sábado, 14 de febrero de 2026

OpenAI acusa a DeepSeek de copiar sus modelos de IA mediante destilación

OpenAI acusa a DeepSeek

La tensión entre Estados Unidos y China por el liderazgo en inteligencia artificial ha dado un nuevo giro con las acusaciones de OpenAI contra la startup china DeepSeek. La compañía creadora de ChatGPT ha trasladado a legisladores estadounidenses que su rival asiática estaría aprovechando, sin permiso, las capacidades de modelos de IA desarrollados en Estados Unidos para entrenar sus propios sistemas.

En una serie de memorandos enviados al Congreso de EEUU, OpenAI describe un patrón continuado de conductas que, a su juicio, pone en entredicho la competitividad tecnológica estadounidense y abre la puerta a riesgos de seguridad en áreas sensibles como la biología o la química. El conflicto, aunque todavía no ha llegado a los tribunales, se ha instalado de lleno en el terreno geopolítico y regulatorio.

Qué denuncia exactamente OpenAI a DeepSeek

Según la documentación remitida al Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre la competencia con China, OpenAI sostiene que DeepSeek está utilizando una técnica conocida como destilación para construir sus modelos de IA a partir de respuestas generadas por sistemas avanzados estadounidenses, entre ellos los de la propia OpenAI y otros laboratorios punteros como Anthropic.

La destilación es una práctica común en el sector: consiste en utilizar las salidas de un modelo grande y consolidado para entrenar otro modelo más pequeño o más eficiente, que actúa como «alumno» del primero. El problema, apuntan desde OpenAI, aparece cuando este proceso se realiza sin autorización contractual y vulnerando las condiciones de uso de los servicios, algo que la compañía cree que está ocurriendo de forma sistemática.

En su relato a los legisladores, OpenAI asegura que empleados de DeepSeek habrían desarrollado código específico para conectarse de forma programática a modelos de IA estadounidenses y extraer respuestas en grandes volúmenes, con el fin de alimentar sus propios sistemas de entrenamiento. Esta extracción masiva de resultados, según la empresa, les permitiría «viajar gratis» sobre años de inversión ajena.

Los documentos remitidos al Congreso subrayan que estas actividades no se limitarían a un único modelo, sino que abarcarían varios sistemas de IA desarrollados en Estados Unidos, lo que, en opinión de OpenAI, amplifica el impacto en términos de propiedad intelectual, ventaja competitiva y seguridad.

OpenAI, dirigida por Sam Altman, sostiene además que la práctica no se circunscribe a DeepSeek, pero sitúa a esta compañía como uno de los casos más llamativos dentro de un patrón más amplio de actores chinos —y en menor medida rusos— que estarían acortando distancias tecnológicas gracias a estas técnicas.

Conflicto OpenAI y DeepSeek

Técnicas de destilación, ofuscación y elusión de controles

Más allá de la destilación en sí misma, OpenAI describe un abanico de métodos de elusión y ofuscación supuestamente empleados por DeepSeek. En los memorandos se afirma que se han detectado cuentas vinculadas a personal de la compañía china que intentaban acceder a los modelos de OpenAI a través de enrutadores de terceros y redes interpuestas, con el fin de ocultar el origen real del tráfico.

La empresa estadounidense señala que estos esquemas de conexión habrían evolucionado desde simples consultas automatizadas hasta procesos en varias etapas, en los que primero se generan grandes volúmenes de respuestas, después se limpian y filtran esos datos, y finalmente se utilizan como materia prima para recrear el razonamiento de los modelos estadounidenses en sistemas propios.

Según los documentos enviados al Congreso, OpenAI también ha identificado el uso de revendedores no autorizados de sus servicios, lo que permitiría a DeepSeek y a otros actores sortear las restricciones habituales en las API oficiales. De este modo, se esquivan bloqueos, límites de uso y sistemas de monitorización diseñados para detectar comportamientos sospechosos.

La compañía de San Francisco asegura estar respondiendo con una política de bloqueos proactivos a cuentas e infraestructuras que parecen dedicadas a destilar sus modelos para crear productos rivales. Esta estrategia, sin embargo, se enfrenta a un juego del gato y el ratón en el que los métodos de ofuscación se vuelven cada vez más sofisticados.

Uno de los puntos que más inquieta a OpenAI es que, en estos procesos de copia, las salvaguardas incluidas en los modelos originales tienden a perderse. En la práctica, las nuevas IAs pueden conservar buena parte de la capacidad de razonamiento o generación de texto, pero sin los mismos filtros frente a contenidos peligrosos o sensibles.

Riesgos para la seguridad y la política de contenidos

En los memorandos y exposiciones ante legisladores, OpenAI hace especial hincapié en que la destilación no solo plantea un problema económico o de propiedad intelectual, sino también de seguridad. Al replicar capacidades avanzadas sin las mismas barreras de protección, los modelos resultantes podrían ser más propensos a generar información de alto riesgo en campos como la biología sintética o la química.

Desde la compañía estadounidense se advierte de que el proceso de destilado prioriza la transferencia de capacidades —es decir, que el modelo copiado «razone» y responda a un nivel similar al original— mientras que la seguridad queda relegada a un segundo plano. Esto, alertan, abre la puerta a usos indebidos más frecuentes y difíciles de controlar.

OpenAI también llama la atención sobre la política de contenidos y censura de DeepSeek. Según el material remitido a los legisladores, el asistente chino habría sido configurado para suprimir respuestas en cuestiones que el gobierno de Pekín considera delicadas, como Taiwán o la masacre de Tiananmen. Esta alineación con la línea oficial china genera preocupación en Washington por el potencial despliegue global de una IA «autocrática».

El representante republicano John Moolenaar, que preside uno de los comités clave de la Cámara de Representantes, llegó a describir estas prácticas como parte del «manual» del Partido Comunista Chino, acusando a las empresas del país de «robar, copiar y destruir» en el campo de la tecnología. Sus declaraciones reflejan hasta qué punto el debate trasciende el ámbito empresarial.

Para OpenAI, el riesgo no se limita al mercado estadounidense: si modelos entrenados a partir de sistemas occidentales, pero sujetos a censura política, se expanden internacionalmente como soluciones de bajo coste, podrían condicionar el acceso a la información en numerosos países, incluida Europa.

Memorando de OpenAI contra DeepSeek

Impacto económico, hardware y carrera tecnológica

El trasfondo del conflicto es la carrera global por la inteligencia artificial de nueva generación, en la que Estados Unidos y China se disputan el liderazgo. Desde hace años, Washington ha impuesto restricciones a la exportación de chips avanzados y equipamiento de IA a China, con la idea de mantener cierta ventaja tecnológica.

No obstante, DeepSeek ha logrado situarse como uno de los rivales más serios de los modelos estadounidenses, con sistemas como DeepSeek-V3 y DeepSeek-R1 que han sido elogiados incluso desde Silicon Valley y que se distribuyen a escala internacional, en algunos casos bajo licencias de código abierto.

OpenAI subraya además la cuestión del modelo de negocio. Mientras empresas como la propia OpenAI o Anthropic dependen de suscripciones y servicios de pago para amortizar inversiones multimillonarias en infraestructura, DeepSeek ofrece parte de sus modelos sin cuota mensual, lo cual, según los memorandos, podría presionar los precios del mercado y desincentivar las inversiones de compañías occidentales.

El acceso al hardware de alto rendimiento es otro frente delicado. Documentación manejada por comités legislativos estadounidenses apunta a que DeepSeek habría recibido asesoramiento técnico de Nvidia para optimizar el entrenamiento de sus modelos, y que el modelo base DeepSeek-V3 habría necesitado millones de horas de GPU H800 antes de que se endureciesen las restricciones a este tipo de chips.

Algunos congresistas, como Michael McCaul, han utilizado el caso DeepSeek como ejemplo de los riesgos de permitir la venta de semiconductores avanzados a China. Su temor es que, si con hardware limitado ya se han alcanzado modelos muy competitivos, chips más potentes podrían acelerar todavía más el desarrollo de sistemas de IA rivales.

Un conflicto político y regulatorio aún sin pasar por los tribunales

Por ahora, todas estas acusaciones se mueven en el plano político y regulatorio. OpenAI no ha presentado una demanda civil contra DeepSeek en los tribunales, sino que ha optado por informar y presionar a través del Congreso, en un contexto de creciente escrutinio sobre el papel de China en tecnologías estratégicas.

En los documentos compartidos con los legisladores se subraya expresamente que no existe todavía un fallo judicial ni se han exhibido pruebas en sede judicial que respalden de forma concluyente cada una de las acusaciones. Sin embargo, la compañía considera que el volumen de indicios justificaba una advertencia formal a las autoridades.

OpenAI enmarca su postura en una estrategia más amplia, según la cual la mejor defensa frente al avance de una IA «autocrática» china es reforzar el liderazgo estadounidense en modelos de frontera, invertir en investigación y desplegar herramientas avanzadas de manera responsable y, en muchos casos, accesibles de forma gratuita.

DeepSeek y su matriz High-Flyer, por su parte, no han respondido públicamente de forma detallada a estas acusaciones en los canales recogidos por las agencias internacionales. Su modelo R1, lanzado a principios de 2025, apenas ha recibido actualizaciones relevantes desde entonces, aunque la empresa trabaja ya en un nuevo sistema basado en agentes con el que espera competir de tú a tú con propuestas como las de OpenAI a partir de 2025.

En paralelo, las autoridades estadounidenses investigan si, además de las cuestiones de software, DeepSeek pudo esquivar controles de exportación adquiriendo chips a través de terceros países, como Singapur, lo que añadiría una capa más de complejidad al caso.

Todo este episodio dibuja un escenario en el que la batalla por la inteligencia artificial ya no se libra solo en los laboratorios, sino también en parlamentos y despachos de reguladores: la acusación de OpenAI a DeepSeek condensa la preocupación de Washington por un competidor que, con menos recursos y acceso restringido a hardware occidental, ha conseguido aproximarse rápidamente a los modelos punteros, apoyándose —según se denuncia— en las propias herramientas estadounidenses y tensionando las futuras reglas del juego sobre propiedad intelectual, seguridad y gobernanza de la IA a escala global.



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Router Smart WiFi 7 de Movistar: así es el nuevo estándar de conectividad en casa

Router Smart WiFi 7 Movistar

Movistar ha empezado a desplegar su router Smart WiFi 7 como nuevo equipo de referencia para los hogares con fibra, un movimiento con el que la operadora quiere adelantarse a la demanda creciente de conexiones más rápidas, estables y preparadas para la próxima generación de servicios digitales. El dispositivo llega tras un periodo de pruebas con clientes seleccionados y se sitúa como el relevo natural del Smart WiFi 6.

Este nuevo router no solo introduce el estándar WiFi 7, también supone un salto en capacidad de red, latencia y eficiencia energética. Según los datos compartidos por la compañía, el equipo puede manejar hasta un 70% más de tráfico que su predecesor, mejora la cobertura aproximadamente un 10% y reduce la latencia hasta la franja de los 2,5 milisegundos, lo que se acerca mucho a la experiencia de conexión por cable.

Disponibilidad, precios y quién puede conseguirlo gratis

Router Smart WiFi 7 en tarifas Movistar

La hoja de ruta de la operadora pasa por convertir este equipo en el router estándar de las tarifas convergentes miMovistar. A partir del 16 de febrero, el Smart WiFi 7 se incluye sin coste adicional en todas las nuevas altas de paquetes que combinan fibra y móvil, de forma que los nuevos clientes parten directamente del último modelo.

Para quienes ya tienen fibra con Movistar, el escenario es distinto: el cambio implica pagar por el nuevo router. La compañía ha fijado un precio de 60 euros en modalidad autoinstalable, pensado para que sea el propio usuario quien haga el cambio de equipo, y de 110 euros si se solicita instalación profesional a domicilio. En ambos casos, el router sustituye al Smart WiFi 6, que era hasta ahora el modelo de referencia.

En la práctica, esto significa que las nuevas altas y portabilidades a miMovistar reciben el Smart WiFi 7 sin coste por el equipo, mientras que los clientes actuales que quieran actualizar desde WiFi 6 deben decidir si asumen el pago único o se quedan con su router vigente. Algunas fuentes apuntan a ligeras variaciones de precio en determinados comunicados o promociones, pero el entorno general se sitúa en esos 60 € para autoinstalación y 110 € con técnico.

La opción de autoinstalación está pensada precisamente para rebajar la factura. La diferencia económica entre ambas modalidades se justifica únicamente por el desplazamiento y el trabajo del técnico, ya que el proceso de sustitución es muy simple y no requiere conocimientos avanzados.

Cómo se instala el Smart WiFi 7: cambio rápido desde el router anterior

Instalación router Smart WiFi 7

La modalidad autoinstalable está ganando terreno porque, en la mayoría de hogares, el cambio de router se reduce a unos pocos pasos. Una vez recibido el paquete, el contenido de la caja incluye el propio Smart WiFi 7, el adaptador de corriente, un cable Ethernet, el panel frontal personalizable, el manual de usuario y la documentación habitual.

El procedimiento típico consiste en tres movimientos básicos: en primer lugar, desconectar el cable de fibra óptica del router antiguo y conectarlo al nuevo equipo; después, enlazar el cable del teléfono fijo al puerto correspondiente si se utiliza línea de voz; por último, enchufar el router a la red eléctrica y encenderlo. En cuanto completa el arranque, la red WiFi aparece disponible con el mismo nombre o uno nuevo, según cómo lo configure el usuario.

Para quienes prefieran seguir una guía paso a paso, Movistar ofrece una guía rápida de instalación en la ficha de producto del router, accesible desde la web del operador. Desde ahí se explican también las distintas formas de conectar móviles, ordenadores, televisores y otros dispositivos, bien mediante WiFi (con WPS o introduciendo la clave) o a través de los puertos Ethernet situados en la parte trasera, además de consejos para mejorar la señal WiFi de casa.

Conviene no olvidar que, al recibir el nuevo equipo, el cliente tiene que devolver el router anterior dentro del periodo establecido por la operadora para evitar cargos adicionales. El proceso de devolución suele detallarse en el propio envío o en el área de cliente.

Rendimiento: más capacidad, menos latencia y cobertura mejorada

Características WiFi 7 Movistar

Más allá de la etiqueta comercial, el Smart WiFi 7 está pensado para responder a un escenario en el que el número de dispositivos conectados en casa no deja de crecer. El equipo puede gestionar un volumen sensiblemente mayor de tráfico simultáneo, lo que resulta relevante en hogares con cámaras de vigilancia, domótica, varias televisiones, consolas, ordenadores y móviles conectados al mismo tiempo.

Movistar habla de un aumento de hasta el 70% en la capacidad de datos frente al modelo anterior y de una latencia hasta un 50% menor, que en la práctica se traduce en respuestas más inmediatas al navegar, jugar en línea o realizar videollamadas. La cobertura también se incrementa alrededor de un 10%, algo que puede marcar la diferencia en viviendas medianas o grandes donde el WiFi 6 se quedaba justo en algunas estancias.

Estas mejoras se notan especialmente en usos exigentes: streaming 4K en varias pantallas, sesiones de juego online con varios equipos, teletrabajo intensivo con videoconferencias continuas o aplicaciones de realidad virtual y asistentes de inteligencia artificial que requieren un flujo constante de datos. La idea es que, incluso con muchos dispositivos conectados, la red mantenga un rendimiento más estable.

El router también introduce optimizaciones en el consumo energético, con una gestión más eficiente del hardware respecto al modelo previo. Sin ser un aspecto tan visible como la velocidad, forma parte de la estrategia de la operadora de mejorar no solo prestaciones, sino también el impacto del equipamiento en el consumo eléctrico del hogar.

Especificaciones técnicas: WiFi 7, 10 antenas y puertos hasta 10 Gbps

Puertos y antenas router Smart WiFi 7

A nivel técnico, el Smart WiFi 7 integra en un único dispositivo la funcionalidad de router de fibra óptica y ONT, por lo que no es necesario un equipo adicional. Opera en las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz bajo un mismo SSID, con soporte para el estándar WiFi 7 y anchos de canal de hasta 160 MHz en 5 GHz, lo que eleva el techo de velocidad teórica.

En el interior se encuentran 10 antenas internas que trabajan con configuración MU-MIMO: 5×5 en la banda de 5 GHz con soporte DFS y 4×4 en 2,4 GHz, con una antena adicional también con soporte DFS. Esta arquitectura permite gestionar de forma más eficiente múltiples conexiones simultáneas y mejora la calidad de la señal en distintas zonas de la vivienda.

En cuanto a conectividad física, el router incorpora un puerto óptico SC/APC compatible con redes GPON, así como tres puertos Gigabit Ethernet para equipos de sobremesa, consolas u otros dispositivos que se quieran conectar por cable. Además, dispone de un puerto de hasta 10 Gbps, pensado para servicios de fibra de muy alta velocidad, y un puerto FXS para telefonía fija.

El conjunto se completa con un botón físico de WiFi/WPS compatible con las bandas de 2,4 y 5 GHz, un botón de reinicio y compatibilidad con el protocolo de seguridad WPA3. Este último punto refuerza la protección frente a intentos de intrusión y reduce el riesgo de robo de datos en la red doméstica, un apartado cada vez más sensible con la proliferación de dispositivos conectados.

El diseño se presenta en formato vertical, con carcasa en tonos negro y azul y un frontal intercambiable que permite elegir entre distintas opciones de color. Más allá de lo estético, la forma vertical favorece la ventilación y la distribución de las antenas internas, algo que puede ayudar a la estabilidad del rendimiento inalámbrico.

EasyMesh, Roaming y Band-Steering: una red más inteligente en casa

Uno de los aspectos más llamativos del Smart WiFi 7 es la integración de tecnología EasyMesh, que permite crear una red inalámbrica única y gestionada de forma coordinada con otros dispositivos compatibles de la operadora, como amplificadores o puntos de acceso adicionales.

Gracias a esta tecnología, el usuario puede extender la cobertura WiFi por la vivienda sin tener que gestionar varias redes distintas ni cambiar manualmente entre ellas. El sistema se encarga de que los dispositivos conectados vayan saltando de un punto a otro manteniendo la conexión, algo especialmente útil en casas de varias plantas o de superficie amplia.

El router incorpora también funciones de Roaming y Band-Steering. El Roaming se encarga de que el móvil, portátil o tablet se conecte siempre al punto con mejor señal disponible dentro de la red doméstica, sin cortes apreciables. El Band-Steering, por su parte, decide en qué banda debe conectarse cada dispositivo (2,4 GHz o 5 GHz) según sus características y el estado de la red, lo que ayuda a repartir la carga y a mejorar la experiencia general.

En caso de necesitar aún más alcance, el Smart WiFi 7 es compatible con soluciones adicionales del catálogo de Movistar, como el Amplificador Smart WiFi 6 o las propuestas de fibra hasta la habitación (FTTR), que llevan la conexión mediante cableado interno a diferentes estancias del hogar. Son opciones pensadas para situaciones en las que ni siquiera un router de última generación puede cubrir por sí solo todo el espacio disponible.

Esta combinación de hardware avanzado y gestión inteligente de la red está orientada a que, desde el punto de vista del usuario, la conexión funcione de manera más automática, sin necesidad de ajustar manualmente canales, bandas o puntos de acceso, algo que hasta hace poco era casi obligatorio para afinar el rendimiento, como explicamos en nuestra guía para configurar tus redes WiFi de forma avanzada.

Fibra de 10 Gbps y transición desde WiFi 6: el contexto de la operadora

El lanzamiento del Smart WiFi 7 se enmarca en una estrategia más amplia de Movistar relacionada con la evolución de su red de fibra en España. La compañía está realizando pilotos de conexiones de hasta 10 Gbps basadas en tecnología XGS-PON, inicialmente con grupos reducidos de clientes que han podido probar tanto la nueva velocidad como el router.

El nuevo dispositivo está preparado para trabajar tanto con la fibra GPON habitual, que llega hasta unos 2,5 Gbps, como con las futuras conexiones XGS-PON de 10 Gbps. Esto permite a la operadora simplificar el catálogo de equipamiento y, al mismo tiempo, garantizar que los hogares con el Smart WiFi 7 no tendrán que cambiar de router cuando se extiendan las velocidades superiores.

En paralelo, el operador está llevando a cabo la transición progresiva desde el Smart WiFi 6 al nuevo modelo. Durante un tiempo, ambos equipos convivirán: el WiFi 6 seguirá presente en algunas tarifas de solo fibra o paquetes más básicos, mientras que el Smart WiFi 7 se reserva como referencia para las ofertas convergentes miMovistar y para quienes soliciten expresamente la actualización.

Este relevo coincide con un momento regulatorio relevante, ya que la red de fibra de Movistar deja de estar bajo determinadas obligaciones de compartición mayorista impuestas por la CNMC. En este nuevo escenario, disponer de un equipamiento propio más avanzado se convierte en una pieza clave para diferenciar su oferta frente a otros operadores, especialmente frente a alternativas más agresivas en precio.

Dentro de la estrategia global del grupo Telefónica, el nuevo router se suma a una línea de evolución que comenzó en 2015 con el primer Router Smart WiFi, que integraba ONT y router en un solo equipo, y continuó en 2022 con el Smart WiFi 6, que ya mejoraba la cobertura y la velocidad respecto al modelo clásicos. WiFi 7 supone, en este sentido, un nuevo escalón en la hoja de ruta de la conectividad en el hogar.

Compatibilidad de dispositivos y uso real del WiFi 7

Un punto que conviene tener en cuenta es que no todos los dispositivos actuales son capaces de aprovechar el estándar WiFi 7. Muchos móviles, portátiles y tablets se quedan todavía en WiFi 6 o WiFi 6E, por lo que no alcanzarán las velocidades teóricas máximas para las que está preparado el nuevo router.

En el caso de algunos ecosistemas, como el de Apple, la adopción de WiFi 7 avanza de forma gradual: determinados modelos recientes pueden sacar partido del nuevo estándar, mientras que otros equipos, incluidos muchos ordenadores portátiles y tablets, siguen limitados al nivel anterior. Esto implica que quienes tengan un parque de dispositivos mayoritariamente actual, pero no de última hornada, verán mejoras sobre todo en cobertura, estabilidad y gestión de múltiples conexiones, más que en un salto radical de velocidad punto a punto.

En cualquier caso, el cambio de router sí tiene impacto aunque los equipos no sean compatibles con WiFi 7 en sentido estricto. El nuevo hardware, las antenas, la gestión de la red y la reducción de latencia permiten una experiencia más fluida en el día a día, con menos cortes, menos tiempos de espera y menos congestión cuando se conectan muchos aparatos a la vez.

Para usuarios que no necesiten todo el potencial del WiFi 7 pero sí una mejor llegada de la señal, puede que la prioridad sea reforzar la cobertura mediante redes en malla o amplificadores, especialmente en viviendas complicadas. El Smart WiFi 7 ofrece una base más sólida para esas configuraciones, aunque no siempre es imprescindible cambiar de router si el problema se limita a zonas concretas sin señal.

La decisión de actualizar o no el equipo, por tanto, pasa por valorar cuántos dispositivos compatibles se tienen, qué tipo de uso se hace de la conexión y si existen problemas actuales de rendimiento que el router pueda resolver, ya sea por velocidad, estabilidad o cobertura.

Diseño, sostenibilidad y materiales reciclados

En el apartado físico, el Smart WiFi 7 opta por una estética minimalista y en formato vertical, con una combinación de colores oscuros en negro y azul y posibilidad de personalizar el frontal con paneles intercambiables. Más allá de la apariencia, la disposición vertical ayuda a la ventilación y puede facilitar la colocación del equipo en estanterías o muebles sin ocupar demasiada superficie.

Uno de los mensajes que más repite la operadora es el compromiso con la sostenibilidad y el uso de materiales reciclados. El router está fabricado en un porcentaje muy elevado de plástico reciclado (en torno al 65-70%, según distintas comunicaciones), lo que contribuye a reducir el consumo de materiales vírgenes y alarga la vida útil del dispositivo gracias a un diseño orientado a la durabilidad.

El embalaje también sigue esa línea, al incorporar componentes con certificación FSC (Forest Stewardship Council), que garantiza que el papel y el cartón proceden de bosques gestionados de forma responsable. De este modo, el despliegue del nuevo equipo encaja con las políticas medioambientales que vienen impulsando las grandes operadoras europeas.

Sin grandes estridencias estéticas, el dispositivo busca equilibrar funcionalidad, integración en el hogar y reducción de impacto ambiental, aspectos que empiezan a tener más peso en productos que, como los routers, están siempre visibles y en funcionamiento permanente.

Con todo lo anterior, el Smart WiFi 7 de Movistar se posiciona como un router preparado para las próximas rondas de aumento de velocidad en fibra y para el crecimiento constante de dispositivos conectados en los hogares españoles: ofrece más capacidad, menor latencia, mejor cobertura y un diseño más eficiente y sostenible, a cambio de un coste moderado para los clientes actuales y sin sobreprecio para quienes contraten nuevas tarifas convergentes miMovistar.



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viernes, 13 de febrero de 2026

Apple y Google pactan cambios con el regulador británico en sus tiendas de apps

Tiendas de aplicaciones de Apple y Google en Reino Unido

Apple y Google han aceptado introducir cambios relevantes en el funcionamiento de sus tiendas de aplicaciones en el Reino Unido después de meses de negociación con el regulador antimonopolio británico. El movimiento llega en un contexto de creciente presión política y regulatoria en Europa sobre el poder que tienen las grandes tecnológicas sobre los desarrolladores y, en última instancia, sobre los usuarios.

El acuerdo, presentado como un primer paso hacia un ecosistema de apps más transparente y competitivo, no toca de momento el asunto más espinoso para las empresas de software: las comisiones de hasta el 30% que Apple y Google aplican a compras y suscripciones gestionadas a través de la App Store y Google Play. Aun así, el regulador británico lo interpreta como una señal de que el modelo actual empieza a moverse.

Qué ha exigido el regulador británico a Apple y Google

La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA, por sus siglas en inglés) había declarado en octubre a Apple y Google como empresas con «estatus de mercado estratégico» en el ámbito de los smartphones, una etiqueta que le otorga herramientas adicionales para imponerles obligaciones específicas. A partir de ese diagnóstico, la institución ha presionado para que ambos grupos ajusten cómo gestionan sus tiendas de aplicaciones.

El foco inicial se ha puesto en tres frentes: la forma en que funcionan las valoraciones y reseñas de las apps, la utilización de los datos que se recogen de los desarrolladores y el acceso de terceros a determinadas funciones de los sistemas operativos iOS y Android. El objetivo es reducir los posibles abusos derivados de que prácticamente todos los móviles del país dependan de estas dos plataformas.

En Reino Unido, como en el resto de Europa, miles de compañías grandes y pequeñas se apoyan en la App Store de Apple y la Play Store de Google para publicar, actualizar y distribuir sus aplicaciones. Numerosos desarrolladores han denunciado durante años que las normas que rigen estas tiendas son opacas, cambian sin previo aviso y resultan difíciles de impugnar, lo que genera inseguridad a la hora de invertir en nuevos proyectos.

Cambios en reseñas, rankings y uso de datos

Uno de los compromisos clave del acuerdo es que Apple y Google se han comprometido a garantizar que las clasificaciones y reseñas que aparecen en sus tiendas reflejen de forma más fiel el comportamiento real de los usuarios y no se vean distorsionadas por prácticas engañosas. El regulador quiere cerrar la puerta a valoraciones manipuladas o sistemas de ranking poco claros que puedan beneficiar a determinadas apps sobre otras.

Además, ambas compañías se obligan a introducir medidas adicionales para proteger los datos que obtienen de los desarrolladores cuando estos publican o actualizan sus aplicaciones. El temor de algunos actores del sector es que las plataformas, que también compiten con software propio, utilicen esa información para reforzar sus servicios frente a propuestas de terceros, algo que preocupa especialmente en Europa por su impacto sobre la innovación.

La CMA también ha arrancado a Apple un compromiso específico: permitir que los desarrolladores puedan solicitar el uso de más funciones de iOS con el fin de lanzar productos que compitan directamente con servicios de la propia compañía. Se mencionan expresamente ámbitos como las billeteras digitales o la traducción en tiempo real, donde hasta ahora las opciones de terceros han estado más limitadas.

El gran asunto pendiente: las comisiones del 30%

El acuerdo no resuelve, sin embargo, la cuestión más delicada desde el punto de vista económico: las comisiones que Apple y Google cobran por las compras in-app y las suscripciones. En muchos casos, estas tasas llegan al 30% del importe, lo que ha provocado choques públicos con empresas como Spotify, Epic Games o diversos servicios de streaming, también en Europa.

La propia CMA ya había advertido en julio de que el nivel de estas comisiones constituye una «preocupación clave» para la competencia en el mercado digital. No obstante, el regulador británico ha optado ahora por ir paso a paso y centrarse primero en aspectos procedimentales y de transparencia, dejando el debate sobre los pagos para una fase posterior.

El organismo ha recalcado que la posibilidad de que los desarrolladores puedan redirigir a los usuarios hacia métodos de pago alternativos —por ejemplo, a una web externa donde completar la transacción— sigue sobre la mesa. Cualquier decisión en esa dirección, advierte, tendrá que encajar con las medidas que ya se están adoptando en otras jurisdicciones, en especial dentro de la Unión Europea, que está marcando buena parte del ritmo regulatorio.

Un enfoque más flexible que el de la Unión Europea

La CMA subraya que ha preferido trabajar con Apple y Google mediante compromisos negociados antes que recurrir de inicio a obligaciones formales más duras. La directora ejecutiva del organismo, Sarah Cardell, ha defendido que esta vía encaja con la «flexibilidad única» del régimen británico de competencia en mercados digitales y permite obtener resultados visibles en menos tiempo.

Cardell considera que estos acuerdos son «pasos importantes» dentro de un paquete más amplio de medidas en el que la institución continúa trabajando para mejorar las condiciones en las tiendas de aplicaciones. La idea es que los consumidores dispongan de más opciones y cuenten con información más fiable, mientras que las empresas desarrolladoras se benefician de reglas más claras y predecibles.

Este planteamiento contrasta con la postura que está adoptando la Unión Europea, mucho más agresiva en la aplicación de sanciones y en la imposición de cambios estructurales a las grandes tecnológicas. Un ejemplo reciente es la multa de 500 millones de euros impuesta a Apple por restricciones técnicas y comerciales en su App Store, relacionadas sobre todo con las limitaciones que sufrían algunos servicios de música en streaming a la hora de comunicar precios o alternativas de pago.

Impacto para desarrolladores europeos y españoles

Aunque el acuerdo se focaliza en el mercado británico, sus efectos pueden notarse también entre desarrolladores con presencia en España y el resto de Europa que operan de forma global en las tiendas de Apple y Google. Cualquier modificación en los sistemas de ranking, reseñas o uso de datos que se aplique en Reino Unido es probable que acabe influyendo en el diseño general de estas plataformas.

Para las empresas europeas que basan su negocio en las apps móviles, unas normas más previsibles y procesos de revisión menos opacos reducen el riesgo regulatorio y facilitan la planificación de inversiones, algo especialmente relevante para startups y pymes tecnológicas que compiten con gigantes consolidados.

En paralelo, la presión que ejercen tanto el Reino Unido como la Unión Europea aumenta la sensación de que el modelo dominante de las tiendas de aplicaciones tendrá que adaptarse progresivamente, bien a través de marcos negociados como el británico, bien mediante regulaciones más estrictas como las que ya se están tramitando en Bruselas.

La respuesta de Apple y Google al acuerdo

Apple ha reaccionado al pacto con la CMA resaltando que valora el «diálogo positivo y continuo» con el regulador británico. La compañía sostiene que los compromisos alcanzados le permiten seguir avanzando en sus líneas de trabajo habituales en materia de privacidad y seguridad, y al mismo tiempo ofrecer nuevas oportunidades de negocio para los desarrolladores que operan en su ecosistema.

Google, por su parte, mantiene que las prácticas actuales de la Play Store ya eran «justas, objetivas y transparentes», pero dice acoger la posibilidad de resolver las inquietudes del organismo regulador a través de una colaboración estrecha. Un portavoz ha insistido en que la prioridad de la empresa es ofrecer una plataforma donde los desarrolladores puedan crecer y los usuarios se sientan seguros al explorar nuevas aplicaciones.

Las dos compañías deberán ahora plasmar estos compromisos en cambios concretos en sus plataformas, algo que la CMA tendrá que supervisar en los próximos meses. De cómo se materialicen estos ajustes dependerá en buena medida que las quejas de los desarrolladores disminuyan o que, por el contrario, se mantenga la presión para reformas más profundas, especialmente en materia de pagos y comisiones.

Todo este proceso deja claro que el equilibrio de poder entre gigantes tecnológicos, reguladores y empresas desarrolladoras está en plena revisión: los pasos dados en el Reino Unido, las multas y normas aprobadas en la Unión Europea y las demandas que llegan desde el sector indican que el modelo de las actuales tiendas de aplicaciones entra en una etapa de cambios graduales, pero constantes, con un impacto directo en cómo se distribuyen y se monetizan las apps en Europa.



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Gmail para Android ya permite crear etiquetas desde la app

Gmail para Android etiquetas

Los usuarios de Gmail en Android se quitan por fin una espinita que llevaba años clavada: la imposibilidad de crear etiquetas directamente desde la aplicación. Hasta ahora, cualquiera que quisiera mantener su bandeja de entrada bien organizada tenía que recurrir al navegador o al ordenador, un paso extra poco práctico si gestiona el correo casi siempre desde el móvil.

Google ha comenzado a activar en la app de Gmail para Android la opción de crear y gestionar etiquetas sin salir del teléfono. Puede parecer una novedad menor, pero corrige una de las limitaciones más comentadas de la aplicación móvil, especialmente llamativa en Europa, donde el uso del correo corporativo y personal en movilidad es ya la norma en muchas empresas y administraciones.

Dónde aparece la nueva opción de crear etiquetas

Menú lateral Gmail Android

Una vez que Google activa la función en tu cuenta, la novedad se integra de forma discreta en el menú lateral de navegación de Gmail, el conocido icono de las tres rayas horizontales. Al desplegarlo, aparece un nuevo elemento con la etiqueta “Crear etiqueta”, colocado entre el apartado de gestionar suscripciones y el listado de etiquetas existentes.

Al tocar sobre esa opción, la app abre una ventana muy sencilla para introducir el nombre de la nueva etiqueta. No hay menús complejos ni pasos intermedios: se escribe el nombre, se guarda y la etiqueta queda disponible al momento para empezar a clasificar correos desde el móvil, igual que se haría en la versión web.

Para facilitar que los usuarios detecten el cambio, en muchos casos Google acompaña esta novedad con un indicador visual de “Nuevo” junto al elemento del menú. Además, algunos usuarios están viendo una pequeña insignia circular sobre el icono del menú hamburguesa, una pista adicional de que hay una función recién estrenada en su cuenta.

Gestión básica: también se pueden eliminar etiquetas desde Android

Administrar etiquetas en Gmail Android

La actualización no se limita a añadir etiquetas nuevas: Gmail para Android incorpora también una mejora práctica en la gestión. Desde ahora es posible eliminar etiquetas directamente desde la app, algo que hasta hace nada obligaba a pasar sí o sí por la versión de escritorio.

El proceso para borrar o modificar etiquetas pasa por los ajustes de la aplicación. Hay que ir a Ajustes > tu cuenta de Gmail > Notificaciones > Administrar etiquetas. Una vez dentro, al seleccionar una de las etiquetas configuradas aparece la opción de “Eliminar” para suprimirla en el acto. De esta forma, se cubre por fin una parte importante de la gestión sin depender del ordenador.

En la práctica, esto significa que alguien que reciba un correo relevante mientras va en transporte público o está fuera de la oficina puede crear una etiqueta nueva sobre la marcha, aplicarla a ese primer mensaje y mantener ya desde el móvil una estructura de organización coherente para futuros correos relacionados.

La función encaja especialmente bien con quienes trabajan con bandejas de entrada muy activas —profesionales autónomos, equipos comerciales, personal de administración o responsables de proyectos—, que hasta ahora tenían que esperar a sentarse frente al ordenador para configurar categorías nuevas y ordenar hilos importantes.

Limitaciones actuales: sin colores en las etiquetas de Android

Limitaciones etiquetas Gmail Android

Pese al avance, la experiencia en Android aún no es idéntica a la de la versión web de Gmail. En este momento, la aplicación no permite personalizar los colores de las etiquetas. Es decir, se pueden crear y borrar, pero no asignarles un color diferenciado desde el propio móvil.

La opción de cambiar el color sigue reservada al navegador en ordenador y, en general, a la interfaz web de Gmail. Quien quiera utilizar las etiquetas como sistema visual —por ejemplo, un color para proyectos, otro para clientes y otro para gestiones personales— tendrá que seguir pasando por el escritorio para ese ajuste de aspecto.

Esta ausencia no es exclusiva de Android. Los usuarios de iOS tampoco disponen de opciones de color dentro de la app, así que, por ahora, la personalización visual sigue siendo un privilegio de la versión web independientemente del móvil que se use.

Aun con esa limitación, el salto es considerable: durante años, lo que más se echaba en falta era la simple posibilidad de crear etiquetas desde la app. Ese vacío funcional es el que Google corrige ahora, acercando más la experiencia móvil a la del escritorio y reduciendo las pequeñas fricciones del día a día.

Despliegue gradual y versión necesaria de Gmail

Como suele ocurrir con muchas de las novedades de Google, la activación de esta función no llega a todos los usuarios al mismo tiempo. La compañía está desplegando la creación de etiquetas de forma progresiva y cuenta por cuenta, lo que implica que en un mismo dispositivo se puede tener la función operativa en una dirección de correo y aún ausente en otra.

La novedad está vinculada a la rama 2026.01.26.x de la aplicación de Gmail para Android, pero que la tengas instalada no garantiza que la veas inmediatamente, ya que la activación se realiza del lado del servidor. Lo sensato es actualizar la app desde Google Play y, si todavía no aparece la opción «Crear etiqueta», esperar unos días a que Google la habilite en tu cuenta.

En el ecosistema Android europeo —donde conviven móviles de marcas como Samsung, Xiaomi, OPPO, realme o Pixel, por citar algunas muy extendidas en España—, esto se traducirá en una llegada escalonada a lo largo de las próximas semanas. Algunos usuarios ya están reportando la presencia del nuevo elemento en el menú, mientras que otros siguen sin verlo pese a tener la misma versión instalada.

Conviene tener en cuenta además que la activación es independiente para cada cuenta de correo. Es decir, una misma persona puede ver la opción de crear etiquetas en su dirección profesional, pero no en su cuenta personal configurada en el mismo terminal, algo que puede resultar un tanto confuso al principio.

Un paso hacia una experiencia más coherente entre móvil y escritorio

Durante mucho tiempo resultaba difícil de justificar que el propio sistema operativo de Google fuera el último en recibir una función tan básica para Gmail, mientras iOS y la web llevaban años permitiendo crear etiquetas con normalidad. La situación generaba cierta sensación de trato desigual entre plataformas.

Con este movimiento, la compañía busca homogeneizar la experiencia de Gmail entre dispositivos, reduciendo la brecha funcional entre la app móvil y la versión de escritorio. Aunque todavía quedan detalles por pulir —como la personalización de colores o algunas opciones avanzadas de filtrado—, el hecho de poder crear y borrar etiquetas sin salir del teléfono elimina una carencia muy cotidiana.

En el día a día, esto se traduce en una gestión del correo algo más ágil: se pueden poner en marcha nuevas categorías en el mismo momento en que surge una necesidad (por ejemplo, un proyecto recién adjudicado o un nuevo proveedor) y dejar preparada la bandeja para el resto de mensajes relacionados, sin tener que esperar a llegar a un ordenador.

Para usuarios que basan buena parte de su trabajo en el correo electrónico, especialmente en ámbitos donde la movilidad es clave —comerciales, técnicos de campo, periodistas, consultores—, esta actualización convierte a la app de Gmail en una herramienta más coherente y cómoda con respecto a lo que ya ofrecía la versión web.

Con la llegada de la creación y eliminación de etiquetas a Gmail para Android, la aplicación da un salto que llevaba años pendiente: los usuarios pueden organizar su bandeja de entrada casi por completo desde el móvil, con una experiencia mucho más cercana a la del escritorio, aunque todavía queden por incorporar funciones como el cambio de color. El despliegue gradual ligado a la versión 2026.01.26.x puede hacer que tarde algo en aparecer en todas las cuentas, pero cuando lo haga, la gestión diaria del correo en Android será sensiblemente menos limitada y bastante más cómoda.



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HWiNFO y CPU-Z: las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

HWiNFO y CPU-Z las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

Cuando el ordenador empieza a ir lento, se cuelga sin motivo aparente o hace ruidos raros, lo primero que pensamos es en formatear o en cambiar de equipo. Sin embargo, con un buen conjunto de herramientas de diagnóstico como HWiNFO y CPU-Z es posible descubrir qué está pasando realmente por dentro del PC y atajar el problema antes de que vaya a más.

Dominar este tipo de programas convierte a cualquier usuario en una especie de “mecánico” de su propio equipo. Gracias a ellos puedes conocer al detalle procesador, memoria, placa, discos, temperaturas y estado general del sistema, algo vital tanto para hacer overclock con cabeza como para detectar cuellos de botella, componentes defectuosos o fallos de configuración que están lastrando el rendimiento.

Por qué merece la pena diagnosticar tu PC como un profesional

Aprender a usar utilidades como HWiNFO, CPU-Z y compañía no es solo cosa de frikis del hardware: te ayudan a ahorrar tiempo, dinero y disgustos al localizar rápido la causa de los fallos. Un apagón repentino puede ser una fuente a punto de morir, un disco duro con sectores defectuosos o una simple temperatura fuera de control.

Un buen diagnóstico permite prevenir averías graves que pueden acabar en pérdida de datos. Detectar a tiempo un disco duro degradado con CrystalDiskInfo, ver que la RAM está dando errores con MemTest86 o comprobar que la CPU está permanentemente al 95 % con el Monitor de recursos puede ser la diferencia entre un susto y una catástrofe.

Además, controlar la salud del PC sirve para mejorar el rendimiento diario sin gastar un euro: desactivando procesos que consumen demasiados recursos, corrigiendo problemas de temperatura, configurando bien los módulos de RAM o revisando la configuración de la tarjeta gráfica se nota, y mucho, en fluidez.

Y no hay que olvidar la parte de mantenimiento: con un poco de rutina y estas utilidades, es posible alargar notablemente la vida útil del equipo. Igual que llevas el coche al taller, pasar cada cierto tiempo una revisión de hardware y software evita que un fallo silencioso acabe quemando un componente caro.

CPU-Z: radiografía completa de tu procesador y memoria

CPU-Z y HWiNFO en Windows

CPU-Z es uno de los clásicos que no pueden faltar en ninguna caja de herramientas de Windows. Es un programa ligero y gratuito que se centra en mostrarte información muy detallada del procesador, la placa base, la memoria RAM y la tarjeta gráfica, con varios apartados bien diferenciados en forma de pestañas.

Pestaña CPU: todo lo que necesitas saber sobre el procesador

En la pestaña CPU tienes la ficha completa de tu procesador: nombre comercial, familia, modelo, proceso de fabricación, número de núcleos e hilos, soporte de instrucciones (SSE, AVX, etc.) y, muy importante, las frecuencias a las que está trabajando en tiempo real.

Dentro de esta pestaña destaca el apartado de relojes, donde se ve la velocidad efectiva del primer núcleo, el multiplicador y el BCLK. Si estás trasteando con overclock o sospechas de caídas de rendimiento, aquí puedes comprobar si la CPU baja de frecuencia más de la cuenta, si está limitada por temperatura o si la placa la está gestionando de forma extraña.

Otro parámetro interesante es el stepping o revisión, que indica pequeñas variaciones internas entre “hornadas” de un mismo modelo de procesador. A ojos del usuario parecen idénticos, pero a veces un stepping concreto escala mejor en frecuencia o consume y calienta menos, algo clave para los que exprimen al máximo su CPU.

Pestaña Caches: disección de las memorias L1, L2, L3 (y L4)

En la sección Caches, CPU-Z detalla la organización de la memoria caché del procesador (L1 de datos y de instrucciones, L2 y L3, e incluso L4 si existe), mostrando el tamaño de cada nivel, el tipo de asociación (directa, 8-way, 16-way, etc.) y la forma en que se reparte entre los núcleos.

Esta vista permite comprobar, por ejemplo, que las L1D y L1I suelen estar dedicadas a cada núcleo con tamaños pequeños pero muy rápidos, mientras que la L3 aparece compartida entre todos los cores y con un mayor número de vías de asociación, lo que explica su papel como gran caché de último nivel.

Pestaña Mainboard: placa base, chipset y BIOS bajo la lupa

La pestaña Mainboard agrupa todo lo relacionado con la placa: fabricante, modelo y revisión concreta, así como el chipset principal y el denominado “southbridge”, que hoy en día corresponde a lo que antes era el puente sur integrado en el propio conjunto de chips.

También verás el apartado BIOS, donde CPU-Z muestra marca, versión y fecha de publicación del firmware. Si la BIOS es muy antigua, no solo puedes estar perdiendo compatibilidad con nuevos procesadores y memorias, sino también parches de seguridad importantes, por lo que conviene considerar una actualización con cabeza.

Otro bloque clave de esta pestaña es la interfaz gráfica: ahí se detalla el tipo de ranura PCI-Express, la versión del bus, el número de líneas activas (x16, x8, etc.) y la velocidad actual y máxima. Resulta especialmente útil para confirmar que la GPU está realmente trabajando a x16 y con la generación correcta, algo básico si notas un rendimiento más bajo del esperado.

Pestañas Memory y SPD: tipo de RAM, canales, timings y perfiles XMP/EXPO

En Memory se agrupa la información global de la RAM instalada: tipo de memoria (DDR3, DDR4, DDR5), capacidad total, modo de canal (single, dual, quad) y una frecuencia denominada a veces “uncore” o frecuencia del controlador de memoria, relacionada con el System Agent y el anillo interno que comunica L3, QPI y otros buses.

Un punto crítico de esta sección son los “Timings”: aquí CPU-Z te da frecuencia DRAM efectiva (recuerda que en DDR se muestra la mitad de la cifra comercial), relación FSB:DRAM y las latencias primarias como CL, tRCD, tRP, tRAS, tRFC o Command Rate, que influyen muchísimo en la respuesta de la memoria.

La pestaña SPD permite entrar al detalle módulo por módulo. A través de un desplegable eliges cada ranura y puedes ver capacidad del módulo, fabricante del PCB, fabricante de los chips de memoria, estándar (p.ej. DDR4-3200), máximo ancho de banda y número de ranks. Además, se indica si el módulo incorpora perfiles XMP (Intel) o EXPO (AMD) y los timings y voltajes asociados a cada uno.

En la tabla de timings, CPU-Z lista todas las combinaciones JEDEC y XMP/EXPO con sus latencias y tensiones, ideal para saber qué valores debes introducir a mano en BIOS si quieres ajustar la RAM o comprobar si la placa está aplicando realmente el perfil de fábrica.

Pestañas Graphics, Bench y About: gráficos, pruebas y extras “ocultos”

La pestaña Graphics centraliza la información de la GPU. Si tienes varias, un menú desplegable te permite elegir entre cada tarjeta gráfica instalada y ver fabricante, nombre comercial, nombre en clave del chip, litografía y TDP aproximado.

Debajo aparecen las frecuencias actuales del núcleo y de la memoria de vídeo, junto con detalles de la VRAM (tipo, fabricante de los chips, ancho de bus y cantidad). Es una forma rápida de confirmar si, por ejemplo, la GDDR6 que monta tu gráfica viene de Samsung, Micron u otro proveedor.

La pestaña Bench incluye un pequeño benchmark integrado que permite medir rendimiento en un solo hilo (CPU Single Thread) y rendimiento multinúcleo (CPU Multi Thread). Se puede variar el número de hilos usados y comparar los resultados con una base de datos de procesadores de referencia activando la opción de “Reference”.

Por último, en About encuentras datos sobre la versión del programa, el sistema operativo y varios accesos directos a funciones muy útiles: guardar informes en TXT o HTML, validar overclocks en la base de datos de CPUID, comprobar actualizaciones, ver relojes y temporizadores en ventanas emergentes o incluso guardar copias de la BIOS y de la video BIOS si el hardware lo permite.

HWiNFO: diagnóstico profundo y monitorización en tiempo real

Si CPU-Z es el bisturí fino para CPU y memoria, HWiNFO juega en otra liga como suite de diagnóstico y monitorización de hardware de nivel avanzado. Está disponible en versiones para 32 y 64 bits, tiene edición portable y soporta desde sistemas antiguos como Windows 95 hasta arquitecturas modernas, incluyendo algunos procesadores ARM.

Nada más ejecutarlo, HWiNFO suele abrir dos ventanas. La primera recuerda bastante a una mezcla entre CPU-Z y GPU-Z, mostrando de un vistazo procesador, RAM y tarjeta gráfica, con sus frecuencias, características principales y datos técnicos relevantes.

La segunda ventana es la importante: se trata de una vista tipo árbol muy similar a AIDA64, donde puedes ir desplegando cada familia de componentes (CPU, placa base, buses, memorias, GPU, almacenamiento, red, dispositivos externos, etc.) y consultar al detalle parámetros que van mucho más allá del nombre del modelo.

Desde ahí es posible saber con exactitud la referencia de la placa base, el microcódigo de la CPU, los sensores de la controladora LPCIO, capacidades de la controladora SATA, datos de los discos, temperaturas internas y cientos de registros que, bien interpretados, sirven para localizar cuellos de botella o componentes fuera de especificaciones.

Pero donde HWiNFO brilla de verdad es en el panel de sensores. Pulsando en “Sensors” se abre una ventana repleta de filas que representan temperaturas, voltajes, consumos, velocidad de ventiladores y frecuencia de prácticamente todos los componentes relevantes. Para cada parámetro se muestra valor actual, mínimo, máximo y media desde que se abrió el programa.

Este panel permite, por ejemplo, comprobar si la CPU entra en throttling por temperatura, si la GPU se calienta demasiado al jugar, si la fuente mantiene los voltajes dentro del margen o si un SSD NVMe se pone al rojo vivo dentro de una caja mal ventilada. Es, literalmente, una telemetría completa del PC.

Además, HWiNFO incluye opciones para generar informes detallados, realizar pequeños benchmarks sintéticos, exportar logs de sensores para analizarlos posteriormente y, gracias a su soporte extendido, es usado con frecuencia en entornos profesionales y tiendas de informática para testear equipos nuevos o con problemas.

Otras herramientas clave para analizar hardware y salud del sistema

HWiNFO y CPU-Z: las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

Aunque HWiNFO y CPU-Z sean protagonistas, hay toda una colección de programas como Nirsoft Utilities que los complementan y cubren aspectos concretos como temperatura, estado de discos, memoria RAM o incluso calidad de la conexión WiFi. Usadas en conjunto, te permiten hacer una revisión prácticamente completa del PC.

Monitores de hardware y temperatura

HWMonitor es una opción muy popular cuando solo quieres vigilar temperaturas, voltajes y velocidad de ventiladores de forma rápida. Muestra todo organizado por componente, con valores mínimo, máximo y actual, y está disponible en versión gratuita y de pago (esta última con algunas funciones extra que, para un uso básico, no son imprescindibles).

Speccy, por su parte, ofrece un enfoque algo más amigable: muestra un resumen inicial con CPU, placa base, RAM, almacenamiento y tarjeta gráfica, incluyendo temperaturas de cada uno, y luego permite profundizar en cada apartado para ver más detalles técnicos y también información de red y periféricos.

MSI Afterburner nació como herramienta de overclock para GPU, pero muchos lo usan simplemente para monitorizar en tiempo real consumo, temperatura y carga de la tarjeta gráfica. Además, puede mostrar datos en pantalla mientras juegas y sirve para afinar el rendimiento o detectar si hay un cuello de botella gráfico.

Discos: estado, capacidad y uso del espacio

CrystalDiskInfo es casi obligado si te preocupa la salud de tus discos. Aprovechando la tecnología S.M.A.R.T, el programa lee los indicadores internos de HDD y SSD y los traduce en un estado general (“Bueno”, “Precaución”, “Malo”), mostrando además temperatura, errores de lectura, sectores reasignados, horas de funcionamiento y muchos otros valores.

Si lo que quieres es ver en qué se está yendo todo tu espacio, WinDirStat hace un análisis visual de cada unidad mostrando un mapa de bloques donde cada archivo y carpeta ocupa un tamaño proporcional al espacio que consume. Con un golpe de vista detectas carpetas gigantes, archivos olvidados o instalaciones que se han ido de madre.

La propia herramienta de Administración de discos de Windows también ayuda a nivel básico: permite ver particiones, su sistema de archivos, estado y tamaño, y desde las propiedades de cada volumen es posible lanzar una comprobación de errores para detectar problemas lógicos que puedan estar afectando al rendimiento, o recurrir a opciones para reparar tu PC más profundas.

Memoria RAM: consumo y estabilidad

El Monitor de recursos de Windows es un aliado estupendo para controlar cuánta RAM está usando realmente cada proceso y cuánta memoria queda libre o reservada. Combinado con el Administrador de tareas, deja claro qué programas se están merendando la memoria y si tu equipo va justo de gigas.

Para ir un paso más allá y comprobar que los módulos no están defectuosos, tienes dos opciones: la herramienta de Diagnóstico de memoria de Windows, integrada en el sistema y que se ejecuta al reiniciar, y clásicos como MemTest86, que arrancan desde USB y someten a la RAM a pruebas exhaustivas para detectar errores físicos. Si alguno de estos tests falla, toca cambiar módulo antes de que empiecen los pantallazos azules en cadena.

Red y conectividad

Problemas de red hay para todos los gustos: cortes, lentitud, interferencias, vecinos “colgados” del WiFi… Herramientas como WiFi Analyzer permiten analizar los canales inalámbricos cercanos y recomendarte la mejor configuración para tu router, algo crucial si vives en un edificio saturado de redes.

Con SoftPerfect Network Scanner puedes escanear la red local para ver qué dispositivos están conectados, detectar intrusos, localizar IPs concretas y realizar algunas acciones remotas. Es útil tanto en casa como en pequeñas oficinas donde hay que llevar un control básico de lo que cuelga del router.

Malware y seguridad

Una parte del “diagnóstico” que muchos olvidan es la seguridad. Hay fallos de rendimiento que no tienen nada que ver con el hardware, sino con adware, barras de herramientas, mineros y malware en general que se ha colado por la puerta de atrás.

AdwCleaner es una utilidad muy ligera pensada precisamente para limpiar adware, secuestradores de navegador y programas potencialmente no deseados que suelen venir empaquetados en instaladores. Es rápido, gratis y complementa perfectamente al antivirus tradicional.

Malwarebytes se ha ganado a pulso su fama: su versión gratuita es excelente como escáner bajo demanda de amenazas que a veces se saltan otros antivirus, y la versión de pago añade protección en tiempo real y más capas de defensa. Para los amantes del software libre, ClamWin ofrece un antivirus de código abierto que da bastante confianza a los más desconfiados.

Cómo obtener la información del hardware sin instalar nada

Si no quieres descargar programas de terceros o estás en un ordenador ajeno, Windows, macOS y Linux incluyen varias formas de consultar las especificaciones y el estado básico del equipo sin tocar nada más. No son tan completas como HWiNFO, pero para muchos casos valen de sobra.

Herramientas nativas en Windows

La utilidad de diagnóstico de DirectX (DxDiag), accesible desde Ejecutar con el comando dxdiag, muestra en varias pestañas información del sistema, pantalla, sonido y dispositivos de entrada. Ahí puedes ver modelo de CPU, cantidad de RAM, versión de BIOS, gráfica principal, controladores de sonido y más, sin instalar nada.

Desde la aplicación de Configuración, en el apartado Sistema > Acerca de, encuentras datos básicos del equipo: nombre del dispositivo, procesador, memoria instalada y tipo de sistema (32/64 bits). Si combinas eso con el Administrador de dispositivos, desplegando adaptadores de pantalla, controladoras de red, procesadores, etc., obtienes un buen mapa del hardware.

El símbolo del sistema también tiene su truco: ejecutando systeminfo aparece un listado con versión de Windows, fabricante y modelo del sistema, procesador, memoria física total y otra información de interés, útil cuando el entorno gráfico no arranca o estás trabajando en modo seguro.

La herramienta Información del sistema (msinfo32) es un clásico: con ella accedes a un informe bastante completo del hardware y componentes del sistema en formato árbol, incluyendo recursos, componentes, conflictos de IRQ, etc. No es tan amigable como Speccy, pero es extremadamente detallada.

Otras fuentes menos técnicas, pero muy prácticas, son la propia factura de compra del equipo o la ficha del producto en la web del fabricante. Buscando el modelo exacto suele aparecer una hoja de especificaciones en PDF con CPU, RAM, tipo de almacenamiento, gráfica integrada o dedicada y conectividad. Eso sí, no siempre refleja cambios posteriores si has ampliado el hardware.

Ver el hardware en macOS y Linux

En Mac basta con ir al menú de la manzana y pulsar en “Acerca de este Mac” para ver modelo, procesador, memoria, almacenamiento y versión de macOS. Desde ahí puedes acceder al “Informe del sistema”, que ya detalla hardware, red, periféricos, memoria instalada por ranuras, etc., de forma muy clara.

En Linux, la terminal es tu amiga. Comandos como sudo lshw | less arrojan un listado exhaustivo de CPU, RAM, discos, buses y dispositivos, mientras que el directorio virtual /proc concentra archivos de texto con información en bruto sobre el kernel, la CPU, la memoria y muchos otros subsistemas, accesibles con herramientas estándar.

Evaluar la calidad del hardware: puntuaciones, núcleos y formatos de placa

Conocer el nombre de un componente está bien, pero a menudo queremos saber si “es bueno”, si está muy desfasado o si compensa actualizarlo. Existen varias formas de valorar la calidad de procesador, memoria, discos o gráfica sin tener que bucear en benchmarks complejos.

Winaero, por ejemplo, rescata la idea del índice de experiencia de Windows de las versiones antiguas del sistema. Analiza CPU, RAM, gráficos, gráficos de juego y disco, asignando una puntuación a cada apartado y una nota global basada en el valor más bajo. Si esa cifra se queda muy por debajo de lo que consideras aceptable, es una pista clara de qué componente está frenando al resto.

Otra forma rápida de hacerse una idea es mirar número de núcleos y frecuencia de reloj del procesador. Más núcleos permiten procesar más instrucciones en paralelo, pero la velocidad de cada núcleo (en GHz) determina cuán rápido se completan los ciclos de instrucción. Por eso un dual core a alta frecuencia puede ir mejor en ciertas tareas que un procesador con muchos núcleos pero más lentos si el software no aprovecha bien el paralelismo.

El diseño interno de la CPU (arquitectura), la caché y la optimización del software también pintan mucho. Hay aplicaciones muy bien paralelizadas que escapan mejor en procesadores de seis u ocho núcleos, mientras que otras siguen dependiendo casi por completo del rendimiento de uno o dos hilos, haciendo que la frecuencia y la IPC (instrucciones por ciclo) brillen por encima de todo.

La placa base y el tamaño de la torre completan el cuadro. Formatos como ATX, microATX, mini-ITX o eATX condicionan número de ranuras de expansión, espacio para tarjetas gráficas grandes, capacidad de refrigeración y posibilidades de ampliación. Una caja muy compacta obliga a usar gráficas de un solo ventilador, menos discos y una ventilación más ajustada, mientras que una torre grande con placa eATX permite montar auténticos monstruos de hardware sin preocuparse tanto por el espacio.

Todo este ecosistema de datos, herramientas y pequeños trucos hace que diagnosticar y mejorar un PC deje de ser un acto de fe y se convierta en un proceso bastante lógico: recopilar información, interpretar síntomas, probar, medir y decidir si compensa reparar, actualizar o cambiar de equipo. Con HWiNFO, CPU-Z y el resto de utilidades a mano, tener el ordenador “bajo control” es mucho más sencillo de lo que parece.



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