martes, 6 de octubre de 2026

PNY 2341 (SSD), la solución perfecta para GTA VI en PS5

El PNY CS2341 es un SSD NVMe en formato M.2 2280 que apuesta por una interfaz PCIe 4.0 x4 y unas velocidades máximas anunciadas de hasta 7.100 MB/s en lectura y 6.200 MB/s en escritura. Son cifras que lo colocan dentro de la gama de unidades Gen4 rápidas, aunque sin entrar en esa carrera por exprimir hasta el último megabyte por segundo que hemos visto en modelos más caros. PNY parece haber buscado aquí un equilibrio bastante concreto: rendimiento elevado, formato estándar y una solución térmica integrada que permita instalar la unidad y olvidarnos de ella. Sobre el papel, es exactamente el tipo de SSD que tiene sentido tanto para un PC gaming como para ampliar una consola.

La versión de 1 TB ofrece además una capacidad razonable para instalar una buena colección de juegos, aunque probablemente sea también su mayor limitación. Con títulos que ya superan habitualmente los 100 GB, 1 TB puede desaparecer bastante rápido. Técnicamente, PNY utiliza memoria NAND 3D y añade compatibilidad con tecnologías habituales como TRIM, S.M.A.R.T. y corrección de errores LDPC. El fabricante también habla de un MTBF de 1,5 millones de horas. Echo de menos, eso sí, algo más de transparencia respecto a determinados componentes internos y, especialmente, una cifra clara de resistencia expresada en TBW, algo que siempre resulta útil para comparar SSD más allá de sus velocidades máximas.

PS5 está claramente en el punto de mira

Aunque PNY no necesita limitar el CS2341 a una consola, basta con mirar sus características para entender que PS5 ha pesado bastante en su planteamiento. Sony requiere una unidad M.2 NVMe PCIe Gen4 x4 y recomienda velocidades de lectura secuencial de al menos 5.500 MB/s. Los 7.100 MB/s anunciados por PNY dejan margen de sobra. También utiliza el formato M.2 2280 compatible con la bahía de expansión de la consola, por lo que no tenemos que preocuparnos por dimensiones extrañas o adaptadores. Es, en esencia, una unidad que cumple sobre el papel con lo que buscamos cuando queremos ampliar el almacenamiento de PS5.

Pero hay un detalle incluso más importante que la velocidad: el disipador. Sony requiere una solución de refrigeración para el SSD M.2 y esto convierte la compra de algunas unidades en un pequeño rompecabezas. Puedes adquirir un SSD sin disipador y añadir uno posteriormente, pero entonces hay que comprobar medidas y asegurarse de que todo cabe correctamente dentro de la consola. El CS2341 evita directamente ese paso gracias a su disipador de aluminio instalado de fábrica. Es una decisión sencilla, pero tremendamente práctica. No estamos pagando únicamente por una cifra de lectura elevada, sino por un SSD que podemos sacar de la caja y colocar prácticamente tal cual en PS5.

Un disipador que tiene más importancia de la que parece

El disipador azul es probablemente el elemento visual más reconocible del PNY CS2341. Está fabricado en aluminio y presenta una superficie con diferentes relieves destinados a aumentar el área disponible para evacuar calor. No tiene el tamaño exagerado de algunos disipadores para PC ni pretende convertirse en una pieza decorativa con RGB. Y menos mal, porque aquí las dimensiones importan. El espacio reservado al SSD M.2 dentro de PS5 es limitado, así que un sistema de refrigeración demasiado voluminoso convertiría todas esas buenas especificaciones en algo bastante inútil para el usuario de consola.

También me parece una solución más interesante que vender la misma unidad desnuda y dejar el disipador en manos del comprador. Los SSD PCIe 4.0 pueden generar bastante calor cuando trabajan de forma sostenida y mantener la controladora dentro de temperaturas adecuadas ayuda a evitar pérdidas de rendimiento provocadas por thermal throttling. En un PC tenemos muchas más posibilidades para refrigerar una unidad M.2, desde los propios disipadores de la placa base hasta un buen flujo de aire. Dentro de PS5 esas opciones desaparecen. El disipador integrado del CS2341 no es, por tanto, un añadido estético: forma parte de lo que hace que esta unidad tenga sentido para la consola.

7.100 MB/s impresionan más sobre el papel que jugando

PNY anuncia hasta 7.100 MB/s de lectura secuencial y hasta 6.200 MB/s de escritura, unas cifras suficientemente altas para que el CS2341 pueda competir con SSD PCIe 4.0 de gama alta. Hay que recordar, sin embargo, que hablamos de velocidades máximas secuenciales. No significa que cada archivo se vaya a copiar a 7 GB/s ni que todos los juegos carguen proporcionalmente más rápido que utilizando una unidad de 5.500 o 6.000 MB/s. El rendimiento real depende del tipo de operación, el tamaño de los archivos, la plataforma utilizada y otros factores que hacen que un benchmark sintético y una partida sean mundos bastante diferentes.

Esto resulta especialmente evidente en PS5. Una vez que tenemos un SSD suficientemente rápido para cumplir holgadamente los requisitos de la consola, aumentar la velocidad secuencial no produce necesariamente diferencias perceptibles en cada pantalla de carga. El atractivo del CS2341 está precisamente en disponer de margen. Sus 7.100 MB/s hacen que no estemos comprando una unidad situada justo en la frontera de las recomendaciones de Sony, sino una que las supera ampliamente. Podemos instalar juegos de PS5 directamente en ella, ejecutarlos desde el SSD y utilizarla como una extensión real del almacenamiento interno, que es al final lo verdaderamente importante.

Instalarlo en PS5 es cuestión de unos minutos

La instalación es bastante sencilla incluso si nunca hemos abierto una PS5. Primero hay que apagar completamente la consola, desconectar los cables y retirar la cubierta que permite acceder al compartimento M.2. Debajo encontraremos una pequeña tapa metálica sujeta mediante un tornillo. Al retirarla aparece el conector M.2 y el sistema de fijación de la unidad. Como el CS2341 utiliza formato 2280, debemos colocar el pequeño separador de la consola en la posición correspondiente a 80 mm antes de introducir el SSD. Conviene sujetarlo siempre por los bordes y evitar tocar innecesariamente los contactos.

Después solo tenemos que introducir el CS2341 ligeramente inclinado en el conector M.2, bajarlo hasta apoyarlo sobre el separador y fijarlo con el tornillo. No hace falta instalar ningún disipador adicional: el de PNY ya realiza esa función. Cerramos nuevamente la tapa del compartimento, colocamos la cubierta exterior y encendemos la consola. PS5 detectará la unidad y nos pedirá formatearla antes de utilizarla. Una vez terminado el proceso podremos decidir desde los ajustes de almacenamiento dónde instalar nuestros juegos y mover títulos entre el SSD interno y el CS2341. Es una actualización bastante menos intimidante de lo que parece antes de abrir la consola.

Su principal enemigo está en el precio y la capacidad

El problema para el CS2341 no está realmente en sus prestaciones, sino en el enorme número de SSD PCIe 4.0 que cumplen actualmente los requisitos de PS5. Hay unidades de Samsung, WD, Crucial, Kingston, Corsair y otros fabricantes que ofrecen velocidades similares y, en muchos casos, versiones específicamente equipadas con disipador. Esto hace que el precio sea especialmente importante. Si el PNY se encuentra al mismo nivel o por debajo de alternativas equivalentes, sus 7.100 MB/s y el disipador incluido forman un conjunto muy atractivo. Si aparece sensiblemente más caro, resulta bastante más difícil justificar la diferencia únicamente por sus cifras máximas.

También habría agradecido una apuesta más ambiciosa por la capacidad. Un SSD de 1 TB sigue siendo perfectamente válido para PS5, pero el tamaño de los juegos actuales hace que 2 TB se haya convertido en un punto especialmente interesante para quienes no quieren estar continuamente borrando y reinstalando títulos. Un puñado de grandes lanzamientos puede comerse una parte sorprendentemente grande del terabyte disponible. Por eso, antes de comprarlo, miraría no solo cuánto cuesta el CS2341 frente a otros SSD de 1 TB, sino cuánto habría que añadir para saltar a una buena alternativa de 2 TB. A veces la inversión adicional compensa bastante más que ganar unos cientos de MB/s.

PNY CS2341: una ampliación especialmente lógica para PS5

El PNY CS2341 no intenta reinventar el SSD NVMe y tampoco lo necesita. Su propuesta funciona porque reúne prácticamente todo lo que buscaría para ampliar una PS5 en un único producto: formato M.2 2280, interfaz PCIe 4.0 x4, hasta 7.100 MB/s de lectura y un disipador instalado de fábrica que evita compras adicionales. La instalación lleva pocos minutos y, una vez formateado, podemos utilizarlo para instalar y ejecutar directamente nuestros juegos de PS5. Es precisamente ese carácter de “instalar y olvidarse” el que me parece más atractivo.

No lo compraría, sin embargo, mirando únicamente esos 7.100 MB/s. A estas velocidades, las diferencias entre buenos SSD Gen4 son mucho más evidentes en determinados benchmarks que durante una partida normal. La decisión debería estar marcada por el precio y, sobre todo, por la capacidad que necesitemos. Si buscamos específicamente 1 TB para PS5 y encontramos el CS2341 a un precio competitivo (+/- 250 euros), me parece una opción muy fácil de recomendar. Si tenemos una biblioteca enorme, probablemente miraría directamente hacia los 2 TB. El CS2341 tiene velocidad de sobra; la cuestión es cuánto espacio necesitamos para aprovecharla.



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