viernes, 13 de febrero de 2026

HWiNFO y CPU-Z: las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

HWiNFO y CPU-Z las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

Cuando el ordenador empieza a ir lento, se cuelga sin motivo aparente o hace ruidos raros, lo primero que pensamos es en formatear o en cambiar de equipo. Sin embargo, con un buen conjunto de herramientas de diagnóstico como HWiNFO y CPU-Z es posible descubrir qué está pasando realmente por dentro del PC y atajar el problema antes de que vaya a más.

Dominar este tipo de programas convierte a cualquier usuario en una especie de “mecánico” de su propio equipo. Gracias a ellos puedes conocer al detalle procesador, memoria, placa, discos, temperaturas y estado general del sistema, algo vital tanto para hacer overclock con cabeza como para detectar cuellos de botella, componentes defectuosos o fallos de configuración que están lastrando el rendimiento.

Por qué merece la pena diagnosticar tu PC como un profesional

Aprender a usar utilidades como HWiNFO, CPU-Z y compañía no es solo cosa de frikis del hardware: te ayudan a ahorrar tiempo, dinero y disgustos al localizar rápido la causa de los fallos. Un apagón repentino puede ser una fuente a punto de morir, un disco duro con sectores defectuosos o una simple temperatura fuera de control.

Un buen diagnóstico permite prevenir averías graves que pueden acabar en pérdida de datos. Detectar a tiempo un disco duro degradado con CrystalDiskInfo, ver que la RAM está dando errores con MemTest86 o comprobar que la CPU está permanentemente al 95 % con el Monitor de recursos puede ser la diferencia entre un susto y una catástrofe.

Además, controlar la salud del PC sirve para mejorar el rendimiento diario sin gastar un euro: desactivando procesos que consumen demasiados recursos, corrigiendo problemas de temperatura, configurando bien los módulos de RAM o revisando la configuración de la tarjeta gráfica se nota, y mucho, en fluidez.

Y no hay que olvidar la parte de mantenimiento: con un poco de rutina y estas utilidades, es posible alargar notablemente la vida útil del equipo. Igual que llevas el coche al taller, pasar cada cierto tiempo una revisión de hardware y software evita que un fallo silencioso acabe quemando un componente caro.

CPU-Z: radiografía completa de tu procesador y memoria

CPU-Z y HWiNFO en Windows

CPU-Z es uno de los clásicos que no pueden faltar en ninguna caja de herramientas de Windows. Es un programa ligero y gratuito que se centra en mostrarte información muy detallada del procesador, la placa base, la memoria RAM y la tarjeta gráfica, con varios apartados bien diferenciados en forma de pestañas.

Pestaña CPU: todo lo que necesitas saber sobre el procesador

En la pestaña CPU tienes la ficha completa de tu procesador: nombre comercial, familia, modelo, proceso de fabricación, número de núcleos e hilos, soporte de instrucciones (SSE, AVX, etc.) y, muy importante, las frecuencias a las que está trabajando en tiempo real.

Dentro de esta pestaña destaca el apartado de relojes, donde se ve la velocidad efectiva del primer núcleo, el multiplicador y el BCLK. Si estás trasteando con overclock o sospechas de caídas de rendimiento, aquí puedes comprobar si la CPU baja de frecuencia más de la cuenta, si está limitada por temperatura o si la placa la está gestionando de forma extraña.

Otro parámetro interesante es el stepping o revisión, que indica pequeñas variaciones internas entre “hornadas” de un mismo modelo de procesador. A ojos del usuario parecen idénticos, pero a veces un stepping concreto escala mejor en frecuencia o consume y calienta menos, algo clave para los que exprimen al máximo su CPU.

Pestaña Caches: disección de las memorias L1, L2, L3 (y L4)

En la sección Caches, CPU-Z detalla la organización de la memoria caché del procesador (L1 de datos y de instrucciones, L2 y L3, e incluso L4 si existe), mostrando el tamaño de cada nivel, el tipo de asociación (directa, 8-way, 16-way, etc.) y la forma en que se reparte entre los núcleos.

Esta vista permite comprobar, por ejemplo, que las L1D y L1I suelen estar dedicadas a cada núcleo con tamaños pequeños pero muy rápidos, mientras que la L3 aparece compartida entre todos los cores y con un mayor número de vías de asociación, lo que explica su papel como gran caché de último nivel.

Pestaña Mainboard: placa base, chipset y BIOS bajo la lupa

La pestaña Mainboard agrupa todo lo relacionado con la placa: fabricante, modelo y revisión concreta, así como el chipset principal y el denominado “southbridge”, que hoy en día corresponde a lo que antes era el puente sur integrado en el propio conjunto de chips.

También verás el apartado BIOS, donde CPU-Z muestra marca, versión y fecha de publicación del firmware. Si la BIOS es muy antigua, no solo puedes estar perdiendo compatibilidad con nuevos procesadores y memorias, sino también parches de seguridad importantes, por lo que conviene considerar una actualización con cabeza.

Otro bloque clave de esta pestaña es la interfaz gráfica: ahí se detalla el tipo de ranura PCI-Express, la versión del bus, el número de líneas activas (x16, x8, etc.) y la velocidad actual y máxima. Resulta especialmente útil para confirmar que la GPU está realmente trabajando a x16 y con la generación correcta, algo básico si notas un rendimiento más bajo del esperado.

Pestañas Memory y SPD: tipo de RAM, canales, timings y perfiles XMP/EXPO

En Memory se agrupa la información global de la RAM instalada: tipo de memoria (DDR3, DDR4, DDR5), capacidad total, modo de canal (single, dual, quad) y una frecuencia denominada a veces “uncore” o frecuencia del controlador de memoria, relacionada con el System Agent y el anillo interno que comunica L3, QPI y otros buses.

Un punto crítico de esta sección son los “Timings”: aquí CPU-Z te da frecuencia DRAM efectiva (recuerda que en DDR se muestra la mitad de la cifra comercial), relación FSB:DRAM y las latencias primarias como CL, tRCD, tRP, tRAS, tRFC o Command Rate, que influyen muchísimo en la respuesta de la memoria.

La pestaña SPD permite entrar al detalle módulo por módulo. A través de un desplegable eliges cada ranura y puedes ver capacidad del módulo, fabricante del PCB, fabricante de los chips de memoria, estándar (p.ej. DDR4-3200), máximo ancho de banda y número de ranks. Además, se indica si el módulo incorpora perfiles XMP (Intel) o EXPO (AMD) y los timings y voltajes asociados a cada uno.

En la tabla de timings, CPU-Z lista todas las combinaciones JEDEC y XMP/EXPO con sus latencias y tensiones, ideal para saber qué valores debes introducir a mano en BIOS si quieres ajustar la RAM o comprobar si la placa está aplicando realmente el perfil de fábrica.

Pestañas Graphics, Bench y About: gráficos, pruebas y extras “ocultos”

La pestaña Graphics centraliza la información de la GPU. Si tienes varias, un menú desplegable te permite elegir entre cada tarjeta gráfica instalada y ver fabricante, nombre comercial, nombre en clave del chip, litografía y TDP aproximado.

Debajo aparecen las frecuencias actuales del núcleo y de la memoria de vídeo, junto con detalles de la VRAM (tipo, fabricante de los chips, ancho de bus y cantidad). Es una forma rápida de confirmar si, por ejemplo, la GDDR6 que monta tu gráfica viene de Samsung, Micron u otro proveedor.

La pestaña Bench incluye un pequeño benchmark integrado que permite medir rendimiento en un solo hilo (CPU Single Thread) y rendimiento multinúcleo (CPU Multi Thread). Se puede variar el número de hilos usados y comparar los resultados con una base de datos de procesadores de referencia activando la opción de “Reference”.

Por último, en About encuentras datos sobre la versión del programa, el sistema operativo y varios accesos directos a funciones muy útiles: guardar informes en TXT o HTML, validar overclocks en la base de datos de CPUID, comprobar actualizaciones, ver relojes y temporizadores en ventanas emergentes o incluso guardar copias de la BIOS y de la video BIOS si el hardware lo permite.

HWiNFO: diagnóstico profundo y monitorización en tiempo real

Si CPU-Z es el bisturí fino para CPU y memoria, HWiNFO juega en otra liga como suite de diagnóstico y monitorización de hardware de nivel avanzado. Está disponible en versiones para 32 y 64 bits, tiene edición portable y soporta desde sistemas antiguos como Windows 95 hasta arquitecturas modernas, incluyendo algunos procesadores ARM.

Nada más ejecutarlo, HWiNFO suele abrir dos ventanas. La primera recuerda bastante a una mezcla entre CPU-Z y GPU-Z, mostrando de un vistazo procesador, RAM y tarjeta gráfica, con sus frecuencias, características principales y datos técnicos relevantes.

La segunda ventana es la importante: se trata de una vista tipo árbol muy similar a AIDA64, donde puedes ir desplegando cada familia de componentes (CPU, placa base, buses, memorias, GPU, almacenamiento, red, dispositivos externos, etc.) y consultar al detalle parámetros que van mucho más allá del nombre del modelo.

Desde ahí es posible saber con exactitud la referencia de la placa base, el microcódigo de la CPU, los sensores de la controladora LPCIO, capacidades de la controladora SATA, datos de los discos, temperaturas internas y cientos de registros que, bien interpretados, sirven para localizar cuellos de botella o componentes fuera de especificaciones.

Pero donde HWiNFO brilla de verdad es en el panel de sensores. Pulsando en “Sensors” se abre una ventana repleta de filas que representan temperaturas, voltajes, consumos, velocidad de ventiladores y frecuencia de prácticamente todos los componentes relevantes. Para cada parámetro se muestra valor actual, mínimo, máximo y media desde que se abrió el programa.

Este panel permite, por ejemplo, comprobar si la CPU entra en throttling por temperatura, si la GPU se calienta demasiado al jugar, si la fuente mantiene los voltajes dentro del margen o si un SSD NVMe se pone al rojo vivo dentro de una caja mal ventilada. Es, literalmente, una telemetría completa del PC.

Además, HWiNFO incluye opciones para generar informes detallados, realizar pequeños benchmarks sintéticos, exportar logs de sensores para analizarlos posteriormente y, gracias a su soporte extendido, es usado con frecuencia en entornos profesionales y tiendas de informática para testear equipos nuevos o con problemas.

Otras herramientas clave para analizar hardware y salud del sistema

HWiNFO y CPU-Z: las herramientas clave para el diagnóstico de tu PC

Aunque HWiNFO y CPU-Z sean protagonistas, hay toda una colección de programas como Nirsoft Utilities que los complementan y cubren aspectos concretos como temperatura, estado de discos, memoria RAM o incluso calidad de la conexión WiFi. Usadas en conjunto, te permiten hacer una revisión prácticamente completa del PC.

Monitores de hardware y temperatura

HWMonitor es una opción muy popular cuando solo quieres vigilar temperaturas, voltajes y velocidad de ventiladores de forma rápida. Muestra todo organizado por componente, con valores mínimo, máximo y actual, y está disponible en versión gratuita y de pago (esta última con algunas funciones extra que, para un uso básico, no son imprescindibles).

Speccy, por su parte, ofrece un enfoque algo más amigable: muestra un resumen inicial con CPU, placa base, RAM, almacenamiento y tarjeta gráfica, incluyendo temperaturas de cada uno, y luego permite profundizar en cada apartado para ver más detalles técnicos y también información de red y periféricos.

MSI Afterburner nació como herramienta de overclock para GPU, pero muchos lo usan simplemente para monitorizar en tiempo real consumo, temperatura y carga de la tarjeta gráfica. Además, puede mostrar datos en pantalla mientras juegas y sirve para afinar el rendimiento o detectar si hay un cuello de botella gráfico.

Discos: estado, capacidad y uso del espacio

CrystalDiskInfo es casi obligado si te preocupa la salud de tus discos. Aprovechando la tecnología S.M.A.R.T, el programa lee los indicadores internos de HDD y SSD y los traduce en un estado general (“Bueno”, “Precaución”, “Malo”), mostrando además temperatura, errores de lectura, sectores reasignados, horas de funcionamiento y muchos otros valores.

Si lo que quieres es ver en qué se está yendo todo tu espacio, WinDirStat hace un análisis visual de cada unidad mostrando un mapa de bloques donde cada archivo y carpeta ocupa un tamaño proporcional al espacio que consume. Con un golpe de vista detectas carpetas gigantes, archivos olvidados o instalaciones que se han ido de madre.

La propia herramienta de Administración de discos de Windows también ayuda a nivel básico: permite ver particiones, su sistema de archivos, estado y tamaño, y desde las propiedades de cada volumen es posible lanzar una comprobación de errores para detectar problemas lógicos que puedan estar afectando al rendimiento, o recurrir a opciones para reparar tu PC más profundas.

Memoria RAM: consumo y estabilidad

El Monitor de recursos de Windows es un aliado estupendo para controlar cuánta RAM está usando realmente cada proceso y cuánta memoria queda libre o reservada. Combinado con el Administrador de tareas, deja claro qué programas se están merendando la memoria y si tu equipo va justo de gigas.

Para ir un paso más allá y comprobar que los módulos no están defectuosos, tienes dos opciones: la herramienta de Diagnóstico de memoria de Windows, integrada en el sistema y que se ejecuta al reiniciar, y clásicos como MemTest86, que arrancan desde USB y someten a la RAM a pruebas exhaustivas para detectar errores físicos. Si alguno de estos tests falla, toca cambiar módulo antes de que empiecen los pantallazos azules en cadena.

Red y conectividad

Problemas de red hay para todos los gustos: cortes, lentitud, interferencias, vecinos “colgados” del WiFi… Herramientas como WiFi Analyzer permiten analizar los canales inalámbricos cercanos y recomendarte la mejor configuración para tu router, algo crucial si vives en un edificio saturado de redes.

Con SoftPerfect Network Scanner puedes escanear la red local para ver qué dispositivos están conectados, detectar intrusos, localizar IPs concretas y realizar algunas acciones remotas. Es útil tanto en casa como en pequeñas oficinas donde hay que llevar un control básico de lo que cuelga del router.

Malware y seguridad

Una parte del “diagnóstico” que muchos olvidan es la seguridad. Hay fallos de rendimiento que no tienen nada que ver con el hardware, sino con adware, barras de herramientas, mineros y malware en general que se ha colado por la puerta de atrás.

AdwCleaner es una utilidad muy ligera pensada precisamente para limpiar adware, secuestradores de navegador y programas potencialmente no deseados que suelen venir empaquetados en instaladores. Es rápido, gratis y complementa perfectamente al antivirus tradicional.

Malwarebytes se ha ganado a pulso su fama: su versión gratuita es excelente como escáner bajo demanda de amenazas que a veces se saltan otros antivirus, y la versión de pago añade protección en tiempo real y más capas de defensa. Para los amantes del software libre, ClamWin ofrece un antivirus de código abierto que da bastante confianza a los más desconfiados.

Cómo obtener la información del hardware sin instalar nada

Si no quieres descargar programas de terceros o estás en un ordenador ajeno, Windows, macOS y Linux incluyen varias formas de consultar las especificaciones y el estado básico del equipo sin tocar nada más. No son tan completas como HWiNFO, pero para muchos casos valen de sobra.

Herramientas nativas en Windows

La utilidad de diagnóstico de DirectX (DxDiag), accesible desde Ejecutar con el comando dxdiag, muestra en varias pestañas información del sistema, pantalla, sonido y dispositivos de entrada. Ahí puedes ver modelo de CPU, cantidad de RAM, versión de BIOS, gráfica principal, controladores de sonido y más, sin instalar nada.

Desde la aplicación de Configuración, en el apartado Sistema > Acerca de, encuentras datos básicos del equipo: nombre del dispositivo, procesador, memoria instalada y tipo de sistema (32/64 bits). Si combinas eso con el Administrador de dispositivos, desplegando adaptadores de pantalla, controladoras de red, procesadores, etc., obtienes un buen mapa del hardware.

El símbolo del sistema también tiene su truco: ejecutando systeminfo aparece un listado con versión de Windows, fabricante y modelo del sistema, procesador, memoria física total y otra información de interés, útil cuando el entorno gráfico no arranca o estás trabajando en modo seguro.

La herramienta Información del sistema (msinfo32) es un clásico: con ella accedes a un informe bastante completo del hardware y componentes del sistema en formato árbol, incluyendo recursos, componentes, conflictos de IRQ, etc. No es tan amigable como Speccy, pero es extremadamente detallada.

Otras fuentes menos técnicas, pero muy prácticas, son la propia factura de compra del equipo o la ficha del producto en la web del fabricante. Buscando el modelo exacto suele aparecer una hoja de especificaciones en PDF con CPU, RAM, tipo de almacenamiento, gráfica integrada o dedicada y conectividad. Eso sí, no siempre refleja cambios posteriores si has ampliado el hardware.

Ver el hardware en macOS y Linux

En Mac basta con ir al menú de la manzana y pulsar en “Acerca de este Mac” para ver modelo, procesador, memoria, almacenamiento y versión de macOS. Desde ahí puedes acceder al “Informe del sistema”, que ya detalla hardware, red, periféricos, memoria instalada por ranuras, etc., de forma muy clara.

En Linux, la terminal es tu amiga. Comandos como sudo lshw | less arrojan un listado exhaustivo de CPU, RAM, discos, buses y dispositivos, mientras que el directorio virtual /proc concentra archivos de texto con información en bruto sobre el kernel, la CPU, la memoria y muchos otros subsistemas, accesibles con herramientas estándar.

Evaluar la calidad del hardware: puntuaciones, núcleos y formatos de placa

Conocer el nombre de un componente está bien, pero a menudo queremos saber si “es bueno”, si está muy desfasado o si compensa actualizarlo. Existen varias formas de valorar la calidad de procesador, memoria, discos o gráfica sin tener que bucear en benchmarks complejos.

Winaero, por ejemplo, rescata la idea del índice de experiencia de Windows de las versiones antiguas del sistema. Analiza CPU, RAM, gráficos, gráficos de juego y disco, asignando una puntuación a cada apartado y una nota global basada en el valor más bajo. Si esa cifra se queda muy por debajo de lo que consideras aceptable, es una pista clara de qué componente está frenando al resto.

Otra forma rápida de hacerse una idea es mirar número de núcleos y frecuencia de reloj del procesador. Más núcleos permiten procesar más instrucciones en paralelo, pero la velocidad de cada núcleo (en GHz) determina cuán rápido se completan los ciclos de instrucción. Por eso un dual core a alta frecuencia puede ir mejor en ciertas tareas que un procesador con muchos núcleos pero más lentos si el software no aprovecha bien el paralelismo.

El diseño interno de la CPU (arquitectura), la caché y la optimización del software también pintan mucho. Hay aplicaciones muy bien paralelizadas que escapan mejor en procesadores de seis u ocho núcleos, mientras que otras siguen dependiendo casi por completo del rendimiento de uno o dos hilos, haciendo que la frecuencia y la IPC (instrucciones por ciclo) brillen por encima de todo.

La placa base y el tamaño de la torre completan el cuadro. Formatos como ATX, microATX, mini-ITX o eATX condicionan número de ranuras de expansión, espacio para tarjetas gráficas grandes, capacidad de refrigeración y posibilidades de ampliación. Una caja muy compacta obliga a usar gráficas de un solo ventilador, menos discos y una ventilación más ajustada, mientras que una torre grande con placa eATX permite montar auténticos monstruos de hardware sin preocuparse tanto por el espacio.

Todo este ecosistema de datos, herramientas y pequeños trucos hace que diagnosticar y mejorar un PC deje de ser un acto de fe y se convierta en un proceso bastante lógico: recopilar información, interpretar síntomas, probar, medir y decidir si compensa reparar, actualizar o cambiar de equipo. Con HWiNFO, CPU-Z y el resto de utilidades a mano, tener el ordenador “bajo control” es mucho más sencillo de lo que parece.



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