lunes, 30 de marzo de 2026

Ubuntu 26.04 LTS Beta con Linux 7.0 y GNOME 50: todas las novedades

Ubuntu 26.04 LTS Beta escritorio

La llegada de Ubuntu 26.04 LTS Beta marca el único gran hito previo al lanzamiento de la próxima versión de soporte extendido de la distribución de Canonical. La edición estable está prevista para el 23 de abril, pero desde ya cualquier usuario en España o en el resto de Europa puede descargarse la imagen de prueba y empezar a trastear con todas sus novedades.

Esta edición, apodada Resolute Raccoon, apunta a convertirse en la referencia de Ubuntu para los próximos años, con hasta 5 años de soporte estándar ampliables a 10 mediante Ubuntu Pro. Aunque el foco sigue estando en la estabilidad, la beta deja claro que Canonical ha aprovechado el ciclo de desarrollo para introducir cambios profundos tanto en el núcleo del sistema como en la experiencia de escritorio.

Núcleo renovado: Linux 7.0, firmware modular y nuevas pilas gráficas

Ubuntu 26.04 LTS Beta kernel y GNOME

En las entrañas del sistema, Ubuntu 26.04 LTS Beta se apoya en el kernel Linux 7.0, todavía en fase Release Candidate, algo poco habitual en una LTS pero que evidencia la confianza de Canonical en que la versión final del núcleo llegará a tiempo para la publicación estable. Esta combinación permitirá a usuarios domésticos y empresas en Europa beneficiarse de mejoras de rendimiento, compatibilidad de hardware reciente y nuevas funciones de seguridad.

La parte gráfica se actualiza con la pila Mesa 26 y nuevos controladores, incluyendo los drivers NVIDIA serie 590 y mejoras para GPU AMD y soluciones integradas de Intel. Además, la beta incluye paquetes específicos para cargas de trabajo de IA y cómputo acelerado, como AMD ROCm y NVIDIA CUDA, accesibles desde los repositorios oficiales, algo especialmente relevante para universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas europeas.

Otra novedad importante está en la gestión del firmware. El hasta ahora enorme paquete unificado se divide en 17 paquetes específicos por fabricante, de manera que las actualizaciones descargarán solo lo imprescindible. De rebote, el usuario podrá liberar espacio eliminando controladores de hardware que no utiliza, un detalle que se agradece en equipos con SSD ajustados.

Entre el resto de componentes base también destacan versiones recientes de Python 3.14, GCC 15.2, un servidor de tiempo actualizado a Chrony 4.8 y una colección amplia de paquetes renovados desde Ubuntu 25.10, lo que convierte a esta LTS en una actualización acumulativa muy relevante para quienes vengan desde Ubuntu 24.04 o versiones previas.

GNOME 50 y Wayland: un escritorio moderno por dentro y por fuera

En el escritorio, la gran protagonista es la incorporación de GNOME 50 como entorno por defecto. Después de meses de rumores, la beta confirma que esta versión será la que acompañe a Ubuntu 26.04 LTS, con mejoras que afectan tanto a la experiencia visual como al funcionamiento interno del sistema.

GNOME 50 introduce soporte para tasa de refresco variable (VRR), una opción cada vez más habitual en monitores gaming y portátiles modernos. Esto permitirá aprovechar mejor pantallas de alta frecuencia en equipos de sobremesa y portátiles vendidos en el mercado europeo, reduciendo el tearing y mejorando la fluidez en juegos y aplicaciones exigentes.

También se ha prestado especial atención al escalado de aplicaciones heredadas, algo clave en pantallas HiDPI, y se han incorporado nuevas capacidades de control parental, accesibles al instalar el paquete correspondiente. Para rematar, se estrenan funciones en el área de escritorio remoto, facilitando el acceso a máquinas Ubuntu desde otros sistemas, algo útil en teletrabajo y soporte remoto.

Uno de los grandes cambios estructurales es la apuesta definitiva por Wayland como servidor gráfico. GNOME ha abandonado el soporte directo para sesiones X11/Xorg, y Ubuntu sigue el mismo camino. No obstante, las aplicaciones antiguas que sigan dependiendo de X11 continúan funcionando gracias a XWayland, una capa de compatibilidad que permite ejecutar software legado sin que el usuario tenga que hacer nada especial.

Nuevas aplicaciones por defecto y cambios visuales en Ubuntu 26.04

La beta de Ubuntu 26.04 LTS también renueva el conjunto de herramientas que vienen preinstaladas. El veterano monitor del sistema de GNOME deja paso a Resources, una nueva utilidad de monitorización desarrollada en GTK4 y Rust, integrada dentro de GNOME Circle. Esta herramienta ofrece una visión más clara del consumo de CPU, memoria, red y disco, con una interfaz moderna y más coherente con el resto del entorno.

A Resources se suma Showtime, un reproductor de vídeo renovado que se incluye al elegir la opción de selección extendida en el instalador. Quien prefiera añadirlo más adelante podrá hacerlo fácilmente desde App Center o mediante apt, lo que da cierta flexibilidad a la hora de configurar el sistema según las necesidades de cada usuario.

En el plano estético, el tema Yaru recibe una actualización notable: se introducen nuevos iconos de carpetas más coloridos, un Ubuntu Dock completamente opaco, un fondo de pantalla renovado y una animación de arranque distinta, con un nuevo «boot spinner» que se aprecia durante el inicio del sistema. Son cambios relativamente discretos, pero que contribuyen a una apariencia algo más actual.

Durante el uso diario también se notan retoques en aplicaciones como Nautilus, que ahora ofrece una carga de miniaturas más rápida y autocompletado de rutas sin distinción entre mayúsculas y minúsculas, y en el propio App Center, que mejora el manejo de paquetes DEB dentro de la misma interfaz gráfica que gestiona snaps.

La Configuración de Ubuntu incorpora pequeños ajustes repartidos por varios apartados, con cambios en texto y organización de opciones, y un nuevo panel dedicado a la telemetría y Ubuntu Pro con controles más claros. Desde ahí se pueden revisar fácilmente qué datos se envían, modificar el consentimiento y gestionar la integración con servicios adicionales.

Seguridad, telemetría y cifrado: más controles para el usuario

Más allá de la parte visible, Ubuntu 26.04 LTS Beta refuerza su enfoque en la seguridad y la privacidad. La adopción de Wayland por defecto reduce la superficie de ataque asociada a X11, al tiempo que el gestor de arranque y la pila de firmware se han simplificado para minimizar posibles vulnerabilidades.

En el apartado de configuración, el centro de seguridad cobra más protagonismo, con opciones específicas para gestionar Ubuntu Pro, revisar ajustes de TPM y modificar el PIN del módulo de plataforma segura. Estos cambios van en la dirección que marcan las normativas y buenas prácticas de seguridad que afectan a empresas y administraciones públicas europeas.

El instalador de sistema también incorpora novedades relevantes. Por un lado, amplía las posibilidades de autoinstall e integración con Landscape, lo que facilita la automatización de despliegues masivos en organizaciones. Por otro, mejora las opciones de cifrado de disco, haciendo más accesible el cifrado con backend en hardware (TPM/FDE), una tecnología que poco a poco se está generalizando en el ecosistema Linux.

En lo relativo a la experiencia de terminal, Ubuntu 26.04 introduce una implementación de sudo en Rust y añade algo que muchos llevaban años pidiendo: feedback visual al escribir la contraseña. Ahora, al introducir la clave en sudo, aparecerán asteriscos en lugar de quedarse la línea vacía, de manera que el usuario sabe que está escribiendo sin comprometer la seguridad.

El comando apt también recibe mejoras, con autocompletado en bash más amplio y subcomandos como why y why-not, que ayudan a entender por qué se instala o no un paquete concreto. Son cambios pequeños, pero que facilitan la administración diaria a quienes gestionan varios equipos o servidores en entornos profesionales.

Cambios en almacenamiento, firmware y gestor de arranque

La reorganización de los paquetes de firmware no es el único cambio relacionado con el almacenamiento. En esta beta, los medios extraíbles como USB y discos externos pasan a montarse en /run/media en lugar de /media, con la idea de mejorar el soporte para sistemas de ficheros de solo lectura y alinear el comportamiento con otras distribuciones modernas.

En paralelo, Canonical continúa con un proceso de limpieza de tecnologías antiguas, retirando progresivamente elementos como cgroup v1 y afinando el soporte de hardware para centrarse en configuraciones actuales. El objetivo es lograr un sistema más sencillo de mantener y con menos puntos potenciales de fallo a largo plazo.

Aunque buena parte de las decisiones más agresivas sobre el gestor de arranque GRUB apuntan a versiones futuras de Ubuntu, ya se aprecia la intención de simplificar y reforzar la seguridad en esta pieza clave del arranque. Canonical ha dejado claro que las compilaciones firmadas de GRUB para cumplir con los requisitos de arranque seguro limitarán ciertas funcionalidades avanzadas.

Las discusiones internas señalan que, para mejorar la seguridad del GRUB firmado, se están valorando restricciones en el soporte directo a sistemas de archivos como Btrfs, XFS y ZFS, así como a configuraciones con LVM, md-raid (salvo RAID1) y discos cifrados con LUKS. Aunque estas limitaciones se plantean sobre todo de cara a próximas versiones, la beta de 26.04 sienta parte de las bases para ese cambio de enfoque.

En la práctica, para instalaciones típicas de Ubuntu 26.04 LTS se recomienda utilizar una partición /boot en EXT4 sin cifrar cuando se haga uso de GRUB firmado y arranque seguro. Quienes necesiten configuraciones más exóticas siempre podrán recurrir a GRUB sin firmar, renunciando eso sí a Secure Boot y a algunos requisitos de seguridad cada vez más demandados, sobre todo en entornos corporativos europeos.

Aplicaciones, telemetría y pequeños detalles del día a día

El conjunto de aplicaciones y herramientas del sistema también se ha ido puliendo en esta beta. Nautilus acelera la generación de miniaturas y mejora la interacción con rutas de archivos, mientras que el App Center afina la búsqueda y gestión tanto de paquetes DEB tradicionales como de aplicaciones en formato snap y resultados web, que pueden deshabilitarse si se prefiere una experiencia más clásica.

La sección de Privacidad y Seguridad dentro de la configuración presenta ahora controles gráficos más visibles para decidir qué datos de telemetría se envían a Canonical. El asistente de bienvenida incluye una diapositiva específica sobre estas opciones, de modo que el usuario puede ajustar el nivel de participación en la recogida de datos desde el primer arranque.

Otra novedad es la instalación por defecto de Sysprof, una utilidad de perfilado que ayuda a detectar cuellos de botella y problemas de rendimiento en aplicaciones. Esto será especialmente útil para desarrolladores y administradores que quieran optimizar sus programas o identificar procesos problemáticos sin recurrir a herramientas externas.

Junto a ello, se introducen pequeñas mejoras de calidad de vida, como una gestión más clara de las aplicaciones de inicio, permitiendo seleccionar de forma más directa qué programas se lanzan al iniciar sesión, o la aparición de un informe denominado Ubuntu Insights durante las actualizaciones importantes, pensado para recopilar información agregada que ayude a pulir futuras versiones.

En el plano gráfico se han detectado todavía algunos fallos propios de una beta, como espacios extraños entre iconos en carpetas del lanzador de aplicaciones o cierres inesperados de determinadas apps al activar funciones nuevas. Canonical y la comunidad utilizarán estas semanas antes del lanzamiento final para pulir este tipo de problemas.

Sabores oficiales, descarga de la beta y soporte a largo plazo

Aunque el foco está en el Ubuntu estándar con GNOME, la beta de Ubuntu 26.04 LTS llega acompañada, como es habitual, por toda la familia de sabores oficiales: Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu Budgie, Ubuntu Cinnamon, Ubuntu MATE, Ubuntu Studio, Ubuntu Unity y otros, cada uno con su propio escritorio pero compartiendo la misma base tecnológica.

Entre ellos destaca, por ejemplo, Lubuntu 26.04 con LXQt, Xubuntu 26.04 con Xfce actualizado y Kubuntu 26.04 con KDE Plasma reciente, alternativas interesantes para quienes prefieran seguir usando un entorno basado en X11 o un escritorio distinto a GNOME, algo que puede ser clave en equipos antiguos o con recursos limitados todavía muy presentes en hogares y pymes españolas.

La beta está disponible en el servidor de lanzamientos de Ubuntu tanto para PCs Intel/AMD de 64 bits como para imágenes ARM genéricas y versiones preinstaladas para Raspberry Pi, cuyo rendimiento, según las primeras pruebas, ha mejorado respecto a ediciones anteriores. También se ofrecen imágenes específicas para Ubuntu Desktop, Server, WSL y productos en la nube.

Instalar la beta en un equipo físico permite probar todo el potencial del sistema, pero desde Canonical se insiste en que no está recomendada para entornos de producción. Lo más sensato para la mayoría de usuarios es usarla en una máquina virtual o en un equipo secundario, y reservar la actualización del ordenador principal para la versión estable de abril.

Una vez instalada la beta, el salto a la versión final estable será tan sencillo como mantener el sistema actualizado. Cuando llegue la fecha de lanzamiento, las actualizaciones acumuladas dejarán el equipo al mismo nivel que si se hubiese hecho una instalación limpia desde la ISO definitiva, sin necesidad de reinstalar.

Con todo este conjunto de cambios —desde el kernel Linux 7.0 y GNOME 50 hasta las mejoras de seguridad, el nuevo instalador, las utilidades renovadas y el énfasis en la telemetría transparente—, Ubuntu 26.04 LTS Beta se perfila como una actualización sólida que mira tanto al usuario doméstico como a empresas y administraciones europeas, manteniendo el equilibrio entre estabilidad a largo plazo y adopción de tecnologías recientes, aunque todavía conviene verla como lo que es: una versión de pruebas en la que seguir depurando detalles antes del estreno definitivo.



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