sábado, 23 de mayo de 2026

Qué es App Manager y cómo sacar todo su potencial en Android

Gestor de aplicaciones en Android

Si usas mucho el móvil, tarde o temprano acabas peleándote con las apps: falta de espacio, batería que vuela, notificaciones locas, procesos que no sabes ni de dónde han salido… Ahí es donde entra en juego App Manager y, en general, los administradores de aplicaciones, una categoría de herramientas que va bastante más allá del típico menú de “Aplicaciones” de Android.

El objetivo de un buen App Manager es darte el control fino de todo lo que tienes instalado, desde las apps visibles del cajón hasta componentes ocultos, permisos, arranque automático, copias de seguridad, trazadores (trackers) y un largo etcétera. Bien usado, puede dejar tu teléfono como nuevo, ayudarte a mantenerlo limpio a largo plazo y, si tienes root o usas ADB, convertirte prácticamente en el administrador del sistema de tu propio Android.

Qué es exactamente un App Manager y para qué sirve

Qué es un App Manager

Un App Manager (o administrador de aplicaciones) es una herramienta que centraliza la gestión de todas las apps de un dispositivo. La idea es que, en un solo sitio, puedas ver qué hay instalado, cuánto ocupa, qué permisos usa, cuánta batería y datos consume y, sobre todo, actuar sobre cada app: instalar, desinstalar, deshabilitar, mover, congelar, hacer copias de seguridad, revisar componentes internos, etc.

Android, iOS y muchos sistemas ya traen un gestor básico integrado (en Android suele estar en Ajustes > Aplicaciones), pero existen Apps Manager de terceros que van muchísimo más lejos: listan apps de usuario y de sistema, muestran widgets, teclados, fondos animados, plugins y otros elementos que no aparecen como apps normales, crean accesos directos a pantallas “ocultas” y permiten automatizar tareas a lo bestia con operaciones por lotes.

Además de la gestión básica, algunos App Manager incluyen funciones avanzadas como copias de seguridad completas, restauración selectiva, bloqueo de componentes, control de arranque automático, detección de trackers y librerías de terceros, actualización avanzada de APKs y análisis de uso (tiempo de pantalla, veces abiertas, datos móviles y Wi‑Fi, etc.).

El reverso de tanta potencia es que tocar donde no se debe puede romper cosas: desinstalar bloatware de sistema, cambiar determinados permisos o bloquear componentes críticos puede hacer que el sistema o algunas funciones dejen de funcionar. Por eso es clave saber qué hace cada opción antes de lanzarse a pulsar botones “a lo loco”.

En entornos profesionales y corporativos, el concepto de App Manager va aún más lejos, porque se integra con soluciones MDM/EMM (Android Enterprise) para que el departamento de TI pueda configurar de forma remota las apps de trabajo, limitar permisos y aplicar políticas a grupos de usuarios y dispositivos.

Funciones básicas de un administrador de aplicaciones

Funciones de un administrador de aplicaciones

La base de cualquier App Manager es mostrarte de un vistazo todas las aplicaciones disponibles, tanto las instaladas actualmente como, en algunos casos, las que desinstalaste o de las que tienes copia de seguridad. Desde esa lista se suele poder ordenar, filtrar y actuar sobre varias apps a la vez.

Entre las funciones generales más habituales están la instalación, actualización, desinstalación y deshabilitación de apps. A diferencia del panel nativo de Android, aquí muchas veces se puede desinstalar por lotes, revertir actualizaciones de apps de sistema (cuando el sistema lo permite) o deshabilitar componentes internos en lugar de borrar la app completa.

Otra función clave es la información detallada de cada paquete: nombre de la aplicación y del paquete, versión y código de versión, fechas de instalación y última actualización, tamaño total (APK + datos + caché), almacenamiento interno y externo que ocupa, consumo de datos móviles y Wi‑Fi, tiempo de uso de pantalla y número de veces que se ha abierto.

Los buenos App Manager también muestran permisos y operaciones de la aplicación (App Ops), agrupando permisos normales, peligrosos, de desarrollo y personalizados, e incluso permitiendo al usuario avanzado revocar o modificar determinados permisos a mano, cuando Android o el fabricante lo permiten.

Por último, muchos integran accesos directos a utilidades nativas del sistema como la pantalla de información de la app, el optimizador de batería, el panel de notificaciones, el gestor de datos o los ajustes de apertura de enlaces, para que no tengas que ir “de menú en menú” dentro de los Ajustes del teléfono.

Operaciones avanzadas: lotes, filtros finos y gestión de APK

Funciones avanzadas de App Manager

Cuando usas un App Manager de verdad, el gran salto está en las operaciones por lotes. En lugar de ir app por app, puedes seleccionar varias y desinstalar, deshabilitar, hacer copia de seguridad, limpiar datos o caché, bloquear trackers, guardar APKs o aplicar reglas de bloqueo en un solo toque.

Los filtros avanzados permiten concentrarte justo en lo que te interesa: aplicaciones de usuario, de sistema, congeladas, detenidas, con copias de seguridad, sin backup, con reglas de bloqueo, con trackers, con Android Keystore, con acceso por SAF, con SSAID válido, con divisiones (splits), etc. Lo habitual es poder combinar varios filtros para cosas como “apps de usuario congeladas”, “apps del sistema con trackers” o “apps en ejecución con reglas activas”.

La clasificación (sorting) también es mucho más sofisticada que en el panel estándar: se puede ordenar por nombre, paquete, fecha de instalación, fecha de última actualización, tamaño total, uso de datos, tiempos de uso, veces abiertas, última vez usada, número de trackers, número de componentes bloqueados, presencia de copias de seguridad, UID compartido, firma, SDK objetivo, apps congeladas primero, con reglas primero, etc.

Otro bloque importante es la gestión de archivos de instalación: APK, APKS, APKM y XAPK. Muchos App Manager permiten instalar directamente estos formatos desde el almacenamiento interno, otras apps o gestores de archivos, firmarlos con una clave propia, alinearlos (zipalign) y mostrar cambios entre la versión instalada y la nueva antes de actualizar.

En algunos casos se incorpora un modo “instalador avanzado” que deja elegir ubicación de instalación (automática, solo interna, preferir SD), bloquear trackers inmediatamente tras instalar, mostrar un diff de cambios (trackers nuevos, permisos adicionales, cambios de firma, variaciones en SDK, componentes nuevos), instalar en segundo plano sin interacción del usuario y forzar optimización DEX al terminar.

Gestores de apps destacados en Android

En Android hay varios administradores de aplicaciones populares que llevan años refinando sus funciones. No todos hacen lo mismo, así que suele ser buena idea combinar más de uno según lo que estés buscando: limpieza, copias de seguridad, control avanzado, etc.

App Manager (DeveloperLB y variantes de código abierto) es uno de los más completos para gestión a fondo. Muestra apps de usuario y sistema, elementos no lanzables (widgets, fondos animados, teclados, plugins), permite ejecutar apps, compartir como enlace o APK, buscar información por nombre o ID de paquete y abrir directamente la ficha en Google Play, Amazon Appstore o clientes alternativos como Aurora Store o F-Droid.

Entre sus puntos fuertes están las operaciones por lotes: desinstalar, compartir, habilitar/deshabilitar, reinstalar, abrir en tienda, hacer backup, restaurar, eliminar copias, bloquear trackers, borrar caché o datos, congelar/descongelar, forzar detención, guardar APKs en una carpeta dedicada, impedir operaciones en segundo plano o establecer políticas de red.

También ofrece un sistema de códigos de color para entender el estado de cada app de un vistazo: aplicaciones desinstaladas, congeladas, forzadas a detenerse, depurables, con acceso a logs, que comparten UID, que usan tráfico en texto plano (HTTP), con trackers, que no permiten borrar datos, persistentes, con backups al día u obsoletos, etc. A eso se suman sufijos para indicar si es app de usuario o sistema, si soporta múltiples arquitecturas, si no tiene código, si está suspendida, si ha pedido heap grande o modo seguro.

AppMgr III (App 2 SD) es un clásico centrado en liberar espacio moviendo aplicaciones a la tarjeta SD en los dispositivos que aún lo permiten. Añade desinstalación por lotes, vaciado rápido de caché, aviso cuando una nueva app se puede mover a la SD y una función de “congelar” apps para que no consuman CPU, RAM ni batería, manteniéndolas instaladas pero inactivas.

AppMonster Free Backup Restore está especializado en copias de seguridad. Deja ordenar las apps por nombre, tamaño o fecha, moverlas a la SD y crear backups en dicha tarjeta, además de guardar los enlaces de tienda para reinstalar fácilmente más tarde desde la SD o desde la propia tienda.

Gestor de APK y apps como APP2SD & App Manager – Save Space o Smart App Manager cubren funciones básicas y algo más: listar apps de usuario y sistema, mover a SD (si el sistema lo admite), borrar caché y datos, ver información detallada, compartir aplicaciones, monitorizar CPU, RAM y almacenamiento por app, y hacer copias de APK (no de datos) con interfaces sencillas, normalmente financiadas con anuncios.

Administradores de aplicaciones en el propio sistema y en PCs

Además de las apps de terceros, casi todos los móviles traen un administrador de aplicaciones del propio fabricante, integrado dentro de los ajustes del sistema o en alguna app de “optimización” o “seguridad”. Estos gestores suelen estar muy bien integrados con la capa del fabricante y el hardware del dispositivo.

Funciones típicas del administrador de apps de fábrica son listar, instalar, actualizar y desinstalar aplicaciones, gestionar permisos de acceso (cámara, micrófono, ubicación, etc.), controlar el uso de datos móviles y Wi‑Fi y optimizar el rendimiento cerrando procesos en segundo plano o limitando apps en arranque.

Algunos fabricantes suben un peldaño y añaden cosas como desinstalación automática de apps no usadas, análisis de malware, sugerencias de limpieza, informes de consumo de batería por app, alertas de uso intensivo y recomendaciones de apps “destacadas” (a veces patrocinadas, conviene mirar bien qué instalas).

En paralelo, hay suites de escritorio para PC y Mac que funcionan como grandes gestores de dispositivos. Conectas el móvil por USB o Wi‑Fi y desde el ordenador puedes instalar y desinstalar apps, hacer copias de seguridad completas, gestionar contactos, SMS, fotos, vídeos, música y documentos.

Herramientas como Coolmuster Android Assistant, Dr.Fone – Gestor de Teléfono, ApowerManager, MOBILedit, AirDroid Personal o Enlace a Windows permiten limpiar y reorganizar el teléfono desde pantalla grande, migrar datos entre dispositivos e incluso duplicar la pantalla y manejar el móvil de forma remota. Suelen ser muy útiles para limpiezas profundas periódicas o para pasar datos de un móvil a otro sin perder nada.

App Manager ultra avanzado: componentes, permisos, firmas y reglas

Los App Manager más técnicos (normalmente de código abierto y pensados para usuarios avanzados) llegan a un nivel de detalle casi de “ingeniero Android”. Su interfaz se organiza en pestañas que desmenuzan cada pieza de la aplicación instalada.

En la pestaña de información general de la app se muestra todo el contexto: icono, nombre y paquete, versión y código de versión, rutas de instalación (APK), directorios de datos internos, protegidos por dispositivo y externos, carpeta de librerías JNI (C/C++), uso de datos, almacenamiento y caché, SDK máximo y mínimo, flags de compilación, fechas de instalación y actualización, nombre de proceso, app instaladora, UID de usuario, UID compartido, ABI principal, política de API oculta (hidden API), política SELinux, actividad principal y mucho más.

Los “tags” o etiquetas de estado son otra de las claves: número de trackers, tipo de aplicación (usuario o sistema, actualizada o instalada de forma systemless), número de splits (APK divididos), si es depurable, si es app de pruebas, si no tiene código, si ha pedido heap grande, si abre enlaces por defecto, si está en ejecución, detenida, deshabilitada, suspendida u oculta, si está en MagiskHide o DenyList, si viola la política W^X (ejecutar y escribir en la misma zona de memoria), si se considera bloatware, si tiene elementos en Android KeyStore, si cuenta con copias de seguridad, si está fuera de las optimizaciones de batería, si tiene sensores deshabilitados, políticas de red activas, SSAID actual, permisos SAF concedidos, si usa Play App Signing o si actúa como librería compartida estática, entre otras.

El panel de acciones horizontales es donde realmente se “mete mano”: lanzar la app, congelar o descongelar, desinstalar (con variantes como desinstalar solo actualizaciones o borrar sin eliminar datos), forzar detención, limpiar datos, limpiar caché, instalar si se trata de un APK externo, actualizar, reinstalar o hacer downgrade según el código de versión, abrir el manifest, lanzar el escáner de trackers y librerías, ver y editar SharedPreferences, inspeccionar bases de datos, abrir en F-Droid o en clientes alternativos.

Las pestañas de componentes (Activities, Services, Receivers y Providers) detallan la “arquitectura interna” de cada app. Se explica qué es una actividad (pantalla), un servicio (tarea en segundo plano), un receptor (broadcast receiver que reacciona a eventos como conectar el Wi‑Fi o cambiar la red) y un proveedor de contenido (para gestionar datos, bases de datos o ficheros a través de URIs).

Con acceso root o ADB, estos componentes se pueden bloquear individualmente con un simple interruptor: si desactivas una actividad, servicio, receptor o proveedor concreto, la app dejará de usarlo. Eso permite, por ejemplo, desactivar publicidad, trazadores analíticos, servicios residentes o receptores de arranque sin desinstalar la aplicación completa.

Las pestañas de permisos profundizan en cómo la app se comunica con el sistema y con otras apps. En App Ops se ven las operaciones (app operations) que gobiernan permisos sensibles, con modos como permitir, denegar, ignorar, borrar a valores por defecto, permitir solo en primer plano, etc. En “Uses Permissions” aparecen los permisos usados sobre el manifiesto (uses-permission), y en “Permissions” se listan los permisos que la propia app define para que otras puedan usar sus componentes.

La pestaña de firmas (signatures) permite verificar la integridad de una app. Cada APK se firma con uno o varios certificados, y de ellos se generan hashes MD5, SHA1, SHA256 y SHA512. Comparando estos hashes con los que ofrece el desarrollador, puedes comprobar si el APK que has instalado (por ejemplo, desde GitHub o un canal de Telegram) es legítimo o ha sido modificado.

Escaneo de trackers, laboratorios y herramientas extra

Algunos App Manager integran un escáner de trackers y librerías que analiza el código de las apps. El resultado muestra cuántas clases tiene el APK, qué firmas corresponden a rastreadores de publicidad o analítica, qué librerías de terceros se usan (por ejemplo, las catalogadas en repositorios como IzzyOnDroid) y presenta los nombres de trackers y coincidencias por firma.

En el propio escáner suele haber una pestaña o enlace directo a servicios externos de análisis de malware como VirusTotal o Pithus. Si el APK ya está en la base de datos, se recupera el informe; si no, se sube el archivo para que sea analizado. Esto es especialmente útil si instalas apps desde fuera de Google Play.

La sección de “Labs” o laboratorios suele agrupar herramientas avanzadas como visor de logs del sistema, editor de código, explorador de archivos, inspector de interfaz (UI Tracker), consola de terminal, visor de configuración del sistema, etc. Son extras muy técnicos, pero tremendamente poderosos para depurar problemas o entender qué hace una app por dentro.

Otra utilidad potente es el Interceptor de Intents, que actúa como “hombre en el medio” entre dos apps. Permite capturar un Intent (la orden que viaja entre aplicaciones o componentes), modificar acción, datos, categorías, flags y extras, y reenviarlo al destino. Así puedes, por ejemplo, abrir un enlace o un fichero con una app diferente, probar comportamientos o depurar por qué una app reacciona de cierta forma a un evento.

El editor de SharedPreferences y el visor/gestor de bases de datos completan el kit de herramientas, permitiendo ver y modificar ajustes internos y datos de las aplicaciones (si tienes los privilegios necesarios), algo especialmente útil para desarrolladores o para recuperar una configuración concreta sin reconfigurar todo desde cero.

Perfiles, automatización y backups en un clic

Muchos App Manager avanzados incorporan un sistema de perfiles para automatizar tareas repetitivas. Un perfil no es más que un conjunto de apps y reglas: qué paquetes abarca, qué hacer con sus componentes, qué permisos conceder o revocar, qué App Ops modificar, si se les hace copia de seguridad o se restauran, si se congelan o se descongelan, si se les limpia caché o datos, si se bloquean trackers o se guardan los APKs.

En la pestaña de apps del perfil se seleccionan los paquetes afectados, y en la pestaña de configuración se definen opciones como ID de perfil (útil para lanzarlo desde otra app), comentario, estado (encendido/apagado para invertir el comportamiento), usuarios a los que se aplica, patrones de bloqueos de componentes, modos de App Ops, permisos a revocar o conceder y parámetros de backup/restauración (nombre de backup, opciones especiales, etc.).

El módulo de “1‑Click Ops” es otro clásico para lanzar grandes operaciones con un solo toque. Desde ahí se pueden bloquear o desbloquear todos los trackers de las apps de usuario, bloquear grupos de componentes por patrón de nombre, fijar modos de App Ops para un conjunto de operaciones específicas, hacer copia de seguridad masiva de todas las apps, repetir backups existentes, respaldar solo apps sin backup, verificar y rehacer copias dañadas, rehacer backups de apps que han cambiado, restaurar apps no instaladas, restaurar solo la versión más reciente de cada una o vaciar la caché de todas las aplicaciones del sistema, incluido Android.

En cuanto al sistema de copias de seguridad y restauración, suele ser muy flexible. Se puede elegir método de compresión (GZip o BZip2), directorio de almacenamiento (volumen de backup), cifrado (OpenPGP, AES, RSA, ECC, con claves almacenadas en un KeyStore Bouncy Castle), importación de backups desde herramientas antiguas como Titanium Backup, OAndBackup o Swift Backup, e incluso permitir o no backup de apps que usan Android Keystore (por ejemplo, Signal), ya que restaurarlas puede provocar bloqueos.

Las reglas de bloqueo también se pueden exportar e importar, tanto dentro del propio App Manager como desde otras herramientas compatibles (Blocker, Watt). Puedes exportar componentes bloqueados, App Ops personalizados y permisos revocados, importar reglas antiguas, incorporar componentes deshabilitados por otros programas y, si hace falta empezar de cero, borrar todas las reglas y devolver apps y permisos a su estado original.

Administradores de apps de operadoras y el caso Facebook/Meta

Algunos operadores de telecomunicaciones ofrecen sus propios “administradores” de apps o dispositivos como parte de sus servicios. No siempre son gestores de aplicaciones en sentido estricto, pero sí aplicaciones de cuenta que incluyen funciones de control y seguridad.

Ejemplos típicos son las apps de T‑Mobile, Vodafone, KPN o Ziggo, que permiten revisar consumo de datos, ver y pagar facturas, gestionar suscripciones y servicios, consultar guías de TV, medir la velocidad de Wi‑Fi o acceder a contenidos de streaming. Verizon App Manager, en particular, añade además escaneos periódicos de vulnerabilidades en las apps instaladas y lanza avisos de seguridad cuando detecta algo sospechoso.

El administrador de apps de T‑Mobile destaca por dos extras claros: chequeos de seguridad y privacidad para avisarte de aplicaciones con permisos potencialmente sensibles, e integración directa con el servicio de atención al cliente, de forma que puedas gestionar incidencias de cuenta o dispositivo desde la propia app.

Es importante tener en cuenta que estas soluciones están muy ligadas al ecosistema de la operadora, por lo que sus funciones suelen estar limitadas a clientes concretos, determinados planes de contrato o dispositivos compatibles. Además, no sustituyen a un App Manager avanzado, sino que complementan con un enfoque más de cuenta y red.

En el caso de Facebook/Meta, no existe un “Administrador de aplicaciones de Facebook” independiente, aunque sí hay componentes como Meta App Manager o servicios específicos preinstalados por algunos fabricantes que controlan aspectos relacionados con las apps de Facebook e Instagram instaladas desde Play Store.

Muchos usuarios desactivan Meta App Manager y otros servicios relacionados para ganar autonomía de batería, especialmente si no tienen instaladas las apps de Facebook, Messenger o Instagram. La propia app de Facebook ofrece opciones de gestión de almacenamiento (borrar caché y datos temporales), configuración de notificaciones y ajustes de privacidad, y su SDK para desarrolladores permite integraciones profundas en otras apps, aunque ha sido muy criticado por el tratamiento de datos personales.

Permisos, riesgos conocidos y configuración recomendada

Para ofrecer todas estas funciones, los App Manager piden un buen puñado de permisos avanzados. Entre ellos están el acceso a estadísticas de uso (PACKAGE_USAGE_STATS), lectura y escritura del almacenamiento compartido, lectura de logs del sistema, permisos para ver y gestionar paquetes (consultar todos los paquetes, instalar y desinstalar sin interacción), uso de servicios en primer plano (incluidos tipos especiales como dataSync o specialUse), acceso completo a red, gestión de App Ops, sensores, políticas de red, usuarios, almacenamiento externo, notificaciones, estadísticas de App Ops y selección de verificación de dominio.

En ocasiones también se requiere la capacidad de operar sobre permisos en tiempo de ejecución (GET/GRANT/REVOKE_RUNTIME_PERMISSIONS), inyectar eventos, matar procesos por UID, suspender aplicaciones, aparecer sobre otras apps, ejecutar al inicio, solicitar instalación o eliminación de paquetes, escribir ajustes seguros (WRITE_SECURE_SETTINGS), crear accesos directos, interactuar entre usuarios, ejecutar comandos vía Termux o ADB, o incluso usar hardware biométrico y lector de huellas para autenticar ciertas acciones.

Los problemas más habituales asociados a los administradores de apps incluyen errores al instalar, actualizar o desinstalar (conflictos con el sistema o con otras apps similares), ralentizaciones si el gestor está continuamente escaneando o “optimizando” en segundo plano, consumo extra de batería, incompatibilidades con determinadas ROMs o capas de fabricante y, por supuesto, riesgos de privacidad si la app recopila más datos de los necesarios.

La privacidad es un punto especialmente delicado: algunos gestores pueden registrar datos de uso de apps, lista completa de paquetes instalados, información de red o incluso logs del sistema, y compartirlos con terceros. Conviene leer siempre la política de privacidad, revisar qué permisos pide exactamente el App Manager y, si ofrece opciones de telemetría o publicidad personalizada, desactivarlas o pagar la donación/versión pro que elimina el rastreo.

Otro aspecto delicado es la desinstalación de aplicaciones de sistema y bloatware. Con root, muchas herramientas permiten borrar apps preinstaladas, pero dependiendo de la ROM o del fabricante el borrado puede no ser completo o generar inestabilidad. En esos casos suele ser más sensato deshabilitar (o congelar) antes que eliminar por completo, para poder revertir en caso de problemas.

La compatibilidad entre distintos gestores también puede dar guerra. Tener varias apps intentando controlar al mismo tiempo permisos, App Ops, arranque automático o bloqueo de componentes puede acabar en cierres inesperados, apps que dejan de funcionar o comportamientos extraños. Si algo se rompe, una buena prueba es desinstalar el gestor de apps, reiniciar y ver si el sistema vuelve a la normalidad.

Mini guía práctica: cómo sacarle partido a App Manager sin liarla

Para un uso diario sensato, suele bastar combinar un gestor potente con alguna herramienta oficial ligera. Una estrategia habitual es usar un App Manager avanzado (tipo App Manager de DeveloperLB o similares de código abierto) para operaciones por lotes, filtros y gestión de APKs, y complementarlo con Files by Google para limpiar cachés, archivos grandes y duplicados de manera segura.

Si tu problema principal es el arranque automático y las apps que se quedan residentes, añades a la ecuación una herramienta tipo AutoStart App Manager para decidir qué se lanza al encender el móvil y qué no. Desactivar arranques innecesarios suele notarse muchísimo en fluidez y autonomía.

Cuando toque una limpieza a fondo o un cambio de móvil, un software de escritorio como Coolmuster Android Assistant, Dr.Fone o ApowerManager te permitirá desinstalar o exportar apps en masa y, de paso, crear backups de fotos, vídeos, SMS y contactos cómodamente desde el ordenador.

Si tienes root o usas ADB, puedes ir un paso más allá con funciones de un solo toque: detener procesos, limpiar datos internos, deshabilitar componentes, bloquear trackers, crear accesos ocultos o incluso firmar e instalar APKs de forma casi automática. Aun así, la regla de oro se mantiene: si no estás completamente seguro de lo que hace una opción, mejor deshabilitar que borrar y siempre hacer backup antes.

Con las herramientas adecuadas y un poco de cuidado, App Manager se convierte en tu “panel de control avanzado” del móvil, permitiéndote ver qué ocupa espacio, qué consume batería, qué se ejecuta al arrancar, qué permisos están sobredimensionados y qué bloatware puedes aparcar. El resultado suele ser un dispositivo más ágil, más limpio y con menos sorpresas, siempre que mantengas a raya los permisos que concedes a estas apps y tengas claro hasta dónde quieres llegar en cuanto a personalización y riesgo.



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