miércoles, 23 de septiembre de 2026

Yale y Samsung SmartThings redefinen el control de accesos

yale smarthings

Cuando pensamos en proteger una vivienda, la atención suele centrarse de manera casi automática en la puerta principal de entrada. Sin embargo, la gestión eficiente del acceso comienza mucho antes, en el mismo perímetro de la propiedad. Saber quién se aproxima a la parcela, poder comunicarte con la visita en tiempo real y abrir una cancela exterior sin necesidad de salir de casa es el estándar que define a la vivienda conectada moderna.

La reciente integración del Timbre con vídeo inteligente de Yale en la plataforma Samsung SmartThings responde precisamente a esta necesidad: centralizar el control perimetral y la seguridad de la vivienda en una única pantalla de uso cotidiano.

Del perímetro al interior: una cadena de acceso sincronizada

El gran avance de este ecosistema radica en la interoperabilidad entre dispositivos de exterior e interior. La señal de vídeo en alta definición y las alertas de movimiento enviadas por el timbre inteligente no solo llegan al teléfono móvil, sino que se integran con los electrodomésticos y pantallas del ecosistema Samsung. Puedes ver quién toca al timbre desde la pantalla de la cocina o mientras ves una serie en el televisor del salón.

Esta visión perimetral se completa de forma natural cuando automatizas el punto de entrada exterior:

  • Gestión de accesos exteriores: en lugar de depender de mandos a distancia tradicionales o desplazarte hasta la entrada, puedes coordinar la verificación visual con la apertura de tu finca utilizando el Yale Smart Opener para puerta exterior con sensor de posición e imán, permitiendo el paso a visitas o mensajeros con total comodidad.
  • Comunicación bidireccional clara: puedes dar instrucciones precisas al repartidor sobre dónde dejar un paquete si no estás en casa o si te encuentras ocupado.
  • Notificaciones cruzadas de estado: si la cancela o la puerta quedan abiertas, el sistema envía un aviso inmediato para evitar sorpresas o despistes de seguridad.

smart opener

Rutinas centralizadas: cuando la casa trabaja para ti

Integrar la gama de seguridad de Yale en SmartThings permite que los dispositivos dejen de funcionar como elementos aislados y pasen a formar parte de «Rutinas» personalizadas. Por ejemplo, al salir de casa por la mañana y cerrar la vía de acceso, el sistema puede activar automáticamente el protocolo de seguridad, apagar la iluminación secundaria y ajustar el termostato a un modo de consumo eficiente.

Así es como se abren nuevas posibilidades para simplificar la gestión de accesos desde el perímetro hasta el recibidor demuestra que la tecnología doméstica no consiste en sumar complicaciones, y ganar tranquilidad en los pequeños gestos de cada día…



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viernes, 18 de septiembre de 2026

BOOX lanza tres nuevos dispositivos en este final de año

BOOX ha aprovechado este otoño para renovar de golpe buena parte de su catálogo de tinta electrónica con tres propuestas bastante diferentes entre sí. Los nuevos Note Air6 C, Note Mini C y Palma 3 comparten Android 16, iluminación frontal y un procesador de ocho núcleos acompañado de la tecnología BOOX Super Refresh, pero atacan necesidades distintas. Tenemos desde un cuaderno digital de 10,3 pulgadas hasta un curioso lector con dimensiones cercanas a las de un smartphone. Y precisamente ahí sigue estando la gracia de BOOX: llevar la tinta electrónica más allá del típico lector de libros electrónicos.

El Note Air6 C es el modelo más orientado a productividad. Mantiene su pantalla eInk a color de 10,3 pulgadas y mejora el rendimiento gracias a un procesador de 4 nanómetros y a Super Refresh, que según BOOX reduce un 40% el tiempo de actualización de la pantalla frente al modelo anterior. También estrena Bluetooth 6.0, admite una funda con teclado y añade funciones como Notas Duales para trabajar con dos documentos simultáneamente. Ya está disponible por 579,99 euros. Más interesante por formato me parece el nuevo Note Mini C. Sus 8,52 pulgadas buscan un término medio entre portabilidad y espacio para escribir, con pantalla eInk a color, 6 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento y microSD de hasta 2 TB. Será compatible con el lápiz magnético InkSight y costará también 579,99 euros, aunque llegará próximamente.

El tercero en discordia es probablemente el más peculiar. El Palma 3 mantiene ese formato prácticamente de smartphone que convierte un lector eInk en algo que realmente podemos llevar encima todo el día. BOOX ha rediseñado el dispositivo incorporando un panel monocromo con mayor contraste, negros más profundos y acabado mate antirreflejos. También tenemos Android 16, 128 GB de almacenamiento y compatibilidad con el lápiz InkSense Plus. Su precio será de 339,99 euros. Sobre el papel, la nueva gama deja una sensación interesante: BOOX no intenta competir únicamente por tener «otro Kindle», sino convertir la tinta electrónica en una alternativa para escribir, trabajar e incluso utilizar aplicaciones Android reduciendo las distracciones de una pantalla convencional. El Note Mini C es quizá el experimento más llamativo por sus dimensiones, mientras que el Palma 3 continúa demostrando que todavía queda bastante terreno por explorar entre el móvil y el lector electrónico.



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martes, 8 de septiembre de 2026

Cosori lanza (por fin) su tienda online en España

Cosori y Levoit han anunciado la apertura de sus tiendas online oficiales en España, un movimiento con el que ambas marcas del grupo VeSync refuerzan su presencia en el mercado nacional. Los consumidores ya pueden comprar sus productos directamente a través de las páginas web de cada firma, sin recurrir a marketplaces o plataformas de terceros. Este lanzamiento incorpora un nuevo canal de venta a su actividad en el país y responde a su estrategia de crecimiento local. Según explican las compañías, el objetivo es estrechar la relación con los compradores españoles y ofrecer una experiencia de compra más directa, sencilla y adaptada a la identidad de cada marca.

La apertura viene acompañada de una campaña promocional que se celebra del 7 al 13 de septiembre de 2026, con descuentos de hasta 40 euros en una selección de productos. En la tienda de Cosori, las ofertas incluyen las freidoras de aire Turbo Tower Pro, Turbo Blaze, Turbo Tower Compact y Turbo Tower. Por su parte, Levoit aplica las promociones a los purificadores de aire Core 400S, Core 200S y Core 300. El anuncio no detalla la rebaja concreta de cada modelo ni sus precios finales durante la campaña. Estas ofertas de lanzamiento sirven como incentivo para dar a conocer las nuevas tiendas y sus respectivos catálogos entre los consumidores españoles.

Ferhat Akbay, director de marketing de Cosori y Levoit, señala que la puesta en marcha de estas tiendas refleja la confianza de ambas marcas en el potencial del mercado español. El directivo destaca también la intención de acercarse a sus consumidores y ampliar las vías de acceso a sus productos. Aunque pertenecen al mismo grupo, las dos firmas se centran en ámbitos distintos del hogar: Cosori está especializada en pequeños electrodomésticos de cocina, especialmente freidoras de aire, mientras que Levoit desarrolla soluciones como purificadores, humidificadores, aspiradores y ventiladores. Con sus nuevos canales propios, ambas compañías suman un punto de contacto comercial con el público español dentro de su estrategia de expansión.



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Halloween: The Game, conviértete en Mike Myers y disfruta siendo el malo de la película

Halloween: The Game tenía una misión complicada: convertir a Michael Myers en protagonista sin limitarse a copiar la fórmula de otros multijugadores asimétricos. Después de jugar la versión de PS5, la sensación es bastante positiva. IllFonic entiende qué hace especial a la película original y aprovecha Haddonfield para construir partidas en las que la tensión importa tanto como perseguir o escapar de otro jugador.

La fórmula principal enfrenta a Michael Myers contra cuatro jugadores, pero introduce habitantes controlados por la inteligencia artificial repartidos por el escenario. Los supervivientes no solo deben preocuparse por salvarse ellos mismos, sino también por ayudar a sus vecinos, encontrar recursos y buscar una forma de escapar. Esa pequeña diferencia consigue que las partidas tengan más movimiento y que Haddonfield parezca un lugar vivo en vez de un simple mapa diseñado para correr en círculos.

Ser Michael Myers es justo lo que esperábamos

Ponerse detrás de la máscara es probablemente la parte más divertida. Michael no corre desesperadamente detrás de sus víctimas, sino que avanza con esa calma inquietante que siempre ha caracterizado al personaje. Para que eso funcione dentro de un videojuego dispone de habilidades para detectar supervivientes, aprovechar las sombras o aparecer rápidamente en determinados lugares, haciendo que perseguir a alguien tenga un componente más estratégico.

Cuando conseguimos acercarnos a una víctima, Halloween tampoco se corta demasiado. Hay ejecuciones directas y otras relacionadas con elementos del escenario, algunas bastante creativas, que aportan variedad y encajan con el tono de una película slasher. Lo interesante es que jugar como Michael no consiste únicamente en atacar: observar, cortar rutas de escape y decidir cuándo aparecer delante de otro jugador suele resultar mucho más satisfactorio.

También hay espacio para jugar solo

Aunque el multijugador es claramente el centro de la experiencia, IllFonic ha incluido contenido para un jugador. La campaña sirve para conocer las habilidades de Michael mientras recorremos acontecimientos relacionados con la película de 1978. No es especialmente larga, pero funciona bien como introducción y tiene suficiente cariño por la licencia para que un aficionado a Halloween quiera recorrer cada escenario con calma.

Ese respeto por el material original se nota especialmente en Haddonfield. Las viviendas, los coches, la decoración y numerosos pequeños detalles transmiten muy bien finales de los años setenta. Explorar sus calles de noche tiene algo especial incluso cuando no estamos persiguiendo a nadie. No busca deslumbrar técnicamente, pero artísticamente sabe perfectamente qué película quiere recordar.

Hay aspectos que todavía necesitan pulirse

Nuestra partida en PS5 también dejó algunos detalles por mejorar. Encontramos comportamientos extraños de algunos personajes controlados por la IA, animaciones que no siempre terminaban correctamente y ciertos fallos de interacción o estabilidad. Son problemas visibles, aunque durante nuestras partidas no consiguieron borrar las buenas sensaciones que deja la propuesta cuando todo encaja.

Conviene además tener en cuenta que hemos jugado antes del lanzamiento general, por lo que es razonable esperar ajustes y actualizaciones alrededor de su estreno. Más que convertirlos en protagonistas del análisis, los vemos como aspectos que IllFonic debería seguir afinando. La base resulta suficientemente entretenida como para que apetezca comprobar cómo evoluciona cuando haya más jugadores llenando los servidores y el estudio tenga margen para pulir estos pequeños tropiezos.

Precio, plataformas y opinión final

Halloween: The Game se estrena en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC. En PS5, plataforma en la que hemos realizado esta review, la edición estándar cuesta 39,99 euros, mientras que la Digital Deluxe sube hasta los 59,99 euros. Es un precio bastante más contenido que el habitual de los grandes lanzamientos actuales y encaja mejor con el tamaño y las aspiraciones de la propuesta.

No pretende destronar de repente a Dead by Daylight ni reinventar por completo el terror asimétrico. Su mayor virtud está en otro sitio: entiende Halloween, recrea con cariño Haddonfield y consigue que controlar a Michael Myers sea tan divertido como cabía esperar. Todavía necesita algo de trabajo en ciertos apartados, pero hay una buena idea debajo de la máscara. Para seguidores de la película original y aficionados a este tipo de multijugador, resulta una visita a Haddonfield fácil de recomendar.



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sábado, 5 de septiembre de 2026

Dreame lanza en IFA una nueva gama de robot centrada en el fregado

Dreame ha llegado a IFA 2026 pisando bastante fuerte. La compañía se ha llevado dos IFA Innovation Awards gracias al Aqua20 Pro Ultra Roller X Complete, premiado en la categoría Smart Home, y al X60 Pro Ultra Complete, reconocido dentro de Home Appliances. Más allá del premio (que siempre queda bien en la caja ), lo interesante es que ambos modelos atacan dos de los problemas que todavía arrastran incluso los robots aspiradores más caros: fregar de verdad las manchas difíciles y llegar a esos rincones en los que normalmente terminamos pasando nosotros mismos la fregona.

El más llamativo es probablemente el Aqua20 Pro Ultra Roller X Complete, nuevo buque insignia de Dreame con mopa de rodillo. Su gran novedad está en utilizar vapor a 180 ºC antes del fregado con agua caliente para reblandecer suciedad seca y manchas especialmente resistentes. A esto suma una presión de 18 N sobre el suelo y un rodillo capaz de girar a 300 RPM. Dreame habla de una eliminación de bacterias del 99,999 %, aunque, como siempre con este tipo de cifras de laboratorio, habrá que ver cómo se traduce en una casa real. También mejora algo mucho más fácil de apreciar: la mopa puede extenderse hasta ocho centímetros para acercarse mejor a paredes y muebles. El X60 Pro Ultra Complete, por su parte, apuesta por la movilidad. Estrena un brazo robótico de doble articulación que permite sacar la mopa circular hasta 18 centímetros y el cepillo lateral otros 12 centímetros. Es una solución pensada para limpiar alrededor de patas de sillas, rodapiés o huecos estrechos, precisamente donde estos dispositivos suelen dejar pequeñas zonas sin tocar.

Los premios llegan además en un momento en el que Dreame está intentando dejar claro que ya no quiere competir únicamente por potencia de succión. La evolución de los robots aspiradores empieza a jugarse en detalles como la capacidad de alcanzar bordes, gestionar distintos tipos de suelo o convertir el fregado en algo más parecido a una limpieza real que a pasar un paño húmedo. Y ahí propuestas como el vapor del Aqua20 o los brazos extensibles del X60 tienen bastante más interés que otra subida de varios miles de pascales sobre el papel. IFA 2026 sirve así para confirmar una tendencia clara: la gama alta de robots aspiradores se está sofisticando rápidamente, aunque será el precio (y el resultado en el día a día) el que determine si estas innovaciones terminan siendo realmente útiles o simplemente otra demostración tecnológica.



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jueves, 3 de septiembre de 2026

KiiBOOM Phantom81 V4, análisis: teclado compacto premium con RGB y gran sonido

KiiBOOM Phantom81 V4

Hay teclados mecánicos que se justifican por sus especificaciones, otros por su sonido y otros simplemente por lo que transmiten cuando los colocas sobre la mesa. El KiiBOOM Phantom81 V4 pertenece bastante a este último grupo. Es un teclado que entra por los ojos, pero que también gana mucho cuando empiezas a usarlo durante días.

La pregunta que tenía antes de probarlo era bastante clara: ¿tiene sentido pagar cerca de 200 dólares por un teclado compacto como este? Porque hoy en día hay muchos teclados mecánicos con buen sonido, RGB y una experiencia de escritura más que correcta por bastante menos dinero.

Después de usarlo durante varias semanas para trabajar, escribir y jugar, creo que la respuesta no es un simple sí o no. Si lo que buscas es únicamente un teclado mecánico cómodo para escribir, probablemente puedas encontrar opciones más económicas. Pero si además quieres un producto con una construcción muy sólida, un diseño diferente, buenos acabados y esa sensación de periférico premium pensado para durar años, entonces el Phantom81 V4 empieza a tener mucho más sentido.

Y eso es precisamente lo que más me ha llamado la atención: hay detalles que no siempre valoramos al comprar un teclado, como el peso, la rigidez, la estabilidad, la rueda de volumen o la forma en la que la iluminación acompaña al diseño. Sin embargo, cuando pasas muchas horas delante del ordenador, todos esos detalles terminan sumando.

Un teclado compacto que se siente mucho más premium de lo habitual

KiiBOOM Phantom81 V4 diseño

La unidad que he probado es la versión Black, con acabado negro y detalles dorados. Personalmente, me parece una de las combinaciones más bonitas que he visto últimamente en un teclado mecánico. Tiene un punto gaming por la iluminación RGB, pero no cae en una estética exagerada ni agresiva.

De hecho, me parece un teclado precioso incluso apagado. Esto es importante porque hay modelos que dependen demasiado del RGB para llamar la atención. En este caso, el propio diseño ya tiene suficiente presencia. Los tonos negros y dorados, la base translúcida y el acabado general hacen que encaje muy bien en un escritorio cuidado, especialmente si buscas un setup elegante y no solo llamativo.

También se nota en el peso. El Phantom81 V4 ronda los 1,5 kg, una cifra muy alta para un teclado compacto. En mi caso lo he usado sobre una alfombrilla grande de cuero y, al intentar moverlo, antes se desplaza la alfombrilla que el propio teclado. Esa sensación de bloque pesado y firme es una de las cosas que más ayudan a que parezca un producto de gama alta.

El chasis de acrílico tampoco flexa prácticamente nada. No cruje, no se retuerce y no transmite fragilidad, a pesar de tener un diseño bastante trabajado. Es un teclado suave al escribir, pero no delicado. Esa mezcla entre estética cuidada y construcción contundente es, para mí, uno de sus valores más claros.

Eso sí, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda: no es un teclado pensado para transportar. Es compacto, pero no ligero. No lo recomendaría para alguien que quiera llevarlo todos los días en la mochila, moverse entre casa y oficina o viajar con él de forma habitual. Este es un teclado para dejar fijo en el escritorio y disfrutarlo ahí.

La iluminación es potente, pero el diseño no depende solo del RGB

KiiBOOM Phantom81 V4 sin led formato 75%

El RGB del KiiBOOM Phantom81 V4 es bastante espectacular. Tiene iluminación south-facing por tecla, keycaps semitransparentes de PC en perfil Cherry y una base translúcida que permite que la luz también se aprecie por la zona inferior del teclado.

Con el brillo alto, ilumina bastante la mesa. No estamos ante una iluminación tímida ni meramente decorativa. Se nota que la iluminación está integrada en el diseño del teclado, no simplemente añadida para que haya luz entre las teclas.

Durante las primeras semanas lo he usado mucho con diferentes efectos para probarlo bien, pero al final la configuración que más me ha convencido ha sido una iluminación fija en tonos dorados o amarillos. Acompaña muy bien los detalles del propio teclado y mantiene esa estética más elegante de la versión Black.

Aun así, también lo he usado apagado, y creo que ahí está una de sus mejores virtudes: no necesita el RGB para parecer especial. El diseño base ya es suficientemente atractivo. La iluminación suma, pero no sostiene por sí sola la personalidad del teclado.

Formato 75%: cómodo, compacto y fácil de entender

KiiBOOM Phantom81 V4 teclas color led

El Phantom81 V4 utiliza un formato 75% con 81 teclas. En la práctica, esto significa que conserva la fila de funciones, los cursores y algunas teclas de navegación, pero elimina el teclado numérico para reducir tamaño.

Para mí, es uno de los formatos compactos más equilibrados. No ocupa tanto como un teclado completo, pero tampoco llega a ser tan pequeño como para obligarte a depender constantemente de combinaciones secundarias. Viniendo de teclados 100% tradicionales, la adaptación ha sido bastante sencilla.

Aun así, hay renuncias que conviene tener claras. No tiene teclado numérico, no tiene Control derecho y utiliza distribución ANSI, así que tampoco encontramos tecla Ñ física. Puedes escribir en español configurando el idioma del sistema, pero las leyendas y algunos símbolos no coinciden como en un teclado ISO español.

La mayor dificultad personal que he tenido ha sido la tecla Suprimir. Está situada en la esquina superior derecha, justo al lado de la ruleta de volumen, y durante los primeros días se me hizo algo extraña esa posición. No creo que sea un problema universal, pero sí un buen ejemplo de lo que ocurre al pasar de un teclado completo a uno compacto: cada usuario encontrará una tecla, una combinación o una zona que no encaje del todo con su memoria muscular.

También echo en falta unas patas traseras regulables. La altura fija me ha resultado cómoda, incluso usando el teclado muchas horas, pero en un modelo de este nivel habría agradecido tener al menos una segunda inclinación. No todas las manos, muñecas y escritorios son iguales, y ese pequeño margen de ajuste siempre ayuda.

Escribiendo es donde más se nota que no es un teclado cualquiera

KiiBOOM Phantom81 V4 keycap

La experiencia de escritura es, probablemente, lo que más me ha gustado del KiiBOOM Phantom81 V4. La pulsación es muy suave, ligera y estable. Es de esos teclados que te permiten tener una cadencia muy alta y escribir durante bastante tiempo sin que las teclas se sientan blandas o imprecisas.

La configuración actual monta switches lineales KiiBOOM Crystal Switch, y la sensación encaja muy bien con lo que esperaba de un teclado de este tipo: recorrido fluido, pulsación cómoda y un sonido muy agradable sin necesidad de modificar nada. De hecho, el sonido me recuerda bastante al Phantom 98 Lite, aunque aquí lo noto algo más seco y controlado. Tiene profundidad, pero no intenta sonar exageradamente grave ni artificial. No he notado ping metálico, resonancias raras ni sensación hueca en el chasis.

Aquí ayuda su estructura gasket mount y el sistema interno de amortiguación. Podríamos entrar en cada capa y material, pero lo importante es el resultado: el teclado suena compacto, limpio y muy bien resuelto.

Los estabilizadores también están a muy buen nivel. La barra espaciadora, Enter, Shift y Retroceso responden bien incluso cuando las pulsas desde un lateral. No hay holguras molestas ni traqueteos raros. En un teclado de este precio esto debería darse por hecho, pero no siempre ocurre, así que se agradece que aquí esté bien resuelto.

Las keycaps mantienen también muy buena sensación. Después de varias semanas de uso no he notado desgaste, brillo extraño ni pérdida de tacto. Siguen viéndose igual de sofisticadas que el primer día.

La ruleta de volumen es uno de esos detalles que acabas echando de menos

KiiBOOM Phantom81 V4 led

Uno de los elementos que más he disfrutado en el uso diario es la ruleta metálica de volumen. Puede parecer un detalle menor, pero cuando trabajas muchas horas con música, vídeos, llamadas o cambios constantes de audio, tener un control físico directo resulta comodísimo.

Girar la rueda para subir o bajar volumen es más rápido que usar atajos o abrir el panel de sonido de Windows. Además, al pulsarla podemos pausar o reanudar la reproducción. Es una función sencilla, pero muy práctica.

También tiene bastante sentido dentro del diseño del teclado. No parece un añadido puesto a última hora, sino una pieza que acompaña bien al conjunto. La única pega, como comentaba antes, es que al estar tan cerca de Suprimir puede hacer que esa zona resulte un poco extraña durante los primeros días.

Aun así, me parece uno de esos detalles que justifican parte de la sensación premium. No porque una rueda de volumen sea algo revolucionario, sino porque cuando está bien integrada mejora mucho el uso diario.

Conexión 2,4 GHz fiable, buena batería y un detalle mejorable con el dongle

KiiBOOM Phantom81 V4 conectividad

Durante estas semanas he utilizado el Phantom81 V4 principalmente mediante el dongle de 2,4 GHz. La experiencia ha sido totalmente plug and play: conectar el receptor, encender el teclado y empezar a trabajar. No he notado cortes, desconexiones ni input lag jugando.

También lo he usado por cable al cargarlo, sin ningún problema. Bluetooth no ha sido mi modo principal, así que no voy a venderlo como si lo hubiera probado a fondo en varios dispositivos. Pero el teclado ofrece Bluetooth 5.0, 2,4 GHz y USB-C, así que en conectividad va bien servido.

A nivel técnico, el KiiBOOM Phantom81 V4 cuenta con NKRO y polling de 1000 Hz por cable y 2,4 GHz. En la práctica, jugando no he sentido retraso ni falta de respuesta. Lo he probado en shooters, juegos de lucha y títulos de gestión, y ha funcionado muy bien.

La batería es de 8.000 mAh, una cifra bastante alta para un teclado inalámbrico. No puedo dar una duración exacta porque lo he usado mezclando trabajo, juego, RGB encendido, RGB apagado y carga por cable cuando tocaba, pero sí puedo decir que no me ha generado preocupación. Aguanta bien un uso intensivo y no he tenido esa sensación de estar pendiente continuamente de la carga.

Eso sí, hay un detalle que me resulta extraño: no he encontrado una cavidad o compartimento integrado para guardar el dongle USB de 2,4 GHz. Es cierto que encontramos un pequeño protector o accesorio para sujetar el receptor junto al cable, pero no es lo mismo que tener un hueco dentro del propio teclado.

En un modelo tan pesado y pensado para escritorio fijo no es tan grave como en un teclado portátil, pero aun así me parece una ausencia curiosa. En un producto tan cuidado en diseño y acabados, habría sido lógico tener un pequeño compartimento para guardar el receptor y evitar perderlo.

Mi recomendación sobre el KiiBOOM Phantom81 V4

KiiBOOM Phantom81 V4 teclas

Después de varias semanas usando el KiiBOOM Phantom81 V4, tengo bastante clara la idea principal: es un teclado caro, pero su valor no está únicamente en escribir bien. Si solo buscas una buena experiencia de escritura, hay teclados mecánicos más baratos que también pueden cumplir muy bien.

Donde este modelo intenta marcar diferencias es en la sensación de producto premium. El peso, el chasis de acrílico, la base translúcida, el diseño Black con detalles dorados, la iluminación, la rueda metálica, los estabilizadores y el sonido hacen que el conjunto se sienta muy cuidado. Son detalles que quizá no valoras en un primer instante, pero que se notan cuando el teclado pasa a formar parte de tu escritorio durante semanas.

¿Justifica eso su precio? Para mí, la respuesta es sí y no. No lo justificaría si solo quieres un teclado mecánico bonito para trabajar o jugar. En ese caso, probablemente se vaya de precio. Pero si buscas un teclado compacto, muy sólido, con estética premium y con la sensación de que puede durarte muchos años, entonces la inversión empieza a tener bastante más sentido.

Lo mejor del Phantom81 V4 está en su construcción, su diseño, su sonido, la suavidad al escribir y la comodidad de la ruleta de volumen. Por otro lado, lo menos convincente está en la ausencia de patas regulables, la falta de Ñ física, la ausencia de teclado numérico y Control derecho, el peso elevado y ese pequeño detalle del dongle sin compartimento propio.

Lo recomendaría especialmente a quien tenga un escritorio fijo, cuide mucho su setup y quiera un teclado que no solo funcione bien, sino que también aporte presencia y personalidad. También me parece una buena opción para quienes teletrabajan, escriben mucho y juegan en PC sin querer un teclado con estética gaming tradicional. En cambio, no lo recomendaría a quien busque algo ligero, barato, fácil de transportar o con distribución ISO española. Tampoco a quien necesite sí o sí teclado numérico para trabajar.

El KiiBOOM Phantom81 V4 no es la compra más racional para todo el mundo. Pero tampoco pretende serlo. Es un teclado para quien quiere darse el lujo de tener un periférico compacto, robusto, muy bonito y con una experiencia de uso realmente cuidada. Y en ese terreno, cumple muy bien.



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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Nuevos POCO F9 Pro y POCO F9 Ultra: Lanzamiento oficial hoy, 2 de septiembre

POCO F9 Series

Llega hoy, 2 de septiembre, la presentación y disponibilidad oficial de la nueva saga insignia de POCO: los POCO F9 Pro y POCO F9 Ultra. La marca renueva su catálogo de gama alta dividiendo su propuesta en dos perfiles muy claros: un modelo Pro concebido para combinar máxima potencia y diseño innovador en un formato manejable de 6,59 pulgadas, y una versión Ultra que lleva al extremo la autonomía, la refrigeración líquida, el sonido y la fotografía con periscopio.

Ambos terminales se posicionan como los grandes referentes del rendimiento y el juego móvil para esta temporada. Si quieres hacerte con cualquiera de los dos modelos desde el primer momento, ya puedes comprar ambos dispositivos móviles gaming…

Procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 y chip gráfico VisionBoost D8

chipset Snapdragon

El rendimiento extremo es el denominador común de la serie F9. En el interior del POCO F9 Pro encontramos la plataforma Snapdragon 8 Elite Gen 5 (serie V) con arquitectura CPU All-Big-Core, mientras que el POCO F9 Ultra da el salto a la versión completa del Snapdragon 8 Elite Gen 5.

Ambos dispositivos acompañan su arquitectura con memorias RAM LPDDR5X a 9600 Mbps y almacenamiento masivo UFS 4.1 de alta velocidad. Además, incorporan el coprocesador gráfico dedicado VisionBoost D8, encargado de procesar algoritmos de Superresolución por IA, Smart Frame Rate, Game HDR y visualización Dual-core en juegos compatibles.

Para garantizar que la potencia se mantenga estable con el paso de los minutos, entra en juego el motor WildBoost Optimization, que regula las frecuencias, mitiga caídas de FPS en tiempo real y optimiza el consumo energético. En el caso específico del POCO F9 Ultra, se añade la tecnología de refrigeración LiquidCool, con una cámara de vapor LHP de 6.300 mm², relieve 3D sobre el chip y 17.820 mm² de grafito para reducir la temperatura del SoC hasta en 3 °C durante partidas intensas.

Pantallas AMOLED M11 a 185 Hz y experiencia táctil a 4800 Hz

En el apartado visual, la serie F9 estrena a nivel global los nuevos paneles AMOLED M11 con resolución 1.5K POCO HyperRGB y una tasa de refresco máxima de 185 Hz. Gracias al nuevo emisor de luz verde, estas pantallas ofrecen un 20% más de eficiencia energética, picos de brillo de 4.500 nits (25% APL) y picos locales de hasta 10.000 nits.

  • POCO F9 Pro: Panel de 6,59 pulgadas (2510×1156 px), diseñado para quienes priorizan el confort en mano y la portabilidad.
  • POCO F9 Ultra: Panel de 6,9 pulgadas (2608×1200 px), pensado para ofrecer la máxima inmersión visual.

Ambas pantallas admiten una tasa de fotogramas de hasta 185 FPS (con soporte nativo en 24 títulos como CrossFire: Legends o Blood Strike) y 165 FPS en entregas como Mobile Legends: Bang Bang y Call of Duty: Mobile. A nivel de respuesta en pantalla, ofrecen 480 Hz de muestreo táctil multipunto en 10 puntos, 4800 Hz instantáneos en modo Game Turbo y 200 Hz en el giroscopio, junto con la certificación TÜV Rheinland Quadruple Eye Care y modo de lectura nocturna a 1 nit.

POCO F9 Pro: Formato compacto, 6.330 mAh y trasera fotoluminiscente

POCO F9 Pro

El POCO F9 Pro reúne especificaciones de primer nivel en un chasis equilibrado. En su versión Aurora Green, estrena el primer panel trasero totalmente fotoluminiscente de la marca: la cubierta absorbe luz ambiental o solar y emite un suave resplandor en la oscuridad, permitiendo crear efectos de grafiti de luz mediante un puntero láser azul-violeta (405 nm).

A nivel de autonomía, integra una batería de 6.330 mAh respaldada por carga rápida HyperCharge de 100W por cable, 50W inalámbrica y carga inversa. Su sistema fotográfico incluye una cámara principal de 200 MP con OIS, un ultra gran angular de 8 MP, frontal de 32 MP y un teleobjetivo flotante de 50 MP (zoom 2,5x con OIS) especial para retratos.

Llega al mercado en versiones de hasta 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento. Puedes consultar los detalles y comprar el POCO F9 Pro desde su enlace oficial.

POCO F9 Ultra: Batería de 8.050 mAh, sonido 2.1 y periscopio de 50 MP

POCO F9 Ultra

Para quienes buscan la máxima configuración sin compromisos, el POCO F9 Ultra marca un nuevo techo tecnológico dentro de la marca:

  • Batería de Silicio-Carbono de 8.050 mAh: Con un 16% de contenido de silicio y densidad energética de 809 Wh/L, alcanza hasta 2 días de autonomía. Ofrece carga por cable de 100W, inalámbrica de 50W y carga inversa.
  • Sistema de Audio Sound by Bose 2.1: Incorpora dos altavoces estéreo simétricos 1115D respaldados por un woofer dedicado 1620 para unos graves profundos, junto al perfil Bose Game Audio para detectar pasos y disparos.
  • Fotografía Profesional con Periscopio: Equipa un sensor principal de 200 MP con OIS, ultra gran angular de 50 MP y un teleobjetivo periscópico de 50 MP con zoom óptico 5x, OIS y zoom sin pérdidas 10x, capaz de grabar en 4K a 60 fps y capturar telemacro.

El POCO F9 Ultra está disponible en configuraciones de hasta 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento masivo. Puedes revisar las variantes de color y adquirir el POCO F9 Ultra directamente en este enlace.



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jueves, 27 de agosto de 2026

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow Set es el auténtico terror de la suciedad [Review]

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow llega con una propuesta bastante clara: mejorar de verdad el fregado. Su principal novedad es el sistema SpiraFlow 2.0, un rodillo que se limpia continuamente mientras trabaja y que sustituye a las habituales mopas circulares de otros modelos Qrevo. A eso suma 35.000 Pa de potencia de aspiración, navegación LiDAR retráctil, detección inteligente de obstáculos y una base multifunción capaz de vaciar el polvo, gestionar el agua y limpiar el rodillo.

No es un robot pensado simplemente para recoger migas. Su objetivo es reducir al mínimo la limpieza manual del suelo, especialmente en viviendas con parquet, baldosa, mascotas o niños. Y ahí es donde empieza a justificar su precio. No sustituye por completo una limpieza profunda, pero sí consigue que el mantenimiento diario dependa mucho menos de nosotros.

Diseño bajo y navegación más flexible

El Qrevo Edge 2 Flow mide 8,98 centímetros de alto y utiliza el sistema RetractSense, que permite esconder el sensor LiDAR cuando necesita pasar por debajo de muebles bajos. En zonas abiertas, el módulo se eleva y escanea el entorno; cuando entra debajo de una cama o sofá, se retrae. Es una solución muy útil porque esos pocos milímetros pueden marcar la diferencia entre limpiar una zona o dejarla siempre fuera del recorrido.

No es tan bajo como el Qrevo Edge 2 convencional, que se queda en 7,98 centímetros, pero sigue siendo un robot bastante fino teniendo en cuenta todo lo que lleva en su interior. La base es grande y exige espacio permanente, algo habitual en esta gama. A cambio, centraliza casi todo el mantenimiento y evita tener que manipular el robot después de cada limpieza.

35.000 Pa, pero la potencia no lo es todo

Roborock anuncia una potencia máxima de 35.000 Pa, claramente superior a generaciones anteriores. En suelo duro, la capacidad de aspiración es excelente y permite recoger polvo fino, arena, migas y pelo sin problemas. En alfombras también hay potencia de sobra, aunque aquí la eficacia depende tanto de la trayectoria y del cepillo como de la cifra de succión.

Más importante me parece el sistema antienredos. El robot está diseñado para reducir la acumulación de pelo en el cepillo, algo especialmente útil en casas con mascotas o personas de pelo largo. No elimina por completo el mantenimiento, pero sí evita tener que darle la vuelta constantemente para cortar marañas. En bordes y esquinas también mejora gracias al cepillo lateral y a los mecanismos de extensión, aunque sigue existiendo el límite físico de utilizar un robot redondo.

SpiraFlow 2.0 es la verdadera novedad

El gran argumento del Qrevo Edge 2 Flow es su rodillo de fregado SpiraFlow 2.0. Mide 270 milímetros, gira hasta 240 veces por minuto y recibe agua limpia mediante 16 puntos de distribución. La idea es sencilla: en lugar de arrastrar una mopa cada vez más sucia por toda la habitación, el sistema va renovando continuamente la superficie que toca el suelo.

En la práctica, esto funciona especialmente bien con manchas habituales, huellas, barro, salpicaduras y suciedad de cocina. No hace milagros con residuos completamente secos, pero sí ofrece una limpieza más consistente que muchas soluciones basadas en mopas giratorias. Además, el rodillo puede desplazarse hacia el borde para limpiar más cerca del rodapié. Es una mejora que se nota mucho más en el día a día que cualquier aumento de potencia de aspiración.

Mejor comportamiento con alfombras

Uno de los problemas habituales de los robots que friegan aparece cuando tienen que pasar de suelo duro a alfombra. El Qrevo Edge 2 Flow puede elevar el rodillo hasta 15 milímetros y utiliza un sistema que ayuda a aislar la parte húmeda para evitar que roce la superficie textil.

Esto permite combinar aspirado y fregado dentro de una misma rutina sin necesidad de configurar tantas zonas prohibidas. Funciona especialmente bien en casas donde se alternan parquet, baldosa y alfombras finas. En alfombras muy gruesas sigue siendo recomendable ajustar bien la configuración, pero la solución es bastante más convincente que simplemente levantar una mopa mojada unos pocos milímetros.

Buena navegación y obstáculos bien resueltos

La navegación combina LiDAR, cámara RGB y varios sensores para detectar muebles, objetos y suciedad. Roborock afirma que puede reconocer más de 280 tipos de obstáculos. En la práctica, lo importante no es el número, sino que el robot pueda evitar cables, zapatillas o pequeños objetos con bastante solvencia.

También puede adaptar su comportamiento según lo que detecta. Si encuentra suciedad seca puede aumentar la aspiración, mientras que ante determinados residuos húmedos puede priorizar el fregado. La aplicación ofrece muchas opciones para dividir habitaciones, crear rutinas, ajustar potencias o definir zonas. Al principio puede resultar algo compleja, pero una vez configurado el mapa, lo normal es intervenir muy poco.

La base reduce mucho el mantenimiento

La estación multifunción vacía automáticamente el depósito de polvo, gestiona el agua limpia y sucia, lava el rodillo y lo seca con aire caliente. Es uno de los elementos que más cambia la experiencia diaria, porque evita tener que tocar el robot después de cada sesión.

Eso no significa que sea un sistema sin mantenimiento. Seguiremos teniendo que rellenar agua limpia, vaciar el depósito de agua sucia, cambiar la bolsa y limpiar ocasionalmente el rodillo o la bandeja. La diferencia es que esas tareas pasan de ser constantes a puntuales. Y en un robot de este precio, esa autonomía es casi tan importante como la propia limpieza.

Qrevo Edge 2 o Edge 2 Flow

El Qrevo Edge 2 convencional es más bajo y utiliza un sistema de fregado diferente, además de ofrecer 25.000 Pa de potencia. El Edge 2 Flow sube hasta 35.000 Pa y, sobre todo, incorpora el rodillo SpiraFlow 2.0.

Si la vivienda tiene mucho suelo duro, elegiría el Flow. Es donde su sistema de fregado aporta más valor. Si predominan las alfombras, la diferencia se reduce y puede tener más sentido optar por el Edge 2 normal o incluso por un modelo más económico. Aquí no merece la pena pagar el extra únicamente por tener más potencia.

Opinión del editor

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow destaca más por cómo friega que por cuánto aspira. Los 35.000 Pa impresionan, pero el verdadero salto está en el rodillo SpiraFlow 2.0, que mantiene una superficie de limpieza más fresca mientras trabaja y consigue mejores resultados sobre suelo duro.

Lo que más me convence del Qrevo Edge 2 Flow es que sus mejoras no parecen pensadas únicamente para lucir bien en una presentación. El rodillo SpiraFlow 2.0, la gestión de alfombras y la automatización de la base tienen un impacto directo en el uso diario, que es justo donde un robot de este precio tiene que demostrar su valor. No es una compra para cualquiera, pero sí una opción muy lógica para quien quiera delegar de verdad buena parte de la limpieza del suelo. Y ahí está su principal virtud: no impresiona solo por todo lo que hace, sino por la cantidad de veces que evita que tengamos que hacerlo nosotros, que al final es para lo que queremos realmente un dispositivo así.

Con un PVP de 899 euros, sigue siendo un robot caro, aunque también muy completo. Su compra tiene especialmente sentido en casas con mascotas, niños, cocina abierta o bastante superficie de parquet y baldosa. Si vamos a aprovechar el fregado avanzado, ofrece una mejora clara frente a muchos modelos anteriores. Si solo buscamos aspirar polvo y migas, hay opciones mucho más económicas.



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martes, 25 de agosto de 2026

Nuevos Mac mini M6 y M5 Pro: todo lo que debes saber

Apple ha decidido que finales de agosto era un momento tan bueno como cualquier otro para poner patas arriba buena parte de su catálogo de ordenadores de sobremesa. Sin evento, sin demasiada ceremonia y con los próximos iPhone ya asomando por el horizonte, la compañía ha presentado los nuevos Mac mini y Mac Studio, pero también dos piezas mucho más importantes para entender hacia dónde se dirige Apple Silicon: los chips M6 y M5 Ultra. El primero es especialmente interesante porque supone el estreno del proceso de fabricación de 2 nanómetros dentro del catálogo de Apple, mientras que el segundo lleva la filosofía de memoria unificada de la compañía hasta cifras que hace no demasiado tiempo habrían parecido absurdas en un ordenador de este tamaño. Y sí, como era de esperar, buena parte del discurso vuelve a girar alrededor de la inteligencia artificial, especialmente de la posibilidad de ejecutar modelos directamente en el dispositivo en lugar de recurrir permanentemente a servicios en la nube.

Lo curioso es que Apple ha organizado esta generación de una forma bastante poco habitual. El Mac mini básico salta directamente del M4 al M6, mientras que el modelo profesional abandona el M4 Pro para utilizar un M5 Pro. Puede parecer que alguien ha mezclado las cajas en el almacén, pero tiene bastante sentido cuando observamos las prestaciones y, sobre todo, las necesidades de cada usuario. En paralelo, el Mac Studio pasa a utilizar M5 Max y estrena el esperado M5 Ultra, manteniendo el mismo diseño exterior de las últimas generaciones. No estamos, por tanto, ante ordenadores nuevos en el sentido tradicional: siguen siendo esas pequeñas cajas de aluminio que conocemos perfectamente. El cambio está dentro, con más rendimiento, almacenamiento más rápido, mejores conexiones inalámbricas y un énfasis evidente en cargas de trabajo profesionales e inteligencia artificial. El problema es que todo esto viene acompañado de una subida de precios que hace que el Mac mini pierda parte de aquella etiqueta de pequeño chollo que se ganó con el modelo M4.

Nuevos Mac mini M5 Pro y M6

El protagonista evidente es el Mac mini con M6, entre otras cosas porque es el primer dispositivo de Apple que utiliza esta nueva generación de procesadores. El M6 está fabricado mediante un proceso de 2 nanómetros e incorpora una CPU de 12 núcleos dividida entre dos supernúcleos, cuatro núcleos de rendimiento y seis de eficiencia. También encontramos una GPU de 12 núcleos con Neural Accelerators integrados y, por primera vez en un chip de esta familia, un doble Neural Engine de 16 núcleos. Traducido al idioma de quienes simplemente quieren que el ordenador vaya rápido: Apple habla de hasta un 40 % más de rendimiento de CPU, el doble de rendimiento gráfico y hasta cuatro veces más velocidad en determinadas cargas de inteligencia artificial frente al Mac mini M4 utilizado en sus pruebas. También aumenta el ancho de banda de la memoria hasta 170 GB/s. El M6 puede acompañarse de hasta 32 GB de memoria unificada y hasta 2 TB de almacenamiento SSD.

Por encima encontramos el Mac mini con M5 Pro, y aquí es donde la nomenclatura puede jugar una pequeña mala pasada. M6 es una generación más reciente, sí, pero M5 Pro continúa siendo el chip destinado a las cargas de trabajo realmente exigentes. Puede configurarse con una CPU de hasta 18 núcleos y una GPU de hasta 20, además de alcanzar los 64 GB de memoria unificada y 8 TB de almacenamiento. También hay diferencias importantes en conectividad: ambos Mac mini incorporan ahora Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y Ethernet de 2,5 Gb/s de serie, configurable a 10 Gb/s, pero el M6 mantiene tres conexiones Thunderbolt 4 mientras que el M5 Pro ofrece Thunderbolt 5. Por delante siguen estando los dos USB-C y la conexión para auriculares que estrenó el rediseño de 2024. Exteriormente, de hecho, prácticamente nada cambia: seguimos teniendo esa pequeña caja de 12,7 centímetros que cabe casi en la palma de la mano y que, personalmente, me sigue pareciendo uno de los mejores diseños actuales de Apple.

Nuevos Mac Studio

El Mac Studio tampoco necesita un nuevo traje para justificar esta renovación. Apple mantiene el conocido chasis de aluminio, pero sustituye las anteriores configuraciones M4 Max y M3 Ultra por los nuevos M5 Max y M5 Ultra. El primero monta una CPU de 18 núcleos y puede alcanzar los 40 núcleos de GPU, con Neural Accelerators integrados dentro de cada núcleo gráfico. Puede configurarse además con hasta 128 GB de memoria unificada. Es una barbaridad de potencia para tareas habituales y, como ocurría con su predecesor, considero que hablar simplemente de “un Mac más rápido” se queda muy corto. Este es un producto destinado a edición de vídeo pesada, producción musical, desarrollo, fotografía profesional, renderizado 3D y ahora también a usuarios que trabajan con modelos de inteligencia artificial de manera local. El ancho de banda de memoria también aumenta y Apple asegura mejoras importantes tanto en gráficos como en IA frente al M4 Max al que sustituye.

Pero la auténtica bestia es el M5 Ultra. Apple utiliza una evolución de UltraFusion para combinar cuatro matrices de silicio y hacer que el sistema las trate como un único chip. El resultado puede alcanzar una CPU de 36 núcleos, una GPU de 80 núcleos y nada menos que 512 GB de memoria unificada, con un ancho de banda de hasta 1,2 TB/s. Son cifras que sólo tienen sentido para un grupo de usuarios muy concreto, pero precisamente ahí está la gracia del Mac Studio: no pretende ser un ordenador doméstico. Apple asegura que el M5 Ultra puede ejecutar localmente modelos de lenguaje con cientos de miles de millones de parámetros, y permite incluso agrupar varios Mac Studio mediante Thunderbolt 5 para aumentar el rendimiento en tareas de IA. A esto se suma una nueva arquitectura SSD PCIe Gen 6, hasta dos veces más rápida, Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y capacidad para manejar hasta ocho pantallas. Es un ordenador desproporcionado, pero esta vez esa desproporción parece bastante deliberada.

Diferencias entre el Mac mini M4 y el Mac mini M6

Si ya tienes un Mac mini M4, la pregunta importante no es si el M6 es mejor, porque evidentemente lo es, sino cuánto vas a notar realmente la diferencia. Ambos mantienen exactamente la misma filosofía y prácticamente el mismo diseño, así que aquí no hay una pantalla mejor, un nuevo sistema de refrigeración visible o un cambio de formato que transforme la experiencia. El M4 utiliza una CPU y una GPU de 10 núcleos, mientras que el M6 sube ambas hasta 12 núcleos y estrena además el doble Neural Engine. Apple cifra la diferencia en hasta un 40 % más de rendimiento de CPU, el doble de potencia gráfica en determinados escenarios y hasta cuatro veces más rendimiento en algunas cargas relacionadas con IA. También se ha duplicado la velocidad máxima del almacenamiento según las pruebas de la compañía. Son mejoras importantes sobre el papel, especialmente para quien renderiza, compila o utiliza modelos locales, aunque para Safari, Mail, ofimática y consumo multimedia el M4 continúa teniendo potencia para aburrir.

Hay otras diferencias quizá menos espectaculares, pero más fáciles de apreciar durante muchos años de uso. El Mac mini M6 incorpora Wi-Fi 7 y Bluetooth 6, frente a Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.3 de la generación M4, y el Ethernet pasa de 1 Gb/s a 2,5 Gb/s de serie, manteniendo la posibilidad de configurarlo a 10 Gb/s. El almacenamiento también es más rápido, aunque Apple sigue insistiendo en ofrecer únicamente 256 GB en el modelo básico, una cantidad que en un equipo que supera ya holgadamente los mil euros me parece difícil de defender. Y ahí aparece precisamente el gran inconveniente de esta generación. El Mac mini M4 debutó en España en 2024 por 719 euros con 16 GB de memoria, una combinación que lo convertía en una compra tremendamente atractiva. El nuevo M6 parte de 1.069 euros. Es mucho más rápido, sí, pero también cambia por completo la conversación: ya no estamos ante aquel Mac asequible que era casi imposible no recomendar.

Precio y lanzamiento oficial

Todos estos modelos se pueden reservar desde el 25 de agosto de 2026, aunque Apple ha fijado su llegada a tiendas y las primeras entregas para el próximo 22 de septiembre. En España, el nuevo Mac mini con M6 parte de 1.069 euros, mientras que la configuración con M5 Pro comienza en 2.019 euros. El salto hacia el Mac Studio eleva considerablemente la factura: el modelo con M5 Max arranca en 3.029 euros, mientras que para llevarnos el M5 Ultra tendremos que desembolsar como mínimo 6.649 euros. Además, las configuraciones más bestias pueden disparar esas cantidades rápidamente cuando aumentamos memoria o almacenamiento. Apple también mantiene precios educativos de 949 euros para el Mac mini M6, 1.899 euros para el M5 Pro, 2.789 euros para el Mac Studio M5 Max y 6.169 euros para el M5 Ultra. La versión del Mac Studio equipada con 512 GB de memoria unificada llegará algo más tarde, a finales de octubre.

Y es precisamente el precio lo que determina mi valoración inicial de esta renovación. Técnicamente, hay poco que reprochar: el M6 parece un salto muy interesante, el M5 Pro coloca al pequeño Mac mini en territorio de workstation compacta y el M5 Ultra demuestra hasta dónde puede llegar la arquitectura de memoria unificada cuando prácticamente desaparecen las restricciones económicas. Pero el Mac mini siempre tuvo un atractivo adicional: acercaba macOS y Apple Silicon a precios relativamente razonables, especialmente desde la llegada del M4. Con 1.069 euros de partida y todavía 256 GB de almacenamiento, esa ventaja se reduce bastante. Para alguien que viene de un Mac Intel, un M1 o incluso determinados M2, el nuevo M6 puede tener muchísimo sentido y ofrecer años de vida útil. Quien ya tenga un M4, en cambio, debería tener necesidades profesionales muy concretas para plantearse el cambio. Apple ha creado un Mac mini bastante mejor; simplemente ya no es aquel pequeño ordenador sorprendentemente barato que recomendábamos casi con los ojos cerrados.



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Fujifilm Instax Mini 13, una edición muy fresca de un clasicazo [Review]

En una época en la que hacemos decenas de fotografías con el móvil y muchas terminan olvidadas en la galería, una cámara instantánea sigue teniendo algo difícil de reproducir digitalmente. La Fujifilm Instax Mini 13 explota precisamente esa sensación. Apuntas, disparas y unos segundos después tienes entre las manos una fotografía física que no puedes editar, repetir infinitamente ni mejorar con inteligencia artificial. Esa limitación, lejos de ser un problema, forma buena parte de su encanto.

https://youtu.be/tvOeGpZ8PYY

La Mini 13 sucede a la popular Instax Mini 12 manteniendo una filosofía prácticamente idéntica: funcionamiento extremadamente sencillo, exposición automática y película Instax Mini. La principal novedad está en un temporizador integrado de 2 y 10 segundos, acompañado por algunos cambios estéticos que hacen que el cuerpo resulte todavía más desenfadado. No pretende competir con una cámara digital ni ofrecer control fotográfico avanzado. Su objetivo es bastante más sencillo: conseguir que hacer fotografías vuelva a ser divertido.

Materiales y diseño

Fujifilm mantiene una construcción predominantemente plástica, algo lógico en una cámara de este precio y que además ayuda a que resulte relativamente manejable. Sus dimensiones son de 105,5 x 124,7 x 67,6 mm y el peso alcanza los 327 gramos sin pilas, película ni correa. No es especialmente pequeña si la comparamos con una compacta digital, pero sus formas redondeadas hacen que se agarre bien y el nuevo diseño tiene bastante más personalidad que el de una cámara convencional.

Está disponible en cinco colores, con tonalidades como Clay White, Candy Pink, Dreamy Purple, Frost Blue y Lagoon Green. La estética es claramente juvenil, aunque sin llegar a parecer un juguete barato. El objetivo se activa girando el aro frontal y el mismo mecanismo permite acceder al modo de primer plano. En el frontal encontramos también el espejo para selfies y ahora un control específico para el temporizador. Todo está pensado para que cualquier persona pueda cogerla y empezar a utilizarla prácticamente sin mirar el manual.

Especificaciones técnicas

La Mini 13 utiliza película Fujifilm Instax Mini, con un tamaño total de 86 x 54 mm y una superficie de imagen de 62 x 46 mm. El objetivo tiene una distancia focal de 60 mm, construcción de dos elementos en dos grupos y una apertura fija f/12,7. El enfoque también es fijo, aunque el modo Close-Up está pensado específicamente para distancias de entre 30 y 50 centímetros. Para el resto de fotografías podemos trabajar desde aproximadamente medio metro hasta infinito.

El obturador electrónico funciona automáticamente entre 1/2 y 1/250 de segundo y la cámara calcula la exposición dentro de un rango de LV 5 a 14,5 tomando como referencia una sensibilidad ISO 800. También incorpora sincronización lenta cuando hay poca luz y flash automático con un alcance aproximado de 30 centímetros a 2,2 metros. Funciona mediante dos pilas AA, suficientes según Fujifilm para unos diez cartuchos de diez fotografías, dependiendo naturalmente de las condiciones de utilización.

Controles y funciones creativas

La principal novedad de esta generación es el temporizador. Podemos seleccionar un retardo de aproximadamente dos o diez segundos, algo especialmente útil para fotografías de grupo o autorretratos. Fujifilm incluye además un pequeño accesorio en forma de cuña que permite modificar ligeramente el ángulo de la cámara cuando la dejamos apoyada sobre una superficie. Parece una incorporación sencilla, pero soluciona uno de los problemas más evidentes de las Instax anteriores cuando queríamos aparecer nosotros también en la fotografía.

El modo Close-Up continúa siendo otra de las funciones más útiles. Al activarlo, la cámara incorpora corrección de paralaje en el visor para compensar la diferencia entre lo que vemos y lo que realmente captura el objetivo a corta distancia. El pequeño espejo frontal facilita además los selfies. No encontramos filtros digitales, Bluetooth ni una aplicación conectada, y sinceramente tampoco los echo de menos. Parte del atractivo de la Mini 13 consiste precisamente en reducir la experiencia a encuadrar, disparar y aceptar el resultado.

Calidad de imagen

Hablar de calidad de imagen en una Instax requiere cambiar ligeramente el criterio que utilizaríamos con una cámara digital. Las fotografías no destacan por una nitidez extraordinaria ni por un rango dinámico espectacular. Los colores tienen ese aspecto ligeramente suave y contrastado característico de la película instantánea, mientras que las altas luces pueden perder información con facilidad. Técnicamente un smartphone moderno hace fotografías mucho mejores, pero también muchísimo más predecibles. Y ahí está precisamente parte de la gracia.

Con buena iluminación, los resultados son especialmente agradables. Los tonos de piel funcionan bien, los colores tienen suficiente intensidad y la fotografía mantiene ese carácter analógico que buscamos cuando compramos una Instax. En interiores aparece con frecuencia el flash, dejando un sujeto bastante iluminado y un fondo más oscuro. El comportamiento puede resultar algo agresivo, pero forma parte de la estética de estas cámaras. El tamaño Mini tampoco permite apreciar grandes detalles, aunque es perfecto para guardar recuerdos, crear álbumes o regalar una fotografía en el momento.

Experiencia de uso

Lo mejor de la Mini 13 aparece cuando dejamos de pensar demasiado en fotografía. Durante una reunión con amigos resulta mucho más divertida pasar esta cámara que sacar constantemente el teléfono. El temporizador de diez segundos es especialmente práctico para dejarla sobre una mesa y conseguir fotografías de grupo sin que una persona tenga que quedarse siempre detrás de la cámara. El proceso de expulsar la fotografía y esperar alrededor de minuto y medio a que vaya apareciendo la imagen continúa teniendo un pequeño componente mágico.

También he encontrado especialmente divertido el modo Close-Up para retratos y fotografías más informales. Hay que acostumbrarse a no acercarse demasiado y a pensar un poco más cada disparo, porque cada fotografía tiene un coste real. Precisamente eso consigue que disparemos menos y prestemos mayor atención al momento. La exposición automática hace prácticamente todo el trabajo y rara vez necesitamos preocuparnos por los ajustes. A cambio, debemos aceptar que alguna fotografía saldrá sobreexpuesta, movida o simplemente mal encuadrada. Forma parte de la experiencia.

Opinión del editor

La Fujifilm Instax Mini 13 tiene un PVPR de 89,99 euros, una cifra razonable para entrar en el mundo de la fotografía instantánea, aunque el verdadero coste aparece después con los cartuchos. Cada disparo cuesta dinero y eso debe tenerse en cuenta antes de comprarla. Frente a la Mini 12 no estamos ante una revolución: el temporizador es la principal novedad funcional y probablemente no justifique por sí solo actualizar si ya tenemos el modelo anterior en buen estado.

Para quien busca su primera cámara instantánea, en cambio, me parece una opción muy fácil de recomendar. Es sencilla, divertida, tiene un diseño atractivo y mejora uno de los aspectos más incómodos de generaciones anteriores al permitir fotografías de grupo mediante temporizador. No ofrece la mejor calidad fotográfica ni pretende hacerlo. La Instax Mini 13 vende algo diferente: convierte una fotografía cotidiana en un objeto físico único. Y después de tantos años almacenando miles de imágenes en el móvil, imprimir una sola en el momento sigue teniendo mucho más encanto del que debería.



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sábado, 22 de agosto de 2026

MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX, un portátil para los más exquisitos

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX pertenece a esa categoría de portátiles que tiene más sentido cuando dejamos de mirar únicamente la ficha técnica. Estamos ante un convertible de 13,3 pulgadas pensado principalmente para usuarios que trabajan en movimiento y necesitan un ordenador fácil de transportar, pero sin renunciar a un teclado completo, Windows 11 y una conectividad bastante más generosa que la de una tablet.

En la versión A2VMTG-034ES encontramos un Intel Core Ultra 7 258V, 32 GB de memoria LPDDR5x y un SSD PCIe 4.0 de 1 TB. También incorpora la gráfica integrada Intel Arc 140V y una NPU preparada para las funciones de los Copilot+ PC. Sin embargo, después de analizar el conjunto, la inteligencia artificial me parece secundaria. Lo realmente interesante está en su equilibrio entre tamaño, autonomía y posibilidades de uso. No pretende ser una estación de trabajo en miniatura, sino un portátil que podamos llevar prácticamente siempre encima sin que termine convirtiéndose en una carga.

Diseño y ergonomía: pequeño de verdad

Donde mejor se entiende el Summit 13 AI+ Evo es al meterlo en una mochila. Sus dimensiones de aproximadamente 30 x 22 centímetros, un grosor cercano a los 16 milímetros y esos 1,35 kg hacen que resulte realmente cómodo de transportar, algo que no siempre puedo decir de los modelos que se venden como ultraligeros. La construcción transmite una buena sensación y la bisagra de 360 grados permite pasar rápidamente del formato tradicional al modo tienda o tablet. Este último funciona especialmente bien para tomar notas, revisar documentos o utilizar el MSI Pen 2, aunque 1,35 kg siguen siendo demasiados para sostenerlo durante mucho tiempo como si fuera una tablet convencional.

Me parece más útil apoyado sobre una mesa que sujeto entre las manos. El diseño es sobrio y claramente orientado al entorno profesional, sin adornos innecesarios. Además, MSI acompaña el equipo de certificación MIL-STD-810H, aunque eso no significa que podamos tratarlo sin cuidado. Es un portátil pensado para viajar mucho, no un dispositivo rugerizado.

La pantalla cumple, pero no es su punto más llamativo

La pantalla de 13,3 pulgadas tiene resolución FHD+ de 1920 x 1200 píxeles y utiliza una relación de aspecto 16:10. En un tamaño tan compacto me parece una combinación acertada porque proporciona una imagen suficientemente definida sin aumentar innecesariamente el consumo. Ese espacio vertical adicional también resulta práctico al trabajar con documentos, hojas de cálculo o páginas web. El panel es táctil, compatible con MSI Precision Pen Touch y ofrece una cobertura del 100 % del espacio sRGB según la propia MSI, por lo que resulta suficientemente competente para productividad y edición gráfica ocasional.

La principal limitación aparece en los 60 Hz y en el uso de tecnología IPS-Level. La imagen se ve bien y no tengo grandes quejas para trabajar, pero en este segmento de precio ya existen muchos portátiles con paneles OLED de 90 o 120 Hz. Esos modelos ofrecen negros más profundos, mayor contraste y una sensación de fluidez superior. Aquí MSI ha preferido una pantalla funcional y eficiente antes que espectacular, una decisión coherente con la filosofía del equipo, pero que conviene tener presente antes de comprar.

Rendimiento: rápido donde realmente importa

El Core Ultra 7 258V es uno de los procesadores Lunar Lake de Intel y encaja especialmente bien en un ordenador como este. Cuenta con ocho núcleos y alcanza hasta 4,8 GHz, aunque su mayor virtud no está en perseguir cifras de rendimiento descomunales sino en mantener una experiencia rápida con un consumo bastante contenido. Durante un uso normal con navegador, Office, aplicaciones de mensajería, videollamadas y edición fotográfica, el Summit tiene potencia más que suficiente y se mueve con esa rapidez que esperamos de un ultrabook premium.

Los 32 GB de memoria LPDDR5x también son un punto importante de esta configuración, sobre todo porque están integrados y no podemos ampliarlos después. La gráfica Intel Arc 140V permite ir bastante más allá de la productividad básica y ofrece margen para edición multimedia e incluso algún juego ocasional ajustando calidad y resolución. No lo elegiría para renderizado 3D intensivo, edición pesada de vídeo o cargas sostenidas durante horas. Para esas tareas existen portátiles más grandes y potentes, pero también bastante menos cómodos de transportar.

Autonomía: probablemente su mejor argumento

La batería de 70 Wh llama especialmente la atención porque estamos hablando de un portátil de solamente 13,3 pulgadas. Es una capacidad que incluso algunos modelos considerablemente más grandes no alcanzan, y combinada con la eficiencia del Core Ultra 7 258V convierte la autonomía en uno de los grandes argumentos del Summit. En jornadas centradas en navegador, documentos, correo y reproducción multimedia podemos trabajar durante muchas horas sin estar constantemente buscando un enchufe.

Evidentemente, la duración real cambia mucho si utilizamos brillo elevado, hacemos videollamadas continuas o sometemos al procesador a cargas pesadas. No tomaría ninguna cifra de laboratorio como una promesa literal para todos los usuarios. Lo importante es la sensación que deja el conjunto: es uno de esos portátiles donde salir durante buena parte del día sin cargador parece razonable. Además, utiliza un adaptador USB-C Power Delivery de 65 W, por lo que tampoco estamos obligados a transportar un cargador propietario enorme. Para alguien que pasa el día entre reuniones, clases o desplazamientos, esta autonomía tiene más valor práctico que muchas de sus funciones de IA.

La inteligencia artificial está preparada para el futuro

La etiqueta AI+ del nombre no es únicamente marketing. El Core Ultra 7 258V incorpora una NPU Intel AI Boost capaz de alcanzar hasta 47 TOPS, mientras que la plataforma completa puede superar los 100 TOPS combinando sus diferentes motores. Eso permite que el Summit 13 AI+ Evo cumpla con los requisitos de Microsoft para entrar dentro de la categoría Copilot+ PC y ejecutar determinadas funciones de inteligencia artificial directamente en el dispositivo.

En la práctica, sin embargo, no compraría este portátil exclusivamente por su NPU. Algunas herramientas de Windows, efectos de cámara, procesamiento de sonido y aplicaciones compatibles pueden aprovecharla, pero todavía dependemos mucho del software para notar una diferencia realmente importante. Lo positivo es que el hardware ya está preparado para funciones que probablemente serán más habituales durante los próximos años. Lo veo como una capa adicional de futuro más que como su principal argumento de compra. A día de hoy, la eficiencia que acompaña a esta plataforma me parece bastante más importante que poder presumir de una determinada cantidad de TOPS.

Teclado y conectividad: pequeño, pero sin pasarse de minimalista

El teclado inevitablemente está condicionado por el tamaño del portátil. Las teclas principales tienen unas dimensiones razonables y la retroiluminación blanca ayuda cuando trabajamos con poca luz, aunque el conjunto resulta algo más compacto que en un ordenador de 14 pulgadas. Si escribimos durante muchas horas necesitaremos un pequeño periodo de adaptación, especialmente con algunas teclas secundarias. El touchpad tampoco es gigantesco, pero responde correctamente y aprovecha bien el espacio disponible.

MSI ha sido mucho menos agresiva recortando conexiones. Encontramos dos Thunderbolt 4 mediante USB-C con carga y salida de vídeo, un USB-A 3.2 Gen 1, HDMI 2.1 y conexión de audio de 3,5 mm. Para mí es una combinación mucho más útil que depender exclusivamente de puertos USB-C. También incorpora Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, lector de huellas y una cámara Full HD con infrarrojos para Windows Hello. El obturador físico para la webcam y funciones como TPM o Microsoft Pluton terminan de reforzar ese enfoque profesional que acompaña al Summit desde su diseño.

Opinión final, PVP y puntos de venta

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX es un portátil que apuesta más por la utilidad que por impresionar. No tiene la pantalla más espectacular de su categoría ni pretende competir contra equipos mucho más grandes en rendimiento bruto, pero ofrece algo que me parece más importante para su público: resulta pequeño, pesa solamente 1,35 kg, tiene una batería enorme para sus dimensiones y conserva una conectividad suficientemente completa. Los 32 GB de RAM de la versión con Core Ultra 7 258V también la convierten en una configuración mucho más interesante a largo plazo.

Su punto más discutible continúa siendo la pantalla IPS de 60 Hz, especialmente si lo comparamos con rivales OLED. A cambio tenemos un convertible muy equilibrado para alguien que pasa buena parte de la semana trabajando fuera de casa. El PVP de referencia de la configuración A2VMTG-034ES se sitúa desde aproximadamente 1.499 euros, aunque el precio puede cambiar considerablemente según disponibilidad y promociones. Puede encontrarse a través de MSI y distribuidores especializados, mientras que otras configuraciones de la familia Summit 13 AI+ Evo también aparecen en la MSI e-Shop española y Amazon España. Antes de comprar conviene comprobar especialmente que se trata de la versión de 32 GB, ya que existen variantes de 16 GB visualmente idénticas.



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