
Hay teclados mecánicos que se justifican por sus especificaciones, otros por su sonido y otros simplemente por lo que transmiten cuando los colocas sobre la mesa. El KiiBOOM Phantom81 V4 pertenece bastante a este último grupo. Es un teclado que entra por los ojos, pero que también gana mucho cuando empiezas a usarlo durante días.
La pregunta que tenía antes de probarlo era bastante clara: ¿tiene sentido pagar cerca de 200 dólares por un teclado compacto como este? Porque hoy en día hay muchos teclados mecánicos con buen sonido, RGB y una experiencia de escritura más que correcta por bastante menos dinero.
Después de usarlo durante varias semanas para trabajar, escribir y jugar, creo que la respuesta no es un simple sí o no. Si lo que buscas es únicamente un teclado mecánico cómodo para escribir, probablemente puedas encontrar opciones más económicas. Pero si además quieres un producto con una construcción muy sólida, un diseño diferente, buenos acabados y esa sensación de periférico premium pensado para durar años, entonces el Phantom81 V4 empieza a tener mucho más sentido.
Y eso es precisamente lo que más me ha llamado la atención: hay detalles que no siempre valoramos al comprar un teclado, como el peso, la rigidez, la estabilidad, la rueda de volumen o la forma en la que la iluminación acompaña al diseño. Sin embargo, cuando pasas muchas horas delante del ordenador, todos esos detalles terminan sumando.
Un teclado compacto que se siente mucho más premium de lo habitual

La unidad que he probado es la versión Black, con acabado negro y detalles dorados. Personalmente, me parece una de las combinaciones más bonitas que he visto últimamente en un teclado mecánico. Tiene un punto gaming por la iluminación RGB, pero no cae en una estética exagerada ni agresiva.
De hecho, me parece un teclado precioso incluso apagado. Esto es importante porque hay modelos que dependen demasiado del RGB para llamar la atención. En este caso, el propio diseño ya tiene suficiente presencia. Los tonos negros y dorados, la base translúcida y el acabado general hacen que encaje muy bien en un escritorio cuidado, especialmente si buscas un setup elegante y no solo llamativo.
También se nota en el peso. El Phantom81 V4 ronda los 1,5 kg, una cifra muy alta para un teclado compacto. En mi caso lo he usado sobre una alfombrilla grande de cuero y, al intentar moverlo, antes se desplaza la alfombrilla que el propio teclado. Esa sensación de bloque pesado y firme es una de las cosas que más ayudan a que parezca un producto de gama alta.
El chasis de acrílico tampoco flexa prácticamente nada. No cruje, no se retuerce y no transmite fragilidad, a pesar de tener un diseño bastante trabajado. Es un teclado suave al escribir, pero no delicado. Esa mezcla entre estética cuidada y construcción contundente es, para mí, uno de sus valores más claros.
Eso sí, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda: no es un teclado pensado para transportar. Es compacto, pero no ligero. No lo recomendaría para alguien que quiera llevarlo todos los días en la mochila, moverse entre casa y oficina o viajar con él de forma habitual. Este es un teclado para dejar fijo en el escritorio y disfrutarlo ahí.
La iluminación es potente, pero el diseño no depende solo del RGB

El RGB del KiiBOOM Phantom81 V4 es bastante espectacular. Tiene iluminación south-facing por tecla, keycaps semitransparentes de PC en perfil Cherry y una base translúcida que permite que la luz también se aprecie por la zona inferior del teclado.
Con el brillo alto, ilumina bastante la mesa. No estamos ante una iluminación tímida ni meramente decorativa. Se nota que la iluminación está integrada en el diseño del teclado, no simplemente añadida para que haya luz entre las teclas.
Durante las primeras semanas lo he usado mucho con diferentes efectos para probarlo bien, pero al final la configuración que más me ha convencido ha sido una iluminación fija en tonos dorados o amarillos. Acompaña muy bien los detalles del propio teclado y mantiene esa estética más elegante de la versión Black.
Aun así, también lo he usado apagado, y creo que ahí está una de sus mejores virtudes: no necesita el RGB para parecer especial. El diseño base ya es suficientemente atractivo. La iluminación suma, pero no sostiene por sí sola la personalidad del teclado.
Formato 75%: cómodo, compacto y fácil de entender

El Phantom81 V4 utiliza un formato 75% con 81 teclas. En la práctica, esto significa que conserva la fila de funciones, los cursores y algunas teclas de navegación, pero elimina el teclado numérico para reducir tamaño.
Para mí, es uno de los formatos compactos más equilibrados. No ocupa tanto como un teclado completo, pero tampoco llega a ser tan pequeño como para obligarte a depender constantemente de combinaciones secundarias. Viniendo de teclados 100% tradicionales, la adaptación ha sido bastante sencilla.
Aun así, hay renuncias que conviene tener claras. No tiene teclado numérico, no tiene Control derecho y utiliza distribución ANSI, así que tampoco encontramos tecla Ñ física. Puedes escribir en español configurando el idioma del sistema, pero las leyendas y algunos símbolos no coinciden como en un teclado ISO español.
La mayor dificultad personal que he tenido ha sido la tecla Suprimir. Está situada en la esquina superior derecha, justo al lado de la ruleta de volumen, y durante los primeros días se me hizo algo extraña esa posición. No creo que sea un problema universal, pero sí un buen ejemplo de lo que ocurre al pasar de un teclado completo a uno compacto: cada usuario encontrará una tecla, una combinación o una zona que no encaje del todo con su memoria muscular.
También echo en falta unas patas traseras regulables. La altura fija me ha resultado cómoda, incluso usando el teclado muchas horas, pero en un modelo de este nivel habría agradecido tener al menos una segunda inclinación. No todas las manos, muñecas y escritorios son iguales, y ese pequeño margen de ajuste siempre ayuda.
Escribiendo es donde más se nota que no es un teclado cualquiera

La experiencia de escritura es, probablemente, lo que más me ha gustado del KiiBOOM Phantom81 V4. La pulsación es muy suave, ligera y estable. Es de esos teclados que te permiten tener una cadencia muy alta y escribir durante bastante tiempo sin que las teclas se sientan blandas o imprecisas.
La configuración actual monta switches lineales KiiBOOM Crystal Switch, y la sensación encaja muy bien con lo que esperaba de un teclado de este tipo: recorrido fluido, pulsación cómoda y un sonido muy agradable sin necesidad de modificar nada. De hecho, el sonido me recuerda bastante al Phantom 98 Lite, aunque aquí lo noto algo más seco y controlado. Tiene profundidad, pero no intenta sonar exageradamente grave ni artificial. No he notado ping metálico, resonancias raras ni sensación hueca en el chasis.
Aquí ayuda su estructura gasket mount y el sistema interno de amortiguación. Podríamos entrar en cada capa y material, pero lo importante es el resultado: el teclado suena compacto, limpio y muy bien resuelto.
Los estabilizadores también están a muy buen nivel. La barra espaciadora, Enter, Shift y Retroceso responden bien incluso cuando las pulsas desde un lateral. No hay holguras molestas ni traqueteos raros. En un teclado de este precio esto debería darse por hecho, pero no siempre ocurre, así que se agradece que aquí esté bien resuelto.
Las keycaps mantienen también muy buena sensación. Después de varias semanas de uso no he notado desgaste, brillo extraño ni pérdida de tacto. Siguen viéndose igual de sofisticadas que el primer día.
La ruleta de volumen es uno de esos detalles que acabas echando de menos

Uno de los elementos que más he disfrutado en el uso diario es la ruleta metálica de volumen. Puede parecer un detalle menor, pero cuando trabajas muchas horas con música, vídeos, llamadas o cambios constantes de audio, tener un control físico directo resulta comodísimo.
Girar la rueda para subir o bajar volumen es más rápido que usar atajos o abrir el panel de sonido de Windows. Además, al pulsarla podemos pausar o reanudar la reproducción. Es una función sencilla, pero muy práctica.
También tiene bastante sentido dentro del diseño del teclado. No parece un añadido puesto a última hora, sino una pieza que acompaña bien al conjunto. La única pega, como comentaba antes, es que al estar tan cerca de Suprimir puede hacer que esa zona resulte un poco extraña durante los primeros días.
Aun así, me parece uno de esos detalles que justifican parte de la sensación premium. No porque una rueda de volumen sea algo revolucionario, sino porque cuando está bien integrada mejora mucho el uso diario.
Conexión 2,4 GHz fiable, buena batería y un detalle mejorable con el dongle

Durante estas semanas he utilizado el Phantom81 V4 principalmente mediante el dongle de 2,4 GHz. La experiencia ha sido totalmente plug and play: conectar el receptor, encender el teclado y empezar a trabajar. No he notado cortes, desconexiones ni input lag jugando.
También lo he usado por cable al cargarlo, sin ningún problema. Bluetooth no ha sido mi modo principal, así que no voy a venderlo como si lo hubiera probado a fondo en varios dispositivos. Pero el teclado ofrece Bluetooth 5.0, 2,4 GHz y USB-C, así que en conectividad va bien servido.
A nivel técnico, el KiiBOOM Phantom81 V4 cuenta con NKRO y polling de 1000 Hz por cable y 2,4 GHz. En la práctica, jugando no he sentido retraso ni falta de respuesta. Lo he probado en shooters, juegos de lucha y títulos de gestión, y ha funcionado muy bien.
La batería es de 8.000 mAh, una cifra bastante alta para un teclado inalámbrico. No puedo dar una duración exacta porque lo he usado mezclando trabajo, juego, RGB encendido, RGB apagado y carga por cable cuando tocaba, pero sí puedo decir que no me ha generado preocupación. Aguanta bien un uso intensivo y no he tenido esa sensación de estar pendiente continuamente de la carga.
Eso sí, hay un detalle que me resulta extraño: no he encontrado una cavidad o compartimento integrado para guardar el dongle USB de 2,4 GHz. Es cierto que encontramos un pequeño protector o accesorio para sujetar el receptor junto al cable, pero no es lo mismo que tener un hueco dentro del propio teclado.
En un modelo tan pesado y pensado para escritorio fijo no es tan grave como en un teclado portátil, pero aun así me parece una ausencia curiosa. En un producto tan cuidado en diseño y acabados, habría sido lógico tener un pequeño compartimento para guardar el receptor y evitar perderlo.
Mi recomendación sobre el KiiBOOM Phantom81 V4

Después de varias semanas usando el KiiBOOM Phantom81 V4, tengo bastante clara la idea principal: es un teclado caro, pero su valor no está únicamente en escribir bien. Si solo buscas una buena experiencia de escritura, hay teclados mecánicos más baratos que también pueden cumplir muy bien.
Donde este modelo intenta marcar diferencias es en la sensación de producto premium. El peso, el chasis de acrílico, la base translúcida, el diseño Black con detalles dorados, la iluminación, la rueda metálica, los estabilizadores y el sonido hacen que el conjunto se sienta muy cuidado. Son detalles que quizá no valoras en un primer instante, pero que se notan cuando el teclado pasa a formar parte de tu escritorio durante semanas.
¿Justifica eso su precio? Para mí, la respuesta es sí y no. No lo justificaría si solo quieres un teclado mecánico bonito para trabajar o jugar. En ese caso, probablemente se vaya de precio. Pero si buscas un teclado compacto, muy sólido, con estética premium y con la sensación de que puede durarte muchos años, entonces la inversión empieza a tener bastante más sentido.
Lo mejor del Phantom81 V4 está en su construcción, su diseño, su sonido, la suavidad al escribir y la comodidad de la ruleta de volumen. Por otro lado, lo menos convincente está en la ausencia de patas regulables, la falta de Ñ física, la ausencia de teclado numérico y Control derecho, el peso elevado y ese pequeño detalle del dongle sin compartimento propio.
Lo recomendaría especialmente a quien tenga un escritorio fijo, cuide mucho su setup y quiera un teclado que no solo funcione bien, sino que también aporte presencia y personalidad. También me parece una buena opción para quienes teletrabajan, escriben mucho y juegan en PC sin querer un teclado con estética gaming tradicional. En cambio, no lo recomendaría a quien busque algo ligero, barato, fácil de transportar o con distribución ISO española. Tampoco a quien necesite sí o sí teclado numérico para trabajar.
El KiiBOOM Phantom81 V4 no es la compra más racional para todo el mundo. Pero tampoco pretende serlo. Es un teclado para quien quiere darse el lujo de tener un periférico compacto, robusto, muy bonito y con una experiencia de uso realmente cuidada. Y en ese terreno, cumple muy bien.
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