martes, 21 de abril de 2026

El robot humanoide de Honor que pulveriza la media maratón de Pekín

robot humanoide en media maratón

La imagen de un robot humanoide cruzando antes que nadie la meta de una media maratón en Pekín habría sonado a ciencia ficción hace muy poco tiempo. Sin embargo, la última edición de esta carrera tecnológica ha dejado una escena que está dando la vuelta al mundo: una máquina capaz de completar los 21 kilómetros a un ritmo que, por ahora, ningún atleta humano ha podido igualar.

El protagonista es un androide desarrollado por la compañía china Honor, apodado Lightning o Shandian («Relámpago»), que ha firmado un registro de 50 minutos y 26 segundos en la media maratón de Pekín. Esta marca no solo rompe el anterior récord de robots, sino que rebaja el mejor tiempo oficial de un ser humano en la distancia, en manos del ugandés Jacob Kiplimo con aproximadamente 57 minutos en una prueba en ruta.

Un récord histórico en la media maratón de robots de Pekín

La prueba se celebró en el distrito tecnológico Beijing E-Town, una zona pensada como escaparate de innovación donde más de un centenar de robots humanoides compartieron jornada con unos 12.000 corredores humanos. Aunque todos formaban parte del mismo evento, humanos y máquinas utilizaron recorridos diferenciados para evitar incidentes y poder controlar mejor las condiciones de la competición robótica.

En esta media maratón para androides se establecieron dos grandes categorías: robots teledirigidos y robots autónomos. Aproximadamente un 40 % de las máquinas participantes funcionaba sin control remoto, guiándose mediante sensores, sistemas de visión y algoritmos de inteligencia artificial para mantener el rumbo y el ritmo.

El robot de Honor que se llevó el título pertenecía precisamente al grupo de los autónomos. La organización subraya que este aspecto era clave para determinar el ganador: la intención no era premiar al dispositivo que simplemente se moviera más rápido, sino aquel que fuera capaz de gestionar por sí mismo la carrera completa, tomando decisiones en tiempo real sin intervención humana directa.

El salto en rendimiento con respecto a la edición anterior ha sido considerable. Según los datos facilitados por los organizadores y medios locales, el robot vencedor del año pasado necesitó más de 2 horas y 40 minutos para finalizar los 21 kilómetros, mientras que en esta ocasión el modelo de Honor ha parado el crono en 50:26. En términos deportivos, hablamos de pasar de un ritmo de corredor aficionado a tiempos superiores a los de la élite mundial humana.

Más allá de la cifra exacta, lo relevante es que el tiempo del androide ha mejorado el récord mundial humano vigente, registrado por Jacob Kiplimo en Lisboa. La máquina también terminó por delante del ganador de la media maratón humana disputada el mismo día en Pekín, al que sacó en torno a 17 minutos en la comparación de marcas.

Cómo es el robot que ha pulverizado el récord

El modelo ganador, de tipo humanoide, ha sido desarrollado por Honor como una especie de laboratorio rodante de tecnologías avanzadas. Mide alrededor de 1,69 metros de altura, pesa unos 45 kilos y cuenta con unas piernas de unos 95 centímetros, diseñadas específicamente para optimizar la zancada y la estabilidad a alta velocidad.

Según explicó el ingeniero de Honor Du Xiaodi, el diseño del robot está inspirado en la fisionomía de atletas de alto rendimiento: estructura ligera, centro de gravedad bien ajustado y articulaciones capaces de reproducir una biomecánica similar a la humana, pero con mayor regularidad y sin fatiga muscular. El objetivo era combinar una silueta familiar, que se desplaza como una persona, con un comportamiento mecánico extremadamente preciso.

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es su sistema de refrigeración líquida interno. Este mecanismo, desarrollado en gran parte de forma interna por la compañía, permite que los componentes electrónicos y motores funcionen durante un esfuerzo prolongado sin comprometer su rendimiento por sobrecalentamiento. En una prueba de más de 50 minutos a alta intensidad, la gestión térmica deja de ser un detalle técnico para convertirse en un factor decisivo.

El robot emplea además un conjunto de algoritmos de inteligencia artificial para gestionar la carrera: ajusta el ritmo en función de las condiciones del terreno, corrige desviaciones en la trayectoria y mantiene el equilibrio incluso ante pequeñas irregularidades del circuito. Todo ello se traduce en la capacidad de correr de forma 100 % autónoma, sin que un operador tenga que corregir su comportamiento a distancia.

La propia estructura del chasis y de las articulaciones ha sido diseñada para aguantar impactos y vibraciones constantes. Esta fiabilidad estructural, según Du Xiaodi, es una de las tecnologías que Honor espera poder trasladar en el futuro a ámbitos industriales, donde los robots humanoides podrían trabajar en entornos complejos junto a personas, soportando largas jornadas sin pérdida de precisión.

Incidentes, límites y matices del logro

A pesar del resultado espectacular en términos de tiempo, la carrera dejó claro que la tecnología aún tiene sus tropiezos. Varios robots cayeron en la línea de salida, y algunos se desviaron del circuito o terminaron chocando contra las barreras de seguridad, obligando a los equipos técnicos a intervenir para recolocarlos o incluso retirarlos.

El propio robot de Honor que acabó proclamándose campeón sufrió una caída al inicio del recorrido, y otro modelo de la misma empresa, controlado de forma remota, llegó a estrellarse contra una de las vallas antes de cruzar la meta. Aunque logró terminar, necesitó ayuda para levantarse, demostrando que la locomoción bípeda a alta velocidad sigue siendo un reto incluso en entornos controlados.

En paralelo, un segundo robot de Honor, esta vez teledirigido, completó la media maratón en un tiempo todavía más rápido: 48 minutos y 19 segundos, según recogieron medios estatales como Global Times y la cadena CCTV. Sin embargo, bajo el sistema de puntuación ponderada del evento, el título oficial recayó en la unidad que utilizó navegación autónoma, lo que explica por qué el ganador «oficial» firmó un tiempo superior.

La organización insistió en que la competición debía valorarse con cierto contexto. Los robots corrían sobre una superficie estable, con clima favorable y un circuito cuidadosamente delimitado. Factores como lluvia intensa, cambios abruptos de pendiente o la presencia de obstáculos imprevistos podrían alterar de forma notable el rendimiento de estas máquinas.

En otras palabras, el récord robótico no implica que las máquinas estén preparadas para superar a los humanos en cualquier tipo de escenario deportivo. La fiabilidad en situaciones imprevisibles, la reacción ante elementos inesperados o la interacción con otros corredores siguen siendo campos donde el rendimiento humano mantiene ventajas claras, al menos de momento.

Una carrera que es también un escaparate tecnológico de China

Más allá de la anécdota deportiva, la media maratón de Pekín ha funcionado como un escaparate de la apuesta china por la robótica humanoide. El evento se enmarca en los planes del Gobierno para posicionar al país en la frontera de la inteligencia artificial y la automatización avanzada, en un contexto de competencia directa con Estados Unidos y otras potencias tecnológicas.

El último plan quinquenal de Pekín, que abarca el periodo 2026-2030, incluye de manera explícita la intención de acelerar el desarrollo y la aplicación de robots humanoides. La idea no se limita al ámbito de la investigación, sino que busca que estas tecnologías tengan un impacto real en la industria, la logística, los servicios y, eventualmente, en el día a día de la población.

Empresas chinas como AGIBOT, Unitree Robotics y UBTech Robotics, junto con la propia Honor, figuran ya entre los principales actores globales del sector. Un informe reciente de la consultora tecnológica Omdia sitúa a estas compañías como proveedores de primer nivel en robots inteligentes de uso general, con más de 1.000 unidades vendidas en el último año en el caso de UBTech y AGIBOT, y más de 5.000 en el de algunas de sus competidoras.

Unitree, por ejemplo, ha desarrollado el modelo H1, un robot capaz de alcanzar velocidades de hasta 10 metros por segundo, lo que ilustra el ritmo al que está avanzando esta industria. La media maratón de Pekín sirve así como escaparate y banco de pruebas, donde se ponen a prueba capacidades que después pueden trasladarse a entornos industriales, logísticos o de asistencia.

Desde una perspectiva europea, este tipo de iniciativas marca el listón tecnológico con el que tendrán que medirse proyectos similares en la Unión Europea. Aunque en España y en otros países comunitarios existe una investigación sólida en robótica y control, la escala de despliegue y demostración pública de China, con eventos masivos y participación de grandes corporaciones, introduce un ritmo de desarrollo muy exigente para quien quiera competir en igualdad de condiciones.

Reacciones del público y debate sobre el papel de los humanos

La escena de ver a un robot cruzar la meta por delante de cualquier registro humano generó en el público una mezcla de asombro, curiosidad y cierta inquietud sobre lo que está por venir. Algunos asistentes habituales señalaron que este año la diferencia con respecto a la edición anterior era abismal, tanto en el número de participantes como en la velocidad alcanzada por las máquinas.

“Es la primera vez que veo a los robots superar a los humanos, y es algo que nunca imaginé”, comentaba un espectador que acudió con su hijo a presenciar la prueba. Otros subrayaban que, aunque los corredores humanos seguían siendo parte del espectáculo, gran parte de la atención se la llevaron los androides, convertidos en protagonistas casi inevitables del evento.

En paralelo, empiezan a aparecer debates sobre el significado real de «superar» al ser humano en este tipo de pruebas. Un robot humanoide, a diferencia de un coche o una bicicleta, está diseñado precisamente para imitar la biomecánica y el movimiento de una persona. Verlo correr más rápido que el mejor atleta del planeta tiene, por tanto, una carga simbólica distinta.

No obstante, muchos expertos recuerdan que una media maratón en condiciones controladas es solo un tipo concreto de tarea. El ser humano sigue destacando en actividades donde la adaptación continua, el juicio contextual y la interacción social son esenciales: deportes de equipo, pruebas con cambios constantes de terreno, o trabajos que combinan esfuerzo físico con toma de decisiones complejas.

La imagen del robot de Honor levantándose tras una caída, corrigiendo su rumbo y manteniendo el ritmo hasta la meta podría verse como una metáfora de una nueva fase tecnológica. Sin convertirlo en un relato épico, lo cierto es que marca un punto de inflexión en la forma en que entendemos el rendimiento físico: ya no se limita a lo que puede lograr un cuerpo humano, sino también a lo que permite la combinación de ingeniería, software y hardware avanzado.

Todo lo ocurrido en la media maratón de Pekín, desde el tiempo de 50:26 hasta los fallos de algunos robots y la reacción del público, dibuja un escenario en el que las máquinas empiezan a disputar espacios tradicionalmente humanos, al menos en contextos muy acotados. Para Europa y España, donde el debate sobre la automatización, la inteligencia artificial y el trabajo del futuro está muy presente, este tipo de hitos sirve como recordatorio de la velocidad a la que se mueve el sector y de la necesidad de acompañar los avances tecnológicos con reflexión social, regulatoria y económica a la misma altura.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/Hj1OeFt
via IFTTT

lunes, 20 de abril de 2026

Apple retrasa sus nuevos Mac por la escasez de memoria RAM y prioriza el stock actual

Ordenadores Mac afectados por escasez de memoria RAM

El catálogo de Mac vivía un momento especialmente dulce, con modelos como el MacBook Neo tirando de las ventas y una hoja de ruta ambiciosa para los próximos meses. Sin embargo, la crisis global de memoria ha forzado a Apple a pisar el freno: los planes para renovar varios equipos clave se han visto alterados por la falta de RAM y de unidades de almacenamiento.

Lo que podía parecer un ajuste puntual de stock se está convirtiendo en un problema estructural. La escasez de DRAM y SSD, alimentada por la explosión de la inteligencia artificial, está encareciendo los componentes y limitando el acceso incluso a gigantes como Apple. El resultado: retrasos en los nuevos Mac y desaparición de ciertas configuraciones, sobre todo las que montaban más memoria.

Un MacBook Pro OLED y táctil que tendrá que esperar

Nuevo MacBook Pro OLED retrasado

Desde hace años se viene hablando de un MacBook Pro con pantalla táctil, algo así como el gran tabú histórico de la gama Mac. Ese modelo, que además daría el salto a un panel OLED con recorte tipo isla dinámica al estilo del iPhone, estaba encaminado inicialmente a finales de 2026.

Según las últimas informaciones del analista Mark Gurman (Bloomberg), Apple manejaba internamente una ventana de lanzamiento entre finales de 2026 y principios de 2027, con muchas quinielas apuntando a un anuncio en octubre o noviembre. Ahora, el escenario se ha movido claramente hacia la parte final de ese rango: el equipo no llegaría hasta los primeros meses de 2027, probablemente hacia finales de enero, por culpa de las limitaciones de memoria.

Este MacBook Pro sería además el encargado de estrenar la sexta generación de chips Apple Silicon, con procesadores M6 Pro y M6 Max, situándose por encima de los actuales modelos con M5 Pro y M5 Max. A todo esto se suma la novedad de la pantalla OLED táctil con soporte a gestos específicos, aunque sin compatibilidad con Apple Pencil ni accesorios similares, al menos por ahora.

En el apartado de software, Gurman asegura que las adaptaciones de macOS para esta interfaz táctil van al día: los cambios se integrarán en macOS 27 y deberían estar listos este mismo otoño. La interfaz ofrecería nuevos menús contextuales optimizados para el dedo, botones que se expanden dinámicamente en la barra de menús y otros ajustes visuales, de modo que el retraso no se debe al sistema operativo, sino directamente a la falta de componentes.

Con tantas novedades juntas (nuevo panel, capacidades táctiles, chips M6, probable aumento de memoria base), no se descarta que Apple posicione esta máquina como variante de gama más alta, con un precio por encima de los MacBook Pro M5 actuales. Estos seguirían a la venta a sus precios habituales, algo que ayudaría a contener la demanda del modelo nuevo en un contexto de oferta muy limitada.

Mac mini y Mac Studio: menos RAM y lanzamientos aplazados

Si hay dos ordenadores especialmente afectados por la crisis de memoria, esos son los Mac mini y Mac Studio, muy populares entre usuarios que trabajan con modelos de IA locales, producción de vídeo avanzada o render 3D. Son precisamente esos perfiles los que suelen pedir configuraciones con más RAM y más almacenamiento… las mismas que ahora están en el punto de mira.

En la tienda de Apple se aprecia ya con bastante claridad el problema: varias versiones de Mac mini y Mac Studio con mucha memoria han desaparecido del configurador o acumulan plazos de entrega de entre uno y tres meses. Opciones como 32 o 64 GB en el Mac mini o 128 y 256 GB en el Mac Studio prácticamente han volado en muchos mercados europeos, España incluida.

El movimiento venía cocinándose desde hace meses. A comienzos de marzo, Apple retiró la posibilidad de encargar un Mac Studio con 512 GB de memoria unificada, reduciendo el máximo a 256 GB. Documentación interna sobre macOS Sequoia 15.4 seguía mencionando modelos de Mac Studio 2025 con 256 y 512 GB, lo que confirma que existieron oficialmente hasta hace poco. Que desaparezcan primero las variantes con más RAM cuadra con un mercado donde cada gigabyte extra cuesta conseguirlo.

Al mismo tiempo, la compañía planeaba renovar Mac mini y Mac Studio con chips de la familia M5. El mini, que actualmente monta M4 y M4 Pro, y el Studio, equipado con M4 Max y M3 Ultra, debían dar el salto a una nueva generación más potente y eficiente para cargas de IA. Sin embargo, Gurman ya advierte de que esas revisiones no verían la luz hasta octubre, como pronto.

La situación es especialmente delicada para el Mac Studio, que desde la retirada del Mac Pro clásico se ha convertido en el único sobremesa profesional del catálogo. La renovación estaba prevista inicialmente para antes de verano, enlazando con la WWDC26, pero los problemas de suministro habrían desplazado la fecha hasta octubre. Entre tanto, los plazos de entrega se alargan, algunas configuraciones se agotan y la sensación es la de un catálogo «en pausa» durante varios meses.

La IA se come la RAM: por qué escasean los componentes

El origen de todo este lío no está en las fábricas de Apple, sino en la forma en que se está reorganizando la industria de memoria a nivel global. La expansión de los grandes modelos de inteligencia artificial ha cambiado el orden de prioridades: la RAM deja de ir primero a los portátiles y PC de consumo y pasa a destinarse masivamente a los centros de datos.

Según distintas consultoras, buena parte de la memoria DRAM producida en estos momentos se desvía a los hiperescaladores: Microsoft, Google, Amazon, Meta o los grandes clientes de NVIDIA. Cada servidor para entrenar modelos de IA incorpora cantidades descomunales de memoria, tanto convencional como HBM (High Bandwidth Memory), con márgenes mucho más jugosos para Samsung, SK Hynix o Micron que los que ofrece el mercado de consumo.

SK Hynix ya ha avisado de que construir nueva capacidad de fabricación de obleas lleva entre cuatro y cinco años. Mientras llega esa expansión, las líneas de producción que antes fabricaban DDR4 o DDR5 para ordenadores portátiles ahora se dedican cada vez más a memoria HBM destinada a GPUs de IA. Es un cambio de prioridades motivado puramente por rentabilidad: un servidor de IA genera más ingresos por chip que cientos de ordenadores domésticos.

La consecuencia directa es que el desajuste entre oferta y demanda de RAM va para largo. Datos recientes de IDC apuntan a que los precios de memoria DDR5 han subido ya entre un 170 % y un 300 % desde 2025, y que el déficit global de RAM podría superar el 20 % hasta, al menos, 2030. No parece un simple ciclo puntual, sino un giro estructural que condicionará el hardware durante varios años.

Micron ha dado quizá el gesto más simbólico: anunció el fin de su marca Crucial para el público general, una señal bastante explícita de que el mercado de consumo ha dejado de ser prioridad estratégica. Si los propios fabricantes reconocen que el foco está en la infraestructura de IA, es lógico que incluso empresas con el músculo de Apple se encuentren con un acceso más limitado a memoria de alta capacidad.

Cambios en el catálogo Mac: menos opciones y más espera

Mientras tanto, Apple trata de gestionar la situación con una combinación de ajustes de catálogo y reordenación de prioridades. En la práctica, eso significa eliminar temporalmente ciertas configuraciones, retrasar lanzamientos y centrar los recursos en los modelos con mayor volumen de ventas.

Buena parte de los MacBook Air y MacBook Pro «convencionales» mantienen aún una disponibilidad razonable en Europa, porque se venden sobre todo con 8, 16 o 32 GB de RAM. El problema se concentra en el segmento profesional, donde abundan las configuraciones de 64 GB o más y donde los clientes rara vez se conforman con la memoria base.

En los sobremesa, la tensión es más visible. El actual Mac Studio, con opciones M4 Max y M3 Ultra, se dirige a usuarios que buscan precisamente mucha RAM y gran capacidad de almacenamiento. Que desaparezcan las versiones tope de memoria y se alarguen sus plazos de entrega tiene más impacto aquí que en un portátil de entrada: son equipos pensados para proyectos de vídeo 8K, renders complejos, IA en local o cargas de trabajo intensivas donde cada gigabyte importa.

La propia Apple parece haber decidido absorber buena parte del sobrecoste de componentes, reduciendo márgenes que tradicionalmente rondaban el 40 %. Aun así, el esfuerzo no basta para asegurar el calendario previsto: los tres grandes lanzamientos de Mac que se esperaban para este año (Mac mini y Mac Studio con nuevos chips, más el MacBook Pro táctil) se van deslizando hacia finales de 2026 e incluso 2027.

El mensaje oficioso que trasladan analistas como Gurman es claro: quien esperaba renovar su equipo profesional con la próxima generación de Mac quizá tenga que armarse de paciencia. Apple se encuentra con menos stock de la gama actual, una transición al M5 y M6 que se retrasa y un margen de maniobra limitado mientras no mejore el suministro de memorias.

Europa y España: impacto para profesionales y empresas

En el contexto europeo, y particularmente en España, estas restricciones se dejan notar sobre todo en el mercado profesional y empresarial. Estudios de vídeo, agencias creativas, desarrolladores de software y compañías que exploran la IA en local son los primeros en tropezar con los nuevos límites.

Las tiendas oficiales y distribuidores autorizados en España empiezan a mostrar un patrón similar: plazos de entrega dilatados para las configuraciones con más memoria, necesidad de ajustar pedidos y recomendaciones cada vez más frecuentes para optar por opciones estándar si se quiere recibir el equipo en un plazo razonable.

Para muchas empresas, esto obliga a replantear tiempos de renovación de parque informático y a valorar alternativas híbridas. La facilidad de acceso de los grandes proveedores cloud a memoria de alta capacidad —gracias a contratos millonarios a largo plazo— hace que, en algunos casos, resulte más viable migrar ciertas cargas de trabajo a la nube que esperar a un Mac con 128 o 256 GB de RAM que no tiene fecha clara de entrega.

En el caso de profesionales independientes, el impacto es más directo: quien necesitaba un Mac Studio de gama muy alta se encuentra con menos opciones y precios tensionados. Al mismo tiempo, la perspectiva de que la siguiente generación no llegue hasta finales de año o incluso 2027 complica la típica decisión de «compro ahora o espero al próximo modelo».

A nivel de usuario doméstico en España, el efecto es mucho más limitado. Los Mac con 16 o 32 GB siguen siendo más que suficientes para tareas comunes, y el aumento de precios de la RAM se nota menos en esas configuraciones. El problema se concentra en el pequeño pero importante nicho de usuarios que exprimen la IA y la creación de contenido al máximo.

El panorama que se dibuja para los Mac en los próximos meses es el de una transición más lenta y condicionada por un recurso que, hasta hace poco, se daba casi por garantizado: la memoria. Apple prepara un MacBook Pro OLED táctil con chips M6, nuevas generaciones de Mac mini y Mac Studio y una hoja de ruta orientada a la IA, pero la disponibilidad real de estos equipos va a depender, en gran medida, de cuánto RAM puedan asegurarse en un mercado dominado por los centros de datos. Hasta que esa pieza encaje, los retrasos, las configuraciones recortadas y los cambios de planes van a seguir formando parte del día a día del ecosistema Mac.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/Pu0DBMj
via IFTTT

Canon Selphy QX20, imprime tus fotos donde y cuando quieras [Review]

Durante años, las impresoras fotográficas portátiles han vivido entre dos extremos. Por un lado, dispositivos muy simpáticos y fáciles de usar, pero con una calidad que a veces parecía más un filtro nostálgico que una impresión seria. Por otro, opciones algo más ambiciosas que terminaban perdiendo parte de la gracia por tamaño, precio o complejidad. La Canon SELPHY QX20 entra en ese terreno con una idea bastante sensata: seguir siendo una impresora pequeña, pensada para el móvil y para un uso casual, pero dar un paso adelante en versatilidad y acabado.

Canon la plantea como una impresora portátil con Wi-Fi, batería integrada, carga por USB-C y, sobre todo, compatibilidad con dos formatos de papel adhesivo, algo que marca bastante su personalidad frente a muchas rivales más limitadas.

Materiales y diseño

La SELPHY QX20 sigue esa filosofía de Canon de hacer productos discretos, limpios y bastante agradecidos de mirar. Sus dimensiones, de aproximadamente 102,2 x 145,8 x 32,9 mm, y su peso de unos 455 gramos la colocan claramente en la categoría de impresora portátil de verdad. No es tan diminuta como para olvidarte de que la llevas encima, pero sí lo bastante compacta para entrar en un bolso o una mochila sin convertirse en una molestia. Canon, de hecho, la vende precisamente con esa idea de movilidad constante.

Visualmente tiene ese punto sobrio que le sienta bien. No intenta parecer un juguete, pero tampoco una herramienta fría de oficina. La textura del cuerpo y el planteamiento general apuntan a un producto pensado para acompañarte en viajes, reuniones, fiestas o simplemente una tarde en la que te apetece sacar fotos del móvil y darles un poco más de vida. Me gusta especialmente que no sobreactúe lo “creativo”. No necesita hacerlo. Su propio formato ya invita a usarla como impresora para álbumes, journaling, regalos o recuerdos improvisados.

Características de impresión

Aquí está una de sus claves. La QX20 utiliza un sistema de transferencia térmica por sublimación de tinta, no ZINK. Y esto cambia bastante las expectativas. Mientras que muchas mini impresoras apuestan por la comodidad de no usar cartuchos, Canon sigue confiando en un método más serio en acabado y reproducción de color. Según la ficha oficial, emplea tres tintas (amarillo, cian y magenta) junto a una capa protectora final, con 256 niveles por color y una resolución máxima de 287 x 287 ppp. Además, Canon habla de una durabilidad de hasta 100 años en conservación adecuada.

Eso se traduce en algo muy sencillo: la QX20 no está pensada para imprimir simplemente “algo mono”, sino para ofrecer un resultado bastante más sólido que el de muchas impresoras instantáneas pequeñas. No llega al terreno profesional, ni lo pretende, pero sí da la impresión de ser una de esas impresoras que quieres usar cuando la foto te importa un poco más que un simple sticker de paso.

Y luego está su gran acierto práctico: admite dos formatos de papel. Por un lado, el XS-20L de 72 x 85 mm, que mantiene ese estilo cuadrado con borde escribible tan agradecido para recuerdos más personales. Por otro, el XC-20L y XC-60L de 54 x 85 mm, en formato tipo tarjeta. Esto le da mucha más flexibilidad de uso. Hay momentos que piden una foto más decorativa y otros en los que un formato vertical tipo carnet, entrada o mini postal tiene muchísimo más sentido. La QX20 no revoluciona el concepto, pero sí lo hace bastante más útil.

Conectividad

Como suele ocurrir en este tipo de productos, casi toda la experiencia gira alrededor del móvil. La impresora trabaja con Wi-Fi directo y se controla desde la aplicación SELPHY Photo Layout, compatible con dispositivos iOS y Android. Desde ahí se gestionan los modos de impresión, los ajustes y las opciones creativas. Canon destaca la posibilidad de añadir sellos, filtros, bordes, texto, collages y marcos personalizables, así que no estamos ante una app meramente funcional, sino ante una parte importante del producto.

Y esto, en una impresora así, es justo lo que tiene que pasar. Una mini impresora no solo debe imprimir bien; también debe hacer agradable el proceso. Si editar una foto, ponerle un borde o montar un collage se vuelve natural, el dispositivo gana muchísimo valor. Ahí Canon suele moverse bien, porque entiende que este tipo de productos no viven solo de la tecnología de impresión, sino también de la pequeña ceremonia previa a darle al botón.

¿Y la calidad?

La gran pregunta siempre es la misma: ¿merece la pena el resultado? Aquí creo que la respuesta depende menos de la cifra de resolución y más del tipo de impresión que ofrece. La sublimación suele dar colores más consistentes, degradados más suaves y un acabado más convincente que otras soluciones ultracompactas. Además, Canon remata cada copia con una capa protectora, algo que ayuda frente al agua, la suciedad y el desgaste cotidiano.

La clave es que la SELPHY QX20 parece buscar un equilibrio muy razonable entre inmediatez y calidad. No quiere competir con una impresora fotográfica doméstica de mayor formato, pero tampoco quedarse en el terreno del recuerdo simpático y poco más. En ese punto medio tiene bastante atractivo. Y el hecho de poder elegir entre dos tamaños le da un punto extra, porque no todas las fotos “respiran” igual en cuadrado.

Opinión del editor

Canon cifra la autonomía en aproximadamente 20 impresiones por carga completa, con una batería integrada y carga mediante USB-C. La velocidad por copia ronda los 40 segundos, una cifra coherente con el planteamiento del producto. No es una máquina para imprimir sin parar durante horas, pero sí para sesiones casuales bastante cómodas.

Eso la convierte en una compañera muy lógica para viajes, escapadas o reuniones donde quieras imprimir algunas fotos al momento sin depender de enchufes. No es una impresora de producción, sino una impresora de momentos. Y sinceramente, cuando un producto tiene tan claro su papel, suele funcionar mejor que otros que intentan abarcar demasiado.

Lo más interesante de todo es que no se queda en el truco fácil de la nostalgia. La QX20 entiende muy bien qué tipo de producto quiere ser. Es compacta, agradable de usar, suficientemente autónoma para un uso casual y capaz de entregar copias con un acabado que invita a conservarlas, regalarlas o pegarlas sin esa sensación de “impresión de juguete”.

Pros

  • Materiales
  • Calidad de impresión
  • Diseño

Contras

  • Autonomía
  • Consumibles
  • Precio


from Actualidad Gadget https://ift.tt/zWq4pFi
via IFTTT

Canon Selphy QX20, imprime tus fotos donde y cuando quieras [Review]

Durante años, las impresoras fotográficas portátiles han vivido entre dos extremos. Por un lado, dispositivos muy simpáticos y fáciles de usar, pero con una calidad que a veces parecía más un filtro nostálgico que una impresión seria. Por otro, opciones algo más ambiciosas que terminaban perdiendo parte de la gracia por tamaño, precio o complejidad. La Canon SELPHY QX20 entra en ese terreno con una idea bastante sensata: seguir siendo una impresora pequeña, pensada para el móvil y para un uso casual, pero dar un paso adelante en versatilidad y acabado.

Canon la plantea como una impresora portátil con Wi-Fi, batería integrada, carga por USB-C y, sobre todo, compatibilidad con dos formatos de papel adhesivo, algo que marca bastante su personalidad frente a muchas rivales más limitadas.

Materiales y diseño

La SELPHY QX20 sigue esa filosofía de Canon de hacer productos discretos, limpios y bastante agradecidos de mirar. Sus dimensiones, de aproximadamente 102,2 x 145,8 x 32,9 mm, y su peso de unos 455 gramos la colocan claramente en la categoría de impresora portátil de verdad. No es tan diminuta como para olvidarte de que la llevas encima, pero sí lo bastante compacta para entrar en un bolso o una mochila sin convertirse en una molestia. Canon, de hecho, la vende precisamente con esa idea de movilidad constante.

Visualmente tiene ese punto sobrio que le sienta bien. No intenta parecer un juguete, pero tampoco una herramienta fría de oficina. La textura del cuerpo y el planteamiento general apuntan a un producto pensado para acompañarte en viajes, reuniones, fiestas o simplemente una tarde en la que te apetece sacar fotos del móvil y darles un poco más de vida. Me gusta especialmente que no sobreactúe lo “creativo”. No necesita hacerlo. Su propio formato ya invita a usarla como impresora para álbumes, journaling, regalos o recuerdos improvisados.

Características de impresión

Aquí está una de sus claves. La QX20 utiliza un sistema de transferencia térmica por sublimación de tinta, no ZINK. Y esto cambia bastante las expectativas. Mientras que muchas mini impresoras apuestan por la comodidad de no usar cartuchos, Canon sigue confiando en un método más serio en acabado y reproducción de color. Según la ficha oficial, emplea tres tintas (amarillo, cian y magenta) junto a una capa protectora final, con 256 niveles por color y una resolución máxima de 287 x 287 ppp. Además, Canon habla de una durabilidad de hasta 100 años en conservación adecuada.

Eso se traduce en algo muy sencillo: la QX20 no está pensada para imprimir simplemente “algo mono”, sino para ofrecer un resultado bastante más sólido que el de muchas impresoras instantáneas pequeñas. No llega al terreno profesional, ni lo pretende, pero sí da la impresión de ser una de esas impresoras que quieres usar cuando la foto te importa un poco más que un simple sticker de paso.

Y luego está su gran acierto práctico: admite dos formatos de papel. Por un lado, el XS-20L de 72 x 85 mm, que mantiene ese estilo cuadrado con borde escribible tan agradecido para recuerdos más personales. Por otro, el XC-20L y XC-60L de 54 x 85 mm, en formato tipo tarjeta. Esto le da mucha más flexibilidad de uso. Hay momentos que piden una foto más decorativa y otros en los que un formato vertical tipo carnet, entrada o mini postal tiene muchísimo más sentido. La QX20 no revoluciona el concepto, pero sí lo hace bastante más útil.

Conectividad

Como suele ocurrir en este tipo de productos, casi toda la experiencia gira alrededor del móvil. La impresora trabaja con Wi-Fi directo y se controla desde la aplicación SELPHY Photo Layout, compatible con dispositivos iOS y Android. Desde ahí se gestionan los modos de impresión, los ajustes y las opciones creativas. Canon destaca la posibilidad de añadir sellos, filtros, bordes, texto, collages y marcos personalizables, así que no estamos ante una app meramente funcional, sino ante una parte importante del producto.

Y esto, en una impresora así, es justo lo que tiene que pasar. Una mini impresora no solo debe imprimir bien; también debe hacer agradable el proceso. Si editar una foto, ponerle un borde o montar un collage se vuelve natural, el dispositivo gana muchísimo valor. Ahí Canon suele moverse bien, porque entiende que este tipo de productos no viven solo de la tecnología de impresión, sino también de la pequeña ceremonia previa a darle al botón.

¿Y la calidad?

La gran pregunta siempre es la misma: ¿merece la pena el resultado? Aquí creo que la respuesta depende menos de la cifra de resolución y más del tipo de impresión que ofrece. La sublimación suele dar colores más consistentes, degradados más suaves y un acabado más convincente que otras soluciones ultracompactas. Además, Canon remata cada copia con una capa protectora, algo que ayuda frente al agua, la suciedad y el desgaste cotidiano.

La clave es que la SELPHY QX20 parece buscar un equilibrio muy razonable entre inmediatez y calidad. No quiere competir con una impresora fotográfica doméstica de mayor formato, pero tampoco quedarse en el terreno del recuerdo simpático y poco más. En ese punto medio tiene bastante atractivo. Y el hecho de poder elegir entre dos tamaños le da un punto extra, porque no todas las fotos “respiran” igual en cuadrado.

Opinión del editor

Canon cifra la autonomía en aproximadamente 20 impresiones por carga completa, con una batería integrada y carga mediante USB-C. La velocidad por copia ronda los 40 segundos, una cifra coherente con el planteamiento del producto. No es una máquina para imprimir sin parar durante horas, pero sí para sesiones casuales bastante cómodas.

Eso la convierte en una compañera muy lógica para viajes, escapadas o reuniones donde quieras imprimir algunas fotos al momento sin depender de enchufes. No es una impresora de producción, sino una impresora de momentos. Y sinceramente, cuando un producto tiene tan claro su papel, suele funcionar mejor que otros que intentan abarcar demasiado.

Lo más interesante de todo es que no se queda en el truco fácil de la nostalgia. La QX20 entiende muy bien qué tipo de producto quiere ser. Es compacta, agradable de usar, suficientemente autónoma para un uso casual y capaz de entregar copias con un acabado que invita a conservarlas, regalarlas o pegarlas sin esa sensación de “impresión de juguete”.

Pros

  • Materiales
  • Calidad de impresión
  • Diseño

Contras

  • Autonomía
  • Consumibles
  • Precio


from Actualidad Gadget https://ift.tt/zWq4pFi
via IFTTT

El software libre se afianza en las empresas tecnológicas gallegas

Empresas TIC de Galicia usando software libre

El software libre se ha convertido en una pieza central del sector tecnológico gallego. Según la última radiografía del Observatorio da Sociedade da Información e a Modernización de Galicia (OSIMGA), cerca del 87 % de las empresas TIC de la comunidad dispone ya de algún tipo de solución de código abierto instalada en sus equipos, una cifra que confirma un cambio de modelo sostenido durante los últimos años.

Este avance no se queda en la anécdota ni en pruebas aisladas: los datos del informe sobre «O software libre nas empresas TIC de Galicia. Edición 2024» muestran un uso real y extendido en el día a día de las organizaciones. Desde servidores hasta herramientas ofimáticas, navegadores o gestores de contenidos, el código abierto se integra cada vez más en procesos críticos y tareas cotidianas.

Un 86,9 % de empresas TIC gallegas ya utiliza software libre

Uso de software libre en empresas tecnológicas

El estudio de OSIMGA sitúa en el 86,9 % el porcentaje de compañías TIC gallegas que emplean software libre en alguno de sus equipos informáticos. La cifra supone un incremento de 2,7 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior, lo que refuerza la idea de una tendencia al alza estable y continua hacia modelos tecnológicos más abiertos y flexibles.

La evolución de este indicador viene de lejos: en 2022 el uso de software libre ya superaba el 84 % en las empresas del sector, y la progresión desde entonces ha sido constante. Todo ello se enmarca en una estrategia pública iniciada en 2010, cuando la Xunta de Galicia puso en marcha el primer plan específico para impulsar el software libre en la comunidad, favoreciendo su adopción progresiva en el tejido productivo.

Lejos de quedar relegado a herramientas secundarias, el código abierto se ha situado en el centro de la operativa de muchas empresas. El informe destaca que el 57,4 % de las compañías que utilizan software libre recurre tanto o más a estas soluciones que a las privativas, un dato que evidencia que no se trata de un complemento marginal, sino de una apuesta estructural.

La propia Administración autonómica, a través de la Agencia para la Modernización Tecnológica de Galicia (Amtega) y de la Oficina de Software Libre, ha ido reforzando en estos años un entorno donde la adopción de tecnologías abiertas se percibe como una opción madura para ganar eficiencia, reducir costes y evitar dependencias excesivas de proveedores concretos.

Modelos híbridos y peso del código abierto en las infraestructuras

Servidores y software libre en Galicia

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que las empresas TIC gallegas avanzan hacia modelos mixtos, combinando herramientas abiertas con soluciones propietarias. Más de la mitad de las organizaciones que ya han incorporado software libre funcionan bajo este esquema híbrido, que les permite aprovechar las ventajas de ambos mundos.

El área donde el código abierto adquiere un peso especialmente notable es la de los servidores, un ámbito clave en cualquier infraestructura tecnológica. Según OSIMGA, el 50,8 % de las empresas utiliza mayoritariamente software libre en sus servidores, y un 27,7 % ha optado por emplearlo de forma exclusiva en estas máquinas. Esta apuesta en la capa crítica de servicios muestra un alto grado de confianza en la madurez de estas soluciones.

En el uso cotidiano, las aplicaciones basadas en software libre con mayor presencia en las empresas gallegas son los navegadores de internet, las suites ofimáticas, los gestores de contenidos web y los servicios de correo electrónico. Todas estas categorías superan el 49 % de implantación, lo que indica que el código abierto forma parte del conjunto de herramientas habituales de trabajo de buena parte del sector.

Este escenario híbrido facilita una transición gradual: muchas compañías empiezan por introducir software libre en aplicaciones concretas —por ejemplo, en la navegación web o el correo corporativo— y, a medida que ganan confianza y experiencia, lo extienden a áreas más sensibles como las bases de datos, los sistemas de virtualización o la propia capa de servidor.

La combinación de licencias libres y privativas también responde a necesidades de compatibilidad y a contratos ya existentes, de modo que el cambio hacia modelos abiertos no suele hacerse de golpe, sino adaptando cada entorno a su realidad técnica y de negocio.

Lugo y Ourense, a la cabeza en adopción de software libre

Mapa de adopción de software libre en Galicia

El análisis territorial del informe refleja que no todas las provincias gallegas se mueven al mismo ritmo en la adopción del software libre. Ourense se sitúa en primera posición, con un 96,3 % de empresas TIC que declaran utilizar soluciones de código abierto, seguida muy de cerca por Lugo, con un 95,5 % de compañías que también las incorporan a sus sistemas.

Estos porcentajes sitúan a las provincias del interior como referentes en la implantación de tecnologías abiertas dentro del ecosistema TIC gallego. El documento apunta a que en estos territorios no solo se utiliza software libre de forma intensiva, sino que también se comercializa con mayor frecuencia, consolidando un tejido empresarial especializado en este tipo de soluciones.

En el lado opuesto, el informe detecta que las empresas que operan en Galicia pero tienen su sede fuera de la comunidad muestran una mayor dependencia de soluciones privativas. Este comportamiento sugiere que el arraigo territorial y la participación en programas y redes locales podrían estar influyendo positivamente en la adopción del código abierto.

Por sectores de actividad, destacan especialmente las empresas de «Otros servicios TIC» y «Actividades informáticas», donde la disponibilidad de software libre supera el 89 %. Se trata de ámbitos donde la flexibilidad tecnológica y la capacidad de adaptar las soluciones a las necesidades del cliente suelen ser clave, lo que encaja bien con el modelo de desarrollo abierto.

El subsector de las telecomunicaciones sobresale por el uso intensivo de estas herramientas: más del 80 % de las compañías de telecomunicaciones que disponen de software libre lo utilizan de forma prioritaria frente a alternativas propietarias, especialmente en infraestructuras y servicios de red.

Galicia como consumidora y proveedora de software libre

El estudio subraya que el papel de las empresas TIC gallegas no se limita al uso de estas tecnologías: casi la mitad del tejido del sector también las ofrece como producto o servicio. En concreto, el 46,7 % de las compañías declara comercializar soluciones de software y, dentro de ese grupo, un 46,2 % incluye propuestas basadas en software libre en su catálogo.

Esta doble condición de usuarias y proveedoras sitúa a las empresas gallegas en una posición relevante dentro del ecosistema del código abierto, al contribuir tanto a su implantación interna como a su difusión entre clientes privados y administraciones. Nuevamente, Lugo y Ourense aparecen como territorios con mayor intensidad en la comercialización de estas soluciones.

Las razones que llevan a los clientes a elegir software libre están bastante claras en los datos de OSIMGA. El menor coste es la ventaja más valorada por las empresas, mencionada por el 80,4 % de quienes han apostado por este modelo. A ello se suman la capacidad de personalización, que permite ajustar las herramientas a las necesidades concretas de cada proyecto, y la independencia respecto a un proveedor único, reduciendo los peligros de aceptar licencias.

Esta independencia se relaciona de manera directa con la búsqueda de mayor soberanía tecnológica, por ejemplo comprobando si mi móvil es libre, un concepto cada vez más presente en debates empresariales y políticos, especialmente en Europa, donde la reducción de dependencias de plataformas y fabricantes externos se ha convertido en uno de los ejes de muchas estrategias digitales.

En la práctica, el hecho de poder acceder al código fuente, modificarlo y redistribuirlo ofrece a las organizaciones márgenes adicionales de maniobra a la hora de innovar, integrar sistemas propios o desarrollar funcionalidades específicas sin estar condicionadas por ciclos de actualización o restricciones contractuales de terceros.

Ventajas, barreras y horizonte de la soberanía tecnológica

Junto a los beneficios económicos y técnicos, las empresas TIC gallegas señalan que el software libre favorece una mayor capacidad de adaptación y una gestión más flexible de sus sistemas. La posibilidad de elegir entre diferentes proveedores de soporte o de desarrollar internamente parte de las soluciones se ve como un elemento estratégico en un entorno donde los requisitos cambian con rapidez.

No obstante, el informe también identifica obstáculos que siguen frenando una adopción aún más amplia. El principal freno es el desconocimiento de estas tecnologías, citado por el 50,7 % de las empresas como barrera de entrada. A ello se suma la falta de formación específica, que afecta al 37,6 % de las organizaciones, y los problemas de compatibilidad con sistemas ya en funcionamiento, señalados por el 36 %.

Estas dificultades muestran que, aunque el nivel de implantación es alto, todavía existe margen para reforzar las capacidades técnicas y la difusión de casos de uso entre el tejido empresarial. Programas de capacitación, acompañamiento en migraciones y guías prácticas podrían contribuir a reducir las reticencias, especialmente en pymes con menos recursos internos de TI.

Por ahora, ni la Xunta ni las principales patronales del sector han detallado medidas específicas adicionales más allá de las actuaciones generales de la Oficina de Software Libre de Amtega, centradas en promover la cultura del código abierto y facilitar recursos a empresas y administraciones. El reto pasa por transformar la buena aceptación actual en un salto cualitativo hacia proyectos de mayor complejidad y alcance.

Con 3.108 empresas TIC registradas, que representan el 4,7 % del total nacional, Galicia mantiene la quinta posición en número de compañías del sector en España. En este contexto, el peso del software libre se interpreta como un factor de competitividad y de posicionamiento de la comunidad en el mapa tecnológico estatal y europeo, tanto por su capacidad para generar soluciones propias como por su alineamiento con estrategias de innovación abierta.

El panorama que dibuja OSIMGA es el de un ecosistema TIC gallego cada vez más acostumbrado a trabajar con tecnologías abiertas, donde el software libre ha dejado de ser una alternativa minoritaria para convertirse en una opción habitual en servidores, herramientas de productividad y servicios críticos. Aunque persisten barreras vinculadas al conocimiento y la formación, la combinación de ahorro de costes, flexibilidad e independencia frente a proveedores concretos está consolidando al código abierto como una de las bases sobre las que el sector planifica su futuro digital.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/tqXGf8b
via IFTTT