
El Chuwi CoreBook Air Plus se ha colado en el radar de quienes buscan un portátil grande, ligero y relativamente barato, pero con suficiente músculo para aguantar una buena jornada de trabajo, estudios y algo de juego ocasional. Sobre el papel, sus especificaciones son muy llamativas: procesador AMD Ryzen 5 6600H, 16 GB de RAM LPDDR5 y SSD NVMe de 512 GB, todo ello en un chasis de aluminio con pantalla de 16 pulgadas y poco más de 1,3 kg de peso.
Ahora bien, cuando se profundiza en el equipo se descubre un portátil lleno de aciertos, pero también con recortes claros para cuadrar el precio. No es una máquina para todos los públicos, ni mucho menos un portátil gaming, y conviene tener muy claro qué ofrece y qué no antes de lanzarse a por él. Vamos a desgranar punto por punto este CoreBook Air Plus, apoyándonos en lo que cuentan los distintos análisis especializados, pero con una visión más crítica y realista.
Diseño, construcción y primeras impresiones
Chuwi ha apostado por un diseño bastante cuidado para su precio, con un chasis de aluminio azul de 355,5 x 249 x 16,3 mm y unos 1,35 kg en el modelo de 16 pulgadas. La sensación en mano es mejor de lo que cabría esperar en un portátil económico: materiales agradables, líneas limpias y un acabado anodizado que le da un toque algo más “premium” que el típico plástico gris.
Eso no quiere decir que sea perfecto. La rigidez del conjunto es correcta, pero no sobresaliente: la tapa ofrece una resistencia a la torsión media y la zona del teclado se hunde más de lo habitual al presionar con fuerza en el centro. No da sensación de que se vaya a romper, pero sí recuerda que estamos ante un equipo ajustado de precio.
El portátil abre la pantalla hasta unos 180º con una bisagra de recorrido suave y sin crujidos. Los marcos laterales y superior están bastante bien aprovechados, mientras que el inferior es algo más grueso, algo normal en un 16″ económico. El diseño general, en cualquier caso, entra por los ojos y no parece en absoluto un “portátil barato” a primera vista.
En la báscula, esa cifra de 1,3-1,36 kg para un 16 pulgadas es uno de sus grandes atractivos: para llevarlo en mochila durante todo el día se nota mucho menos que otros 15,6″ o 16″ del mercado. Es un punto clave si tu prioridad es moverte de un lado a otro con el portátil siempre encima.
Conectividad y distribución de puertos
En los laterales del CoreBook Air Plus encontramos una selección de puertos bastante generosa para un equipo tan delgado. En el lado derecho tenemos un USB-A 3.0, un USB-C (datos) y un jack de audio de 3,5 mm. Mientras que en el lado izquierdo se concentran las conexiones más completas: dos USB-C 3.2 Gen2 con soporte para datos, vídeo y carga de hasta 65 W, y un HDMI capaz de manejar 4K a altas tasas (según fuentes, 2.0b e incluso se menciona HDMI 1.4/2.1 en distintas fichas técnicas).
La idea es clara: apostar fuerte por USB-C como conector universal. De hecho, el cargador incluido de 65 W puede ir al propio puerto USB-C, y cualquier adaptador compatible con Power Delivery te servirá para recargarlo. Esto, combinado con un monitor con USB-C, permite tener vídeo, datos y alimentación con un solo cable, algo muy práctico para escritorio despejado.
En el apartado inalámbrico monta un combo Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.2 (Realtek 8852BE), que ofrece buenas velocidades y estabilidad según los tests realizados en diferentes reviews. No destaca por encima de la media, pero cumple de sobra para conexiones actuales de fibra y para usar periféricos BT sin cortes.
Pantalla de 16 pulgadas: tamaño generoso, calidad justa
El CoreBook Air Plus utiliza un panel IPS de 40,6 cm (16″) con resolución 1920 x 1200 píxeles y formato 16:10. Es una resolución adecuada para este tamaño, con una nitidez razonable para ofimática, navegación y contenido multimedia. El acabado es mate, lo que ayuda a reducir reflejos en interiores.
En brillo se mueve alrededor de los 300-335 nits, con un contraste real cercano a 1300-1500:1, cifras correctas para un equipo de este segmento, pero que pueden quedarse cortas en exteriores o en entornos con mucha luz ambiental. En una terraza a pleno sol vas a tener que subir el brillo al máximo… y aun así no siempre será cómodo.
Donde el panel deja claras sus limitaciones es en el color. Antes de calibrar, la pantalla tiende a un tono azulado, con temperatura cercana a los 7500K y colores algo apagados, especialmente los rojos. En términos de cobertura, hablamos de un panel que ronda el 56-64 % de sRGB y en torno al 40 % de Adobe RGB y DCI-P3, muy lejos de las pantallas pensadas para trabajos gráficos profesionales.
La buena noticia es que, tras calibrar, la temperatura de color se corrige hacia los 6500K y mejora algo la fidelidad en sRGB, de forma que el panel pasa de “justito” a “bastante decente para uso general”. Aun así, no deja de ser un panel barato: va bien para ofimática, vídeo, navegación y algo de edición ligera, pero no es la mejor elección para fotografía o diseño exigente.
Teclado, distribución y trackpad
Como es habitual en la marca, el CoreBook Air Plus monta un teclado con distribución ANSI (formato inglés), es decir, sin tecla Ñ dedicada. En algunos packs venden pegatinas en español para rotular las teclas, pero físicamente el layout sigue siendo estadounidense. Si escribes mucho en castellano y estás acostumbrado a ISO, es un punto a tener en cuenta.
Las teclas son de tipo isla, con un recorrido corto y un tacto algo más blando de lo habitual. La zona central del teclado presenta cierta flexión al presionar con fuerza, lo que da una sensación algo “esponjosa” al principio. Varios análisis comentan que hace falta uno o dos días para acostumbrarse; después, para uso ofimático y escritura prolongada resulta bastante aceptable.
El equipo dispone de retroiluminación en blanco con al menos dos niveles de intensidad, muy útil si trabajas con poca luz. No faltan teclas de función y atajos rápidos, y en algunas variantes se menciona incluso la presencia de tecla dedicada a Copilot en Windows 11.
En cuanto al trackpad, Chuwi ha mejorado respecto a generaciones anteriores: es algo pequeño para lo que se ve hoy en día, pero ofrece un deslizamiento suave y buena precisión, sin holguras ni clics extraños. Para uso cotidiano no obliga a conectar un ratón, y se sitúa por encima de lo que se suele encontrar en portátiles muy baratos.
Cámara, audio y experiencia multimedia

En la parte superior de la pantalla tenemos una cámara HD/Full HD de 2 MP que sirve para videollamadas sin más pretensión. La calidad de imagen es correcta, dentro de la media de esta gama: funcional, pero sin florituras. Algunos modelos incluyen soporte para Windows Hello con desbloqueo facial, aunque la calidad del sensor sigue sin ser un punto destacable. (Si necesitas soluciones para problemas frecuentes, consulta la guía para corregir fallos con la cámara web.)
El apartado de audio recurre a dos altavoces situados en la parte inferior del chasis, orientados hacia los laterales frontales. El volumen es suficiente para ver vídeos y llamadas, con un perfil sonoro relativamente equilibrado, pero con muy poca presencia de graves, como es habitual en portátiles delgados. Sirve para consumo cotidiano, pero si te gusta la música o ver pelis con algo más de cuerpo, los cascos siguen siendo la mejor opción. Si quieres mejorar la captación y el sonido en llamadas, existen guías sobre cómo mejorar el audio y vídeo en tiempo real con herramientas de software.
La GPU integrada Radeon 660M incorpora una VPU con soporte para códecs modernos, incluyendo AV1, HEVC y VP9, además de compatibilidad con HDR10 y audio multicanal hasta 7.1. En la práctica esto se traduce en que puede reproducir contenido 4K desde servicios de streaming o archivos locales sin despeinarse, siempre que la plataforma le permita esa resolución.
En pruebas con servicios como YouTube, Netflix, Disney+, Prime Video o Apple TV, el portátil alcanza resoluciones altas (incluso 4K HDR cuando el servicio y el DRM lo permiten), por lo que como centro multimedia de sobremesa o para ver series está perfectamente capacitado.
Hardware interno: CPU, GPU y RAM
El corazón del Chuwi CoreBook Air Plus es un AMD Ryzen 5 6600H de 6 núcleos y 12 hilos, basado en arquitectura Zen 3+ a 6 nm, con frecuencia base asegurada en torno a 3,3 GHz y boost de hasta 4,5 GHz. Dispone de 16 MB de caché L3 y, en teoría, un TDP de 45 W, aunque aquí está configurado por debajo de ese valor.
En varios análisis se observa que el procesador trabaja con un consumo sostenido de unos 23-28 W, lejos de los 45 W que podría alcanzar. Esto significa que el rendimiento bruto es inferior al de otros portátiles con el mismo chip a TDP completo, pero también que se controla mejor la temperatura y el ruido.
Para el día a día, la experiencia es buena: ofimática, navegación intensiva, multitarea, edición ligera de foto y vídeo y programación sin proyectos descomunales se manejan con soltura. En benchmarks como Cinebench o PCMark queda claro que está por debajo de CPUs más modernas, pero todavía compite bien dentro de la gama media económica.
La parte gráfica corre a cargo de una Radeon 660M (RDNA2) con 384 sombreadores a hasta 1,9 GHz, que ofrece cerca de 1,5 TFLOPS de potencia. No sustituye a una GPU dedicada, pero sí permite jugar a títulos poco exigentes en 720p/1080p y calidad baja-media, y mover sin problemas interfaces pesadas y aceleración por hardware en navegadores y reproductores.
En juegos concretos, se han probado títulos como Dota 2, League of Legends o similares con tasas por encima de 60 FPS en 1080p con ajustes razonables. En juegos AAA como Cyberpunk 2077 o Baldur’s Gate 3, es posible rascar unos 30 FPS a 1080p en calidad mínima, y en algunos casos ayuda activar escalado tipo FSR, aunque en resoluciones bajas introduce artefactos y pérdida de nitidez bastante visibles.
La memoria RAM son 16 GB LPDDR5 a 6400 MHz, soldados en placa. Este ancho de banda es bueno para la iGPU y para la CPU, pero la imposibilidad de ampliar la RAM es uno de los grandes puntos débiles a medio plazo. Para el presente es una cantidad suficiente, pero si dentro de unos años las aplicaciones piden más, no habrá margen para crecer.
Almacenamiento y posibilidades de ampliación
El CoreBook Air Plus integra de serie una unidad SSD M.2 NVMe 2280 de 512 GB sobre interfaz PCIe 3.0 x4. No es el SSD más rápido del mercado: en pruebas tipo CrystalDiskMark se han visto cifras en torno a 3000 MB/s en lectura secuencial y algo más de 1000 MB/s en escritura, con un rendimiento aleatorio moderado.
Para uso real, esas cifras son más que suficientes: Windows arranca rápido, las aplicaciones abren sin esperas largas y la transferencia de archivos grandes suele ser ágil. Simplemente, no llega al nivel de las mejores unidades PCIe 4.0 actuales, pero tampoco las necesitas para el tipo de tareas al que va orientado este portátil.
A diferencia de la RAM, el SSD sí es ampliable. Accediendo al interior (cuando el modelo lo permite, ya que en algunas unidades la tapa inferior lleva un sello de garantía algo molesto), puedes sustituir la unidad de 512 GB por otra de hasta 2-4 TB según las especificaciones de la marca. Esto alarga bastante la vida útil del portátil si empiezas a quedarte corto de espacio con juegos, editores, bibliotecas de fotos o proyectos pesados.
Autonomía, carga y comportamiento térmico

Este modelo equipa una batería de 60 Wh (aprox. 11,7 V / 5100-5200 mAh), que sobre el papel no es enorme para un 16″, pero ayuda a mantener peso a raya. La autonomía real varía bastante según el uso y según el perfil de energía que se utilice. Si necesitas comprobar el estado a medio/largo plazo, consulta cómo medir la salud real de la batería.
En usos ligeros como navegación web, ofimática y algo de streaming a brillo medio, la mayoría de pruebas sitúan la duración entre las 5 y 7 horas, que pueden estirarse algo más si se ajusta el consumo y se baja el brillo. Reproduciendo vídeo en streaming casi en exclusiva, puede llegar a rondar las 8-9 horas, siempre en escenarios muy favorables.
Con cargas más intensas (juegos, renderizados, compilaciones pesadas), la batería cae rápido y lo normal es que no supere las 2-3 horas. Aquí no hay milagros: el Ryzen 5 6600H, por muy recortado que esté en TDP, cuando se le aprieta consume y calienta.
La carga se realiza mediante un adaptador de 65 W compatible con USB-C Power Delivery, tardando algo más de una hora en pasar de 0 a 100 % en condiciones ideales. Cualquier cargador PD decente que tengas por casa debería servir para recargarlo, aunque siempre es recomendable usar uno de potencia similar para no alargar excesivamente los tiempos. Si quieres consejos para evitar problemas térmicos al cargar, revisa recomendaciones para evitar el sobrecalentamiento al cargar tu portátil.
En cuanto a temperaturas, el equipo cuenta con dos heatpipes de cobre y un único ventilador de perfil bajo. Bajo estrés prolongado la CPU puede alcanzar picos cercanos a los 90 ºC, estabilizándose después alrededor de los 75-80 ºC con un consumo sostenido de 28-35 W. No son cifras preocupantes para un portátil fino; están dentro de lo esperado en este tipo de diseño.
El ruido del ventilador en reposo o tareas ligeras es prácticamente nulo o muy discreto, mientras que a plena carga puede situarse en torno a 40-42 dB a una distancia de uso normal. Se oye claramente, pero no es un turboreactor insoportable. Al final, el recorte de TDP juega a favor de la sonoridad y de mantener el calor bajo control.
Rendimiento real en uso diario y juegos
Más allá de las especificaciones, lo que importa es cómo se comporta en el día a día. La combinación de Ryzen 5 6600H limitado, 16 GB LPDDR5 y SSD NVMe hace que el CoreBook Air Plus se sienta ágil en las tareas para las que está pensado: trabajar con documentos, hojas de cálculo medianas, navegación con varias pestañas, correo, videollamadas, consumo multimedia y algo de edición ligera.
En pruebas como PCMark Office o Procyon Office, el portátil se sitúa en una zona cómoda: no es el más rápido de su categoría, pero tampoco se arrastra. La multitarea con varias aplicaciones abiertas no da problemas si no abusamos de programas muy pesados.
En gaming, la historia es otra. La Radeon 660M integrada cumple para títulos competitivos y poco exigentes: Dota 2, LoL, CS:GO, Valorant y similares pueden moverse entre 60 y 100 FPS a 1080p con ajustes medios o bajos. En juegos algo más modernos y pesados hay que recortar más; a menudo es preferible bajar resolución a 720p o usar escalado de imagen, asumiendo una degradación visible.
En emulación, el límite lógico está en consolas como PS2, Wii o algún título sencillo de Wii U; para emuladores de máquinas 3D más exigentes, la falta de GPU dedicada pesa demasiado. No es un portátil para montar un salón retro “hardcore”, pero sí para echar partidas casuales sin grandes pretensiones.
Para edición de vídeo 1080p con proyectos ligeros, el procesador puede con la carga, siempre que no abuses de efectos pesados o líneas de tiempo muy complejas. En 4K la cosa se complica, aunque con optimizaciones y proxys se puede sacar del apuro de forma puntual. Para uso profesional intensivo ya se queda corto, y aquí se nota su orientación a usuario general y estudiante más que a creador de contenido avanzado.
Puntos fuertes y debilidades claras
Uno de los grandes atractivos del Chuwi CoreBook Air Plus es su relación entre tamaño de pantalla, peso y precio. Encontrar un 16″ que ronde los 1,3 kg, con chasis de aluminio, 16 GB de RAM y 512 GB NVMe por una cifra ajustada no es sencillo, y en ese sentido este modelo tiene mucho gancho.
También destaca por su conectividad: varios USB-C con datos, vídeo y carga, HDMI, USB-A y jack hacen que, incluso siendo delgado, no te veas obligado a vivir pegado a un hub. A eso se suma la posibilidad de ampliar el SSD hasta varios teras, algo que en otros portátiles finos ni siquiera tienes.
Sin embargo, el equipo es un ejemplo perfecto de portátil que promete más de lo que entrega si sólo miras las especificaciones. El Ryzen 5 6600H suena muy bien sobre el papel, pero al ir capado en consumo el rendimiento real se queda a medio camino entre los H y algunos U modernos. No es lento, pero tampoco tan potente como su apellido “H” podría hacer pensar.
Además, la RAM soldada a 16 GB sin opción de ampliación, la pantalla con cobertura de color limitada y brillo justito, la ligera flexión del teclado y la autonomía que, sin ser mala, tampoco es sobresaliente en usos mixtos, dibujan un portátil con claros compromisos. No es un desastre, ni mucho menos, pero es importante tener esas limitaciones en mente.
Tampoco hay que olvidar el contexto de marca: Chuwi sigue siendo un fabricante de segundo plano, con un historial irregular en control de calidad y soporte en comparación con gigantes como Lenovo, ASUS, Acer o HP. No quiere decir que este modelo vaya a salir malo, pero el riesgo percibido por algunos usuarios es mayor.
Si se valora en conjunto, el CoreBook Air Plus encaja muy bien en el perfil de estudiante, usuario doméstico avanzado o profesional que prioriza ligereza y buena experiencia general por encima de la potencia bruta. En manos de alguien que sólo le pide ofimática, navegación, algo de multimedia y juegos ligeros, es un equipo que puede dejar sensaciones bastante positivas siempre que se asuman sus recortes.
Al final, este Chuwi CoreBook Air Plus es un portátil que combina una pantalla grande, buen hardware sobre el papel y un peso sorprendentemente bajo, a costa de limitar consumo, usar un panel modesto y renunciar a la ampliación de RAM; bien entendido como ultraportátil generalista con alguna licencia para jugar, puede ser una opción muy apañada, pero si buscas máxima potencia sostenida, colorimetría de primera o posibilidades de actualización a largo plazo, conviene mirar alternativas más ambiciosas aunque supongan rascarse más el bolsillo.
from Actualidad Gadget https://ift.tt/8pftAKC
via IFTTT










