
El nuevo campus de centros de datos que Meta levantará en Lebanon, Indiana, se ha convertido en uno de los proyectos de infraestructura digital más llamativos de Estados Unidos y en un contrato clave para la española ACS. A través de su filial Turner, el grupo se ha asegurado la construcción de un complejo diseñado para soportar la próxima generación de servicios en la nube y aplicaciones de inteligencia artificial de la compañía matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp.
Con un presupuesto de 10.000 millones de dólares y una potencia prevista de 1 gigavatio (GW), el centro de datos no solo marcará un antes y un después en la estrategia tecnológica de Meta, sino que también refuerza el papel de las constructoras europeas, y en particular de ACS, en el corazón de la economía digital estadounidense.
Un campus de un gigavatio para la era de la inteligencia artificial
El proyecto en Lebanon contempla la creación de un campus de última generación con una superficie estimada de entre 370.000 y 371.000 metros cuadrados, repartidos en varios edificios interconectados y pensados para cargas de trabajo de alta densidad vinculadas a la inteligencia artificial y a los servicios principales de Meta.
La capacidad objetivo de 1 GW sitúa este complejo en la liga de los mayores centros de datos privados del mundo. Según las estimaciones de los operadores eléctricos estadounidenses, un gigavatio equivale aproximadamente al consumo de unas 800.000 viviendas, lo que da una idea de la magnitud energética del desarrollo.
Meta enmarca esta inversión en una carrera global por asegurar suficiente capacidad de cómputo y energía para el entrenamiento y despliegue de modelos avanzados de IA generativa. Para la compañía, estos grandes campus de datos son ya una pieza estratégica al mismo nivel que sus plataformas sociales.
La tecnológica ha avanzado que el complejo de Indiana debería entrar en operación entre finales de 2027 y principios de 2028, con una aceleración notable en el calendario de obra para disponer cuanto antes de esa nueva reserva de potencia de cálculo.
ACS y Turner, protagonistas españoles en la infraestructura digital de Meta
La ejecución del megaproyecto ha sido adjudicada a Turner Construction Company, filial estadounidense de ACS, en consorcio con las estadounidenses Mortenson y Faith Technologies Incorporated (FTI). Este trío repetirá fórmula tras colaborar previamente en otros desarrollos de Meta en Estados Unidos, incluido un gran centro de datos en Luisiana.
Para el grupo español, el contrato de Indiana supone la tercera gran instalación encargada por Meta a través de Turner. Antes ya se había asegurado un campus de centros de datos en Jeffersonville, también en Indiana, valorado en torno a 800 millones de euros, y otro macroproyecto en Luisiana con un presupuesto igualmente cercano a los 10.000 millones de dólares.
ACS reivindica que su estrategia de especialización en infraestructura digital está dando resultados especialmente en Norteamérica. Solo en centros de datos, la compañía asegura haber participado en la construcción de alrededor de 9 de los 60 GW instalados en todo el mundo, trabajando con gigantes como Meta, Google, Microsoft, Amazon y otros hiperescaladores.
Además de la actividad puramente constructora, el grupo presidido por Florentino Pérez también ha puesto en marcha una plataforma propia de data centers junto al fondo Global Infrastructure Partners (GIP), con una cartera inicial de 1,7 GW en desarrollo repartidos entre Europa, Estados Unidos y Australia, valorada en unos 2.000 millones de euros.
Impacto económico y empleo en Indiana
Uno de los puntos más visibles del proyecto es el fuerte impacto en el empleo local. Durante la fase de construcción, se calcula que el campus de Lebanon requerirá más de 4.000 trabajadores, desde personal de obra civil y especialistas en instalaciones eléctricas y de refrigeración, hasta técnicos de montaje de hardware.
Una vez que el centro de datos se encuentre operativo, Meta prevé la creación de aproximadamente 300 puestos de trabajo permanentes, ligados a la operación y mantenimiento de las instalaciones, seguridad, soporte técnico y gestión de infraestructuras.
Las autoridades de Indiana han presentado el campus como una de las mayores inversiones en infraestructura de la historia del estado, que refuerza su aspiración de convertirse en un polo relevante de tecnología avanzada e innovación digital dentro de Estados Unidos.
El complejo se integrará en el entorno del LEAP Research and Innovation District, un área impulsada por el estado para atraer proyectos intensivos en conocimiento, energía y empleo cualificado, donde la presencia de un gigante como Meta actúa como efecto llamada para nuevas inversiones.
Energía 100% renovable y compromiso medioambiental
El enorme consumo energético asociado a un campus de 1 GW ha puesto el foco en cómo se integrará este complejo en la red eléctrica de la región. Meta ha asegurado que asumirá íntegramente el coste de la energía utilizada por el centro de datos con el objetivo explícito de que los residentes locales no sufran un aumento de sus facturas por la nueva infraestructura.
La compañía se ha comprometido a que el 100% del consumo del campus sea cubierto con energía limpia y renovable, en línea con su estrategia global de descarbonización. Para ello, ha cerrado acuerdos con proveedores eléctricos locales y financiará por su cuenta las mejoras necesarias en líneas de transmisión y otras infraestructuras energéticas asociadas al proyecto.
Desde el punto de vista del diseño, el centro de datos se construirá buscando obtener la certificación LEED Gold, uno de los estándares internacionales más reconocidos en eficiencia energética y sostenibilidad de edificios.
En materia de uso del agua, el complejo incorporará un sistema de refrigeración líquida de circuito cerrado que recircula continuamente el caudal, reduciendo de forma significativa el consumo neto respecto a sistemas más tradicionales basados en un mayor volumen de agua de reposición.
Un proyecto emblemático dentro del megaciclo inversor de Meta
El campus de Lebanon no es un caso aislado dentro de la hoja de ruta de Meta, sino una pieza de un plan inversor de escala sin precedentes centrado en centros de datos y hardware de IA. La compañía ha comunicado que su gasto en infraestructuras (capex) podría situarse en una horquilla de entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en 2026, con un peso muy elevado de este tipo de activos.
En paralelo, Meta ha declarado al mercado que prevé invertir hasta 600.000 millones de dólares en infraestructuras y empleo en EE.UU. en los próximos tres años, donde los campus de datos desempeñan un papel decisivo. Entre los proyectos más destacados figuran un megacentro de 2 GW en Luisiana, financiado en parte mediante un acuerdo de 27.000 millones de dólares con Blue Owl Capital, y un nuevo complejo valorado en 1.500 millones de dólares en Texas.
La creación de la unidad interna Meta Compute confirma que la empresa ve la expansión de su capacidad de cómputo como una estrategia estructural de largo plazo, no como una moda pasajera ligada a un ciclo puntual de la IA.
En este contexto, los campus de gigavatio como el de Indiana son interpretados por el mercado como una nueva barrera de entrada competitiva: ya no basta con tener talento y algoritmos, también es necesario controlar grandes reservas de energía, suelo industrial y redes eléctricas adaptadas.
Posicionamiento global de ACS y efecto en Europa
La adjudicación del proyecto de Lebanon refuerza el discurso de ACS ante analistas e inversores, que presenta los centros de datos como uno de los pilares de crecimiento para la próxima década. La compañía comunicó en su Día del Inversor que su cartera de proyectos de construcción de data centers supera los 14.300 millones de euros, con presencia en Norteamérica, Europa y la región de Asia-Pacífico.
En el ámbito europeo, ACS se ha fortalecido con la compra de la irlandesa Dornan, especializada en instalaciones eléctricas y mecánicas de alta complejidad, un perfil especialmente demandado en proyectos de centros de datos. Esta adquisición se suma a la actividad de Leighton Asia en la región Asia-Pacífico y de Cimic en Australia, donde recientemente se ha adjudicado un nuevo centro de datos en Malasia con una capacidad de 57,6 MW.
La empresa estima que, de cara a 2030, la ingeniería y construcción de centros de datos podrían aportarle entre 20.000 y 25.000 millones de euros de ingresos, con un resultado bruto de explotación (Ebitda) previsto de entre 1.200 y 1.300 millones y márgenes situados en el entorno del 5%-6%.
En clave bursátil, esta apuesta por la infraestructura digital, junto con otros frentes como transporte, energía o defensa, ha contribuido a impulsar el valor de la acción de ACS hasta máximos históricos recientes, superando en momentos puntuales la cota de los 100 euros por título.
Todo este movimiento alrededor del centro de datos de Meta en Lebanon dibuja un escenario en el que la infraestructura física vuelve al primer plano de la economía digital: un campus de 1 GW y 10.000 millones de dólares, construido por una empresa española como ACS a través de Turner, que generará miles de empleos, funcionará con energía 100% renovable y consolidará tanto el liderazgo tecnológico de Meta en inteligencia artificial como el papel de las constructoras europeas en el despliegue de la nube a escala global.
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