martes, 24 de febrero de 2026

Guía práctica para usar Bottles y ejecutar programas Windows en Linux

cómo ejecutar programas de Windows en Linux

Si llevas tiempo dándole vueltas a cómo ejecutar programas de Windows en Linux, es muy probable que hayas oído hablar de Wine, Proton, Lutris… y, últimamente, de Bottles. Muchos tutoriales se quedan a medias o se centran solo en juegos, así que cuesta encontrar una guía clara, práctica y en condiciones que explique cómo usar Bottles para el día a día, tanto con aplicaciones como con videojuegos.

En esta guía vas a aprender, paso a paso, cómo instalar Bottles, entender qué hace por debajo y sacarle partido para lanzar software de Windows en tu distro GNU/Linux sin perderte en mil opciones. Además, verás cómo encaja en el ecosistema de herramientas como Wine, Proton, Lutris, Flatpak o Flatseal, y qué trucos prácticos puedes aplicar para mejorar compatibilidad y rendimiento.

¿Qué es Bottles y por qué merece la pena usarlo?

En esencia, Bottles es una interfaz gráfica moderna y muy cuidada para Wine, pensada para que no tengas que pelearte con comandos ni configuraciones crípticas cada vez que quieras instalar una aplicación o un juego hecho para Windows.

Wine, por si no lo conoces en profundidad, es una capa de compatibilidad que traduce llamadas de la API de Windows a llamadas POSIX en sistemas como Linux, macOS o BSD. Esto significa que no emula ni virtualiza un Windows completo, sino que “hace de intérprete” entre el programa y tu sistema, evitando las penalizaciones típicas de rendimiento y consumo de memoria de las máquinas virtuales o de los emuladores tradicionales.

Lo que hace Bottles es poner una capa de organización y facilidad de uso sobre los prefijos de Wine, que aquí se llaman “botellas” o “bottles”. Cada botella es un entorno aislado donde puedes instalar aplicaciones o juegos específicos, con su propia versión de Wine, su configuración, sus dependencias y sus librerías.

Gracias a este planteamiento, Bottles se convierte en un gestor de entornos de Wine muy flexible, capaz de manejar diferentes configuraciones en paralelo para que un programa exigente no te destroce lo que ya funciona en otro.

¿Cómo encaja Bottles en el ecosistema Wine, Proton y compañía?

Cuando hablamos de ejecutar software de Windows en Linux, Bottles no está solo. A su alrededor hay todo un ecosistema: Wine a nivel base, Proton para juegos de Steam, Lutris para gestionar bibliotecas de juegos, CrossOver como solución comercial o herramientas como ProtonPlus y Q4Wine.

Wine sigue siendo la pieza central que hace posible ejecutar binarios de Windows, y la mayoría de proyectos giran en torno a su código. De hecho, Proton (la capa que usa Steam y Steam Deck) está construido sobre Wine, igual que el Game Porting Toolkit de Apple para macOS. Bottles también se apoya en Wine, pero añade extras como la gestión de múltiples “runners” (reimplementaciones o builds de Wine), integración con DXVK y VKD3D, y una interfaz enfocada en la experiencia de usuario.

Frente a opciones más “peladas” como Q4Wine, que se limita casi a darle una ventanita a Wine, Bottles automatiza descargas de componentes, versiones de DXVK, runners personalizados como Glorious Eggroll y facilita cosas que a mano serían un dolor: instalar dependencias Visual C++, .NET, elegir sincronización, activar ACO en tarjetas AMD, etc.

Comparado con Lutris o Proton, Bottles brilla sobre todo a la hora de manejar aplicaciones independientes y juegos fuera del ecosistema Steam, esos instaladores clásicos en .exe o .msi (por ejemplo, Notepad++, FL Studio, tiendas como GOG Galaxy o incluso launchers como Epic Games Store o Steam “versiones Windows”).

Principales características de Bottles

Con cada nueva versión estable, Bottles va puliendo su enfoque: hacer que Wine sea accesible sin sacrificar control. Entre sus rasgos más interesantes destacan:

  • Interfaz intuitiva y en español: la aplicación está muy cuidada visualmente, es fácil moverse entre botellas, ajustes y herramientas, y cuenta con un buen soporte en castellano, lo que se agradece si no te apetece pelearte con menús en inglés.
  • Botellas preconfiguradas: al crear una botella puedes elegir perfiles como Juegos (Gaming), Aplicación (Application) o Personalizado. Cada perfil ajusta por defecto la versión de Wine, DXVK y algunos parámetros pensados para ese uso concreto.
  • Gestión de runners y versiones de Wine: desde las preferencias puedes descargar y seleccionar distintas reimplementaciones de Wine, incluyendo variantes como Glorious Eggroll o builds específicas que Bottles denomina “runners”.
  • Integración con DXVK y VKD3D: Bottles permite descargar y activar fácilmente estos traductores de DirectX 9/10/11 y DirectX 12 a Vulkan, algo fundamental para el rendimiento de muchos juegos modernos en Linux.
  • Instalación guiada de dependencias: dentro de cada botella puedes instalar paquetes comunes (Visual C++, .NET Framework, fuentes, etc.) sin recurrir a scripts externos, todo desde la propia aplicación.
  • Configuración individual por botella: cada entorno tiene sus propios ajustes: versión de Wine, DXVK, sincronización, compilador ACO para gráficas AMD, overrides de DLL y parámetros avanzados, todo separado del resto.
  • Distribución multiplataforma y formatos variados: Bottles está disponible como Flatpak, AppImage, Deb y Snap, además de estar empaquetado para distribuciones como Fedora (RPM) o en AUR para Arch Linux.

Todo esto convierte a Bottles en un candidato ideal para quienes quieren usar programas de Windows sin pelearse con la terminal, pero que a la vez desean cierta capacidad de ajuste fino cuando haga falta.

Instalación de Bottles en Linux

cómo ejecutar programas de Windows en Linux

La forma más sencilla y recomendada de instalar Bottles hoy en día es a través de Flatpak y el repositorio Flathub, que actúan como canal principal y suelen ofrecer la versión más reciente del programa.

Antes de nada, necesitas configurar Flatpak en tu distribución GNU/Linux. La mayoría de distros modernas (como Fedora, Linux Mint, Pop!_OS o Zorin OS) ya lo traen integrado o permiten añadirlo desde sus repositorios. Suelen bastar unos pocos comandos o activar el soporte desde el centro de software.

Una vez tengas Flatpak operativo, puedes instalar Bottles desde la web de Flathub, donde se encuentra el paquete oficial com.usebottles.bottles. Si tu entorno de escritorio incluye GNOME Software o similares con soporte Flatpak, también puedes buscar “Bottles” directamente y proceder con un par de clics.

El archivo inicial que se descarga es relativamente pequeño, ya que incluye básicamente la interfaz gráfica y elementos esenciales de la aplicación. El resto de componentes necesarios (distintas versiones de Wine, DXVK, librerías adicionales, Gecko, etc.) se descargan después durante la primera ejecución y a medida que vas creando botellas.

En escritorios como GNOME puedes gestionar Bottles de forma muy cómoda con GNOME Software y herramientas adicionales como Flatseal, que permite ajustar permisos del contenedor Flatpak para darle acceso, por ejemplo, a otros discos o rutas de tu sistema.

Primer arranque: bienvenida, descargas y entorno base

Cuando inicias Bottles por primera vez, la aplicación lanza un asistente de bienvenida que descarga componentes clave para que todo funcione como debe. No te asustes si tarda un poco: está bajando versiones de DXVK, la implementación de Wine por defecto (como Chardonnay o runners equivalentes en las versiones actuales) y archivos básicos.

Durante estos pasos iniciales se configura el entorno base con el que Bottles trabajará por defecto, de manera que no tengas que configurar Wine desde cero. Una vez termine la descarga y configuración, verás la ventana principal de Bottles, normalmente con una interfaz limpia donde se listarán tus futuras botellas.

A partir de aquí, cada vez que crees una nueva botella, Bottles reutilizará parte de esos componentes o descargará lo que le falte según tu elección de perfil y las necesidades de esa botella concreta.

Creación de tu primera botella

El corazón de Bottles son, como su propio nombre indica, las “botellas” o contenedores individuales de Wine. Cada botella aloja uno o varios programas y su configuración aislada, lo que permite tener varios entornos sin que se estorben entre sí.

Para crear una nueva botella, en la pantalla principal tienes un botón tipo “Crear una nueva botella” o “Create a new bottle”. Al pulsarlo, Bottles te pide que le pongas un nombre (por ejemplo, “Notepad++”, “Oblivion” o “SuiteOficina”) y que elijas el tipo de entorno:

  • Juegos (Gaming): ajustado para videojuegos, con DXVK y parámetros pensados en rendimiento gráfico.
  • Aplicación (Application): pensado para programas de escritorio, editores, utilidades, etc.
  • Personalizado (Custom): para quienes quieren controlar casi todos los detalles desde el principio.

Imagina que quieres instalar Notepad++ como ejemplo de aplicación sencilla. Crearías una botella llamada “Notepad++” y seleccionarías el perfil “Aplicación”. Luego pulsas en el botón para confirmar (Crear / Create) y Bottles se encarga de generar el prefijo de Wine y el entorno interno. Cuando termine, aparecerá un aviso o una ventana indicando que la botella está lista, y podrás cerrar ese mensaje para volver a la lista de botellas, donde ya figurará la nueva entrada.

Instalar programas de Windows en Bottles

Con la botella creada, llega el momento de instalar tu programa o juego de Windows dentro de ese entorno. Bottles ofrece varias formas de hacerlo, según la versión y el flujo que prefieras.

La más directa consiste en seleccionar la botella en la vista principal, entrar en su detalle y utilizar la opción “Run .exe” (Ejecutar ejecutable) o el equivalente que muestre la interfaz en español. Esta acción abrirá un cuadro de diálogo para que elijas el instalador .exe (o .msi) que tengas en tu sistema, tal como harías en Windows.

En otras versiones o vistas, Bottles incluye una herramienta llamada “Uninstaller” (Desinstalador) dentro de la sección de Herramientas. Desde ahí puedes usar el botón de instalar para localizar el instalador de tu programa y lanzar el asistente correspondiente. El resultado práctico es el mismo: se abre el clásico instalador de Windows con su secuencia de “Siguiente, Siguiente, Aceptar”, y el programa quedará instalado dentro de la botella.

Una vez finalice la instalación, Bottles suele detectar automáticamente los accesos directos que crea el programa y los muestra en la sección “Programas” o “Installed programs” dentro de esa botella. Ahí verás una lista con el nombre de la aplicación y, a la derecha, un botón de reproducción o “Play” para lanzarla cuando quieras.

Desde ese momento, cada vez que pulses ese botón, estarás ejecutando una aplicación de Windows completamente integrada en tu escritorio Linux, sin necesidad de iniciar máquinas virtuales ni arrastrar un Windows completo por detrás.

Ejemplo práctico: instalar y lanzar un juego clásico

Para que te hagas una idea más clara de cómo se comporta Bottles con videojuegos, puedes imaginar el caso de instalar The Elder Scrolls: Oblivion desde un DVD físico o imagen ISO, como se ha probado en entornos como Fedora usando la versión Flatpak de Bottles.

En este escenario, crearías una botella con el perfil Juegos (Gaming), manteniendo el runner de Wine por defecto (en su momento, Chardonnay 6.8 u otro similar) y activando el compilador ACO si usas una gráfica AMD Radeon como una RX 580, para arañar algo de rendimiento extra.

Después, desde la interfaz de esa botella, usarías “Run .exe” para seleccionar el archivo setup.exe del DVD o de la imagen montada. El instalador del juego se comporta prácticamente igual que en Windows: eliges ruta de instalación, avanzas por los pasos y esperas a que copie archivos y registre componentes. En algunos casos puede ser necesario instalar dependencias adicionales o probar con otra versión de Wine para conseguir un rendimiento aceptable.

Una vez instalado Oblivion (u otro juego), debería aparecer listado en la sección de programas de esa botella, con un botón de ejecución para lanzarlo directamente desde Bottles. Si el juego requiere tener el DVD o una imagen montada, puedes crear una ISO desde GNU/Linux (con herramientas como K3B, Brasero o similares) y montarla cuando vayas a jugar.

En pruebas reales, el rendimiento y estabilidad pueden variar según distro, drivers gráficos y versión de Wine/DXVK, y a veces se requiere algo de experimentación. Aun así, Bottles facilita mucho los primeros pasos al encargarse de buena parte de la configuración.

Acceso a otros discos y uso conjunto con Flatseal

Si instalas Bottles como Flatpak, por defecto el contenedor tiene acceso limitado al sistema de archivos, lo que puede ser un problema si quieres instalar juegos o programas en un disco secundario o si tus instaladores están en un disco externo.

Para afinar estos permisos, una combinación muy recomendable es usar Flatseal, otra aplicación disponible en Flathub que sirve para gestionar permisos de los Flatpaks de forma gráfica. Desde Flatseal puedes seleccionar Bottles y concederle acceso de lectura y/o escritura a las rutas donde tengas tus juegos o programas (por ejemplo, /mnt/datos, /media/usuario/DiscoExterno, etc.).

Una vez que Bottles tenga permiso de acceso, en la configuración interna de cada botella puedes ir al apartado “Disco” o “Drives” para mapear esos directorios como unidades tipo C:, D:, E:, etc., de forma muy parecida a como se hace en Windows. Así podrás indicar que tu segundo disco o tu disco externo se vea desde dentro de la botella como D:/ o E:/, permitiendo instalar software ahí o ejecutar instaladores situados en ese almacenamiento.

Este mapeo es especialmente útil si quieres guardar juegos pesados fuera de tu partición principal o si ya tienes bibliotecas de Steam, Epic o GOG en otro disco y pretendes reutilizarlas desde Bottles.

Opciones avanzadas: DXVK, VKD3D, sincronización y ACO

Más allá de instalar y ejecutar programas básicos, Bottles permite ajustar opciones que afectan directamente al rendimiento en juegos y aplicaciones gráficamente exigentes. Entre las más destacadas están:

  • DXVK: es un traductor que convierte instrucciones de DirectX 9, 10 y 11 a Vulkan. Suele ofrecer grandes mejoras de rendimiento respecto al uso directo de DirectX sobre Wine, y por defecto Bottles suele descargar y activar una versión reciente.
  • VKD3D: se encarga de traducir DirectX 12 a Vulkan, lo que abre la puerta a ejecutar títulos más modernos, aunque el soporte todavía está en constante evolución.
  • Sincronización (esync, fsync, etc.): estas opciones permiten mejorar la gestión de hilos y llamadas del sistema, reduciendo cuellos de botella en CPU y mejorando la fluidez en determinados juegos. Bottles ofrece una forma relativamente cómoda de activarlas desde la configuración de la botella.
  • Compilador ACO para AMD: si tu GPU es una AMD Radeon, puedes habilitar ACO para reducir el tiempo de compilación de shaders y mejorar la experiencia en muchos títulos.
  • Overrides de DLL y dependencias: para casos más delicados, Bottles te deja forzar el uso de ciertas DLL nativas o instalar paquetes específicos como Visual C++ Redistributable o distintas versiones de .NET Framework, todo desde menús en la propia aplicación.

Si te topas con problemas de compatibilidad, también puedes probar a desactivar DXVK y VKD3D para que el programa use DirectX “nativo” sobre Wine, aunque esto pasa factura en rendimiento y no es lo habitual en juegos recientes. Es cuestión de ir probando combinaciones hasta encontrar el equilibrio adecuado para cada título.

Compatibilidad con tiendas de juegos y launchers

Uno de los atractivos de Bottles es que ofrece instaladores guiados para aplicaciones y tiendas populares, sin que tengas que buscar scripts externos. En el catálogo oficial verás, por ejemplo, Steam para Windows, GOG Galaxy o Epic Games Store, además de aplicaciones como FL Studio, Autodesk Fusion o Evernote.

En la práctica, sin embargo, instalar Steam o Epic dentro de Bottles puede dar guerra en algunos sistemas: hay usuarios que reportan cuelgues o fallos durante la instalación del launcher, aunque luego los juegos individuales funcionen mejor cuando se ejecutan desde una botella ya configurada.

Si tus juegos de Steam o Epic rinden mejor mediante Bottles que con Proton o Heroic, puedes intentar reutilizar las instalaciones existentes ubicadas en otros discos o directorios. El truco está en dar acceso a esas rutas vía Flatseal, mapearlas como unidades en la botella y luego configurar el cliente (cuando consigas instalarlo) para que detecte las bibliotecas existentes. Aun así, no siempre es un proceso sencillo y a veces Bottles se resiste a completar la instalación de estos launchers.

En muchos casos compensa usar Proton y Steam directamente para juegos soportados oficialmente, dejando Bottles para títulos fuera de Steam, copias físicas, lanzadores secundarios o aplicaciones de productividad que no tienen versión nativa para Linux.

Otras herramientas relacionadas para ejecutar apps de Windows en Linux

Aunque Bottles es una pieza muy potente, forma parte de un panorama más amplio de herramientas para usar aplicaciones de Windows en Linux, cada una con su especialidad y enfoque.

Además de Wine y Bottles, merece la pena conocer brevemente algunas alternativas y complementos:

  • Q4Wine: es una GUI relativamente sencilla para Wine, orientada a usuarios que ya conocen bien su funcionamiento. Permite gestionar prefijos, ver procesos, revisar la base de datos de compatibilidad de Wine, pero delega muchas acciones en el propio usuario, siendo menos automatizada que Bottles.
  • WinBoat: apuesta por un enfoque híbrido entre máquina virtual y compatibilidad directa. Utiliza contenedores Docker para instalar Windows y te deja elegir entre ejecutar el escritorio completo o solo las aplicaciones integradas en tu entorno Linux. Está en fase beta, pero ofrece instaladores para las principales distros.
  • CrossOver: solución comercial basada en Wine, muy pulida y con asistentes que automatizan al máximo la instalación de software y juegos. Parte de lo que pagas se destina a financiar el desarrollo de Wine, así que usar CrossOver implica también apoyar el proyecto base.
  • ProtonPlus: más que un ejecutor, actúa como gestor de herramientas y lanzadores, ayudando a coordinar Steam, Lutris, Heroic Games Launcher, Bottles, WineZGUI, y a manejar versiones de Proton, DXVK, VKD3D, etc. Facilita que elijas la combinación más adecuada para cada juego o aplicación.
  • Lutris: se define como una plataforma abierta de juegos, integrando emuladores para consolas clásicas y frontends para colecciones modernas (Steam, Epic, GOG, Humble Bundle…). Incluye Wine, Proton y otros componentes, permitiendo lanzar desde un único sitio tus títulos de distintas plataformas.

Ultimas consideraciones

En conjunto, todas estas herramientas permiten que, si vienes de Windows y estás harto de sus últimas maniobras con actualizaciones e IA, puedas migrar a Linux sin renunciar de golpe a tus programas y juegos. Proyectos como Zorin OS con Windows App Support, SteamOS o distribuciones populares tipo Ubuntu y Linux Mint facilitan el salto, y herramientas como Bottles lo rematan poniendo las cosas fáciles a la hora de ejecutar aplicaciones legadas.

Con algo de paciencia, combinando Bottles, Wine y el resto de utilidades, es posible montar un entorno Linux capaz de abrir desde un editor ligero como Notepad++ hasta lanzadores de juegos complejos, gestionando múltiples discos, perfiles de rendimiento y dependencias, sin que tengas que volver constantemente a Windows salvo para contadas excepciones.



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