sábado, 25 de abril de 2026

Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon: todas las claves de la nueva versión de soporte extendido

Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon

La llegada de Ubuntu 26.04 LTS, nombre en clave «Resolute Raccoon», marca un punto de inflexión en la distribución de Canonical. No se trata solo de otra actualización: este lanzamiento redefine la base técnica de Ubuntu para la próxima década, con un foco claro en estabilidad a largo plazo, seguridad reforzada y un guiño muy evidente a la inteligencia artificial y al hardware más reciente.

Esta nueva edición de soporte extendido está pensada tanto para equipos domésticos como para entornos profesionales en Europa y España. Desde oficinas que despliegan cientos de puestos con Ubuntu Desktop hasta pymes que tiran de servidores Linux en la nube, Canonical ha alineado el sistema con las exigencias actuales: más potencia, más protección de datos y menos complicaciones a la hora de mantenerlo durante años.

Nueva versión LTS y políticas de soporte a largo plazo

Con Resolute Raccoon, Canonical refuerza su estrategia de soporte prolongado: Ubuntu 26.04 LTS tendrá cinco años de soporte estándar (actualizaciones de seguridad y mantenimiento) hasta 2031 para cualquier usuario que instale el sistema, sin coste adicional ni registro obligatorio.

Sobre esa base se apoya Ubuntu Pro, la suscripción opcional que amplía el ciclo de vida. Con los planes Pro, las empresas y profesionales pueden estirar el soporte hasta los 10 años mediante Expanded Security Maintenance y, en escenarios específicos, alcanzar hasta unos 15 años de actualizaciones, cubriendo prácticamente toda la vida útil de infraestructuras críticas sin tener que rehacer despliegues cada pocos años.

Para el escritorio, Canonical sigue recomendando cierta prudencia: la actualización directa desde la LTS anterior suele habilitarse a partir de la 26.04.1, cuando se ha pulido buena parte de los fallos iniciales. En entornos corporativos europeos, lo habitual es planificar la migración una vez aparece esa primera revisión, integrando el cambio en las ventanas de mantenimiento habituales.

En cualquier caso, quienes partan de versiones anteriores pueden saltar a Resolute Raccoon usando las rutas habituales de actualización, mientras que los nuevos usuarios disponen ya de las imágenes ISO de escritorio, servidor y nubes públicas en la web oficial de Ubuntu, listas para grabar en un USB o desplegar en máquinas virtuales.

Escritorio Ubuntu 26.04 LTS

Requisitos mínimos y cambios en la instalación

Uno de los detalles que más conversación ha generado es el aumento de los requisitos oficiales. La documentación de Canonical indica ahora que Ubuntu Desktop 26.04 LTS requiere un procesador de doble núcleo de 2 GHz, al menos 6 GB de RAM y 25 GB de espacio libre para una experiencia cómoda en el día a día.

En la práctica, el sistema sigue pudiendo arrancar con menos memoria; de hecho, es posible instalarlo con 4 GB de RAM, pero el propio proyecto admite que no es la opción más recomendable, sobre todo si se van a abrir varias aplicaciones pesadas a la vez. Para equipos ajustados en recursos, se sugiere optar por sabores más ligeros como Xubuntu o Lubuntu, que comparten base tecnológica pero con escritorios más contenidos.

La versión para servidor se mantiene más modesta en este terreno: Ubuntu Server 26.04 LTS pide alrededor de 1,5 GB de RAM y unos 4-5 GB de almacenamiento para un despliegue básico, lo que permite seguir utilizándolo en VPS económicos, entornos edge y máquinas con recursos limitados.

En el instalador, Canonical ha aprovechado para introducir mejoras significativas. Una de las más relevantes para el entorno profesional europeo es la integración del cifrado de disco completo respaldado por TPM (Trusted Platform Module). Esta opción, que en versiones previas estaba en fase experimental, se considera ahora lista para producción, con requisitos de hardware mejor definidos y un flujo de recuperación de claves más claro.

Kernel Linux 7.0: soporte de hardware moderno y optimizaciones internas

El corazón de Ubuntu 26.04 LTS es el kernel Linux 7.0, que llega muy al día en comparación con otras distribuciones y supone un salto importante frente a los núcleos 6.x de ediciones anteriores. Canonical mantiene así su costumbre de ofrecer un kernel reciente en las versiones LTS, algo que interesa especialmente a fabricantes y operadores de nube europeos.

Este núcleo trae mejoras en la planificación de procesos y en la gestión de memoria, lo que se traduce en una asignación más eficiente de CPU y en una reducción de latencias en accesos frecuentes. En sistemas multinúcleo típicos de oficina o desarrollo, eso se nota en un escritorio más ágil y en tiempos de respuesta más consistentes cuando se trabaja con muchas aplicaciones abiertas.

En cuanto a soporte de hardware, Linux 7.0 añade compatibilidad específica con los nuevos procesadores Intel Core Ultra Series 3 (Panther Lake), incluyendo optimizaciones para las gráficas integradas Intel Xe3 y la NPU integrada. Eso abre la puerta a un mejor rendimiento en tareas de IA local y en perfiles de bajo consumo, algo muy relevante para portátiles profesionales que buscan alargar la batería.

El kernel también incorpora mejoras en controladores y redes industriales, con la integración del módulo IgH EtherCAT Master y el controlador Generic Ethernet. Este detalle puede resultar interesante para empresas europeas de automatización, robótica o control industrial que necesitan latencias muy bajas y comunicaciones en tiempo real.

Escritorio GNOME Ubuntu 26.04 LTS

GNOME 50, Wayland obligatorio y cambios visibles en el escritorio

En el terreno gráfico, Ubuntu 26.04 LTS apuesta por la versión más reciente del entorno de Canonical: GNOME 50 se convierte en el escritorio predeterminado. Con él llega una interfaz algo más pulida y coherente visualmente, animaciones ajustadas y una gestión de ventanas más fluida, además de una búsqueda global renovada y mejoras en accesibilidad.

La decisión más contundente es la transición definitiva a Wayland como único servidor gráfico para la edición principal. Ubuntu ya utilizaba Wayland por defecto en la mayoría de casos, pero ahora desaparece la sesión X11 clásica, al menos en la variante con GNOME. Las aplicaciones que aún dependen de X siguen funcionando a través de XWayland, de forma transparente para el usuario en la mayoría de escenarios.

Este cambio ofrece ventajas claras: mejor seguridad por aislamiento entre aplicaciones, soporte para tasa de refresco variable (VRR) y escalado fraccional más fino, con valores como 133% o 166% que facilitan la vida a quienes usan monitores 4K. Además, el cursor puede renderizarse a la frecuencia nativa del monitor aunque la ventana activa vaya a menos hercios, lo que suaviza la experiencia.

El tema visual de Ubuntu también se ha retocado. El tema Yaru renueva los iconos de carpetas a todo color, ajusta animaciones de arranque y vuelve opaco el dock para encajar mejor con el panel superior. Quien prefiera la transparencia puede seguir ajustarla a mano, pero la configuración de serie busca mayor legibilidad y contraste, algo que encaja con normativas de accesibilidad cada vez más exigentes en la UE.

Nuevas aplicaciones por defecto y utilidades reescritas en Rust

Resolute Raccoon llega con un conjunto de aplicaciones predeterminadas modernizadas, muchas de ellas migradas a GTK4 y libadwaita para ofrecer una interfaz más consistente. Document Viewer (Papers) sustituye al tradicional Evince, Loupe toma el relevo como visor de imágenes y Showtime pasa a ser el reproductor de vídeo en instalaciones extendidas.

En el terreno de herramientas de sistema, Ubuntu introduce cambios relevantes: el Monitor del sistema de GNOME deja paso a la nueva app Resources, que centraliza de forma más clara la información de procesos, uso de CPU, memoria y redes. Además, el terminal por defecto pasa a ser Ptyxis, una aplicación moderna con soporte para aceleración por GPU y funciones como pestañas con vista general y perfiles diferenciados.

Más allá del aspecto visual, Canonical está impulsando una transición hacia componentes más seguros mediante Rust. En Ubuntu 26.04 LTS, el clásico sudo ha sido reemplazado por sudo-rs, reimplementado en Rust, y el paquete rust-coreutils asume el papel de herramientas básicas como ls, cp o mv. El objetivo es reducir vulnerabilidades relacionadas con la gestión de memoria que eran frecuentes en implementaciones en C.

Para el usuario corriente, estos cambios se notan poco en el día a día: los comandos siguen siendo los mismos, aunque aparecen pequeños detalles como la visualización de asteriscos al introducir la contraseña de sudo. En entornos profesionales, sin embargo, el movimiento es significativo, ya que mejora la base de seguridad sin requerir configuraciones complejas adicionales.

Aplicaciones Ubuntu 26.04 LTS

Cifrado, Secure Boot y enfoque en seguridad desde el arranque

La seguridad es uno de los pilares de esta edición. Ubuntu 26.04 LTS incorpora mejoras en Secure Boot y en el firmware de arranque, activando de forma generalizada la protección contra ejecución de código NX y limpiando configuraciones antiguas en favor de un esquema más robusto. El firmware OVMF se ha adaptado a tecnologías de virtualización segura como AMD SEV e Intel TDX, alineando el sistema con los requisitos de computación confidencial.

El ya mencionado cifrado de disco completo con backend en hardware TPM deja de ser un experimento y se ofrece como opción estándar en el instalador. Esta integración facilita a las organizaciones que operan en Europa cumplir normativas de protección de datos, al vincular la seguridad del disco al propio hardware y mejorar el flujo para regenerar claves de recuperación si algo va mal.

Canonical también amplía el uso de componentes escritos en Rust dentro del kernel y del espacio de usuario. Esto incluye nuevos controladores y utilidades clave reimplementadas con enfoque en seguridad de memoria, respaldado públicamente por la Rust Foundation como un ejemplo de cómo grandes distribuciones pueden reducir de forma práctica vectores de ataque habituales.

Otro punto relevante es la llegada de Livepatch para servidores Arm64, permitiendo aplicar parches críticos del kernel sin reiniciar en esta arquitectura. Para empresas que trabajan con cargas de IA, edge computing o infraestructura siempre activa, esta capacidad reduce tanto el riesgo operacional como los costes asociados a las ventanas de mantenimiento.

Soporte nativo para IA: NVIDIA CUDA, AMD ROCm y GPU Intel

Si hay un área donde Canonical quiere dejar huella con Resolute Raccoon es en la inteligencia artificial y el cómputo acelerado por GPU. Por primera vez, Ubuntu distribuye de forma nativa NVIDIA CUDA directamente desde sus repositorios oficiales, evitando al usuario el típico baile de repositorios externos, dependencias y scripts manuales.

La apuesta no se queda ahí. Ubuntu 26.04 LTS integra también la plataforma AMD ROCm para GPUs Radeon e Instinct, con la idea de ofrecer una experiencia homogénea tanto en estaciones de trabajo locales como en servidores de centros de datos. Para desarrolladores europeos que trabajan en IA, machine learning o renderizado intensivo, esto supone acortar mucho los tiempos de puesta en marcha.

En paralelo, el kernel 7.0 incorpora soporte específico para las gráficas integradas Intel Xe3 y para las NPUs, facilitando la ejecución de cargas de IA local y optimizando el consumo energético en portátiles y sobremesas modernos. Combinado con los controladores Mesa 26, el entorno queda mejor preparado para aplicaciones gráficas avanzadas y para nuevas generaciones de hardware.

La disponibilidad de estos stacks de IA a través de repositorios mantenidos por Canonical es un guiño claro al mundo empresarial: se reduce la fricción en despliegues, se acorta el onboarding de nuevos equipos de desarrollo y se homogeniza el mantenimiento, algo muy apreciado por departamentos de TI que deben cumplir auditorías y políticas internas estrictas.

Experiencia de usuario, App Center y gestión de software

Además de los cambios profundos en el subsistema gráfico y el kernel, Ubuntu 26.04 LTS afina la experiencia cotidiana. La nueva App Center unifica la gestión de paquetes Snap y Deb, con una interfaz más clara y filtros que permiten diferenciar entre software instalado como snap o como paquete tradicional.

Una novedad práctica es que, a diferencia de la versión incluida en 24.04, ahora App Center permite gestionar (en parte) aplicaciones .deb además de instalarlas, aunque las actualizaciones de sistema más amplias siguen pasando por la herramienta de actualizaciones o por la línea de comandos con apt. Para quien prefiera el terminal, apt se ha modernizado con una salida más legible mediante colores, columnas mejor alineadas y nuevos comandos de consulta histórica.

En este proceso de limpieza, Ubuntu deja de incluir por defecto la herramienta «Programas y actualizaciones», tradicionalmente utilizada para gestionar repositorios, controladores adicionales y comportamiento de actualizaciones. Canonical considera que algunas de sus funciones arriesgaban la estabilidad del sistema en manos inexpertas, aunque sigue disponible en los repositorios para quien la necesite.

El centro de notificaciones y el manejo de avisos también se han refinado: las notificaciones se agrupan por aplicación en la bandeja, evitando listas interminables y facilitando su revisión. Además, el modo No molestar se ha reubicado en el menú de ajustes rápidos, accesible desde la esquina superior derecha.

Mejoras en accesibilidad, bienestar digital y telemetría

Con la atención puesta en las normativas de accesibilidad europeas, GNOME 50 y Ubuntu 26.04 LTS incluyen ajustes específicos para facilitar el uso del sistema a más perfiles de usuario. Se han aplicado correcciones en el Shell, en aplicaciones predeterminadas y en el propio instalador, además de un nuevo ajuste para reducir animaciones y efectos visuales.

La pantalla de inicio de sesión también cambia sutilmente: el menú de accesibilidad se sitúa ahora en la esquina inferior derecha, permitiendo activar rápidamente lector de pantalla, teclado en pantalla o ampliación antes de introducir las credenciales. Esta modificación va en línea con los requisitos de ofrecer funciones de asistencia desde el primer momento.

Otra novedad llamativa es el panel de bienestar digital en la configuración del sistema. Si el usuario lo desea, puede activar el seguimiento de tiempo de uso, establecer límites diarios o configurar recordatorios de descanso. En entornos familiares o educativos, estas opciones se pueden combinar con controles parentales mediante herramientas adicionales disponibles en los repositorios.

En cuanto a la telemetría, Canonical ha renovado el sistema de recogida de datos anónimos y ofrece controles más claros desde el panel de privacidad. El usuario puede revisar qué tipo de información se envía (hardware, versión, uso básico) y desactivarla si lo considera oportuno, algo especialmente sensible en organizaciones europeas sujetas a RGPD.

Sabores oficiales y opciones para otros escritorios

Aunque el foco principal recae en la edición con GNOME, el ecosistema de sabores oficiales de Ubuntu se actualiza en bloque a 26.04 LTS, todos compartiendo el mismo núcleo Linux 7.0 y la misma base de paquetes. Esto permite elegir entorno gráfico sin renunciar a las mejoras de rendimiento y seguridad.

Entre los más conocidos se encuentran Kubuntu 26.04 LTS, con KDE Plasma 6.6, y Xubuntu 26.04 LTS, con Xfce 4.20, pensados para quienes buscan escritorios alternativos más configurables o ligeros. Lubuntu llega con LXQt 2.3, mientras que Ubuntu Budgie incorpora Budgie 10.10 y Ubuntu Cinnamon adopta Cinnamon 6.4, ofreciendo experiencias más clásicas para usuarios acostumbrados a otros sistemas.

Ubuntu Unity continúa su andadura con Unity 7.7, manteniendo la barra lateral y el lanzador global que tantos defensores tuvo en su día. Por el contrario, Ubuntu MATE se cae de esta ronda y no tendrá edición 26.04 LTS, por lo que quienes dependan de este entorno deberán optar por alternativas como Xubuntu o mantenerse en versiones previas con soporte.

Además de estos sabores generalistas, se mantienen Edubuntu, Ubuntu Studio y Ubuntu Kylin, centrados respectivamente en educación, producción multimedia y el mercado chino. Todos heredan las mismas mejoras de base —kernel, seguridad, IA— adaptadas a sus casos de uso específicos.

Rendimiento, virtualización y gestión en la nube

Más allá del escritorio, Ubuntu 26.04 LTS quiere consolidarse como plataforma de referencia para servidores, contenedores y nubes públicas. Canonical ofrece imágenes optimizadas para proveedores como AWS, Azure, Google Cloud, IBM Cloud u Oracle Cloud, facilitando despliegues homogéneos en infraestructuras híbridas que combinan nube y centro de datos propio.

El nuevo kernel y las optimizaciones de red permiten manejar más conexiones simultáneas con menor consumo de CPU, algo clave en servidores web, microservicios y aplicaciones distribuidas. En entornos con contenedores Docker o clusters Kubernetes, los ajustes en el subsistema de red y en la gestión de memoria reducen la latencia y mejoran la estabilidad bajo carga.

En el plano de la virtualización y la computación confidencial, Ubuntu 26.04 LTS ofrece soporte como invitado y como host para tecnologías como Intel Trust Domain Extensions y AMD SEV. Esto permite ejecutar cargas de trabajo cifradas a nivel de silicio, incluyendo modelos de IA, con garantías adicionales de privacidad incluso frente a hipervisores comprometidos.

Para la gestión centralizada, Canonical sigue empujando Landscape como herramienta de administración de flotas de máquinas Ubuntu. En esta versión, el instalador de escritorio se integra mejor con Landscape y con Ubuntu Pro, facilitando que empresas europeas puedan provisonar y controlar cientos de puestos desde un único panel.

En conjunto, Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon» se presenta como una versión de largo recorrido que combina un núcleo moderno, un escritorio más pulido, un refuerzo claro de la seguridad y una integración profunda con el ecosistema de inteligencia artificial. Para usuarios de España y del resto de Europa, tanto particulares como organizaciones, esta edición ofrece una base robusta sobre la que montar desde un sencillo PC doméstico hasta infraestructuras críticas en la nube, con la tranquilidad de contar con actualizaciones durante muchos años y la flexibilidad de elegir el ritmo de adopción que mejor encaje en cada caso.



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