
Los auriculares abiertos llevan tiempo intentando demostrar que no son únicamente una solución para corredores o ciclistas. Los Shokz OpenDots 2 representan bastante bien esa evolución: mantienen el oído completamente libre mediante un diseño de clip, pero intentan acercarse más que nunca a la experiencia sonora de unos auriculares in-ear convencionales. La idea resulta especialmente interesante para quienes quieren escuchar música durante horas sin aislarse de su entorno ni soportar la presión que generan las almohadillas dentro del canal auditivo.
He probado los OpenDots 2 en color gris durante un uso bastante variado, incluyendo sesiones de música, trabajo, bicicleta y algunas tareas de bricolaje. Lo que más me ha sorprendido no es solamente su comodidad, que es excelente, sino la contundencia de su sonido. Shokz ha apostado por una ecualización claramente comercial, con bastante presencia en las frecuencias bajas, y el resultado funciona mejor de lo que esperaba teniendo en cuenta que estamos ante unos auriculares completamente abiertos.
Materiales y diseño
Los OpenDots 2 utilizan un diseño de clip formado por dos pequeñas cápsulas conectadas mediante el sistema JointArc. Una queda situada junto al conducto auditivo mientras la segunda descansa detrás de la oreja y actúa como contrapeso. La estructura combina plástico, silicona y una pieza interna flexible de níquel-titanio que permite adaptarse a distintas anatomías. Cada auricular pesa alrededor de 6,4 gramos, por lo que una vez colocado apenas genera sensación de peso.

La versión gris me parece especialmente acertada porque resulta discreta y bastante menos deportiva visualmente que otros productos de Shokz. La silicona que entra en contacto con la piel es agradable y reparte bien la presión, incluso durante sesiones largas. También cuentan con certificación IP57 frente al agua y el polvo, mientras que el estuche ofrece IP54. Durante mis salidas en bicicleta se mantuvieron completamente estables y tampoco tuve problemas utilizándolos durante tareas domésticas con bastante movimiento.
Especificaciones técnicas
En el interior encontramos el sistema acústico Bassphere 2.0, basado en dos transductores personalizados de 11,8 mm. Shokz utiliza esta configuración para mover una mayor cantidad de aire pese a que el auricular no sella el oído, algo fundamental para conseguir una respuesta grave convincente. La respuesta de frecuencia declarada se sitúa entre 100 Hz y 20 kHz. Como siempre ocurre en un diseño abierto, la posición exacta del auricular influye bastante en el resultado final.
La conectividad corre a cargo de Bluetooth 6.1 y los OpenDots 2 son compatibles con los códecs SBC y AAC. También disponen de conexión multipunto, Google Fast Pair y Microsoft Swift Pair. La autonomía alcanza hasta diez horas por carga y puede llegar a unas cuarenta horas utilizando el estuche. Este dispone de USB-C, carga inalámbrica Qi y carga rápida, con unos cinco minutos suficientes para recuperar aproximadamente dos horas adicionales de reproducción.
La aplicación como valor añadido
La aplicación de Shokz tiene bastante más importancia de la que podría parecer inicialmente. Desde ella podemos consultar la batería individual de los auriculares y el estuche, actualizar el firmware, gestionar la conexión multipunto y modificar el funcionamiento de los controles. También permite activar o desactivar algunas funciones de detección y localizar los auriculares, algo especialmente práctico teniendo en cuenta su reducido tamaño y lo fácil que resulta dejarlos olvidados en cualquier superficie.

El apartado de sonido es el más interesante. La aplicación incluye diferentes perfiles de ecualización, como estándar, graves, vocal o privado, además de permitir ajustes personalizados. También es posible activar Dolby Audio y experimentar con Smart EQ para adaptar el carácter sonoro a nuestras preferencias. Personalmente he terminado utilizando una configuración relativamente cercana al perfil estándar, porque los graves ya tienen bastante presencia de serie. Es una aplicación que merece la pena instalar y no un simple añadido testimonial.
Calidad de audio
El grave es posiblemente la mayor sorpresa de los OpenDots 2. Su perfil sonoro está claramente orientado hacia un público generalista y presenta una zona baja contundente, cálida y con bastante cuerpo. No alcanzan la profundidad física de unos buenos in-ear sellados, especialmente en el subgrave, pero sí consiguen una pegada muy poco habitual dentro de la categoría open-ear. Electrónica, pop, rock o música urbana se benefician especialmente de este tratamiento energético.

Los medios conservan una buena presencia y las voces quedan suficientemente adelantadas como para no desaparecer detrás del grave. No los considero unos auriculares especialmente analíticos, pero presentan instrumentos y voces con claridad y sin excesiva congestión. Los agudos son algo más contenidos, evitando estridencias durante sesiones largas. La escena sonora resulta amplia gracias al propio formato abierto, aunque el ruido exterior puede esconder pequeños detalles cuando estamos en una calle concurrida o en un entorno especialmente ruidoso.
Experiencia de uso
La bicicleta ha sido probablemente el escenario en el que más sentido he encontrado a los OpenDots 2. Puedo escuchar música manteniendo una percepción muy clara de coches, otras bicicletas y sonidos del entorno, sin depender de un modo transparencia generado artificialmente mediante micrófonos. Evidentemente, sigue siendo importante controlar el volumen y actuar con prudencia, pero la diferencia respecto a unos auriculares que bloquean físicamente el canal auditivo es enorme y transmite mucha más confianza.

También los he utilizado durante tareas de bricolaje y trabajo en casa. Poder mantener una conversación, escuchar el timbre o estar pendiente de lo que sucede alrededor sin quitarme los auriculares resulta especialmente cómodo. Además, después de varias horas no aparece esa sensación de fatiga dentro del oído que sí noto con muchos modelos in-ear. La conexión multipunto también resulta útil cuando alterno entre ordenador y teléfono, reforzando la sensación de estar ante unos auriculares pensados para todo el día.
Opinión del editor
Los Shokz OpenDots 2 tienen un PVP oficial de 199 euros, una cifra que los coloca claramente entre las opciones premium dentro del mercado open-ear. No son baratos y la ausencia de códecs como LDAC o aptX puede resultar difícil de justificar para determinados usuarios. Tampoco son una alternativa directa a unos auriculares con cancelación activa de ruido, porque su principal virtud consiste precisamente en dejar pasar todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Aun así, me parecen unos auriculares especialmente redondos para quienes priorizan comodidad y conciencia del entorno. Suenan mucho mejor de lo esperado, tienen unos graves potentes, ofrecen una aplicación completa y prácticamente desaparecen de la oreja después de unos minutos. Después de utilizarlos haciendo bicicleta, bricolaje y durante jornadas normales de trabajo, creo que su mayor virtud está precisamente en esa facilidad para acompañarte durante horas sin obligarte a elegir entre escuchar música o seguir conectado con el mundo exterior.
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