domingo, 15 de febrero de 2026

Así es el nuevo plan de la UE para frenar las amenazas con drones

plan de la UE contra drones

La Unión Europea ha puesto en marcha un plan de acción específico para hacer frente a las amenazas que plantean los drones y los globos utilizados con fines maliciosos. Tras una sucesión de incidentes en varios países europeos, tanto sobre aeropuertos como sobre infraestructuras energéticas y fronterizas, Bruselas ha decidido pasar de las advertencias a un enfoque estructurado y común.

Este nuevo marco no solo aborda la seguridad del espacio aéreo, sino que busca también impulsar una industria europea de drones y sistemas antidrones más robusta y coordinada. La Comisión Europea insiste en que se trata de una respuesta a los llamamientos de los Estados miembros y del Parlamento Europeo para disponer de una estrategia unificada frente a unos riesgos que, por definición, no entienden de fronteras internas.

Un contexto de incursiones y guerra híbrida con drones y globos

En los últimos años, la UE ha visto cómo se multiplicaban los sobrevuelos hostiles y las violaciones del espacio aéreo mediante drones y globos, a menudo vinculados a tácticas de guerra híbrida. En 2025, una oleada sin precedentes de drones rusos penetró en el espacio aéreo polaco antes de ser interceptada por el Ejército, mientras que en Dinamarca y otros países los aeropuertos se vieron obligados a cerrar el espacio aéreo de manera temporal por la presencia de aeronaves no identificadas.

Estos episodios no se han limitado a un puñado de Estados. Según Bruselas, al menos una docena de países de la UE han sufrido incidentes que afectan a aeropuertos, puertos, centrales energéticas, pasos fronterizos o espacios públicos. En varios casos, los drones y globos han obligado a suspender operaciones cruciales, evidenciando la vulnerabilidad de la infraestructura crítica europea ante este tipo de amenazas.

En paralelo, han proliferado los globos meteorológicos lanzados desde fuera de la UE, como los detectados en el espacio aéreo de Lituania y otros socios comunitarios. Aunque a menudo se emplean para contrabando, las autoridades europeas los enmarcan también en tácticas destinadas a desestabilizar y poner a prueba los mecanismos de seguridad del bloque, con trayectorias imprevisibles y una detección especialmente compleja.

La guerra de Rusia contra Ucrania ha funcionado como un laboratorio en tiempo real del papel que pueden desempeñar los drones en el campo de batalla y en la guerra híbrida. Para la Comisión, la experiencia ucraniana en el uso y defensa frente a drones ofrece lecciones directas que Europa no puede permitirse ignorar si quiere mantener su nivel de protección y disuasión.

Una nueva estrategia de la UE contra drones maliciosos

estrategia europea contra drones

El plan presentado en Estrasburgo establece una estrategia europea sobre drones y contradrones que combina regulación, desarrollo tecnológico, cooperación operativa y apoyo industrial. El objetivo central es reforzar la capacidad de la UE para prevenir, detectar, identificar y neutralizar aeronaves no tripuladas cuando se utilicen de modo malicioso o irresponsable.

La Comisión quiere mejorar de forma clara la coordinación entre Estados miembros, autoridades civiles y fuerzas armadas. La idea es que exista una respuesta coherente cuando un mismo tipo de amenaza afecte a diferentes países, evitando la actual fragmentación: hay Estados, como Francia, Alemania, Polonia, Suecia o Grecia, con capacidades avanzadas, mientras que otros carecen de sensores suficientes o de sistemas para derribar drones hostiles.

La vicepresidenta responsable de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen, insiste en que las amenazas con drones suelen concentrarse en entornos civiles —aeropuertos, puertos, instalaciones energéticas—, pero con implicaciones de defensa muy claras. De ahí que el plan combine de forma explícita dimensión civil de seguridad interior y sinergias militares, de manera que sector privado, administraciones civiles y ejércitos trabajen de la mano.

Para dar solidez institucional al enfoque, el documento incluye la celebración de un ejercicio anual europeo de seguridad contra drones, que servirá para comprobar en la práctica la coordinación transfronteriza y los protocolos conjuntos. Esta cita pretende convertirse en una especie de banco de pruebas a gran escala para procedimientos, cadenas de mando y herramientas tecnológicas.

Cuatro pilares: preparar, detectar, responder y reforzar

El plan de acción se estructura en torno a cuatro grandes dimensiones: preparar, detectar, responder y reforzar la capacidad defensiva de la UE. Bajo estos ejes se agrupan tanto reformas normativas como proyectos tecnológicos, compras conjuntas y apoyo a la industria.

En la parte de preparación, la Comisión propone un nuevo enfoque para el desarrollo tecnológico y el aumento rápido de la producción industrial de sistemas de drones y antidrones. Esto pasa por un mapeo coordinado de capacidades civiles y militares, que permita atraer inversión, mejorar la interoperabilidad y evitar duplicidades, así como por el refuerzo de centros de pruebas especializados.

La dimensión de detección apunta a la construcción de un ecosistema basado en tecnologías múltiples, desde radares y sensores ópticos hasta redes de telecomunicaciones avanzadas. La idea es contar con sistemas de visualización única del espacio aéreo que integren datos procedentes de diferentes fuentes y permitan distinguir con claridad entre drones autorizados y aparatos sospechosos.

En cuanto a la respuesta, el plan reconoce que son los Estados miembros quienes tienen la responsabilidad principal, pero plantea que la UE complemente sus esfuerzos con compras conjuntas, despliegue coordinado de sistemas antidrones y la posible creación de equipos de respuesta rápida para emergencias que afecten a varios países o superen las capacidades nacionales.

Por último, el eje de refuerzo se centra en consolidar la preparación militar y la resiliencia industrial. Esto incluye acelerar nuevos productos y tecnologías rentables tanto de drones como de contradrones, asegurar el suministro de materias primas críticas y construir un ecosistema europeo competitivo, con iniciativas como la Alianza de Drones de la UE con Ucrania.

Centro de Excelencia antidrones y foro industrial europeo

centro de excelencia antidrones UE

Uno de los elementos más visibles del plan es la creación de un Centro de Excelencia de la UE contra Drones. Este organismo funcionará como punto de referencia para ensayos, intercambio de buenas prácticas y evaluación de nuevas tecnologías de detección, neutralización y protección de infraestructuras críticas.

El Centro de Excelencia servirá también para impulsar un esquema de certificación para sistemas antidrones, de modo que los Estados miembros y operadores de infraestructuras puedan confiar en estándares comunes al adquirir o desplegar equipos. Esta homogeneización busca evitar un mercado fragmentado de soluciones incompatibles y reforzar la seguridad desde el diseño.

Junto a esto, la Comisión pondrá en marcha un Foro de la Industria de Drones y Contradrones en el que participarán fabricantes, proveedores de tecnología civil y de defensa, operadores de infraestructuras y representantes institucionales. La meta es crear un espacio estable para debate técnico, coordinación industrial y escalado de la producción en toda la cadena de valor.

Además, el plan subraya la necesidad de acelerar la industrialización de las tecnologías listas para defensa y de apoyar productos de doble uso, que puedan aprovecharse tanto en contextos civiles (vigilancia, seguridad de eventos, protección de instalaciones) como militares. Este enfoque pretende optimizar recursos y ampliar el mercado para las empresas europeas.

Etiqueta “dron de confianza de la UE” y actualización de la normativa

El componente normativo es otra pieza clave de la iniciativa. La Comisión presentará un Paquete de Seguridad de Drones destinado a revisar las reglas actuales para aeronaves civiles no tripuladas y adaptarlas a las nuevas realidades de seguridad. La regulación vigente, adoptada en 2019, se considera insuficiente ante el despliegue masivo y la creciente sofisticación tecnológica.

Entre las novedades previstas figura la creación de una etiqueta “Dron de Confianza de la UE” o “EU Trusted Drone”. Este distintivo permitirá identificar en el mercado los dispositivos que cumplan con exigentes estándares de ciberseguridad, trazabilidad e integración segura en el espacio aéreo europeo, facilitando la elección de equipos fiables por parte de empresas y administraciones.

El paquete también incluirá una evaluación coordinada de riesgos para proteger las cadenas de suministro relacionadas con drones y sistemas antidrones. La intención es reducir la dependencia de proveedores potencialmente problemáticos, como la compra de drones chinos, y garantizar que los componentes críticos no se conviertan en un vector adicional de vulnerabilidad.

Bruselas plantea igualmente modernizar los requisitos de registro e identificación de los drones, con la idea de que cada aparato disponga de un “carnet de identidad” vinculado a un operador o particular claramente identificable. Se estudia incluso ampliar el alcance de la normativa a dispositivos más pequeños, rebajando el umbral de peso cubierto para adaptarse al avance de la miniaturización tecnológica.

Otro aspecto central es el geofencing y la definición de zonas prohibidas. La Comisión quiere que los Estados miembros digitalicen con precisión las áreas sensibles —instalaciones nucleares, centros de defensa, infraestructuras críticas— y que estos mapas se integren directamente en los sistemas de navegación de los drones, dificultando de forma técnica las intrusiones no autorizadas.

Redes 5G como radar distribuido y plataforma de incidentes

La dimensión tecnológica del plan mira de forma muy directa a las redes 5G (y futuras 6G) como herramienta clave de seguridad. La Comisión sostiene que estas infraestructuras de telecomunicaciones permiten un seguimiento preciso y en tiempo real de objetos voladores, y quiere aprovechar esta capacidad para detectar tanto drones conectados como no conectados.

El enfoque pasa por la llamada Detección y Comunicación Integradas, una tecnología que convierte antenas y estaciones base en una especie de radares distribuidos capaces de localizar y seguir pequeños artefactos en el “espacio aéreo digital”. De esta manera, las redes que hoy utilizan millones de usuarios podrían transformarse en un sistema de vigilancia adicional frente a amenazas híbridas.

Para acelerar el despliegue de esta detección basada en 5G, la Comisión lanzará una convocatoria de manifestaciones de interés dirigida tanto a los Estados miembros como al sector industrial. Se pretende ensayar soluciones en entornos reales, afinar algoritmos basados en inteligencia artificial y definir buenas prácticas que luego puedan replicarse en toda la UE.

El plan contempla, además, la creación paulatina de una Plataforma de Incidentes con Drones a escala europea. Esta herramienta facilitaría el intercambio de información entre Estados miembros sobre incidentes, patrones de comportamiento, rutas detectadas y posibles actores implicados, mejorando la capacidad de anticipación y análisis de riesgos.

Paralelamente, se impulsará el desarrollo de sistemas de visualización única del espacio aéreo que integren datos procedentes de radares, sensores terrestres, drones de vigilancia y redes de comunicaciones. El objetivo es que, en una sola pantalla, los operadores de seguridad puedan distinguir qué aparatos son legítimos y cuáles podrían estar desempeñando actividades ilícitas o maliciosas.

Protección de infraestructuras críticas, fronteras y espacios públicos

Una de las preocupaciones recurrentes de Bruselas es la protección de infraestructuras críticas, desde aeropuertos y puertos hasta centrales eléctricas, instalaciones nucleares, redes de transporte y nodos de telecomunicaciones. Los incidentes de los últimos años han demostrado que un dron de pequeño tamaño puede paralizar operaciones clave con un coste muy reducido para el atacante.

El plan de acción prevé publicar directrices específicas para operadores de infraestructuras críticas, con recomendaciones sobre detección, procedimientos de emergencia, coordinación con fuerzas de seguridad y requisitos mínimos de protección. Se plantean también tests voluntarios para que los gobiernos evalúen sus propias capacidades frente a este tipo de amenazas.

En el ámbito fronterizo, la Comisión quiere reforzar el papel de Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, dotándola de más drones y tecnologías asociadas para vigilancia terrestre y marítima. Aquí, los aparatos se conciben al mismo tiempo como herramienta de protección y posible vector de riesgo, lo que exige protocolos de uso muy claros.

El documento también anuncia un proyecto piloto de vigilancia marítima, con especial atención a rutas sensibles y zonas de alto tráfico, donde los drones pueden contribuir tanto a la seguridad como a la gestión de emergencias. De forma complementaria, se reforzarán las capacidades para hacer frente a amenazas a gran altitud, como los globos aerostáticos equipados con cargas útiles, que han obligado incluso al cierre de pasos fronterizos en algunos Estados miembros.

En espacios públicos —plazas, grandes eventos deportivos, conciertos o concentraciones políticas—, la UE aboga por desplegar soluciones que permitan identificar rápidamente aeronaves no autorizadas y coordinar la respuesta con fuerzas policiales y servicios de emergencia, reduciendo el margen de maniobra de potenciales atacantes o saboteadores.

Sistemas antidrones, ejercicios anuales y respuesta rápida

Más allá de la detección, el plan de la UE concede un protagonismo creciente a los sistemas capaces de neutralizar drones, ya sea mediante inhibición de señales, interceptores especializados o, en contextos militares, plataformas capaces de derribar aparatos hostiles. Bruselas quiere que los Estados miembros que lo deseen unan fuerzas en la contratación pública y el despliegue de estos equipos.

La Comisión se plantea, en este terreno, lanzar una convocatoria para compras conjuntas de tecnología antidrones, con el fin de abaratar costes, garantizar la interoperabilidad y ampliar el volumen del mercado europeo. Este enfoque pretende que también los países con menos recursos puedan acceder a sistemas avanzados, evitando brechas de seguridad entre socios.

El documento sugiere estudiar la creación de equipos de respuesta rápida en caso de emergencias con drones, capaces de desplegarse con celeridad cuando un Estado miembro se vea desbordado por un ataque complejo o una oleada de incidentes. Esta fórmula se concibe como una muestra de solidaridad práctica dentro del bloque.

La estrategia incluye la organización de un ejercicio anual a gran escala en el ámbito de la UE para poner a prueba las capacidades de respuesta, la cooperación transfronteriza y la coordinación civil‑militar. Estas maniobras servirán para depurar protocolos, detectar carencias y ajustar la planificación a escenarios cada vez más sofisticados.

En paralelo, se apoyará el desarrollo de sistemas de mando y control basados en inteligencia artificial, capaces de procesar grandes volúmenes de datos procedentes de múltiples sensores y proponer cursos de acción en tiempo real. Esta capa de análisis automatizado se considera esencial cuando el número de aparatos en el aire y la complejidad de las amenazas crecen de forma constante.

Colaboración civil‑militar y ecosistema industrial europeo

La Comisión subraya que las capacidades de drones y antidrones son ya componentes centrales de la defensa europea, pero también de la seguridad del día a día. Por eso insiste en un enfoque que mezcle la dimensión civil —normativa, protección de infraestructuras, gestión de emergencias— con la cooperación militar y de defensa.

En este contexto se enmarca la intención de impulsar la Alianza de Drones de la UE con Ucrania, concebida para compartir experiencias operativas, acelerar el desarrollo de tecnologías de nueva generación y reforzar al mismo tiempo la base industrial europea. La guerra en Ucrania ha demostrado hasta qué punto los drones, tanto ofensivos como defensivos, pueden alterar el equilibrio sobre el terreno.

Bruselas quiere asimismo potenciar un mercado europeo competitivo de drones y contradrones, liberando el potencial de innovación y empleo de un sector que ya mueve miles de millones de euros. Según estimaciones comunitarias, solo el segmento de drones comerciales podría alcanzar unos 14.500 millones de euros en 2030 y superar ampliamente los 50.000 millones pocos años después.

El número de operadores registrados en la UE no deja de crecer, con más de dos millones de registros a finales de 2024 y un incremento cercano al 20 % en apenas un año. Esa expansión abre oportunidades económicas, pero obliga a reforzar al máximo los mecanismos de control, identificación y uso responsable para evitar que el aumento cuantitativo se traduzca en más riesgos.

Para canalizar la financiación, el plan prevé recurrir a instrumentos como Horizonte Europa, el Fondo Europeo de Defensa, el Instrumento de Gestión de Fronteras y Visados, el programa de industria de defensa y líneas de crédito específicas como los préstamos SAFE. Se trata de un enfoque de “caja de herramientas” que combina subvenciones, préstamos y apoyo regulatorio.

Coordinadores nacionales y responsabilidad compartida

La nueva estrategia parte de la base de que la seguridad frente a drones es una responsabilidad compartida entre la UE y los Estados miembros. Aunque la competencia directa en materia de seguridad interior recae en los gobiernos nacionales, Bruselas reivindica un papel relevante en la coordinación, la regulación y el apoyo financiero.

Por ello, la Comisión ha propuesto que cada país designe un coordinador nacional de seguridad en materia de drones. Esta figura se encargaría de impulsar y supervisar la aplicación de las medidas del plan a nivel nacional, asegurando que las iniciativas europeas no se queden en papel y que los distintos actores —ministerios, fuerzas de seguridad, agencias reguladoras— remen en la misma dirección.

Los coordinadores nacionales también tendrían un papel destacado en la recopilación y transmisión de información hacia la Plataforma de Incidentes, en la organización de ejercicios conjuntos y en la identificación de necesidades de financiación o de capacidades a escala estatal.

La Comisión enfatiza que muchas de las acciones propuestas en el plan tienen carácter voluntario pero altamente recomendado. La idea es respetar las competencias nacionales, pero a la vez incentivar una convergencia real hacia estándares comunes que permitan una protección homogénea del cielo europeo.

El conjunto de estas medidas dibuja un escenario en el que la UE busca blindar su espacio aéreo frente a drones y globos maliciosos sin frenar el enorme potencial económico y tecnológico de estas aeronaves. Entre la presión de las amenazas híbridas y la oportunidad de liderar un mercado en expansión, Bruselas intenta equilibrar regulación, innovación y cooperación para que, a medio plazo, cualquier dron que vuele sobre Europa sea más fácil de identificar, controlar y, si es necesario, neutralizar.



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