jueves, 3 de septiembre de 2026

KiiBOOM Phantom81 V4, análisis: teclado compacto premium con RGB y gran sonido

KiiBOOM Phantom81 V4

Hay teclados mecánicos que se justifican por sus especificaciones, otros por su sonido y otros simplemente por lo que transmiten cuando los colocas sobre la mesa. El KiiBOOM Phantom81 V4 pertenece bastante a este último grupo. Es un teclado que entra por los ojos, pero que también gana mucho cuando empiezas a usarlo durante días.

La pregunta que tenía antes de probarlo era bastante clara: ¿tiene sentido pagar cerca de 200 dólares por un teclado compacto como este? Porque hoy en día hay muchos teclados mecánicos con buen sonido, RGB y una experiencia de escritura más que correcta por bastante menos dinero.

Después de usarlo durante varias semanas para trabajar, escribir y jugar, creo que la respuesta no es un simple sí o no. Si lo que buscas es únicamente un teclado mecánico cómodo para escribir, probablemente puedas encontrar opciones más económicas. Pero si además quieres un producto con una construcción muy sólida, un diseño diferente, buenos acabados y esa sensación de periférico premium pensado para durar años, entonces el Phantom81 V4 empieza a tener mucho más sentido.

Y eso es precisamente lo que más me ha llamado la atención: hay detalles que no siempre valoramos al comprar un teclado, como el peso, la rigidez, la estabilidad, la rueda de volumen o la forma en la que la iluminación acompaña al diseño. Sin embargo, cuando pasas muchas horas delante del ordenador, todos esos detalles terminan sumando.

Un teclado compacto que se siente mucho más premium de lo habitual

KiiBOOM Phantom81 V4 diseño

La unidad que he probado es la versión Black, con acabado negro y detalles dorados. Personalmente, me parece una de las combinaciones más bonitas que he visto últimamente en un teclado mecánico. Tiene un punto gaming por la iluminación RGB, pero no cae en una estética exagerada ni agresiva.

De hecho, me parece un teclado precioso incluso apagado. Esto es importante porque hay modelos que dependen demasiado del RGB para llamar la atención. En este caso, el propio diseño ya tiene suficiente presencia. Los tonos negros y dorados, la base translúcida y el acabado general hacen que encaje muy bien en un escritorio cuidado, especialmente si buscas un setup elegante y no solo llamativo.

También se nota en el peso. El Phantom81 V4 ronda los 1,5 kg, una cifra muy alta para un teclado compacto. En mi caso lo he usado sobre una alfombrilla grande de cuero y, al intentar moverlo, antes se desplaza la alfombrilla que el propio teclado. Esa sensación de bloque pesado y firme es una de las cosas que más ayudan a que parezca un producto de gama alta.

El chasis de acrílico tampoco flexa prácticamente nada. No cruje, no se retuerce y no transmite fragilidad, a pesar de tener un diseño bastante trabajado. Es un teclado suave al escribir, pero no delicado. Esa mezcla entre estética cuidada y construcción contundente es, para mí, uno de sus valores más claros.

Eso sí, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda: no es un teclado pensado para transportar. Es compacto, pero no ligero. No lo recomendaría para alguien que quiera llevarlo todos los días en la mochila, moverse entre casa y oficina o viajar con él de forma habitual. Este es un teclado para dejar fijo en el escritorio y disfrutarlo ahí.

La iluminación es potente, pero el diseño no depende solo del RGB

KiiBOOM Phantom81 V4 sin led formato 75%

El RGB del KiiBOOM Phantom81 V4 es bastante espectacular. Tiene iluminación south-facing por tecla, keycaps semitransparentes de PC en perfil Cherry y una base translúcida que permite que la luz también se aprecie por la zona inferior del teclado.

Con el brillo alto, ilumina bastante la mesa. No estamos ante una iluminación tímida ni meramente decorativa. Se nota que la iluminación está integrada en el diseño del teclado, no simplemente añadida para que haya luz entre las teclas.

Durante las primeras semanas lo he usado mucho con diferentes efectos para probarlo bien, pero al final la configuración que más me ha convencido ha sido una iluminación fija en tonos dorados o amarillos. Acompaña muy bien los detalles del propio teclado y mantiene esa estética más elegante de la versión Black.

Aun así, también lo he usado apagado, y creo que ahí está una de sus mejores virtudes: no necesita el RGB para parecer especial. El diseño base ya es suficientemente atractivo. La iluminación suma, pero no sostiene por sí sola la personalidad del teclado.

Formato 75%: cómodo, compacto y fácil de entender

KiiBOOM Phantom81 V4 teclas color led

El Phantom81 V4 utiliza un formato 75% con 81 teclas. En la práctica, esto significa que conserva la fila de funciones, los cursores y algunas teclas de navegación, pero elimina el teclado numérico para reducir tamaño.

Para mí, es uno de los formatos compactos más equilibrados. No ocupa tanto como un teclado completo, pero tampoco llega a ser tan pequeño como para obligarte a depender constantemente de combinaciones secundarias. Viniendo de teclados 100% tradicionales, la adaptación ha sido bastante sencilla.

Aun así, hay renuncias que conviene tener claras. No tiene teclado numérico, no tiene Control derecho y utiliza distribución ANSI, así que tampoco encontramos tecla Ñ física. Puedes escribir en español configurando el idioma del sistema, pero las leyendas y algunos símbolos no coinciden como en un teclado ISO español.

La mayor dificultad personal que he tenido ha sido la tecla Suprimir. Está situada en la esquina superior derecha, justo al lado de la ruleta de volumen, y durante los primeros días se me hizo algo extraña esa posición. No creo que sea un problema universal, pero sí un buen ejemplo de lo que ocurre al pasar de un teclado completo a uno compacto: cada usuario encontrará una tecla, una combinación o una zona que no encaje del todo con su memoria muscular.

También echo en falta unas patas traseras regulables. La altura fija me ha resultado cómoda, incluso usando el teclado muchas horas, pero en un modelo de este nivel habría agradecido tener al menos una segunda inclinación. No todas las manos, muñecas y escritorios son iguales, y ese pequeño margen de ajuste siempre ayuda.

Escribiendo es donde más se nota que no es un teclado cualquiera

KiiBOOM Phantom81 V4 keycap

La experiencia de escritura es, probablemente, lo que más me ha gustado del KiiBOOM Phantom81 V4. La pulsación es muy suave, ligera y estable. Es de esos teclados que te permiten tener una cadencia muy alta y escribir durante bastante tiempo sin que las teclas se sientan blandas o imprecisas.

La configuración actual monta switches lineales KiiBOOM Crystal Switch, y la sensación encaja muy bien con lo que esperaba de un teclado de este tipo: recorrido fluido, pulsación cómoda y un sonido muy agradable sin necesidad de modificar nada. De hecho, el sonido me recuerda bastante al Phantom 98 Lite, aunque aquí lo noto algo más seco y controlado. Tiene profundidad, pero no intenta sonar exageradamente grave ni artificial. No he notado ping metálico, resonancias raras ni sensación hueca en el chasis.

Aquí ayuda su estructura gasket mount y el sistema interno de amortiguación. Podríamos entrar en cada capa y material, pero lo importante es el resultado: el teclado suena compacto, limpio y muy bien resuelto.

Los estabilizadores también están a muy buen nivel. La barra espaciadora, Enter, Shift y Retroceso responden bien incluso cuando las pulsas desde un lateral. No hay holguras molestas ni traqueteos raros. En un teclado de este precio esto debería darse por hecho, pero no siempre ocurre, así que se agradece que aquí esté bien resuelto.

Las keycaps mantienen también muy buena sensación. Después de varias semanas de uso no he notado desgaste, brillo extraño ni pérdida de tacto. Siguen viéndose igual de sofisticadas que el primer día.

La ruleta de volumen es uno de esos detalles que acabas echando de menos

KiiBOOM Phantom81 V4 led

Uno de los elementos que más he disfrutado en el uso diario es la ruleta metálica de volumen. Puede parecer un detalle menor, pero cuando trabajas muchas horas con música, vídeos, llamadas o cambios constantes de audio, tener un control físico directo resulta comodísimo.

Girar la rueda para subir o bajar volumen es más rápido que usar atajos o abrir el panel de sonido de Windows. Además, al pulsarla podemos pausar o reanudar la reproducción. Es una función sencilla, pero muy práctica.

También tiene bastante sentido dentro del diseño del teclado. No parece un añadido puesto a última hora, sino una pieza que acompaña bien al conjunto. La única pega, como comentaba antes, es que al estar tan cerca de Suprimir puede hacer que esa zona resulte un poco extraña durante los primeros días.

Aun así, me parece uno de esos detalles que justifican parte de la sensación premium. No porque una rueda de volumen sea algo revolucionario, sino porque cuando está bien integrada mejora mucho el uso diario.

Conexión 2,4 GHz fiable, buena batería y un detalle mejorable con el dongle

KiiBOOM Phantom81 V4 conectividad

Durante estas semanas he utilizado el Phantom81 V4 principalmente mediante el dongle de 2,4 GHz. La experiencia ha sido totalmente plug and play: conectar el receptor, encender el teclado y empezar a trabajar. No he notado cortes, desconexiones ni input lag jugando.

También lo he usado por cable al cargarlo, sin ningún problema. Bluetooth no ha sido mi modo principal, así que no voy a venderlo como si lo hubiera probado a fondo en varios dispositivos. Pero el teclado ofrece Bluetooth 5.0, 2,4 GHz y USB-C, así que en conectividad va bien servido.

A nivel técnico, el KiiBOOM Phantom81 V4 cuenta con NKRO y polling de 1000 Hz por cable y 2,4 GHz. En la práctica, jugando no he sentido retraso ni falta de respuesta. Lo he probado en shooters, juegos de lucha y títulos de gestión, y ha funcionado muy bien.

La batería es de 8.000 mAh, una cifra bastante alta para un teclado inalámbrico. No puedo dar una duración exacta porque lo he usado mezclando trabajo, juego, RGB encendido, RGB apagado y carga por cable cuando tocaba, pero sí puedo decir que no me ha generado preocupación. Aguanta bien un uso intensivo y no he tenido esa sensación de estar pendiente continuamente de la carga.

Eso sí, hay un detalle que me resulta extraño: no he encontrado una cavidad o compartimento integrado para guardar el dongle USB de 2,4 GHz. Es cierto que encontramos un pequeño protector o accesorio para sujetar el receptor junto al cable, pero no es lo mismo que tener un hueco dentro del propio teclado.

En un modelo tan pesado y pensado para escritorio fijo no es tan grave como en un teclado portátil, pero aun así me parece una ausencia curiosa. En un producto tan cuidado en diseño y acabados, habría sido lógico tener un pequeño compartimento para guardar el receptor y evitar perderlo.

Mi recomendación sobre el KiiBOOM Phantom81 V4

KiiBOOM Phantom81 V4 teclas

Después de varias semanas usando el KiiBOOM Phantom81 V4, tengo bastante clara la idea principal: es un teclado caro, pero su valor no está únicamente en escribir bien. Si solo buscas una buena experiencia de escritura, hay teclados mecánicos más baratos que también pueden cumplir muy bien.

Donde este modelo intenta marcar diferencias es en la sensación de producto premium. El peso, el chasis de acrílico, la base translúcida, el diseño Black con detalles dorados, la iluminación, la rueda metálica, los estabilizadores y el sonido hacen que el conjunto se sienta muy cuidado. Son detalles que quizá no valoras en un primer instante, pero que se notan cuando el teclado pasa a formar parte de tu escritorio durante semanas.

¿Justifica eso su precio? Para mí, la respuesta es sí y no. No lo justificaría si solo quieres un teclado mecánico bonito para trabajar o jugar. En ese caso, probablemente se vaya de precio. Pero si buscas un teclado compacto, muy sólido, con estética premium y con la sensación de que puede durarte muchos años, entonces la inversión empieza a tener bastante más sentido.

Lo mejor del Phantom81 V4 está en su construcción, su diseño, su sonido, la suavidad al escribir y la comodidad de la ruleta de volumen. Por otro lado, lo menos convincente está en la ausencia de patas regulables, la falta de Ñ física, la ausencia de teclado numérico y Control derecho, el peso elevado y ese pequeño detalle del dongle sin compartimento propio.

Lo recomendaría especialmente a quien tenga un escritorio fijo, cuide mucho su setup y quiera un teclado que no solo funcione bien, sino que también aporte presencia y personalidad. También me parece una buena opción para quienes teletrabajan, escriben mucho y juegan en PC sin querer un teclado con estética gaming tradicional. En cambio, no lo recomendaría a quien busque algo ligero, barato, fácil de transportar o con distribución ISO española. Tampoco a quien necesite sí o sí teclado numérico para trabajar.

El KiiBOOM Phantom81 V4 no es la compra más racional para todo el mundo. Pero tampoco pretende serlo. Es un teclado para quien quiere darse el lujo de tener un periférico compacto, robusto, muy bonito y con una experiencia de uso realmente cuidada. Y en ese terreno, cumple muy bien.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/qiJM0HA
via IFTTT

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Nuevos POCO F9 Pro y POCO F9 Ultra: Lanzamiento oficial hoy, 2 de septiembre

POCO F9 Series

Llega hoy, 2 de septiembre, la presentación y disponibilidad oficial de la nueva saga insignia de POCO: los POCO F9 Pro y POCO F9 Ultra. La marca renueva su catálogo de gama alta dividiendo su propuesta en dos perfiles muy claros: un modelo Pro concebido para combinar máxima potencia y diseño innovador en un formato manejable de 6,59 pulgadas, y una versión Ultra que lleva al extremo la autonomía, la refrigeración líquida, el sonido y la fotografía con periscopio.

Ambos terminales se posicionan como los grandes referentes del rendimiento y el juego móvil para esta temporada. Si quieres hacerte con cualquiera de los dos modelos desde el primer momento, ya puedes comprar ambos dispositivos móviles gaming…

Procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 y chip gráfico VisionBoost D8

chipset Snapdragon

El rendimiento extremo es el denominador común de la serie F9. En el interior del POCO F9 Pro encontramos la plataforma Snapdragon 8 Elite Gen 5 (serie V) con arquitectura CPU All-Big-Core, mientras que el POCO F9 Ultra da el salto a la versión completa del Snapdragon 8 Elite Gen 5.

Ambos dispositivos acompañan su arquitectura con memorias RAM LPDDR5X a 9600 Mbps y almacenamiento masivo UFS 4.1 de alta velocidad. Además, incorporan el coprocesador gráfico dedicado VisionBoost D8, encargado de procesar algoritmos de Superresolución por IA, Smart Frame Rate, Game HDR y visualización Dual-core en juegos compatibles.

Para garantizar que la potencia se mantenga estable con el paso de los minutos, entra en juego el motor WildBoost Optimization, que regula las frecuencias, mitiga caídas de FPS en tiempo real y optimiza el consumo energético. En el caso específico del POCO F9 Ultra, se añade la tecnología de refrigeración LiquidCool, con una cámara de vapor LHP de 6.300 mm², relieve 3D sobre el chip y 17.820 mm² de grafito para reducir la temperatura del SoC hasta en 3 °C durante partidas intensas.

Pantallas AMOLED M11 a 185 Hz y experiencia táctil a 4800 Hz

En el apartado visual, la serie F9 estrena a nivel global los nuevos paneles AMOLED M11 con resolución 1.5K POCO HyperRGB y una tasa de refresco máxima de 185 Hz. Gracias al nuevo emisor de luz verde, estas pantallas ofrecen un 20% más de eficiencia energética, picos de brillo de 4.500 nits (25% APL) y picos locales de hasta 10.000 nits.

  • POCO F9 Pro: Panel de 6,59 pulgadas (2510×1156 px), diseñado para quienes priorizan el confort en mano y la portabilidad.
  • POCO F9 Ultra: Panel de 6,9 pulgadas (2608×1200 px), pensado para ofrecer la máxima inmersión visual.

Ambas pantallas admiten una tasa de fotogramas de hasta 185 FPS (con soporte nativo en 24 títulos como CrossFire: Legends o Blood Strike) y 165 FPS en entregas como Mobile Legends: Bang Bang y Call of Duty: Mobile. A nivel de respuesta en pantalla, ofrecen 480 Hz de muestreo táctil multipunto en 10 puntos, 4800 Hz instantáneos en modo Game Turbo y 200 Hz en el giroscopio, junto con la certificación TÜV Rheinland Quadruple Eye Care y modo de lectura nocturna a 1 nit.

POCO F9 Pro: Formato compacto, 6.330 mAh y trasera fotoluminiscente

POCO F9 Pro

El POCO F9 Pro reúne especificaciones de primer nivel en un chasis equilibrado. En su versión Aurora Green, estrena el primer panel trasero totalmente fotoluminiscente de la marca: la cubierta absorbe luz ambiental o solar y emite un suave resplandor en la oscuridad, permitiendo crear efectos de grafiti de luz mediante un puntero láser azul-violeta (405 nm).

A nivel de autonomía, integra una batería de 6.330 mAh respaldada por carga rápida HyperCharge de 100W por cable, 50W inalámbrica y carga inversa. Su sistema fotográfico incluye una cámara principal de 200 MP con OIS, un ultra gran angular de 8 MP, frontal de 32 MP y un teleobjetivo flotante de 50 MP (zoom 2,5x con OIS) especial para retratos.

Llega al mercado en versiones de hasta 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento. Puedes consultar los detalles y comprar el POCO F9 Pro desde su enlace oficial.

POCO F9 Ultra: Batería de 8.050 mAh, sonido 2.1 y periscopio de 50 MP

POCO F9 Ultra

Para quienes buscan la máxima configuración sin compromisos, el POCO F9 Ultra marca un nuevo techo tecnológico dentro de la marca:

  • Batería de Silicio-Carbono de 8.050 mAh: Con un 16% de contenido de silicio y densidad energética de 809 Wh/L, alcanza hasta 2 días de autonomía. Ofrece carga por cable de 100W, inalámbrica de 50W y carga inversa.
  • Sistema de Audio Sound by Bose 2.1: Incorpora dos altavoces estéreo simétricos 1115D respaldados por un woofer dedicado 1620 para unos graves profundos, junto al perfil Bose Game Audio para detectar pasos y disparos.
  • Fotografía Profesional con Periscopio: Equipa un sensor principal de 200 MP con OIS, ultra gran angular de 50 MP y un teleobjetivo periscópico de 50 MP con zoom óptico 5x, OIS y zoom sin pérdidas 10x, capaz de grabar en 4K a 60 fps y capturar telemacro.

El POCO F9 Ultra está disponible en configuraciones de hasta 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento masivo. Puedes revisar las variantes de color y adquirir el POCO F9 Ultra directamente en este enlace.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/eUjY8Rz
via IFTTT

jueves, 27 de agosto de 2026

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow Set es el auténtico terror de la suciedad [Review]

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow llega con una propuesta bastante clara: mejorar de verdad el fregado. Su principal novedad es el sistema SpiraFlow 2.0, un rodillo que se limpia continuamente mientras trabaja y que sustituye a las habituales mopas circulares de otros modelos Qrevo. A eso suma 35.000 Pa de potencia de aspiración, navegación LiDAR retráctil, detección inteligente de obstáculos y una base multifunción capaz de vaciar el polvo, gestionar el agua y limpiar el rodillo.

No es un robot pensado simplemente para recoger migas. Su objetivo es reducir al mínimo la limpieza manual del suelo, especialmente en viviendas con parquet, baldosa, mascotas o niños. Y ahí es donde empieza a justificar su precio. No sustituye por completo una limpieza profunda, pero sí consigue que el mantenimiento diario dependa mucho menos de nosotros.

Diseño bajo y navegación más flexible

El Qrevo Edge 2 Flow mide 8,98 centímetros de alto y utiliza el sistema RetractSense, que permite esconder el sensor LiDAR cuando necesita pasar por debajo de muebles bajos. En zonas abiertas, el módulo se eleva y escanea el entorno; cuando entra debajo de una cama o sofá, se retrae. Es una solución muy útil porque esos pocos milímetros pueden marcar la diferencia entre limpiar una zona o dejarla siempre fuera del recorrido.

No es tan bajo como el Qrevo Edge 2 convencional, que se queda en 7,98 centímetros, pero sigue siendo un robot bastante fino teniendo en cuenta todo lo que lleva en su interior. La base es grande y exige espacio permanente, algo habitual en esta gama. A cambio, centraliza casi todo el mantenimiento y evita tener que manipular el robot después de cada limpieza.

35.000 Pa, pero la potencia no lo es todo

Roborock anuncia una potencia máxima de 35.000 Pa, claramente superior a generaciones anteriores. En suelo duro, la capacidad de aspiración es excelente y permite recoger polvo fino, arena, migas y pelo sin problemas. En alfombras también hay potencia de sobra, aunque aquí la eficacia depende tanto de la trayectoria y del cepillo como de la cifra de succión.

Más importante me parece el sistema antienredos. El robot está diseñado para reducir la acumulación de pelo en el cepillo, algo especialmente útil en casas con mascotas o personas de pelo largo. No elimina por completo el mantenimiento, pero sí evita tener que darle la vuelta constantemente para cortar marañas. En bordes y esquinas también mejora gracias al cepillo lateral y a los mecanismos de extensión, aunque sigue existiendo el límite físico de utilizar un robot redondo.

SpiraFlow 2.0 es la verdadera novedad

El gran argumento del Qrevo Edge 2 Flow es su rodillo de fregado SpiraFlow 2.0. Mide 270 milímetros, gira hasta 240 veces por minuto y recibe agua limpia mediante 16 puntos de distribución. La idea es sencilla: en lugar de arrastrar una mopa cada vez más sucia por toda la habitación, el sistema va renovando continuamente la superficie que toca el suelo.

En la práctica, esto funciona especialmente bien con manchas habituales, huellas, barro, salpicaduras y suciedad de cocina. No hace milagros con residuos completamente secos, pero sí ofrece una limpieza más consistente que muchas soluciones basadas en mopas giratorias. Además, el rodillo puede desplazarse hacia el borde para limpiar más cerca del rodapié. Es una mejora que se nota mucho más en el día a día que cualquier aumento de potencia de aspiración.

Mejor comportamiento con alfombras

Uno de los problemas habituales de los robots que friegan aparece cuando tienen que pasar de suelo duro a alfombra. El Qrevo Edge 2 Flow puede elevar el rodillo hasta 15 milímetros y utiliza un sistema que ayuda a aislar la parte húmeda para evitar que roce la superficie textil.

Esto permite combinar aspirado y fregado dentro de una misma rutina sin necesidad de configurar tantas zonas prohibidas. Funciona especialmente bien en casas donde se alternan parquet, baldosa y alfombras finas. En alfombras muy gruesas sigue siendo recomendable ajustar bien la configuración, pero la solución es bastante más convincente que simplemente levantar una mopa mojada unos pocos milímetros.

Buena navegación y obstáculos bien resueltos

La navegación combina LiDAR, cámara RGB y varios sensores para detectar muebles, objetos y suciedad. Roborock afirma que puede reconocer más de 280 tipos de obstáculos. En la práctica, lo importante no es el número, sino que el robot pueda evitar cables, zapatillas o pequeños objetos con bastante solvencia.

También puede adaptar su comportamiento según lo que detecta. Si encuentra suciedad seca puede aumentar la aspiración, mientras que ante determinados residuos húmedos puede priorizar el fregado. La aplicación ofrece muchas opciones para dividir habitaciones, crear rutinas, ajustar potencias o definir zonas. Al principio puede resultar algo compleja, pero una vez configurado el mapa, lo normal es intervenir muy poco.

La base reduce mucho el mantenimiento

La estación multifunción vacía automáticamente el depósito de polvo, gestiona el agua limpia y sucia, lava el rodillo y lo seca con aire caliente. Es uno de los elementos que más cambia la experiencia diaria, porque evita tener que tocar el robot después de cada sesión.

Eso no significa que sea un sistema sin mantenimiento. Seguiremos teniendo que rellenar agua limpia, vaciar el depósito de agua sucia, cambiar la bolsa y limpiar ocasionalmente el rodillo o la bandeja. La diferencia es que esas tareas pasan de ser constantes a puntuales. Y en un robot de este precio, esa autonomía es casi tan importante como la propia limpieza.

Qrevo Edge 2 o Edge 2 Flow

El Qrevo Edge 2 convencional es más bajo y utiliza un sistema de fregado diferente, además de ofrecer 25.000 Pa de potencia. El Edge 2 Flow sube hasta 35.000 Pa y, sobre todo, incorpora el rodillo SpiraFlow 2.0.

Si la vivienda tiene mucho suelo duro, elegiría el Flow. Es donde su sistema de fregado aporta más valor. Si predominan las alfombras, la diferencia se reduce y puede tener más sentido optar por el Edge 2 normal o incluso por un modelo más económico. Aquí no merece la pena pagar el extra únicamente por tener más potencia.

Opinión del editor

El Roborock Qrevo Edge 2 Flow destaca más por cómo friega que por cuánto aspira. Los 35.000 Pa impresionan, pero el verdadero salto está en el rodillo SpiraFlow 2.0, que mantiene una superficie de limpieza más fresca mientras trabaja y consigue mejores resultados sobre suelo duro.

Lo que más me convence del Qrevo Edge 2 Flow es que sus mejoras no parecen pensadas únicamente para lucir bien en una presentación. El rodillo SpiraFlow 2.0, la gestión de alfombras y la automatización de la base tienen un impacto directo en el uso diario, que es justo donde un robot de este precio tiene que demostrar su valor. No es una compra para cualquiera, pero sí una opción muy lógica para quien quiera delegar de verdad buena parte de la limpieza del suelo. Y ahí está su principal virtud: no impresiona solo por todo lo que hace, sino por la cantidad de veces que evita que tengamos que hacerlo nosotros, que al final es para lo que queremos realmente un dispositivo así.

Con un PVP de 899 euros, sigue siendo un robot caro, aunque también muy completo. Su compra tiene especialmente sentido en casas con mascotas, niños, cocina abierta o bastante superficie de parquet y baldosa. Si vamos a aprovechar el fregado avanzado, ofrece una mejora clara frente a muchos modelos anteriores. Si solo buscamos aspirar polvo y migas, hay opciones mucho más económicas.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/cTCEsAu
via IFTTT

martes, 25 de agosto de 2026

Nuevos Mac mini M6 y M5 Pro: todo lo que debes saber

Apple ha decidido que finales de agosto era un momento tan bueno como cualquier otro para poner patas arriba buena parte de su catálogo de ordenadores de sobremesa. Sin evento, sin demasiada ceremonia y con los próximos iPhone ya asomando por el horizonte, la compañía ha presentado los nuevos Mac mini y Mac Studio, pero también dos piezas mucho más importantes para entender hacia dónde se dirige Apple Silicon: los chips M6 y M5 Ultra. El primero es especialmente interesante porque supone el estreno del proceso de fabricación de 2 nanómetros dentro del catálogo de Apple, mientras que el segundo lleva la filosofía de memoria unificada de la compañía hasta cifras que hace no demasiado tiempo habrían parecido absurdas en un ordenador de este tamaño. Y sí, como era de esperar, buena parte del discurso vuelve a girar alrededor de la inteligencia artificial, especialmente de la posibilidad de ejecutar modelos directamente en el dispositivo en lugar de recurrir permanentemente a servicios en la nube.

Lo curioso es que Apple ha organizado esta generación de una forma bastante poco habitual. El Mac mini básico salta directamente del M4 al M6, mientras que el modelo profesional abandona el M4 Pro para utilizar un M5 Pro. Puede parecer que alguien ha mezclado las cajas en el almacén, pero tiene bastante sentido cuando observamos las prestaciones y, sobre todo, las necesidades de cada usuario. En paralelo, el Mac Studio pasa a utilizar M5 Max y estrena el esperado M5 Ultra, manteniendo el mismo diseño exterior de las últimas generaciones. No estamos, por tanto, ante ordenadores nuevos en el sentido tradicional: siguen siendo esas pequeñas cajas de aluminio que conocemos perfectamente. El cambio está dentro, con más rendimiento, almacenamiento más rápido, mejores conexiones inalámbricas y un énfasis evidente en cargas de trabajo profesionales e inteligencia artificial. El problema es que todo esto viene acompañado de una subida de precios que hace que el Mac mini pierda parte de aquella etiqueta de pequeño chollo que se ganó con el modelo M4.

Nuevos Mac mini M5 Pro y M6

El protagonista evidente es el Mac mini con M6, entre otras cosas porque es el primer dispositivo de Apple que utiliza esta nueva generación de procesadores. El M6 está fabricado mediante un proceso de 2 nanómetros e incorpora una CPU de 12 núcleos dividida entre dos supernúcleos, cuatro núcleos de rendimiento y seis de eficiencia. También encontramos una GPU de 12 núcleos con Neural Accelerators integrados y, por primera vez en un chip de esta familia, un doble Neural Engine de 16 núcleos. Traducido al idioma de quienes simplemente quieren que el ordenador vaya rápido: Apple habla de hasta un 40 % más de rendimiento de CPU, el doble de rendimiento gráfico y hasta cuatro veces más velocidad en determinadas cargas de inteligencia artificial frente al Mac mini M4 utilizado en sus pruebas. También aumenta el ancho de banda de la memoria hasta 170 GB/s. El M6 puede acompañarse de hasta 32 GB de memoria unificada y hasta 2 TB de almacenamiento SSD.

Por encima encontramos el Mac mini con M5 Pro, y aquí es donde la nomenclatura puede jugar una pequeña mala pasada. M6 es una generación más reciente, sí, pero M5 Pro continúa siendo el chip destinado a las cargas de trabajo realmente exigentes. Puede configurarse con una CPU de hasta 18 núcleos y una GPU de hasta 20, además de alcanzar los 64 GB de memoria unificada y 8 TB de almacenamiento. También hay diferencias importantes en conectividad: ambos Mac mini incorporan ahora Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y Ethernet de 2,5 Gb/s de serie, configurable a 10 Gb/s, pero el M6 mantiene tres conexiones Thunderbolt 4 mientras que el M5 Pro ofrece Thunderbolt 5. Por delante siguen estando los dos USB-C y la conexión para auriculares que estrenó el rediseño de 2024. Exteriormente, de hecho, prácticamente nada cambia: seguimos teniendo esa pequeña caja de 12,7 centímetros que cabe casi en la palma de la mano y que, personalmente, me sigue pareciendo uno de los mejores diseños actuales de Apple.

Nuevos Mac Studio

El Mac Studio tampoco necesita un nuevo traje para justificar esta renovación. Apple mantiene el conocido chasis de aluminio, pero sustituye las anteriores configuraciones M4 Max y M3 Ultra por los nuevos M5 Max y M5 Ultra. El primero monta una CPU de 18 núcleos y puede alcanzar los 40 núcleos de GPU, con Neural Accelerators integrados dentro de cada núcleo gráfico. Puede configurarse además con hasta 128 GB de memoria unificada. Es una barbaridad de potencia para tareas habituales y, como ocurría con su predecesor, considero que hablar simplemente de “un Mac más rápido” se queda muy corto. Este es un producto destinado a edición de vídeo pesada, producción musical, desarrollo, fotografía profesional, renderizado 3D y ahora también a usuarios que trabajan con modelos de inteligencia artificial de manera local. El ancho de banda de memoria también aumenta y Apple asegura mejoras importantes tanto en gráficos como en IA frente al M4 Max al que sustituye.

Pero la auténtica bestia es el M5 Ultra. Apple utiliza una evolución de UltraFusion para combinar cuatro matrices de silicio y hacer que el sistema las trate como un único chip. El resultado puede alcanzar una CPU de 36 núcleos, una GPU de 80 núcleos y nada menos que 512 GB de memoria unificada, con un ancho de banda de hasta 1,2 TB/s. Son cifras que sólo tienen sentido para un grupo de usuarios muy concreto, pero precisamente ahí está la gracia del Mac Studio: no pretende ser un ordenador doméstico. Apple asegura que el M5 Ultra puede ejecutar localmente modelos de lenguaje con cientos de miles de millones de parámetros, y permite incluso agrupar varios Mac Studio mediante Thunderbolt 5 para aumentar el rendimiento en tareas de IA. A esto se suma una nueva arquitectura SSD PCIe Gen 6, hasta dos veces más rápida, Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y capacidad para manejar hasta ocho pantallas. Es un ordenador desproporcionado, pero esta vez esa desproporción parece bastante deliberada.

Diferencias entre el Mac mini M4 y el Mac mini M6

Si ya tienes un Mac mini M4, la pregunta importante no es si el M6 es mejor, porque evidentemente lo es, sino cuánto vas a notar realmente la diferencia. Ambos mantienen exactamente la misma filosofía y prácticamente el mismo diseño, así que aquí no hay una pantalla mejor, un nuevo sistema de refrigeración visible o un cambio de formato que transforme la experiencia. El M4 utiliza una CPU y una GPU de 10 núcleos, mientras que el M6 sube ambas hasta 12 núcleos y estrena además el doble Neural Engine. Apple cifra la diferencia en hasta un 40 % más de rendimiento de CPU, el doble de potencia gráfica en determinados escenarios y hasta cuatro veces más rendimiento en algunas cargas relacionadas con IA. También se ha duplicado la velocidad máxima del almacenamiento según las pruebas de la compañía. Son mejoras importantes sobre el papel, especialmente para quien renderiza, compila o utiliza modelos locales, aunque para Safari, Mail, ofimática y consumo multimedia el M4 continúa teniendo potencia para aburrir.

Hay otras diferencias quizá menos espectaculares, pero más fáciles de apreciar durante muchos años de uso. El Mac mini M6 incorpora Wi-Fi 7 y Bluetooth 6, frente a Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.3 de la generación M4, y el Ethernet pasa de 1 Gb/s a 2,5 Gb/s de serie, manteniendo la posibilidad de configurarlo a 10 Gb/s. El almacenamiento también es más rápido, aunque Apple sigue insistiendo en ofrecer únicamente 256 GB en el modelo básico, una cantidad que en un equipo que supera ya holgadamente los mil euros me parece difícil de defender. Y ahí aparece precisamente el gran inconveniente de esta generación. El Mac mini M4 debutó en España en 2024 por 719 euros con 16 GB de memoria, una combinación que lo convertía en una compra tremendamente atractiva. El nuevo M6 parte de 1.069 euros. Es mucho más rápido, sí, pero también cambia por completo la conversación: ya no estamos ante aquel Mac asequible que era casi imposible no recomendar.

Precio y lanzamiento oficial

Todos estos modelos se pueden reservar desde el 25 de agosto de 2026, aunque Apple ha fijado su llegada a tiendas y las primeras entregas para el próximo 22 de septiembre. En España, el nuevo Mac mini con M6 parte de 1.069 euros, mientras que la configuración con M5 Pro comienza en 2.019 euros. El salto hacia el Mac Studio eleva considerablemente la factura: el modelo con M5 Max arranca en 3.029 euros, mientras que para llevarnos el M5 Ultra tendremos que desembolsar como mínimo 6.649 euros. Además, las configuraciones más bestias pueden disparar esas cantidades rápidamente cuando aumentamos memoria o almacenamiento. Apple también mantiene precios educativos de 949 euros para el Mac mini M6, 1.899 euros para el M5 Pro, 2.789 euros para el Mac Studio M5 Max y 6.169 euros para el M5 Ultra. La versión del Mac Studio equipada con 512 GB de memoria unificada llegará algo más tarde, a finales de octubre.

Y es precisamente el precio lo que determina mi valoración inicial de esta renovación. Técnicamente, hay poco que reprochar: el M6 parece un salto muy interesante, el M5 Pro coloca al pequeño Mac mini en territorio de workstation compacta y el M5 Ultra demuestra hasta dónde puede llegar la arquitectura de memoria unificada cuando prácticamente desaparecen las restricciones económicas. Pero el Mac mini siempre tuvo un atractivo adicional: acercaba macOS y Apple Silicon a precios relativamente razonables, especialmente desde la llegada del M4. Con 1.069 euros de partida y todavía 256 GB de almacenamiento, esa ventaja se reduce bastante. Para alguien que viene de un Mac Intel, un M1 o incluso determinados M2, el nuevo M6 puede tener muchísimo sentido y ofrecer años de vida útil. Quien ya tenga un M4, en cambio, debería tener necesidades profesionales muy concretas para plantearse el cambio. Apple ha creado un Mac mini bastante mejor; simplemente ya no es aquel pequeño ordenador sorprendentemente barato que recomendábamos casi con los ojos cerrados.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/ZJX0v4p
via IFTTT

Fujifilm Instax Mini 13, una edición muy fresca de un clasicazo [Review]

En una época en la que hacemos decenas de fotografías con el móvil y muchas terminan olvidadas en la galería, una cámara instantánea sigue teniendo algo difícil de reproducir digitalmente. La Fujifilm Instax Mini 13 explota precisamente esa sensación. Apuntas, disparas y unos segundos después tienes entre las manos una fotografía física que no puedes editar, repetir infinitamente ni mejorar con inteligencia artificial. Esa limitación, lejos de ser un problema, forma buena parte de su encanto.

https://youtu.be/tvOeGpZ8PYY

La Mini 13 sucede a la popular Instax Mini 12 manteniendo una filosofía prácticamente idéntica: funcionamiento extremadamente sencillo, exposición automática y película Instax Mini. La principal novedad está en un temporizador integrado de 2 y 10 segundos, acompañado por algunos cambios estéticos que hacen que el cuerpo resulte todavía más desenfadado. No pretende competir con una cámara digital ni ofrecer control fotográfico avanzado. Su objetivo es bastante más sencillo: conseguir que hacer fotografías vuelva a ser divertido.

Materiales y diseño

Fujifilm mantiene una construcción predominantemente plástica, algo lógico en una cámara de este precio y que además ayuda a que resulte relativamente manejable. Sus dimensiones son de 105,5 x 124,7 x 67,6 mm y el peso alcanza los 327 gramos sin pilas, película ni correa. No es especialmente pequeña si la comparamos con una compacta digital, pero sus formas redondeadas hacen que se agarre bien y el nuevo diseño tiene bastante más personalidad que el de una cámara convencional.

Está disponible en cinco colores, con tonalidades como Clay White, Candy Pink, Dreamy Purple, Frost Blue y Lagoon Green. La estética es claramente juvenil, aunque sin llegar a parecer un juguete barato. El objetivo se activa girando el aro frontal y el mismo mecanismo permite acceder al modo de primer plano. En el frontal encontramos también el espejo para selfies y ahora un control específico para el temporizador. Todo está pensado para que cualquier persona pueda cogerla y empezar a utilizarla prácticamente sin mirar el manual.

Especificaciones técnicas

La Mini 13 utiliza película Fujifilm Instax Mini, con un tamaño total de 86 x 54 mm y una superficie de imagen de 62 x 46 mm. El objetivo tiene una distancia focal de 60 mm, construcción de dos elementos en dos grupos y una apertura fija f/12,7. El enfoque también es fijo, aunque el modo Close-Up está pensado específicamente para distancias de entre 30 y 50 centímetros. Para el resto de fotografías podemos trabajar desde aproximadamente medio metro hasta infinito.

El obturador electrónico funciona automáticamente entre 1/2 y 1/250 de segundo y la cámara calcula la exposición dentro de un rango de LV 5 a 14,5 tomando como referencia una sensibilidad ISO 800. También incorpora sincronización lenta cuando hay poca luz y flash automático con un alcance aproximado de 30 centímetros a 2,2 metros. Funciona mediante dos pilas AA, suficientes según Fujifilm para unos diez cartuchos de diez fotografías, dependiendo naturalmente de las condiciones de utilización.

Controles y funciones creativas

La principal novedad de esta generación es el temporizador. Podemos seleccionar un retardo de aproximadamente dos o diez segundos, algo especialmente útil para fotografías de grupo o autorretratos. Fujifilm incluye además un pequeño accesorio en forma de cuña que permite modificar ligeramente el ángulo de la cámara cuando la dejamos apoyada sobre una superficie. Parece una incorporación sencilla, pero soluciona uno de los problemas más evidentes de las Instax anteriores cuando queríamos aparecer nosotros también en la fotografía.

El modo Close-Up continúa siendo otra de las funciones más útiles. Al activarlo, la cámara incorpora corrección de paralaje en el visor para compensar la diferencia entre lo que vemos y lo que realmente captura el objetivo a corta distancia. El pequeño espejo frontal facilita además los selfies. No encontramos filtros digitales, Bluetooth ni una aplicación conectada, y sinceramente tampoco los echo de menos. Parte del atractivo de la Mini 13 consiste precisamente en reducir la experiencia a encuadrar, disparar y aceptar el resultado.

Calidad de imagen

Hablar de calidad de imagen en una Instax requiere cambiar ligeramente el criterio que utilizaríamos con una cámara digital. Las fotografías no destacan por una nitidez extraordinaria ni por un rango dinámico espectacular. Los colores tienen ese aspecto ligeramente suave y contrastado característico de la película instantánea, mientras que las altas luces pueden perder información con facilidad. Técnicamente un smartphone moderno hace fotografías mucho mejores, pero también muchísimo más predecibles. Y ahí está precisamente parte de la gracia.

Con buena iluminación, los resultados son especialmente agradables. Los tonos de piel funcionan bien, los colores tienen suficiente intensidad y la fotografía mantiene ese carácter analógico que buscamos cuando compramos una Instax. En interiores aparece con frecuencia el flash, dejando un sujeto bastante iluminado y un fondo más oscuro. El comportamiento puede resultar algo agresivo, pero forma parte de la estética de estas cámaras. El tamaño Mini tampoco permite apreciar grandes detalles, aunque es perfecto para guardar recuerdos, crear álbumes o regalar una fotografía en el momento.

Experiencia de uso

Lo mejor de la Mini 13 aparece cuando dejamos de pensar demasiado en fotografía. Durante una reunión con amigos resulta mucho más divertida pasar esta cámara que sacar constantemente el teléfono. El temporizador de diez segundos es especialmente práctico para dejarla sobre una mesa y conseguir fotografías de grupo sin que una persona tenga que quedarse siempre detrás de la cámara. El proceso de expulsar la fotografía y esperar alrededor de minuto y medio a que vaya apareciendo la imagen continúa teniendo un pequeño componente mágico.

También he encontrado especialmente divertido el modo Close-Up para retratos y fotografías más informales. Hay que acostumbrarse a no acercarse demasiado y a pensar un poco más cada disparo, porque cada fotografía tiene un coste real. Precisamente eso consigue que disparemos menos y prestemos mayor atención al momento. La exposición automática hace prácticamente todo el trabajo y rara vez necesitamos preocuparnos por los ajustes. A cambio, debemos aceptar que alguna fotografía saldrá sobreexpuesta, movida o simplemente mal encuadrada. Forma parte de la experiencia.

Opinión del editor

La Fujifilm Instax Mini 13 tiene un PVPR de 89,99 euros, una cifra razonable para entrar en el mundo de la fotografía instantánea, aunque el verdadero coste aparece después con los cartuchos. Cada disparo cuesta dinero y eso debe tenerse en cuenta antes de comprarla. Frente a la Mini 12 no estamos ante una revolución: el temporizador es la principal novedad funcional y probablemente no justifique por sí solo actualizar si ya tenemos el modelo anterior en buen estado.

Para quien busca su primera cámara instantánea, en cambio, me parece una opción muy fácil de recomendar. Es sencilla, divertida, tiene un diseño atractivo y mejora uno de los aspectos más incómodos de generaciones anteriores al permitir fotografías de grupo mediante temporizador. No ofrece la mejor calidad fotográfica ni pretende hacerlo. La Instax Mini 13 vende algo diferente: convierte una fotografía cotidiana en un objeto físico único. Y después de tantos años almacenando miles de imágenes en el móvil, imprimir una sola en el momento sigue teniendo mucho más encanto del que debería.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/vr3QoNZ
via IFTTT

sábado, 22 de agosto de 2026

MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX, un portátil para los más exquisitos

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX pertenece a esa categoría de portátiles que tiene más sentido cuando dejamos de mirar únicamente la ficha técnica. Estamos ante un convertible de 13,3 pulgadas pensado principalmente para usuarios que trabajan en movimiento y necesitan un ordenador fácil de transportar, pero sin renunciar a un teclado completo, Windows 11 y una conectividad bastante más generosa que la de una tablet.

En la versión A2VMTG-034ES encontramos un Intel Core Ultra 7 258V, 32 GB de memoria LPDDR5x y un SSD PCIe 4.0 de 1 TB. También incorpora la gráfica integrada Intel Arc 140V y una NPU preparada para las funciones de los Copilot+ PC. Sin embargo, después de analizar el conjunto, la inteligencia artificial me parece secundaria. Lo realmente interesante está en su equilibrio entre tamaño, autonomía y posibilidades de uso. No pretende ser una estación de trabajo en miniatura, sino un portátil que podamos llevar prácticamente siempre encima sin que termine convirtiéndose en una carga.

Diseño y ergonomía: pequeño de verdad

Donde mejor se entiende el Summit 13 AI+ Evo es al meterlo en una mochila. Sus dimensiones de aproximadamente 30 x 22 centímetros, un grosor cercano a los 16 milímetros y esos 1,35 kg hacen que resulte realmente cómodo de transportar, algo que no siempre puedo decir de los modelos que se venden como ultraligeros. La construcción transmite una buena sensación y la bisagra de 360 grados permite pasar rápidamente del formato tradicional al modo tienda o tablet. Este último funciona especialmente bien para tomar notas, revisar documentos o utilizar el MSI Pen 2, aunque 1,35 kg siguen siendo demasiados para sostenerlo durante mucho tiempo como si fuera una tablet convencional.

Me parece más útil apoyado sobre una mesa que sujeto entre las manos. El diseño es sobrio y claramente orientado al entorno profesional, sin adornos innecesarios. Además, MSI acompaña el equipo de certificación MIL-STD-810H, aunque eso no significa que podamos tratarlo sin cuidado. Es un portátil pensado para viajar mucho, no un dispositivo rugerizado.

La pantalla cumple, pero no es su punto más llamativo

La pantalla de 13,3 pulgadas tiene resolución FHD+ de 1920 x 1200 píxeles y utiliza una relación de aspecto 16:10. En un tamaño tan compacto me parece una combinación acertada porque proporciona una imagen suficientemente definida sin aumentar innecesariamente el consumo. Ese espacio vertical adicional también resulta práctico al trabajar con documentos, hojas de cálculo o páginas web. El panel es táctil, compatible con MSI Precision Pen Touch y ofrece una cobertura del 100 % del espacio sRGB según la propia MSI, por lo que resulta suficientemente competente para productividad y edición gráfica ocasional.

La principal limitación aparece en los 60 Hz y en el uso de tecnología IPS-Level. La imagen se ve bien y no tengo grandes quejas para trabajar, pero en este segmento de precio ya existen muchos portátiles con paneles OLED de 90 o 120 Hz. Esos modelos ofrecen negros más profundos, mayor contraste y una sensación de fluidez superior. Aquí MSI ha preferido una pantalla funcional y eficiente antes que espectacular, una decisión coherente con la filosofía del equipo, pero que conviene tener presente antes de comprar.

Rendimiento: rápido donde realmente importa

El Core Ultra 7 258V es uno de los procesadores Lunar Lake de Intel y encaja especialmente bien en un ordenador como este. Cuenta con ocho núcleos y alcanza hasta 4,8 GHz, aunque su mayor virtud no está en perseguir cifras de rendimiento descomunales sino en mantener una experiencia rápida con un consumo bastante contenido. Durante un uso normal con navegador, Office, aplicaciones de mensajería, videollamadas y edición fotográfica, el Summit tiene potencia más que suficiente y se mueve con esa rapidez que esperamos de un ultrabook premium.

Los 32 GB de memoria LPDDR5x también son un punto importante de esta configuración, sobre todo porque están integrados y no podemos ampliarlos después. La gráfica Intel Arc 140V permite ir bastante más allá de la productividad básica y ofrece margen para edición multimedia e incluso algún juego ocasional ajustando calidad y resolución. No lo elegiría para renderizado 3D intensivo, edición pesada de vídeo o cargas sostenidas durante horas. Para esas tareas existen portátiles más grandes y potentes, pero también bastante menos cómodos de transportar.

Autonomía: probablemente su mejor argumento

La batería de 70 Wh llama especialmente la atención porque estamos hablando de un portátil de solamente 13,3 pulgadas. Es una capacidad que incluso algunos modelos considerablemente más grandes no alcanzan, y combinada con la eficiencia del Core Ultra 7 258V convierte la autonomía en uno de los grandes argumentos del Summit. En jornadas centradas en navegador, documentos, correo y reproducción multimedia podemos trabajar durante muchas horas sin estar constantemente buscando un enchufe.

Evidentemente, la duración real cambia mucho si utilizamos brillo elevado, hacemos videollamadas continuas o sometemos al procesador a cargas pesadas. No tomaría ninguna cifra de laboratorio como una promesa literal para todos los usuarios. Lo importante es la sensación que deja el conjunto: es uno de esos portátiles donde salir durante buena parte del día sin cargador parece razonable. Además, utiliza un adaptador USB-C Power Delivery de 65 W, por lo que tampoco estamos obligados a transportar un cargador propietario enorme. Para alguien que pasa el día entre reuniones, clases o desplazamientos, esta autonomía tiene más valor práctico que muchas de sus funciones de IA.

La inteligencia artificial está preparada para el futuro

La etiqueta AI+ del nombre no es únicamente marketing. El Core Ultra 7 258V incorpora una NPU Intel AI Boost capaz de alcanzar hasta 47 TOPS, mientras que la plataforma completa puede superar los 100 TOPS combinando sus diferentes motores. Eso permite que el Summit 13 AI+ Evo cumpla con los requisitos de Microsoft para entrar dentro de la categoría Copilot+ PC y ejecutar determinadas funciones de inteligencia artificial directamente en el dispositivo.

En la práctica, sin embargo, no compraría este portátil exclusivamente por su NPU. Algunas herramientas de Windows, efectos de cámara, procesamiento de sonido y aplicaciones compatibles pueden aprovecharla, pero todavía dependemos mucho del software para notar una diferencia realmente importante. Lo positivo es que el hardware ya está preparado para funciones que probablemente serán más habituales durante los próximos años. Lo veo como una capa adicional de futuro más que como su principal argumento de compra. A día de hoy, la eficiencia que acompaña a esta plataforma me parece bastante más importante que poder presumir de una determinada cantidad de TOPS.

Teclado y conectividad: pequeño, pero sin pasarse de minimalista

El teclado inevitablemente está condicionado por el tamaño del portátil. Las teclas principales tienen unas dimensiones razonables y la retroiluminación blanca ayuda cuando trabajamos con poca luz, aunque el conjunto resulta algo más compacto que en un ordenador de 14 pulgadas. Si escribimos durante muchas horas necesitaremos un pequeño periodo de adaptación, especialmente con algunas teclas secundarias. El touchpad tampoco es gigantesco, pero responde correctamente y aprovecha bien el espacio disponible.

MSI ha sido mucho menos agresiva recortando conexiones. Encontramos dos Thunderbolt 4 mediante USB-C con carga y salida de vídeo, un USB-A 3.2 Gen 1, HDMI 2.1 y conexión de audio de 3,5 mm. Para mí es una combinación mucho más útil que depender exclusivamente de puertos USB-C. También incorpora Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, lector de huellas y una cámara Full HD con infrarrojos para Windows Hello. El obturador físico para la webcam y funciones como TPM o Microsoft Pluton terminan de reforzar ese enfoque profesional que acompaña al Summit desde su diseño.

Opinión final, PVP y puntos de venta

El MSI Summit 13 AI+ Evo A2VMX es un portátil que apuesta más por la utilidad que por impresionar. No tiene la pantalla más espectacular de su categoría ni pretende competir contra equipos mucho más grandes en rendimiento bruto, pero ofrece algo que me parece más importante para su público: resulta pequeño, pesa solamente 1,35 kg, tiene una batería enorme para sus dimensiones y conserva una conectividad suficientemente completa. Los 32 GB de RAM de la versión con Core Ultra 7 258V también la convierten en una configuración mucho más interesante a largo plazo.

Su punto más discutible continúa siendo la pantalla IPS de 60 Hz, especialmente si lo comparamos con rivales OLED. A cambio tenemos un convertible muy equilibrado para alguien que pasa buena parte de la semana trabajando fuera de casa. El PVP de referencia de la configuración A2VMTG-034ES se sitúa desde aproximadamente 1.499 euros, aunque el precio puede cambiar considerablemente según disponibilidad y promociones. Puede encontrarse a través de MSI y distribuidores especializados, mientras que otras configuraciones de la familia Summit 13 AI+ Evo también aparecen en la MSI e-Shop española y Amazon España. Antes de comprar conviene comprobar especialmente que se trata de la versión de 32 GB, ya que existen variantes de 16 GB visualmente idénticas.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/QxmVp1P
via IFTTT

Shokz OpenDots 2, calidad de audio y comodidad ante todo [Review]

Los auriculares abiertos llevan tiempo intentando demostrar que no son únicamente una solución para corredores o ciclistas. Los Shokz OpenDots 2 representan bastante bien esa evolución: mantienen el oído completamente libre mediante un diseño de clip, pero intentan acercarse más que nunca a la experiencia sonora de unos auriculares in-ear convencionales. La idea resulta especialmente interesante para quienes quieren escuchar música durante horas sin aislarse de su entorno ni soportar la presión que generan las almohadillas dentro del canal auditivo.

He probado los OpenDots 2 en color gris durante un uso bastante variado, incluyendo sesiones de música, trabajo, bicicleta y algunas tareas de bricolaje. Lo que más me ha sorprendido no es solamente su comodidad, que es excelente, sino la contundencia de su sonido. Shokz ha apostado por una ecualización claramente comercial, con bastante presencia en las frecuencias bajas, y el resultado funciona mejor de lo que esperaba teniendo en cuenta que estamos ante unos auriculares completamente abiertos.

Materiales y diseño

Los OpenDots 2 utilizan un diseño de clip formado por dos pequeñas cápsulas conectadas mediante el sistema JointArc. Una queda situada junto al conducto auditivo mientras la segunda descansa detrás de la oreja y actúa como contrapeso. La estructura combina plástico, silicona y una pieza interna flexible de níquel-titanio que permite adaptarse a distintas anatomías. Cada auricular pesa alrededor de 6,4 gramos, por lo que una vez colocado apenas genera sensación de peso.

La versión gris me parece especialmente acertada porque resulta discreta y bastante menos deportiva visualmente que otros productos de Shokz. La silicona que entra en contacto con la piel es agradable y reparte bien la presión, incluso durante sesiones largas. También cuentan con certificación IP57 frente al agua y el polvo, mientras que el estuche ofrece IP54. Durante mis salidas en bicicleta se mantuvieron completamente estables y tampoco tuve problemas utilizándolos durante tareas domésticas con bastante movimiento.

Especificaciones técnicas

En el interior encontramos el sistema acústico Bassphere 2.0, basado en dos transductores personalizados de 11,8 mm. Shokz utiliza esta configuración para mover una mayor cantidad de aire pese a que el auricular no sella el oído, algo fundamental para conseguir una respuesta grave convincente. La respuesta de frecuencia declarada se sitúa entre 100 Hz y 20 kHz. Como siempre ocurre en un diseño abierto, la posición exacta del auricular influye bastante en el resultado final.

La conectividad corre a cargo de Bluetooth 6.1 y los OpenDots 2 son compatibles con los códecs SBC y AAC. También disponen de conexión multipunto, Google Fast Pair y Microsoft Swift Pair. La autonomía alcanza hasta diez horas por carga y puede llegar a unas cuarenta horas utilizando el estuche. Este dispone de USB-C, carga inalámbrica Qi y carga rápida, con unos cinco minutos suficientes para recuperar aproximadamente dos horas adicionales de reproducción.

La aplicación como valor añadido

La aplicación de Shokz tiene bastante más importancia de la que podría parecer inicialmente. Desde ella podemos consultar la batería individual de los auriculares y el estuche, actualizar el firmware, gestionar la conexión multipunto y modificar el funcionamiento de los controles. También permite activar o desactivar algunas funciones de detección y localizar los auriculares, algo especialmente práctico teniendo en cuenta su reducido tamaño y lo fácil que resulta dejarlos olvidados en cualquier superficie.

El apartado de sonido es el más interesante. La aplicación incluye diferentes perfiles de ecualización, como estándar, graves, vocal o privado, además de permitir ajustes personalizados. También es posible activar Dolby Audio y experimentar con Smart EQ para adaptar el carácter sonoro a nuestras preferencias. Personalmente he terminado utilizando una configuración relativamente cercana al perfil estándar, porque los graves ya tienen bastante presencia de serie. Es una aplicación que merece la pena instalar y no un simple añadido testimonial.

Calidad de audio

El grave es posiblemente la mayor sorpresa de los OpenDots 2. Su perfil sonoro está claramente orientado hacia un público generalista y presenta una zona baja contundente, cálida y con bastante cuerpo. No alcanzan la profundidad física de unos buenos in-ear sellados, especialmente en el subgrave, pero sí consiguen una pegada muy poco habitual dentro de la categoría open-ear. Electrónica, pop, rock o música urbana se benefician especialmente de este tratamiento energético.

Los medios conservan una buena presencia y las voces quedan suficientemente adelantadas como para no desaparecer detrás del grave. No los considero unos auriculares especialmente analíticos, pero presentan instrumentos y voces con claridad y sin excesiva congestión. Los agudos son algo más contenidos, evitando estridencias durante sesiones largas. La escena sonora resulta amplia gracias al propio formato abierto, aunque el ruido exterior puede esconder pequeños detalles cuando estamos en una calle concurrida o en un entorno especialmente ruidoso.

Experiencia de uso

La bicicleta ha sido probablemente el escenario en el que más sentido he encontrado a los OpenDots 2. Puedo escuchar música manteniendo una percepción muy clara de coches, otras bicicletas y sonidos del entorno, sin depender de un modo transparencia generado artificialmente mediante micrófonos. Evidentemente, sigue siendo importante controlar el volumen y actuar con prudencia, pero la diferencia respecto a unos auriculares que bloquean físicamente el canal auditivo es enorme y transmite mucha más confianza.

También los he utilizado durante tareas de bricolaje y trabajo en casa. Poder mantener una conversación, escuchar el timbre o estar pendiente de lo que sucede alrededor sin quitarme los auriculares resulta especialmente cómodo. Además, después de varias horas no aparece esa sensación de fatiga dentro del oído que sí noto con muchos modelos in-ear. La conexión multipunto también resulta útil cuando alterno entre ordenador y teléfono, reforzando la sensación de estar ante unos auriculares pensados para todo el día.

Opinión del editor

Los Shokz OpenDots 2 tienen un PVP oficial de 199 euros, una cifra que los coloca claramente entre las opciones premium dentro del mercado open-ear. No son baratos y la ausencia de códecs como LDAC o aptX puede resultar difícil de justificar para determinados usuarios. Tampoco son una alternativa directa a unos auriculares con cancelación activa de ruido, porque su principal virtud consiste precisamente en dejar pasar todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Aun así, me parecen unos auriculares especialmente redondos para quienes priorizan comodidad y conciencia del entorno. Suenan mucho mejor de lo esperado, tienen unos graves potentes, ofrecen una aplicación completa y prácticamente desaparecen de la oreja después de unos minutos. Después de utilizarlos haciendo bicicleta, bricolaje y durante jornadas normales de trabajo, creo que su mayor virtud está precisamente en esa facilidad para acompañarte durante horas sin obligarte a elegir entre escuchar música o seguir conectado con el mundo exterior.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/Ancsz69
via IFTTT

viernes, 21 de agosto de 2026

Los Artic Nova 3 de SteelSeries son como hacer trampa

SteelSeries sigue reforzando su catálogo de periféricos gaming con la llegada a España de los nuevos Arctis Nova 3 Wireless, unos auriculares que intentan acercar algunas funciones propias de gamas más altas a un precio algo más contenido. La propuesta mantiene la filosofía habitual de la familia Arctis Nova, pero pone bastante énfasis en dos aspectos que hoy me parecen especialmente importantes en unos auriculares para jugar: la conectividad multiplataforma y la posibilidad de ajustar el sonido sin demasiadas complicaciones. Además, llegan acompañados por la aplicación móvil Arctis Companion, disponible tanto para Android como para iOS.

Precisamente la app es una de sus principales bazas. Desde ella podemos acceder a más de 200 configuraciones y perfiles de audio, incluyendo ajustes específicos para títulos como Call of Duty, Fortnite o Grand Theft Auto. Los Arctis Nova 3 Wireless incorporan también audio espacial 360 grados y drivers magnéticos de neodimio, además de un diseño bastante ligero de 260 gramos, algo que se agradece especialmente en sesiones largas. En conectividad encontramos inalámbrica de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3, con la función Quick Switch Wireless para alternar rápidamente entre ambas conexiones. Es una solución especialmente práctica para quien juega en consola o PC pero quiere mantener el móvil conectado al mismo tiempo. También hay compatibilidad con distintas plataformas y carga rápida: 15 minutos conectados proporcionan hasta nueve horas de juego, una de esas funciones que probablemente se agradecen bastante más en el día a día que muchas especificaciones llamativas sobre el papel.

SteelSeries pone así sobre la mesa unos auriculares que, sin reinventar nada, parecen atacar bastante bien ese segmento de jugadores que busca versatilidad sin dar el salto a modelos premium mucho más caros. Están disponibles en negro, blanco, aqua y lavanda, ampliando además bastante las opciones frente al clásico periférico gaming completamente negro. El precio anunciado es de 109,99 euros, tanto para la versión con cable como para la inalámbrica. Y aquí cuesta no levantar una ceja: si ambas cuestan lo mismo, la variante Wireless parece a priori bastante más atractiva por pura funcionalidad. Habrá que comprobar cuestiones como autonomía real, calidad del micrófono y comportamiento inalámbrico, pero sobre el papel SteelSeries ha conseguido una combinación interesante de personalización, ligereza y conectividad sin disparar demasiado el precio.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/a4mF3MS
via IFTTT

jueves, 20 de agosto de 2026

SPC tiene la clave para que controles las pantallas en los niños

Agosto tiene una cara menos amable para muchas familias: con los campamentos terminados, menos rutinas y más horas libres en casa o con los abuelos, las pantallas se convierten con demasiada facilidad en el recurso de ocio por defecto. Móvil, tablet, consola o televisión acaban rellenando huecos que durante el curso ocupaban el colegio, las actividades extraescolares o simplemente unos horarios más marcados. El problema no está tanto en utilizar tecnología como en hacerlo sin límites claros. Precisamente por eso, SPC y la experta en bienestar digital Laura Cuesta Cano han elaborado el Compromiso Digital Familiar por Edades, una guía que intenta convertir los habituales consejos genéricos en normas aplicables al día a día.

La propuesta divide las recomendaciones en cuatro etapas (6-10, 10-12, 12-14 y 14-16 años) porque, como parece bastante lógico, no tiene demasiado sentido aplicar las mismas reglas a un niño de siete años que a un adolescente de quince. Pero hay un detalle que me parece especialmente acertado: el compromiso no señala únicamente a los menores. Los adultos también tienen deberes, como evitar utilizar el móvil durante las comidas o controlar su propio tiempo de pantalla. Y esto es importante porque resulta difícil pedirle a un niño que suelte el teléfono mientras nosotros consultamos WhatsApp cada treinta segundos. La guía se apoya además en un estudio de SPC sobre la llegada del primer móvil a las familias españolas. Según sus datos, el 49,8 % de los padres entrega el primer dispositivo por motivos de seguridad, mientras que un 47,3 % lo hace para mejorar la comunicación familiar. Además, el 58,1 % reconoce que se sentiría más tranquilo si sus hijos comprendieran mejor los riesgos del entorno digital.

No existe una cifra mágica de minutos que convierta automáticamente un uso del móvil en saludable, igual que prohibir las pantallas por completo tampoco parece una solución demasiado realista en 2026. Lo interesante de iniciativas como esta es que trasladan la conversación desde el “el móvil es malo” hacia cuestiones bastante más útiles: cuándo se utiliza, para qué, durante cuánto tiempo y con qué acompañamiento. En mi caso, me parece especialmente importante que las normas afecten a toda la familia, porque los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que les decimos. Agosto puede ser el mes con más horas disponibles para caer en el scroll infinito, pero también puede servir para establecer hábitos que después sobrevivan al regreso al colegio. Y ahí, más que instalar otra aplicación de control parental, probablemente la herramienta más eficaz siga siendo algo bastante menos tecnológico: acordar unas reglas y cumplirlas todos.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/bKIU1ra
via IFTTT

BOOX Go 6 (Gen II), un lector de tinta electrónica ideal con Android [Review]

Los lectores electrónicos parecen productos sencillos hasta que aparece BOOX y decide meter Android dentro de uno. El BOOX Go 6 de segunda generación sigue precisamente esa filosofía: es un e-reader de seis pulgadas que conserva la sencillez y autonomía propias de la tinta electrónica, pero añade aplicaciones, almacenamiento ampliable y hasta soporte para escritura mediante lápiz. Sobre el papel parece un dispositivo mucho más ambicioso que un lector convencional, aunque también requiere aceptar algunas de las peculiaridades habituales de Android sobre una pantalla de tinta electrónica.

Después de utilizarlo durante varios días, lo que más me ha gustado es precisamente su equilibrio. Es pequeño, pesa poco y resulta muy cómodo para leer durante largos periodos, pero cuando necesitas salir de la aplicación de lectura tienes prácticamente un pequeño tablet Android entre las manos. No es el dispositivo más rápido ni pretende serlo.

Su valor está en permitir instalar Kindle, Kobo, Readwise, aplicaciones de prensa o prácticamente cualquier servicio de lectura sin obligarnos a entrar en un ecosistema concreto.

Materiales y diseño

El Go 6 (II Gen) mide 149 x 109 x 6,8 mm y pesa aproximadamente 160 gramos. Son cifras que se traducen en un dispositivo realmente manejable, fácil de sostener con una sola mano y suficientemente pequeño para desaparecer dentro de casi cualquier mochila. BOOX ha cambiado además el aspecto respecto al modelo anterior con una trasera inspirada en las estrías de una maleta. Más allá del discurso de marketing, ese acabado aporta textura y evita que el dispositivo resulte completamente plano o resbaladizo.

La construcción está protagonizada por plástico y cristal, algo perfectamente razonable en un producto donde mantener el peso bajo resulta más importante que transmitir sensación de tablet premium. En la parte superior encontramos el botón de encendido, mientras que el USB-C y la ranura microSD amplían bastante sus posibilidades. Echo de menos botones físicos para pasar página, especialmente después de sesiones largas de lectura, pero a cambio el formato es limpio y muy ligero. Los colores disponibles también le dan bastante más personalidad que el típico lector completamente negro.

Especificaciones técnicas

La pantalla es un panel ePaper monocromo de seis pulgadas con resolución de 1.448 x 1.072 píxeles y una densidad de 300 píxeles por pulgada. Incorpora iluminación frontal regulable con tonos fríos y cálidos, algo fundamental si acostumbramos a leer por la noche. En el interior encontramos un procesador octa-core a 2 GHz acompañado por 3 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento. Respecto al Go 6 original, ese aumento de memoria se agradece especialmente cuando empezamos a utilizar aplicaciones Android.

La conectividad incluye Wi-Fi de 2,4 y 5 GHz y Bluetooth 5.0. La batería tiene una capacidad de 1.500 mAh y la carga se realiza mediante USB-C, que también admite OTG. No hay altavoz integrado, aunque podemos utilizar auriculares o altavoces Bluetooth para audiolibros. El lector incorpora micrófono, ranura microSD y admite una gran cantidad de formatos, entre ellos EPUB, PDF, MOBI, AZW3, CBR, CBZ y documentos de Office. También es compatible con el lápiz InkSense Plus de BOOX, que se vende por separado.

Android es su auténtico valor añadido

El Go 6 (II Gen) utiliza Android 11 con acceso a Google Play, y probablemente esta sea al mismo tiempo su mayor virtud y su principal debilidad. La parte positiva es evidente: no estamos limitados a la tienda de libros de un fabricante. Podemos instalar Kindle, Kobo, Pocket, aplicaciones para cómics, servicios de nube o prácticamente cualquier herramienta disponible para Android. También podemos copiar archivos directamente, recurrir a una tarjeta microSD o trabajar con la aplicación de lectura NeoReader incluida por BOOX.

El problema es que Android 11 empieza a sentirse antiguo en un producto lanzado en 2026. No afecta demasiado a la lectura convencional, pero sí plantea dudas sobre la compatibilidad de algunas aplicaciones a largo plazo. Además, no todas las apps están diseñadas pensando en tinta electrónica. BOOX permite ajustar refresco, contraste y otros parámetros para cada aplicación, y con un poco de paciencia el resultado puede ser muy bueno. Es un dispositivo para quien valora la libertad por encima de la absoluta sencillez de un Kindle.

Pantalla y calidad de lectura

La pantalla es uno de sus mejores argumentos. Los 300 ppp hacen que las letras se vean extremadamente definidas, con bordes limpios incluso utilizando tipografías relativamente pequeñas. Bajo luz natural es donde mejor funciona: cuanto mayor es la iluminación exterior, más aspecto de papel adquiere. El acabado frontal también mantiene los reflejos bastante controlados y permite leer cómodamente en exteriores sin tener que aumentar artificialmente el brillo, algo imposible en una pantalla LCD convencional.

Por la noche entra en juego la iluminación frontal. Podemos combinar luz fría y cálida hasta encontrar un tono cómodo y reducir bastante la temperatura de color antes de dormir. Los diferentes modos de refresco permiten priorizar calidad de imagen o velocidad dependiendo de lo que hagamos. Para libros prefiero claramente los modos más lentos y definidos; al navegar por menús o utilizar aplicaciones Android es mejor aceptar algo de ghosting a cambio de mayor fluidez. La tinta electrónica sigue teniendo sus límites, pero para leer el resultado es excelente.

Experiencia de uso

He terminado utilizando el Go 6 sobre todo durante trayectos y antes de dormir. Sus seis pulgadas pueden parecer pequeñas frente a los lectores de siete o diez pulgadas, pero también consiguen algo importante: nunca da pereza llevárselo. Cabe fácilmente en un bolso pequeño y sostenerlo durante una hora con una sola mano no termina cansando la muñeca. Para novela me parece un tamaño fantástico. Para PDF técnicos, revistas o cómics, en cambio, las seis pulgadas se quedan claramente cortas.

El rendimiento es suficiente para lo que espero de un lector electrónico. Abrir libros, consultar la biblioteca o cambiar ajustes funciona bien, aunque no debemos confundir un procesador octa-core con la respuesta inmediata de un smartphone. La propia tecnología E Ink introduce una pausa que siempre está presente. Los 3 GB de RAM ayudan cuando alternamos entre varias aplicaciones y el lápiz InkSense Plus añade una dimensión interesante para realizar anotaciones rápidas. No compraría este modelo únicamente para escribir, pero poder hacerlo cuando lo necesitas suma versatilidad.

Opinión del editor

El BOOX Go 6 (II Gen) tiene un PVP de 199,99 euros, una cantidad considerable para un lector monocromo de seis pulgadas. Por ese precio encontramos alternativas más sencillas con pantallas similares, y el salto respecto a un Kindle básico resulta evidente. Sin embargo, BOOX no intenta competir únicamente con resolución o autonomía. Lo que estamos pagando es principalmente Android, los 3 GB de RAM, la microSD, la libertad para instalar aplicaciones y la posibilidad de utilizar el InkSense Plus.

Me parece especialmente recomendable para quien consume libros desde distintas plataformas o quiere gestionar su biblioteca sin depender de una única tienda. Es ligero, la pantalla ofrece una calidad excelente y sus posibilidades están muy por encima de las de un e-reader tradicional. Android 11 es su punto más discutible y las seis pulgadas limitan ciertos contenidos, pero para novela y lectura cotidiana funciona francamente bien. Es menos sencillo que un Kindle, sí, aunque precisamente esa pequeña complicación es también lo que permite hacer mucho más con él.



from Actualidad Gadget https://ift.tt/6vMe1uk
via IFTTT