Hay juegos que no se terminan del todo. Los aparcas, juegas a otra cosa, limpias backlog, te convences de que ya has pasado suficiente tiempo con ellos… y entonces aparece una excusa nueva para volver. HITMAN World of Assassination es uno de esos casos. No porque necesite constantemente contenido para mantenerse vivo, sino porque su propia estructura está pensada para que cada regreso tenga sentido.
The Wizard Pack llega precisamente como una de esas excusas. No es una expansión gigante ni un contenido que cambie la forma de entender Hitman, pero sí una pieza curiosa dentro de un juego que lleva años demostrando que todavía puede sorprender con muy poco. En esta ocasión, el gancho está en Wiz Khalifa, que se convierte en Taylor Graves, un nuevo Objetivo Escurridizo dentro del universo del Agente 47.

Lo hemos jugado en PS5, y la sensación ha sido bastante clara: si ya estás dentro de HITMAN World of Assassination, este pack sabe tocar las teclas adecuadas. Tiene ese punto de evento especial, de misión limitada y de colaboración llamativa, pero sin romper el tono de la saga. Porque aunque sobre el papel pueda sonar extraño ver a Wiz Khalifa dentro de Hitman, en la práctica encaja mejor de lo esperado. Al fin y al cabo, esta saga siempre ha ido de gente poderosa, escenarios imposibles y situaciones que parecen elegantes hasta que empiezas a mirar debajo de la alfombra.
The Wizard Pack
The Wizard Pack gira alrededor de The Wizard, un nuevo Objetivo Escurridizo protagonizado por Wiz Khalifa como Taylor Graves. El personaje se presenta con ese aire de celebridad intocable, con una imagen muy marcada y rodeado de ese tipo de ambiente exclusivo que a Hitman le sienta tan bien. No estamos ante un cameo metido con calzador, sino ante una colaboración que se integra en una misión con personalidad propia.
La acción nos lleva de vuelta a la Isla de Sgàil, uno de los escenarios más reconocibles y teatrales de World of Assassination. Es un mapa frío, elegante y raro, con ese aire de reunión secreta para millonarios aburridos que creen estar por encima del resto del mundo. Máscaras, piedra, pasillos vigilados, zonas restringidas y un ambiente que parece diseñado para que el Agente 47 se mueva como una sombra.

En esta misión, el objetivo es Taylor Graves, pero el asunto no se queda solo en eliminarlo. También hay que impedir que gane un combate contra Tim Quinn, CEO de Quantum Leap y miembro de la Ark Society. Dicho así, suena casi absurdo, pero jugando funciona muy bien porque Hitman siempre ha sabido convertir premisas extravagantes en puzles serios. Lo importante no es solo qué tienes que hacer, sino cómo decides hacerlo.
Nuestra primera vuelta fue bastante prudente. Entramos sin querer llamar la atención, observando rutinas, siguiendo a los personajes principales y escuchando conversaciones para encontrar alguna grieta en la seguridad. Es la forma en la que Hitman se disfruta mejor: sin correr. En cuanto empiezas a entender qué zonas se pueden pisar, qué disfraz abre más puertas y qué objetos pueden servir para distraer o manipular el entorno, la misión empieza a desplegarse.
Lo interesante es que, aunque Sgàil sea un mapa conocido, el evento le da una lectura distinta. El cuadrilátero, la presencia de Graves y las nuevas situaciones alrededor del combate hacen que no se sienta como repetir una misión vieja con otra cara. Hay algo familiar, sí, pero también la suficiente novedad como para que vuelvas a mirar rincones que quizá ya dabas por amortizados.
El pack cuesta 4,99 euros e incluye acceso permanente a El Púgil, un contrato Arcade de dos niveles relacionado con esta misión. Y esto es importante, porque el formato de Objetivo Escurridizo tiene una gracia particular, pero también una limitación evidente: la presión del tiempo. Cuando puedes jugarlo de forma permanente, cambia la manera de enfrentarte al contenido. Ya no vas con tanto miedo a fallar. Puedes probar rutas, repetir estrategias, buscar una ejecución más limpia o simplemente hacer el cafre para ver hasta dónde aguanta el sistema.

Además del contrato, el paquete añade varios extras cosméticos y objetos para usar dentro del juego. El traje Zigzag es probablemente lo más visible, una vestimenta llamativa para el Agente 47 que se aleja un poco de su imagen clásica sin convertirlo en una caricatura. También se incluyen el TAC ‘N’ Yellow, el Cuchillo amarillazo y el Radiocasete portátil aporreado. Este último nos ha parecido el objeto con más encanto del lote, porque encaja con esa lógica tan Hitman de usar cualquier cosa del entorno para distraer, manipular o preparar una situación absurda.
También hay cosméticos para el piso franco de Freelancer, un añadido menor, pero que suma si eres de los que han pasado muchas horas en ese modo. No cambia la experiencia principal, pero ayuda a reforzar esa sensación de que World of Assassination ya no es solo una campaña de misiones, sino una especie de plataforma enorme donde vas acumulando herramientas, trajes, recuerdos y pequeñas excusas para seguir entrando.
HITMAN, un universo interminable de horas y diversión
Lo mejor de The Wizard Pack es que sirve como recordatorio de lo bien que envejece HITMAN World of Assassination. Pocos juegos consiguen que repetir una misión sea tan divertido. Aquí no repites porque el juego te obligue a rellenar horas, repites porque de verdad quieres probar otra forma de resolver el mismo problema.

El secreto está en sus escenarios. Cada mapa funciona como una maqueta viva, llena de rutinas, zonas prohibidas, conversaciones útiles y oportunidades escondidas. Al principio entras perdido, como un invitado que no sabe dónde está el baño. Después empiezas a reconocer patrones. Y cuando ya tienes confianza, el juego cambia de piel: deja de ser una misión de sigilo y se convierte en un patio de recreo donde cada objeto puede tener un propósito.
En PS5 la experiencia sigue funcionando de maravilla. No es un juego que busque impresionar por músculo técnico puro, pero se ve limpio, va fluido y carga con rapidez. Lo importante aquí es que nada rompa el ritmo de observación. Hitman necesita que el jugador esté atento, que escuche, que mire y que piense dos pasos por delante. La consola acompaña bien esa intención, sin grandes distracciones.
También hay que tener claro que no es un juego para todos los momentos. HITMAN World of Assassination exige paciencia. Si entras buscando acción directa, probablemente acabarás frustrado. Puedes disparar, claro, y a veces el caos tiene su gracia, pero el juego brilla cuando haces lo contrario: cuando esperas, cuando preparas el terreno y cuando consigues que todo parezca un accidente perfectamente natural.
Sus fallos siguen ahí. Alguna reacción rara de la inteligencia artificial, menús algo cargados y una estructura que, para un jugador nuevo, puede imponer al principio. Pero incluso con esos tropiezos, sigue siendo una de las propuestas de sigilo más completas y rejugables de los últimos años.
The Wizard Pack no reinventa Hitman, pero tampoco lo pretende. Es un añadido pequeño, curioso y bien presentado, pensado sobre todo para quienes ya disfrutan perdiéndose en este universo. Nos ha dejado con esa sensación tan propia de la saga: entrar para probar una misión y acabar pensando en todas las formas posibles de repetirla mejor.
Y cuando un contenido consigue que vuelvas a ponerte el traje del Agente 47 con ganas, aunque sea por unas cuantas horas más, algo está haciendo bien.
from Actualidad Gadget https://ift.tt/xZ8GUQW
via IFTTT





No hay comentarios:
Publicar un comentario