jueves, 2 de abril de 2026

Raspberry Pi sube precios y lanza una nueva versión de 3 GB

Placa Raspberry Pi y precios de memoria

La compra de una Raspberry Pi vuelve a ser un poco más cara. La organización británica ha aplicado una nueva ronda de aumentos en buena parte de su catálogo y, al mismo tiempo, ha presentado una variante inédita de Raspberry Pi 4 con 3 GB de memoria. El movimiento llega en plena tormenta de precios de la RAM, con la industria volcada en satisfacer la demanda de infraestructuras de inteligencia artificial.

Lejos de tratarse de una broma del 1 de abril, la compañía reconoce que se enfrenta a un entorno muy complicado: el coste de la DRAM LPDDR4 utilizada en las Raspberry Pi 4 y 5 se ha multiplicado por siete en el último año. Ante esta situación, ha optado por trasladar parte del sobrecoste a los usuarios y, a la vez, abrir un nuevo escalón de memoria para no obligar a todo el mundo a dar el salto a modelos más caros.

Una Raspberry Pi 4 de 3 GB para no pagar RAM de más

Nueva Raspberry Pi 4 con 3 GB

La novedad más visible es la Raspberry Pi 4 con 3 GB de RAM, un modelo intermedio que sale al mercado por 83,75 dólares, en torno a 72 euros al cambio directo. Según la propia Raspberry Pi, se trata de una configuración pensada específicamente para este momento de tensión en el mercado de la memoria, donde cada giga extra cuenta en la factura final.

Hasta ahora, quienes se quedaban cortos con 2 GB se veían empujados a las versiones de 4 GB, ya bastante más caras tras las últimas subidas. Con este nuevo peldaño, la organización intenta que quienes no necesitan tanta RAM no tengan que pagarla sí o sí, algo especialmente relevante para centros educativos, proyectos maker y pequeñas empresas que trabajan con presupuestos muy ajustados.

El propio Eben Upton, fundador y CEO de la organización, lo resume con una frase que se repite en todos los comunicados y entrevistas recientes: «queremos asegurarnos de que no paguéis por más memoria de la que necesitáis». La nueva placa de 3 GB se enmarca en esta idea de ajustar la memoria al uso real del dispositivo, evitando comprar “por si acaso” en un contexto de precios disparados.

Aunque el anuncio se hizo coincidir con el April Fool’s Day anglosajón, la firma ha insistido en que el producto es totalmente real y ya puede reservarse a través de distribuidores autorizados en distintos mercados, incluido el europeo. Para quienes trabajan en España, el impacto se nota sobre todo en la comparación con mini PC x86 de gama de entrada, que empiezan a acercarse en precio a algunas configuraciones de Raspberry Pi.

Subidas generalizadas: qué modelos se encarecen

Modelos de Raspberry Pi afectados por la subida

La nueva placa de 3 GB llega acompañada de una subida amplia en los modelos que dependen de memoria LPDDR4. No se trata de un ajuste aislado, sino de una revisión en cadena que afecta tanto a placas “peladas” como a equipos más completos orientados a escritorio.

En el caso de las placas más conocidas, el desglose oficial apunta a que Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 con 4 GB suben 25 dólares, mientras que las versiones con 8 GB suman 50 dólares más sobre el precio anterior. El modelo de Raspberry Pi 5 con 16 GB, el tope de gama para usuarios avanzados, se encarece hasta 100 dólares adicionales. En el mercado español, hay ya configuraciones de 8 GB que rondan los 200 euros y las de 16 GB que se acercan a los 370 euros.

Los aumentos no se quedan ahí. También registran incrementos claros el Raspberry Pi 500 y su variante 500+, que combinan teclado y ordenador en un solo equipo. El modelo básico Pi 500 sube 50 dólares, mientras que el Pi 500+ suma alrededor de 150 dólares, tanto en la unidad suelta como en el kit completo. Es uno de los golpes más fuertes de esta revisión de precios.

En el terreno de los productos embebidos, los Compute Module 4, Compute Module 4S y Compute Module 5 también pasan por caja. Las versiones de 1 GB aumentan 11,25 dólares; las de 2 GB suben 12,50 dólares; las de 4 GB, 25 dólares; las de 8 GB añaden 50 dólares, y el Compute Module 5 de 16 GB se encarece 100 dólares. El kit de desarrollo para este último módulo suma 25 dólares adicionales.

A la lista se une la Raspberry Pi AI HAT+ 2, un accesorio orientado a tareas de inteligencia artificial en el borde (edge), que ahora cuesta 50 dólares más. El panorama, en conjunto, deja clara una idea: cualquier producto ligado a LPDDR4 y destinado a configuraciones de memoria altas está sufriendo un incremento notable.

Por qué sube Raspberry Pi: la memoria LPDDR4 está en el centro del problema

Memoria y crisis de precios en Raspberry Pi

La explicación oficial es directa: la memoria LPDDR4 se ha disparado de precio por la demanda procedente de la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas están levantando centros de datos y nodos de cálculo para IA generativa a un ritmo nunca visto, y los fabricantes de chips priorizan esos contratos por sus enormes márgenes, dejando en segundo plano segmentos con menos beneficio, como el de placas de bajo coste.

Según detalla Upton, la organización tiene que competir por la misma capacidad de producción que gigantes de la nube y fabricantes de hardware de servidor. La consecuencia es clara: menor oferta disponible, especulación en el mercado de componentes y precios que se vuelven difíciles de asumir para empresas con márgenes ajustados como Raspberry Pi.

Mientras que memorias más antiguas como la LPDDR2 siguen relativamente estables y con inventario suficiente, la LPDDR4 se ha convertido en un recurso mucho más disputado. Eso explica que los modelos basados en arquitecturas recientes y mayores cantidades de RAM sean los que soportan la parte más dura de estas subidas.

Esta situación no afecta solo a Raspberry Pi: otras plataformas de placas de desarrollo como Banana Pi, Orange Pi o LePotato también han tenido que revisar precios al alza. Sin embargo, el impacto se nota especialmente en la marca británica porque durante años se ha asociado a la idea de “ordenador barato y versátil”, algo cada vez más difícil de sostener con el actual coste de los componentes.

La organización insiste en que se trata de un escenario excepcional y asegura que revertirá estas subidas cuando el mercado de memoria se normalice. No ofrece fechas concretas, pero deja la puerta abierta a futuros reajustes si los precios de la RAM se moderan y las fábricas vuelven a dedicar más capacidad al segmento de consumo.

Qué modelos se libran de la subida y por qué

Aunque el titular es la subida de precios, hay una parte del catálogo que se queda como estaba. Raspberry Pi subraya que las versiones de 1 GB y 2 GB de Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 mantienen sus precios oficiales, en un rango que se mueve aproximadamente entre 35 y 65 dólares en función de la configuración y la región.

También se quedan fuera de los incrementos los modelos clásicos de la casa, como Raspberry Pi Zero, Zero W, Zero 2 W, Raspberry Pi 1, Raspberry Pi 3, 3B+ y 3A+, además de los Compute Module 1 y 3+. Todos ellos utilizan memoria LPDDR2, mucho menos tensionada ahora mismo en la cadena de suministro, y la organización asegura contar con inventario abundante.

En el caso del Raspberry Pi 400 de 4 GB, el híbrido entre teclado y ordenador que se ha popularizado en entornos educativos, la empresa declara que conserva su precio en torno a los 60 dólares. Esto permite seguir ofreciendo una opción relativamente asequible para aulas y laboratorios, al menos mientras las existencias acompañen.

Esta diferenciación entre gamas antiguas y recientes crea una especie de catálogo a dos velocidades: por un lado, los modelos con LPDDR2 se mantienen como refugio para quienes buscan el precio más bajo; por otro, las soluciones modernas con LPDDR4 se alejan del coste que muchos usuarios asocian a la marca. Para proyectos sencillos o educativos en España y Europa, puede tener sentido seguir recurriendo a las generaciones anteriores, siempre que el rendimiento sea suficiente.

El problema es que, a medio plazo, parte de esos modelos veteranos podrían ir quedándose cortos para ciertas aplicaciones modernas, lo que complica la planificación para instituciones, makers avanzados y empresas que diseñan productos basados en estas placas.

Impacto para usuarios en España y Europa: ¿sigue saliendo a cuenta una Raspberry Pi?

Con el nuevo escenario de precios, muchos se preguntan si sigue teniendo sentido apostar por una Raspberry Pi frente a un mini PC x86 barato u otras placas alternativas. En países como España, donde el presupuesto manda en educación y en pequeños negocios, el encarecimiento de las configuraciones con más RAM obliga a hacer números con calma.

Para usos básicos —domótica casera, pequeños servidores, proyectos escolares—, los modelos con 1 GB o 2 GB que no suben de precio continúan siendo una opción razonable. El ecosistema de software, la comunidad y la enorme documentación disponible siguen siendo argumentos de peso frente a otros dispositivos que quizá ofrezcan más potencia bruta pero menos soporte.

Sin embargo, cuando hablamos de tareas más exigentes —laboratorios de IA ligera, contenedores, entornos de desarrollo o servidores domésticos más serios—, la necesidad de 4 GB, 8 GB o incluso 16 GB de RAM se hace evidente. Y ahí es donde la factura empieza a dispararse y algunos mini PC con procesadores x86 sencillos, ofertas puntuales o equipos reacondicionados entran en competencia directa.

La propia Raspberry Pi anima a los compradores a plantearse si realmente necesitan tanta memoria, especialmente en un momento en el que cada giga adicional supone un salto notable en el precio. El mensaje implícito es claro: ajusta la configuración a tus requisitos reales y evita sobredimensionar el proyecto, sobre todo si el coste es un factor crítico.

Para quienes trabajan con múltiples unidades en red —por ejemplo, laboratorios, centros de formación o integradores que despliegan decenas de placas en campo—, estas subidas pueden obligar a posponer compras, reducir el número de nodos o estudiar alternativas que hasta ahora ni se planteaban.

Un catálogo en tensión a la espera de tiempos mejores

Esta no es la primera vez que Raspberry Pi sube precios en los últimos meses. La organización ya había realizado “ajustes” a finales del año pasado y volvió a hacerlo en febrero, señalando entonces a la misma causa: la fuerte presión de la demanda de memoria por parte de la IA. Lo que ahora se anuncia es, en la práctica, una nueva vuelta de tuerca en una escalada que afecta sobre todo a los modelos más recientes.

Desde la compañía se insiste en que se trata de una situación excepcional y temporal, confiando en que el coste de la RAM se modere a medio plazo. Upton ha llegado a señalar que, cuando eso ocurra, la intención es recuperar precios más competitivos e incluso revertir buena parte de estas subidas. Pero también advierte de que la presión actual podría prolongarse más de lo que muchos desearían.

Hasta que el mercado se relaje, la estrategia pasa por una mezcla de medidas: introducir configuraciones intermedias como la Raspberry Pi 4 de 3 GB, mantener estables los modelos con LPDDR2 y recordar a la comunidad que no siempre hace falta perseguir la máxima cantidad de memoria disponible. Son decisiones que pueden ayudar a capear el temporal, aunque no eliminan el hecho de que la Raspberry Pi de hoy es sensiblemente más cara que la de hace unos años.

En este contexto, quienes quieran montar un proyecto nuevo o ampliar infraestructuras basadas en Raspberry Pi en España o en el resto de Europa tendrán que valorar no solo el precio de la placa, sino también la evolución previsible de los costes de memoria, la disponibilidad de unidades y el papel que jugarán otros dispositivos en el mismo rango. La nueva versión de 3 GB llega precisamente para ofrecer un pequeño respiro en ese equilibrio entre potencia, presupuesto y flexibilidad que siempre ha definido a la plataforma.



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