lunes, 23 de febrero de 2026

Amazon desbanca a Walmart como mayor empresa por ingresos

Amazon supera a Walmart por ingresos

Las calles comerciales de muchas ciudades, tanto en Estados Unidos como en Europa, muestran desde hace años un fenómeno difícil de ignorar: cada vez hay menos tiendas físicas y más compras por internet. Los centros de las grandes urbes pierden escaparates, mientras los grandes polígonos comerciales y, sobre todo, las plataformas online concentran buena parte del consumo.

En ese contexto de cambio de hábitos, Amazon ha adelantado por primera vez a Walmart en ingresos anuales. La compañía fundada por Jeff Bezos se coloca así como la mayor empresa del mundo por facturación, un hito que confirma el peso creciente del comercio electrónico, los servicios digitales y la computación en la nube frente al retail tradicional.

El sorpasso: las cifras que coronan a Amazon

La última ronda de resultados anuales de las grandes multinacionales estadounidenses ha certificado un cambio de liderazgo que llevaba tiempo gestándose. Según las cuentas remitidas al mercado, Amazon cerró su último ejercicio fiscal, concluido en diciembre, con 716.924 millones de dólares en ingresos, apoyada en un crecimiento del 12,4% respecto al año anterior.

Walmart, cuyo año fiscal termina en enero, informó de unas ventas de 713.163 millones de dólares, con un avance del 4,7% interanual. Es una cifra récord para la cadena de distribución, pero insuficiente para mantener el primer puesto que llevaba más de una década ocupando en el ránking global por ingresos.

El margen entre ambas compañías es relativamente ajustado, pero suficiente para que Amazon se sitúe como la empresa con mayor volumen de negocio del planeta. En algunos recuentos, la multinacional del comercio electrónico incluso roza los 717.000 millones de dólares, siempre por encima de la marca fijada por su rival de Bentonville.

Este sorpasso, adelantado por medios como Bloomberg y seguido de cerca por los inversores europeos, ilustra hasta qué punto el negocio digital ha ganado peso en la economía global. Ser la mayor empresa por ingresos no implica automáticamente ser la más valiosa en Bolsa, pero sí refleja una escala operativa enorme y una presencia masiva en el día a día de los consumidores.

Evolución de ingresos de Amazon y Walmart

De librería online a gigante tecnológico global

Cuando Jeff Bezos lanzó Amazon en 1994 como una librería online desde un garaje en Seattle, pocos podían imaginar que acabaría compitiendo con los gigantes de la distribución tradicional y, menos aún, que terminaría superando a Walmart en facturación total.

A lo largo de la última década, los ingresos de Amazon se han multiplicado por más de seis, y si se mira más atrás, desde 2006, cuando la compañía lanzó Amazon Web Services (AWS), la facturación se ha disparado hasta 67 veces. Este crecimiento ha estado impulsado por la expansión del comercio electrónico, el auge de los servicios en la nube y el desarrollo de líneas de negocio como la publicidad digital y las suscripciones.

Hoy, Amazon es mucho más que un marketplace. La empresa combina su rol como principal minorista online, con millones de usuarios en todo el mundo —incluida España, donde la plataforma es una referencia de compra habitual—, con el de proveedor tecnológico global. Sus aplicaciones y web acumulan miles de millones de visitas mensuales y su red logística se ha extendido por buena parte de Europa, con centros de distribución que abastecen tanto a consumidores finales como a vendedores de terceros.

En paralelo, la compañía ha ido entrando en negocios complementarios, desde los supermercados físicos, con la compra de Whole Foods en Estados Unidos, hasta la producción audiovisual con su plataforma Prime Video, disponible también para los usuarios europeos y españoles.

La clave del salto: servicios y nube pesan más que los productos

El liderazgo de Amazon no se explica solo por vender más productos que antes. Uno de los cambios más llamativos es que la mayor parte de sus ingresos ya no procede de la venta directa de mercancía, sino de servicios relacionados con la tecnología y la intermediación.

Del total de 716.924 millones de dólares ingresados en el último ejercicio, 296.266 millones corresponden a ventas de productos, mientras que 420.658 millones proceden de servicios. Es decir, más del 58% de la cifra de negocio ya viene de actividades como la nube, la logística para terceros, la publicidad o las suscripciones.

Dentro de ese bloque destaca Amazon Web Services, la división de computación en la nube, que registró 128.725 millones de dólares en ingresos, con un crecimiento cercano al 20% anual. AWS se ha convertido en uno de los pilares de la compañía, suministrando capacidad de procesamiento y almacenamiento a empresas, administraciones públicas y startups de todo el mundo, incluidas muchas europeas.

Esta apuesta por los servicios ha permitido a Amazon diversificar su negocio y depender menos del margen ajustado del retail tradicional. Además, ha reforzado otras áreas de alto potencial, como la inteligencia artificial aplicada a la recomendación de productos, la optimización de rutas de reparto o los asistentes conversacionales, donde la empresa también está redoblando inversiones.

En el ámbito europeo, este modelo mixto de comercio y servicios tecnológicos tiene especial impacto: muchas compañías del continente utilizan la nube de Amazon para sus operaciones, mientras millones de consumidores recurren a la plataforma para sus compras diarias, desde electrónica hasta alimentación.

Walmart resiste con un retail físico fuerte y más digital

Que Amazon haya tomado la delantera en ingresos no significa que Walmart atraviese un mal momento. Al contrario, la compañía estadounidense sigue mostrando un negocio muy robusto, apoyado principalmente en sus más de 10.000 tiendas y centros comerciales repartidos por todo el mundo.

Cerca de nueve de cada diez dólares que ingresa Walmart provienen de sus grandes superficies y de su oferta de alimentación y productos básicos, aunque en los últimos años ha acelerado con fuerza en el comercio electrónico. Su canal online, especialmente en Estados Unidos, crece a doble dígito y actúa como complemento a la red de tiendas, que funcionan cada vez más como centros logísticos para la recogida y envío de pedidos.

En su último ejercicio, la empresa de Bentonville registró beneficios por 31.100 millones de dólares, un aumento de algo más del 5%, mientras que los ingresos progresaron un 5,1%, hasta los citados 715.900 millones en algunas métricas. Sus directivos insisten en que el negocio en Estados Unidos va al alza, apuntalado por hogares de clase media y alta que buscan precios ajustados en un entorno de inflación persistente.

Walmart también ha puesto el foco en la tecnología aplicada a la experiencia de compra. La compañía experimenta con asistentes virtuales como Sparky para mejorar la interacción con los clientes, mientras refuerza sus alianzas con proveedores tecnológicos externos, como OpenAI o Google, en lugar de desarrollar un ecosistema totalmente cerrado como hace Amazon.

Para el ejercicio en curso, Walmart espera que sus ventas netas crezcan entre un 3,5% y un 4,5%, y que el beneficio operativo ajustado avance entre un 6% y un 8%. La empresa mantiene, además, una política de dividendo muy estable, con más de medio siglo incrementando el pago a sus accionistas, un punto que suele valorarse especialmente en los mercados europeos.

Capitalización bursátil y presión de los mercados

La batalla por el liderazgo en ingresos no siempre va de la mano de la posición en Bolsa. Amazon alcanzó por primera vez el billón de dólares de capitalización en 2018, convirtiéndose en la segunda empresa estadounidense en lograrlo tras Apple. No fue hasta 2024 cuando superó la barrera de los 2 billones, sin llegar aún al umbral de los 3 billones que sí han rebasado otros grandes grupos tecnológicos.

Walmart, por su parte, sobrepasó por primera vez el billón de dólares de valoración en febrero, un hito especialmente llamativo para una empresa de distribución minorista, dado que la mayoría de compañías que se mueven en esos niveles de capitalización operan en sectores de alto componente tecnológico o energético.

Aun así, la mayor compañía por valor bursátil en estos momentos sigue siendo Nvidia, con una capitalización cercana a los 4,5 billones de dólares, muy por encima tanto de Amazon como de Walmart. Esto pone de relieve que, para los inversores, la clave está en las expectativas de crecimiento futuro y en los márgenes, más que en el volumen bruto de facturación.

El mercado también observa con lupa los planes de inversión de Amazon, especialmente su intención de destinar grandes cantidades de capital a infraestructura de inteligencia artificial, centros de datos y chips. Estas apuestas, que pueden tardar años en dar frutos completos, generan tanto entusiasmo como cautela entre los analistas, incluyendo los que siguen de cerca el valor desde Europa.

En este escenario, el título de “mayor empresa por ingresos” tiene un peso simbólico importante y conlleva un mayor escrutinio político y regulatorio, especialmente en la Unión Europea, donde la Comisión ha intensificado su vigilancia sobre las grandes plataformas digitales en materia de competencia y uso de datos, como el litigio por Prime.

Bezos, la familia Walton y el mapa de las grandes fortunas

La evolución de ambas compañías se refleja también en las listas de grandes patrimonios. Según las clasificaciones en tiempo real de publicaciones especializadas, Jeff Bezos figura entre las cinco mayores fortunas del mundo, con un patrimonio estimado en torno a los 219.000 millones de dólares, muy ligado a su participación en Amazon.

Los herederos de Sam Walton, fundador de Walmart, se sitúan algo más abajo, en torno al undécimo lugar, con una riqueza agregada cercana a los 145.000 millones de dólares. Eso les mantiene como una de las sagas empresariales más poderosas del planeta, con un papel clave en la compañía desde hace décadas.

Más allá del ranking de millonarios, lo relevante es que ambas familias siguen muy vinculadas a la estrategia de sus respectivas empresas. En el caso de Amazon, Bezos ha ido cediendo el día a día al actual CEO, Andy Jassy, pero continúa influyendo en las grandes líneas de inversión y en decisiones sobre plantilla, como la nueva oleada de despidos; en Walmart, la familia Walton mantiene una presencia destacada en el accionariado y en el consejo de administración.

Este peso de las grandes fortunas vinculadas a gigantes empresariales plantea también debates recurrentes en Europa sobre concentración de poder económico y fiscalidad, especialmente cuando estas compañías operan de forma tan intensa en el mercado comunitario.

Pese a las diferencias de modelo —un gigante surgido del comercio electrónico frente a otro construido a partir de hipermercados y tiendas de barrio—, Amazon y Walmart siguen compitiendo directamente por el bolsillo de los consumidores, tanto en Estados Unidos como, cada vez más, en otros mercados internacionales.

El relevo de Walmart por Amazon como empresa con más ingresos del mundo simboliza un cambio estructural en la forma de comprar y en la arquitectura tecnológica que sostiene la economía global. La irrupción de la nube, el auge de los servicios digitales y la consolidación del comercio electrónico han permitido a la compañía de Bezos escalar hasta la cima de la facturación, mientras Walmart refuerza su posición como referente del retail físico y acelera su transformación digital. Para los consumidores europeos y españoles, este nuevo equilibrio se traduce en más opciones, servicios más sofisticados y una competencia cada vez más intensa entre dos modelos que, aunque diferentes, ya se cruzan en casi todos los frentes.



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