lunes, 9 de febrero de 2026

Meta prueba Vibes como app independiente de vídeos con IA

Vibes app independiente de vídeos con IA

Meta ha decidido dar un nuevo impulso a Vibes, su plataforma de vídeos cortos generados con inteligencia artificial, al sacar la experiencia del interior de Meta AI y llevarla a una aplicación propia para móviles. La compañía quiere comprobar hasta dónde puede crecer un formato en el que todos los clips visibles han pasado por un sistema de IA, sin necesidad de cámaras ni grabaciones tradicionales.

Tras varios meses como función integrada en la app de Meta AI, la empresa está probando ahora una versión standalone para iOS y Android. El objetivo es ofrecer un entorno más enfocado donde la gente entre, básicamente, a crear, descubrir y compartir vídeos sintéticos, en un estilo muy similar al feed vertical de TikTok o Reels, pero con una diferencia clara: aquí todo el contenido se genera o se transforma mediante algoritmos.

Qué es Vibes y por qué Meta apuesta por una app independiente

Plataforma Vibes de vídeos generados por IA

Vibes apareció por primera vez en septiembre de 2025 como un feed de vídeos cortos dentro de la aplicación Meta AI. Desde allí, los usuarios podían escribir descripciones, subir fotos o clips ya existentes y dejar que los modelos generativos de la compañía se encargasen de producir vídeos listos para publicar en cuestión de segundos. Además de las herramientas creativas, la función ofrecía un muro vertical con contenido de terceros, muy al estilo de TikTok o Instagram Reels.

Según ha reconocido Meta en comunicaciones internas y a medios como TechCrunch, el uso de Meta AI y de Vibes ha ido creciendo de forma sostenida desde aquel lanzamiento. Aunque la empresa evita dar cifras concretas, habla de una acogida inicial “positiva” y de un aumento notable en la creación y el consumo de clips generados con IA, lo que ha servido como señal para plantear el salto a una app con identidad propia.

Con este movimiento, Vibes deja de ser una pestaña dentro de una aplicación más grande para convertirse en una experiencia independiente dedicada en exclusiva al vídeo sintético. La intención de Meta es reducir distracciones, ofrecer un entorno más inmersivo y posicionar Vibes como un competidor directo frente a otras propuestas basadas en IA, entre ellas Sora, la plataforma de vídeo generativo de OpenAI.

En mercados como Europa y, en particular, España, Vibes se desplegó primero como función integrada a finales de 2025, tras un estreno inicial en Estados Unidos. Con la nueva aplicación autónoma en pruebas, la compañía busca medir si existe encaje real de producto y mercado suficiente como para escalarla como pieza clave de su ecosistema de contenidos.

Meta explica que esta app separada permite un espacio más “centrado e inmersivo” para quienes quieran experimentar solo con vídeos generados por IA, sin el ruido de otras funciones. La empresa también recalca que seguirá ajustando la experiencia en función del comportamiento y del feedback de la comunidad durante esta fase de test.

Cómo funciona la creación de vídeos con IA en Vibes

Creación de vídeos con IA en Vibes

El planteamiento de Vibes es claro: cualquiera debería poder producir clips con apariencia profesional sin saber de edición ni contar con equipo de rodaje. Para conseguirlo, la app combina modelos de lenguaje como Llama 4 con motores propios de generación de vídeo, empaquetando todo en un flujo preparado para el móvil y pensado para que el usuario no tenga que pelearse con ajustes técnicos.

Una de las formas más directas de uso es la generación desde texto. Basta con escribir un prompt del estilo “un caballero medieval caminando por una ciudad con luces de neón” o “un astronauta bailando tango en una estación espacial cyberpunk” para que, en pocos segundos, la aplicación cree un vídeo corto con imagen y sonido integrados. El proceso evita por completo tener que grabar escenas reales: la cámara del teléfono puede quedarse guardada.

Otra vía pasa por partir de imágenes o clips ya existentes. El usuario puede subir una fotografía, un vídeo vertical o incluso material procedente de otras redes como base para que la IA lo transforme. A partir de ahí, es posible convertir fotos en pequeños vídeos animados, cambiar por completo el estilo visual a anime o a estética realista, añadir efectos o reinterpretar escenas con nuevas ambientaciones.

La función que más destaca Meta es el remix de vídeos. En lugar del clásico dueto, esta herramienta permite tomar un vídeo del feed —incluyendo ciertas piezas procedentes de Instagram— y pedirle al sistema que lo reimagine: cambiar protagonistas, modificar el entorno, alterar la paleta de colores o transformar un clip serio en uno más humorístico, sin perder la estructura general de la pieza original.

Antes de publicar, Vibes incorpora una capa adicional de edición y personalización. Se puede ajustar la duración del clip, añadir música (incluida música generada por IA), superponer textos, filtros, animaciones y distintos estilos gráficos. La compañía asegura que una parte relevante del procesado se realiza directamente en el dispositivo, lo que, sobre el papel, mejora la velocidad de generación y ofrece mayores garantías de privacidad frente a un modelo que dependa únicamente de la nube.

Personalización inteligente: el feed que aprende del usuario

Feed personalizado de Vibes con IA

El núcleo de la experiencia Vibes es un feed vertical personalizado que se va ajustando poco a poco a los intereses de cada persona. El algoritmo tiene en cuenta factores como el tiempo de visualización, los likes, los comentarios, el número de veces que un clip se comparte por mensaje privado y, de forma particular, el tipo de prompts y estilos visuales que más utiliza cada usuario cuando crea contenido.

En la práctica, el comportamiento se parece mucho al modelo de recomendación de TikTok, pero con un matiz importante: todo lo que aparece en pantalla es contenido generado o modificado con IA. Esto abre un espacio donde lo habitual son escenas que serían imposibles de rodar en la vida real, combinaciones estéticas bastante experimentales y un flujo continuo de vídeos sintéticos que a algunos usuarios les resulta fascinante y a otros les puede llegar a saturar.

Meta hace especial hincapié en el componente social y colaborativo de la plataforma. No se trata solo de ver vídeos: la app anima a que la gente reemprenda clips creados por otros, los mezcle, los reinterprete y los vuelva a compartir. De este modo, se forman cadenas de versiones de un mismo vídeo, donde cada persona añade su propio giro creativo sobre una base común, algo que la compañía presenta como un ciclo de creatividad comunitaria impulsado por IA.

Los vídeos generados en Vibes no se quedan confinados en la app. Desde la propia interfaz es posible mandar los clips por mensajes privados, compartirlos con contactos o publicarlos en otras plataformas de Meta, como Instagram y Facebook, ya sea en Stories o en Reels. La empresa afirma que el uso compartido por mensajería ha aumentado de forma significativa, replicando dinámicas que los usuarios europeos ya tienen muy integradas en WhatsApp y Messenger.

Para minimizar problemas de desinformación o deepfakes, Meta asegura que ha incorporado marcas de agua invisibles y etiquetas visibles de “Generado con IA” en todos los vídeos producidos con sus herramientas. La idea es que resulte más sencillo identificar contenido sintético y que, al menos en teoría, se pueda rastrear el origen de este tipo de materiales cuando circulan fuera de la app.

Modelo de negocio: pruebas de un enfoque freemium

En la fase actual, Vibes se ofrece como una aplicación gratuita, sin coste de entrada para generar, editar y compartir clips con IA. Sin embargo, Meta ya ha reconocido que evalúa introducir un modelo freemium, en línea con las suscripciones premium que está experimentando en Facebook, Instagram y WhatsApp, y que también se extenderían a funciones avanzadas de inteligencia artificial.

El planteamiento que baraja la compañía pasa por mantener un nivel básico de creación de vídeos accesible sin pagar, pero reservar características adicionales para quienes contraten una suscripción. Entre esas funciones de pago podrían entrar vídeos de más duración, resoluciones superiores, estilos exclusivos, herramientas de edición más avanzadas o prioridad en el procesamiento cuando haya picos de demanda.

Detrás de esta estrategia está el alto coste computacional que conlleva la IA generativa. Cada clip implica movilizar recursos de cálculo que no son precisamente baratos, por lo que las suscripciones se plantean como una forma de monetizar el uso más intensivo sin bloquear por completo el acceso al resto de usuarios. Meta ya había adelantado a medios especializados que las suscripciones ligadas a funciones de IA son una de las vías con las que espera equilibrar inversión e ingresos.

Este enfoque encaja en una tendencia general del sector tecnológico: empresas como OpenAI, Google o la propia Meta buscan convertir sus herramientas creativas de IA en líneas de negocio recurrentes, mientras compiten por ofrecer los modelos más potentes y, al mismo tiempo, sostener la infraestructura necesaria para que todo funcione a gran escala.

La reacción de los usuarios en Europa y España será clave si parte de las capacidades de Vibes pasan a situarse detrás de un muro de pago, en un contexto donde las suscripciones digitales —desde el streaming hasta el almacenamiento en la nube— empiezan a acumularse en el bolsillo de muchos consumidores.

Competencia directa con Sora y el resto de plataformas de vídeo sintético

El salto de Vibes a aplicación independiente no responde solo a una evolución lógica del producto, sino también a la necesidad de competir en un mercado donde el vídeo generado con IA se ha convertido en terreno estratégico. Uno de los objetivos claros de Meta es plantar cara a Sora, la app de OpenAI que se ha especializado en generar escenas de alta calidad a partir de instrucciones de texto.

Tras su estreno, Sora llegó a superar a ChatGPT en descargas durante sus primeros días, alcanzando alrededor de 3,2 millones de instalaciones en noviembre. Sin embargo, los datos apuntan a que su ritmo se enfrió con el paso de los meses, hasta situarse en torno a 1,2 millones de descargas en enero. Ese descenso deja cierto margen para que Vibes se posicione como alternativa más social y orientada al día a día, sobre todo si Meta aprovecha su capacidad de distribución en Facebook, Instagram y WhatsApp.

A diferencia del enfoque de Sora, más cercano a un estudio virtual de producción cinematográfica, Vibes quiere presentarse como una herramienta ligera y cotidiana. La idea es que cualquiera pueda improvisar un vídeo llamativo para compartir con amigos, reutilizar un clip viral cambiando el estilo o lanzar pequeños experimentos creativos sin demasiada planificación. Menos obsesión por la calidad “de cine” y más por el intercambio rápido y la viralidad.

En paralelo, Meta integra Vibes dentro de una estrategia más amplia de inteligencia artificial que incluye grandes centros de datos, modelos generativos propios, gafas inteligentes y asistentes conversacionales. La app actúa así como un campo de pruebas para observar cómo la gente usa estas capacidades cuando las tiene directamente en el móvil, algo especialmente relevante para mercados grandes como el europeo.

En regiones como la Unión Europea y España, donde la regulación en materia de privacidad, protección de datos y contenido sintético es más estricta, el despliegue de Vibes servirá también para medir hasta qué punto Meta es capaz de equilibrar ambición comercial, seguridad y transparencia. De momento, la compañía se apoya en medidas como el etiquetado de vídeos generados por IA, pero tendrá que adaptarse a normas cada vez más exigentes si quiere evitar fricciones con reguladores y usuarios.

Críticas, dudas y el debate sobre la “sintetización” de Internet

El crecimiento de Vibes no llega exento de polémica. Parte de la comunidad creativa ha bautizado el tipo de contenido que abunda en estas plataformas como “AI slop”, un término despectivo que se usa para describir flujos de vídeos generados por IA repetitivos, extraños y, a menudo, carentes de personalidad humana. Los críticos sostienen que Meta estaría priorizando el volumen de contenido y el tiempo de permanencia en la app por encima de la calidad artística.

Desde la compañía se argumenta, sin embargo, que la creación de medios dentro de su ecosistema de IA ha multiplicado por diez su volumen en apenas unos meses, y que eso demuestra que existe interés real por este tipo de herramientas. Mark Zuckerberg ha presentado en varias ocasiones estas funcionalidades como una manera de democratizar la expresión visual, más que como un sustituto del cine o de la producción profesional.

También preocupa el impacto de este tipo de plataformas en el empleo creativo y en la propia narrativa de Internet. A medida que se llenan los feeds con contenido sintético, algunos se preguntan qué espacio quedará para la producción humana y si el público será capaz de seguir valorando la autoría o el esfuerzo detrás de una obra cuando la línea entre “real” y “generado” sea casi indistinguible.

Meta intenta mitigar parte de estas inquietudes con políticas de transparencia, marcas de agua invisibles y avisos claros sobre el uso de IA en los vídeos. Aun así, el debate sobre la denominada “sintetización masiva de Internet” está lejos de cerrarse, especialmente en Europa, donde los reguladores y buena parte de la opinión pública son más sensibles al impacto de las grandes plataformas.

Por ahora, la compañía insiste en que Vibes continúa en fase de pruebas y despliegue progresivo, con ajustes constantes en respuesta al comportamiento de los usuarios. Lo que ocurra en mercados como España y el resto de Europa será determinante para saber si Meta redobla su apuesta o decide limitar el alcance de esta nueva herramienta de vídeo sintético.

Con todo este contexto, Vibes se ha convertido en uno de los experimentos más ambiciosos de Meta: una aplicación donde el feed está compuesto exclusivamente por vídeos generados con IA, diseñada para competir con propuestas como Sora y para integrarse en el día a día de quienes ya consumen contenido en TikTok, Reels o Stories. Si este modelo cuaja, la forma en la que se produce y se consume vídeo en redes sociales podría cambiar a gran velocidad, con Europa y España como escenarios clave para comprobar si el público está preparado para abrazar —o poner límites— a este nuevo tipo de entretenimiento digital.



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