
La industria del videojuego amanece con un auténtico terremoto: Phil Spencer abandona Xbox y se retira de Microsoft tras casi cuatro décadas en la compañía. El rostro más reconocible de la marca, al que muchos jugadores llamaban cariñosamente «Tío Phil», pone fin a una etapa que ha marcado buena parte de la historia reciente del gaming en PC y consola.
Su salida no llega sola ni de forma aislada. Sarah Bond, presidenta de Xbox y considerada su sucesora natural por muchos analistas, también deja su puesto. En su lugar, Microsoft ha optado por un relevo inesperado: Asha Sharma, hasta ahora responsable del producto CoreAI, pasa a dirigir toda la división como nueva CEO de Microsoft Gaming, con Matt Booty ascendiendo a jefe de contenidos.
Un adiós planificado: cuándo y cómo se marcha Phil Spencer
Según los correos internos enviados al personal y filtrados a la prensa, Phil Spencer dejará oficialmente su cargo el lunes 23 de febrero. No se trata de una decisión improvisada: el propio Spencer explica que ya en otoño comunicó a Satya Nadella, CEO de Microsoft, su intención de dar un paso atrás y comenzar un nuevo capítulo personal alejado de la primera línea de la empresa.
En su mensaje a los empleados, Spencer describe Xbox como “algo más que un negocio, una comunidad vibrante de jugadores y creadores” y subraya que la transición se ha preparado con calma para proteger lo construido en los últimos años. De momento, no desaparece del todo: seguirá vinculado a Microsoft Gaming como asesor hasta el verano, con el objetivo de que el cambio de liderazgo sea lo menos brusco posible.
Satya Nadella, por su parte, ha querido remarcar la dimensión del movimiento. En un correo remitido a la plantilla, el máximo responsable de Microsoft agradece a Spencer su “extraordinario liderazgo y colaboración” y recuerda que, en 38 años dentro de la compañía, 12 de ellos al frente del gaming, ha ayudado a transformar “lo que hacemos y cómo lo hacemos”.
El calendario de la retirada tampoco es casual: el adiós llega justo cuando Xbox celebra su 25 aniversario, en un momento en el que la división afronta nuevos lanzamientos importantes y tras varias decisiones estratégicas polémicas, como el desembarco de títulos propios en consolas de la competencia o los cambios recientes en Game Pass.

Sarah Bond también se va: un relevo inesperado en la cúpula de Xbox
La otra gran pieza de este puzle es Sarah Bond, hasta ahora presidenta de Xbox. Bond aterrizó en la división en 2017 y fue escalando responsabilidades hasta convertirse en una de las figuras clave en la estrategia de la marca, especialmente en todo lo relacionado con Game Pass, el juego en la nube y la experiencia de los creadores.
Su trayectoria la había colocado como favorita lógica para suceder a Spencer, algo que compartían tanto voces internas como buena parte de la prensa especializada en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, coincidiendo con el anuncio de la retirada de Phil Spencer, Bond ha presentado su dimisión y abandona Microsoft para emprender una nueva etapa profesional.
En su mensaje de despedida, Spencer la define como “instrumental en un periodo decisivo para Xbox”, destacando su papel en la expansión del ecosistema, el impulso al juego en la nube y el apoyo a nuevos lanzamientos de hardware. Nadella, más escueto, apenas la menciona en su comunicado, lo que ha alimentado las especulaciones sobre los motivos reales de su salida.
Para la comunidad europea, donde Xbox ha tenido tradicionalmente más dificultades frente a PlayStation y Nintendo, la marcha de Bond se percibe como una pérdida relevante en términos de continuidad, sobre todo porque había sido una de las caras visibles en la comunicación con estudios y socios del Viejo Continente.
Quién es Asha Sharma, la nueva CEO de Microsoft Gaming
El relevo al frente de la división recae en Asha Sharma, que asume el cargo de CEO de Microsoft Gaming y EVP, reportando directamente a Satya Nadella. Se trata de un perfil que llega desde fuera del mundo del videojuego tradicional, algo poco habitual en un sector donde suele valorarse la experiencia directa en desarrollo o gestión de estudios.
Sharma se incorporó a Microsoft en 2024 para liderar CoreAI, la gran plataforma de inteligencia artificial de la compañía. Antes de eso, fue directora de operaciones en Instacart y ocupó distintos puestos de responsabilidad en Meta, siempre vinculada a productos de consumo masivo y plataformas que conectan a miles de millones de usuarios.
Su nombramiento se interpreta como una apuesta muy clara por la tecnología y la IA aplicadas al entretenimiento. No obstante, la propia Sharma ha querido desmarcarse rápidamente de cualquier lectura que apunte a un giro deshumanizado: en su primer comunicado al equipo interno, afirma que “los juegos son y siempre serán arte, creados por humanos” y que no quiere llenar el ecosistema de Xbox con contenido vacío generado por algoritmos.
La nueva directora plantea tres grandes compromisos para esta etapa: priorizar grandes juegos con personajes memorables y jugabilidad innovadora; recuperar el espíritu original de Xbox y estrechar la relación con los fans de la consola; y explorar el futuro del juego con nuevos modelos de negocio y herramientas de creación que permitan a jugadores y desarrolladores compartir sus propias historias.
El papel de Matt Booty: continuidad creativa entre casi 40 estudios
En paralelo al nombramiento de Sharma, Microsoft ha confirmado el ascenso de Matt Booty a Chief Content Officer (director de contenidos) y vicepresidente ejecutivo. Hasta ahora, Booty estaba al frente de Xbox Game Studios y se encargaba de coordinar el trabajo de los equipos internos.
Con la nueva estructura, se convierte en principal responsable de todo el catálogo de Xbox, Bethesda, Activision, Blizzard y King, agrupando bajo su mando cerca de 40 estudios repartidos por Norteamérica, Europa y otros territorios. Será, de facto, el enlace entre la nueva CEO y los equipos creativos.
En su propio comunicado, Booty asegura que no habrá cambios organizativos inmediatos en los estudios y destaca que las primeras conversaciones con Sharma se han centrado en algo muy concreto: tomar decisiones pensando primero en jugadores y desarrolladores, y priorizar “grandes juegos” por encima de la simple eficiencia.
Su continuidad aporta un punto de estabilidad en un momento de mucho ruido, especialmente tras una etapa con cierres de estudios, despidos y reestructuraciones que han afectado a todo el sector, también a equipos europeos y a socios de larga duración en el continente.
El legado de Phil Spencer: luces y sombras en la historia de Xbox
Mirando hacia atrás, el paso de Phil Spencer por Xbox deja un legado tan amplio como complejo. Empezó en Microsoft en 1988 trabajando en productos como Encarta, y se vinculó a la primera Xbox desde sus orígenes, en 2001. Su ascenso definitivo llegó en 2014, cuando tomó el mando de la división tras el polémico lanzamiento de Xbox One.
Bajo su liderazgo, la marca giró hacia un modelo mucho más abierto y centrado en servicios: llegó Xbox Game Pass, se consolidó la apuesta por la retrocompatibilidad y se impulsó el juego cruzado entre plataformas. Microsoft dio un salto al juego en la nube, permitiendo disfrutar del catálogo de Xbox en móviles, teles y todo tipo de dispositivos, algo especialmente valorado en mercados con menor penetración de consolas dedicadas.
En el terreno corporativo, Spencer encabezó algunas de las adquisiciones más sonadas del sector: Mojang (Minecraft), ZeniMax/Bethesda y, sobre todo, Activision Blizzard King, una operación valorada en 69.000 millones de dólares que convirtió a Microsoft en un gigante indiscutible del entretenimiento digital.
No todo fueron buenas noticias. A pesar de las inversiones y del despliegue de servicios, Xbox encadena dos generaciones por detrás de PlayStation y Nintendo en ventas de consolas, y las cifras recientes de ingresos de la división de videojuegos han registrado caídas en un contexto en el que otras áreas de Microsoft crecían con fuerza. Además, la cadencia e impacto de los títulos first-party ha sido irregular, con casos sonados como Redfall o los tropiezos de la saga Halo.
A ello se suman decisiones muy discutidas sobre cierres de estudios y despidos vinculados al viraje hacia la inteligencia artificial y la reestructuración de activos tras las compras millonarias, un escenario que también ha golpeado a desarrolladoras europeas y ha generado bastante desconfianza en buena parte de la comunidad.
Una Xbox volcada en IA, pero con promesas de no olvidarse del jugador
La elección de una experta en inteligencia artificial como Asha Sharma lanza un mensaje evidente sobre el rumbo que quiere tomar Microsoft: la IA será una pieza central en la evolución de su negocio de gaming, tanto en la infraestructura de la nube como en las herramientas de desarrollo y las experiencias de usuario.
Aun así, Sharma insiste en que no va a tratar las grandes franquicias de la compañía como “propiedad intelectual estática para exprimir y monetizar”. Su idea pasa por construir una plataforma compartida y robusta, con herramientas que empoderen a estudios y jugadores para crear contenido propio, pero sin sacrificar la identidad artística de las sagas históricas.
En una industria marcada por las dudas sobre el papel de la IA, la nueva CEO asegura que no perseguirá atajos de eficiencia a corto plazo ni llenará el ecosistema de “chapuzas” generadas automáticamente. De momento, este tipo de declaraciones buscan tranquilizar tanto a los equipos internos como a los aficionados más escépticos.
Todo ello se produce mientras Microsoft sigue defendiendo una estrategia multiplataforma: los juegos ya no se conciben solo para una consola, sino para PC, móviles, nube y, en algunos casos, incluso para sistemas de la competencia. El reto de Sharma será encajar esa visión tecnológica con las expectativas de unos fans que aún se identifican con la marca Xbox de toda la vida.
Con la retirada de Phil Spencer y la marcha de Sarah Bond, Xbox entra en una etapa clave liderada por Asha Sharma y Matt Booty, en la que se mezclan ambición tecnológica, presión por mejorar resultados y la promesa de volver a poner los grandes juegos en el centro. Queda por ver si esta nueva cúpula será capaz de reconectar con los jugadores —especialmente en mercados tan competitivos como España y el resto de Europa— y de aprovechar el enorme peso que Microsoft ha acumulado en el sector para que la marca Xbox recupere terreno sin perder su esencia.
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