sábado, 14 de marzo de 2026

El FBI investiga malware oculto en juegos de Steam

FBI investiga malware en juegos de Steam

Durante casi dos años, miles de jugadores de PC han confiado en que descargar un juego desde Steam era sinónimo de entorno seguro, pero una investigación abierta del FBI ha demostrado que esa sensación de tranquilidad no era tan sólida como parecía. Varios títulos aparentemente inocuos se habrían utilizado como caballo de Troya para introducir malware capaz de robar datos personales, bancarios y criptomonedas directamente desde los ordenadores de los usuarios; un ejemplo reciente detectó un juego en Steam que esconde malware que ilustra bien el riesgo.

La Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos ha hecho un llamamiento público a quienes hayan instalado ciertos juegos en Steam entre mayo de 2024 y enero de 2026. El objetivo es localizar a todas las posibles víctimas de esta campaña maliciosa, determinar el alcance real del ataque y reforzar un caso que, según el propio organismo, podría formar parte de un entramado criminal complejo y no de incidentes aislados.

Qué está investigando exactamente el FBI

Investigación del FBI sobre juegos de Steam

La División del FBI en Seattle ha publicado un aviso oficial en el que detalla que está recabando información sobre una campaña de malware distribuido a través de videojuegos publicados en Steam, la tienda de PC gestionada por Valve. Según la agencia, un actor o grupo de actores habría conseguido subir varios títulos a la plataforma, superar los controles iniciales y, en algunos casos, aprovechar actualizaciones posteriores para introducir el código malicioso.

El periodo en el punto de mira se sitúa entre mayo de 2024 y enero de 2026, una ventana de tiempo relativamente amplia que indica que los responsables habrían operado con cierta continuidad. Los juegos señalados se presentaban como productos funcionales —muchos de ellos modestos, sin grandes campañas de marketing—, lo que les permitió pasar desapercibidos entre el enorme catálogo de Steam, que supera los cien mil títulos.

La agencia explica que el objetivo inmediato es identificar a las víctimas de los delitos federales que se investigan. Más allá del plano penal, ese paso es imprescindible porque, en el marco legal estadounidense, las personas afectadas pueden tener derecho a servicios específicos, restitución económica y otros derechos de protección tanto a nivel federal como estatal.

Por ahora, el FBI evita dar detalles técnicos exhaustivos sobre el malware en cuestión —algo habitual en investigaciones en curso—, pero sí aclara que se trataría de software orientado a robar credenciales, datos personales y bienes digitales, incluidas criptomonedas y acceso a servicios financieros online.

Los juegos de Steam en el punto de mira

Juegos de Steam afectados por malware

En la documentación difundida por el FBI y recogida por distintos medios especializados se repiten una y otra vez los mismos nombres. La investigación se centra en al menos siete u ocho juegos de Steam que actuaron como vector de infección: BlockBlasters, Chemia, Dashverse, DashFPS, Lampy, Lunara, PirateFi y Tokenova. En algunos listados Dashverse y DashFPS se agrupan como un único caso, pero el fondo del problema es el mismo: títulos pequeños que sirvieron para colar malware en los equipos.

Estos juegos, en apariencia, cumplían con las normas formales de la tienda de Valve. Muchos se publicaron como proyectos de bajo presupuesto o en acceso anticipado, lo que encaja bien con el perfil de la escena independiente. Una vez ganada cierta tracción y tras superar los filtros iniciales, los responsables habrían aprovechado parches y actualizaciones para introducir componentes maliciosos que no estaban presentes en las primeras versiones o que, en cualquier caso, no habían sido detectados.

El caso de PirateFi ilustra bien la situación. Se trataba de un juego gratuito de supervivencia que llegó a Steam a principios de 2024. Poco después, investigadores y usuarios empezaron a detectar código diseñado para robar credenciales de cuentas y otra información sensible. Valve terminó retirando el título de la tienda, pero para entonces ya lo habían descargado cientos o incluso más de un millar de jugadores, que pudieron quedar expuestos sin ser conscientes del problema.

Otro título muy citado es BlockBlasters, un juego de estética sencilla que llegó a la plataforma en 2025. Según las pesquisas posteriores, en una actualización publicada meses después se introdujo un componente que actuaba como drenador de criptomonedas. Aprovechando el acceso al sistema, el malware habría robado en torno a 150.000 dólares en activos digitales, vaciando billeteras y cuentas asociadas a los equipos comprometidos.

En el caso de Chemia, presentado como una propuesta de supervivencia en acceso anticipado, los análisis hablan de varias variantes de malware integradas en el juego, con capacidad para capturar contraseñas, datos bancarios y otros datos personales. Títulos como Dashverse, DashFPS, Lampy, Lunara y Tokenova completan la lista bajo la lupa de las autoridades, todos ellos con un patrón común: juegos funcionales, de baja visibilidad mediática, que servían como transporte de software malicioso.

Cómo actuaba el malware y por qué es tan preocupante

Detrás de esta campaña no había simples virus ruidosos que bloquean el ordenador al primer reinicio, sino infostealers y troyanos discretos pensados para pasar desapercibidos el máximo tiempo posible. El código malicioso incrustado en estos juegos de Steam estaba orientado principalmente a robar información y acceso, más que a destruir archivos de forma visible.

En muchos casos, el malware se encargaba de capturar contraseñas, cookies de sesión y credenciales de servicios variados, desde cuentas bancarias hasta plataformas de criptomonedas, pasando por correos electrónicos, redes sociales o tiendas digitales. Con esas cookies y credenciales, los atacantes podían eludir en parte medidas como la autenticación en dos pasos, iniciando sesión como si fueran el propio usuario legítimo desde otros dispositivos.

También se han documentado casos en los que este tipo de software incorpora módulos capaces de instalar otros programas maliciosos en segundo plano, como mineros de criptomonedas o herramientas específicas de robo de contraseñas almacenadas en navegadores. Ese comportamiento encaja con lo que se ha visto en otros ataques recientes dirigidos a jugadores, tanto en Steam como en títulos descargados desde webs de terceros —por ejemplo, jugadores de Roblox sufren ciberataques—.

Para el usuario medio, el gran problema es que el juego aparentemente se comporta con normalidad. Los títulos afectados se podían ejecutar, permitían jugar y no siempre mostraban fallos graves, lo que reducía las sospechas. Mientras tanto, en segundo plano, el malware recogía datos, cifraba información y la enviaba a servidores controlados por los atacantes, sin grandes señales visibles más allá, quizá, de un ligero empeoramiento del rendimiento del equipo.

Todo esto se agrava por la enorme base de usuarios de Steam, que supera ampliamente los 100 millones de cuentas activas. Aunque el número de víctimas reales de estos juegos concretos no se ha hecho público, cualquier operación maliciosa en una plataforma de este tamaño tiene potencial para alcanzar una escala considerable, incluso si los títulos implicados no son superventas.

El papel de Valve y las críticas a la seguridad de Steam

La existencia de juegos con malware en Steam plantea una cuestión incómoda para Valve: hasta qué punto son suficientes los controles de seguridad actuales de la tienda. La compañía revisa la ficha de los juegos, su contenido visible, posibles infracciones de derechos y otros aspectos formales, pero según apuntan varias fuentes, no realiza un análisis profundo y sistemático de todos los ejecutables y actualizaciones que suben los desarrolladores.

Ese enfoque, comprensible en una plataforma con un catálogo tan grande y un flujo constante de nuevos lanzamientos, abre sin embargo una puerta que los atacantes han sabido aprovechar. Al no existir una inspección exhaustiva de cada archivo ejecutable ni de cada parche, un estudio o desarrollador malicioso puede colar un título aparentemente inocente y, más adelante, camuflar una actualización que introduzca el código malicioso sin levantar demasiadas sospechas.

Cuando algunos de estos juegos empezaron a dar señales extrañas —ya fuera por reportes de usuarios, análisis de empresas de ciberseguridad o investigaciones periodísticas—, Valve reaccionó retirándolos de la tienda y enviando correos a los jugadores potencialmente afectados. En esos mensajes, la compañía recomendaba revisar el sistema, cambiar contraseñas y, en los casos más graves, incluso formatear el PC si se sospechaba una infección profunda.

Además de la retirada, Valve habría ofrecido ciertas compensaciones y soporte técnico a las personas afectadas, aunque los detalles económicos no se han hecho públicos de forma generalizada. Pese a ello, para el FBI este no es solo un incidente de seguridad ya resuelto, sino un posible síntoma de una operación criminal más amplia, con desarrolladores, afiliados y proveedores de infraestructura colaborando para rentabilizar al máximo la campaña.

Entre la comunidad de jugadores y desarrolladores se ha reavivado un debate que lleva tiempo sobre la mesa: la necesidad de que Steam endurezca sus filtros y revise con más detalle los títulos procedentes de estudios poco conocidos o sin historial previo en la plataforma. El reto, claro, es encontrar un equilibrio entre mantener una puerta abierta a la escena independiente y evitar que esa apertura sea usada como vía de entrada de malware.

Cómo está afectando esto a los jugadores europeos y españoles

Aunque el aviso oficial del FBI parte de Estados Unidos, los efectos de una campaña de malware en Steam no se limitan a un único país. La plataforma de Valve es global y, por tanto, los juegos afectados podían ser descargados desde prácticamente cualquier territorio, incluido España y el resto de Europa. Esto significa que usuarios españoles y europeos podrían haber instalado alguno de los títulos en cuestión sin ser conscientes del riesgo.

Por ahora, no se han publicado cifras desglosadas por región que indiquen cuántos jugadores europeos se han visto implicados, pero el propio diseño de Steam —sin barreras geográficas para la mayoría de lanzamientos— apunta a que la campaña tuvo alcance internacional. En consecuencia, las recomendaciones de seguridad del FBI y de las autoridades estadounidenses son perfectamente aplicables a los jugadores de la Unión Europea.

Desde el punto de vista regulatorio, este tipo de incidentes encaja de lleno con las preocupaciones actuales de organismos europeos en materia de protección de datos personales y seguridad digital. Normas como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y las iniciativas de ciberseguridad de la UE ponen el foco en la responsabilidad de las plataformas a la hora de proteger la información de sus usuarios, independientemente de que la empresa tenga su sede en otro continente.

En el caso de Valve, que opera Steam para millones de cuentas europeas, este episodio puede aumentar la presión regulatoria para que las grandes tiendas de software refuercen sus mecanismos de detección de amenazas, mejoren la transparencia sobre incidentes de seguridad y agilicen la notificación a usuarios potencialmente afectados en la región.

Para los jugadores españoles, la situación deja una idea clara: descargar un juego desde una tienda conocida no implica blindaje absoluto. Es recomendable combinar la confianza en plataformas consolidadas con medidas básicas de autoprotección digital, algo especialmente relevante para quienes manejan billeteras de criptomonedas, banca online o grandes cantidades de datos personales en el mismo equipo desde el que juegan.

Qué está pidiendo exactamente el FBI a los usuarios

Con la investigación en marcha, el FBI ha dado un paso poco habitual: ha pedido de forma abierta la colaboración de los jugadores. La agencia ha habilitado un formulario oficial en línea para que quienes hayan instalado alguno de los juegos investigados entre mayo de 2024 y enero de 2026 puedan ponerse en contacto con los investigadores y aportar toda la información que consideren relevante.

En ese formulario se solicita a los usuarios que detallen, entre otros aspectos, qué títulos descargaron, cuándo los instalaron, si detectaron comportamientos anómalos en sus ordenadores o en sus cuentas y si han sufrido robos de datos, accesos no autorizados o movimientos extraños en sus cuentas bancarias o billeteras digitales.

Las autoridades insisten en que la participación es voluntaria, pero subrayan que esos datos pueden resultar fundamentales para dimensionar el alcance de la campaña, identificar patrones comunes y, en último término, acercarse a los responsables. El FBI deja claro que todas las identidades de las víctimas se tratarán con confidencialidad, aunque avisa de que quienes respondan al formulario podrían ser contactados más adelante por los agentes.

Resulta especialmente relevante el aviso de la propia Valve a sus usuarios, en el que recomienda acceder al formulario únicamente a través de los canales oficiales de la agencia estadounidense o de los enlaces facilitados directamente por la compañía, precisamente para evitar que otros actores oportunistas aprovechen el ruido mediático para lanzar nuevas estafas disfrazadas de “ayuda” a las víctimas.

En paralelo, el FBI recuerda que, más allá de colaborar con la investigación, las personas que creen haber sido afectadas deberían tomar medidas inmediatas para proteger sus cuentas y dispositivos, algo que también recomiendan las principales empresas de ciberseguridad y las propias autoridades europeas en casos similares.

Medidas de seguridad recomendadas si has descargado alguno de estos juegos

Si en tu biblioteca de Steam ha estado presente alguno de los títulos bajo sospecha —BlockBlasters, Chemia, Dashverse, DashFPS, Lampy, Lunara, PirateFi o Tokenova— durante el periodo investigado, lo más sensato es asumir una actitud de prudencia máxima, incluso aunque no hayas detectado nada extraño de momento.

Los especialistas y las propias autoridades coinciden en una serie de pasos básicos. En primer lugar, conviene desinstalar el juego afectado y realizar un análisis completo del sistema con un antivirus o solución de seguridad fiable y actualizada. Es recomendable complementar ese análisis con herramientas específicas contra infostealers y otros tipos de malware orientado al robo de credenciales.

El siguiente paso, aunque pueda resultar pesado, es cambiar las contraseñas de las cuentas más sensibles: correos electrónicos principales, banca online, monederos de criptomonedas, servicios en la nube, redes sociales y, por supuesto, la propia cuenta de Steam. Siempre que sea posible, merece la pena activar la autenticación en dos pasos y revisar qué dispositivos y sesiones están actualmente conectados.

También se aconseja echar un vistazo detallado a los movimientos bancarios y a la actividad de las billeteras digitales, por si se detecta alguna operación no reconocida. En caso de sospecha, es importante contactar con la entidad financiera o el servicio de criptomonedas correspondiente para bloquear el acceso y seguir sus protocolos de seguridad.

Por último, si tras estas comprobaciones crees que puedes haber sido víctima de esta campaña, es recomendable guardar los correos de aviso que hayas recibido, capturas de pantalla y cualquier otro indicio de actividad sospechosa. Esa información puede ser de utilidad tanto para las autoridades estadounidenses como para las fuerzas de seguridad y organismos de protección de datos en tu propio país, en caso de que decidas presentar una denuncia.

Todo lo ocurrido con estos juegos de Steam deja una lección clara tanto para los jugadores como para las propias plataformas: incluso en los ecosistemas más consolidados cabe la posibilidad de que aparezcan títulos que actúen como troyanos modernos, y solo la combinación de controles técnicos más estrictos, mayor transparencia y una actitud vigilante por parte de los usuarios permitirá reducir el margen de maniobra de campañas como la que ahora investiga el FBI.



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Gaming Copilot de Xbox: así será el asistente de IA que llega a las consolas actuales

Gaming Copilot de Xbox

Gaming Copilot, el asistente de inteligencia artificial de Microsoft pensado específicamente para videojuegos, se prepara para dar un paso clave: su llegada a las consolas Xbox Series X y Series S a lo largo de este año. Tras varios meses de pruebas en otras plataformas, la compañía quiere que la IA forme parte habitual de la experiencia de juego en el salón de casa.

Lejos de ser un simple añadido llamativo, este movimiento encaja en la apuesta de Microsoft por integrar la IA de forma nativa en su ecosistema de gaming, desde el PC —y en Windows 11 como plataforma de juego— hasta los dispositivos portátiles y, ahora, las consolas. La idea es que el jugador pueda apoyarse en un asistente conversacional que responda dudas, ofrezca consejos y gestione información sin tener que abandonar la partida o sacar el móvil.

Qué es Gaming Copilot de Xbox y por qué está en el punto de mira

Gaming Copilot es una versión especializada de Copilot, la IA de Microsoft, adaptada al entorno de los videojuegos. Funciona como un compañero virtual que se integra en la interfaz de Xbox y otros dispositivos del ecosistema, con capacidad para entender el contexto del juego y del usuario.

La propia Microsoft lo describe como una especie de “guía digital opcional” capaz de responder preguntas concretas sobre el juego que tengas delante, pero también de ofrecer información sobre tu cuenta, tus suscripciones y tu historial de juego. Todo esto se realiza mediante texto o comandos de voz, con un enfoque bastante práctico: ahorrar tiempo y evitar tener que buscar guías externas.

Según han explicado responsables de la división de Xbox en distintas charlas técnicas, el objetivo es que la IA aparezca solo cuando el jugador la necesita, sin interferir constantemente en la experiencia. No se trata de forzar su uso, sino de ofrecer una herramienta adicional para quienes prefieran ir directos al grano cuando se atascan en un jefe final o quieren optimizar su tiempo de juego.

En un mercado donde el entretenimiento compite por minutos de atención, la compañía ve en Gaming Copilot una forma de reducir la fricción: menos alt-tab, menos búsquedas en el navegador y más continuidad en la sesión de juego, algo especialmente relevante para usuarios que juegan en tandas cortas entre trabajo, estudios o vida familiar.

Interfaz de Gaming Copilot en Xbox

Qué puede hacer el asistente de IA Gaming Copilot mientras juegas

Las funciones de Gaming Copilot van bastante más allá de un buscador integrado. Aprovechando la misma base tecnológica de Microsoft Copilot, el asistente combina información del juego, del sistema y de tu cuenta para ofrecer ayuda contextualizada en tiempo real, apoyándose en nuevas funciones de accesibilidad e IA.

Por un lado, actúa como un apoyo directo dentro de la partida. Es capaz de interpretar lo que ocurre en pantalla y responder a preguntas del tipo: cómo derrotar a un jefe concreto, qué hacer para avanzar en una misión o qué exige un puzle que se resiste. La idea es que puedas plantear dudas sin pausar el juego ni salir a buscar una guía escrita o un vídeo en otra pantalla.

También se plantea como una fuente rápida de información sobre mecánicas y sistemas. Por ejemplo, en títulos como Minecraft se le pueden pedir recetas de crafteo para fabricar herramientas u objetos específicos, mientras que en juegos competitivos tipo shooter puede ofrecer consejos básicos para mejorar tu rendimiento, desde ajustes de configuración hasta recomendaciones tácticas sencillas.

Otro bloque importante son las recomendaciones personalizadas. Gaming Copilot tiene acceso a tu biblioteca y a tu actividad en Xbox, por lo que puede sugerir juegos de tu colección o de Game Pass, aprovechando datos tanto en consola como en la aplicación Xbox en PC y otros dispositivos sincronizados.

Además, el asistente permite consultar datos de cuenta y suscripción sin abandonar la sesión: estado de Xbox Game Pass, fecha de renovación, logros desbloqueados o progresos pendientes. Todo desde la misma interfaz, de forma conversacional, lo que simplifica gestiones que suelen estar escondidas en menús del sistema.

Una de las funciones más destacadas, especialmente pensando en jugadores de consola, es el modo de voz. En lugar de escribir con el mando, se podrá interactuar con Gaming Copilot hablando a través de auriculares o un micrófono compatible. La IA está preparada para recibir comandos de voz tipo “pulsa para hablar”, de forma que solo esté escuchando cuando el usuario lo decide.

Dónde funciona ya Gaming Copilot y cómo llegará a Xbox Series X|S

Gaming Copilot en diferentes dispositivos Xbox

Antes de aterrizar en las consolas, Gaming Copilot lleva un tiempo en fase beta en otras plataformas del ecosistema Xbox. Microsoft ha optado por un despliegue progresivo para ir recogiendo comentarios y puliendo el asistente antes de lanzarlo a la gran base de usuarios de Series X|S.

Actualmente, el asistente está disponible de forma limitada en la aplicación móvil de Xbox, en Windows 11 a través de la barra de juego (Game Bar) y en dispositivos portátiles como ROG Xbox Ally. En estos entornos ya se puede interactuar con Gaming Copilot mediante texto y voz, probar su ayuda contextual y comprobar cómo se integra con el perfil de usuario.

En PC, por ejemplo, se puede invocar el asistente con el atajo Win+G, mantenerlo en un modo mini y seguir la conversación a lo largo de varias sesiones. En la app móvil, los usuarios pueden hacer consultas sobre juegos, recibir recomendaciones y consultar detalles de su cuenta mientras juegan en consola o PC, gracias a la sincronización del historial de conversaciones entre dispositivos.

La gran novedad anunciada en la Game Developers Conference es que todo este trabajo previo desembocará en su llegada a las consolas Xbox de generación actual a lo largo de este año. Aunque Microsoft no ha dado una fecha concreta ni una ventana exacta, distintas intervenciones de responsables de producto apuntan a que el salto a Series X|S se producirá una vez consolidado el modo Xbox en Windows 11 y otros servicios relacionados, en línea con el nuevo rumbo de la marca Xbox.

La responsable de producto de IA para juegos en Xbox, Sonali Yadav, ha subrayado en varios eventos que el equipo ha aprendido mucho del periodo de pruebas en PC, móviles y portátiles, y que el feedback recibido de los primeros usuarios está sirviendo para ajustar respuestas, mejorar el contexto que maneja la IA e introducir limitaciones para evitar recomendaciones poco útiles o intrusivas.

Todo apunta a que la llegada a consola se realizará mediante una actualización del sistema que activará el asistente como una opción adicional en la interfaz de Xbox, posiblemente con acceso desde la guía rápida y desde determinados juegos compatibles.

Un paso dentro de la estrategia de IA de Microsoft para el ecosistema Xbox

Estrategia de IA en Xbox con Gaming Copilot

Gaming Copilot no llega en solitario. Forma parte de una estrategia más amplia de Microsoft para llevar la IA a todo su ecosistema de gaming, desde el software hasta el hardware que prepara para los próximos años; el futuro de los videojuegos basado en IA es uno de los ejes que se discuten en el sector.

En paralelo a este asistente, Xbox trabaja en Project Helix, el nombre en clave que se utiliza para referirse a la próxima generación de hardware. Aunque los detalles son escasos, las filtraciones y comentarios de directivos apuntan a un sistema que combinará la experiencia tradicional de consola con un fuerte apoyo a juegos de PC, manteniendo la marca Xbox como centro del ecosistema.

Dentro de este planteamiento, la IA no se limita a responder preguntas del jugador. Microsoft y otros actores del sector exploran cómo la inteligencia artificial puede afectar al propio diseño y producción de videojuegos: desde personajes no jugables más creíbles hasta herramientas de apoyo para los desarrolladores, pasando por sistemas de personalización avanzada y análisis de comportamiento de los jugadores.

En este contexto, Gaming Copilot actúa como la cara visible de la IA para el usuario final, mientras que otras iniciativas se mantienen de momento más ligadas a herramientas internas o a funciones experimentales. Para el jugador medio, lo que primero verá es un asistente que le ayuda con logros, retos y dudas concretas; el resto de cambios, si llegan, se irán notando de manera más sutil en cómo se comportan los juegos y cómo se adaptan a sus preferencias.

La decisión de llevar la IA a consolas no está exenta de debate. Parte de la comunidad recuerda fiascos pasados, como el papel de Kinect en los inicios de Xbox One, y teme que el énfasis en funciones conectadas o inteligentes acabe restando protagonismo a lo esencial: jugar con buen rendimiento y sin complicaciones. Por eso, Microsoft insiste en presentar Gaming Copilot como un complemento totalmente prescindible para quien no lo quiera usar.

Cómo será el uso de Gaming Copilot en Xbox Series X|S y qué opinan los jugadores

De cara al usuario de consola, Microsoft promete que Gaming Copilot será una herramienta opcional, no un requisito. El asistente podrá activarse o ignorarse según preferencias, y no habrá obligación de utilizarlo para disfrutar de los juegos de siempre, ni en títulos de un solo jugador ni en experiencias competitivas.

En las demostraciones y explicaciones compartidas hasta ahora, el asistente se integra en la interfaz como un widget o panel desplegable que se puede abrir sobre la partida. Una vez invocado, permite mantener una conversación continua durante toda la sesión de juego, guardando el contexto para que no haya que repetir cada pregunta desde cero.

Quienes ya lo han probado en PC y dispositivos móviles destacan que la utilidad del sistema depende mucho del tipo de juego y del hábito del jugador. Para algunos, poder pedir al vuelo una pista o un recordatorio de mecánicas les ahorra tener que pausar y mirar un tutorial; para otros, parte de la gracia de jugar es precisamente descubrirlo todo por uno mismo, y verían la IA como una especie de “modo guía” que prefieren ignorar.

Entre las preocupaciones más repetidas aparece el miedo a que el asistente consuma recursos de la consola y afecte a la fluidez de los juegos, especialmente en títulos exigentes o en Series S. Desde Microsoft han insistido en que Gaming Copilot está diseñado para minimizar el impacto en el rendimiento y que buena parte del procesamiento se gestiona en la nube, no en el hardware local.

También hay cierto recelo respecto a la posible recopilación de datos. Aunque la compañía subraya que el sistema se ajusta a sus políticas de privacidad y uso de información, algunos jugadores se preguntan hasta qué punto la IA analizará su forma de jugar o los contenidos que consumen. De momento, Xbox se limita a recordar que el asistente está ligado a la cuenta del usuario y que su uso implica aceptar unas condiciones específicas, igual que ocurre con otros servicios online.

Por otro lado, hay usuarios que ven en Gaming Copilot un apoyo interesante para personas con menos experiencia en videojuegos o con menos tiempo para dedicar a dominar sistemas complejos. En ese sentido, un asistente que resuelva dudas básicas o repase controles y objetivos puede hacer que ciertos títulos resulten más accesibles para nuevos jugadores, algo que encaja con la estrategia de Xbox de ampliar su base de usuarios.

A medida que se acerca el despliegue de Gaming Copilot en Xbox Series X|S, el asistente de IA se perfila como uno de los cambios más llamativos en la experiencia de consola de los últimos años: un compañero digital capaz de recomendar juegos, aclarar mecánicas, sugerir estrategias y gestionar datos de cuenta sin salir de la partida. Su éxito dependerá, en buena medida, de que realmente aporte valor sin estorbar, de que no penalice el rendimiento y de que los jugadores europeos y españoles perciban que está ahí para echar una mano, no para imponer una nueva forma de jugar.



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Instagram dejará sin cifrado de extremo a extremo sus mensajes privados

Cambios en el cifrado de mensajes de Instagram

Instagram se prepara para un cambio delicado en su sistema de mensajería: a partir del 8 de mayo de 2026 los mensajes directos dejarán de estar protegidos con cifrado de extremo a extremo. Esto supone que las conversaciones que hasta ahora estaban blindadas pasarán a estar técnicamente accesibles para la propia plataforma.

La decisión, confirmada de forma discreta en el Servicio de ayuda de Instagram y en avisos dentro de la app, ha encendido las alarmas entre usuarios, especialistas en privacidad y organizaciones digitales de todo el mundo, también en España y el resto de Europa, donde el debate sobre el cifrado ya venía muy caliente.

Qué es exactamente lo que va a cambiar en Instagram

Hasta ahora, Instagram ofrecía de forma opcional chats con cifrado de extremo a extremo (E2E), una función disponible solo en determinadas regiones y que no venía activada por defecto para todo el mundo. En esos chats, el contenido del mensaje se cifraba en el dispositivo del emisor y solo se descifraba en el del receptor.

Con el cambio anunciado, esa capa de protección desaparecerá. Los mensajes directos seguirán existiendo, pero ya no estarán resguardados bajo el mismo esquema de seguridad: la compañía podrá acceder al contenido, gestionarlo y, llegado el caso, facilitarlo a terceros bajo las políticas de datos aplicables.

Meta ha comunicado que “muy pocas personas optaban por la mensajería cifrada de extremo a extremo” en Instagram y que, por ese motivo, han decidido retirar la función en los próximos meses, fijando el 8 de mayo de 2026 como fecha clave.

En la práctica, esto transforma los DMs de Instagram en un canal que debe considerarse no cifrado de extremo a extremo, similar a cualquier sistema de mensajería tradicional donde el operador de la plataforma puede ver lo que se envía.

Fin del cifrado en los mensajes privados de Instagram

Cómo funcionaba el cifrado de extremo a extremo en los DMs

El cifrado de extremo a extremo convierte el contenido de los mensajes en datos ilegibles durante todo el trayecto entre emisor y receptor. Solo los dispositivos que participan en la conversación guardan las claves criptográficas necesarias para descifrar lo que se ha enviado.

Eso implica que, incluso si alguien intercepta la comunicación en mitad del camino, lo único que verá será un conjunto de datos encriptados sin sentido. Ni un atacante en una red WiFi pública, ni un intruso en la infraestructura del proveedor, ni siquiera la propia Meta, pueden leer esos mensajes si el sistema está bien implementado, aunque existen análisis sobre vulnerabilidades del cifrado.

En Instagram, esta protección se aplicaba solo a los chats activados como cifrados, identificados con iconos o avisos específicos dentro de la conversación. Otros elementos del chat, como algunos temas o reacciones, no estaban cubiertos por este nivel de encriptación por limitaciones técnicas.

Con la retirada de esta función, se elimina la garantía de que únicamente el emisor y el receptor puedan leer el contenido. A partir de la fecha marcada, la plataforma tratará los mensajes de forma similar a otros servicios donde el operador sí tiene acceso a lo que se escribe.

Fechas, alcance del cambio y qué pasará con tus chats

El calendario es claro: el 8 de mayo de 2026 es la fecha a partir de la cual Instagram dejará de admitir cifrado de extremo a extremo en los mensajes directos. Desde ese momento, los chats que estaban protegidos dejarán de mostrarse como tales.

Meta ha advertido que, tras la desactivación de la función, la aplicación ya no podrá mostrar el historial de mensajes que se enviaron cifrados. En algunos avisos emergentes dentro de la app se indica que esos chats cifrados podrían desaparecer de la vista del usuario.

Para evitar la pérdida de información, la propia compañía recomienda tomar medidas con antelación. En los hilos afectados aparecerán indicaciones específicas para descargar conversaciones y archivos adjuntos antes de que se haga efectivo el cambio.

De no actuar a tiempo, los usuarios pueden encontrarse con que mensajes antiguos, fotos y vídeos enviados en chats E2E dejan de estar disponibles dentro de Instagram. Cualquier copia que se descargue al dispositivo, eso sí, ya no estará protegida por ese mismo nivel de cifrado.

Usuarios descargando mensajes de Instagram sin cifrado

Cómo descargar tus mensajes y archivos antes del 8 de mayo

Instagram ha incorporado en su centro de ayuda y en la propia aplicación guías para exportar el contenido de los chats que utilizan cifrado de extremo a extremo. El procedimiento, con ligeras variaciones según la versión de la app, sigue una lógica similar para todos:

  • Acceder a Configuración dentro de Instagram.
  • Entrar en el apartado Tu actividad o sección equivalente de gestión de datos.
  • Elegir la opción Descargar tu información.
  • Seleccionar específicamente los mensajes y, si se desea, el contenido multimedia asociado.

Una vez completado el proceso, el usuario recibe un archivo con el historial de conversaciones en su dispositivo o por correo electrónico, dependiendo de cómo se haya configurado la exportación.

La compañía insiste en que es importante tener la app actualizada a la última versión para que aparezcan todas las opciones de descarga. Si en un chat cifrado no se muestran las instrucciones, conviene revisar si hay una actualización pendiente en App Store o Google Play.

Privacidad bajo presión: el contexto europeo

El movimiento de Meta no se entiende aislado del contexto regulatorio, especialmente en Europa. En los últimos años, varias iniciativas legislativas han puesto el foco en el cifrado fuerte, argumentando que dificulta la lucha contra delitos graves, en particular el abuso infantil y el crimen organizado.

En el ámbito comunitario se ha debatido, por ejemplo, el llamado “Chat Control”, un paquete de propuestas que abriría la puerta a escanear comunicaciones privadas en busca de determinados contenidos ilegales, incluso cuando están cifradas. Aunque esas medidas no se han materializado tal y como se plantearon inicialmente, el mensaje político es claro: el cifrado total genera incomodidad a parte de los gobiernos.

Meta, por su parte, no ha reconocido abiertamente que la retirada del E2E en Instagram responda a estas presiones, pero el contexto invita a pensar que la regulación y el clima político pesan en este tipo de decisiones. Empresas con millones de usuarios en la UE, como la propia Meta, operan bajo el paraguas del GDPR y bajo un escrutinio creciente sobre cómo equilibran privacidad, seguridad y moderación.

Además, la decisión llega después de episodios que han dañado la confianza en la seguridad de la plataforma, como la filtración masiva de datos de usuarios de Instagram registrada a comienzos de 2026, donde quedaron expuestos correos, teléfonos y otros datos identificativos.

Qué podrá hacer Meta con los mensajes sin cifrado E2E

Al eliminar el cifrado de extremo a extremo, Meta gana un margen técnico mucho mayor para acceder al contenido de los mensajes directos. Eso abre varios escenarios que preocupan a parte de la comunidad tecnológica y de derechos digitales.

Por un lado, la compañía podrá analizar mensajes con sus algoritmos con más facilidad, tanto para moderación de contenido como para fines comerciales. La tentación de alimentar sistemas de publicidad personalizada o modelos de inteligencia artificial con datos extraídos de conversaciones privadas es uno de los temores más repetidos.

Por otro lado, la empresa tendrá una posición más cómoda para responder a requerimientos de autoridades y fuerzas de seguridad. Sin E2E, el acceso técnico a los mensajes ya no depende de que alguien tenga físicamente el dispositivo del usuario o sus claves, lo que facilita que los chats se entreguen ante órdenes judiciales.

Algunos expertos alertan también sobre el riesgo añadido en entornos poco seguros: si la plataforma no introduce nuevas capas sólidas de protección, un atacante que intercepte tráfico, por ejemplo en una WiFi pública, podría tener más margen para acceder a comunicaciones que antes estaban blindadas, por eso opciones como crear un Live USB con Tails pueden ayudar a navegar sin ser rastreado.

Impacto para usuarios, empresas y creadores en España y Europa

Para quienes en España o en otros países europeos usan Instagram como canal habitual de contacto, la consecuencia principal es clara: los mensajes directos ya no pueden considerarse un espacio de comunicación confidencial. Esto afecta tanto a usuarios particulares como a negocios que habían integrado los DMs en su operativa diaria.

Equipos de marketing, atención al cliente o ventas que gestionan consultas de clientes por DM deberán asumir que la información sensible compartida por este canal (datos personales, cuestiones de facturación, detalles contractuales…) puede quedar más expuesta.

En sectores regulados como finanzas, salud o servicios legales, el cambio puede chocar frontalmente con las obligaciones de protección de datos. Las empresas que operan bajo el paraguas del GDPR deberán revisar si tiene sentido seguir utilizando Instagram Direct para tratar información que requiere un nivel alto de confidencialidad; conviene valorar medidas adicionales como cifrado de volúmenes con VeraCrypt para proteger la información.

Para los creadores de contenido y community managers, la modificación obliga a ajustar protocolos internos: limitar qué tipo de datos se piden por mensaje, redirigir conversaciones delicadas a otros canales y dejar claro a sus comunidades qué pueden esperar a partir de ahora en términos de privacidad.

¿Por qué opta Meta por concentrar el cifrado en WhatsApp?

En sus comunicados, Meta ha subrayado que quien quiera seguir usando cifrado de extremo a extremo puede hacerlo fácilmente en WhatsApp. La compañía no renuncia, al menos de momento, al E2E en su aplicación de mensajería estrella, muy arraigada en España y en buena parte de Europa.

Este enfoque apunta a una estrategia de segmentación de productos: Instagram se refuerza como red social y espacio de interacción pública o semipública, mientras que WhatsApp se consolida como canal de comunicación privada con protección fuerte.

Aunque la empresa insiste en que no hay planes anunciados para retirar el cifrado de WhatsApp, la decisión sobre Instagram ha encendido las especulaciones. Algunos usuarios y analistas temen que, si el clima regulatorio sigue presionando, el debate acabe llegando también a la app de mensajería más utilizada en España.

Por ahora, la posición oficial es que el E2E en WhatsApp se mantiene como seña de identidad del servicio, mientras que Instagram reorganiza su modelo de privacidad en los mensajes.

Alternativas y recomendaciones para proteger tus conversaciones

Ante el fin del cifrado de extremo a extremo en Instagram Direct, distintos especialistas en ciberseguridad recomiendan replantear qué canales se usan para cada tipo de conversación. La idea básica es separar claramente lo que es marketing o conversación ligera de lo que requiere un nivel serio de confidencialidad.

Entre las alternativas más citadas se encuentran:

  • Signal: aplicación centrada en la privacidad, cifrada de extremo a extremo por defecto tanto para mensajes como para llamadas.
  • WhatsApp: propiedad de Meta, pero con cifrado E2E activo de forma nativa en todos los chats y llamadas.
  • Telegram (chats secretos): solo los chats secretos ofrecen cifrado de extremo a extremo; los chats normales y grupos no lo tienen por defecto.
  • Otras plataformas corporativas con capas de seguridad avanzadas, pensadas para empresas que necesitan trazabilidad y protección adicional.

Las recomendaciones más repetidas pasan por no compartir datos muy sensibles en los DMs de Instagram, descargar las conversaciones importantes antes del 8 de mayo y migrar los intercambios realmente delicados a servicios con cifrado robusto.

Para quienes gestionan comunidades o negocios digitales en España y en la UE, puede ser un buen momento para revisar políticas de privacidad internas, cláusulas de protección de datos y mensajes informativos a clientes y seguidores, de forma que nadie dé por hecho un nivel de protección que la plataforma ya no va a ofrecer.

El cambio que prepara Meta en los mensajes de Instagram marca un punto de inflexión en la forma de entender la privacidad dentro de una de las redes sociales más usadas del mundo: los DMs dejarán de contar con la coraza del cifrado de extremo a extremo, obligando a usuarios, empresas y creadores en España y Europa a ser más cuidadosos con lo que comparten allí y a apoyarse en otras aplicaciones cuando la conversación realmente lo exige.



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Aluminium OS: así prepara Google la unión de Android y el escritorio

Sistema Aluminium OS en portátiles

Google ha decidido mover ficha en el terreno de los sistemas operativos para ordenadores portátiles con un proyecto que llevaba meses sonando en el sector: Aluminium OS. Este nuevo software, concebido como un puente entre Android y ChromeOS, apunta directamente al usuario que vive pegado al móvil pero que, para trabajar o estudiar, sigue necesitando un portátil con todas las de la ley.

Lejos de ser un simple experimento, Aluminium OS se presenta como una pieza clave en la estrategia de Google para finales de 2026. La compañía quiere que el salto entre el teléfono Android y el ordenador sea cada vez menos evidente, apoyándose en funciones de inteligencia artificial y en una integración mucho más profunda entre ambos mundos.

Qué es Aluminium OS y por qué llega ahora

Interfaz de Aluminium OS

Aluminium OS es el nombre en clave del nuevo sistema operativo de escritorio de Google, pensado para portátiles de consumo y basado en la unión de Android con ChromeOS. La denominación salió a la luz a finales del año pasado, siguiendo la costumbre de la compañía de recurrir a nombres asociados a metales para proyectos de calado, como ya hizo con Chromium, la base abierta del navegador Chrome.

La plataforma se perfila como un entorno híbrido: aprovechará el ecosistema de aplicaciones Android, heredará parte de la filosofía ligera de ChromeOS y estará reforzada con servicios y funciones de inteligencia artificial orientadas al escritorio. La idea es que un usuario pueda sentirse en casa tanto si viene del móvil como si lleva años trabajando en un Chromebook o en otro portátil.

Según ha explicado Google en diferentes encuentros, la aparición de Aluminium OS responde al auge de la IA y al resurgir del ordenador portátil como herramienta principal para muchas tareas. Tras un periodo en el que los smartphones y las tabletas se llevaron casi todo el protagonismo, la llegada de asistentes generativos y aplicaciones más exigentes está devolviendo el foco a los dispositivos con teclado, pantalla grande y mayor capacidad de multitarea.

En este contexto, la compañía ve margen para ofrecer una experiencia que traslade lo mejor de Android al formato portátil, en lugar de limitarse a ejecutar apps móviles en entornos pensados originalmente para el navegador. Aluminium OS quiere ser algo más que un ChromeOS vitaminado: pretende reordenar cómo se entienden los portátiles dentro del universo Google.

Uno de los ejes del proyecto es la interoperabilidad entre teléfono y portátil. Google ha detectado que muchos usuarios de Android quieren que su móvil y su portátil se entiendan mejor, y que el cambio de un dispositivo a otro sea casi transparente. Aluminium OS nace como respuesta directa a ese deseo de sincronización real entre teléfono y ordenador, más allá de soluciones puntuales o funciones aisladas.

Confirmación en el MWC de Barcelona y hoja de ruta hasta finales de 2026

Las dudas sobre si Aluminium OS llegaría a tiempo o se retrasaría varios años quedaron despejadas durante el Mobile World Congress (MWC) 2026, celebrado en Barcelona. En declaraciones a medios especializados como Android Authority, el presidente del Ecosistema Android de Google, Sameer Samat, ratificó que la compañía mantiene su plan de presentar Aluminium OS a finales de 2026.

En los últimos meses habían circulado informaciones procedentes de documentos judiciales del caso antimonopolio de las búsquedas de Google que apuntaban a un posible retraso del proyecto hasta 2028. Frente a esas especulaciones, Samat fue claro: el desarrollo sigue la hoja de ruta prevista y la tecnológica no contempla mover el lanzamiento fuera de este año.

El directivo llegó a admitir que está “muy emocionado” con lo que ocurrirá en la recta final del ejercicio, aunque mantuvo un tono prudente al hablar de fechas concretas, en línea con la costumbre de Google de no fijar día y mes exactos hasta que el producto está prácticamente listo para llegar al mercado.

La primera referencia pública al nombre oficial de la plataforma se produjo unos meses antes, en noviembre, cuando se confirmó que el proyecto pasaba a llamarse Aluminium OS y que la firma seguía apostando por esa línea de nomenclaturas metálicas. Previamente, durante la Cumbre Snapdragon de Qualcomm celebrada en septiembre, la empresa ya había dejado caer que trabajaba en una nueva base de software de escritorio con horizonte en 2026.

Con la confirmación desde el MWC en Barcelona, Google envía un mensaje de continuidad y estabilidad a socios y fabricantes que están planificando su catálogo de dispositivos para los próximos años, especialmente en Europa, donde los cambios regulatorios y las exigencias de interoperabilidad empiezan a marcar la agenda de las grandes tecnológicas.

Objetivo principal: unir el móvil Android y el portátil en un mismo flujo

El propósito central de Aluminium OS es servir de puente entre teléfonos Android y ordenadores portátiles, reduciendo las fricciones que todavía existen entre ambos dispositivos. Google quiere que, en el día a día, pasar del móvil al portátil sea casi tan natural como desbloquear la pantalla.

En la práctica, esto se traducirá en una sincronización más profunda de aplicaciones, archivos y sesiones de trabajo. Poder retomar en el portátil una tarea que se ha iniciado en el móvil, abrir apps móviles en la pantalla grande sin soluciones extrañas o compartir contenido entre ambos equipos sin pasos intermedios complejos son algunos de los casos de uso que la empresa pone sobre la mesa.

Durante sus intervenciones en el MWC, Sameer Samat hizo hincapié en que “muchos usuarios de Android están entusiasmados con la posibilidad de que su teléfono y su ordenador portátil interactúen y trabajen mejor juntos”. Esa frase resume la filosofía con la que se está diseñando Aluminium OS: priorizar la continuidad entre dispositivos frente a la visión tradicional de plataformas separadas.

Para los usuarios de Europa y España, donde el teletrabajo híbrido y la formación online se han consolidado en los últimos años, un sistema que permita alternar con más fluidez entre móvil y portátil puede encajar especialmente bien en rutinas de estudio, oficina o creación de contenido. Google apunta directamente a ese perfil de usuario que ya vive entre dos pantallas todo el día.

Además, Aluminium OS no se limita a replicar funciones de escritorio clásicas, sino que integrará desde el principio herramientas basadas en inteligencia artificial para asistir en búsquedas, redacción, organización y otras tareas cotidianas, aprovechando el mismo impulso que está transformando Android y otros productos de la compañía.

Convivencia con ChromeOS: dos plataformas y públicos diferenciados

La llegada de Aluminium OS generó enseguida una pregunta recurrente: ¿significa esto el final de ChromeOS? Google ha salido al paso de esos rumores y ha sido tajante: no hay planes de retirar ChromeOS, ni de frenar su desarrollo. Ambas plataformas convivirán, con roles bien definidos dentro del ecosistema.

Según ha explicado Samat, ChromeOS ha tenido un rendimiento muy sólido en el ámbito educativo y empresarial, especialmente gracias a sus capacidades de gestión remota, seguridad y administración centralizada de flotas de dispositivos. En España y otros países europeos, los Chromebook se han consolidado en colegios, universidades y organizaciones que necesitan muchos equipos fáciles de mantener.

La estrategia de Google pasa por mantener ChromeOS en estos entornos “gestionados”, donde la prioridad es el control, la estabilidad y el enfoque en el navegador web, mientras que Aluminium OS se posicionará como la opción para usuarios de consumo general que buscan una experiencia más rica, cercana al móvil y basada en apps Android y funciones de IA.

En resumen, ChromeOS seguirá siendo el caballo de batalla en aulas y empresas, mientras que Aluminium OS funcionará como una especie de “sistema operativo de nueva generación” para portátiles personales, orientado a quienes quieren integrar de verdad su smartphone en la experiencia de escritorio.

Este enfoque de dos frentes permite a la compañía mantener la base instalada de Chromebook, muy relevante en sectores como la educación pública europea, sin renunciar a experimentar con una plataforma más ambiciosa para el gran público, que puede exigir características diferentes y ciclos de innovación más rápidos.

Diseño, IA y la relación con Android 17

El lanzamiento de Aluminium OS no llegará solo. Coincidirá en el tiempo con Android 17, una versión del sistema móvil que, según filtraciones, traerá una de las renovaciones visuales más grandes de los últimos años. Capturas de pantalla adelantadas muestran un mayor uso de desenfoques, transparencias y cambios en elementos clave de la interfaz.

Esta actualización estética busca modernizar la experiencia de uso y competir con propuestas como iOS en lo que respecta a coherencia visual entre dispositivos. Para Google, tiene sentido alinear esa nueva imagen de Android con la apariencia de Aluminium OS, de modo que el salto de la pantalla del móvil a la del portátil resulte más familiar.

En paralelo, Android 17 integra funciones que recuerdan a soluciones de continuidad ya presentes en otros ecosistemas, como una característica similar al Handoff de Apple, que permite retomar actividades en otro dispositivo sin perder el contexto. Estas capacidades encajan directamente con lo que Google quiere potenciar en Aluminium OS.

La IA, por su parte, atraviesa todo el planteamiento. Google está integrando asistentes y herramientas generativas en Android y en sus servicios, y Aluminium OS se apoyará en estas mismas tecnologías para ofrecer una experiencia de escritorio más proactiva, capaz de anticipar tareas, organizar información o automatizar acciones que hoy requieren varios pasos manuales.

En conjunto, la combinación de un Android renovado, funciones avanzadas de inteligencia artificial y un sistema de escritorio pensado para convivir en armonía con el móvil configura una estrategia que aspira a reforzar el ecosistema de Google frente a otras plataformas, tanto en el mercado español como en el resto de Europa.

A medida que se acerca la fecha marcada para finales de 2026, Aluminium OS va dejando más claro su papel: convertirse en el punto de encuentro entre Android y el portátil tradicional, sin jubilar a ChromeOS pero sí ampliando las opciones para usuarios y fabricantes. Si Google consigue cuadrar esa convivencia y cumplir sus promesas de integración, quienes usan a diario un teléfono Android y un ordenador portátil podrían ver cómo su rutina tecnológica se vuelve bastante más fluida de lo que es hoy.



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viernes, 13 de marzo de 2026

Telegram sufre una caída global y deja incomunicados a millones de usuarios

Telegram sufre una caída global

Millones de personas se han topado este jueves con una Telegram prácticamente inutilizable, con mensajes que no salen, chats que no se actualizan y archivos que nunca terminan de descargarse. La popular plataforma de mensajería, fundada por Pável Dúrov, ha registrado una caída de amplio alcance que ha dejado sin servicio durante horas a usuarios de numerosos países.

El incidente ha tenido un impacto especialmente visible en Europa y América Latina, donde la aplicación se ha convertido en una herramienta habitual tanto para conversaciones personales como para coordinar trabajo, seguir canales informativos o gestionar comunidades. En España y otros países europeos, muchos usuarios han descrito una situación de bloqueo generalizado, con la app atascada en mensajes de estado como «Conectando…» o «Actualizando…», sin llegar a sincronizar los chats.

Una caída de alcance mundial con foco en España, Europa y América Latina

Problemas de conexión en Telegram

Los primeros avisos han comenzado a multiplicarse desde primera hora de la mañana, con un aumento escalado de los fallos recogido por el portal de monitorización Downdetector. Los gráficos del servicio mostraban picos muy claros en España, Alemania y Suiza, además de otros países europeos donde Telegram cuenta con una base de usuarios muy consolidada.

En muchos casos, los usuarios señalaban que podían abrir la aplicación, ver sus conversaciones antiguas y moverse por la interfaz, pero encontraban grandes dificultades para enviar mensajes nuevos o descargar fotografías, vídeos y notas de voz. Los contenidos multimedia quedaban atascados en estado de descarga, mientras que los textos aparecían como enviados sin llegar nunca al destinatario.

La incidencia no se ha limitado a Europa. Desde México, Colombia y Brasil, así como desde otros países de América Latina, también se han registrado numerosos reportes sobre cortes totales del servicio o problemas intermitentes que impedían un uso normal de la app. Para muchos usuarios de la región, Telegram es una alternativa importante a otras plataformas de mensajería, por lo que la interrupción ha tenido un efecto inmediato en su día a día.

El mapa de fallos se ha extendido igualmente a India, Israel y diversos puntos de Asia Central, además de zonas de Estados Unidos. El denominador común en todos estos territorios ha sido la imposibilidad de establecer una conexión estable con los servidores de Telegram, lo que ha alimentado la percepción de una auténtica caída global prácticamente simultánea.

En el caso concreto de España, la afectación se ha notado tanto en teléfonos móviles como en ordenadores, alcanzando a quienes utilizan la plataforma para trabajar, coordinar proyectos o seguir canales de noticias. Numerosos grupos y comunidades han visto interrumpida su actividad en plena jornada laboral, obligando a muchos usuarios a buscar vías alternativas para seguir en contacto.

Aplicación móvil, escritorio y bots: el ecosistema casi al completo fuera de juego

Fallo global en la app de Telegram

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es el alcance transversal del fallo. No se ha tratado de un problema vinculado a un sistema operativo concreto o a una versión específica de la app, sino de una incidencia que ha salpicado prácticamente a todo el ecosistema de Telegram.

Usuarios de Android, iOS y las versiones de escritorio han reportado síntomas muy similares: la aplicación se abría con normalidad y mostraba los chats previos, pero no actualizaba los mensajes nuevos ni permitía enviar contenido con fluidez. En muchos dispositivos, la pantalla se quedaba congelada en los mensajes de estado de conexión, sin que el proceso llegara a completarse.

El problema también ha afectado a quienes trabajan con clientes de terceros y bots automatizados. Estos sistemas, muy utilizados para gestionar canales, enviar alertas o automatizar publicaciones, han dejado de responder de forma repentina, generando un corte casi total en numerosos servicios que dependen de la API de Telegram.

Entre las incidencias más repetidas se encuentran las largas esperas con la app mostrando «Conectando…» o «Actualizando…» sin avance aparente, así como mensajes que parecían enviarse desde el dispositivo del usuario pero que no llegaban al receptor, o lo hacían con un retraso considerable. Esta situación ha generado una sensación de incertidumbre sobre qué comunicaciones estaban realmente entregadas y cuáles se habían quedado por el camino.

Para muchos usuarios en Europa y América Latina, que utilizan Telegram como canal informativo principal y como herramienta de coordinación en tiempo real, el apagón ha supuesto perder temporalmente una de sus vías más directas para acceder a noticias, análisis y contenidos especializados. Varios medios digitales y creadores de contenido han tenido que trasladar sus avisos a otras redes para explicar lo que estaba ocurriendo.

Un fallo en pleno crecimiento y tras una gran actualización de la plataforma

Caída de servidores de Telegram

La interrupción llega en un momento delicado para la compañía, que recientemente ha anunciado haber superado la cifra de 950 millones de usuarios activos en todo el mundo. Con una base de usuarios tan amplia, cualquier incidente prolongado se traduce en un impacto notable en la experiencia de uso y en la percepción de fiabilidad del servicio.

Además, la caída se produce apenas unos días después de que se pusiera en marcha una actualización de calado, fechada el 1 de marzo, que incorporaba nuevas etiquetas para miembros en grupos y canales y ampliaba los controles de privacidad. Estas novedades se suman al despliegue progresivo de funciones de pago y herramientas basadas en inteligencia artificial, con las que Telegram busca diversificar su modelo de negocio y ofrecer servicios más avanzados.

Algunos especialistas en ciberseguridad y expertos en infraestructura de redes apuntan a que la incidencia podría estar relacionada con ajustes internos en la red de servidores, orientados a soportar el aumento de tráfico y la mayor complejidad técnica derivada de estas nuevas funciones, o incluso un ataque DDoS. Por ahora, no obstante, se trata de hipótesis basadas en la coincidencia temporal y en el patrón de la caída.

Entre las posibles causas que se barajan figuran errores de configuración en la gestión del enrutamiento del tráfico, problemas en alguno de los nodos clave de la red o fallos en la coordinación entre centros de datos repartidos por distintas regiones. Sea cual sea el origen, el resultado ha sido una interrupción masiva y simultánea en varios continentes.

El contexto actual, con una infraestructura sometida a una presión creciente por el constante incremento de usuarios y funciones, hace que cualquier cambio delicado pueda desencadenar un efecto dominó si algo no se ajusta como estaba previsto. Este episodio se interpreta, por tanto, como un recordatorio de los desafíos técnicos a los que se enfrentan las grandes plataformas de mensajería.

Ausencia de explicación oficial y creciente malestar entre los usuarios

Otro de los elementos que más críticas ha generado es la falta de una comunicación clara e inmediata por parte de la empresa. En ocasiones anteriores, la cuenta oficial de Telegram en X (antes Twitter) había reconocido con relativa rapidez las caídas de servicio, ofreciendo al menos la confirmación de que existía un problema y de que se estaba trabajando en su resolución.

En esta ocasión, sin embargo, durante las primeras horas del fallo no se ha difundido ningún comunicado detallando el origen de la avería, la magnitud real del incidente o un plazo orientativo para recuperar la normalidad. Ese silencio inicial ha alimentado la frustración de muchos usuarios, sobre todo de quienes dependen de la aplicación para coordinar tareas laborales o proyectos colectivos.

Ante la ausencia de información oficial, una buena parte de los afectados ha recurrido a otras redes sociales y plataformas para comprobar si el problema era generalizado. X, Facebook, Instagram y otras aplicaciones de mensajería se han llenado de comentarios preguntando si Telegram estaba caído, compartiendo capturas de pantalla con errores y tratando de reconstruir el alcance de la incidencia.

En España y otros países europeos con una fuerte implantación de la plataforma, el malestar ha sido especialmente notable entre periodistas, administradores de canales y profesionales que utilizan Telegram como vía principal de contacto con su audiencia, clientes o colaboradores. Para ellos, una interrupción de este tipo no es solo una molestia, sino un obstáculo directo en la organización de su trabajo diario.

También se ha reavivado el debate sobre la necesidad de que compañías de este tamaño mantengan una política de comunicación más transparente en situaciones de crisis. Sin una explicación clara sobre lo que ha sucedido, resulta complicado para los usuarios valorar la gravedad del fallo, el posible riesgo para sus datos o el tiempo que pueden esperar hasta que el servicio vuelva a funcionar con normalidad.

Dependencia digital, alternativas y lecciones que deja la caída

Más allá del aspecto puramente técnico, la caída global de Telegram vuelve a poner sobre la mesa la dependencia creciente de las grandes plataformas de mensajería. En España, en el resto de Europa y en buena parte de América Latina, muchas personas han comprobado de golpe hasta qué punto su organización cotidiana está ligada al buen funcionamiento de una sola aplicación.

Durante las horas más intensas del fallo, numerosos usuarios contaban que habían tenido que recurrir a otras apps de mensajería o al correo electrónico para mantener conversaciones urgentes. Esta migración forzosa ha sido especialmente visible en entornos profesionales, donde los grupos de Telegram funcionan como canal principal para coordinar tareas, compartir documentos o lanzar avisos de última hora.

En varias comunidades europeas se ha abierto incluso un debate sobre la conveniencia de diversificar los canales de comunicación, de forma que una caída como esta no deje a miles de personas sin acceso inmediato a información relevante. La idea de repartir la actividad entre distintas plataformas, en lugar de concentrarla en una sola, gana peso cada vez que se produce un apagón de este tipo.

Este episodio se suma a otros grandes fallos recientes en servicios digitales y vuelve a evidenciar la fragilidad de un ecosistema apoyado en muy pocos proveedores. Aunque la mayoría de los usuarios asume que ningún servicio online está libre de incidencias, cada caída masiva actúa como recordatorio de que una parte esencial de la comunicación actual descansa sobre infraestructuras que, llegado el caso, pueden fallar.

Mientras la compañía perfila su respuesta y se esclarecen las causas de la avería, la principal preocupación para quienes emplean Telegram a diario, tanto en Europa como en América Latina, sigue siendo recuperar cuanto antes la normalidad: poder enviar mensajes, descargar archivos y seguir sus canales habituales sin sobresaltos, con la vista puesta en que se adopten medidas para evitar que una situación similar se repita a corto plazo.

Lo ocurrido con la caída global de Telegram ha dejado al descubierto, una vez más, cómo una interrupción repentina en una gran plataforma de mensajería puede alterar en cuestión de minutos la rutina de millones de personas en España, Europa y otros puntos del mundo, recordando que la comodidad de estas herramientas va de la mano de una dependencia que muchos usuarios empiezan a replantearse.



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Ajustes y controladores para estabilizar juegos y evitar caídas de FPS

Ajustes y controladores para estabilizar juegos y evitar caídas de FPS

Si llevas un tiempo sufriendo tirones, bajones bruscos de FPS y sensación de juego “pesado” aunque tengas un buen PC, no estás solo. Muchos jugadores se lanzan a jugar nada más instalar el sistema y los títulos sin tocar ni una sola opción, ni en Windows ni en el propio juego, y luego se sorprenden cuando en mitad de un tiroteo o una raid todo se vuelve un pase de diapositivas.

Para conseguir una experiencia estable en juegos exigentes como un shooter de incursiones tipo Highguard necesitas algo más que cumplir los requisitos mínimos. Hace falta ajustar bien el sistema operativo, los controladores y la gráfica, y entender qué opciones son críticas para mantener la estabilidad de los fotogramas y cuáles son puro adorno visual que te roba rendimiento sin darte ventaja real.

Requisitos de hardware y sistema que no puedes ignorar

Antes de volverte loco tocando opciones por todas partes, conviene comprobar que tu PC cumple unos requisitos básicos de hardware y sistema operativo para mover sin problemas juegos modernos con sistemas anti-trampas y efectos avanzados.

En el caso de títulos recientes de tipo shooter competitivo, lo habitual es que se exija como mínimo un sistema de 64 bits con Windows 10, aunque hoy en día Windows 11 suele ofrecer mejor compatibilidad con ciertas funciones de seguridad y con tecnologías modernas que algunos juegos dan por hechas. Si aún sigues en versiones anteriores, puedes encontrarte con errores extraños o con que ciertas características simplemente no funcionan.

A nivel de procesador, lo razonable es contar al menos con algo de la gama de un Intel Core i5-6600K o un AMD Ryzen 5 1600. Estas CPUs marcan una línea base adecuada para manejar tanto la lógica del juego como los procesos en segundo plano sin que el uso de CPU se dispare al 100% cada vez que ocurre algo intenso en pantalla.

La memoria RAM es otro cuello de botella habitual. Aunque muchos juegos todavía listan 8 GB de RAM como mínimo, la realidad es que para jugar con cierta soltura, tener el navegador abierto, Discord y poco más, es mucho más razonable moverse en torno a 12 GB o 16 GB. Con solo 8 GB, el sistema tenderá a tirar de archivo de paginación y eso genera tirones y tiempos de carga bastante molestos.

Donde más se equivocan muchos jugadores es en el almacenamiento. Un juego moderno con cargas intensas y un mundo lleno de recursos necesita casi obligatoriamente un SSD con espacio libre suficiente (por ejemplo, unos 25 GB libres para un título tipo Highguard). Ejecutar un juego de este tipo en un disco duro mecánico provoca aparición tardía de texturas, microcortes y cargas eternas que se sienten como caídas de FPS aunque el contador marque cifras aceptables.

Funciones de seguridad: Secure Boot y TPM 2.0

Muchos juegos con sistemas anti-trampas modernos exigen que el equipo tenga Secure Boot y TPM 2.0 correctamente configurados. Si estas funciones están desactivadas o mal configuradas, puedes encontrarte con bloqueos al iniciar el juego, errores del anti-cheat o comportamientos raros.

Para revisar si tienes Secure Boot operativo, puedes abrir la herramienta de información del sistema. Pulsa Windows + R, escribe msinfo32 y confirma con Enter. En la ventana que se abre, fíjate en el campo Estado de Arranque Seguro. Si ves “Activado” o “En ejecución”, lo tienes controlado; si indica “Desactivado” o “No compatible”, tendrás que pasar por la BIOS/UEFI.

El siguiente paso es comprobar el estado del módulo TPM 2.0. Vuelve a usar Windows + R, introduce tpm.msc y dale a Enter. Se abrirá la consola de administración de TPM, donde verás en la sección principal un mensaje indicando el estado. Lo ideal es que aparezca algo similar a “El TPM está listo para usarse”. Si indica que no se encuentra o está deshabilitado, hay que activarlo.

Para habilitar Secure Boot y TPM, hay que entrar en la configuración de BIOS/UEFI del equipo. Reinicia tu PC y durante el arranque pulsa varias veces la tecla que indique el fabricante (suele ser Supr, F2 o F10). Una vez dentro, busca los menús de Seguridad, Arranque o Advanced, según el modelo de placa.

Dentro de la BIOS deberías localizar opciones con nombres del estilo Secure Boot, TPM Device, fTPM, PTT o similar, y un ajuste de modo de arranque UEFI. Active Secure Boot, pon el firmware en modo UEFI y habilita el módulo TPM o fTPM. Guarda los cambios, sal y deja que Windows arranque. Si todo está bien, el sistema y los anti-cheat deberían detectar sin problema estas funciones.

Ajustes de Windows que afectan directamente a los FPS

Windows, tal y como viene de fábrica, ejecuta un montón de servicios, tareas en segundo plano y funciones “de ayuda” que en un equipo para jugar pueden ser más un estorbo que otra cosa. Unos pocos ajustes bien afinados pueden liberar recursos para que el juego vaya más fino.

Un primer cambio sencillo es modificar el plan de energía. Usa Windows + R, escribe powercfg.cpl y pulsa Enter. En la ventana de opciones de energía, selecciona un plan de Alto rendimiento o Máximo rendimiento, si lo tienes disponible. Esto evita que el procesador y otros componentes se limiten demasiado para ahorrar energía, lo que se traduce en menos bajones de frecuencia en momentos de carga alta.

Otro ajuste clave es desactivar la Game Bar y las funciones de captura en segundo plano. Entra en la Configuración de Windows, ve al apartado Juegos y desactiva la Barra de juegos de Xbox. Esta característica graba y superpone información, pero a cambio consume recursos que tu GPU y CPU podrían dedicar al juego.

En la sección de Capturas dentro del mismo menú de Juegos, deshabilita la opción de grabar en segundo plano mientras juegas. Aunque pueda parecer cómodo poder tirar de clips automáticos, mantener una grabación constante implica uso de CPU, disco y a veces GPU, lo que a menudo se traduce en caídas de FPS o tirones cuando se produce mucha acción.

Por contra, hay una función que sí interesa tener activa: el Modo de juego de Windows. En la configuración, en el mismo apartado de Juegos, entra en “Modo de juego” y asegúrate de que está habilitado. Esta opción intenta priorizar los recursos del sistema para el proceso del juego y reduce la interferencia de tareas en segundo plano durante la sesión.

Configuración gráfica del juego para rendimiento competitivo

Ajustes y controladores que estabilizan juegos y reducen caídas de FPS

La mayoría de los títulos actuales incluyen una barbaridad de ajustes gráficos. La tentación de ponerlo todo a tope es grande, pero en muchos juegos competitivos lo inteligente es escoger calidad visual suficiente para ver bien, pero con máxima fluidez, priorizando estabilidad de FPS por encima de los efectos bonitos.

Un primer ajuste clave es el modo de pantalla. Para obtener el menor input lag y el mejor control sobre la tasa de fotogramas, lo ideal es usar pantalla completa exclusiva, evitando los modos de ventana sin bordes cuando sea posible. Estos últimos pasan por el compositor de Windows y pueden añadir algo de retraso y variabilidad.

En cuanto a la resolución, es recomendable mantener la resolución nativa del monitor para conservar claridad en la imagen, salvo que tu GPU vaya muy justa (por ejemplo en portátiles con iGPU). Bajar la resolución puede dar más FPS, pero sacrifica nitidez y puede complicar localizar enemigos a distancia.

El ajuste de V-Sync (sincronización vertical) suele ser una fuente de input lag. En entornos competitivos, lo habitual es desactivarlo tanto en el juego como en el panel de control de la GPU, y recurrir en su lugar a tecnologías de refresco variable (G-Sync, FreeSync) o a limitadores de FPS bien configurados para reducir el tearing sin añadir demasiada latencia.

Otra opción a considerar es el límite de tasa de fotogramas. Algunos jugadores prefieren dejarlo sin límite para que la GPU saque todo lo que pueda, mientras que otros lo fijan ligeramente por encima de la frecuencia del monitor (por ejemplo, 200 FPS para un panel de 144 Hz) para suavizar picos y evitar que la GPU se caliente y consuma en exceso sin necesidad.

Los ajustes de calidad gráfica específica son los que más impacto tienen en el rendimiento. Suele ser recomendable poner el antialiasing en bajo o medio, la calidad de texturas en medio (alto si tienes VRAM de sobra), y reducir bastante la calidad de sombras, efectos y postprocesado. Estas últimas opciones pueden comerse literalmente decenas de FPS a cambio de detalles que, en plena refriega, apenas te aportan ventaja alguna.

Para comprobar si todos estos cambios van en la buena dirección, activa el contador de FPS integrado del juego, si lo tiene, o usa herramientas externas. Lo ideal es que tus FPS se mantengan siempre por encima de la frecuencia del monitor, con el menor baile posible. Si tu monitor es de 144 Hz, tratar de estar en el rango de 144-200 FPS con cierta estabilidad suele dar una sensación de fluidez muy notable.

Uso avanzado del Administrador de tareas para priorizar el juego

El Administrador de tareas de Windows no es solo para cerrar programas que se cuelgan. Usado con cabeza, permite priorizar el proceso del juego y controlar qué se ejecuta en segundo plano, lo que influye de forma directa en las caídas de FPS y en la estabilidad general.

Con el juego abierto, presiona Ctrl + Shift + Esc para abrir el Administrador de tareas. Ve a la pestaña “Detalles” (en algunas versiones, “Procesos” con más información) y localiza el ejecutable principal del juego, normalmente con un nombre reconocible relacionado con el título.

Haz clic derecho sobre el proceso del juego, elige la opción “Establecer prioridad” y selecciónala como “Alta”. Esto indica a Windows que dé preferencia a ese proceso frente a otros menos importantes. Existe también el nivel “Tiempo real”, pero suele ser demasiado agresivo y puede causar inestabilidades si el sistema se queda sin recursos para tareas críticas.

Aprovechando que estás en el Administrador de tareas, entra en la pestaña “Inicio”. Aquí verás todos los programas que arrancan automáticamente con Windows. Deshabilita todo lo que no sea imprescindible, como navegadores, clientes de actualización, aplicaciones de almacenamiento en la nube o herramientas que no uses mientras juegas. Menos programas al inicio significa menos servicios cargados, menos consumo de RAM y de CPU en segundo plano.

Si tienes un PC nuevo y notas caídas de FPS desde el primer día, revisa también si hay software preinstalado por el fabricante ejecutándose en segundo plano (bloatware, suites de control de energía, “optimizadores” de dudosa utilidad). Muchos de estos programas añaden capas de monitorización y procesos que interfieren con el rendimiento real.

Configuración específica en paneles de control NVIDIA y AMD

Más allá de las opciones dentro del juego, tanto Nvidia como AMD ofrecen paneles de control con ajustes globales y por aplicación que permiten apurar unos milisegundos de latencia e incrementar la estabilidad de los fotogramas.

En el caso de Nvidia, abre el Panel de control de NVIDIA haciendo clic derecho en el escritorio. Entra en el apartado “Controlar la configuración 3D” y, preferiblemente, crea un perfil específico para el juego en lugar de tocar los valores globales. Desde ahí, ajusta opciones como el Modo de administración de energía a “Preferir máximo rendimiento” para evitar que la GPU se limite sola.

También es buena idea poner “Filtrado de texturas – Calidad” en Rendimiento, activar la “Optimización de subprocesos” para aprovechar mejor CPUs con varios núcleos, y dejar la “Sincronización vertical” desactivada si ya la tienes controlada dentro del juego. Si tu tarjeta lo permite, habilitar “Modo de baja latencia” en Ultra puede ayudar a reducir el input lag, y, si transmites, considera NVIDIA Broadcast para mejorar audio y vídeo en tiempo real.

En el ecosistema de AMD, abre el software Radeon desde el icono de la bandeja o el menú Inicio y, dentro de la sección de Gráficos, configura los ajustes globales o crea un perfil concreto para el título en cuestión. Conviene activar Radeon Anti-Lag para disminuir la cola de frames, y habilitar Radeon Boost si quieres que la resolución se ajuste dinámicamente durante movimientos rápidos para ganar FPS.

En AMD, se puede ajustar también el parámetro de “Esperar actualización vertical” a Siempre desactivado para evitar V-Sync global, y cambiar la “Calidad de filtrado de texturas” a modo Rendimiento. La opción Radeon Image Sharpening es interesante para ganar nitidez si juegas a resoluciones reducidas, aunque con un pequeño coste de FPS que conviene valorar.

Optimización de red para evitar lag y “rubber banding”

No todo son gráficos y procesador: en juegos online competitivos es fundamental tener una conexión estable y con baja latencia. A veces lo que interpretamos como caídas de FPS son en realidad problemas de red: enemigos que se teletransportan, impactos que no registran o personajes que se mueven a tirones (rubber banding).

Un primer paso es revisar la configuración del router. Accede escribiendo en el navegador la puerta de enlace de tu red, normalmente algo como 192.168.1.1 o 192.168.0.1. Dentro del panel de administración, busca si tu modelo incluye alguna función de QoS (Calidad de servicio). Si está disponible, configura reglas para priorizar el tráfico de juegos respecto a streaming, descargas u otros usos intensivos.

Más allá del QoS, siempre que puedas utiliza una conexión por cable Ethernet en lugar de Wi‑Fi. El cable reduce la latencia, elimina interferencias y evita los cortes típicos del Wi‑Fi saturado o mal colocado. Un cable de red sencillo bien conectado suele hacer más por tu ping que cualquier “modo gaming” del router.

Antes de ponerte a jugar, merece la pena cerrar cualquier aplicación que esté chupando ancho de banda: plataformas de vídeo en streaming, clientes de torrents, servicios de sincronización en la nube o pestañas de navegador reproduciendo contenido multimedia. Aunque tu conexión sea rápida, si varios dispositivos de casa están consumiendo mucha banda, tu ping puede dispararse y provocar picos de lag.

Limitaciones y opciones para usuarios de Linux

Si eres jugador habitual en Linux, seguramente te habrás topado ya con un problema recurrente: muchos sistemas anti-trampas modernos no funcionan bien fuera de Windows. Algunos títulos exigen entornos muy concretos donde esperan encontrar Secure Boot, TPM activo y determinadas APIs que en Proton o Wine no se replican a la perfección.

En el caso de shooters competitivos con Easy Anti-Cheat u otros sistemas similares, esto significa que no es viable ejecutarlos de forma nativa en Linux a día de hoy. Aunque haya juegos que han ido añadiendo soporte progresivo, en muchos casos el anti-cheat detecta la capa de compatibilidad y bloquea el acceso por seguridad.

Ante este panorama, a los jugadores de Linux les quedan tres caminos realistas: montar un arranque dual con Windows exclusivamente para jugar a estos títulos, usar servicios de juego en la nube que ejecuten una versión de Windows en remoto y te la transmitan por streaming, o sencillamente aparcar esos juegos hasta que, si hay suerte, los desarrolladores decidan ofrecer soporte oficial.

Las máquinas virtuales, por su parte, no son una alternativa seria para estos juegos competitivos. El propio anti‑cheat suele detectar que se está ejecutando sobre una VM y bloquea la partida, además de añadir una capa añadida de latencia y sobrecarga que hace que la experiencia no sea aceptable.

Problemas frecuentes de caídas de FPS y cómo diagnosticar

Aunque apliques todas las recomendaciones anteriores, es posible que sigas encontrando fallos de rendimiento concretos: tirones, stuttering, bajones en momentos muy específicos o incluso cuelgues al iniciar. En estos casos, conviene abordar el problema de forma metódica.

Si percibes tirones constantes pese a tener un contador de FPS alto, es muy probable que haya un problema con los controladores de la GPU o con funciones de grabación en segundo plano. Actualiza siempre a la última versión estable del driver desde la web oficial de Nvidia o AMD, evitando versiones muy antiguas o betas salvo que arreglen un fallo concreto del juego.

En algunos equipos, aunque desactives la Game Bar desde la interfaz de Windows, la funcionalidad subyacente de grabación (Game DVR) sigue dando guerra. En esos casos, hay usuarios que recurren a ajustes más avanzados mediante el registro de Windows para desactivar por completo Game DVR. Es una opción más delicada, pero puede marcar diferencia cuando ya has probado todo lo demás.

Si los bajones de FPS se notan especialmente al usar habilidades con muchos efectos, explosiones o momentos visualmente recargados, todo apunta a que la GPU está al límite. Prueba a reducir todavía más la calidad de efectos, partículas y postprocesado. Complementa esto con un control de temperaturas usando herramientas de monitorización: si tu gráfica se calienta demasiado, puede entrar en throttling térmico y bajar la frecuencia para protegerse.

Cuando lo que notas es principalmente input lag, sensación de que el ratón va “gomoso”, plantéate desactivar V-Sync donde aún quede activo, tanto en el juego como en el panel de la GPU, y asegurarte de que el Modo de juego de Windows está activado. Comprueba también que la tasa de sondeo (polling rate) de tu ratón no esté mal configurada; para la mayoría de equipos, 1000 Hz suele ser el punto dulce entre suavidad y estabilidad.

Si el juego directamente se cierra o se queda congelado al iniciar, revisa de nuevo que Secure Boot y TPM 2.0 estén correctamente habilitados si el título los requiere, y reinstala el módulo de anti‑cheat desde la carpeta del juego. Corrupciones en esos archivos o una configuración de seguridad inadecuada pueden desencadenar cierres inesperados incluso en PCs potentes y bien refrigerados.

Para quienes acaban de montar o comprar un PC nuevo y ven caídas de FPS en absolutamente todos los juegos, conviene no descartar fallos de hardware: tarjeta gráfica defectuosa, fuente de alimentación insuficiente o inestable, RAM con errores o incluso una mala gestión de la resolución y el refresco del monitor. Un repaso a las frecuencias configuradas en el panel de la GPU y en Windows, así como pruebas de estrés y comprobaciones con herramientas de diagnóstico, pueden ayudar a descubrir estos problemas ocultos.

Un enfoque ordenado, cambiando siempre una sola variable cada vez y probando varias partidas, te permitirá averiguar qué ajustes impactan realmente a tu equipo y cuáles son irrelevantes para tu caso. No hay dos configuraciones iguales, así que el objetivo es encontrar el punto ideal donde tu hardware, tu sistema y tus juegos se entienden y trabajan juntos sin frenarse unos a otros.

Con todas estas capas bien configuradas —desde el sistema operativo y los controladores hasta los ajustes gráficos, de red y de seguridad— es mucho más fácil disfrutar de sesiones largas con juegos estables, sin caídas de FPS acusadas y con una sensación de control precisa, aprovechando de verdad el potencial de tu PC en lugar de dejar que una mala configuración convierta cada partida en una lotería.



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Microsoft presenta Copilot Health: así quiere cambiar la forma en que entendemos nuestra salud

Copilot Health de Microsoft en entorno digital de salud

Microsoft ha dado un paso más en su estrategia de inteligencia artificial aplicada a la sanidad con la presentación de Copilot Health, un nuevo espacio dentro de su asistente Copilot pensado para que cualquier persona pueda entender mejor su información médica. Se trata de un entorno separado del chat general, donde se pueden concentrar historiales clínicos, resultados de laboratorio y datos de dispositivos de salud para consultarlos de forma más clara.

Lejos de sustituir a los profesionales sanitarios, la compañía plantea esta herramienta como un acompañante digital que ayuda a preparar consultas, ordenar dudas y traducir a un lenguaje comprensible informes que suelen estar llenos de tecnicismos. De momento, el lanzamiento se centra en Estados Unidos, pero el movimiento apunta a un modelo que podría acabar llegando a Europa una vez se resuelvan los retos regulatorios y de interoperabilidad propios de cada país.

Qué es Copilot Health y qué problema intenta resolver

En esencia, Copilot Health funciona como un panel de control personal de salud dentro del ecosistema Copilot. El usuario puede cargar informes, conectar aplicaciones y servicios sanitarios externos y hacer preguntas sobre su propio historial médico. La idea es combatir el problema habitual de la información dispersa: datos en la app del hospital, resultados de laboratorio en otro portal distinto y métricas de actividad física en el reloj o el móvil.

Según explica Microsoft, este nuevo entorno está diseñado para que la persona pueda reunir en un solo sitio sus documentos clínicos, ver qué medicamentos toma, revisar informes previos y cruzar todo ello con señales procedentes de wearables, como el ritmo cardíaco, el sueño o el nivel de actividad diaria. A partir de ahí, Copilot Health ofrece explicaciones adaptadas al contexto de cada paciente.

La compañía insiste en que el sistema no emite diagnósticos ni prescribe tratamientos. Su función principal es ayudar a entender resultados y preparar mejor las conversaciones con el médico, algo especialmente relevante en sistemas sanitarios con consultas muy cortas o con listas de espera, como ocurre en muchos países europeos.

El concepto que Microsoft utiliza para describir esta apuesta es el de “superinteligencia médica”: una IA capaz de conectar múltiples fuentes de datos sobre la salud de una persona y transformarlas en una narrativa coherente, asequible para alguien que no tenga formación médica.

Interfaz de Microsoft Copilot Health con datos médicos

Conexión con hospitales, historiales clínicos y dispositivos de salud

Una de las claves del proyecto es la interoperabilidad. En su primera fase, Copilot Health permite a los usuarios de Estados Unidos importar historiales médicos desde más de 50.000 hospitales y organizaciones de atención sanitaria gracias a la integración con la plataforma HealthEx. Hablamos de resúmenes de visitas, informes de alta, listados de medicación y resultados de laboratorio.

Además de los datos clínicos tradicionales, el sistema puede enlazarse con más de 50 dispositivos y aplicaciones de salud, incluyendo ecosistemas como Apple Health, Oura y Fitbit, entre otros. Esto abre la puerta a que la IA combine información cotidiana (sueño, pasos, frecuencia cardíaca) con registros médicos formales, algo que podría ser especialmente útil en ámbitos como la salud cardiovascular, la diabetes o los trastornos del sueño.

Para la parte de intercambio de datos con centros médicos, Microsoft menciona acuerdos con intermediarios como HealthEx y CLEAR, que facilitan el acceso a registros electrónicos de salud procedentes de distintos proveedores. De este modo, una persona que haya pasado por varios hospitales o clínicas puede consolidar esa información sin tener que descargar y subir manualmente cada documento.

Esta visión encaja con las discusiones que ya se están produciendo en Europa alrededor del Espacio Europeo de Datos Sanitarios, cuyo objetivo es facilitar el uso seguro y compartido de información clínica a escala comunitaria. Si Copilot Health aterriza en el Viejo Continente, previsiblemente tendrá que apoyarse en esas infraestructuras y cumplir marcos como el RGPD y la regulación específica en materia de datos de salud.

Más allá de la gestión documental, la herramienta también incluye funciones para localizar proveedores de salud —por ejemplo, buscar especialistas según ubicación o aseguradora—, algo que en entornos con sistemas mixtos público-privados, como el español, podría adaptarse a la realidad de los seguros y de la sanidad privada.

Cómo interpreta la IA los datos de salud y en qué fuentes se apoya

Una de las preocupaciones habituales cuando se habla de salud e internet es la calidad de la información. Microsoft subraya que Copilot Health no se limita a rastrear la web de forma genérica, sino que prioriza contenidos procedentes de organizaciones médicas acreditadas en unos 50 países, siguiendo la estructura propuesta por la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos.

El sistema incorpora además tarjetas de información elaboradas por expertos de Harvard Health y se apoya en investigaciones como el Microsoft AI Diagnostic Orchestrator (MAI-DxO), un proyecto de IA orientado a identificar patrones complejos en grandes volúmenes de datos clínicos. Sobre este tipo de bases, Copilot Health es capaz de relacionar, por ejemplo, cambios en el sueño con determinados resultados de laboratorio o con la evolución de ciertas patologías crónicas.

La compañía asegura que la herramienta ha sido afinada con la ayuda de médicos internos y un panel externo de cientos de profesionales de más de 20 países, que revisan los comportamientos del sistema y su forma de responder a preguntas frecuentes. Además, Microsoft sostiene que cualquier nueva función con impacto clínico será sometida a evaluaciones médicas rigurosas antes de ponerse a disposición del público.

En cuanto al uso real, datos internos de Microsoft apuntan a que Copilot ya atendía decenas de millones de consultas diarias relacionadas con la salud antes del lanzamiento de esta experiencia específica. Según la empresa, una parte significativa de las conversaciones incluye síntomas personales, dudas sobre seguros y trámites, o preguntas que se hacen en nombre de familiares, lo que refuerza la idea de que la IA se ha convertido en una especie de primera ventanilla de consulta para muchas personas.

Esta realidad plantea retos y oportunidades para el entorno europeo, donde los sistemas sanitarios públicos tienen gran peso y donde los reguladores miran con lupa cualquier solución que pueda influir en la toma de decisiones médicas. En este contexto, el enfoque de apoyo y no de sustitución del profesional será uno de los aspectos más vigilados.

Experiencia de usuario en Microsoft Copilot Health

Privacidad, seguridad y límites de la herramienta

Microsoft insiste de forma reiterada en la cuestión de la privacidad. Copilot Health funciona en un entorno aislado dentro de Copilot, con controles de acceso específicos y cifrado de los datos de salud. La compañía recalca que la información médica no se utiliza para entrenar los modelos de IA que hay detrás del servicio, una preocupación recurrente entre usuarios y reguladores.

El usuario mantiene la capacidad de eliminar sus datos de salud en cualquier momento mediante la configuración de la propia herramienta, sin necesidad de procesos complejos. No obstante, Microsoft reconoce que la información que se gestiona en este entorno no queda automáticamente bajo la protección de la normativa HIPAA estadounidense, algo que en Europa tendría un equivalente en el debate sobre cómo se encuadran estos servicios dentro del RGPD y de las leyes nacionales de protección de datos sanitarios.

Otro mensaje que la compañía quiere dejar claro es que Copilot Health no es un médico. Aunque pueda ayudar a desglosar unos análisis, sugerir preguntas para la próxima cita o explicar qué significa un determinado término clínico, la IA no ofrece un diagnóstico formal ni un plan de tratamiento. Tampoco receta medicamentos ni sustituye las decisiones de profesionales acreditados.

En la práctica, el asistente puede servir para organizar preocupaciones de salud, preparar una visita al especialista con información más ordenada o comprender mejor cómo encajan unos síntomas nuevos con el historial previo. También puede ser una herramienta útil para personas que se ocupan de la salud de familiares, como hijos que gestionan la atención de padres mayores o cuidadores de pacientes crónicos.

En paralelo, Microsoft mantiene otras líneas de producto orientadas a profesionales, como Dragon Copilot, centrado en la automatización de tareas de documentación clínica y presente ya en mercados como Reino Unido, Francia o Alemania. Mientras Dragon Copilot se dirige a médicos y hospitales, Copilot Health se enfoca en el paciente, con funciones de acompañamiento y comprensión.

Disponibilidad, despliegue inicial y posibles implicaciones para Europa

El despliegue de Copilot Health arranca de forma gradual con usuarios mayores de 18 años en Estados Unidos. La experiencia está inicialmente disponible en inglés y se accede mediante una lista de espera a la que los interesados pueden apuntarse desde el propio entorno de Copilot.

Microsoft ha adelantado que ya trabaja en la expansión a otros idiomas y regiones, aunque sin concretar fechas. En el caso de Europa, cualquier llegada de una herramienta de este tipo pasará por adaptarse a los requisitos regulatorios locales, tanto en lo relativo al tratamiento de datos de salud como al papel de la IA en la toma de decisiones clínicas.

En el caso de España, un eventual despliegue exigiría compatibilidad con las historias clínicas electrónicas de los diferentes servicios regionales de salud y con la sanidad privada, además de un encaje claro con la normativa de la Agencia Española de Protección de Datos. El interés creciente por la salud digital y las aplicaciones de bienestar en el mercado español abre una ventana de oportunidad, pero también obliga a moverse con cautela para no invadir terrenos reservados a la práctica médica.

Para el ecosistema de startups europeas en salud e IA, el lanzamiento de Copilot Health marca un listón exigente en tres frentes: privacidad avanzada, capacidad de integración con múltiples sistemas y enfoque centrado realmente en la persona. A la vez, puede servir como plataforma sobre la que construir soluciones especializadas o locales que aprovechen la infraestructura de Microsoft sin perder el control de la propuesta de valor.

En conjunto, Copilot Health se posiciona como un intento de ordenar el caos de datos de salud que cada vez más personas acumulan en diferentes servicios y dispositivos, ofreciendo una capa de inteligencia que no pretende tomar el lugar del médico, sino ayudar a llegar a la consulta con más contexto y menos dudas sueltas. Si logra demostrar su utilidad sin generar nuevos riesgos en materia de privacidad y fiabilidad, podría convertirse en una pieza relevante en la manera en que, desde Estados Unidos hasta Europa, nos relacionamos con nuestra propia información sanitaria.



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