
El mercado de los teclados mecánicos ha cambiado muchísimo en los últimos años. Hace no tanto, si querías un teclado con estructura gasket mount, varias capas internas de amortiguación, switches hot-swap, keycaps de calidad, buena conectividad inalámbrica y compatibilidad con VIA, lo normal era mirar modelos bastante más caros o directamente entrar en el mundo de los teclados custom.
Hoy la situación es bastante distinta. Cada vez hay más marcas intentando acercar esa experiencia a un público más amplio, y el KiiBOOM Phantom 98 Lite ofrece sensaciones de gama superior sin dispararse de precio ya que viene muy bien equipado. Hablamos de un teclado mecánico inalámbrico con formato 96%, 97 teclas, conectividad Bluetooth 5.0, 2.4 GHz y USB-C, batería de 8.000 mAh, estructura gasket mount, iluminación RGB south-facing, switches hot-swap, keycaps PBT dye-sub y compatibilidad con VIA.
Pero una cosa es leer la ficha técnica y otra muy distinta es usarlo durante casi un mes como teclado principal. Y aquí es donde el Phantom 98 Lite me ha sorprendido de verdad. No porque tenga una característica revolucionaria, sino porque todo el conjunto está mucho mejor afinado de lo que esperaba en un teclado que cuesta alrededor de 108,99 dólares. Pero dejemos las fichas técnicas, mejor te cuento mi experiencia con este teclado.
Una primera impresión mucho más premium de lo esperado

La primera sorpresa llegó antes incluso de conectarlo al ordenador. El KiiBOOM Phantom 98 Lite viene en una caja bastante cuidada, con un sistema de apertura mediante imán que ya transmite una sensación más premium de lo habitual en este rango de precio.
Dentro encontramos el propio teclado, cable USB-C, extractor de keycaps, extractor de switches, documentación y el receptor inalámbrico de 2,4 GHz. Hasta aquí, lo esperable. Lo interesante llega con pequeños detalles que no siempre vemos: un protector rígido transparente para cubrir el teclado cuando no lo estamos utilizando, una pequeña bayeta de limpieza personalizada con Boo Boo, la mascota de KiiBOOM, y unas pegatinas del mismo personaje que le dan un punto simpático al conjunto.
Puede parecer algo menor, pero cualquiera que use teclados mecánicos a diario sabe la facilidad con la que se acumula polvo entre las teclas. Tener una cubierta incluida ayuda bastante a mantenerlo limpio, especialmente si lo dejamos siempre sobre el escritorio. Son detalles pequeños, pero suman. Y desde el primer momento dejan la sensación de que KiiBOOM no se ha limitado a meter buenas especificaciones en una carcasa bonita, sino que ha intentado cuidar la experiencia completa.
Un diseño transparente, pesado y con un RGB que brilla muchísimo

La unidad que he probado corresponde a la versión Clear, aunque visualmente puede recordar a un acabado blanco por el efecto del chasis semitransparente. Es un diseño muy reconocible dentro de KiiBOOM, con esa carcasa redondeada y translúcida que ya se ha convertido casi en una seña de identidad de la marca.
Nada más sacarlo de la caja sorprende el peso. El Phantom 98 Lite ronda los 1,2 kg, una cifra considerable para un teclado de este formato. No es un teclado pensado para moverlo constantemente de un sitio a otro, pero precisamente esa masa hace que transmita mucha solidez sobre la mesa. Además, la carcasa apenas flexa, el conjunto se siente compacto y la construcción resulta bastante mejor de lo que esperaba en un teclado de poco más de cien euros. Pero si hay algo que llama especialmente la atención es la iluminación.
El teclado incorpora RGB south-facing, es decir, con los LED orientados hacia la parte inferior de cada switch. Esto no es nuevo en teclados mecánicos actuales, pero aquí el chasis transparente cambia completamente el resultado. La carcasa actúa casi como un difusor, haciendo que la luz no solo se vea bajo cada tecla, sino que se reparta por buena parte del cuerpo del teclado.
Probablemente sea el teclado con el RGB más espectacular que he probado recientemente. No porque los LED sean necesariamente más potentes que los de la competencia, sino porque el diseño del chasis hace que todo brille mucho más. Eso sí, hay un pequeño matiz. La barra espaciadora queda algo menos iluminada que el resto del teclado porque utiliza un único punto de luz, igual que otras teclas bastante más pequeñas. No es un problema importante, pero cuando activas efectos RGB intensos se nota que esa zona queda algo más apagada.
También me ha gustado mucho el tacto de las keycaps. KiiBOOM utiliza keycaps PBT dye-sub, una combinación que suele resistir mejor el desgaste que las keycaps ABS más económicas. Después de casi un mes utilizándolo, siguen teniendo el mismo tacto suave y uniforme del primer día, sin ese brillo que aparece con el uso en teclas de menor calidad.
Escribir durante horas con él es una auténtica delicia

Si tuviera que quedarme con un solo apartado del Phantom 98 Lite, sería la gran experiencia de escritura que ofrece. Y es que, después de probar bastantes teclados mecánicos durante los últimos meses, hay algo que suelo notar relativamente rápido: cuándo un teclado viene bien afinado de fábrica. Y este es uno de esos casos.
La unidad recibida monta switches lineales prelubricados con carcasa transparente y logotipo de KiiBOOM visible en la parte superior. Son suaves, ligeros y muy agradables para escribir durante muchas horas. Además, la pulsación requiere poca fuerza, el recorrido se siente limpio y el sonido es probablemente uno de los mejores que he probado recientemente en un teclado de serie.
Aquí tiene mucho que ver la estructura gasket mount y el sistema interno de amortiguación de cinco capas. KiiBOOM utiliza Latex Sandwich Foam, IXPE Switch Pad, PET Sound Dampening Film, Bottom Foam y Bottom Silicone, aunque resulta difícil aislar qué aporta exactamente cada capa por separado, el resultado conjunto sí se nota claramente en el sonido y la sensación de escritura.
No he notado ni ping metálico ni he notado huecos raros, al contrario, el teclado tiene un sonido muy consistente en prácticamente toda la superficie. La barra espaciadora, Enter, Shift y Retroceso están muy bien estabilizadas. No hay traqueteos molestos ni desviaciones raras al pulsar en los extremos.
Durante estas semanas lo he utilizado para escribir artículos, responder correos y trabajar durante jornadas largas, y la sensación ha sido estupenda. Es un teclado pesado físicamente, sí, pero muy ligero al escribir. Las teclas se sienten suaves, rápidas y cómodas, sin exigir demasiada fuerza en cada pulsación.
El formato 96% conserva casi todo, pero exige acostumbrarse

El KiiBOOM Phantom 98 Lite utiliza un formato 96% con 97 teclas, lo que significa que mantiene el teclado numérico, las flechas y prácticamente todas las funciones importantes de un teclado completo, pero reduciendo al máximo los espacios entre bloques.
Sobre el papel es una idea muy atractiva. Tienes casi todo lo que ofrece un teclado 100%, pero ocupando menos espacio sobre la mesa. Para escritorios pequeños o setups donde se quiere ganar algo de margen para el ratón, tiene bastante sentido. Ahora bien, este formato también tiene sus contras.
Digo esto porque durante los primeros días tuve que acostumbrarme a la nueva posición de algunas teclas que utilizo mucho trabajando. Insert, Suprimir, Inicio, Fin, RePág o AvPág no están exactamente donde mi memoria muscular esperaba encontrarlas. No es algo dramático, pero sí obliga a mirar el teclado más de una vez hasta que te acostumbras. Esto, en realidad, es un problema del propio formato 96% porque si vienes acostumbrado a un teclado completo tradicional, vas a tener que adaptarte.
También hay otra ausencia que he notado: no tenemos Control derecho. Funcionalmente no es grave, porque el Control izquierdo hace exactamente lo mismo y sigue estando en su posición habitual. Pero si utilizas muchos atajos de teclado y estás acostumbrado a usar ambos lados del teclado, puede romper algunos hábitos durante los primeros días.
Además, hay otro punto importante para usuarios españoles o latinoamericanos: el teclado utiliza distribución ANSI, por lo que no cuenta con tecla Ñ física. Esto no significa que no puedas escribir la Ñ, ya que puedes configurar el idioma del sistema en español y seguir utilizándola mediante la distribución correspondiente, pero la leyenda de la tecla no estará presente y algunos símbolos no coincidirán con lo que vemos impreso en las keycaps.
Aun así, creo que KiiBOOM ha resuelto bastante bien la distribución. La zona numérica queda muy pegada al bloque principal y solo se separa mediante una pieza metálica magnética que, además, sirve como tapa para guardar el receptor USB de 2.4 GHz. Es uno de esos detalles prácticos que parecen menores hasta que te das cuenta de que así es mucho más difícil perder el dongle.
Buen rendimiento inalámbrico, aunque no juega la liga Hall Effect

Aunque he utilizado principalmente el Phantom 98 Lite para trabajar, también lo he probado jugando. La experiencia ha sido muy buena con juegos, sobre todo del tipo shooter utilizando la conexión inalámbrica de 2.4 GHz. El teclado también puede conectarse por USB-C y Bluetooth 5.0, por lo que ofrece bastante flexibilidad si queremos alternar entre ordenador principal, portátil, tablet u otros dispositivos.
Según la ficha técnica, el teclado alcanza un polling rate de 1000 Hz tanto por cable como mediante 2.4 GHz, mientras que en Bluetooth se queda en 125 Hz. También declara una latencia de 3 ms por cable, 5 ms en 2.4 GHz y 15 ms en Bluetooth. Esto en la práctica se traduce en una jugabilidad prácticamente sin retrasos ni comportamientos extraños. Para un uso gaming normal, incluso bastante exigente, responde perfectamente.
Además, cuenta con NKRO, por lo que puede registrar múltiples pulsaciones simultáneas sin errores, algo importante tanto para jugar como para escribir rápido. Ahora bien, este no es un teclado Hall Effect. Los switches que monta, como te decía más arriba, son muy suaves y rápidos, pero no permiten configurar funciones como Rapid Trigger. Eso significa que, en juegos competitivos, no ofrece el mismo nivel de personalización que modelos magnéticos más avanzados.
No creo que sea un problema para el público al que va dirigido este teclado. Pero si buscas el máximo rendimiento competitivo, notarás esa diferencia. En cambio, si quieres un teclado mecánico inalámbrico, cómodo, muy bien construido y con buena respuesta para jugar, cumple de sobra.
VIA, batería y una experiencia inalámbrica bastante completa

Otro de los puntos importantes del Phantom 98 Lite es su compatibilidad con VIA. En lugar de obligarnos a utilizar un software propietario, KiiBOOM permite configurar el teclado mediante una de las herramientas más conocidas dentro del mundo de los teclados mecánicos personalizados. Y eso tiene ventajas claras.
Con VIA podemos remapear teclas, crear macros, modificar capas, personalizar la iluminación RGB y comprobar en tiempo real el funcionamiento de cada tecla, es una herramienta muy completa. De hecho, puede imponer un poco al principio. No tiene la estética ni el enfoque guiado de muchas aplicaciones gaming tradicionales. Está pensada para usuarios que quieren control, no necesariamente para quienes buscan una experiencia extremadamente simple. Si nunca has usado VIA, puede que tardes unos minutos en entender dónde está cada opción.
En cuanto a batería, el Phantom 98 Lite monta una unidad de 8.000 mAh, una cifra bastante generosa para un teclado mecánico inalámbrico. Con el RGB apagado o en niveles moderados, lo normal es que pueda aguantar varias semanas de uso diario sin demasiado problema. Ahora bien, con el RGB al máximo, evidentemente, la autonomía baja bastante. Y más en este teclado, donde la iluminación es uno de sus grandes atractivos y el chasis transparente hace que apetezca tenerlo encendido. Aun así, hablamos de varios días de uso intensivo antes de tener que conectarlo.
Mi recomendación sobre el KiiBOOM Phantom 98 Lite

Después de casi un mes utilizándolo, el KiiBOOM Phantom 98 Lite me parece uno de esos teclados que convencen más por cómo se sienten que por una característica concreta. No tiene Hall Effect, su formato 96% obliga a acostumbrarse a la nueva posición de algunas teclas (mencionar que no tiene la tecla Control derecha) y como utiliza distribución ANSI prescinde de la Ñ física. Esas serían sus principales pegas.
Pero todo lo demás está a un nivel muy alto para su precio. La construcción es sólida, las keycaps PBT dye-sub mantienen muy buen tacto después de semanas de uso y la estructura gasket mount consigue un sonido realmente limpio, sin ping metálico ni resonancias molestas.
Lo que más me ha gustado es precisamente eso: lo bien afinado que viene de fábrica. Es un teclado cómodo para escribir durante horas de forma inalámbrica, muy agradable al tacto y con unos estabilizadores muy bien resueltos. Además, el acabado Clear hace que el RGB south-facing luzca muchísimo, probablemente más que en cualquier otro teclado que haya probado recientemente. Teniendo en cuenta que cuesta alrededor de 108,99 dólares, creo que justifica bastante bien su precio.
Así que, si quieres un teclado mecánico inalámbrico con una batería muy generosa, compacto pero con teclado numérico, con buen sonido y hot-swap, el Phantom 98 Lite me parece una opción muy recomendable. Quizá no sea perfecto, pero sí es uno de los teclados más redondos que he probado últimamente en este rango de precio. Y eso, en un mercado cada vez más lleno de modelos parecidos entre sí, ya es bastante decir.
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