
El catálogo de Mac vivía un momento especialmente dulce, con modelos como el MacBook Neo tirando de las ventas y una hoja de ruta ambiciosa para los próximos meses. Sin embargo, la crisis global de memoria ha forzado a Apple a pisar el freno: los planes para renovar varios equipos clave se han visto alterados por la falta de RAM y de unidades de almacenamiento.
Lo que podía parecer un ajuste puntual de stock se está convirtiendo en un problema estructural. La escasez de DRAM y SSD, alimentada por la explosión de la inteligencia artificial, está encareciendo los componentes y limitando el acceso incluso a gigantes como Apple. El resultado: retrasos en los nuevos Mac y desaparición de ciertas configuraciones, sobre todo las que montaban más memoria.
Un MacBook Pro OLED y táctil que tendrá que esperar

Desde hace años se viene hablando de un MacBook Pro con pantalla táctil, algo así como el gran tabú histórico de la gama Mac. Ese modelo, que además daría el salto a un panel OLED con recorte tipo isla dinámica al estilo del iPhone, estaba encaminado inicialmente a finales de 2026.
Según las últimas informaciones del analista Mark Gurman (Bloomberg), Apple manejaba internamente una ventana de lanzamiento entre finales de 2026 y principios de 2027, con muchas quinielas apuntando a un anuncio en octubre o noviembre. Ahora, el escenario se ha movido claramente hacia la parte final de ese rango: el equipo no llegaría hasta los primeros meses de 2027, probablemente hacia finales de enero, por culpa de las limitaciones de memoria.
Este MacBook Pro sería además el encargado de estrenar la sexta generación de chips Apple Silicon, con procesadores M6 Pro y M6 Max, situándose por encima de los actuales modelos con M5 Pro y M5 Max. A todo esto se suma la novedad de la pantalla OLED táctil con soporte a gestos específicos, aunque sin compatibilidad con Apple Pencil ni accesorios similares, al menos por ahora.
En el apartado de software, Gurman asegura que las adaptaciones de macOS para esta interfaz táctil van al día: los cambios se integrarán en macOS 27 y deberían estar listos este mismo otoño. La interfaz ofrecería nuevos menús contextuales optimizados para el dedo, botones que se expanden dinámicamente en la barra de menús y otros ajustes visuales, de modo que el retraso no se debe al sistema operativo, sino directamente a la falta de componentes.
Con tantas novedades juntas (nuevo panel, capacidades táctiles, chips M6, probable aumento de memoria base), no se descarta que Apple posicione esta máquina como variante de gama más alta, con un precio por encima de los MacBook Pro M5 actuales. Estos seguirían a la venta a sus precios habituales, algo que ayudaría a contener la demanda del modelo nuevo en un contexto de oferta muy limitada.
Mac mini y Mac Studio: menos RAM y lanzamientos aplazados
Si hay dos ordenadores especialmente afectados por la crisis de memoria, esos son los Mac mini y Mac Studio, muy populares entre usuarios que trabajan con modelos de IA locales, producción de vídeo avanzada o render 3D. Son precisamente esos perfiles los que suelen pedir configuraciones con más RAM y más almacenamiento… las mismas que ahora están en el punto de mira.
En la tienda de Apple se aprecia ya con bastante claridad el problema: varias versiones de Mac mini y Mac Studio con mucha memoria han desaparecido del configurador o acumulan plazos de entrega de entre uno y tres meses. Opciones como 32 o 64 GB en el Mac mini o 128 y 256 GB en el Mac Studio prácticamente han volado en muchos mercados europeos, España incluida.
El movimiento venía cocinándose desde hace meses. A comienzos de marzo, Apple retiró la posibilidad de encargar un Mac Studio con 512 GB de memoria unificada, reduciendo el máximo a 256 GB. Documentación interna sobre macOS Sequoia 15.4 seguía mencionando modelos de Mac Studio 2025 con 256 y 512 GB, lo que confirma que existieron oficialmente hasta hace poco. Que desaparezcan primero las variantes con más RAM cuadra con un mercado donde cada gigabyte extra cuesta conseguirlo.
Al mismo tiempo, la compañía planeaba renovar Mac mini y Mac Studio con chips de la familia M5. El mini, que actualmente monta M4 y M4 Pro, y el Studio, equipado con M4 Max y M3 Ultra, debían dar el salto a una nueva generación más potente y eficiente para cargas de IA. Sin embargo, Gurman ya advierte de que esas revisiones no verían la luz hasta octubre, como pronto.
La situación es especialmente delicada para el Mac Studio, que desde la retirada del Mac Pro clásico se ha convertido en el único sobremesa profesional del catálogo. La renovación estaba prevista inicialmente para antes de verano, enlazando con la WWDC26, pero los problemas de suministro habrían desplazado la fecha hasta octubre. Entre tanto, los plazos de entrega se alargan, algunas configuraciones se agotan y la sensación es la de un catálogo «en pausa» durante varios meses.
La IA se come la RAM: por qué escasean los componentes
El origen de todo este lío no está en las fábricas de Apple, sino en la forma en que se está reorganizando la industria de memoria a nivel global. La expansión de los grandes modelos de inteligencia artificial ha cambiado el orden de prioridades: la RAM deja de ir primero a los portátiles y PC de consumo y pasa a destinarse masivamente a los centros de datos.
Según distintas consultoras, buena parte de la memoria DRAM producida en estos momentos se desvía a los hiperescaladores: Microsoft, Google, Amazon, Meta o los grandes clientes de NVIDIA. Cada servidor para entrenar modelos de IA incorpora cantidades descomunales de memoria, tanto convencional como HBM (High Bandwidth Memory), con márgenes mucho más jugosos para Samsung, SK Hynix o Micron que los que ofrece el mercado de consumo.
SK Hynix ya ha avisado de que construir nueva capacidad de fabricación de obleas lleva entre cuatro y cinco años. Mientras llega esa expansión, las líneas de producción que antes fabricaban DDR4 o DDR5 para ordenadores portátiles ahora se dedican cada vez más a memoria HBM destinada a GPUs de IA. Es un cambio de prioridades motivado puramente por rentabilidad: un servidor de IA genera más ingresos por chip que cientos de ordenadores domésticos.
La consecuencia directa es que el desajuste entre oferta y demanda de RAM va para largo. Datos recientes de IDC apuntan a que los precios de memoria DDR5 han subido ya entre un 170 % y un 300 % desde 2025, y que el déficit global de RAM podría superar el 20 % hasta, al menos, 2030. No parece un simple ciclo puntual, sino un giro estructural que condicionará el hardware durante varios años.
Micron ha dado quizá el gesto más simbólico: anunció el fin de su marca Crucial para el público general, una señal bastante explícita de que el mercado de consumo ha dejado de ser prioridad estratégica. Si los propios fabricantes reconocen que el foco está en la infraestructura de IA, es lógico que incluso empresas con el músculo de Apple se encuentren con un acceso más limitado a memoria de alta capacidad.
Cambios en el catálogo Mac: menos opciones y más espera
Mientras tanto, Apple trata de gestionar la situación con una combinación de ajustes de catálogo y reordenación de prioridades. En la práctica, eso significa eliminar temporalmente ciertas configuraciones, retrasar lanzamientos y centrar los recursos en los modelos con mayor volumen de ventas.
Buena parte de los MacBook Air y MacBook Pro «convencionales» mantienen aún una disponibilidad razonable en Europa, porque se venden sobre todo con 8, 16 o 32 GB de RAM. El problema se concentra en el segmento profesional, donde abundan las configuraciones de 64 GB o más y donde los clientes rara vez se conforman con la memoria base.
En los sobremesa, la tensión es más visible. El actual Mac Studio, con opciones M4 Max y M3 Ultra, se dirige a usuarios que buscan precisamente mucha RAM y gran capacidad de almacenamiento. Que desaparezcan las versiones tope de memoria y se alarguen sus plazos de entrega tiene más impacto aquí que en un portátil de entrada: son equipos pensados para proyectos de vídeo 8K, renders complejos, IA en local o cargas de trabajo intensivas donde cada gigabyte importa.
La propia Apple parece haber decidido absorber buena parte del sobrecoste de componentes, reduciendo márgenes que tradicionalmente rondaban el 40 %. Aun así, el esfuerzo no basta para asegurar el calendario previsto: los tres grandes lanzamientos de Mac que se esperaban para este año (Mac mini y Mac Studio con nuevos chips, más el MacBook Pro táctil) se van deslizando hacia finales de 2026 e incluso 2027.
El mensaje oficioso que trasladan analistas como Gurman es claro: quien esperaba renovar su equipo profesional con la próxima generación de Mac quizá tenga que armarse de paciencia. Apple se encuentra con menos stock de la gama actual, una transición al M5 y M6 que se retrasa y un margen de maniobra limitado mientras no mejore el suministro de memorias.
Europa y España: impacto para profesionales y empresas
En el contexto europeo, y particularmente en España, estas restricciones se dejan notar sobre todo en el mercado profesional y empresarial. Estudios de vídeo, agencias creativas, desarrolladores de software y compañías que exploran la IA en local son los primeros en tropezar con los nuevos límites.
Las tiendas oficiales y distribuidores autorizados en España empiezan a mostrar un patrón similar: plazos de entrega dilatados para las configuraciones con más memoria, necesidad de ajustar pedidos y recomendaciones cada vez más frecuentes para optar por opciones estándar si se quiere recibir el equipo en un plazo razonable.
Para muchas empresas, esto obliga a replantear tiempos de renovación de parque informático y a valorar alternativas híbridas. La facilidad de acceso de los grandes proveedores cloud a memoria de alta capacidad —gracias a contratos millonarios a largo plazo— hace que, en algunos casos, resulte más viable migrar ciertas cargas de trabajo a la nube que esperar a un Mac con 128 o 256 GB de RAM que no tiene fecha clara de entrega.
En el caso de profesionales independientes, el impacto es más directo: quien necesitaba un Mac Studio de gama muy alta se encuentra con menos opciones y precios tensionados. Al mismo tiempo, la perspectiva de que la siguiente generación no llegue hasta finales de año o incluso 2027 complica la típica decisión de «compro ahora o espero al próximo modelo».
A nivel de usuario doméstico en España, el efecto es mucho más limitado. Los Mac con 16 o 32 GB siguen siendo más que suficientes para tareas comunes, y el aumento de precios de la RAM se nota menos en esas configuraciones. El problema se concentra en el pequeño pero importante nicho de usuarios que exprimen la IA y la creación de contenido al máximo.
El panorama que se dibuja para los Mac en los próximos meses es el de una transición más lenta y condicionada por un recurso que, hasta hace poco, se daba casi por garantizado: la memoria. Apple prepara un MacBook Pro OLED táctil con chips M6, nuevas generaciones de Mac mini y Mac Studio y una hoja de ruta orientada a la IA, pero la disponibilidad real de estos equipos va a depender, en gran medida, de cuánto RAM puedan asegurarse en un mercado dominado por los centros de datos. Hasta que esa pieza encaje, los retrasos, las configuraciones recortadas y los cambios de planes van a seguir formando parte del día a día del ecosistema Mac.
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