lunes, 30 de marzo de 2026

Ubuntu 26.04 LTS Beta con Linux 7.0 y GNOME 50: todas las novedades

Ubuntu 26.04 LTS Beta escritorio

La llegada de Ubuntu 26.04 LTS Beta marca el único gran hito previo al lanzamiento de la próxima versión de soporte extendido de la distribución de Canonical. La edición estable está prevista para el 23 de abril, pero desde ya cualquier usuario en España o en el resto de Europa puede descargarse la imagen de prueba y empezar a trastear con todas sus novedades.

Esta edición, apodada Resolute Raccoon, apunta a convertirse en la referencia de Ubuntu para los próximos años, con hasta 5 años de soporte estándar ampliables a 10 mediante Ubuntu Pro. Aunque el foco sigue estando en la estabilidad, la beta deja claro que Canonical ha aprovechado el ciclo de desarrollo para introducir cambios profundos tanto en el núcleo del sistema como en la experiencia de escritorio.

Núcleo renovado: Linux 7.0, firmware modular y nuevas pilas gráficas

Ubuntu 26.04 LTS Beta kernel y GNOME

En las entrañas del sistema, Ubuntu 26.04 LTS Beta se apoya en el kernel Linux 7.0, todavía en fase Release Candidate, algo poco habitual en una LTS pero que evidencia la confianza de Canonical en que la versión final del núcleo llegará a tiempo para la publicación estable. Esta combinación permitirá a usuarios domésticos y empresas en Europa beneficiarse de mejoras de rendimiento, compatibilidad de hardware reciente y nuevas funciones de seguridad.

La parte gráfica se actualiza con la pila Mesa 26 y nuevos controladores, incluyendo los drivers NVIDIA serie 590 y mejoras para GPU AMD y soluciones integradas de Intel. Además, la beta incluye paquetes específicos para cargas de trabajo de IA y cómputo acelerado, como AMD ROCm y NVIDIA CUDA, accesibles desde los repositorios oficiales, algo especialmente relevante para universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas europeas.

Otra novedad importante está en la gestión del firmware. El hasta ahora enorme paquete unificado se divide en 17 paquetes específicos por fabricante, de manera que las actualizaciones descargarán solo lo imprescindible. De rebote, el usuario podrá liberar espacio eliminando controladores de hardware que no utiliza, un detalle que se agradece en equipos con SSD ajustados.

Entre el resto de componentes base también destacan versiones recientes de Python 3.14, GCC 15.2, un servidor de tiempo actualizado a Chrony 4.8 y una colección amplia de paquetes renovados desde Ubuntu 25.10, lo que convierte a esta LTS en una actualización acumulativa muy relevante para quienes vengan desde Ubuntu 24.04 o versiones previas.

GNOME 50 y Wayland: un escritorio moderno por dentro y por fuera

En el escritorio, la gran protagonista es la incorporación de GNOME 50 como entorno por defecto. Después de meses de rumores, la beta confirma que esta versión será la que acompañe a Ubuntu 26.04 LTS, con mejoras que afectan tanto a la experiencia visual como al funcionamiento interno del sistema.

GNOME 50 introduce soporte para tasa de refresco variable (VRR), una opción cada vez más habitual en monitores gaming y portátiles modernos. Esto permitirá aprovechar mejor pantallas de alta frecuencia en equipos de sobremesa y portátiles vendidos en el mercado europeo, reduciendo el tearing y mejorando la fluidez en juegos y aplicaciones exigentes.

También se ha prestado especial atención al escalado de aplicaciones heredadas, algo clave en pantallas HiDPI, y se han incorporado nuevas capacidades de control parental, accesibles al instalar el paquete correspondiente. Para rematar, se estrenan funciones en el área de escritorio remoto, facilitando el acceso a máquinas Ubuntu desde otros sistemas, algo útil en teletrabajo y soporte remoto.

Uno de los grandes cambios estructurales es la apuesta definitiva por Wayland como servidor gráfico. GNOME ha abandonado el soporte directo para sesiones X11/Xorg, y Ubuntu sigue el mismo camino. No obstante, las aplicaciones antiguas que sigan dependiendo de X11 continúan funcionando gracias a XWayland, una capa de compatibilidad que permite ejecutar software legado sin que el usuario tenga que hacer nada especial.

Nuevas aplicaciones por defecto y cambios visuales en Ubuntu 26.04

La beta de Ubuntu 26.04 LTS también renueva el conjunto de herramientas que vienen preinstaladas. El veterano monitor del sistema de GNOME deja paso a Resources, una nueva utilidad de monitorización desarrollada en GTK4 y Rust, integrada dentro de GNOME Circle. Esta herramienta ofrece una visión más clara del consumo de CPU, memoria, red y disco, con una interfaz moderna y más coherente con el resto del entorno.

A Resources se suma Showtime, un reproductor de vídeo renovado que se incluye al elegir la opción de selección extendida en el instalador. Quien prefiera añadirlo más adelante podrá hacerlo fácilmente desde App Center o mediante apt, lo que da cierta flexibilidad a la hora de configurar el sistema según las necesidades de cada usuario.

En el plano estético, el tema Yaru recibe una actualización notable: se introducen nuevos iconos de carpetas más coloridos, un Ubuntu Dock completamente opaco, un fondo de pantalla renovado y una animación de arranque distinta, con un nuevo «boot spinner» que se aprecia durante el inicio del sistema. Son cambios relativamente discretos, pero que contribuyen a una apariencia algo más actual.

Durante el uso diario también se notan retoques en aplicaciones como Nautilus, que ahora ofrece una carga de miniaturas más rápida y autocompletado de rutas sin distinción entre mayúsculas y minúsculas, y en el propio App Center, que mejora el manejo de paquetes DEB dentro de la misma interfaz gráfica que gestiona snaps.

La Configuración de Ubuntu incorpora pequeños ajustes repartidos por varios apartados, con cambios en texto y organización de opciones, y un nuevo panel dedicado a la telemetría y Ubuntu Pro con controles más claros. Desde ahí se pueden revisar fácilmente qué datos se envían, modificar el consentimiento y gestionar la integración con servicios adicionales.

Seguridad, telemetría y cifrado: más controles para el usuario

Más allá de la parte visible, Ubuntu 26.04 LTS Beta refuerza su enfoque en la seguridad y la privacidad. La adopción de Wayland por defecto reduce la superficie de ataque asociada a X11, al tiempo que el gestor de arranque y la pila de firmware se han simplificado para minimizar posibles vulnerabilidades.

En el apartado de configuración, el centro de seguridad cobra más protagonismo, con opciones específicas para gestionar Ubuntu Pro, revisar ajustes de TPM y modificar el PIN del módulo de plataforma segura. Estos cambios van en la dirección que marcan las normativas y buenas prácticas de seguridad que afectan a empresas y administraciones públicas europeas.

El instalador de sistema también incorpora novedades relevantes. Por un lado, amplía las posibilidades de autoinstall e integración con Landscape, lo que facilita la automatización de despliegues masivos en organizaciones. Por otro, mejora las opciones de cifrado de disco, haciendo más accesible el cifrado con backend en hardware (TPM/FDE), una tecnología que poco a poco se está generalizando en el ecosistema Linux.

En lo relativo a la experiencia de terminal, Ubuntu 26.04 introduce una implementación de sudo en Rust y añade algo que muchos llevaban años pidiendo: feedback visual al escribir la contraseña. Ahora, al introducir la clave en sudo, aparecerán asteriscos en lugar de quedarse la línea vacía, de manera que el usuario sabe que está escribiendo sin comprometer la seguridad.

El comando apt también recibe mejoras, con autocompletado en bash más amplio y subcomandos como why y why-not, que ayudan a entender por qué se instala o no un paquete concreto. Son cambios pequeños, pero que facilitan la administración diaria a quienes gestionan varios equipos o servidores en entornos profesionales.

Cambios en almacenamiento, firmware y gestor de arranque

La reorganización de los paquetes de firmware no es el único cambio relacionado con el almacenamiento. En esta beta, los medios extraíbles como USB y discos externos pasan a montarse en /run/media en lugar de /media, con la idea de mejorar el soporte para sistemas de ficheros de solo lectura y alinear el comportamiento con otras distribuciones modernas.

En paralelo, Canonical continúa con un proceso de limpieza de tecnologías antiguas, retirando progresivamente elementos como cgroup v1 y afinando el soporte de hardware para centrarse en configuraciones actuales. El objetivo es lograr un sistema más sencillo de mantener y con menos puntos potenciales de fallo a largo plazo.

Aunque buena parte de las decisiones más agresivas sobre el gestor de arranque GRUB apuntan a versiones futuras de Ubuntu, ya se aprecia la intención de simplificar y reforzar la seguridad en esta pieza clave del arranque. Canonical ha dejado claro que las compilaciones firmadas de GRUB para cumplir con los requisitos de arranque seguro limitarán ciertas funcionalidades avanzadas.

Las discusiones internas señalan que, para mejorar la seguridad del GRUB firmado, se están valorando restricciones en el soporte directo a sistemas de archivos como Btrfs, XFS y ZFS, así como a configuraciones con LVM, md-raid (salvo RAID1) y discos cifrados con LUKS. Aunque estas limitaciones se plantean sobre todo de cara a próximas versiones, la beta de 26.04 sienta parte de las bases para ese cambio de enfoque.

En la práctica, para instalaciones típicas de Ubuntu 26.04 LTS se recomienda utilizar una partición /boot en EXT4 sin cifrar cuando se haga uso de GRUB firmado y arranque seguro. Quienes necesiten configuraciones más exóticas siempre podrán recurrir a GRUB sin firmar, renunciando eso sí a Secure Boot y a algunos requisitos de seguridad cada vez más demandados, sobre todo en entornos corporativos europeos.

Aplicaciones, telemetría y pequeños detalles del día a día

El conjunto de aplicaciones y herramientas del sistema también se ha ido puliendo en esta beta. Nautilus acelera la generación de miniaturas y mejora la interacción con rutas de archivos, mientras que el App Center afina la búsqueda y gestión tanto de paquetes DEB tradicionales como de aplicaciones en formato snap y resultados web, que pueden deshabilitarse si se prefiere una experiencia más clásica.

La sección de Privacidad y Seguridad dentro de la configuración presenta ahora controles gráficos más visibles para decidir qué datos de telemetría se envían a Canonical. El asistente de bienvenida incluye una diapositiva específica sobre estas opciones, de modo que el usuario puede ajustar el nivel de participación en la recogida de datos desde el primer arranque.

Otra novedad es la instalación por defecto de Sysprof, una utilidad de perfilado que ayuda a detectar cuellos de botella y problemas de rendimiento en aplicaciones. Esto será especialmente útil para desarrolladores y administradores que quieran optimizar sus programas o identificar procesos problemáticos sin recurrir a herramientas externas.

Junto a ello, se introducen pequeñas mejoras de calidad de vida, como una gestión más clara de las aplicaciones de inicio, permitiendo seleccionar de forma más directa qué programas se lanzan al iniciar sesión, o la aparición de un informe denominado Ubuntu Insights durante las actualizaciones importantes, pensado para recopilar información agregada que ayude a pulir futuras versiones.

En el plano gráfico se han detectado todavía algunos fallos propios de una beta, como espacios extraños entre iconos en carpetas del lanzador de aplicaciones o cierres inesperados de determinadas apps al activar funciones nuevas. Canonical y la comunidad utilizarán estas semanas antes del lanzamiento final para pulir este tipo de problemas.

Sabores oficiales, descarga de la beta y soporte a largo plazo

Aunque el foco está en el Ubuntu estándar con GNOME, la beta de Ubuntu 26.04 LTS llega acompañada, como es habitual, por toda la familia de sabores oficiales: Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu Budgie, Ubuntu Cinnamon, Ubuntu MATE, Ubuntu Studio, Ubuntu Unity y otros, cada uno con su propio escritorio pero compartiendo la misma base tecnológica.

Entre ellos destaca, por ejemplo, Lubuntu 26.04 con LXQt, Xubuntu 26.04 con Xfce actualizado y Kubuntu 26.04 con KDE Plasma reciente, alternativas interesantes para quienes prefieran seguir usando un entorno basado en X11 o un escritorio distinto a GNOME, algo que puede ser clave en equipos antiguos o con recursos limitados todavía muy presentes en hogares y pymes españolas.

La beta está disponible en el servidor de lanzamientos de Ubuntu tanto para PCs Intel/AMD de 64 bits como para imágenes ARM genéricas y versiones preinstaladas para Raspberry Pi, cuyo rendimiento, según las primeras pruebas, ha mejorado respecto a ediciones anteriores. También se ofrecen imágenes específicas para Ubuntu Desktop, Server, WSL y productos en la nube.

Instalar la beta en un equipo físico permite probar todo el potencial del sistema, pero desde Canonical se insiste en que no está recomendada para entornos de producción. Lo más sensato para la mayoría de usuarios es usarla en una máquina virtual o en un equipo secundario, y reservar la actualización del ordenador principal para la versión estable de abril.

Una vez instalada la beta, el salto a la versión final estable será tan sencillo como mantener el sistema actualizado. Cuando llegue la fecha de lanzamiento, las actualizaciones acumuladas dejarán el equipo al mismo nivel que si se hubiese hecho una instalación limpia desde la ISO definitiva, sin necesidad de reinstalar.

Con todo este conjunto de cambios —desde el kernel Linux 7.0 y GNOME 50 hasta las mejoras de seguridad, el nuevo instalador, las utilidades renovadas y el énfasis en la telemetría transparente—, Ubuntu 26.04 LTS Beta se perfila como una actualización sólida que mira tanto al usuario doméstico como a empresas y administraciones europeas, manteniendo el equilibrio entre estabilidad a largo plazo y adopción de tecnologías recientes, aunque todavía conviene verla como lo que es: una versión de pruebas en la que seguir depurando detalles antes del estreno definitivo.



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domingo, 29 de marzo de 2026

Apple prepara una nueva Siri abierta a apps de IA como ChatGPT y Gemini

Siri y asistentes de inteligencia artificial en iPhone

Apple está ultimando una renovación profunda de Siri para convertirla en una puerta de entrada a distintas aplicaciones de inteligencia artificial, y no solo a ChatGPT como hasta ahora. La compañía quiere que el asistente deje de ser un sistema cerrado y pase a coordinar varios modelos de IA de terceros directamente desde el iPhone, el iPad y el Mac.

Este cambio formará parte de iOS 27 y del conjunto de funciones agrupadas bajo la marca Apple Intelligence, con el objetivo de reforzar al iPhone como plataforma de inteligencia artificial en un momento en el que Apple arrastra cierta desventaja frente a rivales como Google o Microsoft en este terreno.

Una Siri menos cerrada: integración con Gemini, Claude y otros chatbots

Siri conectada a apps de IA como Gemini y Claude

Según adelantan fuentes citadas por Bloomberg y otros medios, Apple está desarrollando herramientas para que las apps de chatbot instaladas desde la App Store puedan trabajar de forma nativa con Siri. Esto incluye a servicios como Google Gemini, Claude de Anthropic y otros modelos de IA que ya están disponibles como aplicaciones independientes.

En la práctica, el usuario podrá lanzar una petición a Siri y elegir a qué asistente de IA quiere enviarla: a ChatGPT, a Gemini, a Claude u otros que vayan recibiendo soporte. Hasta ahora, la integración con ChatGPT exigía invocarlo de forma explícita, mientras que con el nuevo sistema Siri actuará como un “intermediario” que reparte las consultas según la preferencia del usuario o el tipo de tarea.

La idea que se baraja internamente se parece a lo que ya sucede con el navegador predeterminado en iOS: igual que se puede seleccionar Safari, Chrome o Firefox como opción principal, en el futuro podría elegirse qué modelo de IA responde a las preguntas cuando se usa Siri.

Esta apertura no supone que Siri desaparezca como asistente propio; más bien implica que Siri se convertirá en una especie de capa de orquestación que decide cuándo responder con Apple Intelligence y cuándo apoyarse en servicios externos para cuestiones más complejas o especializadas.

Apple Intelligence y el nuevo sistema de extensiones

Interfaz de Apple Intelligence y ajustes de Siri

El cambio se apoyará en un nuevo sistema de “extensiones” que Apple está probando en iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27. Estas extensiones permitirán que los llamados “agentes” de las apps instaladas colaboren con Siri, la futura app independiente de Siri y otras funciones relacionadas con Apple Intelligence.

Desde el panel de ajustes de Apple Intelligence y Siri, el usuario podrá activar o desactivar qué servicios de IA quiere tener operativos, así como establecer un asistente predeterminado para determinadas tareas. La interfaz incluirá además accesos directos a una sección específica de la App Store dedicada a servicios de inteligencia artificial.

Dentro de esta tienda, las aplicaciones de IA compatibles podrán declararse como extensiones para Siri, de forma que el sistema operativo las reconozca y las ofrezca como opciones a la hora de resolver peticiones de voz o texto. Queda por ver si Apple permitirá que cualquier app de IA se integre con el asistente o si impondrá un proceso de aprobación adicional.

De la exclusividad con ChatGPT a un modelo multi‑proveedor

Siri usando varios modelos de inteligencia artificial

Hasta ahora, ChatGPT gozaba de un papel preferente en el ecosistema de Apple tras el acuerdo alcanzado con OpenAI para alimentar algunas de las funciones de Apple Intelligence, integradas inicialmente en iOS 18. Sin embargo, esta integración se diseñó como un acuerdo específico, con condiciones a medida entre ambas compañías.

Las filtraciones apuntan a que dentro de Apple hubo debate sobre si debía apostarse en exclusiva por OpenAI o buscar un acuerdo más amplio con Google y sus modelos Gemini. El entonces responsable de IA de la compañía, John Giannandrea, habría mostrado dudas sobre la capacidad de OpenAI para mantener el liderazgo a largo plazo, inclinándose por una colaboración más estrecha con Google.

Antes de decantarse por ChatGPT para el primer lanzamiento de Apple Intelligence, la empresa probó internamente varios chatbots en paralelo y optó por el modelo de OpenAI como la mejor opción disponible en aquel momento. Con el nuevo sistema de extensiones, esa elección dejará de ser un “todo o nada” y Apple podrá integrar varios proveedores sin necesidad de renegociar acuerdos uno a uno.

La estrategia también se ha desvinculado de forma clara de otro frente en el que Apple trabaja con Google: el uso de modelos Gemini como parte de la tecnología subyacente de Siri. Ese proyecto se refiere a cómo se construye el cerebro interno del asistente, mientras que las extensiones permitirán a los usuarios enviar, de forma explícita, determinadas consultas al servicio Gemini mediante su app, si Google decide habilitarlo.

Impacto económico y contexto regulatorio en Europa

Además de la vertiente tecnológica, en Cupertino ven en esta apertura una oportunidad para reforzar la división de servicios, que ya se ha convertido en una de las grandes fuentes de ingresos recurrentes de la compañía. Al integrar asistentes de terceros dentro de Siri y canalizar las suscripciones a través de la App Store, Apple podría quedarse con una comisión de los planes de pago de estos servicios.

En la actualidad, Apple ya ingresa dinero procedente de las suscripciones premium de ChatGPT cuando los usuarios contratan esos planes usando el sistema de pagos de la compañía. Extender este modelo a Gemini, Claude u otros chatbots supondría ampliar el catálogo de servicios de IA comercializados desde los dispositivos con iOS, iPadOS y macOS.

Este movimiento llega, además, en un momento delicado en la Unión Europea, donde la regulación digital está presionando a Apple para abrir más su ecosistema. Normas como la Ley de Mercados Digitales (DMA) han obligado a la empresa a flexibilizar la App Store y permitir ciertas alternativas en materia de pagos y tiendas de apps.

Ofrecer al usuario la posibilidad de escoger libremente qué modelo de IA quiere usar desde Siri puede interpretarse como un gesto de mayor interoperabilidad, alineado con las exigencias de los reguladores europeos que critican el exceso de control de Apple sobre las experiencias predeterminadas.

En paralelo, la decisión también responde a una realidad tecnológica: Siri ha sido criticada en los últimos años por quedarse atrás respecto a asistentes más avanzados en conversaciones complejas, generación de contenido o razonamiento. Al permitir la entrada de modelos punteros de terceros, Apple reconoce de forma pragmática que no tiene por qué desarrollar internamente todas las capacidades de IA generativa.

Nueva app de Siri, interfaz renovada y más accesos directos

La apertura a asistentes externos forma parte de un paquete más amplio de cambios en torno a Siri y Apple Intelligence. Según las filtraciones, la compañía está preparando una nueva aplicación de Siri con interfaz rediseñada, más orientada al uso mixto de voz y texto.

Entre las novedades que se están probando aparecen botones dedicados como “Pregúntale a Siri” y “Escribe con Siri”, pensados para que el usuario pueda interactuar con el asistente tanto mediante dictado como a través del teclado, de forma similar a lo que ofrecen ya algunos chatbots de IA en la web o en apps específicas.

También se está trabajando en una integración más estrecha entre Siri y la búsqueda Spotlight, de manera que las consultas realizadas desde el cuadro de búsqueda del sistema puedan apoyarse en modelos de IA para ofrecer respuestas más completas, resúmenes o sugerencias contextuales.

Todo este conjunto de cambios se enmarca dentro de un plan más ambicioso para unificar bajo Apple Intelligence distintos servicios dispersos que hasta ahora funcionaban por separado, desde la búsqueda local de archivos hasta la consulta de información en línea o la automatización de tareas cotidianas.

Calendario previsto y expectativas en la WWDC

Apple tiene marcado en rojo el 8 de junio como fecha clave para la presentación oficial de estas novedades, coincidiendo con la próxima Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC). En su web corporativa, la compañía ya adelanta que el evento girará en buena medida en torno a nuevos “avances en IA”.

En este encuentro, los desarrolladores de todo el mundo —incluidos los de España y el resto de Europa— conocerán los detalles técnicos del sistema de extensiones y de la integración de apps de IA con Siri. A partir de ahí, podrán adaptar sus aplicaciones para aprovechar las nuevas posibilidades de Apple Intelligence en los distintos sistemas operativos.

Como ocurre con otras versiones de iOS, la actualización a iOS 27 se espera para el último tramo del año, en torno al lanzamiento de la próxima generación de iPhone. Primero llegará en forma de betas para desarrolladores y usuarios avanzados, y más adelante se distribuirá como actualización gratuita para el resto de dispositivos compatibles.

Desde la propia Apple matizan que, a pesar de los planes actuales, algunas funciones podrían retrasarse o modificarse en función de cómo avance el desarrollo y de las pruebas internas. Aun así, todo apunta a que la nueva Siri —más abierta y apoyada en múltiples modelos de IA— será una de las grandes protagonistas de la próxima temporada de software de la compañía.

Con este giro, Apple intenta ponerse al día en inteligencia artificial al mismo tiempo que refuerza su negocio de servicios y se adapta a un entorno regulatorio más exigente, apostando por una Siri que deja de ser un asistente aislado para convertirse en el centro de control de varios cerebros de IA a elección del usuario.



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Gemini ya permite importar recuerdos y chats de otras apps de IA

Gemini permite importar recuerdos y chats de otras apps de IA

Google ha empezado a habilitar en Gemini una función pensada para quienes quieren cambiar de asistente de inteligencia artificial sin perder todo el contexto acumulado. La aplicación permite ya trasladar tanto recuerdos personales como preferencias e incluso el historial de chats procedentes de otras herramientas de IA, como puede ser ChatGPT u otros servicios compatibles.

La compañía pretende así suavizar el salto entre plataformas, un punto que hasta ahora frenaba a muchos usuarios que se planteaban probar otro asistente. En lugar de arrancar como si fuera una libreta en blanco, Gemini puede recibir información clave sobre intereses, relaciones personales y conversaciones previas, y utilizarla desde la primera interacción para mantener una experiencia más continuista.

Gemini se prepara para recibir recuerdos y preferencias de otros asistentes

Importar recuerdos y chats a Gemini

Con la nueva herramienta, Gemini puede importar recuerdos, gustos, datos biográficos básicos y otra información que el usuario ya había ido compartiendo con aplicaciones de IA de terceros. La idea es que el cambio de asistente no obligue a reconstruir desde cero todos esos detalles que dan forma a una experiencia más personalizada.

Según explica Google, una vez completado el traspaso, el asistente es capaz de reconocer referencias a familiares, amigos, proyectos de largo plazo o experiencias pasadas que hasta ahora estaban registradas solo en otras plataformas. Esto reduce la típica situación de tener que volver a contar quién es quién o en qué está trabajando el usuario cada vez que prueba un nuevo servicio.

La compañía encaja esta novedad en su estrategia de convertir a Gemini en un asistente más personal, en línea con lo que ya venía haciendo al combinar, siempre con permiso del usuario, datos procedentes de Gmail, Fotos, el historial de búsqueda y las propias conversaciones dentro de la app. Ahora, a ese ecosistema se suman también los recuerdos generados fuera de Google.

En el fondo, lo que se busca es rebajar la sensación de ruptura que implica abandonar un asistente que ya conoce bastante bien al usuario. Gemini intenta presentarse como una alternativa en la que se puede seguir a partir de donde se dejó con otra IA, sin esa barrera de tener que «educar» de nuevo al sistema.

Cómo funciona la importación de memoria en la app de Gemini

Proceso de importación de memoria en Gemini

El proceso para trasladar recuerdos desde otras aplicaciones de IA se inicia en la propia app de Google. El usuario debe acceder al menú de Configuración y buscar la nueva sección llamada Importación, donde se concentran las opciones relacionadas con esta función.

Dentro de ese apartado, Gemini propone utilizar un sistema basado en un prompt sugerido por la propia aplicación. El mecanismo es sencillo: la app genera un texto que el usuario tiene que copiar y pegar en el asistente de IA que venía utilizando hasta ahora, siempre que esa herramienta permita responder a ese mensaje y elaborar un resumen.

La respuesta que devuelve la otra IA se convierte en un resumen estructurado de recuerdos, preferencias y datos relevantes que ha ido acumulando con el paso del tiempo. Ahí puede aparecer desde información sobre aficiones y temas habituales hasta detalles prácticos que el asistente anterior ya tenía interiorizados.

El siguiente paso consiste en copiar ese resumen generado por la otra plataforma y pegarlo directamente en Gemini. A partir de ahí, la app de Google analiza el contenido, identifica los puntos clave y los almacena dentro de su contexto de memoria para utilizarlos en futuras conversaciones.

Google subraya que estos datos se integran en la función de memoria del asistente y se gestionan bajo los mismos controles de privacidad disponibles en la plataforma. El usuario puede revisar qué información se guarda, decidir qué conservar y ajustar en cualquier momento la configuración vinculada a esta función.

Importación del historial completo de chats mediante archivos ZIP

Más allá de los recuerdos y las preferencias, la actualización de Gemini incorpora también la opción de traer el historial completo de conversaciones que el usuario haya mantenido en otros asistentes de IA. Esta característica apunta a quienes no solo quieren trasladar contexto general, sino también conservar hilos concretos en los que se ha trabajado durante semanas o meses.

En este caso el procedimiento es distinto al de la memoria basada en prompts. El usuario debe subir a Gemini un archivo ZIP que contenga el historial de chat exportado desde la plataforma anterior. Muchas herramientas permiten ya descargar las conversaciones en este formato, lo que facilita empaquetar todo el material.

Una vez subido el archivo, Gemini puede acceder a esas conversaciones previas y permitir búsquedas dentro de ellas. De este modo, resulta posible localizar temas tratados hace tiempo y retomarlos en la interfaz de Google, evitando tener que reconstruir manualmente lo que ya se trabajó en otros servicios.

Esta lectura del historial no se limita a conservar una copia; el asistente puede aprovechar esos datos para comprender mejor el contexto de ciertas consultas y dar continuidad a proyectos antiguos, ya se trate de textos en proceso, planificaciones personales o cadenas de preguntas técnicas.

Con esta apertura al historial importado, Google coloca a Gemini como un repositorio unificado de interacciones con distintas IA. En lugar de que cada servicio mantenga su propio archivo aislado, el usuario puede consolidar buena parte de sus conversaciones en un único lugar, siempre que tome la decisión explícita de hacerlo.

Memoria de Gemini, Inteligencia Personal y despliegue progresivo

La nueva herramienta de importación se integra directamente con la función que hasta ahora aparecía en la app como «Chats anteriores», que pasará a denominarse simplemente Memoria. Con este cambio de nombre, Google quiere reflejar mejor el papel que desempeña esta sección dentro del asistente.

La denominada Inteligencia Personal de Gemini ya utilizaba, cuando el usuario lo autoriza, datos procedentes de Gmail, Google Fotos, el historial de búsqueda y las propias conversaciones internas para adaptar contenido y respuestas. A partir de ahora, ese conjunto de fuentes se amplía gracias a los recuerdos y chats importados desde otras aplicaciones.

Al sumar información de terceros, la Memoria de Gemini puede incorporar detalles concretos de diálogos que se habían producido fuera del ecosistema de Google. Esto permite al asistente ofrecer una perspectiva más completa de la relación que el usuario mantiene con la IA, independientemente del punto de partida.

La compañía insiste en que el enfoque sigue siendo opcional y controlable. Es el usuario quien decide qué datos quiere trasladar, desde qué servicios y en qué momento, así como si prefiere mantener parte de su historial en otras plataformas sin integrarlo en Gemini.

En cuanto al calendario, Google indica que la función de importación comienza a desplegarse en cuentas personales de forma gradual. El objetivo es ir afinando la experiencia y los controles desde la página de ajustes, donde también se agrupan las opciones de privacidad y gestión de memoria.

Menos fricción para cambiar de asistente de IA

Con todas estas novedades, Google trata de atacar uno de los principales frenos a la hora de cambiar de asistente: la percepción de que cualquier salto implica renunciar al contexto acumulado y dedicar tiempo a volver a explicar quién es el usuario y qué espera de la herramienta.

La posibilidad de trasladar tanto recuerdos como historiales de chat hace que el proceso se parezca más a cambiar de móvil conservando una copia de seguridad que a estrenar un dispositivo desde cero. En la práctica, la compañía busca reducir la dependencia de un solo proveedor, facilitando que quien lo desee pueda llevarse su información a Gemini.

Este movimiento se enmarca en la competencia creciente entre plataformas de IA, donde la capacidad de recordar, personalizar y adaptarse a cada persona se ha convertido en uno de los elementos clave. Gemini intenta posicionarse como una opción para quienes valoran la continuidad y una memoria sólida a lo largo del tiempo, manteniendo al mismo tiempo controles visibles sobre los datos que se utilizan.

La actualización ya está empezando a reflejarse en la página de ajustes del asistente, desde donde se puede gestionar la importación de memoria e historiales y revisar las opciones de privacidad asociadas. Aunque el despliegue no es inmediato para todos, la idea de Google es que termine llegando a la mayoría de cuentas personales.

Con este enfoque, Gemini va tomando forma como un asistente que no solo responde a consultas puntuales, sino que se apoya en lo que el usuario decide que recuerde para construir una relación más prolongada, incluso cuando parte de esa historia se haya generado en otras plataformas de inteligencia artificial.



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La PS5 vuelve a encarecerse en Europa: así quedan los nuevos precios

PS5 subirá de precio en Europa

La PlayStation 5 volverá a ser más cara en Europa. Sony ha confirmado un nuevo aumento de precios para toda la familia de PS5, una decisión que llega en plena madurez de la generación y en un momento en el que muchos jugadores estaban pensando en dar el salto a la consola, especialmente con el lanzamiento de Grand Theft Auto VI en el horizonte.

Se trata de otra subida al alza en un producto que, tradicionalmente, tendía a abaratarse con los años. Desde su estreno, el precio de PS5 en Europa no ha hecho más que subir, desmarcándose de la dinámica habitual de las consolas y dejando a los usuarios europeos ante un escenario en el que montar un equipo de nueva generación resulta cada vez más costoso.

Cuándo sube de precio PS5 en Europa y cuánto costará

Nuevos precios PS5 en Europa

Sony ha fijado una fecha concreta para el cambio de tarifas: los nuevos precios entrarán en vigor el 2 de abril de 2026. A partir de ese día, tanto las tiendas físicas como la web oficial de PlayStation aplicarán las nuevas cantidades recomendadas para las consolas y para el dispositivo de juego remoto.

En el caso de la Unión Europea y, por extensión, de España, la subida será de 100 euros en todos los modelos de PS5, mientras que PlayStation Portal se encarecerá algo menos, unos 30 euros. La foto fija para el mercado español y europeo quedará así:

  • PS5 Edición Digital: 599,99 euros.
  • PS5 Edición Estándar (con lector de discos): 649,99 euros.
  • PS5 Pro: 899,99 euros.
  • PlayStation Portal: 249,99 euros.

Con esta actualización de tarifas, la consola de Sony alcanza su precio más alto desde su lanzamiento. En el caso de la versión digital, el incremento total acumulado desde 2020 ronda ya los 200 euros, mientras que la edición con lector ha subido unos 150 euros respecto a su PVP original en Europa.

Una generación atípica: de la escasez de chips al encarecimiento de la RAM

Crisis de memoria RAM y precio de PS5

La generación de PS5 está resultando de todo menos normal. La consola arrancó su vida comercial marcada por la escasez de semiconductores, con problemas de stock prolongados durante años, y ahora se ve arrastrada por una nueva tormenta en la cadena de suministro: la crisis global de memoria RAM y de almacenamiento.

Según explica Sony, detrás de la decisión de subir precios está el impacto de las “presiones continuas en el panorama económico mundial”. En la práctica, eso se traduce en un encarecimiento notable de componentes clave, especialmente de las memorias empleadas en consolas y otros dispositivos electrónicos, así como en costes logísticos y arancelarios más altos en distintos mercados.

Buena parte del problema viene del aumento explosivo de la demanda de memoria DRAM por parte de la industria de la inteligencia artificial. Grandes tecnológicas están absorbiendo una porción enorme de la producción mundial para alimentar centros de datos y sistemas de entrenamiento de modelos, lo que deja menos margen para productos de consumo como consolas, ordenadores o móviles.

Este cuello de botella se ve agravado porque muy pocos fabricantes dominan la producción de memoria (Samsung, SK Hynix, Micron, entre otros). Cuando las grandes empresas priorizan encargos para IA y data centers, el resto de sectores, videojuegos incluidos, acaban pagando un sobrecoste que, tarde o temprano, se traslada al PVP final.

La situación es lo suficientemente tensa como para que incluso compañías ajenas al negocio clásico del hardware estén explorando entrar en la fabricación de memoria, y proyectos como las nuevas tecnologías de DRAM apilada todavía tardarán años en llegar al mercado. Mientras tanto, el efecto inmediato es una subida de precios en múltiples dispositivos, desde SSD hasta consolas como PS5.

Subida global: Europa, Estados Unidos, Reino Unido y Japón

Subida global de precio PS5

Aunque la subida en Europa es una de las que más llama la atención, la revisión de precios es global. Sony ha confirmado que el ajuste también se aplicará en Estados Unidos, Reino Unido y Japón, con cifras adaptadas a cada divisa, pero siguiendo el mismo patrón: aumentos considerables para las consolas y un incremento algo menor para PlayStation Portal.

En Estados Unidos, la PS5 estándar pasará a costar 649,99 dólares, la Edición Digital se situará en 599,99 dólares y la PS5 Pro se irá hasta los 899,99 dólares, lo que en el caso del modelo Pro supone una subida de 150 dólares respecto a su precio anterior. PlayStation Portal subirá desde los 199,99 a los 249,99 dólares.

En el Reino Unido, la PS5 con lector alcanzará las 569,99 libras, la versión digital los 519,99 libras y la PS5 Pro las 789,99 libras. El dispositivo de juego remoto se colocará en 219,99 libras. Son cifras que, si se convierten a euros, sitúan a la consola en la parte alta de la horquilla de precios dentro del mercado europeo.

El caso de Japón tampoco se libra: la PS5 estándar subirá a 97.980 yenes, la edición digital a 89.980 yenes y la PS5 Pro llegará a 137.980 yenes. PlayStation Portal, por su parte, costará 39.980 yenes. La filosofía es la misma que en la UE: incremento fuerte en las consolas y ajuste adicional en el dispositivo remoto.

Con este movimiento, Sony rompe con la dinámica histórica de un abaratamiento progresivo de las consolas a medida que avanza la generación. En esta ocasión, y tras varios reajustes, los precios actuales se acercan e incluso superan en algunos casos los valores de lanzamiento, algo poco habitual en la industria del videojuego.

Cómo afecta la subida a los jugadores europeos y al futuro de PlayStation

Impacto subida de precio PS5 en Europa

Para los usuarios europeos, y en particular los españoles, la noticia supone un nuevo obstáculo a la hora de renovar consola o entrar por primera vez en la actual generación. El modelo estándar de PS5 roza ya los 650 euros, mientras que la PS5 Pro se queda a un céntimo de los 900 euros, una cifra que hasta hace no tanto parecía reservada a PC de gama media-alta y no a consolas domésticas.

El momento tampoco ayuda. Muchos jugadores tenían la vista puesta en la salida de GTA VI como excusa perfecta para hacerse con una PS5, aprovechando ofertas puntuales o packs. Con el cambio de tarifas, cualquiera que no se haya adelantado a la subida se va a encontrar con un coste de entrada notablemente superior justo cuando algunos de los juegos más esperados aterrizan en el mercado.

Más allá del golpe inmediato al bolsillo, la revisión de precios alimenta las dudas sobre la próxima generación de PlayStation. Si una máquina basada en tecnología con más de seis años a sus espaldas se sitúa cerca de los 900 euros en su versión más potente, resulta difícil imaginar que una hipotética PS6 vaya a salir barata.

Algunos analistas ya plantean si la futura PS6 podría superar la barrera psicológica de los 1.000 euros en su lanzamiento, especialmente si se mantiene la tendencia al alza en componentes como la memoria o las GPU. Y, en paralelo, muchos se preguntan si una eventual PS6 Pro no acabará moviéndose cómodamente en los cuatro dígitos.

Desde el punto de vista estratégico, Sony llega a este escenario en un contexto en el que la competencia es fuerte. Nintendo sigue dominando en mercados clave como Japón, el PC vive un momento de crecimiento continuo y otras compañías han subido también tarifas de consolas, servicios y accesorios. En este entorno, convencer al usuario europeo de que pague casi 900 euros por una consola de salón no va a ser precisamente sencillo.

Por si fuera poco, las tensiones en la cadena de suministro y la falta de memoria RAM asequible podrían retrasar la llegada de la próxima generación de PlayStation. Distintas informaciones del sector apuntan a que la sucesora de PS5 no llegaría, como mínimo, hasta 2028 o 2029, lo que alargaría aún más el ciclo actual y obligaría a Sony a “exprimir” la PS5 y su versión Pro durante varios años adicionales.

En conjunto, el movimiento de Sony dibuja un panorama complejo para el mercado europeo de consolas: precios récord en PS5, una crisis de componentes que no se resolverá a corto plazo y una próxima generación que, salvo giro inesperado, podría marcar un nuevo techo de coste para el hardware doméstico de videojuegos.



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Por qué Xbox ha decidido cancelar la campaña «This is an Xbox»

cancelacion de la campaña This is an Xbox

La cancelación de la campaña “This is an Xbox” se ha convertido en uno de los movimientos de marketing más comentados en torno a la marca de videojuegos de Microsoft. Tras meses de debate entre jugadores, analistas y hasta dentro de la propia compañía, Xbox ha decidido dar carpetazo a una estrategia que pretendía ampliar el significado de lo que es una consola… pero que terminó generando bastante confusión.

Fuentes internas y portavoces oficiales coinciden en que la decisión llega en un momento clave para la identidad de Xbox, justo cuando la división de gaming atraviesa una etapa de cambios profundos en su liderazgo y en su forma de presentarse al mundo. La nueva responsable quiere recuperar el foco en la consola sin renunciar a los servicios en la nube, pero con un mensaje mucho más claro para los usuarios de España, Europa y el resto de mercados.

Qué quería conseguir la campaña “This is an Xbox”

La iniciativa nació con una idea ambiciosa: convertir el ecosistema Xbox en algo que va más allá de la consola. El lema “Esto es una Xbox” se aplicaba a prácticamente cualquier dispositivo capaz de ejecutar Game Pass o Xbox Cloud Gaming: móviles, tabletas, televisores inteligentes, ordenadores portátiles, PCs de sobremesa, dispositivos portátiles tipo consola e incluso coches conectados.

El objetivo oficial era universalizar la marca, de forma que el jugador pudiera disfrutar de los juegos de Microsoft allá donde estuviera, sin necesidad de tener una Xbox Series X o Series S en el salón. Sobre el papel sonaba bien: más flexibilidad, más accesos, más suscripciones a Game Pass y mayor protagonismo para el juego en la nube en mercados europeos donde la adopción del streaming y las Smart TV va al alza.

Sin embargo, este planteamiento terminó chocando contra algo muy básico: para muchos usuarios, Xbox sigue siendo, ante todo, una consola. La narrativa de que “todo es una Xbox” diluía el valor del hardware dedicado y daba la sensación de que el corazón de la experiencia pasaba a estar en cualquier otro sitio menos en la propia máquina que se vende en tiendas.

Esa percepción fue especialmente delicada en un contexto en el que las ventas de Xbox Series X|S ya venían flojeando respecto a sus competidoras. Mientras Sony y Nintendo reforzaban la identidad de sus consolas, Microsoft parecía mandar el mensaje opuesto: no hace falta comprar una Xbox para vivir la experiencia Xbox completa.

Por qué la campaña generó tanta polémica

polémica por cancelacion de la campaña This is an Xbox

La campaña “This is an Xbox” se mantuvo en activo durante más de 400 días, tiempo en el que Microsoft puso el acento en promocionar Xbox Cloud Gaming, las apps en Smart TV y la posibilidad de jugar en móviles o PC con Game Pass. En paralelo, la comunicación alrededor de las consolas Xbox Series X y Series S quedó en un segundo plano para buena parte del público.

Muchos jugadores veteranos interpretaron este giro como una invitación directa a no comprar más consolas. Si casi cualquier dispositivo podía ser “una Xbox”, ¿por qué invertir en hardware dedicado? La sensación generalizada entre parte de la comunidad era que la propia empresa estaba rebajando el valor de su producto principal, algo que en foros y redes europeas se tradujo en críticas constantes.

El malestar no se quedó solo fuera de la compañía. Distintos informes apuntan a que dentro de Microsoft también hubo resistencia a la campaña. Empleados de la división gaming habrían manifestado su incomodidad con un mensaje que, según ellos, desdibujaba lo que representaba trabajar en Xbox como marca de consolas y servicios.

Además, la estrategia se solapó con otros movimientos polémicos, como la apertura cada vez mayor a publicar juegos de Xbox en plataformas de la competencia. Para parte de la comunidad, especialmente en Europa donde la rivalidad de consolas está muy interiorizada, la suma de multiplataforma y “todo es una Xbox” sonaba a abandono del negocio tradicional de hardware.

En lugar de atraer a un nuevo público ajeno al sector, la campaña terminó siendo consumida sobre todo por los fans de siempre, que ya conocían la marca y sus servicios. El resultado fue el contrario al buscado: lejos de cambiar hábitos de consumo, reforzó las dudas sobre el futuro de la consola y dañó la reputación del hardware de Xbox Series X|S en plena generación.

El relevo en la cúpula y la llegada de Asha Sharma

El punto de inflexión llegó con el relevo en la dirección de Xbox. La nueva responsable, Asha Sharma, aterrizó en la división tras una etapa ligada a proyectos de inteligencia artificial dentro de Microsoft. Su perfil, menos marcado por la “cultura clásica” del videojuego, le ha permitido mirar la situación con cierta distancia.

Según ha confirmado la compañía, una de las primeras decisiones de Sharma fue retirar completamente la campaña. En apenas 48 horas desde su llegada, los contenidos oficiales relacionados con “This is an Xbox” fueron eliminados de webs corporativas como Xbox Wire y de diversos canales sociales. Desaparecieron eslóganes, páginas específicas y buena parte del material promocional asociado.

Un portavoz de Microsoft, en declaraciones recogidas por medios especializados como Windows Central y otros portales del sector, explicó que Sharma tomó la decisión porque la campaña “no se sentía como Xbox”. La frase resume bien el sentir interno: el mensaje había terminado por alejarse de la esencia que muchos empleados y responsables identifican con la marca.

La nueva directiva está liderando “en primera persona un reinicio de cómo nos presentamos como marca”, tal y como trasladó la compañía. Esa implicación directa se ha dejado notar también en su relación con la comunidad: ha pedido opiniones en redes sociales, ha reconocido públicamente que sigue aprendiendo del sector y ha lanzado varias actualizaciones de calidad de vida para la consola en poco tiempo.

Para buena parte del ecosistema de jugadores de Xbox, incluidos usuarios europeos acostumbrados a un trato algo más distante por parte de las grandes tecnológicas, este enfoque más directo y autocrítico ha sido recibido con cierto alivio. La sensación es que, por fin, alguien en la cúpula está dispuesto a corregir el rumbo.

Un reinicio de marca: la consola vuelve al centro

La retirada de “This is an Xbox” no es solo un gesto de cara a la galería. Se encuadra en un reinicio estratégico más profundo, que busca devolver a la consola un papel protagonista dentro de la narrativa de la marca, sin renunciar al peso que ya tienen Game Pass y la nube.

En las reuniones internas celebradas en la sede de Redmond, y según recogen fuentes cercanas, Sharma ha insistido en que su meta es que Xbox sea de nuevo “la consola de referencia”, el estándar frente al que se comparan otras propuestas. Eso no significa ignorar el PC ni otras plataformas, pero sí clarificar que la experiencia completa y más cuidada sigue estando en el hardware de la casa.

Este giro de enfoque es especialmente relevante para Europa, donde la batalla de consolas tiene un peso comercial y simbólico enorme. En mercados como España, Francia, Alemania o Reino Unido, la elección entre una plataforma u otra sigue marcando comunidades, ligas de esports, acuerdos con distribuidores y campañas de marketing locales.

El mensaje que se quiere transmitir ahora va en dirección contraria a la anterior campaña: Xbox es, primero, una consola con identidad propia, y a partir de ahí un ecosistema que se extiende a otros dispositivos. El orden de factores importa, y mucho, cuando se trata de posicionar una marca frente a competidores históricos.

Pese a este reequilibrio, Microsoft no renuncia a la flexibilidad que le han dado estos años de expansión de servicios. Xbox Cloud Gaming, Play Anywhere y el acceso a la biblioteca de Game Pass en PC seguirán siendo pilares de la estrategia, pero bajo un relato que intenta dejar claro que no sustituyen a la consola, sino que la complementan.

Game Pass, Project Helix y el futuro del ecosistema Xbox

En paralelo a la cancelación de la campaña, la compañía trabaja en varios frentes que marcarán el futuro de Xbox como plataforma. El más comentado es Project Helix, nombre en clave de la próxima generación de hardware de Microsoft, que aspira a reducir aún más la distancia entre consola y PC.

La idea detrás de Helix pasa por unificar el desarrollo y la experiencia de uso en ambos entornos, simplificando la vida a los estudios y ofreciendo a los jugadores transiciones más suaves entre dispositivos. En Europa, donde el PC tiene mucha presencia y la adopción de monitores de alta tasa de refresco y resoluciones elevadas es cada vez mayor, este enfoque puede ser especialmente atractivo.

Al mismo tiempo, Sharma tiene sobre la mesa uno de los asuntos más sensibles: la gestión de Xbox Game Pass. El servicio se ha convertido en una pieza central del modelo de juegos como servicios de Microsoft en el gaming, y cualquier cambio en precios, catálogo o condiciones se sigue con lupa por una comunidad muy acostumbrada a evaluar cada detalle.

La cancelación de “This is an Xbox” también se interpreta como una forma de proteger las futuras consolas frente al riesgo de canibalización por parte de la nube u otros dispositivos. Si el mensaje oficial insiste en que la experiencia más completa y optimizada está en el nuevo hardware, el impacto negativo sobre las ventas podría mitigarse, algo clave de cara al lanzamiento de la próxima generación.

En este contexto, eventos como el Xbox Showcase o presentaciones específicas para el mercado europeo serán momentos decisivos para ver cómo se materializa este reinicio de marca: qué peso se da a la consola, cómo se habla de los servicios y de qué manera se integra todo bajo una identidad coherente.

Todo este movimiento alrededor de la cancelación de la campaña “This is an Xbox” refleja un cambio de ciclo en la forma en que Microsoft quiere que se perciba Xbox: menos eslóganes confusos y más foco en lo que la ha hecho reconocible durante años, una consola claramente identificable, acompañada por servicios que suman en lugar de restar, y una estrategia que intenta recuperar la confianza de los jugadores en España, Europa y el resto del mundo tras una etapa de mensajes cruzados.



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