chip que está llamando la atención por sus resultados en pruebas sintéticas, especialmente en escenarios centrados en el rendimiento gráfico.

Los primeros datos de benchmarks filtrados en Basemark colocan a esta GPU Xclipse 960 con unos 8.262 puntos en un Galaxy S26 estándar, identificado bajo la referencia «SM-S942B». En esa misma prueba, la resolución listada es de 2.340 x 1.080 píxeles y se menciona un total de 10 núcleos a 2,76 GHz, lo que encaja con la configuración de CPU del Exynos 2600.

Si se comparan estos resultados con los de otros dispositivos equipados con el Snapdragon 8 Elite Gen 5 y su GPU Adreno 840, la sorpresa es notable. Móviles como el Nubia NX809J o el HONOR BKQ-N49, ambos con el chip de Qualcomm, se mueven en torno a los 7.500-7.600 puntos en la misma prueba. Eso deja al Galaxy S26 con Exynos ligeramente por delante en rendimiento gráfico según estos datos preliminares.

Rendimiento gráfico y gaming: la presión sobre el Snapdragon 8 Elite Gen 5

El apartado gráfico es uno de los focos donde más se está comparando al nuevo Snapdragon con las alternativas de Samsung. En pruebas centradas en Vulkan y trazado de rayos, la GPU Xclipse 960 del Exynos 2600 habría superado a la Adreno 840 del Snapdragon 8 Elite Gen 5 por un margen de aproximadamente un 10% en algunos escenarios concretos.

En la tabla de Basemark, los móviles con Snapdragon 8 Elite Gen 5 aparecen justo por detrás del Galaxy S26 con Exynos, con esos 7.500-7.600 puntos frente a los 8.262 del modelo de Samsung con chip propio. En la misma lista se sitúa también un terminal con SoC Dimensity 9500s y GPU Mali G1 Ultra, que ronda los 7.000 puntos, además de referencias a generaciones anteriores como el Galaxy S25 Ultra, equipado con un Snapdragon 8 Elite estándar, que se queda en torno a los 6.279 puntos.

Estas cifras permiten hacerse una idea del salto generacional. Si se toma como referencia el Galaxy S25+ con Snapdragon 8 Elite, que alcanzaba unos 6.001 puntos, las filtraciones apuntan a una mejora de alrededor del 25% para el Snapdragon 8 Elite Gen 5 y de casi un 38% para el Exynos 2600 en esta prueba concreta. Eso sí, conviene recordar que se trata de datos tempranos y centrados en escenarios muy específicos.

A nivel práctico, lo que dejan claro estos benchmarks es que el Snapdragon 8 Elite Gen 5 se sitúa entre los chips más rápidos del mercado para juegos y tareas gráficas exigentes, aunque en algunos test concretos sea superado por el Exynos 2600. Más allá de la rivalidad entre fabricantes, el resultado global es que la nueva generación de móviles Android de gama alta ofrecerá un salto apreciable para quienes usan el teléfono como principal dispositivo de ocio.

La estrategia de Qualcomm: variantes del Snapdragon 8 Elite Gen 5 y foco en plegables

Más allá del uso del Snapdragon 8 Elite Gen 5 en modelos como el Galaxy S26 Ultra, Qualcomm está moviendo ficha con versiones específicas de este chip adaptadas a distintos factores de forma. Una de las claves está en un diseño de siete núcleos que ya ha aparecido en bases de datos de rendimiento como Geekbench, ligado a futuros smartphones plegables.

Las filtraciones señalan al OPPO Find N6 como uno de los candidatos para estrenar esta variante de siete núcleos del Snapdragon 8 Elite Gen 5. Este terminal, aún no presentado, habría pasado por Geekbench con un SoC derivado del modelo estándar, pero optimizado para mejorar la eficiencia energética y el control térmico, algo especialmente importante en dispositivos plegables, donde el espacio interno es más limitado.

Según las previsiones, la presentación global de este OPPO Find N6 podría producirse en torno al 17 de marzo, convirtiéndolo en uno de los primeros modelos comerciales en adoptar esta configuración alternativa del chip de Qualcomm. De confirmarse, sería un movimiento que reforzaría la presencia del Snapdragon 8 Elite Gen 5 en la gama alta premium más allá de Samsung, también en mercados europeos.

Esta estrategia encaja con la idea de mantener una diferenciación interna dentro de la familia Elite, ofreciendo distintas variantes del mismo procesador para adaptarse mejor a las necesidades de cada fabricante y tipo de dispositivo. En el caso de los plegables, la prioridad suele estar en controlar el calor, optimizar la autonomía y mantener un rendimiento estable en formatos de pantalla grandes.

Qué significa todo esto para el usuario en España y Europa

Para quienes están pensando en renovar móvil en España o en otros países europeos, la llegada del Snapdragon 8 Elite Gen 5 y de sus alternativas directas se traduce en una nueva oleada de smartphones de gama alta más potentes y eficientes. Esto afectará tanto a los buques insignia tradicionales, como la serie Galaxy S, como a dispositivos plegables y a otros modelos premium de fabricantes chinos con fuerte presencia en el mercado europeo.

En el caso concreto de Samsung, la combinación de Snapdragon 8 Elite Gen 5 en el Galaxy S26 Ultra y Exynos 2600 en el resto de la familia podría ofrecer una gama bastante equilibrada, con opciones pensadas tanto para quienes priorizan la potencia bruta como para quienes buscan una experiencia sólida en juegos o un enfoque más versátil en el día a día.

Por su parte, la apuesta de marcas como OPPO por variantes del Snapdragon 8 Elite Gen 5 adaptadas a plegables refuerza la idea de que este chip se convertirá en una pieza central de la oferta Android más avanzada. A medida que estos dispositivos ganan presencia en catálogos y promociones europeas, es previsible que el usuario tenga más opciones de elegir entre formatos tradicionales y diseños plegables sin renunciar al rendimiento.

Con todas estas piezas sobre la mesa, el panorama que se dibuja para los próximos meses es el de una competencia muy intensa en la parte alta del mercado, con Qualcomm, Samsung y otros actores tratando de diferenciarse por potencia, eficiencia, capacidades de IA y experiencia de uso global. El Snapdragon 8 Elite Gen 5 será uno de los protagonistas de esa batalla, pero no el único, y eso, al final, suele traducirse en mejores opciones para el consumidor.



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OpenAI ficha al creador de OpenClaw y apuesta por los agentes personales

OpenAI y OpenClaw

La decisión de OpenAI de contratar al desarrollador austriaco Peter Steinberger, creador del agente de inteligencia artificial OpenClaw, se ha convertido en uno de los movimientos más comentados de la industria. La compañía detrás de ChatGPT refuerza así su apuesta por los llamados agentes personales, sistemas capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas de forma autónoma para los usuarios.

Este fichaje llega en plena carrera por el talento y la financiación en el sector de la IA, con rivales como Anthropic, xAI (la empresa de Elon Musk) y Alphabet compitiendo por posicionarse en el segmento de los agentes inteligentes. OpenClaw, pese a mantenerse como proyecto de código abierto bajo una fundación, pasa ahora a estar claramente vinculado al ecosistema de OpenAI.

Quién es Peter Steinberger y por qué interesa tanto a OpenAI

Peter Steinberger es un desarrollador de software austriaco que ha pasado, en cuestión de meses, de liderar un proyecto relativamente experimental a convertirse en una de las figuras más codiciadas por los grandes laboratorios de IA. Su creación, OpenClaw, nació como un agente autónomo capaz de encargarse de tareas cotidianas y operativas sin supervisión constante.

En un comunicado en su blog personal, Steinberger explicó que, aunque podría haber convertido OpenClaw en una empresa independiente de gran tamaño, su prioridad no era construir un gran negocio, sino acelerar el impacto de la tecnología: según sus propias palabras, lo que le interesa es «cambiar el mundo» y considera que integrarse en OpenAI es la vía más rápida para llevar sus ideas a millones de personas.

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, subrayó en un mensaje en X que Steinberger es “un genio con ideas increíbles sobre el futuro de los agentes inteligentes” y que su incorporación está orientada a impulsar la siguiente generación de agentes personales. La intención de la empresa es que este tipo de soluciones pasen a ser un elemento central de su catálogo de productos.

El movimiento deja a otros aspirantes, como Anthropic o xAI, sin la posibilidad de hacerse con el creador de uno de los agentes de código abierto que más atención ha recibido en los últimos meses. Para el ecosistema europeo de desarrolladores, el caso de Steinberger se ve como un ejemplo de cómo un proyecto nacido fuera de Silicon Valley puede terminar influyendo en la estrategia de los grandes actores estadounidenses.

OpenClaw: del experimento open source al fenómeno viral

OpenClaw, que anteriormente se conoció como Clawdbot y después Moltbot, fue lanzado hace apenas unas semanas y rápidamente atrajo una comunidad muy activa alrededor del proyecto. Una parte de su atractivo reside en que no se presenta como otro chatbot más, sino como un agente que “realmente hace cosas” por el usuario.

Entre las capacidades que se han popularizado se encuentran la gestión de bandejas de entrada de correo electrónico, la limpieza de mensajes acumulados, la reserva de restaurantes, la organización de vuelos o la coordinación de calendarios. A diferencia de los asistentes meramente conversacionales, OpenClaw se orienta a la acción: decide, ejecuta y confirma, reduciendo la necesidad de microgestión por parte del usuario.

El agente puede conectarse a aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Slack, lo que permite dirigir sus acciones a través de los canales que muchas empresas y particulares ya utilizan a diario. En entornos profesionales europeos, donde Slack, Teams y otras plataformas de colaboración están muy extendidas, este enfoque encaja con la tendencia a integrar la automatización dentro de los flujos de trabajo existentes en lugar de imponer nuevas herramientas.

La popularidad de OpenClaw también se ha visto impulsada por la exposición en redes sociales y foros especializados, donde usuarios y equipos técnicos comparten casos de uso y adaptaciones personalizadas. Su naturaleza de código abierto ha sido determinante para que desarrolladores de distintos países puedan modificarlo y ajustarlo a necesidades locales, desde integraciones con servicios europeos hasta cumplimiento de normativas específicas.

En paralelo, el proyecto ha inspirado iniciativas como Moltbook, una plataforma similar a una red social orientada a agentes de OpenClaw que interactúan entre sí, generando conversaciones y escenarios entre chatbots. Aunque esta faceta más experimental ha generado mucha curiosidad, también ha alimentado debates sobre hasta qué punto estos entornos están realmente impulsados por agentes autónomos o mediatizados por intervención humana.

Un proyecto de código abierto bajo el paraguas de OpenAI

Uno de los elementos que más atención ha generado es el compromiso explícito de OpenAI de que OpenClaw se mantendrá como proyecto de código abierto. Sam Altman ha señalado que el agente “vivirá en una fundación” y que la compañía seguirá respaldando el desarrollo de la herramienta, tanto técnica como económicamente.

Para Steinberger, esta condición era esencial: ha reiterado en varias ocasiones que quería garantizar la libertad del proyecto para evolucionar y que la comunidad pudiera seguir participando activamente. Según ha explicado, las conversaciones con el equipo de OpenAI le convencieron de que compartían una visión similar sobre el futuro de los agentes y el papel del software libre en un escenario que describen como “extremadamente multiagente”.

Ese enfoque multiagente implica un mundo digital en el que numerosos agentes de IA interactúan entre sí, coordinan acciones y negocian tareas para ofrecer resultados más complejos al usuario final. En Europa, donde la regulación sobre IA y protección de datos avanza con rapidez, esta visión plantea retos adicionales: será necesario integrar prácticas de transparencia y control que permitan a los usuarios comprender qué agentes actúan, con qué datos y bajo qué condiciones.

OpenAI ya ha empezado a patrocinar el proyecto y a proporcionar recursos para que Steinberger pueda dedicar todo su tiempo a OpenClaw. Este tipo de apoyo institucional podría facilitar la aparición de implementaciones adaptadas a contextos europeos, desde clientes empresariales que exigEN cumplimiento del RGPD hasta administraciones públicas interesadas en automatización con estándares de control más exigentes.

Para la comunidad técnica, el hecho de que un agente popular permanezca en código abierto incluso tras integrarse en el ecosistema de un gigante de la IA se interpreta como una señal de que el software libre seguirá teniendo un papel relevante en la próxima etapa de desarrollo de agentes autónomos.

Seguridad, transparencia y ciberamenazas en torno a OpenClaw

El rápido crecimiento de OpenClaw no ha estado exento de polémica. Investigadores y expertos en ciberseguridad han alertado sobre las implicaciones de seguridad de un agente capaz de actuar con tanta autonomía, sobre todo cuando tiene acceso a datos privados, puede comunicarse con servicios externos y está expuesto a contenido potencialmente malicioso.

Uno de los casos que más debate generó fue el de un usuario que reportó que el agente envió cientos de mensajes de spam a través de iMessage después de obtener acceso a la cuenta. Aunque episodios de este tipo ayudan a afinar los mecanismos de protección, también subrayan el potencial de abuso si la configuración no es suficientemente restrictiva o si los usuarios no comprenden bien el alcance de los permisos que conceden.

Algunos investigadores hablan incluso de una “trifecta letal” de la IA: acceso a información personal, capacidad de comunicarse con el exterior y exposición a contenidos no confiables. Si no se controla adecuadamente, esta combinación podría derivar en comportamientos inesperados, filtraciones de datos o acciones no deseadas en servicios conectados.

En el contexto europeo, donde la futura regulación de IA y la protección de datos tienen un peso considerable, estas preocupaciones son especialmente relevantes. Empresas y administraciones que consideren integrar agentes como OpenClaw en sus procesos deberán valorar de forma rigurosa las salvaguardas técnicas y organizativas, desde el diseño de permisos granulares hasta la auditoría de logs y el establecimiento de límites claros de actuación.

Aun así, buena parte de la comunidad de desarrolladores considera que el enfoque abierto de OpenClaw facilita la revisión del código y el diseño de mecanismos de seguridad adicionales. La discusión se centra ahora en cómo equilibrar la potencia de los agentes autónomos con la necesidad de minimizar riesgos, un debate que también influirá en la percepción pública de estas herramientas en Europa.

Un fichaje en plena batalla por la financiación y el talento en IA

La llegada de Steinberger a OpenAI se produce en un momento en que la compañía está inmersa en negociaciones para cerrar una nueva ronda de financiación cercana a los 100.000 millones de dólares. De materializarse, la valoración de la empresa podría situarse entre los 750.000 y los 830.000 millones, cifras que la colocarían entre las compañías tecnológicas más valiosas del mundo.

Este esfuerzo financiero responde, en parte, a la necesidad de mantener el ritmo de inversión en infraestructuras de IA, especialmente centros de datos y hardware especializado, que resultan críticos para entrenar y desplegar modelos de gran tamaño y agentes cada vez más complejos. Algunos inversores han expresado dudas sobre la capacidad de la empresa para sostener este nivel de gasto a largo plazo, lo que hace que movimientos estratégicos como el fichaje de Steinberger adquieran un componente simbólico adicional.

En paralelo, el sector vive una auténtica escalada en la compra de talento y participaciones. OpenAI ya adquirió en mayo pasado la start-up vinculada al diseñador del iPhone, Jony Ive, por más de 6.000 millones de dólares. Meta, por su parte, invirtió miles de millones en Scale AI al adquirir el 49% de la compañía, operación valorada en más de 14.000.

Anthropic, uno de los principales competidores de OpenAI en el terreno de los modelos conversacionales, ha cerrado recientemente una ronda que sitúa su valoración en torno a los 380.000 millones de dólares, con el objetivo de impulsar Claude, su chatbot rival de ChatGPT. Este contexto de capital abundante y presiones competitivas explica por qué la contratación de perfiles como Steinberger tiene tanta visibilidad mediática.

Para Europa y España, donde proliferan centros de datos, hubs de innovación y programas públicos de apoyo a la IA, el escenario refuerza la percepción de que la próxima década estará marcada por la competencia en agentes inteligentes. Aunque las grandes decisiones se tomen desde Estados Unidos, la adopción, regulación y adaptación de estas tecnologías en el mercado europeo será decisiva para su consolidación.

Un futuro cada vez más multiagente para usuarios y empresas

Tanto Altman como Steinberger coinciden en que el futuro de la inteligencia artificial será “extremadamente multiagente”. En lugar de interactuar con un único asistente generalista, los usuarios podrían contar con múltiples agentes especializados que colaboran entre sí: uno centrado en finanzas personales, otro en organización de viajes, otro en tareas administrativas, y así sucesivamente.

OpenClaw es un ejemplo temprano de esta tendencia al enfocarse en automatizar tareas concretas de la vida diaria, desde la gestión de correos hasta la realización de compras online. Para pymes y profesionales autónomos en Europa, agentes de este tipo podrían suponer ahorros de tiempo relevantes en contabilidad ligera, atención básica al cliente, organización de citas o seguimiento de proyectos.

No obstante, la generalización de este enfoque dependerá de cómo se resuelvan aspectos como la integración con servicios locales (bancos europeos, plataformas de pago reguladas, servicios públicos digitales) y la interpretación de normas como el RGPD o la futura regulación europea de IA. Los agentes personales deberán demostrar que pueden trabajar dentro de estos marcos legales sin comprometer datos sensibles ni generar decisiones opacas.

Por otro lado, el interés por combinar agentes como OpenClaw con modelos desarrollados en otras regiones ya se ha hecho evidente. El agente se ha extendido con rapidez en China, donde puede integrarse con modelos como DeepSeek y conectarse con aplicaciones de mensajería locales mediante configuraciones específicas. El buscador Baidu, por ejemplo, planea ofrecer acceso directo a OpenClaw desde su aplicación principal para smartphones.

Si ese modelo de integración multinacional se traslada al entorno europeo, no sería extraño ver a corto y medio plazo implementaciones ligadas a grandes actores digitales presentes en la UE, ya sea a través de socios locales o de plataformas internacionales que adapten sus servicios a las exigencias regulatorias europeas.

Mientras tanto, OpenAI explora nuevas vías de ingresos, incluyendo pruebas con anuncios y contenido patrocinado en ChatGPT, un movimiento que ha despertado inquietud sobre privacidad y uso de datos. La posible combinación de modelos de negocio basados en publicidad con agentes personales tan intrusivos en la vida digital del usuario plantea interrogantes que, previsiblemente, se abordarán con especial detalle desde instituciones europeas.

El fichaje de Peter Steinberger por OpenAI y la decisión de mantener OpenClaw como proyecto de código abierto marcan un punto de inflexión en la evolución de los agentes de IA: consolidan la apuesta por herramientas que ejecutan tareas reales de forma autónoma, sitúan el debate sobre seguridad y regulación en primer plano y refuerzan la carrera por captar talento clave en un mercado cada vez más concentrado. Para usuarios y organizaciones en España y el resto de Europa, el desarrollo de este ecosistema multiagente será determinante a la hora de decidir hasta qué punto delegan en la IA partes significativas de su actividad cotidiana.



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Ottocast Mini Cube 3.0, tendrás CarPlay inalámbrico sin ocupar espacio

https://youtu.be/QbmqVIjXlu4

Hay tecnologías que no prometen cambiarte la vida, pero sí hacerla un poco más cómoda cada día. El Ottocast Mini Cube pertenece claramente a esa categoría. No es un dispositivo que llame la atención a simple vista ni uno que presuma de grandes especificaciones, pero su propuesta es tan directa como eficaz: eliminar de una vez por todas el cable de Apple CarPlay y Android Auto para que tu coche se sienta un poco más moderno sin tocar nada del sistema original.

En un contexto en el que muchos vehículos siguen dependiendo de la conexión por cable, este tipo de adaptadores se convierten en una solución práctica para quienes usan el coche a diario y quieren simplificar gestos tan repetitivos como conectar y desconectar el móvil cada vez que arrancan.

Diseño y materiales

El Mini Cube hace honor a su nombre. Es pequeño, ligero y pasa completamente desapercibido una vez conectado al puerto USB del coche. No hay pantallas, botones ni luces llamativas, sólo un diseño sobrio que cumple con su función sin reclamar protagonismo.

Ottocast Mini Cube

Este enfoque minimalista es parte de su encanto. Se conecta, se olvida y empieza a trabajar. No ocupa espacio útil en la consola ni interfiere con el interior del vehículo, algo fundamental en un accesorio que está pensado para quedarse siempre enchufado.

Configuración

Uno de los grandes aciertos del Ottocast Mini Cube es su facilidad de instalación. No requiere aplicaciones adicionales ni configuraciones complejas. Basta con conectarlo al puerto USB que normalmente usarías para CarPlay o Android Auto con cable, emparejarlo una vez con el móvil y listo.,

Ottocast Mini Cube

A partir de ese momento, el adaptador recuerda el dispositivo y se reconecta automáticamente cada vez que arrancas el coche. En cuestión de segundos, la interfaz de CarPlay o Android Auto aparece en pantalla sin que tengas que hacer absolutamente nada. Es justo el tipo de experiencia que uno espera de un accesorio bien pensado.

Experiencia de uso

En el uso diario, el Mini Cube cumple con lo que promete. La conexión inalámbrica es estable y la respuesta del sistema resulta fluida tanto en navegación como en reproducción de música, llamadas o uso de asistentes de voz. No hay sensación de estar usando un “apaño”, sino una solución integrada que funciona de forma natural.

La latencia es mínima y, en la mayoría de situaciones, imperceptible. Esto es especialmente importante al utilizar aplicaciones como mapas o servicios de música, donde cualquier retraso puede resultar molesto. Aquí, el adaptador se comporta de manera sólida y consistente.

Compatibilidad y rendimiento

El Ottocast Mini Cube no es un dispositivo milagroso, y conviene dejarlo claro. Está diseñado para coches que ya cuentan con Apple CarPlay o Android Auto por cable. Si tu vehículo no es compatible de base, este adaptador no solucionará el problema, de hecho, en un FIAT 500 ha presentado problemas, mientras que en un Cupra Formentor ha funcionado sin problemas.

Opinión del editor

Entre sus puntos fuertes destacan la comodidad, la facilidad de uso y la limpieza visual que aporta al interior del coche. Eliminar el cable no parece gran cosa hasta que te acostumbras a no usarlo, y volver atrás resulta sorprendentemente molesto.

Como limitación, hay que asumir que depende en gran medida del sistema del coche y del smartphone. En algunos modelos concretos pueden aparecer pequeñas demoras al arrancar o reconexiones puntuales, aunque no es lo habitual. Tampoco es un accesorio especialmente barato, por lo que su compra tiene más sentido para quienes realmente utilizan CarPlay o Android Auto a diario.

El Ottocast Mini Cube es un ejemplo perfecto de cómo un accesorio bien diseñado puede mejorar la experiencia diaria sin complicaciones. No presume de potencia ni de funciones avanzadas, pero cumple con una misión muy clara y lo hace bien: hacer que CarPlay y Android Auto funcionen de forma inalámbrica sin esfuerzo.



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