BOOX lleva tiempo demostrando que la tinta electrónica puede servir para bastante más que fabricar alternativas al Kindle, y su último lanzamiento probablemente sea uno de los ejemplos más curiosos. El nuevo BOOX Picco es un diminuto lector eInk con una pantalla de solo 3,97 pulgadas y un peso de 58 gramos, prácticamente del tamaño de una tarjeta de crédito. Es además el primer integrante de BOOX Tiles, una nueva familia con la que la compañía pretende experimentar con formatos diferentes. La idea detrás de Picco es sencilla: tener siempre un libro literalmente en el bolsillo y aprovechar esos cinco o diez minutos muertos del día para leer en lugar de acabar, casi por inercia, haciendo scroll en el móvil.
Su pantalla de tinta electrónica monocromática ofrece una densidad de 235 ppp e incorpora iluminación frontal regulable tanto en intensidad como en temperatura de color. No estamos ante el dispositivo en el que probablemente queramos leer una novela durante cuatro horas seguidas, pero tampoco parece esa su intención. Picco está pensado para pequeñas sesiones y para acompañarnos a todas partes. Incluso dispone de una funda magnética que permite colocarlo en la parte trasera del smartphone. Para manejarlo combina controles táctiles con botones físicos para pasar página, mientras que un sensor permite rotar automáticamente la interfaz en cuatro direcciones. BOOX también ha adaptado su software al peculiar tamaño de pantalla, permitiendo modificar tipografías, márgenes, interlineado y tamaño del texto. Incluye además una microSD de 16 GB ampliable hasta 2 TB, una barbaridad para almacenar libros, y permite transferir archivos mediante la aplicación BOOX Tiles, navegador web o USB-C.
Lo interesante es que BOOX no quiere que Picco sea únicamente un eReader en miniatura. Podemos utilizar nuestros propios salvapantallas e instalar herramientas como Pomodoro, Todo o Countdown, convirtiéndolo en una especie de pequeño panel eInk libre de las distracciones habituales del smartphone. Y ahí está probablemente su mayor atractivo. No pretende sustituir al móvil ni competir directamente con un lector tradicional de seis o siete pulgadas, sino ocupar ese extraño espacio entre ambos. Personalmente, la posibilidad de sacar un dispositivo de 58 gramos mientras espero un café me parece bastante más atractiva que desbloquear Instagram por enésima vez. BOOX Picco ya se puede reservar en la tienda online de la compañía, y habrá que comprobar si este peculiar formato consigue convertir esos minutos muertos en unas cuantas páginas más al día.
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