
Cuando un ordenador con Windows empieza a ir más lento de la cuenta, con arranques eternos o aplicaciones que tardan en abrirse, la sensación de frustración es enorme, sobre todo si el hardware es potente o similar al de otros equipos que van como un tiro. En lugar de ir a ciegas desinstalando programas o tocando opciones al azar, es mucho más eficaz apoyarse en las herramientas de análisis de rendimiento que Microsoft ofrece de forma gratuita.
Dentro de ese conjunto de utilidades, Windows Performance Recorder (WPR) y Windows Performance Analyzer (WPA) son dos piezas clave del Windows Performance Toolkit que permiten registrar con enorme detalle qué está pasando en el sistema y, después, visualizarlo y diseccionarlo para encontrar cuellos de botella, retardos y comportamientos anómalos.
Tutorial de WPR y WPA: qué son y para qué sirven
Windows Performance Recorder es una herramienta basada en Event Tracing for Windows (ETW), el sistema de trazas de eventos de bajo nivel de Windows. Gracias a ETW, WPR puede capturar información muy granular sobre el comportamiento del sistema operativo, las aplicaciones y el uso de recursos como CPU, disco, memoria o energía.
Esta utilidad se complementa con Windows Performance Analyzer, el visor y analizador de los archivos .etl que genera WPR. Mientras que WPR se encarga de “grabar” lo que ocurre, WPA permite abrir esas grabaciones, navegar por ellas y visualizar los datos mediante gráficos, tablas y vistas personalizadas.
La combinación de WPR y WPA está pensada para que desarrolladores, administradores de sistemas y usuarios avanzados y, cuando haga falta, con la ayuda de Sysinternals Suite, puedan encontrar el origen de problemas de rendimiento tanto sostenidos (un equipo que siempre va pesado) como transitorios (picos de lentitud puntuales, congelaciones temporales, etc.).
Conviene tener en cuenta que WPR requiere Windows 8 o una versión posterior del sistema para funcionar, aunque el kit completo de rendimiento también contempla escenarios en Windows 7 a través de Xperf y Xbootmgr, que veremos más adelante.
Versiones de WPR: interfaz gráfica y línea de comandos

WPR se presenta en dos modalidades distintas: WPRUI.exe, con interfaz gráfica, y WPR.exe, para línea de comandos. Ambas comparten la misma base de funcionamiento (mismo DLL), pero no exponen exactamente las mismas características al usuario.
La versión de consola, WPR.exe, viene integrada en el propio sistema operativo a partir de Windows 8.1, por lo que no hace falta ninguna instalación adicional para usarla. Es ideal para automatizar capturas, integrarlas en scripts o ejecutarlas en servidores sin entorno gráfico.
Por su parte, WPRUI ofrece una interfaz más amigable en la que se pueden escoger perfiles de grabación predefinidos, elegir el modo de registro (memoria o archivo), el nivel de detalle y el escenario de rendimiento, todo ello con unos pocos clics. Eso sí, no todos los ajustes avanzados están disponibles desde la interfaz gráfica.
En el entorno de WPRUI verás una ventana principal bastante sencilla donde puedes desplegar “More options” o “Más opciones” para acceder a todos los parámetros. Ahí es donde se seleccionan los perfiles, se añaden perfiles personalizados y se decide cómo y dónde se registran los eventos.
Perfiles de grabación en WPR: General y perfiles personalizados
Los perfiles de grabación de WPR definen qué proveedores de eventos ETW se activan y qué datos se recopilan en cada trazado. Microsoft incluye una cantidad considerable de perfiles integrados clasificados por escenarios, como uso de CPU, problemas de energía, rendimiento general del sistema o comportamiento de aplicaciones.
Por defecto, cuando no eliges nada especial, WPR arranca con el perfil “General”. Este perfil es una especie de “cuchillo suizo” que recoge la mayoría de la información básica necesaria para diagnosticar problemas globales del sistema. Es el punto de partida recomendable cuando no tienes claro qué falla exactamente.
El perfil General se basa, entre otros, en el “Kernel Logger” (nt kernel logger), con un tamaño de búfer estándar de 1024 KB y un número de búferes que se ajusta de forma automática según el nivel de detalle y el modo de registro (memoria o archivo). Entre las palabras clave del sistema que habilita se encuentran, por ejemplo, CpuConfig, CSwitch, DiskIO, DPC, HardFaults, Interrupt, KernelQueue, MemoryInfo, ProcessThread, Power o SampledProfile, entre muchas otras.
Además del kernel, General activa un recopilador específico denominado WPR_initiated_WPR, que captura eventos de un buen número de proveedores en modo usuario, como PerfTrack, Microsoft-Windows-Immersive-Shell, Microsoft-Windows-Kernel-Power, Microsoft-Windows-Win32k, Microsoft-Windows-WLAN-AutoConfig, el CLR de .NET, Microsoft-JScript, Microsoft-Windows-COMRuntime, Microsoft-Windows-RPC y otros relacionados con energía, red, interfaz gráfica y servicios de Windows.
Si los perfiles integrados se te quedan cortos, WPR también permite crear perfiles personalizados en archivos .wprp (XML). Con ellos puedes definir exactamente qué proveedores y qué palabras clave quieres rastrear, combinarlos con perfiles integrados o cargar esos perfiles de forma directa desde la CLI o añadiéndolos a la lista de perfiles de WPRUI.
Escenarios de rendimiento y modos de registro
Dentro de WPRUI, además de los perfiles, encontrarás los “Escenarios de rendimiento”. Son conjuntos de configuración pensados para casos típicos, como el escenario General, escenarios On/Off (arranque y apagado), cambios en estados de energía o análisis de consumo eléctrico.
Al iniciar una captura, solo se puede seleccionar un escenario de rendimiento por grabación, lo que simplifica bastante la gestión y evita mezclar situaciones distintas en el mismo archivo .etl. La idea es que arranques la grabación justo antes del escenario que quieres estudiar (por ejemplo, el inicio del equipo o la ejecución de una aplicación pesada).
Otro elemento clave es el modo de registro: en archivo o en memoria. El registro en archivo se recomienda para eventos finitos, previsibles y, sobre todo, para todo lo que implique transiciones de energía (por ejemplo, un arranque desde apagado, una reanudación desde suspensión o un apagado completo). Es el único modo válido cuando hay cambios profundos de estado del sistema.
El registro en memoria está orientado a capturar comportamientos difíciles de predecir, como cuelgues intermitentes, microparones o latencias que aparecen “cuando les da la gana”. En este caso, WPR mantiene un búfer circular en RAM, sobrescribiendo los datos más antiguos, lo que permite dejar la traza activa durante largos periodos sin llenar el disco.
En cuanto al nivel de detalle, WPR ofrece dos grandes opciones: “Light” (ligero) y “Verbose” (detallado). El primero introduce menos sobrecarga y es apropiado cuando quieres medir tiempos o latencias sin que la propia herramienta distorsione demasiado los resultados. El segundo genera un volumen de información muy alto, perfecto para análisis profundos en los que necesitas conocer prácticamente cada cambio de contexto, acceso a disco, DPC, interrupción o fallo de página.
Cómo conseguir e instalar Windows Performance Recorder y Analyzer
Aunque en las versiones modernas de Windows ya tienes a mano WPR.exe, la forma “oficial” de obtener el conjunto completo de herramientas de rendimiento es a través del Windows Assessment and Deployment Kit (Windows ADK), donde se incluye Windows Performance Recorder, Windows Performance Analyzer y otras utilidades como Xperf.
En Windows 7, el paquete que lo contiene es el “Microsoft Windows SDK para Windows 7 y .NET Framework 4”, mientras que para Windows 8 se utiliza el “Windows Software Development Kit (SDK) for Windows 8”. En ambos casos, durante el asistente de instalación puedes (y conviene) desmarcar todo lo que no sea estrictamente el Windows Performance Toolkit para no descargar gigas de componentes que no vas a usar.
Mientras que en el instalador del SDK para Windows 7, es posible que aparezca un mensaje indicando que .NET Framework 4 no está instalado. No es un problema si solo quieres el Performance Toolkit, ya que ese componente no es obligatorio para estas herramientas: basta con confirmar y seguir el asistente, seleccionando únicamente “Windows Performance Toolkit” dentro de “Common Utilities”.
En Windows 8 el proceso es similar: ejecutas el instalador web, dejas la ruta por defecto o la cambias si lo prefieres, decides si participas o no en el CEIP (Programa de mejora de la experiencia de cliente) y, en la selección de características, desmarcas todo excepto “Windows Performance Toolkit”. El instalador detecta automáticamente si el sistema es de 32 o 64 bits y descarga la versión correspondiente.
Tras la instalación, encontrarás las herramientas en el menú Inicio (Windows 7) o en la pantalla de Inicio/menú de aplicaciones (Windows 8), y también en sus rutas habituales en disco, como C:\Program Files\Microsoft Windows Performance Toolkit en Windows 7 o C:\Program Files\Windows Kits\8.0\Windows Performance Toolkit en Windows 8.
Herramientas incluidas: WPR, WPA, Xperf, Xbootmgr y más
Dentro del Windows Performance Toolkit tienes un conjunto de utilidades diseñadas para analizar diferentes aspectos del rendimiento. Las principales son GPUView, Windows Performance Analyzer, Windows Performance Recorder, Xperf, Xbootmgr y WPF Performance Suite (esta última centrada en aplicaciones WPF en Windows 7).
GPUView permite examinar el comportamiento de la tarjeta gráfica y la cola de trabajo de la GPU, algo útil para problemas de renderizado o cuellos de botella en gráficos. WPF Performance Suite incorpora herramientas como Perforator y Visual Profiler para estudiar el rendimiento de aplicaciones WPF.
Las estrellas del diagnóstico general son, sin embargo, Xperf y Xbootmgr, junto con Windows Performance Analyzer. Xperf es la utilidad de línea de comandos que graba trazas de sistema, mientras que Xbootmgr está especializada en el análisis de arranque, apagado, suspensión, reanudación y optimización de boot en Windows 7.
Todos estos registros se visualizan y estudian a través de Windows Performance Analyzer (XperfView en Windows 7), que transforma los archivos .etl en gráficos, tablas y vistas comparativas para localizar con precisión servicios lentos, procesos pesados, accesos excesivos a disco o problemas de CPU.
Uso básico de WPRUI: iniciar, detener y guardar una traza

Una vez instalado el Windows Performance Toolkit, puedes lanzar Windows Performance Recorder desde el menú Inicio o buscándolo por su nombre. Al abrir WPRUI verás una ventana sencilla con varios escenarios de rendimiento y perfiles que se pueden elegir mediante cuadros desplegables.
Al hacer clic en “More options” aparecen los parámetros avanzados: perfil o perfiles activos, modo de registro (archivo/memoria), nivel de detalle (Light/Verbose) y la posibilidad de añadir perfiles personalizados. Tras definir el escenario, el modo y los perfiles que te interesan, solo hay que pulsar “Start” para comenzar la grabación.
Mientras la traza está en marcha, la ventana de WPR muestra el tiempo transcurrido, el tamaño del búfer utilizado y el número de eventos registrados. Puedes dejarla correr hasta que ocurra el problema que quieres capturar o limitarla a un intervalo concreto (por ejemplo, justo durante el arranque de una aplicación pesada).
Para detener la grabación, se usa el botón “Save”. En ese momento se abre un cuadro de diálogo donde puedes indicar la ruta y el nombre del archivo .etl que se va a generar. La carpeta predeterminada suele ser \Users\%username%\Documents\WPR Files en la unidad de sistema, pero es recomendable cambiarla si estás trabajando con varias trazas o necesitas más espacio.
Tras guardar, WPR suele ofrecer la opción de abrir directamente el informe en Windows Performance Analyzer o de abrir la carpeta donde se ha almacenado el archivo. También puedes escribir una breve descripción del problema, algo muy útil cuando acumulas varias capturas y necesitas saber a qué escenario corresponde cada una.
Cómo usar Windows Performance Analyzer para analizar las trazas
Windows Performance Analyzer es el componente que hace posible convertir el mar de datos que genera WPR en algo entendible. Al abrir WPA por primera vez, verás una interfaz con varias zonas: un explorador de gráficos por categorías (actividad del sistema, CPU, disco, memoria, etc.), un panel de vistas y una zona central donde se muestran los gráficos y tablas.
Para cargar un archivo .etl basta con ir al menú “File > Open” o usar la combinación Ctrl + O. Después solo tienes que navegar hasta el directorio donde guardaste la traza con WPR, seleccionarla y abrirla. El proceso de carga puede tardar un poco, dependiendo del tamaño del archivo y del nivel de detalle registrado.
Una vez procesado, WPA mostrará diferentes vistas predefinidas que puedes arrastrar desde el panel lateral hasta el panel central para ver los datos de una forma más cómoda. Por ejemplo: actividad de CPU por proceso, actividad de disco por proceso, uso de memoria, actividad del sistema, etc., y es complementario al análisis de procesos y rendimiento.
Cada gráfico en WPA dispone de varios modos de visualización: gráfico, tabla o gráfico + tabla, seleccionables desde un pequeño menú en la esquina superior derecha. También puedes elegir el tipo de gráfico (líneas, barras, puntos, etc.) mediante la opción “Select Chart Type” y ajustar parámetros adicionales desde el icono de engranaje (“Open View Editor”).
Una característica muy potente es la posibilidad de superponer varios gráficos para correlacionar datos: por ejemplo, uso de CPU por proceso junto con duración de procesos, o E/S de disco por proceso junto con actividad de servicios. Basta con arrastrar un gráfico sobre otro o usar las opciones de superposición del menú contextual, según la versión de WPA.
Identificar retardos sostenidos y problemas de rendimiento generales
Cuando tienes un sistema que siempre va más lento de lo esperado (arranques largos, aplicaciones pesadas, sistema poco reactivo), lo habitual es que el problema sea sostenido en el tiempo. Para estos casos, el enfoque recomendado es utilizar el perfil General con nivel de detalle detallado (Verbose) y registro en memoria, y mantener la traza activa durante el tiempo suficiente para que se reproduzca el comportamiento lento.
En la práctica, se hace así: se abre WPRUI, se despliega “Más opciones”, se elige el escenario General, se configura el modo de registro en Memoria y el nivel de detalle en Detallado, y se pulsa “Iniciar”. Luego se trabaja con el equipo de manera normal hasta notar la lentitud repetida.
Una vez detectado el comportamiento que quieres estudiar, se pulsa “Guardar” y se asigna un nombre descriptivo a la traza, por ejemplo, “Lentitud_global_oficina.etl”. Después abres el archivo en WPA y empiezas a revisar las distintas categorías de gráficos para localizar picos de uso de CPU, accesos intensivos a disco, crecimientos de memoria o servicios que tardan en responder.
Esta misma técnica sirve para comparar dos equipos que, sobre el papel, son idénticos pero uno va claramente más rápido que el otro. Por ejemplo, puedes medir cuánto tarda en abrirse MS Paint en cada PC y, con WPA, localizar en qué fase se pierde tiempo: si es al cargar librerías, al arrancar procesos, por espera de disco, por bloqueo de antivirus o por cualquier otro factor.
Detección de problemas de rendimiento transitorios
El verdadero quebradero de cabeza aparece cuando los problemas no son constantes sino esporádicos: pequeños cuelgues, pausas de unos segundos, picos de CPU que congelan todo y luego desaparecen como si nada hubiera pasado. Para ese tipo de fallos, WPR y WPA siguen siendo muy útiles, pero la estrategia cambia.
En este escenario lo que se hace es dejar WPR grabando durante un periodo prolongado hasta que aparezca el síntoma. Se recomienda seguir usando el perfil General, con el modo de registro en memoria para que el archivo no crezca sin control, y un nivel de detalle elevado que capture la máxima información posible.
La secuencia típica sería: en WPRUI, haces clic en “Más opciones”, seleccionas “General” en Escenarios de rendimiento, “Memoria” en Modo de registro, inicias la grabación y simplemente usas el PC como de costumbre hasta que sufres el parón o el comportamiento anómalo que quieres estudiar.
En el momento en que detectes el problema, pulsas “Guardar”, eliges una ruta y nombras el archivo de forma que recuerdes de qué se trata (por ejemplo, “Freeze_aleatorio_10min.etl”). Escribes una breve descripción para recordar qué estabas haciendo y cierras WPR, dejando el resto en manos de WPA y su análisis.
En WPA, lo habitual es ir a los gráficos de actividad del sistema y uso de CPU y disco, localizar el intervalo temporal donde se nota el parón (se puede marcar con el ratón y hacer zoom a la selección) y, a partir de ahí, averiguar qué proceso, servicio o driver se disparó justo en ese instante.
Análisis avanzado con Xperf y Xbootmgr en Windows 7 y 8
En entornos donde se sigue utilizando Windows 7 o donde se quiere un control máximo a nivel de comando, Xperf y Xbootmgr siguen siendo herramientas muy valiosas. Están pensadas, sobre todo, para registrar el comportamiento completo del sistema y, de forma específica, el rendimiento del arranque, apagado y cambios de estado de energía.
Para registrar la actividad general del sistema con Xperf, se lanza una consola con privilegios de administrador y se ejecuta un comando del tipo xperf -start -on DiagEasy. A partir de ese momento, todas las actividades del PC se empiezan a registrar en segundo plano sin mostrar nada en la ventana.
Tras reproducir el problema (abrir programas sospechosos, ejecutar operaciones pesadas, etc.), se detiene el registro con xperf -stop. Esto genera un archivo de traza, habitualmente llamado kernel.etl, en la raíz de C:. Ese archivo se abre con Performance Analyzer (WPA/XperfView), ya sea desde “Archivo > Abrir” o haciendo doble clic sobre él y eligiendo el analizador como visor.
En Windows 7, WPA muestra una serie de gráficos de sistema que se pueden activar o desactivar desde el menú o desde un pequeño botón de menú en la parte superior izquierda de cada área. Puedes superponer gráficos (por ejemplo, uso de CPU por CPU con duración de procesos) para ver en qué momento se disparan determinados procesos y cómo impactan en la carga global.
En Windows 8, los gráficos se agrupan en categorías como “Actividad del sistema”, “Computación”, “Almacenamiento” y “Memoria”. Se pueden arrastrar desde el panel izquierdo al derecho y, como en la versión anterior, es posible verlos como gráficos, como tablas o en modo mixto, además de superponer vistas para correlacionar datos.
Registro y análisis del arranque con Xbootmgr
Para analizar por qué un Windows 7 o 8 arranca tan despacio, Xbootmgr sigue siendo una de las herramientas más precisas. Permite registrar todo el proceso de arranque y generar uno o varios archivos .etl que se abren después con Performance Analyzer.
El comando básico para trazar el arranque es xbootmgr -trace boot -resultpath C:. Al ejecutarlo, el sistema programa un reinicio: debes esperar a que finalice la cuenta atrás y dejar que Windows se reinicie sin tocar nada. Tras el arranque, se generan en C: uno o dos archivos de log con nombres del estilo boot_BASE+CSWITCH_*.etl, que contienen los detalles del boot.
Es muy importante no usar teclado ni ratón durante un par de minutos después del reinicio, para no contaminar los datos del registro con actividad que no forma parte del arranque puro. Una vez pasado ese tiempo, se abre el archivo .etl con Performance Analyzer y se revisan los gráficos clave.
En Windows 7, uno de los gráficos más ilustrativos es el de “Disk I/O”, donde se ven todas las operaciones de lectura y escritura en el disco durante el arranque. Las escrituras suelen aparecer en tonos naranja/rojo y las lecturas en verde/azul. Al activar el “Gráfico detallado” en el menú contextual, se pueden ver incluso los puntos de entrada del cabezal de lectura/escritura en discos mecánicos, lo que ayuda a detectar desfragmentaciones pobres (muchos saltos aleatorios en el disco).
Otro gráfico fundamental es el de “Disk Utilization by Process”, que muestra qué procesos están machacando el disco durante el boot. Si ves procesos desconocidos o aplicaciones que acceden al disco de forma desproporcionada, quizá sea hora de revisar o desinstalar ese software.
Servicios, Winlogon y tiempos de post-arranque
En los archivos de traza generados por Xbootmgr (por ejemplo, boot_BASE+CSWITCH_1.etl), también aparecen gráficos muy relevantes como “Services” y “Winlogon” (Windows 7) o “Windows Logon” (Windows 8), que permiten ver con claridad qué se está cargando durante y después del inicio de sesión.
En el gráfico de “Servicios” de Windows 7, cada servicio tiene un punto verde (inicio) y un punto rojo (momento en que ha terminado de cargarse). Los puntos naranjas marcan servicios que aún están en proceso de carga y los puntos azul claro representan grupos. Las barras largas entre el punto verde y el rojo son “bloques de frenado”: servicios que tardan muchísimo en arrancar y que pueden estar ralentizando seriamente el sistema.
El gráfico de “Winlogon” refleja los programas y servicios que se disparan durante y justo después de iniciar sesión. Si ves que algunos tienen un tramo de tiempo excesivamente largo entre su inicio y su fin, no es de extrañar que Windows parezca congelado durante uno o dos minutos tras aceptar tus credenciales.
En Windows 8, el gráfico “Windows Logon” se encuentra en “Actividad del sistema” y trabaja con una estructura jerárquica: grupos, servicios y contenedores en el panel izquierdo, y barras de tiempo en el derecho. Al hacer clic en un grupo o servicio, el gráfico se actualiza, y al pinchar en una barra se resalta el componente correspondiente, lo que facilita mucho encontrar servicios problemáticos.
A partir de estos gráficos, es posible identificar eliminar servicios en marcha, configurarlos como inicio manual o retrasado, o aplicaciones de terceros que se han incrustado en el arranque sin aportar realmente nada al usuario más allá de consumir recursos.
Optimización del arranque de Windows 7 con ReadyBoot y Xbootmgr
Además del análisis, Xbootmgr incluye opciones para optimizar el arranque de Windows 7 (no aplicables a SSD ni recomendables para Windows 8), aprovechando servicios como Superfetch y ReadyBoost (ReadyBoot en este contexto).
El comando clave es xbootmgr -trace boot -prepSystem -verboseReadyBoot. Este proceso reinicia el equipo varias veces (hasta siete), durante las cuales el kernel analiza el comportamiento de arranque, desfragmenta los archivos de boot importantes, los mueve a las zonas más rápidas del disco y calcula el orden óptimo en el que deben cargarse. Esa información queda registrada en el archivo Layout.ini en C:\Windows\Prefetch.
Para que todo vaya bien, es fundamental que los servicios “Superfetch” y “Desfragmentación” estén activos y configurados como Automático. Además, conviene deshabilitar el Control de Cuentas de Usuario y activar el inicio de sesión automático temporalmente, para que los reinicios se encadenen sin interrupciones ni diálogos.
Durante la serie de reinicios, verás mensajes como “Retrasando para la preparación del sistema (ejecución X de 6)” y “Guardando datos del prefetcher…”. Aunque parezca que el sistema está colgado, hay que tener paciencia y no tocar ni teclado ni ratón hasta que el proceso termine.
En un ejemplo real, antes de ejecutar esta optimización, el visor de eventos de Diagnóstico-Rendimiento mostraba un tiempo de arranque de unos 70 segundos. Tras aplicar el procedimiento, el tiempo bajó a unos 61-62 segundos, es decir, una mejora aproximada de 8-9 segundos. La ganancia exacta depende mucho de lo optimizado que estuviera ya el sistema.
Otras trazas: suspensión, hibernación y apagado
Además del arranque, Xbootmgr permite trazar suspensión, reanudación desde hibernación y apagado con comandos muy similares. Por ejemplo, para registrar el inicio desde hibernación se puede ejecutar xbootmgr -trace hibernate -resultpath C:, mientras que para el modo de espera se utiliza xbootmgr -trace standby -resultpath C:.
Para analizar el apagado, el comando es xbootmgr -trace shutdown -resultpath C:. En todos los casos se genera un archivo de traza (Hibernate_BASE+CSWITCH_*.etl, Standby_BASE+CSWITCH_*.etl, Shutdown_BASE+CSWITCH_*.etl, etc.) que se abre en Performance Analyzer y se estudia igual que los de arranque.
Los gráficos de E/S de disco, utilización del disco por proceso, servicios y fases de apagado o suspensión ayudan a descubrir aplicaciones o drivers que bloquean el cierre correcto del sistema, servicios que tardan demasiado en detenerse o accesos excesivos a disco justo antes de apagar, lo que suele estar detrás de apagados muy largos.
Con xperf -help y xbootmgr -help se pueden consultar otras opciones de línea de comandos para ajustar el comportamiento de las trazas, limitar qué categorías se registran o reducir la cantidad de datos a analizar.
En muchos casos, estas herramientas sacan a la luz software mal optimizado, malware o antivirus que se comportan de forma abusiva durante el arranque o el apagado, algo que sería muy difícil de detectar sin este nivel de detalle.
Errores habituales: tamaño máximo de archivo y ReadyBoot
Al trabajar con Xbootmgr es relativamente frecuente topar con mensajes del tipo “No se puede encontrar el registrador en modo usuario en la lista de registradores activos”, “No se puede detener la traza” o referencias al registrador del kernel. Estos errores suelen ir acompañados de un archivo .log bastante poco informativo en C: y de eventos en el Visor de sucesos.
Si en el Visor de eventos, dentro de “Kernel-EventTracing” (Logging o Session), aparece el código de error 0xC0000188 y un mensaje similar a “The maximum file size allowed for session ReadyBoot has been reached…”, la causa casi siempre es el tamaño máximo de archivo permitido para la sesión de trazas de ReadyBoot, que se ha quedado corto.
La solución pasa por aumentar el tamaño máximo del archivo, algo que puede hacerse tanto vía Registro como desde el monitor del sistema (perfmon). En el Registro, hay que ir a HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\WMI\Autologger\ReadyBoot y modificar el valor MaxFileSize (por defecto suele estar en 14, que equivale a unos 20 MB) a un valor mayor, por ejemplo 60 (60 MB), o algo más si sigue sin bastar.
Desde perfmon, se accede a “Conjuntos de recopiladores de datos” y, dentro de “Start Event Trace Sessions”, se busca la sesión ReadyBoot. En la pestaña “Sesión de seguimiento” hay que asegurarse de que está marcada la casilla de “Activado”; en “Condición de parada” se puede ver y modificar el tamaño máximo, que conviene subir de 20 MB a 60 MB o más según las necesidades de la traza.
Estos ajustes hacen que las sesiones de ReadyBoot dispongan de espacio suficiente para registrar todos los datos durante procesos de optimización o trazas largas, lo que reduce drásticamente la aparición de errores durante el uso de Xbootmgr y WPT en general.
En conjunto, Windows Performance Recorder, Windows Performance Analyzer, Xperf y Xbootmgr forman un ecosistema muy potente para entender por qué un sistema Windows se comporta como lo hace, localizar retardos y cuellos de botella y, a partir de ahí, tomar decisiones informadas: desactivar servicios, ajustar configuraciones, sustituir software problemático o incluso valorar cambios de hardware cuando el diagnóstico lo justifica.
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